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MÁS ALLÁ DE UN ENCUENTRO INFORMATIVO

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En el texto La entrevista periodística, se señala que ésta se distingue por: Un evidente interés hacia la persona entrevistada; Pericia en el manejo de la técnica de preguntas y respuestas; Voluntad manifiesta de difundir el resultado en un medio de comunicación.

ALIET ARZOLA LIMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista es una herramienta primordial en el periodismo moderno y se utiliza para obtener información sobre disímiles temáticas. Por medio de este género el lector puede acercarse a la cara impensada de un personaje famoso, o conocer la existencia singular de una figura hasta el momento anónima, como afirman los expertos.

De esta forma apreciamos que la entrevista descubre, revela, y sus diálogos atrapan al lector siempre y cuando el periodista logre disparar la imaginación del entrevistado y obtenga un equilibrio entre información, testimonios y opiniones.

LOS VÍNCULOS Y EL INTERÉS

Para nadie es un secreto que en el periodismo la actualidad de cada información cobra gran importancia a la hora de su publicación. En el caso de las entrevistas esta máxima es innegable, aunque en ciertos casos, dependiendo del personaje, el trabajo puede tener mayor o menor vigencia.

Por ejemplo, para Juan Gargurevich, importante historiador del periodismo en Perú, en las entrevistas biográficas o de personalidad, el periodista hace emerger declaraciones de la figura que interroga, las cuales pueden ser publicadas en cualquier momento, pues siempre contendrán elementos de interés.

Lo mismo ocurre con personas que han llegado bruscamente a la notoriedad por algún tipo de éxito, ya sea como campeones deportivos o merecedores de premios de carácter especial.

Por el contrario, en las de actualidad se interroga con fines precisos en la búsqueda de respuestas con valor noticioso, y sobre temas relacionados con sucesos recientes. En estos casos el interés del periodista se centra básicamente en el hecho y no en la figura.

Para comprender mejor estos aspectos debemos tener en cuenta que las relaciones periodista – entrevistado no son entre iguales, sino asimétricas. Así lo considera Jorge Halperín, periodista argentino, quien argumenta: “El sujeto está en el centro y nosotros (la prensa) a un costado, facilitando el contacto con los lectores y dejando que su presencia sea, naturalmente, más importante que la nuestra”.

En ese sentido, el periodista del semanario Tribuna de La Habana, Harold Iglesias, asegura que los receptores necesitan saber los pensamientos de los personajes y no los del periodista, aunque en determinadas situaciones este último debe deslizar, de manera inteligente, sus ideas como instrumento para poner a prueba el discurso de su objeto de estudio.

De igual manera, María Julia Mayoral, quien labora en la Agencia de Noticias Prensa Latina, comenta: “No busco a una persona con el fin de entrevistarla si no pienso que por su conocimiento, preparación profesional o jerarquía, tenga algo significativo para aportar en términos de valoración o información”.

Y agrega: “Sería una falta de profesionalidad interrogar a alguien para escuchar qué dice, pues en el periodismo es vital indagar en cosas novedosas y análisis profundos que superen lo elemental”.

Al respecto, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, afirma que toda persona tiene una historia para contar y corresponde al periodista descubrirla: “Pensar en entrevistas solo para obtener declaraciones está alejando a los periodistas de su hacer fundamental que es contar historias, y adecuándolos peligrosamente al simple oficio de contadores de declaraciones”

Otra vertiente del tema expone Jorge Halperín cuando señala: “El periodista tiene a su disposición un personaje público para interrumpirlo, criticarlo y conducirlo hacia distintos temas, con lo que lograría explorar sus dudas y contradicciones”.

No obstante, en torno a este vidente interés por el entrevistado, algunos especialistas consideran que la mayor atención debe estar centrada en el público.

Al respecto,  Walter Van Dyke y Victor Moore, autores del libro ¿Cómo entrevistar?,  afirman: “El periodista debe hacer énfasis en hechos que interesen a un auditorio y preguntarse: ¿Tiene este asunto actualidad para los lectores? ¿Logrará estimular su curiosidad, atraer su atención por su novedad o singularidad?” 

Como vemos, los periodistas deben establecer vínculos con sus entrevistados sin dejar caer el interés por ellos, pues son, sin discusión, los principales proveedores de información, aunque siempre se tendrá que prestar mucha atención a las expectativas de los lectores.

ALGO MÁS QUE PREGUNTAS Y REPSUESTAS

La entrevista es una conversación entre dos o más personas, quienes establecen un diálogo de intereses basado en preguntas y respuestas, según refleja la Selección de Lecturas de Redacción Periodística elaborada por el Departamento de Ciencias de la Información de la Escuela de Periodismo de Cuba (DECIEP) en 1976.

Según el joven reportero Harold Iglesias, el periodista debe manejar con mucha inteligencia el hilo de la entrevista a fin de lograr que el personaje se exprese sin reservas: “Nosotros debemos tener mucha habilidad para conducir al entrevistado por el camino que deseamos y solo podemos lograrlo con mucha destreza a la hora de desarrollar la técnica de preguntas y respuestas.

“La correcta realización de este método es esencial si queremos concretar un encuentro ameno que satisfaga los intereses de las partes involucradas, pero insisto, es imprescindible que el periodista  conduzca con inteligencia la conversación”.

En ese sentido, Jorge Halperín señala: “Los entrevistadores deben formular preguntas que provoquen información, que permitan profundizar, que consigan explicaciones, que den lugar a opiniones, que busquen lo nuevo, que piensen en lo global y en los detalles, que atraigan anécdotas, y para ello deberán tener mucha maña y maestría durante el encuentro”.

La Selección de Lecturas del DECIEP explica que existen diferentes formas de preguntar durante una entrevista, las cuales varían de acuerdo con el personaje y los objetivos que se proponga el periodista.

Algunas interrogantes invocan un enfoque directo de un tema. Estas pudieran clasificarse como de presentación o introducción. Por ejemplo:

-Usted proyecta publicar un libro sobre enfermedades críticas.

¿Qué nuevos aspectos recogerá en ese sentido?

 

La pregunta directa enfoca el asunto sin rodeos y se puede utilizar de acuerdo con las circunstancias de la entrevista, aunque es considerada un buen recurso para “romper el hielo”.

También tenemos las preguntas de resumen, que sirven para llegar a conclusiones sobre asuntos tratados o sobre el objetivo de información central:

-¿Qué significa este Congreso, después de 14 años de trabajo femenino,

en las metas a alcanzar por la mujer cubana?

 

Estas interrogantes suelen formularse al final de la conversación para obtener en síntesis las acotaciones del entrevistado.

Otra variante que con frecuencia maneja el periodista durante una entrevista, es realizar preguntas polémicas. Estas, siempre y cuando se utilicen en momento exacto, son propicias para obtener criterios que interesan al lector y, además, dan agilidad a la conversación:

-La crítica insiste en que sus novelas son muy densas.

¿Cómo valora usted esas opiniones?

 

No obstante esta diferenciación, pocos especialistas se atreven a establecer una clasificación de preguntas, pues ante cada entrevistado se presentan situaciones distintas que se deberán resolver de forma creadora, con interrogantes agresivas, de exploración, alternativas o de recapitulación.

Tampoco se pueden olvidar las preguntas clásicas (qué, quién, cuándo, dónde, cómo, por qué), las cuales son imprescindibles para extraer y precisar detalles.

En una entrevista, además, cada redactor tendrá que exigirse una preparación previa para lograr la confección de un cuestionario con audacia, ingenio y creatividad, tal y como relata la periodista María Julia Mayoral: “Hace algunos años entrevisté a un general y no tenía mucha información sobre él: ¿cómo era?, ¿qué relaciones mantenía con su tropa?, ¿qué éxitos había obtenido en Angola?

“Todos estos elementos de ambiente los investigué con personas cercanas y logré confeccionar interrogantes que abordaban diversas aristas de su personalidad. Después, durante el encuentro, aquel hombre se sorprendió por todo lo que sabía acerca de su vida”.

Al respecto, la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, nos advierte que la técnica de preguntas y respuestas puede aportar satisfactorios dividendos cada vez que tengamos claro qué preguntar y qué no repetir.

No obstante estos criterios que comparte, la profesora de Periodismo, Iraida Calzadilla, argumenta que en una entrevista tampoco es necesario conocer absolutamente todo respecto al entrevistado, pues hay que reservarse un poco de curiosidad por lo desconocido, por lo que pueda sorprendernos, sin por ello dejar de ser profesional. El periodista, entonces, muestra su capacidad para salir airoso ante el reto de lo imprevisto y el diálogo se convierte en un espacio inteligente y aportador de doble vía. 

 

Por su parte, Víctor Joaquín Ortega, jefe de Redacción del semanario Tribuna de La Habana, afirma: “En la entrevista lo simple y lo superficial no logra captar la atención del lector ni muestra las verdaderas imágenes del personaje.

“Es frecuente encontrar entrevistas, sobre todo en radio y televisión, en las cuales existe poca variedad y el comunicador da la sensación de no conocer a su invitado, aspectos que conllevan a una tediosa monotonía”.

LAS PUBLICACIONES Y EL “OFF THE RECORD”

Como hemos visto, la entrevista está destinada a informar al lector sobre diversos tópicos que se abordan durante una conversación con un determinado personaje, pero, ¿son todas las entrevistas para publicar en un medio de comunicación?

Según Harold Iglesias, cada entrevista se hace para dar a conocer la opinión de la figura abordada y publicarla, pues los reporteros deben tener siempre el objetivo periodístico de llevar a la luz pública los puntos de vista de otra persona.

Sin embargo, María Julia Mayoral discrepa: “Muchas veces he tenido conversaciones que no están destinadas a publicarse, sino son para documentarme acerca de la actualidad”.

Dichos encuentros son los denominados “off the record” (fuera de grabación), en los que el entrevistado confía a su interlocutor datos que no pueden salir en un medio de comunicación, según Juan Gargurevich.

“Violar el “off the record” puede traer nefastas consecuencias para el periodista, que debe tener mucha ética profesional para no incumplir con el imaginario pacto de confidencialidad firmado con las fuentes”, afirma el Víctor Joaquín Ortega.

De esta forma nos percatamos de que toda entrevista tiene como fin dar a conocer informaciones mediante disímiles métodos, pero no todas podrán ser plasmadas íntegramente en las páginas de un diario, pues como asegura Halperín: “La entrevista es la más pública de las conversaciones privadas”.

Fuentes consultadas:

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases. Curso 2008-2009.

Colectivo de Autores: Selección de Lecturas de Redacción Periodística. Acerca de la entrevista y el reportaje periodísticos, DECIEP, La Habana, 1976.

Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos, Editorial Félix Varela, La Habana, 2006.

Halperín, Jorge: La entrevista periodística, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1995, en www.bdp.org.ar Consultado el 23/7/09.

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2002.

Walter Van Dyke y Victor Moore: ¿Cómo entrevistar? Rial, Madrid, 1960.

Periodistas consultados:

Harold Iglesias, semanario Tribuna de La Habana.

María Julia Mayoral, agencia Prensa Latina.

Víctor Joaquín Ortega, jefe de Redacción del semanario Tribuna de La Habana.

 

 

 



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