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ZAPATOS TOCANDO EL CIELO

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Texto y fotos:
CAROLINA GARCÍA Y FIDEL ALEJANDRO RODRÍGUEZ,
estudiantes de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si usted ha sido transeúnte de varias ciudades del mundo recordará una imagen común de las grandes urbes: zapatos que tocan el cielo colgados del tendido eléctrico. 

En Ciudad de La Habana, para preocupación de los responsables de las líneas eléctricas, aparecen desde hace algunos años zapatos viejos amarrados por sus cordones. Amontonados o solitarios, como si fueran los aretes  exóticos de la ciudad, esconden entre sus huecos y sus ojales las incógnitas de su propósito y  origen.

Y es que tras los zapatos colgantes parecen estar las manos anónimas de todo el mundo. Algunos foros en Internet proponen su origen en los barrios marginales, asociados al básquet e incluso al consumo de drogas. Sin embargo, la práctica de lanzarlos hacia los cables eléctricos parece haber trascendido el mito de lo marginal y llega hasta las calles más céntricas, como si los “autores” del lanzamiento quisieran adornar lo que fue diseñado antes en la urbanidad.

En la película norteamericana “La cola que mueve al perro”, los protagonistas, Robert de Niro y Dustin Hofmman, detienen la limosina en que viajan y lanzan unas botas viejas hacia el tendido eléctrico para simular apoyo popular a una campaña mediática que diseñaban. Algunas marcas de tenis deportivos han aprovechado también este suceso como imagen publicitaria.

¿Por qué se ha convertido esta en  una práctica común? Quizás en el misterio esté la magia, pero hay quien lo hace por motivos más simples. Para Yoandri, un niño habanero, lanzar los zapatos es como guardar un recuerdo. La interrogante sigue abierta, puede que hasta los zapatos sueñen con tocar el cielo.


 



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