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CONFESIONES DE LUIS BÁEZ

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El Premio Nacional de Periodismo José Martí olvidó por unos minutos su oficio de entrevistador y habló de la profesión y de sus profundos sentimientos revolucionarios.

KATHERINNE DÍAZ PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el despacho se escuchaba el ruido de las olas al chocar contra el malecón habanero. A las cuatro de la tarde de este invierno tropical, el sol tocaba el mar y Luis Francisco Báez Hernández, el prestigioso periodista cubano, estaba dispuesto a cambiar su tradicional rol de entrevistador por el de entrevistado.

La habitación anda llena de fotos con Fidel, Hugo Chávez y el Papa Juan Pablo II, entre otros. También adorna  un enorme escritorio con el revoltijo de papeles en que viven algunos escritores.

Luis  Báez es un hombre profundo y a la vez sencillo, que impone e inspira respeto, lector insaciable y amante de los libros de Hemingway y Enrique de la Osa. Cumplió hace poco 72 años.

Autor de 22 libros, todos de entrevistas, y poseedor de numerosas distinciones, entre ellas el Premio Nacional de Periodismo José Martí otorgado en 2003, la Réplica del Machete del General Máximo Gómez, la Félix Elmuza y la Medalla Combatiente de Playa Girón, Luis Báez vive apegado a sus recuerdos, sobre todo, a los que guardan relación con la figura de Fidel.

Justo al lado de la computadora donde ha dado vida a sus más importantes obras, rodeado de caramelos que le entretienen en sus largas noches de trabajo, confesó que escribirá hasta el fin de su vida. Raúl Roa no lo pudo calificar mejor: “Pluma afilada y vista de águila”.

-¿Qué lo hizo inclinarse por el periodismo?

Me gustaban los deportes. Iba a ver la pelota y así me fui introduciendo en ese mundo. Para poder entrar en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, había que tener mucha influencia. En las visitas al  Estadio Latinoamericano, antes Estadio del Cerro, conocí a los jefes de los equipos y fueron ellos quienes me ayudaron a ingresar. Desde el primer año tuve una columna de Deportes que se llamaba Entre Ining, en el Diario El Crisol, y luego en Avance. Siempre me interesó la búsqueda de información.

-¿Cómo era el periodismo

antes del  triunfo de la Revolución?

Distinto al actual. Tú  trabajabas para vivir. Se ganaba muy poco, el sueldo era de 22 pesos a la semana. La mayoría de los corresponsales tenían que buscar puestos en los organismos, en los ministerios, las llamadas “botellas”, para poder subsistir. Ahora el periodismo representa una ideología revolucionaria y socialista.

-Antes de 1959, ¿tenía inclinaciones

por las ideas de Fidel?

En esos momentos no me atraía la política. Me hice revolucionario con Fidel. Celia Sánchez fue una extraordinaria mujer, que junto a Haydeé Santamaría, me ayudaron a seguir el camino de la ideología.

-¿Cómo conoció al Comandante?

Cuando triunfó la revolución, Jorge Zayas era mi director. Me  dijo: “Tú eres el periodista del futuro, cubre a Fidel”. Fui a Las Villas y lo conocí. Después viajé con él a Venezuela, Estados Unidos, Uruguay, Brasil y Argentina. Hasta ahora he dado más de 40 viajes en su compañía.

-Fue el primer corresponsal que llegó a Playa Girón.

¿Podría  contar algunas anécdotas?

Tres semanas antes del ataque estuve con Fidel en Girón. A eso de la una de la mañana, miró al cielo y al ver las estrellas, me dijo: “Chico, va y estos h.p. se lanzan por aquí, vamos a instalar una ametralladora 50 en el tanque de agua que está alto y otra frente a la pista de aterrizaje”. Los hechos ocurrieron tan rápido que no se llegaron a colocar las armas y cuando los mercenarios desembarcaron no estaban ahí. Esto demuestra la visión futura que siempre ha tenido el Comandante.

Cuando alcanzamos el triunfo de Girón, los ánimos estaban muy caldeados. Algunos milicianos empezaron a insultar a los prisioneros y Fidel se encaramó arriba de una caja y dijo: “No los insulten, que no se puede demeritar la victoria”.

Estos son recuerdos que no se olvidan. Tenía 24 años. Fue muy emocionante, nunca antes había estado en una guerra. Reporté los acontecimientos para el periódico Revolución y la revista Bohemia.

-¿Por qué no ha escrito sus memorias?

¿No cree que puede contribuir al

Periodismo de estos tiempos?

Eso me han dicho varios amigos, compañeros, incluso estudiantes. Lo he pensado, pero no me he decidido. Estoy para escribir de los demás, de Fidel, no de mí.
 
-¿Se siente satisfecho con sus libros?

Creo que sí, están en dependencia de la etapa que los hice. Secretos de Generales es un ejemplar muy bueno, al igual que Absuelto por la Historia. Además, pienso constantemente en escribir. Termino uno y empiezo otro.

-¿Cuándo se publicará en Cuba

el libro Evo, espuma de plata?

Lo escribimos Pedro de la Hoz y yo; se presentó en Bolivia y no pude asistir porque estaba enfermo. El libro nos quedó bien en general; seguro saldrá en la próxima feria.

-¿Por qué ese título?

Cuentan los mineros potosinos que en la extracción de la plata, la mayor pureza del mineral se logra al someter la materia virgen extraída de la veta, a muy altas temperaturas para decantar sus valores. Del proceso de fundición emerge una masa espumosa, brillante, en la que se concentra plata de la más alta calidad. Esa espuma de plata, al enfriarse, forma una masa compacta, limpia, incólume, adecuada para la elaboración de las piezas más refinadas que el ser humano puede imaginar. Ahí está el por qué.

-Usted se especializó en entrevistas de personalidad.

¿Qué es lo que más disfruta de

la conversación profesional?

Cuando logro obtener la información, es decir, cuando consigo que el entrevistado hable. Por ejemplo, en la entrevista a Alicia Alonso la llevé muy fuerte, le hice preguntas que normalmente ella no responde. Igual pasó con la de Omar Torrijos. En esos momentos no había relaciones con Panamá; viajé con él en un avión, se me dio la oportunidad y lo entrevisté.

-¿Cómo logra cumplir los objetivos de su entrevista?

Estudio al entrevistado, su personalidad. Todos tenemos nuestro ego. Luego voy poco a poco entrando en la persona; es necesario lograr confianza, que piense que soy un periodista bueno y noble. Después hago las preguntas duras y difíciles y extraigo la información.

Hay que lograr respeto mutuo aunque sea mi amigo. La ética es fundamental. Pregunto de todo. No hay preguntas entrometidas y las indiscretas son las respuestas.

En una entrevista el principio puede ser el final y viceversa. No se puede ser esquemático, hay que manejar todas las posibilidades. A la hora de escribir busco un gancho para atraer al lector y otro para terminar. Ahí está el secreto de la entrevista.

-¿Qué aconseja a un periodista:

tomar notas o utilizar la grabadora?

Uso mucho la grabadora para tener constancia y fidelidad. Nunca un entrevistado ha comentado que le he puesto una mentira.

-¿A quién le falta por entrevistar?

A Raúl lo entrevisté en una ocasión. Hace mucho tiempo, en 1985. Fue muy larga y se publicó en todos los periódicos. Sin embargo, no lo he logrado con el Comandante. Aunque he tenido la suerte de estar cerca de él, hablarle: conocerlo es extraordinario. Fidel es muy humano y cariñoso.

-¿Le resulta difícil entrevistar a personas

con una ideología diferente a la suya?

Parto de una base en mis entrevistas: hay que respetar a Fidel y a Raúl, nadie los puede tocar ni con el pétalo de una rosa. Todo el mundo conoce que soy revolucionario. De ahí en lo adelante, podemos debatir cualquier tema.

Así he conocido a mucha gente y he logrado hacer amistad, incluso con los entrevistados del libro Los que se fueron. Claro, no es igual el afecto a los que tienen mi ideología.

-Ha realizado coberturas periodísticas toda su vida.

¿Puede narrar un momento de peligro?

Estuve en Chile cuando pretendieron hacer el atentado al Comandante. Mediante una cámara fotográfica, dentro de ella había una pistola. Le iban a disparar en una conferencia de prensa, pero se acobardaron.

-¿Cómo ve el Periodismo de hoy?

Creo que está bien, aunque puede ser mejor en muchas cosas. Esta nueva generación le va a dar un impulso muy grande a la profesión. No es fácil hacer periodismo en el socialismo, es complicado, porque tenemos un enemigo poderoso a 90 millas, y a veces hay que sacrificar la información por un interés político. Si una cosa puede afectar la Revolución no la publico. Primero hay que ser revolucionario y luego periodista.

-¿Cree que exista en el mundo la libertad de prensa?

No existe en ningún país. Los americanos no tienen libertad de prensa. Los dueños de los periódicos publican lo que ellos decidan, según sus intereses. Aquí tenemos una situación de mucha hostilidad con el bloqueo, el enemigo siempre está arriba de nosotros, en busca de lo que decimos y pensamos;  es, como decía el Che: “Al enemigo no se le puede dar ni un tantito así, nada”.

-¿Cómo percibe usted los cambios que

están ocurriendo en América Latina?

Hay un despertar en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Paraguay; además, todo lo que Fidel ha dicho se ha ido cumpliendo, mira la crisis económica en Estados Unidos.

-¿Cuáles son sus proyectos actuales?

Se va editar nuevamente Secretos de Generales. Además, estoy trabajando en el libro Así es Fidel, un texto con 400 anécdotas sobre él; inmerso en otro que aborda sus viajes. La historia tiene que recogerlo; sin el Comandante no somos nada.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: Reconocer la labor profesional de Luis Báez.

Objetivos colaterales: Precisar momentos importantes de su vida como las vivencias en Playa Girón. Dar a conocer cómo llegó al Periodismo y fundamentalmente al género de entrevista. Conocer su opinión acerca de fenómenos actuales como la libertad de prensa y  el periodismo de hoy. Indagar sobre sus trabajos actuales.

Tipo de entrevista:

Por participantes: Individual
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal en se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de título: De referencia al entrevistado
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: Clásico
Tipo de preguntas declaradas: 1. Directa o abierta; 2. Exploración; 3. Directa,  cerrada; 4. Directa; 5. Directa, abierta; 6. Directa, abierta; 7. Cerrada; 8. Informativa; 9. Abierta; 10. Exploración; 11. Directa, abierta; 12. Directa, abierta; 13. Alternativa. Directa, cerrada; 15. Directa, cerrada; 16. Abierta; 17. Polémica. 18. Polémica. 19. Opinática; 19. Informativa.
Tipo de cierre: De información o noticiosa.

Fuentes consultadas:

Hernández Báez, Luis: El mérito es estar vivo. Miami, donde el tiempo se detuvo. Absuelto por la historia. Los disidentes. El encuentro. Todas fuentes documentales.

Ernesto Vera Méndez: Fuente directa.
Pedro de la Hoz: Fuente directa.



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