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LAS CONQUISTAS DE IRMA

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Vivirá hasta el siglo que viene y será periodista por sus siete vidas. Ella es Irma Cáceres Pérez, distinguida en 2012 con el Premio Nacional de Periodismo José Martí por toda su obra

SUSANA GÓMEZ BUGALLO y YUNIEL LABACENA ROMERO,
estudiantes de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 

«El periodismo no es un oficio,
sino una profesión, y se necesitan
cualidades para ejercerla»
José Martí

Cuando se conoce a Irma Cáceres Pérez, la voz tiembla un poco. Si se trabaja cercano a ella y uno es un principiante en el Periodismo, puede que en los primeros días su personalidad provoque desvelo. El carácter fuerte y la sinceridad que educa van apagando ese temor para convertirlo en el respeto más grande que puede sentirse por alguien. Porque Irma es una maestra en el arte de informar. Pero es también una educadora en la vida.

«El otro día me preguntaban qué edad tenía y le respondí: Para que tengas una idea y saques la cuenta no solo de lo que he vivido sino de lo que voy a vivir: nací en el siglo pasado y voy a vivir hasta el próximo. Así que mira cuántas cosas me quedan por hacer todavía».

Son palabras de esta mujer, distinguida con el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2012, y quien por más de 27 años ha dedicado su vida al Sistema Informativo de la Televisión Cubana (SITVC). De entre su historia sobresalen las coberturas de la guerra en Angola, el conflicto entre gobierno y guerrilla en Colombia, las Cumbres de Países No Alineados, comparecencias en foros mundiales de Fidel y Raúl, Congresos del Partido y la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II.

Afirma convencida que en la vida no hay que desistir de nada: «Hay que conquistarlo todo. Tienes que renunciar a cosas, pero no puedes verlas como una tragedia, sino como un paso que das en determinado momento. No hay que renunciar a la existencia sino construirla de una manera que puedas alcanzar tus aspiraciones personales.

«He tenido millones de obstáculos, pero los he sorteado. Siempre han sido un reto. No hay ninguno invencible. Puede conquistarse casi todo, pero trabajando, no de manera fácil. Las conquistas que se logran haciendo concesiones generalmente no acaban bien y son falsas».

¿Cómo es Irma?

«Llevándolo a la actualidad, ahora todos hacen mucha filosofía y se guían por los astros. Soy del signo Tauro. Dicen que son personas muy “cabezonas” y perseverantes. No me arrepiento de eso. Siendo fuerte no te dejas maltratar y eres capaz de hacerle frente a los problemas, saltar los impedimentos y ponerte metas.

«Soy extrovertida. Me gusta mucho conversar. Creo que es uno de los placeres más grandes», dice y recuerda las tertulias que cada noche desarrollaban sus vecinos en el portal de su casa cuando faltaba el fluido eléctrico. «Las personas necesitarían menos psicólogos si hablaran más entre ellos».

Esa inteligencia la han hecho crearse su lugar en una profesión que fue considerada en un inicio para hombres: «Cuando comencé a hacer comentarios para el Noticiero de TV un hombre me dijo: “¿quién te los escribe?”. Las tareas eran difíciles porque siempre estaba el problema “eres mujer”, pero eso se fue rompiendo y se dieron cuenta de que lo importante era hacerlo todo y bien.

«Así fui al Medio Oriente y estuve en el Líbano, donde habían guerras, bombardeos… Permanecí en Angola y otros lugares complicados sin ningún inconveniente. Si tú vas y te escondes debajo de una piedra…, pero si corres el mismo riesgo que los demás… Lo que no puedes es refugiarte en tu sexo».

¿Periodista en las siete vidas?

Irma es una mujer periodista que todos los días encuentra nuevas motivaciones profesionales y personales Aún con otra vida, sería periodista y corresponsal. Pero no abandona la pasión por lo desconocido. «Me gustan tantas labores que quisiera tener siete vidas: la actuación, el canto lírico, la aviación, disfruto los países, hubiera querido ser bailarina y enseñar a los niños.

«Me tocó esta profesión. La disfruto y me da felicidad», expresa, y recuerda que ha tenido que combinar la dirección con el trabajo periodístico en toda su trayectoria y en su reciente labor como corresponsal en Venezuela. «Conocí Cuba entera porque hice trabajo social en Punta de Maisí, Escambray, Yaguajay… Soy aventurera y eso lo tiene nuestra profesión. Me ha dado los mejores recuerdos de la vida y conocer una enorme cantidad de personas.

«Fui ciclista, peluquera, pelotera y estudié francés… Después me vinculé a una convocatoria para Periodismo. Pensé que me quedaría en prensa plana. Me gustó la investigación y pedí el Sierra Maestra, pero me dieron la Agencia Prensa Latina. Siempre preferí internacionales.

«Entonces la TV me pidió para que hiciera comentarios en el Noticiero Estelar. Luego aprendí mucho en la revista Buenos Días. Hasta que hicieron una redacción internacional con todas de la ley y allí me quedé».

Siempre se habla de Irma en el estudio del Noticiero. Y tanta presencia no es casual. «Le he dedicado mis mejores esfuerzos. Allí tengo grandes amistades. Siempre estoy física o espiritualmente tratando de apoyar. Es una parte inseparable de mi vida».

No solo a los periodistas licenciados apoya Cáceres. Los espacios infantil Ponte al Día y el Noticiero Juvenil deambularon como proyectos sin realizar hasta que ella los acogió en su regazo.

«Los niños y jóvenes no ocupaban un sitio importante dentro del SITVC. Entonces surgió esta idea. Su noticiero no es entretenimiento. Aquí se le dedica más tiempo a sus asuntos y se les trata seriamente en su lenguaje y con diseños más atractivos.

«He aprendido mucho con los muchachos del Juvenil. Ellos sueñan, dan por ello hasta la vida y son desprendidos Me gusta hablar con ellos sobre lo que leen, los conciertos a los que van… Todos tienen algo que enseñarme. Y me falta mucho por aprender».

Desentrañar la verdad

«El deber de todo periodista hoy es desentrañar la verdad», afirma Irma con la seguridad de que se debe hurgar en lo más profundo para lograr buenos trabajos. «Tienes que descubrir lo cierto y eso se alcanza con las entrevista a diferentes actores, no creyendo todo y preguntando lo que no se sabe. Siempre hay que ir con fuerza y deseos.

«Un periodista debe conocer mucho. Uno puede equivocarse, pero después de haber estudiado. Lo que no puede es ser simplista creyendo que se sabe de cualquier cosa. Sigo confiando en la especialización.

«Ha cambiado mucho el periodismo. Primero por las nuevas tecnologías, y luego por la participación del ser humano. Hace falta entender todo en medio de un mundo que han querido globalizar vendiendo subculturas.

Irma anhela una varita mágica que proporcione más espacio al periodismo cubano para potenciar otros géneros, temas y diseños. Apuesta también por involucrar más a la población con el acontecer mundial.

«Ante el reto de la falta de tiempo y espacio en nuestros medios tenemos que lograr un mensaje con visión propia que se apoye en antecedentes y pronósticos. Una de las cosas que más me molesta es que se repitan informaciones. Debemos leer más y huir de la rutina en el lenguaje.

«Antes había más especialización y era difícil lograr una información porque para investigar algo tenías que irte a una biblioteca, buscar un libro, resumirlo. Eso llevaba más tiempo, pero tenía sus ventajas. Después de estudiar, uno aprende cosas que no se olvidan nunca.

«Estoy a favor de las nuevas tecnologías y ayudan extraordinariamente cuando se usan bien. Pero me preocupa mucho la copia. Si te doy un tema desconocido para ti y mañana vienes con una tesis, no has aprendido nada. Tienes que aprender a controlar las nuevas tecnologías, ellas no pueden controlarte a ti. Quien no descubre eso, fracasa y se convierte en un periodista mediocre».

La obra de toda la vida

Irma Cáceres como todo ser humano ama y detesta ciertas características en las personas. «Admiro la inteligencia, la sinceridad y la bondad. Reverencio a los que pueden desprenderse de todo y consagrarse a algo. Por eso siento una profunda admiración y respeto por Fidel.

«La vida es un tesoro que hay que cuidar y si estás dispuesto a darlo en aras de algo, es admirable. Me molestan la hipocresía y la mentira. Detesto a esa gente que dice: “¡Ay, qué bueno que te vi hoy, mi amiga!” y tú sabes que habla mal de ti».

Manifiesta que tiene que agradecerle a todo el mundo. «A unos más y a otros menos. Sería injusto si me pusiera a hacer una relación. En mi familia me enseñaron mucho porque les encantaba leer y hablaban de libros y novelas. Con ellos aprendí a leer y a escribir.

«A veces me dicen que tuve suerte y yo digo ¿suerte? Ninguna. He tenido constancia y la dicha de que triunfara la Revolución. Tuve profesores muy brillantes y conocí a grandes personalidades».

Y ahora, en medio de otra de las tareas que Irma realiza con la misma dignidad de siempre, una gran noticia, la del Premio Nacional de Periodismo José Martí, un reconocimiento que afirma llevan en sí un significado muy especial desde el lugar donde está hoy.

«Cuando se habla de toda la obra es mucho más y obliga a la reflexión. Para mí la vida ha sido tan ‘voraginosa’ que me parece que he hecho pocas cosas. Es verdad que he dedicado mi vida al periodismo y a hacerlo en el momento necesario. El galardón es un gran estímulo para reafirmar lo que me queda por hacer.

«Recibirlo en Venezuela era lo mejor que me podía pasar porque me ha acercado a este proceso increíble y vital para América Latina y la humanidad. Todas las historias están llenan de momentos trascendentales y este es uno de ellos. Venezuela ha sido una inyección para el compromiso de Cuba y de los periodistas con la causa de los pueblos.

«Ya he dicho que me debe jubilar la propia vida porque me siento muy bien profesionalmente. Aunque puedan creerme autosuficiente, me siento con más capacidades hoy de hacer mejores cosas, tengo las ideas y las comparto.

«No matriculo una escuela en este momento porque estoy muy complicada; pero ahora aprendo muy fácil. Me gusta leer muchísimo. En Venezuela tengo muchos libros, pero hay poco tiempo. Aún así los voy guardando. Pienso que de aquí al otro siglo, voy a poder leerlos».



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