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LO TILDAN ÁLVAREZ

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Vicente Álvarez dice que ha tenido la suerte de ser profesor de hijos de sus antiguos alumnos.

YENILILIAM TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al profesor Vicente le gusta que le pongan el acento a su apellido: “Como casi todo el mundo piensa que las vocales en mayúsculas no se acentúan, son muy pocos los que tildan Álvarez”.

Es tal vez por la precisión ortográfica que se comprende esa suerte de buena obsesión y su amor por la enseñanza del idioma español, especialidad que marcó el inicio de sus estudios de nivel superior y al que le gustaría volver. Sin embargo, actualmente es el presidente de la Comisión de Carrera de Lengua Inglesa en la Facultad de Lenguas Extranjeras. En 1964 se integró al llamado emergente para la formación de profesores; después de cuatro años de estudio se graduó en octubre de 1967, como profesor de inglés. Ese mismo año empezó a trabajar en la Universidad de La Habana.

Vicente Álvarez Cubas es un pinareño que vive en la capital y se siente orgulloso de ser vueltabajero, como también de la profesión que escogió para andar por la vida. Como pedagogo dice que le aterra oírse más de diez minutos sin parar en una clase, por eso no le gusta impartir conferencias y prefiere el intercambio con los alumnos. Es un hombre que esencialmente alimenta su optimismo del ejercicio del magisterio, a juzgar por esta conversación.

-¿Que satisfacción le han proporcionado

estos años como profesor?

Todas las personas que trabajamos con otras necesitamos mucha paciencia. Cuando uno trabaja con objetos, por ejemplo, el carpintero, quizás hacer el mueble le lleva tiempo, pero a la larga va a ver, un trabajo que hizo. En el caso de personas, cuando trabajamos con otras, el resultado no es solo la manera de desarrollarnos, sino todo lo que está alrededor de ese ser humano. Entonces, la mayor satisfacción de los maestros es darnos cuenta, al pasar los años, de que los estudiantes tuvieron un desarrollo muchísimo mejor al nuestro.

-¿Se ve como imaginaba años atrás?

No sé, es posible. Hay cosas que me han sucedido desde el punto de vista personal que nunca lo hubiera imaginado, como la pérdida de una hija y una operación que me hicieron. Indiscutiblemente, son situaciones que influyen en mi desarrollo profesional. No imaginé tener que vivir esa pérdida tan grande.

-¿Se siente querido por sus alumnos?

Sí, en sentido general. Aunque no solo por mis alumnos de ahora, también por quienes lo fueron. Yo he tenido la suerte de ser profesor de los hijos de mis antiguos alumnos. Pienso que sí, que soy muy querido.

-¿Tiende a ser paternalista?

Es muy difícil separar los extremos. Es difícil hallar el punto medio. Lo más fácil es caer en unos de los dos extremos. O eres paternalista o eres excesivamente riguroso. Y yo no tiendo a ser riguroso. No soy de las personas que llevan las cuestiones al extremo, trato de entender. Es posible, no lo niego, que en algunos casos caiga en el paternalismo. Prefiero el paternalismo que el otro extremo.

-¿Qué cambiaría en su trayectoria laboral?

En primer lugar, no hubiera sido profesor de Inglés. Yo comencé a estudiar la carrera para profesor de Español, así que cambiaría la asignatura. Además, me doy cuenta que hablo mejor el español. Cambiaria el idioma, pero no el hecho  de ser profesor.

-¿Qué momento en estos años

de trabajo lo han marcado?

Pienso que fue la época en que dejé de ser profesor de la educación general media y empecé a trabajar en la formación de profesores de Inglés en el Pedagógico. Ese cambio me marcó en el sentido de que me obligó a trabajar de manera más dirigida, con objetivos más ambiciosos.

-¿Alguna meta por cumplir?

Sí. Debo presentar próximamente mi proyecto de investigación con vista a convertirme en Doctor de Ciencias Filológicas.

-¿Cuál ha sido su modelo a

imitar en esta profesión?

No tengo uno específico. He tenido varios profesores y profesoras y de todos he tomado modelo.

-¿Y su mayor orgullo?

Ser cubano y pinareño. Nosotros lo pinareños tenemos mucha vergüenza. No tenemos nada que ver con los cuentos que hacen por ahí.

-¿Qué debe caracterizar a un

profesor universitario actual?

El amor por su carrera, a la profesión. Tener en cuenta, independientemente de la edad que tenga el profesor, que los estudiantes están viviendo en esta época. Tenemos que ubicarnos que el estudiante vive una situación muy distinta a la que uno tenía cuando lo era.

-¿Cómo hace para lograr

clases de mayor interés?

Yo doy muy pocas conferencias. No me gusta oírme. Cuando llevo diez minutos seguidos hablando, siento que algo malo está pasando. Me parece que lo fundamental es la orientación que se dé al estudiante sobre el objetivo de una actividad, ya sea conferencia, seminario, clase práctica para que los estudiantes se den cuenta, de lo importante que es para ellos la actividad que el profesor propone.

-¿Cómo se siente cuando los

estudiantes no lo entienden?

Pienso que no he sido capaz de hacerme entender. Me siento mal, pero de ahí aprendo. La culpa no es de quien no me entiende. Es mía que no me doy a entender.

-¿A qué miembro de su familia

escogería para que siguiera sus pasos?

Mis nietos, porque ninguna de mis hijas se interesó por esta línea de trabajo. Lo que no haría es decirle que no sean maestros.

-¿Cuál es la primera virtud que lo caracteriza?

La extrema sinceridad. Me cuesta mucho trabajo callarme las cosas, o decirlas de otra manera. Es que soy escorpión y los escorpiones somos directos.

-¿Qué filosofía ha seguido para

disfrutar al máximo su vida?

No la he podido disfrutar siempre al máximo. Uso la consigna de no tener todo lo que quiero, pero querer todo lo que tengo.

-¿Cómo se desarrolla el empleo

del idioma inglés en el país?

En estos momentos se le ha dado una importancia mayor que cuando yo empecé a estudiar. Antes, como era la lengua del enemigo, nadie quería saber de ella, de hecho, hubo un momento en casi prohíben escuchar música en inglés. Hoy día es lo contrario. La única lengua que se estudia en todas las enseñanzas es el inglés. Generalmente la gente trata de estudiarlo y dominarlo.

-¿Es realmente integrador el

plan de estudio de la carrera?

Pienso que sí. El plan de estudio todavía puede mejorar, pero es mucho mejor que antes. Es un documento escrito, quienes le dan vida son los profesores y estudiantes.

-¿Qué piensa por haber sido seleccionado

para esta entrevista, parte de un libro

sobre los profesores universitarios en el

aniversario 280 de la casa de altos estudios?

Realmente agradezco muchísimo al colectivo y de verdad me gustaría leerla y ver cuán fiel ha sido la periodista. Y lo agradezco también porque todo lo que sea con gente joven me gusta y mucho más si son conterráneas pinareñas.

Cierro la agenda donde van las anotaciones de esta entrevista. No puedo dejar de cerciorarme de que, en efecto, he puesto la tilde a Álvarez, porque más allá de las reglas del  Español, este profesor merece el acento.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

23/02/2011 11:01 islalsur #. Nosotros, los del 280


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