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SANGRE NUEVA EN LAS AULAS

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Tras medio siglo de educación en Cuba, jóvenes como Michel Martínez Machín, continúan insertándose en el magisterio para proseguir esta gran obra de la Revolución.

Texto y foto:
ALIET ARZOLA LIMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La espera es corta y agradable en la biblioteca de la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX) del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV). El murmullo de los jóvenes presentes no molesta y propicia un ambiente acogedor en el que se disfruta la efervescencia estudiantil.

Michel Martínez Machín, licenciado en Educación y profesor de Inglés y Francés, llega puntual a la cita y una bibliotecaria, risueña y jocosa, no tarda en elogiarlo.

Pasamos a una de las últimas mesas del salón y apenas comienza el diálogo, este joven profesor denota una natural madurez y relata su aún breve historia en la difícil profesión que es enseñar: “Yo no pensaba ser maestro. Tenía  muchas dudas, aunque sentía alguna preferencia, influido por mi mamá, que era profesora. Sin embargo, empecé a estudiar y me atrajo mucho la docencia”.

Sus primeras experiencias prácticas llegan en anécdotas de la etapa estudiantil, las que narra con satisfacción: “Impartí clases en secundaria durante segundo y tercer año de la carrera y en cuarto y quinto estuve trabajando en las sedes pedagógicas universitarias de Marianao.

“Tuve la oportunidad de ofrecer mucha docencia en esa etapa a jóvenes de Enfermería y Profesores Generales Integrales (PGI). De cada uno de esos niveles obtuve experiencias que me permitieron enriquecer mi personalidad y mejorar como profesional”.

Lamenta, sin embargo, no haber tenido la oportunidad de ejercer en la enseñanza primaria, aún cuando no esconde su preferencia por el nivel superior: “En la Universidad me siento más cómodo y libre en el intercambio con los alumnos. Dar clases en ella representa un gran esfuerzo y, además, exige una preparación mayor”.

Muchos docentes durante la carrera influyeron en su formación como pedagogo y recuerda agradecido a quienes le impartieron las asignaturas de Inglés y Francés: “Yo pudiera hablar de varios profesores; en cinco años ellos te ayudan y encaminan con gran dedicación. Por ejemplo, en tres años de estudio recibí clases de Inglés con Sergio Font, quien me aportó muchos conocimientos.

“No olvido tampoco a las profesoras Silvia Jadad y Enriqueta Jadad, pues ellas me motivaron para que estudiara Francés, y por eso, hoy les  estoy agradecido”.

Después de graduado experimentó un vertiginoso ascenso en su carrera al ser seleccionado como reserva especial pedagógica y jefe del colectivo de Francés de la FLEX perteneciente al Varona, experiencias que bien aprovechó: “Nunca pensé entrar en el grupo de reserva tan joven; en realidad, es todo un honor que tengan tanta confianza en mi.

“Además, desde el primer año de graduado soy responsable de la disciplina de Francés, lo cual me sorprendió mucho, pues iba a ser jefe de mis profesoras. Al principio fue un poco incómodo, pero ahora tenemos una relación muy familiar.”

Por otra parte, Michel, ganador de la Condición Alma Mater, otorgada a docentes con alto grado de incondicionalidad, entrega y apoyo hacia la Federación Estudiantil Universitaria, ha asumido con responsabilidad la atención del Proyecto del Francés a nivel de los Institutos Superiores Pedagógicos del país: “Comencé esa tarea hace dos años, cuando era algo realmente nuevo para mi.

“El proyecto ya tenía su camino formado desde el Varona hace casi una década  y fue difícil asumir la dirección en un inicio, aunque ya estoy adaptado y trabajo junto a otros compañeros para expandirlo por provincias como Sancti Spíritus y Santiago de Cuba. Aspiramos desarrollarlo en todos los Institutos del país”.

Posee la categoría de Profesor Instructor y ya trabaja en una investigación para el grado de Doctor: “Ahora puedo hacer el doctorado y terminarlo antes de cumplir los treinta años. El proyecto que desarrollo es bastante ambicioso, pues pretende reestructurar el programa de la disciplina de Francés en forma general.

“Para mí, obtener ese título académico representa un reto y lo enfrento con toda la responsabilidad. Además, considero que sería un premio y serviría de ejemplo a los más jóvenes para que se involucren en procesos de gran seriedad”.

Hoy, Michel trabaja por elevar su preparación profesional y sus esfuerzos, incluso, trascienden las fronteras de la Universidad: “Trato de adquirir experiencias todos los días y de todas las personas. Es muy importante disfrutar el trabajo y aprender de los estudiantes, porque ellos también enseñan.

“Por ejemplo, doy clases en el Curso para Trabajadores y ahí tengo alumnos de 50 y 60 años de edad que son dignos de admiración porque tienen mucho interés en aprender y graduarse”.

Como todo cubano conoce los caminos desandados por nuestros pedagogos con el propósito de exaltar cada vez más la educación en la Isla: “Luego del triunfo de la Revolución en 1959 la pedagogía en Cuba tuvo un auge muy grande. La Campaña de Alfabetización, los Destacamentos Manuel Ascunce y Ernesto Guevara, así como la tercera Revolución Educacional demuestran el desarrollo y el cambio constante que experimenta este sector en el país”.

Desde su posición, Michel opina sobre los nuevos programas que en la actualidad pone en práctica la dirección del país: “Yo pienso que el surgimiento de los PGI, la universalización de la enseñanza y las teleclases son programas productivos y formadores.

“Tienen una gran importancia en este momento histórico. Asimismo, ayudan a la formación de muchos jóvenes que dejaron sus estudios y ahora tienen la oportunidad de reincorporarse con grandes motivaciones.

“Por ejemplo, los Cursos de Superación Integrales agrupan estudiantes de diferentes medios que experimentan un cambio tremendo y se insertan en la sociedad con nuevos conocimientos y aspiraciones.”

También apoya los programas Yo sí puedo y Yo sí puedo seguir, aplicados en América Latina con la ayuda de colaboradores cubanos: “Estas ideas son muy fructíferas y poseen gran fortaleza. Además han obtenido altos reconocimientos que impulsan la creación de programas similares en países de habla inglesa y portuguesa.”

Michel tuvo la oportunidad de participar en el Encuentro Caribeño de Profesores de Francés, celebrado en Guadalupe en agosto del 2008, evento propicio para corroborar -en intercambios con pedagogos de otros países- la superioridad de la enseñanza cubana: “Los docentes de otras naciones se asombran del nivel de nuestra educación. Les cuesta creer que una isla tan pequeña logre un desarrollo educativo soñado por los países del llamado Primer Mundo”.

No obstante, reconoce que a pesar de los múltiples logros en el sistema pedagógico, en Cuba existe un rechazo a esta importante profesión: “Muchas personas pierden el interés por la docencia, pero creo que esta inclinación debe nacer con uno. A veces no se dan cuenta hasta que entran en la Universidad y comienzan a sentirse motivados y realizados.

“Además, desde los hogares se debe incentivar esta labor. La educación es uno de los pilares más importantes de la Revolución y las personas deben valorarla como se merece”.  

 -¿Qué consejos daría a la juventud cubana?

Los jóvenes, ante todo, deben ser realistas. En el mundo hay pocas oportunidades para acceder a una universidad de forma gratuita. Esto es algo que se debe agradecer y la mejor forma de hacerlo es dedicándole la mayor cantidad de tiempo a los estudios.

Son las palabras de un profesor que, a pesar de las responsabilidades que tiene en el ámbito profesional, es capaz de desarrollar su vida como cualquier muchacho de 26 años: “Soy joven y me gusta salir a fiestas y compartir con mi familia y amigos, aunque siempre tengo presentes las obligaciones en la Facultad.

“Los jóvenes no deben dejar de divertirse, pero es importante proponerse una meta y cumplirla ya que, al fin y al cabo, el futuro está en juego”.

Tras casi una década vinculado por completo a la pedagogía, guarda eterno agradecimiento al ISPEJV: “El Varona es como mi segunda casa. Aquí desarrollé ideas y he logrado una formación profesional y como hombre. Además, conocí personas que influyeron mucho en mi vida. Ocho años después de graduado, me siento muy comprometido con el Instituto”.

Michel no tiene dudas. Hoy no cambia la satisfacción de impartir clases por desempeñarse como intérprete en congresos o eventos internacionales, y expresa con placer, su inclinación por la docencia: “Yo participé como traductor en el VII Encuentro Internacional de Educación Infantil y Preescolar del Centro de Referencia Latinoamericana y, sin dudas, fue una experiencia interesante y novedosa. Sin embargo, estar frente a un grupo de alumnos, enseñar y ejercer la profesión que me gusta es muy gratificante, por lo que no tengo intención alguna de abandonarla”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conocer el desempeño profesional del entrevistado Michel Martínez Machín y su papel como educador del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Conocer sus criterios sobre la educación en Cuba. Obtener valoraciones acerca del desarrollo de la disciplina del Francés a nivel nacional. Indagar acerca del papel de la juventud en la pedagogía cubana

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De Personalidad
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de Título: De referencia al tema
Tipo de entrada: Narrativa
Tipo de cuerpo: Mixto
Pregunta declarada: ¿Qué consejos daría a la juventud cubana? (Abierta)
Tipo de conclusión: Opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: Currículo del entrevistado.

25/10/2009 07:48 islalsur #. Rostros del Varona


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