Facebook Twitter Google +1     Admin

APASIONADO POR LA REALIDAD

20100218145935-nelson.jpg

Un encuentro con el más universal de los documentalistas cubanos: Santiago Álvarez, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

NELSON GONZÁLEZ BREIJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al otro lado del buró, esperando que me acomodara, estaba el documentalista Santiago Álvarez Román, director de unos 96 filmes y más de mil 500 ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Por la obra de la vida, Premio Nacional de Periodismo José Martí, el primero, en 1991. Quedé sorprendido cuando él mismo abrió la puerta de la oficina, en las tantas ocasiones que había imaginado aquella entrevista  siempre hubo una secretaria para recibirme y anunciarle mi llegada. Sin embargo, reconozco que fue mucho mejor así, cuando me invitó a pasar y tomar asiento, toda la tensión, propia de esos encuentros con grandes personalidades, desapareció.

Hablamos unos minutos sobre la vida en la Facultad de Comunicación  de la Universidad de La Habana y luego, de las películas que se exhibirán este año en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, ese tiempo me permitió descubrir en él un ser humano sencillo, en ocasiones ocurrente, pero siempre amante de la polémica y el debate, así que no esperé más para hacerle la primera pregunta.

-Comenzó su carrera como documentalista a los 40 años,

antes solo se había relacionado con el cine como espectador.

¿Cómo transcurrió  esa etapa de su vida?

“Nací en la calle Espada de la Habana Vieja en el 1919 y ya a los 17 años trabajaba como aprendiz de cajista y linotipista en una imprenta, este fue mi primer oficio.

“En esa época yo asistía a clases nocturnas de bachillerato. Después, comencé a estudiar medicina en la universidad, pero mi familia no tenía recursos económicos suficientes, entonces cursar esta carrera era un verdadero sacrificio. Luego hubo una manifestación por problemas del reglamento de la pre-médica que suspendió indefinidamente las clases.

“La huelga duró un año, no se arreglaba la situación. Yo había dejado el trabajo, es decir, ni estudiaba, ni trabajaba, y me preocupaba que no hiciera ni una cosa ni la otra. Así que me cansé de estar en Cuba sin hacer nada y en 1939 me fui a los Estados Unidos a probar «fortuna».

“Al iniciarse la II Guerra Mundial, ese mismo año, inscriben a todos en el servicio militar, le daban a escoger a uno entre retornar a su tierra o pertenecer al  ejército norteamericano… pensé que si había que ir a la guerra iría con los cubanos, entonces regresé a Cuba.”

-¿Cómo se vincula a la realización cinematográfica?

“Yo no sabía nada de cine en 1959. Conocía lo que puede saber cualquier espectador que disfrute este arte. Fue importante mi participación en Nuestro Tiempo, grupo que aglutinó a algunos compañeros entusiastas entre ellos Alfredo Guevara, Julio García Espinosa, Tomás Gutiérrez  Alea y otros.

“Allí teníamos actividades de tipo cineclub que nos ayudaron a comprender el lenguaje cinematográfico y a organizar algunas ideas teóricas sobre lo que era el cine. Con el triunfo de la Revolución, y después de que Fidel firmó su primer decreto cultural creando el Instituto Cubano de Cine, empecé a trabajar allí a solicitud de Alfredo, que había sido designado presidente del organismo. En 1960 comenzamos a realizar el Noticiero ICAIC a la hechura de los noticieros convencionales de la época.”

-¿Qué piensa ahora de aquellos primeros

noticieros hechos con tanta inexperiencia?

“Creo que se cumplió con el objetivo de informar sobre lo que acontecía tanto nacional como internacionalmente, a pesar del desconocimiento total de lo que era el trabajo efectivo en el cine. Si se proyectaran hoy tendrías en imagen y sonido directo la historia de la Revolución. Si alguna validez tiene el trabajo realizado, es la de crear un archivo gráfico de los momentos más difíciles y más felices del proceso revolucionario, con sus personajes y rostros. Hay un sonido histórico donde los gritos y las consignas de la muchedumbre se revitalizan cada vez que se vuelven a ver esas películas. Y si solamente ellas sirvieran para que las nuevas generaciones aprendieran lo que fueron esos años de Revolución, sería suficiente para sentirnos satisfechos con nuestro trabajo.”

-¿Qué aportó el Noticiero ICAIC Latinoamericano

a la documentalística de Santiago Álvarez?

“Yo me hice en el noticiero. Eran 52 semanas al año manoseando películas, confrontando la realidad de mi país y la de otros pueblos; era el contacto directo, la vivencia de hechos, ésa ha sido mi mejor escuela.

“El noticiero era un producto esencialmente informativo, pero no únicamente informativo. Siempre me preocupé por no independizar las noticias, sino ensamblarlas de manera que transcurrieran ante el espectador como un todo, con una sola línea discursiva.

“Casi todos los documentales que he hecho tienen sus raíces en el noticiero. Los genes fundamentales que me ayudaron a desarrollar las estructuras del documental nacieron allí. NOW!, por ejemplo nació en el noticiero y así muchos otros documentales.”

-NOW!  es una denuncia a la discriminación

racial en los Estados Unidos.

¿Lo motivó alguna experiencia personal?

“Durante mi estancia allí me golpeó profundamente la discriminación racial, la explotación del hombre americano, cómo vivían los negros, los chicanos, los portorriqueños. Fue algo que padecí.

“En una ocasión tomé un ómnibus de la Grey Hound, línea que hacía el recorrido de Miami a New York, era un local, esos que se detienen en todos los pueblos. A lo largo del trayecto iban subiendo negros del sur. En un momento dado sube una negra con un niño en los brazos. Como es lógico, cuando la vi entrar, traté de ofrecerle mi asiento. De inmediato las personas que estaban en el ómnibus comenzaron a decirme horrores en inglés. La negra se puso nerviosa. El inglés que yo conocía no era muy bueno. Tomé al niño y las personas del autobús continuaron gritándome. Contesté que tendrían que matarme para quitarme a aquel negrito de los brazos. La madre desesperada y aterrorizada me pedía que no hiciera eso, luego, presa del pánico, tomó al niño y se fue hacia atrás. Aquella experiencia se grabó fuertemente en mí.

“Todo esto me vino a la cabeza cuando escuché una canción con el nombre de Now, cantada por Lena Horne. Enseguida supe que allí estaba el documental.”

-Su lente también captó la realidad del

sudeste asiático en los años sesenta.

¿Cómo llegó a Vietnam?

“Recibimos una invitación de ese país y la aceptamos. En los primeros días de estar en Vietnam se produjeron los bombardeos alrededor de Hanoi, la capital del país, los cuales se hicieron más fieros en el perímetro de la ciudad. Los días 13 y 14 la urbe recibió los impactos dentro de la propia cabecera. En el ataque participaron más de 200 aviones. Fue nuestro bautizo de fuego. Este bombardeo a la ciudad vietnamita me dio pie para el documental que pensaba realizar y allí mismo brotó el nombre: “Hanói, martes 13.”

-Durante ese viaje tuvo la oportunidad de entrevistarse

con Ho Chi Min, personalidad que luego

reflejó en su documental 79 Primaveras.

¿Cómo recuerda aquel encuentro con

el líder de la revolución vietnamita?

“Lo visitamos en una pequeña casita en los jardines del palacio presidencial. Cuando lo conocí me dio la impresión de estar frente a un hombre con las cualidades visionarias de Martí y de Fidel. Era una personalidad apasionante, poseedor de una indescriptible modestia, de una mente ágil y lúcida. Era el gigante ideológico de Asia. Habría que preguntarse de dónde sacaba fuerza aquel pequeño hombre para luchar contra tantos enemigos poderosos. Cuando yo veía a los ojos de Ho Chi Minh me parecía estar mirando a los de Martí y cuando me habló y oí su palabra llena de calor humano me pareció estar escuchando a Fidel. Fue entonces cuando descubrí que Vietnam era una prolongación de mi patria.”

-Usted ha realizado varios documentales en torno a

la figura del  líder histórico de la Revolución Cubana. 

Mi hermano Fidel, por ejemplo, exalta en pocos minutos

las cualidades de este dirigente. ¿Influyó su estrecha

relación con el Comandante en la visión que

se ofrece acerca de él en el documental?

“Sí…creo que Fidel es alguien que ha hecho tanto por Cuba, por América Latina y por el mundo, que hay que admirarlo. Representa a todos los cubanos. Cuando hacemos una película sobre él, estamos haciendo una película sobre Cuba. Una vez le dije, esto es una anécdota, que si hubiera nacido mujer me habría enamorado.”

-¿Nunca temió que sus documentales

fueran clasificados como cine panfletario?

“El panfleto bien entendido y artísticamente presentado es necesario para la Revolución. Rechazo el «otro panfleto», el de los panfletarios y los didácticos. Nuestro cine documental es la declaración de principios de un artista comprometido con la Revolución.”

-¿Utiliza algún método en particular para realizar su trabajo?

“Yo no tengo fórmulas, ni creo en fórmulas para realizar algo. Simplemente soy un angustiado y un desesperado al pensar que las injusticias que hay en el mundo, sean demoradas o pospuestas en su solución por conformismos e inercias.

“Todos mis trabajos están hechos con un sentido de contemporaneidad, de actualidad, de informar a mis conciudadanos de lo que está sucediendo o ha sucedido. Soy un periodista.”

-Pero es conocido el carácter militante de su obra.

¿No debe ser la objetividad característica

esencial de un periodista?

“Yo informo de acontecimientos a partir de las ideas que tengo de ese acontecimiento. No creo en la objetividad de nadie, por lo tanto no soy un periodista objetivo.

“Yo no puedo hablar artificiosamente. Recreo la realidad. No soy una cámara, no fotografío simplemente un escenario. Pienso que uno debe meterse dentro de las cosas. Yo soy siempre muy subjetivo, muy parcial.

“Hay que rescatar conceptos de posiciones ante la realidad y el arte que han salido mal parados por deformaciones burocráticas. El temor de caer en apologético, a ver el compromiso del creador, de su obra, como arma de combate en oposición al espíritu crítico consustancial a la naturaleza del artista, es solo un temor irreal y en ocasiones pernicioso.”

-¿De ahí su preferencia por el documental

y no por el cine de ficción?

“La ficción demora mucho. Si tuviera que hacer algo que durara dos o tres años, creo que me moriría.

“Como aventurero nato y neto que soy, sin prejuicios de concepciones sobre lo que esto pueda significar para algunos teóricos, la ficción que hay dentro de toda realidad me atrae más que la ficción que pueda haber dentro de la propia ficción. Descubrir lo desconocido y compartir ese descubrimiento; registrar lo conocido, enriquecerlo, combinarlo y transformarlo en una nueva realidad, me atrae apasionadamente.

“Sin demeritar los valores indiscutibles de la creación imaginativa que tiene en sí mismo el cine de argumento o de ficción, hasta ahora me ha seducido más el trabajo creador del «documentalista» o del «periodista» porque en ello va también la posibilidad de no solo ser testimoniante sino también protagonista.” 

Con cada respuesta suya surgían nuevas interrogantes. Para Santiago Álvarez nunca hubo una última pregunta, es posible que aún estuviésemos conversando, de no ser por aquella señora que insistentemente llamaba mi atención.

Cuando giré en el asiento para ver quién tocaba mi hombro con tanta agitación descubrí su rostro impaciente, estaba parada justamente detrás de mí como esperando a que reaccionara. Quedé perplejo, nunca antes la había visto. Pensé que solo Santiago podía aclarar aquella inesperada situación surgida en la mejor parte de la entrevista, pero  fue entonces cuando descubrí que ya no estaba el cineasta, ni el buró, ni los libros que antes llenaban todos los espacios de una oficina que también había desaparecido. Solo se extendía ante mí la inmensidad de una sala de cine completamente vacía y la tenue iluminación de cuando acaban las películas. 

(Santiago Álvarez falleció el 20 de mayo de 1998. Las respuestas del cineasta fueron tomadas de las entrevistas Hanoi, martes 13, de Nicolas Cossio; Panfleto Vs Panfleto, de Susana Lee, Cara a cara con Santiago Álvarez, de Eliseo Alberto; Santiago Álvarez, de Igor Molina; Los ojos de Martí y la Palabra de Fidel, de Romualdo Santos; y los artículos: Álvarez cine y Revolución, publicado en GUARDIÁN, agosto 24, 1968; La realidad y el recuerdo de Santiago Álvarez; Esta es la historia que contome un día… y Arte y compromiso, estos tres últimos de Santiago Álvarez. Todos los documentos citados anteriormente forman parte de la colección de artículos y entrevistas Santiago Álvarez cronista del tercer mundo, de Edmundo Aray (Cinemateca central de Caracas), Imprenta de la Universidad Central de Venezuela, 1983.  Además se utilizó la entrevista El ojo de la Revolución, el cine urgente de Santiago Álvarez, de Amir Labaki, Iluminarias, 1994.)

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer algunos elementos de la personalidad de Santiago Álvarez y resaltar la armonía entre su pensamiento y su obra.

Objetivos colaterales: Mostrar cómo llega Santiago Álvarez a la realización cinematográfica.  Caracterizar la estrecha relación entre Santiago Álvarez y el Noticiero ICAIC Latinoamericano. Conocer la impresión que se llevó el entrevistado de su encuentro con el líder de la Revolución Vietnamita. Evidenciar la posición de Santiago Álvarez ante algunos tópicos que marcaron su obra.

Tipo de entrevista:                .
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: De preguntas y respuestas.
Por su contenido: Imaginativa.
Por el canal que se obtuvo: De revisión documental

Tipo de título: Llamativo
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: Pregunta #1: Informativa; Pregunta #2: Informativa; Pregunta #3: De opinión; Pregunta #4: Informativa; Pregunta #5: Directa: Pregunta #6: Informativa; Pregunta #7: De opinión; Pregunta #8: Informativa; Pregunta #9: Directa; Pregunta #10: Informativa; Pregunta #11: De opinión; Pregunta #12: De exploración; Pregunta #13: De opinión.
Tipo de conclusión: De impacto.

Fuentes consultadas:
No documentales: Víctor Álvarez, nieto del entrevistado.
Documentales:
Santiago Álvarez, cronista del tercer mundo, de Edmundo Aray (Cinemateca central de Caracas), Imprenta de la Universidad Central de Venezuela, 1983.
El ojo de la Revolución, de Amir Labaki, Iluminarias, 1994.)

 



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris