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LA HISTORIA EN MINUTOS. RADIO RELOJ. DICIEMBRE (IV)

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Del 21 al 26 de diciembre: André Voisin, Gustavo Adolfo Bécquer, Ignacio Agramonte Loynaz, Rafael María de Mendive Daumy, Pascuas Sangrientas, Rafael Orejón y Braulio Coroneaux.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

21 de diciembre:
André Voisin

LA HISTORIA EN MINUTOS. EL ÚLTIMO VIAJE DE VOISIN. A las tres y cuarto de la tarde del veintiuno de diciembre de mil 964, el científico francés André Voisin presagió la muerte tras un infarto cardíaco. Una media hora después, en La Habana de su último viaje, fallecía. Cerraba así una vida dedicada a la investigación en el campo de la ganadería y la agricultura, una existencia humanista, consagrada, honesta y sencilla, en un auténtico culto al magisterio. Partía, entonces, quien había merecido reconocimientos en academias de Francia, Moscú y Bonn, y llevaba la Cruz al Mérito Agrícola. El autor de textos como Nuevas leyes científicas de aplicación de los abonos y Dinámica de los pastos, André Voisin, fue velado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, y sus restos descansaron para siempre en la Necrópolis de Colón. Continuará en el siguiente minuto...

VOISIN EN CUBA. Conclusión. El tres de diciembre de mil 964, desafiando el bloqueo yanqui y las campañas difamatorias que en el exterior proliferaban contra la joven Revolución, llegó a La Habana el agrónomo francés André Voisin. Venía invitado por el Comandante en Jefe Fidel Castro y daría conferencias a especialistas cubanos. Durante su pequeña estancia, visitó zonas ganaderas e instituciones tecnológicas agropecuarias, con la mirada atenta de los hombres de Ciencia. Ya antes, los derechos de autor por los libros publicados en esta Isla de la que fue amigo, André Voisin los había donado como ayuda a los damnificados del ciclón Flora. Tras el deceso del eminente científico, su esposa y colaboradora entregó el archivo personal de aquel francés guardián de la Naturaleza, a la Cuba que honra la memoria del investigador. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.

22 de diciembre:
Gustavo Adolfo Bécquer

LA HISTORIA EN MINUTOS. EL POETA DE LAS GOLONDRINAS. Para no quebrantar el sino de los románticos, murió joven, pobre y enfermo en el Madrid de mediados del siglo Diecinueve. Gustavo Adolfo Bécquer, “el último romántico”, partió el veintidós de diciembre de mil 870, a los treinta y cuatro años, cuando aún los sueños y las esperanzas, el misticismo de su vida y obra señoreaban cada paso del poeta sevillano. Los críticos han dicho que él inició dentro de la lírica española un movimiento renovador que culminaron los escritores de la Generación del Noventa y ocho. Cantor del color, los sonidos, olores y texturas, pero sobre todo de la luz y su relación con lo real y lo irreal, Gustavo Adolfo Bécquer legó las siemprevivas Rimas y Leyendas de inacabada recurrencia. El será siempre el infinito poeta de las golondrinas de su más universal poética. Continuará en el siguiente minuto...

LA RIMA ETERNA. Conclusión. Injusto es clasificar a Gustavo Adolfo Bécquer solo como poeta para jóvenes y almas femeninas, como si el amor y el romanticismo excluyeran a otras personas. Catalogarnos de románticos, despojado el término de sosa sensiblería, es hoy halago meritorio en tiempos de encuentros y desencuentros rápidos, de breves palabras y escasa comunicación tras la excusa de premuras cotidianas. Para aquel poeta español: “Todo el mundo siente, solo a algunos seres les es dado guardar como un tesoro la memoria viva de lo que han sentido”. Y habrá que agradecer a los amigos de Gustavo Adolfo Bécquer la publicación, un año después de su muerte, de esos setenta y seis poemas que serán, imperecederamente, una rima eterna al amor. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.

  
22 de diciembre:
Gustavo Adolfo Bécquer

LA HISTORIA EN MINUTOS. EL MÁS ROMANTICO. Pobre, enfermo, en una soltería tímida que no pudieron derrotar ni las ardientes miradas de Julia Guillén, ni los desvelos de Casta Esteban, murió el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Entonces, España se preparaba para los últimos días de mil 870, cuando el veintidós de diciembre aquella alma soñadora y empedernidamente romántica, desató amarras y se perdió en el tiempo. Partía así el iniciador de un auténtico movimiento de renovación dentro de la lírica española de finales del siglo decimonónico. Quien echara las bases de la nueva poesía ibérica, según reconocieran figuras prominentes de la generación del veintisiete como Juan Ramón Jiménez y Rubén Darío. Moría Gustavo Adolfo Bécquer, el hombre de golondrinas imposibles, el último romántico. Continuará en el siguiente minuto...

EL INEFABLE VERSO SENCILLO. Conclusión. La posteridad le ha otorgado a Gustavo Adolfo Bécquer el apelativo de “romántico por antonomasia”, y la imagen más recurrente es la del hombre de ensortijados cabellos y ojos profundamente tristes. Pero al poeta habrá que buscarlo más en los inefables versos sencillos que construyó con el afán de lo natural y perdurable, rechazando cualquier oropel en la vestimenta. Para el autor de Rimas y Leyendas nada era tan importante como entregar una poesía de sugerencias, y para ella logró un espacio con señoreo de lo inmaterial y lo intuitivo. Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta que ha trascendido generaciones, continúa cautivando con sus “invisibles átomos del aire/ en derredor palpitan y se inflaman; / el cielo se deshace en rayos de oro; / la tierra se estremece alborozada”. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.

23 de diciembre:
Ignacio Agramonte Loynaz

LA HISTORIA EN MINUTOS. EL MAYOR. Nació el veintitrés de diciembre de mil 841 y solo treinta y dos años le bastaron para inscribirse entre los grandes de la Patria. Le decían El Bayardo de la Revolución del Sesenta y ocho al Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, fiero entre los fieros y entre los más brillantes jefes cubanos. Aquel camagüeyano nacido en cuna de abolengo lo abandonó todo por el deber más sagrado: la independencia de Cuba. En él se unió el político y el guerrero, el polemista agudo, el jefe severo y justo. José Martí dijo, mucho tiempo después de la muerte del Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, acaecida en los potreros de Jimaguayú: “¡Acaso no hay otro hombre que en grado semejante haya sometido en horas de tumulto su autoridad natural a la de la patria!”. Continuará...

EL JEFE DE LOS CAMPOS CAMAGÜEYANOS. Conclusión. Al Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz se le recordará siempre a caballo, empuñando el arma redentora y conminando a los hombres al combate por la libertad. Ni heridas, ni lejanías de Amalia Simoni, ni los hijos que apenas vio, ni divergencias personales con otros jefes mellaron aquel tesón por la unidad de las fuerzas cubanas. Y, por encima de todo estuvo la voluntad de levantar el espíritu y la moral combativa de las huestes camagüeyanas. Agramonte dijo en una ocasión: “Organizar y disciplinar ejércitos es prepararlos para la victoria”. El Mayor, siempre y únicamente el Mayor Ignacio Agramonte, quedará indeleble en las fraguas luminosas de El Salado, La Soledad de Pacheco, El Cocal del Olimpo y Jimaguayú. Volverá, una y otra vez, con la fuerza genuina de El Bayardo. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.
 

23 de diciembre:
Ignacio Agramonte Loynaz
      

LA HISTORIA EN MINUTOS. NACE EL MAYOR. A quienes dudaron de la causa, el Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz paró con su palabra precisa. A uno que preguntaba con qué contaba para llevar a cabo la guerra necesaria, contestó cual disparo: “Con la vergüenza de los cubanos”. Así era el adalid camagüeyano, nacido en cuna de rancios acomodos el veintitrés de diciembre de mil 841, cuando la villa se llamaba Puerto Príncipe. En la guerra sería pasión y fuerza, todo ardor revolucionario estremeciéndole la sangre, a la par que la bondad le venía en palabras amables para quienes eran dignos de respeto. El Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz fue el organizador de la Academia, escuela para una tropa nacida de antiguos esclavos, de campesinos iletrados, de gentes que le seguían con la admiración que imponen los hechos. Continuará en el siguiente minuto...

HOMBRE DE RECURSOS. Conclusión. Manuel Sanguily dijo del Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz: “Sabio en el consejo, pronto en la acometida, prudente y acertado en el mando, elocuente en las asambleas, terrible en los combates, inflexible contra el desorden, cariñoso y bueno en sus íntimos afectos”. Pedro García, periodista estudioso de la historia, confiesa su admiración por un hombre de recursos propios, pues en la guerra, cuando faltaba pólvora, la arrebataba al enemigo; el papel lo buscaba en ranchos abandonados; la leche de jagüey la convertía en goma, y con balaustres de ventanas fabricaba balas. José Martí apuntó sobre el Mayor Ignacio Agramonte: “Sin más ciencia militar que su genio, organiza la caballería, rehace el Camagüey deshecho, mantiene en los bosques talleres de guerra, combina y dirige ataques victoriosos”. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.

24 de diciembre:
Rafael María de Mendive Daumy

LA HISTORIA EN MINUTOS. EL MAGISTERIO PATRIÓTICO DE MENDIVE. A los sesenta y cinco años el maestro y poeta Rafael María de Mendive Daumy estaba enfermo y seriamente cansado. El veinticuatro de diciembre de mil 886 la vida se le escapaba irremediablemente a aquel hombre de magisterio ejemplar y de afanes patrióticos de los que nunca renegó. Había dicho sentenciosamente: “A la indiferencia opondré siempre el convencimiento, y al fanatismo, el libre uso de la razón”. Así era el maestro de José Martí, el hombre a quien el Héroe Nacional prefería recordar cuando le hablaba de los que cayeron en el cadalso cubano y, levantándose airado del sillón, le temblaba la barba. Rafael María de Mendive Daumy fue guía de generaciones de cubanos cuyos desvelos los llevó a la manigua redentora. Continuará en el siguiente minuto...

POCO SE HABLA DEL POETA. Conclusión. Si bien Rafael María de Mendive fue el maestro por excelencia de José Martí, también vale recordar su huella en la poesía, género en el que tuvo no pocos éxitos en Cuba y España. Entre sus obras, escribió la ópera Gulnara, estrenada con música de Arditi, en el otrora Teatro Chacón, en la Habana del siglo Diecinueve. En cuanto a sus poemas, fueron traducidos al francés, inglés e italiano. Incluso, los maestros Bottesni y Gottschalk musicalizaron algunas de sus piezas. El crítico cubano José María Chacón y Calvo dijo de la poesía de Rafael María de Mendive Daumy: “...no es ardiente, sino suave en la expresión de los afectos”. Y añadió que en ella hay recogida pasión, discretas emociones, forma pulida y correcta, no muy elegante, pero sí sosegada y digna. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.

25 de diciembre:
Pascuas Sangrientas

LA HISTORIA EN MINUTOS. PASCUAS SANGRIENTAS. Eran los días finales de mil 956 y el movimiento revolucionario se apuntaba la trascendencia del treinta de noviembre, el desembarco del yate Granma y la sorpresa de Alegría de Pío. La tiranía batistiana necesitaba dar un escarmiento y el norte de la antigua provincia de Oriente sirvió de escenario. Entre el veintitrés y el veintiséis de diciembre serían asesinados alevosamente más de veinte hombres, casi todos miembros del Movimiento Veintiséis de Julio o del Partido Socialista Popular. Quedaron abatidos Armando, el electricista; Ramón, enfermero; Silverio, panadero; Enrique, carpintero; Gilberto, telegrafista, entre otros. El pueblo, en sabiduría que da nombre exacto a cada hecho, denominó esos días luctuosos como Pascuas Sangrientas. Continuará en el siguiente minuto...

RESPUESTA VIRIL. Conclusión. La caza de revolucionarios que constituyó las Pascuas Sangrientas en las poblaciones de Holguín, Puerto Padre, Las Tunas y Nicaro, fundamentalmente, tuvo respuesta en la acción revolucionaria. En mayo de mil 957 se alzó el primer grupo de combatientes holguineros que se unieron a Fidel en la Sierra Maestra. Después, en noviembre de ese año, un comando del Movimiento Veintiséis de Julio ajustició al coronel Fermín Cowley, sicario de la tiranía batistiana y responsable de los crímenes de las Pascuas Sangrientas y de los expedicionarios del yate Corynthia. En recuerdo de aquellos hombres asesinados, en cada casa donde habitaron o en los lugares donde aparecieron sus cadáveres, el pueblo le rinde homenaje con tarjas. Ellos no están olvidados. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.

25 de diciembre: Rafael Orejón,
Pascuas Sangrientas

LA HISTORIA EN MINUTOS. PRIMER MARTIR DE LAS PASCUAS SANGRIENTAS. A Rafael Orejón lo esperaba la familia para las Navidades. El veintitrés de diciembre de mil 956 se reunió con unos amigos en un pequeño café de Nicaro. Entonces, el dependiente se acercó y le dijo con desenfado: "Oye, rubio, estás muy elegante. ¿Te vas de paseo?". Y la respuesta del joven revolucionario fue breve: "Voy a Guantánamo, a ver a la vieja". Un guardia lo oyó y dejó a medias el vaso de cerveza, para esperarlo en la garita de la Nicaro Nickel Company, y allí, después, lo asesinó de un disparo debajo de la garganta. Rafael Orejón fue el primer mártir de una sucesión de crímenes que cometió la dictadura batistiana entre el veinticuatro y la madrugada del veintiséis de diciembre de mil 956, días que el pueblo llamó Pascuas Sangrientas. Continuará en el siguiente minuto...

LA REPRESION. Conclusión. Balaceados o ahorcados, casi todos con huellas de torturas, aparecieron en las llamadas Pascuas Sangrientas veintitrés revolucionarios. Holguín, Nicaro, Mayarí, Banes, Puerto Padre y Las Tunas, fueron escenarios de la ola de crímenes perpetrados por la tiranía batistiana, días después del alzamiento del treinta de noviembre y el desembarco del yate Granma. Casi todos, militantes procedentes del Movimiento Veintiséis de Julio y del Partido Socialista Popular. Pero los asesinatos de las Pascuas Sangrientas fueron una victoria pírrica para el régimen. Fermín Cowley, a cuyas órdenes se cometieron los crímenes, fue ajusticiado un año después de aquella brutal represión. Luego, vendrían los días inolvidables del triunfo de una Revolución que honra a sus hijos héroes. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.

26 de diciembre:
Braulio Coroneaux

LA HISTORIA EN MINUTOS. EL MÁS DESTACADO OFICIAL REBELDE. ¿Qué bala innoble destrozó la vida de Braulio Coroneaux apenas una semana antes del triunfo de la Revolución? Fue el veintiséis de diciembre de 1958 en la trinchera de la loma que domina la carretera Guisa-Bayamo. Con su tropa, el capitán del Ejército Rebelde enfrentó la feroz ofensiva de la tiranía. Tiempo atrás le había asegurado a Fidel: “Por aquí no pasarán, Comandante”. El líder de la Revolución un mes antes le escribió: “Sé que por ahí donde tú estás no pasarán de ninguna forma”. Y, en efecto, el enemigo allí no tuvo victorias. Fidel Castro sobre la Batalla de Guisa apuntó: “El más destacado oficial rebelde fue el capitán Braulio Coroneaux”. Y agregó que desde su posición los tanques enemigos no pudieron avanzar. Continuará en el siguiente minuto...

EL CAPITÁN CORONEAUX. Conclusión. Sargento del Cuartel Moncada era Braulio Coroneaux cuando los hechos del veintiséis de julio. Defendió la fortaleza con honor militar, pero se negó a masacrar y a torturar a los combatientes prisioneros. El mando superior de la tiranía batistiana entonces le aplicó una fuerte amonestación y ya en mil 956 fue un preso más en la cárcel de Boniato. Es allí donde ese hombre humilde estableció relaciones con el Movimiento Veintiséis de Julio y protagonizó una fuga espectacular. Luego se incorporó a la clandestinidad, y más tarde partió hacia la Sierra Maestra donde construyó leyendas en los combates de Estrada Palma, Pino del Agua y El Jigüe. Braulio Coroneaux, guantanamero de veintinueve años, al morir llevaba los gloriosos grados de capitán del Ejército Rebelde. Redactó: Iraida Calzadilla Rodríguez.

Pie de foto: André Voisin, Gustavo Adolfo Bécquer, Ignacio Agramonte Loynaz, Rafael María de Mendive Daumy, Braulio Coroneaux y Rafael Orejón.



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