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EL “RETORNO AL EDÉN” DE LOS IPVCE

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Los Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas retoman la misión que tenían cuando se crearon hace más de 30 años, pero no pocos escollos rondan a esta decisión ministerial. 

ABDIEL BERMÚDEZ,
Periodista de TeleCristal, Holguín,
Cortesía para Isla al Sur.

De los 15 Institutos Preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas (IPVCE) que existen en Cuba, ya no saldrán abogados, psicólogos, filólogos, periodistas o historiadores del arte.

A partir del actual curso escolar 2009-2010, el Ministerio de Educación estableció que cada joven que ingrese en un centro docente de este tipo, podrá optar solo por carreras de ciencias exactas, naturales, técnicas o agropecuarias, médicas o pedagógicas, de las tecnologías o las aplicadas.

Amado Vega, subdirector docente del IPVCE José Martí, de la provincia de Holguín, asegura que “la decisión está sustentada en el análisis del futuro científico-técnico del país, pues los jóvenes no se sienten motivados a elegir carreras con este perfil”.

“Las facultades de ciencias básicas en Cuba están prácticamente vacías de estudiantes, y dentro de poco los intelectuales tendrán que echar a andar las fábricas”, afirma el Máster Octavio Machín, profesor de la Universidad Oscar Lucero Moya.

La necesidad de completar los claustros de profesores en múltiples enseñanzas incide negativamente en este sentido. Un concursante de Biología, Rodolfo Tamayo, de onceno grado, refiere que “los jóvenes ven a un científico como alguien que no está de frente con la ciencia, sino de frente con los alumnos, y eso no motiva a nadie ni siquiera a esforzarse en las clases”. 

En relación con la concepción de los IPVCE, en la clausura del Congreso Internacional Pedagogía ’90, celebrado en La Habana, el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó: "El objetivo que buscamos, indiscutiblemente, es darles posibilidades de tener una preparación máxima, a aquellos alumnos que son destacados en el estudio".

“Pero la especialización se perdió y no hubo limitaciones para optar por una carrera o por otra”, dice Miguel Rivas, profesor de Matemática. “Los alumnos interesados en carreras de humanidades buscaron entrar en el IPVCE para aprovechar el ambiente de estudio y la calidad de las clases en todas las áreas del conocimiento”, agregó.

Este año, 431 estudiantes ingresaron a la Vocacional holguinera, con aspiraciones de obtener una carrera de ciencias, un fenómeno que había decrecido en los últimos años de manera alarmante.

“Los estereotipos que rondan a los científicos, el grado de dificultad de las materias afines, y la falta de orientación profesional son las causas fundamentales de esta situación”, asevera Carlos Miguel de la Peña, profesor de Física.

“Además, en el IPVCE muchos laboratorios fueron convertidos en aulas por el boom de la matrícula”, señala el profesor Fernando Doimeadiós. “Tenemos instrumentos con más de 30 años de explotación y los alumnos ni los conocen; la mayoría están desactivados o rotos, y nunca han sido repuestos”.

De ahí que Edmundo de la Rosa, estudiante de onceno grado, sea tan categórico: “Yo estoy preocupado porque no es lo mismo decir en el aula que la reacción del sodio más el agua da lugar al hidróxido de sodio, que ver en el laboratorio cómo esa reacción se realiza, porque de esta forma se aprende con más facilidad”.

Directivos de Educación en la provincia de Holguín, sin embargo, apuntan que existe un programa de reparación y modernización de los laboratorios en todos los IPVCE del país. “Sin embargo, se trata de un proceso paulatino –apunta Amado Vega– que llegará a su tiempo”.

Las recientes transformaciones del sector educacional aluden a la necesidad de perfeccionar al máximo los planes de estudio; darle un mayor protagonismo al profesor por encima de los medios audiovisuales, que son únicamente instrumentos de enseñanza; e incorporar a las universidades a un grupo de alumnos de duodécimo grado, interesados en carreras de ciencias.

“Ahora existe un problema razonable, pues un estudiante de noveno grado debe definir su perfil ocupacional con mayor antelación –asegura Adriana Suárez, madre de una alumna–, y son muchos los que incluso llegan al duodécimo grado sin haber decidido qué carrera estudiar”.

Los IPVCE retoman la misión para la cual fueron creados, pero la disposición entraña un análisis integral del problema, para que el resultado sea realmente óptimo, como lo requiere el desarrollo científico del país.

 



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