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CARMEN SUÁREZ: MARTÍ EN LA FORMACIÓN DEL LATINOAMERICANO

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RANDY SABORIT MORA*,
Periodista de Prensa Latina,
Cortesía para Isla al Sur.
 

Guatemala, (PL) La categoría máxima para José Martí fue la formación del latinoamericano, afirmó la estudiosa cubana Carmen Suárez, refiriéndose al programa editorial del Apóstol en las publicaciones bajo su dirección: la Revista Venezolana, La América, La Edad de Oro y Patria.     

“En el caso de estas publicaciones (las cuatro mencionadas) el proyecto latinoamericanista es lo que está latente y una necesidad de formar al latinoamericano. La categoría máxima para mí es la formación de ese paradigma del latinoamericano, su deber ser”, sostuvo la investigadora titular del Centro de Estudios Martianos (CEM), con sede en La Habana, Cuba.

A su juicio, el aguzado periodista criticó mucho a Norteamérica y a Nuestra América (región extendida de México a Chile y Argentina).  “Martí critica todo lo que está mal y orienta el deber ser del hombre latinoamericano. Ese es el gran proyecto general”.       

Para Suárez, “él necesita un hombre latinoamericano consciente de lo que quiere hacer y sumamente crítico con lo que está mal. Está buscando ese modelo en la Revista Venezolana, La América, La Edad de Oro y Patria”.         

Con respecto al periodismo ejercido por el Maestro, la ensayista comentó que Martí está distante de los reporteros del siglo XIX, marcados por el positivismo, con un enfoque sobre la cadena de los hechos, sobre los casos en particular, alejados del subjetivismo.        

“Martí supera con mucho esa visión. Él es un humanista. Hay una carga ilustrada en el Maestro, además de ser un romántico y un modernista. El Apóstol no va a descuidar nunca al hombre con todas sus emociones y eso lo diferencia de cualquier otro programa.”

La doctora en Ciencias Filológicas, destacó en su interpretación que la carga ética que le imprimía a sus proyectos lo separa con mucho de un positivismo esquemático.

“El proyecto suyo es más enjuto, como él dice. Lo que ahora todos quieren hacer, el análisis de los fenómenos en su totalidad, Martí lo hace naturalmente por su fuerte pensamiento dialéctico”.    

Trae un pensamiento sumamente integrador, acotó, esa condición integradora es lo que propicia que cuando ejerce como periodista sea distinto y cuando hace de poeta sea diferente.

Respecto al público al cual se dirigía el cronista, la también poetiza comentó que para él el destinatario marca el estilo: en La Edad de Oro busca un tono para los niños, en Patria para los cubanos, y en La América o en las escenas norteamericanas (crónicas y reportajes escritos desde Estados Unidos) para los hispanoamericanos.

La traductora, sostuvo asimismo que el Maestro en su escritura empleaba el color, pintar como el pintor como enunció en la Revista Venezolana.

Martí tiene, como advierte Cintio Vitier (prestigioso intelectual cubano fallecido en 2009, a los 88 años), un esteticismo militante porque es esteticista siempre.

“Elabora la forma. La descripción en él es un regalo para todos los sentidos. Describe colores, texturas, te da lo que quiere, hace que lo que escribe sea fuerte, suave, música, o pintura. Trabaja con las técnicas de todas las artes, pero no abandona nunca el proyecto ideológico y eso pudiera ser un rasgo que lo diferencia de muchos modernistas”, remarcó la investigadora  que labora en el CEM hace más de dos décadas. 

“El proyecto martiano es de un esteticismo militante. Para él, cultivar la forma, crear un lenguaje nuevo para la subjetividad latinoamericana es tan importante como hacer la revolución. Martí es un libertador en la política, y en el lenguaje.

“Está tratando de crear una lengua para la solidez hispanoamericana, para la expresión del hombre latinoamericano, e incluso, porque sabía que vivía una época nueva que demandaba un lenguaje nuevo, una literatura nueva”.

Con relación al ensayo Nuestra América -publicado por primera vez el 1 de enero de 1891 en la Revista Ilustrada de Nueva York- la  estudiosa lo calificó como “el gran documento rector de la americanidad”.

“Uno se pregunta cómo Martí hace de Nuestra América un documento programático, político, educativo montado en imágenes, es decir, eminentemente poético porque está trabajado a nivel de la lengua, transforma el lenguaje y crea un sistema de imágenes, el imaginario latinoamericano”.

Suárez en ese sentido explicó que se detuvo mucho en la colisión entre indígenas y los españoles, ese momento dramático que el trabaja porque sabe que de esa colisión nace un imaginario relacionado con los milagros cristianos, pero también con la mitología de los aborígenes.

Él  conoce, señaló, que el imaginario y la mitología fundan una nación. “Un país no se funda sólo por la acción patriótica, sino también a nivel de lenguaje, por la imagen. Martí hace una recopilación de todo eso y  lo convierte en poesía. Él sabe que la poesía es muy necesaria”.

Aunque Suárez opinó que el Maestro era un amante de la poesía, precisó que para él era mejor ser poeta en actos que en versos. Su ideal sería que cada acto de los seres humanos fuera como un poema, bellamente pensado y elaborado.

“Pero no cabe duda de que en su época había que hacer una cruzada por lo útil, como tal vez en la actualidad haya que levantar otra por la poesía y dejar a un lado la utilidad pedestre, el exceso de pragmatismo y de consumo. Cada época tiene sus urgencias”.

Respecto a la habilidad del escritor para contrastar las fuentes en su periodismo, la investigadora indicó que tenía una capacidad de estudio y de lecturas impresionante.

“Él no se conforma con lo que le diga una fuente. Él las compulsa. La comparación tiene mucha importancia en todos los procesos del conocimiento. Para él la comparación es un método.

Por ese procedimiento comparativo, añadió, enseña lenguas y confronta todas las fuentes para criticarlas y al final no se queda con ningún modelo tal cual, sino que los procesa creativamente.

“La lectura creativa es el último grado de lectura después de la lectura crítica. Martí lee creativamente, enjuicia y propone su propio proyecto”, recalcó.

El Apóstol es el lado opuesto, sentenció, a las personas que no pueden dejar de ser jamás esquemáticos. “Entre los esquemáticos y Martí estamos todos los demás. Con un poco más o menos de esquemas porque todos tenemos”.

*Versión hecha por el corresponsal de Prensa Latina en Guatemala a una entrevista realizada a Carmen Suárez, el 14 de abril de 2009 para su tesis de maestría “Latinoamérica para los latinoamericanos. Acercamiento a la construcción de la noticia en las publicaciones dirigidas por José Martí (1881-1895).”



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