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DIME ESPEJO MÁGICO, ¿QUIÉN ES LA MÁS BELLA?

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La bulimia cobró 56 víctimas en Cuba durante el 2012, lo que indica el aumento de la enfermedad desde la década del 80 del pasado siglo hasta el presente.

ANA LAURA PALOMINO GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación, 
Universidad de La Habana.

«La sonrisa de la paz interior
es la que otorga la verdadera belleza »
Anónimo

Tres, seis, doce, 40 kilos de menos. ¿Cómo es posible adelgazar tanto? ¿Y esas ojeras? ¡Anemia, depresión, fallo cardiaco con tan solo 14 años! Ya nada se retiene en su cuerpo, ni agua, ni alimentos. No se concentra. Se irrita. No llora. No vive.

Bulimia, asevera el doctor: tiene bulimia. Dice mirando a la madre que no puede creer que su hija sea parte de las estadísticas. Ella no sabía que en Cuba esa enfermedad existía.

¿Belleza? vs Salud

La bulimia o bulimia nerviosa es un trastorno psicológico y alimentario. El individuo asume una conducta con la cual se aleja de las pautas de nutrición saludable, comiendo en exceso durante períodos de tiempo muy cortos (lo que le genera una sensación temporal de bienestar), para después buscar eliminar el exceso de alimento mediante vómitos, purgas o laxantes, informa la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El especialista en nutrición Raidel Martínez, médico del hospital Calixto García, explica que una de las características esenciales  de la enfermedad consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un sentimiento de culpabilidad, angustia y pérdida de control mental.

Cuba no se encuentra entre los países con mayor índice de bulimia en el mundo, sin embargo, decir que es una patología que no aqueja a la población nacional es erróneo, pues ya cobró 56 víctimas durante el 2012, lo que indica el aumento de la enfermedad desde la década del 80 del pasado siglo hasta el presente, informa la Oficina Nacional de Estadísticas.

De acuerdo con declaraciones de la OMS, para que un padecimiento sea aceptado como una enfermedad a tratar en los hospitales y las áreas de salud, se necesita que la cantidad de personas perjudicadas supere el 23 por ciento de la población nacional.

“Hace cinco años que a mi consulta, entre otros pacientes, vienen casos de bulimia. Siempre les digo a los pacientes que necesitan amarse tal y como son ya que la percepción errónea de su imagen es el detonador principal en casi todos los casos”, plantea el psiquiatra Justo Lugo, médico del Centro de Salud Mental del Hospital Manuel Fajardo.

«Aunque parezca que estamos muy lejos de alcanzar la fatídica cifra, el crecimiento de la bulimia es significativo. «Que la muerte no sea el detonador necesario para que el sistema de salud cubano tome cartas en el asunto», afirma  Martínez.

El cine puso la primera piedra

«En la década del 50 del pasado siglo, surgió el modelo de la actriz americana Grace Kelly tendiente a lo rectilíneo, a la delgadez extrema, y hacia los 60, se dio el fenómeno Twiggy, encarnado por una chica inglesa francamente esquelética, que se introdujo como un ciclón en el mundo de la moda americana y europea», comenta la periodista Lisandra Chaveco en un reportaje sobre la anorexia, enfermedad con cierto parecido a la bulimia ya que en cada caso la persona lo intenta todo por adelgazar.

Sin embargo, datos de la OMS aclaran que no se sabe con exactitud cuándo comenzó la enfermedad. Se estima que tuvo sus inicios en los años 50, alcanzando mayor fuerza a finales de los 90.

Por otro lado, los especialistas plantean que el hecho de intentar imitar el patrón occidental de belleza fue la causa principal del inicio de la bulimia en la sociedad moderna.

Bombardean con la frase «Usted puede ser un triunfador si luce como ellos», logrando enviar a los hospitales a cientos de jóvenes por la errónea idea de que para ser exitoso hay que ser delgado.

La sociedad…. una tirana

Karina*, de 15 años, afirma que no le importa lo que digan los demás. Con su figura regordeta se mira en el espejo y encuentra una persona capaz de ser amada: «A mí el que me quiere tiene que aceptarme así, rellenita. No me parezco a Jessica Alba, pero tenga la convicción de que mis atributos tanto físicos como morales pueden interesar a cualquiera.»

Pocas son las personas que se aceptan tal cómo son, más en la edad tan complicada de la adolescencia. En el mundo hay muy pocas Karinas.

Carolina*, estudiante del preuniversitario José Martí, de Alamar,  expresa cómo para ser aceptada en su círculo social tiene que tener todos los atributos de una “buena hembra”: “Tú te imaginas que permitiese que cualquier piruja fea anduviera conmigo, perdería reputación. Si quieres ser mi amiga, además de posibilidades económicas, tienes que estar buena, para que se nos peguen chiquitos lindos». 

El siquiatra del Instituto Nacional de Gastroenterología, Pedro Gil, explica que el 90 por ciento de los casos que se presentan con desórdenes alimenticios tienen su raíz en una baja autoestima y   gran necesidad de aceptación.

Lena*, adolescente de 16 años, comenta cómo empezó a encontrarse demasiado gruesa para su edad. Cuando veía las películas en las que actuaba la esquelética Selena Gómez, quería lucir como ella. «Sentía la necesidad de que mis brazos, piernas y estómago fueran iguales. Comía y vomitaba, esa era le estrategia para no engordar. Me pareció una solución más fácil y rápida que la de llevar una dieta balanceada y hacer ejercicios», recuerda.

La bulimia no discrimina entre edad y sexo, pero el ser humano sí. Solo uno de cada 10 personas enfermas es hombre y uno de cada cuatro una mujer mayor de 30 años.

Lizzy León, dice que en su adolescencia nunca tuve problemas con la figura, «pero cuando cumplí los 30 y mi cuerpo comenzó a envejecer, me sentí muy mal. Primero fueron las dietas, pero comer menos o no alimentarme del todo no era suficiente. Con el vómito logré reducir mi peso de una manera drástica».

«Cuando las personas llegan a cierta edad (de los 30 a los 60) ven como su cuerpo va cambiando, ya no es el mismo de años atrás. Es más fácil subir de peso y con las dietas no resuelves mucho por lo que inducirse el vómito para obtener una mejor figura es una vía muy buscada», aseveró el psiquiatra Justo Lugo, médico del Centro de Salud Mental del Hospital Manuel Fajardo.

La caída de la cuerda floja

La doctora Reina García, clínico del Calixto García, recuerda la triste historia de Ana*, una muchacha de tan solo 13 años que falleció a causa de la bulimia nerviosa.

«Su madre me la trajo un día. Estaba preocupada porque su hija, la más pequeña, se sentía demasiado débil, le costaba caminar y no asimilaba nada de lo que comía.»

«Al iniciar el reconocimiento físico me percaté de que podía palpar cada una de sus costillas y que tenía las mucosas muy blancas. En el instante pedí que se le hicieran unos análisis de sangre. Cuando llegaron los resultados a mis manos, me alarmé, la hemoglobina estaba en 5.»

«Llamé a su madre para ingresarla cuanto antes. Al verla no podía creer que en tan solo una semana hubiese decaído tanto. Comenzamos a hidratarla por vía intravenosa. Actuamos lo más rápido que pudimos, pero no fue suficiente. El día del ingreso, por la noche, sufrió un ataque al corazón.»

«No puedo evitar pensar el daño que se hace a la juventud al imponerle patrones de belleza. ¿Cuándo comenzó a ser tan importante lo que piensan los demás? Esa experiencia me marcó y trato de concientizar a la población para que sea historia de una sola vez.»

Saber o desconocer: ahí está el problema

Amalia, de siete años, cuenta cómo  sabe de la enfermedad por una telenovela: «La protagonista de la serie «Niños ricos, pobres padres», se mete el dedo en la boca para vomitarlo todo. Mi abuela piensa que yo no sé nada de eso por mi corta edad, pero yo escuché que es la dolencia de las famosas.» 

La gastroenteróloga Lissette Wood, especialista del Instituto Nacional de Gastroenterología,  en su tesis de doctorado tomó una muestra de 300 personas para evaluar el conocimiento de la población cubana sobre la bulimia. Los resultados demostraron que el 1,3 por ciento de los encuestados sabían de la enfermedad, pero nadie conocía con exactitud en qué consistía.

La falta de pesquisas indica que la mayoría de los médicos cubanos no incluyen  la patología en sus protocolos de investigación. «El hecho de que las cifras en Cuba no alcancen los números requeridos por la OMS para considerarla una enfermedad presente en el país, influye en su tratamiento a nivel institucional», afirma Wood.

«Supe de la bulimia por una revista que obsequié a mi hija. Al leerla reconocí en una de las historias la propia. Mi niña tenía lo que describía una de las cantantes del grupo mexicano Rebelde. No toleraba nada de lo que comía y siempre me decía que le había caído mal la comida. Ahora está mejor, me documenté a tiempo y no tengo que lamentar su pérdida como otras madres», recuerda Emilia*.

Meta: ser feliz con uno mismo

El escritor cubano Abel Prieto en su libro El vuelo del Gato ejemplifica cómo el amor desmedido hacia lo físico nubla el alma y corrompe el espíritu:

«Cuentan que la bella mantuvo una actitud valiente y digna, un gran espíritu de lucha, cuando el deterioro avanzó sobre su cuerpo con fuego de artillería, tanques y tropas da asalto. Se atrincheró y preparó sus armas y se sumó al plan de ejercicios aeróbicos, dietas, masajes y baños de cera (…). Logró adelgazar con mucho esfuerzo y descubrió que le sobraban varios metros de piel y se sometió a esa cirugía que llaman estética y regresó del hospital todavía más carnavalesca, con las facciones borrosas y el rostro hecho una máscara».

Existe un proverbio chino que reza: “La gente se arregla cada día el cabello, ¿por qué no el corazón?” «Si mi niña hubiese valorado más lo que tenía en su interior yo no tendría que extrañarla tanto. La belleza no consiste en poseer las medidas perfectas, ni en tener el abdomen plano, ni en parecer una Barbie. Lo auténtico traspasa las fronteras de lo estético», comenta Lidia*, madre de una paciente fallecida de bulimia.

Lena* rememora su terrible experiencia: «Creí que la imagen que se reflejaba en el espejo era la que todos odiaban. Quise tanto ser hermosa que me olvidé de ser feliz. Lo peor que me pasó no fue enfermar de bulimia, ni perder las fuerzas para andar porque mi cuerpo no tenía vitaminas, lo que eliminó mi ganas de vivir fue perder mi esencia cómo ser humano».

*Los nombres fueron cambiados a petición de las fuentes.

Ficha Técnica:

Tema: La bulimia en Cuba.

Objetivo Principal: Concientizar a la población cubana sobre la existencia de la bulimia.

Objetivos Colaterales: En qué consiste la enfermedad. Antecedentes. El papel de la sociedad ante la enfermedad. Las fatales consecuencias del desconocimiento de la enfermedad. La aceptación o no  sobre la necesidad de conocer y orientar acerca de la bulimia.   

Estrategia de fuentes.

Documentales: Datos de la Organización Mundial de la Salud.

Tesis de doctorado de la gastroenteróloga Lissette Wood.

Reportaje interpretativo de la  estudiante de Periodismo Lisandra Chaveo. URL: http://isalsur.blogia.com

El Vuelo del Gato, de Abel Prieto

Informes de la Oficina Nacional de Estadísticas.  

No documentales:

Nutricionista Raidel Martínez, para que explicara en qué consiste la bulimia.

Lena*, adolescente de 16 años, para que explicara cómo comenzó a padecer de la enfermedad.

Mirta, señora de 50 años, para que hablara cómo eran los patrones de belleza en su época.

Carolina*, adolescente de 17 años, para que dijera cómo clasifica a las personas para ser aceptada según sus estereotipos.

Karina*, de 15 años, para que manifestara cómo no le interesa lo que digan los demás sobre su figura.

La doctora Reina García, del Calixto García, por su experiencia con una paciente fallecida de bulimia.

Amalia, de 7 años, para demostrar cómo los niños son receptores de los programas televisivos, a veces no acordes a su edad.

Emilia*, madre de una paciente fallecida, por su amarga experiencia en el tema.

El siquiatra del Instituto Nacional de Gastroenterología, Pedro Gil, para que explicara por qué comienza en la mayoría de los casos el padecimiento.

El psiquiatra Justo Lugo, médico del Centro de Salud Mental del Hospital Manuel Fajardo.

Juicios:

Valorativos: Emilia*, madre de una paciente fallecida; La doctora Reina García, del Calixto García; Lena*, adolescente de 16 años.

Opinativos: Amalia, de siete años;  Karina*, de 15 años; Carolina*, adolescente de 17 años; Mirta, señora de 50 años.

Lógicos: Nutricionista Raidel Martínez; Siquiatra del Instituto Nacional de Gastroenterología, Pedro Gil, Ssiquiatra Justo Lugo, médico del Centro de Salud Mental del Hospital Manuel Fajardo.

Tipo de fuente:

Especialistas: Siquiatra del Instituto Nacional de Gastroenterología, Pedro Gil; Nutricionista Raidel Martínez, Psiquiatra Justo Lugo, médico del Centro de Salud Mental del Hospital Manuel Fajardo

Implicados: Emilia*, madre de una paciente fallecida; Doctora Reina García, del Calixto García; Lena*, adolescente de 16 años.

No implicados: Carolina*, adolescente de 17 años; Karina*, de 15 años; Mirta, señora de 50 años; Amalia, de 7 años.

Hecho: El aumento del número de pacientes en Cuba con Bulimia.

Antecedentes: El  aumento del poderío económico de los Estados Unidos y de los países europeos trajo consigo la imposición del modelo occidental de belleza por lo que la mujer estilizada y extremadamente delgada se impuso como canon de belleza. 

Contexto: Cuba se encuentra en un momento de negación de la bulimia como una enfermedad más. Algunos especialistas, hospitales e instituciones reconocen que es un problema a tratar, mientras que otros lo ven como algo que ocurre muy esporádicamente.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cierre: Anecdótico.
Tipo de desarrollo: Por bloques temáticos.



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