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EL SENTIDO DE MI VIDA

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Alejandro de Armas, un cubano que a pesar de los contratiempos, se sabe sobreponer y dedicar a lo que le apasiona: la radio afición.

Texto y foto:
JHONAH DÍAZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quien transite por la calle Mercaderes del Centro Histórico de La Habana Vieja, no pensaría que el llamativo mural con ilustres figuras de la historia cubana fuese pintado, entre otras personas, por alguien, como dice el refrán, con algo de músico, poeta y loco.

A sus 45 años de edad, Alejandro de Armas Menéndez ha transitado desde los caminos del arte hasta los de la radio afición, pasando, incluso, por los difíciles senderos de la vida militar: tres etapas de su historia que hacen de él un hombre singular.

Graduado de Artes Plásticas en el Instituto Superior de Arte (ISA) en 1992, Alejandro supo encontrar, en un inicio, lo que más le apasionaba: “Cuando era chiquito me gustaba pintar. En la escuela los profesores daban las clases y yo, generalmente, hacía dibujitos. Luego seguí practicando hasta que pude entrar en la Escuela Nacional de Artes (ENA).

“Para ser un artista profesional hay que tener talento, pero la escuela es muy importante; la ENA y el ISA son de incalculable ayuda en todos los sentidos. En la actualidad, el dibujo me ayuda a entender las cosas. Es como respirar, lo básico en la vida.”

Alejandro tiene siete exposiciones personales y varias colectivas. También ha presentado en dos ocasiones su trabajo como tallador de madera en el Museo de la Revolución.

Después de graduarse y obedeciendo, tal vez, a los caprichos de su padre, laboró en otros lugares, pero nunca dejó de pintar: “Yo procedo de una familia de militares y en aquel momento todos pensaban que el arte era para los débiles y los gays. Ese fue el motivo por el cual ingresé al Ministerio del Interior. Allí estuve en el departamento de Seguridad Personal”.

Entonces vino el accidente. En noviembre de 1993, Alejandro y tres compañeros más regresaban a La Habana tras cumplir una misión en Ciego de Ávila, cuando el auto en que viajaban se volcó. Dos de los hombres murieron, otro tiene actualmente placas de platino insertadas en el cráneo. Él, tras 17 operaciones, perdió ambas piernas.  

Pasada la tragedia, siguieron años de fuerte meditación: “Me preguntaba muchas veces qué había sido mi pasado y cómo podía ser el futuro. Traté de encontrar el camino para volver a ser feliz y comprendí que la incapacidad física limita, pero no dificulta vivir a plenitud”.

Luego se incorporó a la Asociación Cubana de Limitados Físicos Motores: “Allí se enteraron de que yo era pintor y empezaron a pedirme trabajos para ambientar centros de la organización”.

La última exposición personal de Alejandro fue en 1996, en San José de las Lajas, y se llamó El sentido de mi vida. Esta, según él,  ha sido la más importante porque pudo expresar todos sus sentimientos.

Después, solo ha participado en muestras colectivas. El trabajo más relevante, desde entonces, es el Mural Histórico-Cultural de la calle Mercaderes, realizado, junto a un equipo, para la Oficina del Historiador de la Ciudad.

“Necesitamos mucho tiempo de estudio sobre el tema. El proyecto gira en torno al primer liceo fundado en La Habana y tardamos dos años en concluirlo. Se representa el período de 1844-1855 y aparecen personalidades de la cultura, la  ciencia, y la política cubana de aquella época como Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte. Se hizo con un revestimiento constructivo, material que hasta ese momento no se había utilizado en obras de artes. “

Su nueva condición de minusválido lo hizo interesarse en cosas que, hasta ese momento, desconocía: “Así llegué a la radio afición. Ha sido útil para demostrarme que no soy diferente a nada ni a nadie y algo muy importante: me brinda las fuerzas necesarias para vivir”.

-¿Cómo descubre este nuevo camino?

En el año 2006 conocí a un grupo de personas que eran radioaficionados y desde el primer momento me enamoró la idea. Luego el interés creció hasta que pasé por la Federación y matriculé en un curso de dos meses.

-¿Cuáles son los conocimientos

básicos para esta afición?

El radioaficionado debe saber de electricidad, electrónica básica y lo relativo a las comunicaciones. En el curso nos dan un manual donde se incluyen todas las habilidades a dominar.

-¿Qué funciones desempeñan

los radioaficionados en Cuba?

Primero, comunicar, defender  la patria. Cumplimos una función social y nos debemos al pueblo. Es por eso que en tiempos de ciclones o emergencias estamos siempre alertas. Cuando se corta la electricidad y las señales de radio, somos el principal medio de comunicación. Además, cubrimos eventos de significativa importancia como las elecciones en nuestro país, las carreras Terry Fox y Marabana.

-¿Qué cualidades deben reunir

aquellos que se vinculan

a la radio afición?

Hay que ser revolucionario. Aún cuando no es un trabajo profesional, se deben cumplir las leyes de la Federación de Radioaficionados de Cuba. Por ello la honestidad es una de nuestras premisas. La solidaridad, el respeto y la cortesía son otros valores intrínsecos.

-La dedicación parece ser una palabra clave.

¿Pasa mucho tiempo frente a la radio?

Estoy sentado frente a mi equipo alrededor de 18 horas al día. A veces  paso mucho tiempo sin hablar, pero siempre estoy al escucha por si dan informaciones o algún radioaficionado de provincia visita la capital  y necesita ayuda. Cosas así surgen de imprevisto y yo, desde mi casa, tal vez puedo ofrecer la solución.

-En el año 2007 lo designan Presidente

de los radioaficionados en el

municipio Plaza de la Revolución...

Eso fue en el mes de julio. Siempre me había dado a conocer por mi trabajo y participaba de forma destacada en todas las actividades, sobre todo en las redes de emergencias a pesar de mi discapacidad.   Fue así como mis compañeros me eligieron presidente municipal por unanimidad. En enero de este año fui reelecto.

También soy responsable de la red de emergencias para casos de catástrofe y delegado al congreso nacional de nuestra organización que se celebrará en octubre de este año en Camagüey.

-Si le diesen a elegir lo mejor de

su vida, ¿por qué se inclinaría?

Ha sido descubrir la radio afición. Soy un hombre al que le gusta relacionarse con otras personas y esto me lo ha permitido. Aunque no hable por el equipo, siempre me siento acompañado al escuchar a los demás. Esa fuerza que por tanto tiempo busqué, en este “hobby” la he encontrado.

-¿Y si hablamos de futuro?

Continuar como dirigente en este nuevo mundo. Seguir con mi vida, sintiéndome feliz. Hacer las cosas bien. Ayudar a quien necesite apoyo y convertirme en el Alejandro que siempre he querido ser.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Hacer un relato de personalidad de Alejandro de Armas: discapacitado que incursiona en la radio afición.

Objetivos colaterales: Conocer sobre su obra artística. Investigar su labor como radioaficionado.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal en que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-abierta; 2-abierta, informativa; 3-abierta, informativa; 4-abierta, informativa; 5-abierta, directa; 6-abierta; 7-abierta, directa; 8-abierta.
Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: Alejandro de Armas Menéndez (el entrevistado). Directa, no documental.


 



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