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EL DOLOR HISTÓRICO

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Después de más de30 años de la destrucción de Viet Nam a causa de la guerra, este país ofrece una imagen de desarrollo ante el mundo; sin embargo, millones de personas sufren las consecuencias bélicas.

HOA LY HONG,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Tengo miedo de morir antes que mis hijos”, dice Huyen Nguyen Thi, una señora de 70 años, madre de dos pequeños.

Después de largo tiempo de espera por la independencia del país, parecía que el momento más feliz en su vida llegaría con el embarazo, pero el destino puso una carga en los hombros de esta mujer: los niños nacieron malformados por el efecto del Agente Naranja. Ellos, Nam y Binh, no pueden cuidar de sí mismos. Son incapacitados tanto física como mentalmente. Pero en las estadísticas sólo son dos, de los tres millones de las víctimas de la dioxina en Vietnam.

La Dioxina o el Agente Naranja -como popularmente se le conoce por la franja naranja pintada en los barriles en que se transportaba- es una mezcla de los herbicidas hormonales derivados de las sustancias químicas Dichlorophenoxy y Trichlorophenoxy aceticacid. Se fabricó en Estados Unidos por más de tres decenas de sociedades y sus filiales, entre ellas, Dow Chemical y Monsanto, las cuales figuraban como los principales acusados por vender ese producto al ejército estadounidense.

Durante el período 1961-1972, se vertió aproximadamente 70 millones de litros del componente químico sobre un quinto de la superficie del sur de Viet Nam, con la finalidad de devastar los bosques tropicales, y así impedir a los militares asiáticos ocultarse en la vegetación selvática.
 
Un estudio de la doctora Jeanne Mager Stellman, de la Universidad de Columbia, Nueva York, confirmó que la disolución de un litro de Dioxina en un pequeño territorio causa a largo plazo efectos mortales en más de una decena de millones de habitantes.

Por otra parte, su secuela en la fauna y flora fue la pérdida de 3,3 millones de hectáreas de bosques y arrozales, con la consiguiente destrucción de varios ecosistemas. La tierra quedó erosionada gravemente, y en las zonas contaminadas se transformó la información genética de los árboles. En la actualidad, existen áreas en las que ninguna planta puede crecer.

No obstante, el tiempo ha sido testigo de que las consecuencias de este químico en el medio ambiente es algo trivial en comparación con los daños al ser humano. No sólo en los soldados veteranos, los hombres que viven en los territorios contaminados aún están expuestos directa o indirectamente a las secuelas del líquido, ya sea por el agua o las tierras de cultivo. 


 
¿Mala pasada del destino?

Según el sargento Hoan Tran Van del Batallón D, “los soldados vietnamitas sacrificaron todo por su nación: la juventud, la felicidad, la vida... El dolor físico y mental no los hizo retractarse; por el contrario, siguieron luchando por la independencia del país.

“La guerra ya pasó en esta tierra. Todos los fuegos y las bombas se quedaron en el pasado,  como también se secaron las lágrimas por la separación de los seres queridos. Pero el crimen de la guerra existe por siempre. Las consecuencias del Agente Naranja maltratan cada minuto, cada momento a los veteranos. Ahora, no sólo ellos sufren las secuelas, también sus hijos, esos inocentes que no viven, solo existen, porque toda su felicidad se pierde con el dolor. Cada día de mi vida es testigo de la mala pasada que me jugó el destino”.

En la memoria de Huyen Nguyen Thi, hay una palabra nítida que traza su destino inmerecido. “Cuando salí embarazada no pensé que mis bebés nacieran dañados por el Agente Naranja. Yo era tan fuerte, saludable y joven que ni siquiera me pasó por la cabeza”, comentó.

“Además, mi esposo regresó sano y con éxito del campo de batalla. Pero la suerte, una vez más, me dio la espalda. Tuvo parálisis del  cerebro, después de un corto tiempo del nacimiento de los niños. Desde entonces, tengo bajo mi responsabilidad los quehaceres de la casa, mis hijos y mi esposo”.

Hace muchos años que en su hogar no hay una sonrisa, tampoco recibe el ánimo de los suyos. Al regresar del trabajo, solo la esperan miradas extrañas y duras. “Pierde algo y obtendrás otra cosa a cambio”, reza un viejo proverbio vietnamita; Huyen, quien ha perdido su vida, es una excepción.

Impacto en Quang Tri y Dong Nai

La provincia Quang Tri fue uno de los territorios más perjudicados durante el período bélico. Luego de 30 años, su población aún sufre las consecuencias de la utopía “alto al fuego y a la sangre”.

Nguyen Quang, doctor del hospital  provincial, expresó: “He atendido a muchos dolientes de la guerra. Algunas muchachas que engendran por primera vez, sus hijos nacen malformados a consecuencia del Agente Naranja. Aquí cerca hay niños que tienen cuatro brazos y piernas, otros no tienen caja de cerebro o no poseen la capacidad de mirar y escuchar... y así con el tiempo se han incrementado los daños y los dañados. El crimen de guerra no deja a estos pequeños inocentes vivir como los demás”.

Los trabajadores de los Centros Provinciales de Investigación y Desarrollo de Vietnam detectaron que dentro de la fuente de agua de los municipio Cam Thanh y Cam Nghia, de Quang Tri, todavía existe el herbicida. Asimismo, afirmaron que en las regiones contaminadas los casos de malformaciones se han duplicado.

Según investigaciones recientes, 150 mil niños de todo el país  nacieron con anomalías irregulares, de los cuales cinco mil pertenecen a la provincia Quang Tri y hasta el pasado año fallecieron más de 10 mil infantes a consecuencia de la dioxina.

“La vida de los habitantes aquí es muy difícil. Ellos deben luchar contra la pobreza, y soportar  las enfermedades que traen en los genes. Hay familias que se ven obligadas a vender todos sus bienes para comprar las medicinas, y así garantizar la salud de sus hijos”, manifestó Thi Tran Thi, presidenta de la Asociación de las Víctimas de Quang Tri.

La mayoría de los perjudicados son descendientes de los vietnamitas que estuvieron en el campo de batalla donde el ejército estadounidense lanzó la dioxina, el resto proviene de familias que viven en zonas contaminadas por otras vías, ejemplo de ello, el agua.

“En los años 60, tomé agua de un pozo contaminado. Comencé a sentirme muy mal y a desmayarme con frecuencia, sentí escozor en todo el cuerpo. Algunos años más tarde, mi primera hija nació malformada”, comentó Thuong Nguyen Thi, madre de una joven de  30 años. “Pero ella parece que solo tiene ocho años, pues no tiene capacidad de raciocinio”, agregó.

Los hombres del territorio Dong Nai, no están ajenos al drama. Las víctimas de este campo representan una alta proporción en relación con el número del país, a tal punto que hay familias que tiene de dos a cinco miembros afectados por el tóxico.

Las consecuencias del Agente Naranja dañaron seriamente a la humanidad. Los científicos afirman que la dioxina causa cáncer del pulmón y de la próstata, ceguera, diabetes, malformaciones congénitas y parálisis.

Hong Nguyen Thi, testigo de los efectos de la dioxina, presentó junto a un grupo de la Asociación de las Víctimas del Agente Naranja de Vietnam (VAVA) en el 2004, en Estados Unidos, la petición al Tribunal de ese país para que se sometieran a juicio todas las compañías productoras de la dioxina.

Nguyen Thi, durante el tiempo de la guerra en el campo de batalla D, fue rociada directamente con el Agente Naranja. Vivió con diversas enfermedades causadas por el tóxico: cáncer, úlcera, problemas renales y cardiacos… Mientras sufrió el dolor, continuó luchando por los derechos de las víctimas. Falleció durante el proceso judicial sin ver concluida su misión.

Minh Doan Duc, un fotógrafo que ha recorrido todos los rincones del país para tomar fotos de los perjudicados por la dioxina, dijo: “En cada momento que creo arte esos rostros dejan en mi mente una sensación de sufrimiento, dolor y de un destino desafortunado. Pero también se encuentra en ellos una esperanza del mañana.

“Hice mi colección de fotos en blanco y negro porque quise expresar el destino de esas personas y su sentimiento interno; así el receptor puede entrar en contacto con la realidad de los dolientes y experimentar su propia emoción. Tengo fe en que cuando los testigos históricos no se encuentren más en esta vida, mi colección brinde a la sociedad sus vivencias, en un modo artístico”. 

Vinh Nguyen Xuan, estudiante de la Universidad de La Habana, comentó: “Soy uno de los jóvenes que tuvo la suerte de nacer en la paz. Nosotros sabemos y entendemos los dolores de las anteriores generaciones, ellas ofrecieron toda su vida para defender la nación. No es justo que ahora continúan recibiendo dolor, sufrimiento, y un destino desafortunado para sus descendientes”.

William Jacshaw, uno de los miembros estadounidense de VAVA en la provincia Da Nang, refirió: “Al ver las fotos y escuchar sobre la historia de la vida de las víctimas del Agente Naranja no puedo dejar de sentir el dolor; especialmente cuando se trata de niños, ellos tienen derechos de vivir como los otros, de jugar como los demás, de sentir el amor y de tener la sonrisa pura”.

Con el fin de movilizar recursos tanto interiores como exteriores, y conseguir aportaciones de organizaciones e individuos para ayudar a los afectados, la Cruz Roja vietnamita creó la VAVA el 24 de julio de 1998. Desde su fundación, esta asociación ha realizado varios proyectos para mejorar las condiciones de los habitantes, además  de contribuir a aligerar su dolor mental.

La lucha por las víctimas...

Con la esperanza de justicia, la VAVA presentó una demanda al Tribunal neoyorquino de Estados Unidos por primera vez en 2004. El propósito estuvo dirigido a lograr derechos para las víctimas y requerir a las compañías estadounidenses que fabricaron el Agente Naranja una indemnización. Pero los norteamericanos niegan la existencia de una relación directa entre esas enfermedades y la utilización de la dioxina. “No existen bases legales que justifiquen las demandas de los millones de víctimas del Agente Naranja”, declaró el juez Jack Weinstein.

Sin embargo, Weinstein fue quien llevó el caso de los veteranos de guerra estadounidenses afectados que demandaron a las compañías suministradoras de Agente Naranja y lograron un acuerdo de indemnización de 180 millones de dólares por daños a la salud. Estas empresas fueron las mismas acusadas por los vietnamitas.

Por otro lado, muchos datos han mostrado que antes de vender al gobierno de Estados Unidos, esas compañías sabían que el Agente Naranja podía perjudicar la salud humana, especialmente, causar varios tipos de cáncer.

Luu Hai, periodista de la Agencia de la Revista Vietnamita, comentó: “Todo  el mundo sabe lo que Estados Unidos está haciendo. La realidad es demasiado amarga, mientras que los veteranos estadounidenses fueron los que lanzaron el Agente Naranja a millones de humanos, lograron sin embargo la indemnización de las compañías; en cambio, los solados vietnamitas, y muchas víctimas más, están siendo rechazados por los responsables”.

Aunque el foro neoyorquino y el federal de Estados Unidos se negaron, la VAVA siguió luchando por los derechos legales de las víctimas. Pero el pasado 2 de marzo, otra vez, borraron la justicia con la negación del Tribunal Supremo de ese país. La razón que aluden es que no existe la base de ley internacional. Las compañías que fabricaron el Agente Naranja sólo produjeron el tóxico según el encargo del gobierno estadounidense, pero, ¡este gobierno ha asumido derecho de no procesarse!

El doctor Nhan Trong Nguyen, vicepresidente de la VAVA, acentuó: “Durante tres años, con el apoyo y la ayuda de varios amigos extranjeros, las víctimas trascienden su dolor e infortunio, siguen construyendo su vida cada día, y así mismo, luchando por la justicia en el proceso de demanda contra las compañías biológicas estadounidenses”. 

Muchos soldados norteamericanos coinciden con la VAVA. Aunque 30 años atrás aquellos veteranos eran enemigos de los vietnamitas, ahora, ellos están luchando en el mismo campo por la indemnización. David Clainer, miembro de la Organización de Veteranos por la Paz, motivó a muchos a apoyar a las víctimas en esta batalla.

En una conferencia en Venezuela, Man Tieu Van, presidente de la VAVA, refirió: “Nosotros seguimos luchando potencialmente, acusando su crimen y demandando los derechos legales a las compañías estadounidenses que produjeron la dioxina en el tiempo de la guerra. Demostramos al mundo el sufrimiento por los daños causados, pidiendo justicia por el derecho de vivir”.

En ese tiempo de motivación al público para colectar firmas a favor de los vietnamitas perjudicados, el presidente de la asociación de Hanoi movilizó a casi 3 000 personas.

A su vez en la lucha por defender los derechos de los dañados, VAVA ha sido un apoyo seguro para ellos, con la cooperación solidaria de organizaciones como la Cruz Roja Internacional, la Media Luna Roja, la Cruz Roja de Noruega, Alemania, USA, Dinamarca, Suecia y España, así como el Lion’s Club, de Japón.

Hang Ngo Thi Thanh, vicepresidente del Comité Urbano de Hanoi, afirmó que durante estos 10 años (1998-2008),  mediante el Fondo de Apoyo a las víctimas de la dioxina, ayudó a 11 651 personas con más de 400 000 USD. Hasta el momento, el número de los que pueden obtener el beneficio del gobierno trasciende las dos mil personas.

Sin embargo, la ayuda de la comunidad no es suficiente para cubrir sus necesidades. La mayoría de las familias viven con extremas dificultades económicas. Muchos veteranos que sufren graves heridas y sus mujeres, también enfermas, continúan haciendo enormes sacrificios para ganarse la vida y cuidar de sus hijos, enfrentados a graves malformaciones.

El sufrimiento es demasiado, el tiempo puede pasar, pero en la menta de estas personas y muchas generaciones vietnamitas, nunca se borrará este dolor histórico. No sabemos cuándo la justicia puede brillar y hacerse la verdad  para que las víctimas vietnamitas del Agente Naranja obtengan sus derechos legales, tampoco el momento en que Huyen Nguyen Thi pueda tener una sonrisa en su rostro. La respuesta depende de los que hacen la justicia, y también de nosotros, los que les rodeamos, luchando por ganar cada demanda.

Ficha técnica:

Tema: El Agente Naranja, un tipo del herbicida que el ejército estadounidense lanzó en Viet Nam durante la guerra.

Propósito: Mostrar el lector el sufrimiento y el dolor de las víctimas vietnamitas.

Objetivos colaterales: Brindar al receptor una imagen del dolor física y mental de las víctimas de la guerra. Acusar el crimen de guerra y sus consecuencias en la humanidad y en el medio ambiente. Mencionar la injusticia a través de “la respuesta” de los foros estadounidenses a la demanda de la Asociación de las Víctimas Vietnamitas (VAVA), contra las compañías que fabricaron la dioxina. La lucha de la sociedad y las organizaciones nacionales e internacionales por derechos de los perjudicados.

Estrategia de Fuentes:

Huyen Nguyen Thi, víctima del Agente Naranja (indirecta y documental).

Thuong Nguyen Thi, víctima del agente naranja (indirecta y documental)

Thi Tran Thi, presidenta de la Asociación de las Víctimas de Quang Tri (documental e indirecta)

Man Tieu Van, presidente de la VAVA.

Nhan Trong Nguyen, vicepresidente de la VAVA.

Hang Ngo Thi Thanh, vicepresidente del Comité Urbano de Hanoi

Luu Hai, periodista de la Agencia de Revista Vietnamita (directa)

Hoan Tran Van, sargento del Batallón D (indirecta, documental).

William Jacshaw, miembro de la Asociación de las Víctimas Vietnamitas de Da Nang (indirecta, documental).

Minh Doan Duc, fotógrafo (directa)

Nguyen Quang, doctor del hospital de la provincia Quang Tri (indirecta, documental).

Vinh Nguyen Xuan, estudiante de la Universidad de La Habana (directa).

Soportes a emplear:

Hecho: Las consecuencias que el Agente Naranja dejó en la humanidad, especialmente en los vietnamitas.

Contexto: La demanda de la VAVA al Tribunal de Estados Unidos, con el fin de lograr derechos para los perjudicados vietnamitas.

Antecedentes: Durante el período 1961- 1972, el ejército estadounidense vertió aproximadamente 70 millones de litros de la dioxina sobre un quinto de la superficie del Sur de Viet Nam.

Proyecciones: los perjudicados lograrán sus derechos.

Fuentes: Las mencionadas en la estrategia.

Tipos de juicios:

Analíticos: presente en todo el reportaje, en opiniones e historias de las fuentes, y por la estructura, jerarquización y solución del periodista.

Sintéticos: Aparece al final del reportaje, se está interesados que el gobierno estadounidenses y las compañías que produjeron el Agente Naranja realizar sus responsabilidades y algunas formas para hacer mejor la vida de las víctimas.

Hipotéticos: Lo que reclaman casi todas las Fuentes, menos Thuong Nguyen Thi, víctima y Hang Ngo Thi Thanh, vicepresidente del Comité Urbano de Hanoi.

Disyuntivos: Al reclamar todo el mundo y todas las fuentes en el reportaje sobre el crimen del a guerra del gobierno estadounidense y las compañías norteamericanas, el juez William Jacshaw niega la demanda la VAVA a través de su negación de la relación entre diversas enfermedades de las víctimas con la Dioxina.

De valor: Lo que informan Man Tieu Van, presidente de la VAVA; Nhan Trong Nguyen, vicepresidente de la VAVA; Hang Ngo Thi Thanh, vicepresidente del Comité Urbano de Hanoi; y Thi Tran Thi, presidenta de la Asociación de las Víctimas de Quang Tri.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De cita textual.
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de transiciones: Empleo de subtítulos (diferencias un bloqueo a otros), y repetición de elementos clave.
Tipo de cierre: De llamada a la acción.

 

 



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