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LADRILLOS EN EL AIRE

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La Escuela de Oficios Gaspar Melchor de Jovellanos es la primera institución en Cuba en rescatar las construcciones de las bóvedas tabicadas, llegadas a la Isla en la etapa colonial.

RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

‘‘Parece que se pusieran los ladrillos en el aire’’, dijo el ingeniero civil Pedro Rodríguez, profesor de la Escuela Taller de La Habana Gaspar Melchor de Jovellanos, refiriéndose  a la construcción de las bóvedas tabicadas, elemento arquitectónico que retomó la academia después de siglos en el olvido. 

“Las bóvedas permiten el movimiento horizontal en el espacio sin necesidad de utilizar acero, madera o cemento. Elementos naturales como el ladrillo extremeño, el yeso, la cal y la arena las hacen más económicas, ligeras y resistentes al tiempo”, agregó.

En el año 2002 el centro revivió esta técnica perdida en nuestro país, a partir de un curso impartido por profesores españoles a un grupo de estudiantes de la escuela, con el propósito de reconstruir algunas edificaciones del centro histórico que necesitan de estas técnicas.

“El yeso utilizado, de fraguado rápido, permite unir los ladrillos casi al instante, por lo que resulta innecesaria cualquier tipo de estructura de madera como encofrado provisional”, aseguró Carlos López Díaz, estudiante de la escuela.

El método se utilizó en el Parque Guayasamín, la Iglesia Ortodoxa Griega y en la capilla central del cementerio Colón. Actualmente la escuela trabaja en el  Baluarte de la Punta y en la capilla Loredo de dicho cementerio.

Estas técnicas constructivas, utilizadas por los maestros catalanes desde el siglo XVII y empleadas en Cuba en la etapa colonial, fueron traídas a la Isla desde Extremadura, España, por los conquistadores.

Los ladrillos empleados se diseñan solo para este fin; los primeros que utilizó la escuela fueron importados de España, luego se dio la tarea a unos artesanos de La Habana, pero al aumentar la magnitud de los trabajos, se comenzaron a producir en una fábrica de Sancti Spíritus. 

Aunque se popularizó con el nombre de «bóveda catalana» en reconocimiento a la perfección del oficio de los albañiles catalanes, el término correcto es «bóveda tabicada», pues admite tanto el uso de los ladrillos huecos de Extremadura como los macizos utilizados en Cataluña.

La Escuela Taller fue constituida el 6 de abril de 1992 por  la Oficina del Historiador de la Ciudad y desde su fundación hasta hoy se han graduado 973 estudiantes en catorce especialidades.

La primera Escuela de Oficios en el continente se inauguró en Cuba en 1882 y es el actual Instituto Politécnico de Informática Fernando Aguado y Rico, del municipio capitalino de Centro Habana.

Pie de foto: Bóveda extremeña en proceso de construcción.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Especial  de CITA DIRECTA.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional.
Tipos de fuentes. No documentales (Pedro Rodríguez y Carlos López Díaz).
Primer valor noticia: Curiosidad.
Otros valores: Interés colectivo, Actualidad.
Tipo de Noticia: Ligera, blanda.



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