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ARTISTA DEL MAGISTERIO

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Ivón González Céspedes, integrante de la Orquesta Sinfónica Nacional, descubrió a los 44 años de edad que prefería un aula de alumnos ansiosos que un salón desbordado de aplausos.  

Texto y foto:
RAIZA  ARANGO MEDINA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Siendo tan solo una niña, le encantaba estar largos ratos escuchando música clásica en el equipo estéreo de la casa. Quedaba hipnotizada cuando veía algún instrumento musical, y siempre le surgía la misma pregunta: “¿Cuándo seré músico?” Pero Ivón González Céspedes nunca pensó que su vida iba a cambiar tan rápido con un chasquido de dedos.

Después de  alcanzar su sueño y llevar alrededor de 20 años en la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), ejecutando mayormente   música clásica, descubrió otro arte que la complace mucho más que la música: ser maestra. En los últimos meses ha dedicado más tiempo a la docencia, aunque todavía continúa tocando con un particular estilo interpretativo el instrumento de viento más costoso y  muy poco conocido en los países de América Latina: el fagot.

-¿Cómo llega a su vida la música?

Desde bien pequeña sentí por ella mucha afición. En mi hogar no estábamos vinculados a la música, por el contrario, mis padres eran médicos. Adoraba pasar horas escuchando alguna canción, no importa qué género en particular, siempre daba oído a cualquier sonido. Entonces mi mamá, al verme enamorada de las melodías, decidió inscribirme en un círculo de interés musical de mi escuela y, comencé a estudiar  guitarra.

-¿Por qué empezar por la guitarra?

Era un instrumento aparentemente sencillo, clásico, y la mayoría de las personas lo estudiaban. Además, era el más fácil para llegar a las escuelas de música en ese momento.

-¿Tenía conocimiento de la existencia

de la  Escuela Nacional de Arte (ENA)?

Sí. Llegué a la ENA con la idea de continuar los estudios de guitarra. Con once años me presenté a las convocatorias y, posteriormente, a las pruebas de aptitud que realiza esa escuela, las cuales tienen un rigor grandísimo.

Estaba muy segura de tocar hasta ese momento mi instrumento preferido, pero entonces sucedió el primer encuentro con el fagot. Eso cambió todo. Nunca lo había visto ni escuchado y, sin embargo, sentí una gran atracción por él. Pasaron dos años para poder hacer el cambio de aula, ya que continuaba obsesionada con la idea de estudiar el fagot.

Este instrumento se desarrolló hacia 1650 a partir del dolcian (fabricado en una sola pieza de madera) y tiene una extensión de tres octavas y media aproximadamente, desde el si bemol 2. En el periodo clásico, compositores como Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart, fomentaron una posición más independiente como instrumento bajo de la sección de viento.

En el siglo XIX la técnica mejoró el instrumento: los constructores alemanes añadieron llaves y recolocaron los agujeros, con esto se fijó el modelo actual de fagot.

Su tono quejumbroso fue utilizado por Ludwig van Beethoven en sinfonías y en la escena de la prisión de la ópera Fidelio. También lo podemos escuchar en las partituras de los himnos de Francia, Holanda, Alemania y otros países de Europa.

-¿Era mucha la demanda de fagot

durante el año que cursaba la ENA?

Para nada. Solo lo estudiábamos un nicaragüense y yo. Como éramos solamente dos, las clases las tomábamos en el grupo de instrumentos de vientos. Realmente fue una etapa difícil ya que la mayoría del tiempo estaba relacionada con varones, quienes usaban conmigo bastantes bromas de mal gusto. Hoy, sin embargo, ya existe una Asociación Nacional de Mujeres Fagotistas de Cuba (ANMFC).

Luego de ese periodo, Ivón continuó sus estudios en la ENA y posteriormente en el Instituto Superior de Arte, del cual se graduó como licenciada en fagot: “Los primeros nueve meses del servicio social los realicé en Matanzas y poco después la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) me llama para trabajar con ellos, y así paso a ser la primera mujer en incorporarme a la sinfónica.

“Trabajar en la OSN ha sido espectacular. Ya llevo en ella unos 20 años y todavía me siento como una principiante, como si fuera, en cada presentación, a tocar mi primera pieza.”

Existe algo que le produce más placer que tocar su mejor pieza: impartir clases. Le gusta  tanto experimentar el espacio del aula que da su experiencia en tres escuelas: la “Alejandro García Caturla”, la “Paulita Concepción” y en la “Amadeo Roldán”.  

-¿Cómo ajusta el tiempo para impartir

docencia en tres escuelas a la vez?

Sencillo, porque si la vocación de dar clases te enamora mucho como lo ha hecho conmigo, más que la de tocar, buscas el tiempo. En las escuelas se imparten las clases dos veces a la semana en diferentes horarios, lo cual me resulta muy cómodo para los ensayos de la OSN. Entonces, los fines de semana los dedico, solamente, para los conciertos con la Sinfónica.

A Ivón le  fascina la unión que se establece con los alumnos: “Es como si estuviera descubriendo un nuevo sentimiento. Tal vez no seré muy buena en la metodología de las clases, pero con el amor y el empeño que le pongo es suficiente para mí y para los estudiantes, quienes representan lo más importante en mi vida.

-¿Qué música nunca dejaría de tocar?

La clásica. Sobre todo las originarias de las  regiones como Francia y Alemania ya que las condiciones interpretativas son geniales. El verdadero sentido del fagot se siente al tocar una pieza clásica-romántica.

-¿El concierto que más le gusta?

Una buena sinfonía de Beethoven. Son las mejores partituras que he tocado. Cuando las interpreto me siento muy equilibrada: son realmente especiales.

A sus 44 años, Ivón emprende muchos proyectos de vida, pero hay uno exclusivo para enamorar a niños y jóvenes, la enseñanza más masiva del fagot: “Eso sería espectacular para las escuelas de música. Aunque, realmente, el número de alumnos fagotistas es mayor a la cifra de otras décadas, sobre todo en las niñas; más del 60 por ciento de mis alumnos son chicas”.

Ficha técnica:

Objetivo central: Resaltar la cualidad de Ivón González: la de ser maestra más que la música.

Objetivos colaterales: Descubrir cómo ha sido su trayectoria como músico. Conocer sus pasión como educadora.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Canal por el que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: De juego de palabras.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.
Fuentes consultadas: Currículo de Ivón González Céspedes. Diálogo con su hijo, Alexis Arango  González.



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