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¿EL YARA SIN ESPECTADORES?

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Las estadísticas indican que cada año disminuye el interés de los cubanos por asistir a las salas cinematográficas.

LUIS ALEJANDRO YERO MONTEAGUDO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Aunque las dos principales fiestas del séptimo arte en Cuba, el Festival de Cine Francés y el Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, marcaron récord de asistencia en el 2008, esto no representó un freno a la disminución del número de visitas a las salas cinematográficas del país.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), la cifra del público cinéfilo descendió en el 2008 a la mitad de los espectadores registrados en el 2006. Hasta el 31 de diciembre del pasado año, alrededor de un millón 27 mil personas acudieron a los 372 cines en funcionamiento.

Tal tendencia no es un fenómeno circunscrito únicamente a Cuba. Desde la irrupción del video a finales de la década de los 80’, y luego, la aparición de Internet, la televisión por cable, el DVD y demás formas de distribución audiovisual, las personas comenzaron a preferir el sofá de casa a las butacas de la sala oscura.

A esto se sumaba el aumento de los precios de entrada, y más aún, cuando la crisis económica aprieta los bolsillos de muchos. Datos publicados en el artículo “El cine no está libre de la crisis económica mundial”, del periódico Juventud Rebelde, mostraron que en el 2008, la asistencia a estos locales disminuyó en Asia un diez por ciento; en Estados Unidos, un 14; y en la Unión Europea bajó en un uno por ciento. En España, dejaron de acudir nueve millones de espectadores en comparación con el 2007, lo cual supuso el cierre de 39 centros.

Las peculiaridades de Cuba configuraron un panorama particular.  Benigno Iglesias, vicepresidente de Programación del ICAIC, refirió: “Aunque de forma casi imperceptible, ya desde finales de los 80’, este fenómeno comenzaba en nuestro país. Ese momento estuvo condicionado por la introducción de los primeros videos domésticos”.

Iglesias sostuvo que la crisis de los 90’ dio un mazazo a la distribución y proyección de los materiales fílmicos, y ello significó un deterioro de  locales, además de una reducción en el número, calidad y variedad  de las películas en cartelera.

“Sin dinero para comprar obras de las distintas cinematografías del planeta, la exhibición se redujo a las copias piratas de Hollywood o la reposición de viejos materiales. La asistencia a los cines descendió en picada”, puntualizó Iglesias.

El paso de los huracanes Ike, Gustav y Paloma durante el pasado año, afectaron unas 200 salas cinematográficas en el país, lo cual, vino a agravar la situación heredada de los 90’.

Cecilia Linares Fleites, profesora de Sociología de la Universidad de La Habana, comentó en la última edición de la revista Cine Cubano: “Se ven más películas que nunca, pero sus mapas de acceso son diferentes. El consumo cinematográfico en la actualidad es alto, pero ahora se disputa entre distintas ventanas. La televisión y el video son los soportes principales. De espectáculo público, se ha tornado en privado”.

Niuva Ávila Vargas, socióloga del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), argumenta cómo los cubanos gustan del séptimo arte: “Existe un importante sector poblacional que consume películas de pobrísima calidad estética y casi siempre las adquieren mediante los bancos particulares de DVD. También figura otro grupo, conformado principalmente por jóvenes y adolescentes con estudios medios o superiores, quienes constituyen el público mayoritario de los cines”.

La socióloga afirma que en ellos no es regla general poseer una cultura cinematográfica, sin embargo, muchos cuentan con cierto bagaje –a veces mínimo-, lo cual les permite poseer criterios de elección más selectos. Aunque también se refiere a lo heterogéneo de las preferencias.

De acuerdo con las declaraciones de los interrogados, las obras en cartelera muchas veces no logran satisfacer los gustos. “El otro día fui al Yara a ver un filme francés y mi novia se pasó toda la noche despertándome. Tremenda lentitud, casi nadie hablaba, no entendí nada. Al final, era mejor quedarse en casa o ir a otro lugar”, sostiene Reinier Ortega, estudiante de tercer año de un politécnico de Informática.

Del otro lado de la moneda, Yosmany Machín, estudiante de primer año de Filología, asiduo visitante y “cinéfilo empedernido desde pequeño” según declara, se queja de la poca cantidad de buenos títulos y reprocha a los demasiado abstractos para su comprensión: “El Chaplin es la única sala donde generalmente se pueden encontrar cosas atractivas. Hace poco proyectaron una película alemana, “La ola”, y me pareció excelente. Pero otras veces ponen a directores muy intelectuales para mi gusto. Serán unos genios, pero si sus obras casi son un teorema matemático, desisto de ellas”.  

Muchos de los interrogados coincidieron en no hallar suficiente motivación para ver el cine como un espacio prioritario de ocio. Si en la primera mitad del siglo XX, el séptimo arte constituía una de las principales diversiones, hoy, estos espacios constituyen lugares de ocasionales visitas para muchos de los cubanos.

En una encuesta realizada en el 2008 por el Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, sólo el 9,32% de los sondeados aseguró haber visitado el cine al menos una vez al mes, y únicamente el 17,7% declara haberlo hecho en el último año.

La socióloga Niuva analiza las diferencias de intereses: “Están quienes realmente van porque proyectan un filme de su director favorito. Otros salen del Coppelia y deciden entrar al Yara porque no tenían otro lado adonde ir. Incluso, algunos ni siquiera han pisado una sala porque se la pasan de discoteca en discoteca”. Hoy, es mayor el número de elecciones, y muchas veces, el cine queda relegado a planos secundarios.

“El transporte malísimo, el calor que a veces uno soporta para ver la película, el gasto de dinero, y al final, ni siquiera te entretuviste… Mejor prefiero quedarme en la casa y ver Multivisión”, expone Ania Fonseca, ama de casa y madre de dos niños.

Existe otra disyuntiva: muchas de las películas en cartelera ya han aparecido con anterioridad por la pequeña pantalla. “Ahora mismo están poniendo “Ceguera”, filme ya visto no hace ni cuatro meses en la TV”, expresa Julia Argüelles, profesora universitaria.

Niuva concluye: “Aunque las colas durante cada diciembre de Festival puedan significar todo lo contrario, las estadísticas no mienten: los cubanos pierden el interés por acudir a las salas cinematográficas”. 

FICHA TÉCNICA:

Tema: El descenso del número de asistentes a las salas cinematográficas del país.

Propósito: Demostrar que a pesar del gusto generalizado de los cubanos por el cine, la falta de variedad temática de las películas exhibidas, las precarias condiciones materiales y la fuerte competencia de la TV y el DVD, afectan la afluencia popular a los cines.

Objetivos colaterales: Mostrar opiniones diversas acerca de las preferencias cinematográficas del público. Dar las causas que expliquen el surgimiento de este fenómeno. Enseñar cómo el decrecimiento en la asistencia, no es un fenómeno no sólo de Cuba, sino del mundo entero.

Estrategia de fuentes:

Funcionario del ICAIC que esté vinculado a la exhibición cinematográfica.

Socióloga que pueda aportar explicaciones sobre el fenómeno

Opiniones diversas del público, principales protagonistas del descenso de la asistencia a las salas cinematográficas.

Fuentes documentales que aporten datos confiables para apoyar las declaraciones del trabajo.

Soportes a emplear:

Hecho: Disminución de la asistencia a las salas cinematográficas.

Contexto: El país aún no se recupera de una crisis económica que afecta la vida material de la nación, y por ello, también de los cines. Además, la eclosión de nuevas tecnologías que permiten un acceso más cómodo al mundo audiovisual (DVD, televisión, Internet, cable, etc.)

Antecedentes: La llegada del video a Cuba a finales de los 80’, además del inicio del Periodo Especial, trajeron aparejado el descenso del número de asistentes a las salas cinematográficas.

Fuentes:

Oficina Nacional de Estadísticas (ONE)

Estrada Betancourt, José Luis. “El cine no está libre de la crisis económica mundial”. En: www.juventudrebelde.cu/cultura/2009-05-26/el-cine-no-esta-libre-de-la-crisis-economica-mundial/ 

Benigno Iglesias, vicepresidente de Programación del ICAIC.

Linares Fleites, Cecilia. “Desde el otro lado de la pantalla”. En: http://www.cubacine.cult.cu/revistacinecubano/cap01.htm

Niuva Ávila Vargas, socióloga del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM).

Reinier Ortega, estudiante de tercer año de un politécnico de Informática.

Yosmany Machín, estudiante de primer año de Filología.

Ania Fonseca, ama de casa.

Julia Argüelles, profesora universitaria.


Tipos de juicios:

Analíticos: Cuando los especialistas dan las causas y el contexto que configuran el fenómeno del decrecimiento de la asistencia a los cines.

Disyuntivos: Los dados por las varias de las fuentes al referirse a sus gustos cinematográficos.

De valor: Dados por la socióloga al caracterizar a los espectadores de cine cubanos, y por el público al opinar sobre las propuestas temáticas de los filmes.

Tipo de título: De interrogación.

Tipo de lead: De contraste



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