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RESURGIÓ LA DROGUERÍA JOHNSON ENTRE LAS CENIZAS

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La antigua farmacia de la calle Obispo reabre sus puertas no solo para vender fármacos, sino como museo.

Texto y foto:
ALEJANDRO ROJAS ESPINOSA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El fuego nos ha dejado solamente los puntos de apoyo, de los cuales resurgirá, sin lugar a duda, el Ave Fénix, porque si fuésemos a tomar un lema para un escudo imaginario, sería este: un Ave que surge de las llamas (…)”, expresó Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad en el programa Andar La Habana, a inicios de la restauración de la Droguería Johnson luego del aterrador incendio del que fue víctima el 14 de marzo de 2006.

Seis años después comenzó una nueva etapa para la farmacia; el Conservador de Piezas y Objetos Museables del lugar, Josvanny Vargas Hidalgo, ofreció declaraciones.

-¿En la nueva construcción fueron

conservadores o innovadores

con el estilo de la botica?

En la primera restauración capital que se hace en este centro, exactamente en el 2000, se reemplazan los mostradores de madera por los de cristal y otros cambios en su infraestructura, pues luego de esa reparación fue la farmacia de la comunidad, pero en esta ocasión fuimos cautelosos para que se mantuviera fiel a la concepción que le dio la familia Johnson.

Para ello, el mostrador y los estantes fueron hechos todos de madera preciosa nuevamente y se emplearon a la par mármol, bronce, cristalería fina y porcelana. Además, se utilizaron los mismos espacios que ellos concibieron; los pudimos conocer mediante fotos archivadas, estas fueron nuestra principal fuente para la reconstrucción.

-Antes de la destrucción era un

establecimiento para que las

personas pudieran comprar sus

medicamentos más necesarios,

¿se mantiene ese servicio?

No, ahora los servicios que ofrecemos son en coordinación con la empresa Habaguanex S.A. y solo vendemos productos en divisas como esponjas marinas para el baño, cremas para la piel y medicinas importadas; al contrario, no se puede adquirir medicamentos de urgencia ni normados entre ellos la dipirona y los antibióticos. Eso sí, nuestras mercancías son a base de elementos naturales, honrando el propósito principal de los Johnson, que fabricaban sus perfumes, insecticidas, desinfectantes y fármacos con plantas principalmente. 

-¿Cuántos objetos pudieron

rescatar, y cuáles son originales

en la colección actual?

Muy pocos, por ejemplo, las balanzas, los microscopios y los porrones son copias que fueron hechas en España mediante la relación establecida por la Oficina del Historiador con una empresa de antigüedades en la península Ibérica. Actualmente hay casi 1 000 artículos en la muestra. Los libros de fórmulas y los recetarios son los únicos originales que se pueden observar, aunque algunos están sometidos a grandes obras de restauración porque en el fuego quedaron muy deteriorados y otros se perdieron totalmente.

-¿Cómo organizan las visitas del

público y las ventas de artículos?

Abrimos todos los días; por motivos de ventilación el inmueble mantiene las puertas abiertas, lo que supone un atractivo adicional para los transeúntes. Dentro tenemos dos dependientes que se encargan de la atención al público y, además, son guías capacitadas que conocen la historia de la Droguería, desde sus surgimientos, sus incendios hasta la nueva concepción.

 

 



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