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LO PRIMERO ES EL AMOR AL OFICIO

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La carpintería puede parecer a algunos un trabajo más, pero para José Acosta Medina se convirtió hace mucho en una razón por la cual levantarse cada mañana.

Texto y foto:
ENIO ECHEZÁBAL ACOSTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Estatura pequeña y mirada noble. El pelo, blanco, y la mano firme a pesar de sus 85 años. Camina tranquilo, impasible, casi flemático. Siempre risueño y con un trabajo esperándole en el banco. De pocas palabras, contadas y precisas, dentro de las cuales jamás ha sido capaz de incluir el “no”. José Acosta Medina, Pepe como le llaman todos, un hombre sencillo que aprendió hace más de medio siglo el arte, más que el oficio, de la carpintería.

“De niño, allá en la ciudad de Pinar del Río, siempre me gustó trabajar con la madera. Yo hacía mis propios juguetes. Con un pedazo de tabla inventaba la carreta, y los bueyes eran dos tusas de maíz o un par de botellas. Iba con mucho gusto a la escuela, aunque inicialmente solo llegué a sexto grado.

“En 1933, cuando tenía siete años, fui con mi familia para el campo. Allí, junto a mis siete hermanos, trabajaba para ayudar a mantener la casa. Estuvimos en esa finca como dos años, hasta que el dueño  la vendió al entonces alcaide de la cárcel provincial. Después volvimos a nuestra casa en la calle Sol, y pensé en buscar la manera de ganarme la vida”.

-Primeros pasos.

Empecé en 1935 de aprendiz en un taller  y me pagaban 40 quilos a la semana. Quien se encargó de ayudarme al principio fue el maestro de carpintería Jorge García. Así, poco a poco, adquirí habilidades, porque observaba mucho a los demás. Recuerdo a un italiano que casi no hablaba con nadie. Al verlo como trabajaba capté lo mejor de él, por  eso digo que a pesar de su forma de ser, él también me enseñó.

-Madera fácil, madera difícil.

El cedro es muy bueno, resulta  muy dócil. Con ella se puede hacer de todo: juegos de cuarto, de comedor, lo que tú quieras. ¿La caoba y el ébano? Esas sí son duras. Logras dominarlas, pero para hacerlo debes tener tremendas herramientas y llevar tiempo en el oficio.      

-¿Su  trabajo más complejo?  

Todos resultan exigentes siempre y cuando los tomes en serio. Al llevar tanto tiempo en ese trabajo le coges la vuelta a los diferentes estilos. El francés se caracteriza por tener  muchas curvas y bordes suaves. El español, por ejemplo, lleva más decorado, más figuras. Para mí era un poco más complejo ese último, que lleva gran nivel de detalle y por lo tanto, necesitas de muchas horas frente a la pieza para darle forma.

-¿Aptitudes?

Lo primero es el amor al oficio. Si lo que haces no tiene esa pincelada, el resultado de tu esuerzo se ve incompleto. También conviene ser muy paciente y no desesperarse , porque las cosas no se logran  con un par de martillazos. Si quieres que te salgan bien, debes realizarlo despacio, con calma. ¡Ah!, cuidado con las herramientas. Nos ayudan a ganarnos los frijoles y si no las cuidamos, lo mejor es dedicarse a otra cosa, la verdad.

-¿Qué tipo de muebles prefería hacer?

Los juegos de cuarto, o como también se les llama, muebles cuadrados, siempre me gustaron más que cualquier otro trabajo. Constan del escaparate, la cama, la coqueta, la cómoda, las mesitas de noche y el butacón. ¿La razón? No sé exactamente, simplemente eran más fáciles de hacer para mí.

-Si no fuera carpintero…

La verdad, no sé decirte. Siempre he sentido satisfacción  al ejercer este trabajo. Tal vez nunca lo pensé bien, pero creo que hubiera terminado como electricista, eso también me gusta.

-¿Alguna vez se equivocó?

Nunca han rechazado un trabajo mío. Le pongo mucho empeño a lo que hago. Además, está el orgullo profesional, porque se me caería la cara vergüenza si alguien dice “Pepe, esto no me gusta o Pepe, lo que hiciste no sirve”.

-¿Satisfacciones?

La familia. Mi matrimonio fue de lo más feliz, los hijos y los nietos son las alegrías más grandes de la vida. Estoy muy orgulloso de todos ellos. Ellos son el  mejor regalo del mundo.

Pie de foto: José Acosta Medina, Pepe para todos, con su trabajo en el banco.

Ficha técnica:
 
Objetivo Central. Contar una parte interesante de la vida y obra del entrevistado.  

Objetivos Colaterales. Dar detalles sobre el oficio de la carpintería.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.  
Por su forma: Clásica, de preguntas y respuestas.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: De cita directa del entrevistado.
Tipo de entrada: De retrato.
Tipo de cuerpo: Clásico, de preguntas y respuestas.
Tipo de cierre: De comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: Primarias, tradicionales, no documentales. 



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