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EL VENENO ESTÁ EN EL AIRE

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A pesar de la grave problemática, los estudios sobre emisiones contaminantes del transporte permanecen sin la atención requerida.

VERÓNICA ALONSO CORO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Su motor ruge, él se tambalea, hace silencio y vuelve a intentarlo. El metal de su cuerpo tiene más de 50 años,  no es el mismo después de los innumerables pasajeros y kilómetros recorridos. Tras mucho esfuerzo, logra arrancar. La energía empleada deja en el aire una estela gris, pero nadie sabe cuánto gas produce, ni cuánto emiten todos sus colegas cuando salen juntos a trabajar a las calles.

La contaminación de los autos antiguos en La Habana es un problema evidente, sin embargo, los centros responsables permanecen sin estudios. La poca información sobre las características de los vehículos particulares existentes en la ciudad y en especial de los tan conocidos  “almendrones”, no permite hacer un cálculo sobre las emisiones de gases.

El Ministerio del Transporte (Mitrans) incluye en su base de datos solo los vehículos estatales. “Por esa razón no podemos determinar los contaminantes por sectores e incluir al particular. Estamos dando los primeros pasos, pero es un incumplimiento que tenemos con el Citma”, explicó Alina Puig, directora del Departamento de Ciencia y Tecnología del Mitrans.

A nivel mundial, la contaminación de la atmósfera es la culpable del 1,4 por ciento del total de las muertes. El transporte es un sector determinante porque emite la mitad de los gases que dañan el aire y la salud humana.

Mientras la flota vehicular tiende a modernizarse en la mayoría de los países, en Cuba, como consecuencia de los problemas económicos existentes desde la década de los 90 y su repercusión en el transporte de pasajeros, el proceso ha ocurrido en sentido inverso.

Cuando los “ancianos” fueron la solución

Como parte de los ajustes realizados por el estado cubano durante el llamado Período Especial, se instauró la legalidad del trabajo por cuenta propia en algunos sectores de la producción y los servicios. Una de las primeras ramas autorizadas fue la del transporte de pasajeros intra e inter provincial.

Por estar permitidos la venta y traspaso de propiedad solo de los autos producidos antes del año 1959 y tener estos, por lo general, mayor capacidad y tamaño, su utilización como taxis comenzó a proliferar, hasta convertirse en un medio de transporte imprescindible en la capital. El auge de la actividad se ha convertido en una fuente inagotable de contaminación ambiental.

¿Control de emisiones?

Los combustibles utilizados por los taxistas particulares muchas veces no son los adecuados. Las mezclas que emplean son altamente contaminantes, pero la conciencia sobre el problema no parece estar presente.

“Trato de gastar la menor cantidad posible de dinero en combustible, para hacer más rentable el trabajo. Lo cierto es que no me pongo a pensar y ni siquiera tengo la información sobre qué combustibles o combinaciones son más ecológicos, el negocio no me permite eso”, confesó Mario Morales, taxista particular.

Con el objetivo de controlar actitudes semejantes, existen Centros de Revisión Técnica Vehicular conocidos popularmente como “somatones”. En la práctica, estas entidades realizan solamente el control de los factores mecánicos de los automóviles, las emisiones de gases no constituyen una razón para retirar el permiso de circulación, porque no se puede examinar correctamente.

Michel Amador es jefe de planta del Centro de Control ubicado en el municipio Boyeros y plantea que los equipos medidores de gases están inutilizados desde hace más de tres años, por causa de su rotura.

“Actualmente hay propuestas de compra para volverlos a adquirir, pero son muy costosos al país. Estamos inmersos en esos trámites, aunque ha habido problemas con el presupuesto e inconformidades por nuestra parte con los incómodos sistemas de pago que ofrecen los proveedores”.

“El control a vista es poco efectivo, los aparatos son imprescindibles para medir el nivel de contaminación, pues este se determina por las partículas. Puede haber un vehículo que no eche humo y la mezcla de los gases sea muy contaminante. Más que la coloración, los compuestos presentes en los gases determinan la toxicidad”, amplió.

Respecto a los autos antiguos, Adolfo Quintanilla, técnico de la misma entidad, expresó: “Aún si tuviéramos los equipos necesarios, la eficiencia en el chequeo se dificulta, porque para venir aquí, los dueños de los autos muchas veces arreglan la bomba, así evitan que salga tanto humo. Cuando pasan unos días, vuelven a emitir porque este componente deja de estar en buen estado”.

Héctor García, dueño de un Chevrolet del año 52, manifestó que todos los choferes se preparan para pasar por el “somatón”: “Es lógico, uno estudia antes de ir a un examen y en este caso funciona igual. No es por hacer fraude, pero tengo que salir bien en las pruebas, de ellas depende mi dinero como taxista”.

Quintanilla amplió que “entre los parámetros establecidos para medir los gases, se tiene más consideración con los autos antiguos, se les da un mayor rango, porque estos no tienen filtros. Por tanto, mientras estén en la calle, va a haber una gran contaminación”.

Transportación vs riesgos

Las emisiones vehiculares no dañan solamente al medio ambiente y contribuye al efecto invernadero. Afectaciones en la salud humana se hacen más evidentes cada día en el mundo entero, principalmente en las ciudades.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, entre el 30 y el 40 por ciento de los casos de asma y entre el 20 y el 30 por ciento de las enfermedades respiratorias pueden estar relacionados con la contaminación atmosférica que es, además, una de las primeras causas de la disminución de la esperanza de vida en el mundo.

La Habana cuenta con una sola estación de monitoreo que capta la concentración de compuestos y partículas en la atmósfera. Ubicada en el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, tiene un radio de acción insuficiente para hacer un balance de la contaminación a nivel de urbe.

“En el departamento realizamos un control diario de la calidad del aire en un área de tres kilómetros a la redonda, que comprende los municipios de Centro Habana, Plaza de la Revolución, Diez de Octubre y Cerro”, explicó Miriam Martínez, jefa del Departamento de Contaminantes Atmosféricos de la institución.

“Los gases que determinamos son el dióxido de azufre y el de nitrógeno, este último se produce fundamentalmente por el tráfico vehicular. Los carros de petróleo son una de las fuentes principales del primer compuesto, mientras que el de nitrógeno lo emiten más los vehículos de gasolina”, amplió Martínez.

Menores de 10 micras, muchas de las partículas que se encuentran en suspensión en la atmósfera pueden, a diferencia de otras que son detenidas por los vellos nasales, penetrar en el organismo. Estos compuestos son capaces de llegar hasta los pulmones.

“Tenemos evidencia sobre su relación con problemas respiratorios y cardiovasculares. Nuestro último estudio se realizó entre los años 2001 y 2003 en el Pediátrico de Centro Habana. Durante la etapa, un incremento de 40 microgramos por metro cúbico en las partículas suspendidas en el aire, ocasionó un aumento de 5 por ciento de las consultas por crisis agudas de asma bronquial e infecciones respiratorias agudas”, explicó la especialista.

“En mi casa, el olor a humo se siente durante todo el día porque Reina es una calle donde coinciden varias rutas de taxis particulares. Me molesta mucho, pues tengo crisis de alergia con bastante frecuencia, aunque no sé si será por causa de esto”, comentó Elisa Batista, habitante de Centro Habana.

La alergista del hospital Manuel Fajardo, Yanet Moreira, asevera que los trastornos alérgicos y la agudización de las crisis de asma están estrechamente relacionados con el nivel de “limpieza” del aire que se respira: “Los grupos de mayor incidencia en estos casos son los niños y adolescentes”.
Ruido en el sistema

Aunque el transporte pesado es el que ocasiona la mayor cantidad del ruido, los autos ligeros antiguos también lo hacen. De hecho, en zonas tan transitadas como la Avenida del Puerto, Vía Blanca y arterias del municipio Centro Habana, los perjuicios causados por los vehículos están estudiados.

Carlos Barceló Pérez, investigador del Departamento de Riesgos Físicos del Inhem, explicó que el problema del ruido en este tipo de vehículos radica en que no tienen amortiguadores de sonido. “Lamentablemente, por la situación económica del país, no se puede exigir, aunque las personas instalen esos componentes; ni siquiera están disponibles comercialmente”, afirma.

Mirtha Machado, residente en Vía Blanca, municipio Cerro, manifestó: “La verdad es que uno se acostumbra a vivir con el ruido constante de los carros y los camiones. Por supuesto que me gustaría habitar en una zona más silenciosa, aunque creo que me sentiría muy rara”.

Según el especialista Barceló, niveles semejantes a los que soportamos constantemente en la calle a causa del tráfico pueden provocar una amplia estela de acciones en el cuerpo humano: “Algunos de los efectos son la pérdida de la agudeza auditiva, la alteración de la frecuencia cardiaca y la presión arterial, la aparición de trastornos psicológicos como ansiedad e indisposición y la afectación de la actividad mental”.

“Los niveles de ruido en La Habana son realmente altos, comparados con los de otras ciudades del mundo. Estudios realizados en la calle Infanta demuestran que en los tramos más ruidosos, hay mayor incidencia de ansiedad en sectores poblacionales como las amas de casa”, amplió.

El futuro, ¿gris?  

“Actualmente existen medidas de mitigación para tratar de disminuir las emisiones del transporte. En el caso de los vehículos antiguos, una de ellas ha sido la remotorización, es decir, la sustitución de los motores muy viejos por otros nuevos”, expresó Rafael Biart, especialista del Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental de Bahías y Costas (Cimab), antiguo Centro de Estudios del Transporte.

Explicó que, aunque esta medida se lleva a cabo mayormente en la rama estatal, se les han vendido motores también a particulares. Agregó que se está estudiando otro proyecto, que todavía no está  implementado, sobre la utilización de combustibles ecológicos, para la sustitución, en lo posible, de los derivados del petróleo. Algunos de estos son la mezcla de diesel con alcohol, y el hidrógeno.

Insuficientes e ineficientes hasta ahora, las medidas de mitigación deben estar respaldadas por estudios profundos, estadísticos y científicos. Mientras la realidad sea esta, los almendrones tambalearán y volverán a arrancar día tras día, para acudir a la batalla de transportar infinidad de pasajeros apurados; su ruido constante seguirá inundando la ciudad y las calles, testigos infatigables de su presencia, y continuarán tosiendo cuando sobre ellas aparezca la cotidiana y dañina estela gris.
Pie de foto: Autos antiguos en zona donde confluyen varias rutas de taxis.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Subtítulos.
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.

Tema: La contaminación atmosférica provocada por los autos antiguos en La Habana.

Objetivo Principal: Abordar la situación de los autos antiguos en la capital, partiendo de la falta de estudios sobre el tema.

Objetivos colaterales: Falta de recursos, por causa de los problemas económicos que repercute en los estudios y las medidas de mitigación. El ruido atmosférico como consecuencia del transporte y los autos antiguos en particular. Participación de los Centros de Revisión Técnica Automotor en el control de las emisiones vehiculares.

Estrategia de fuentes:

Rafael Biart, especialista del CIMAB. Explica las carencias de los centros de estudio sobre la contaminación por el transporte y las expectativas y planes de mitigación (Especialista, juicios de valor y proyectivos).

Miriam Martínez, jefa del Departamento de Contaminantes Atmosféricos del INHEM. Para explicar los estudios que se realizan y dar un panorama sobres la contaminación atmosférica (Experta, juicio de valor).

Mario Morales, taxista particular de auto antiguo. Habla sobre el combustible que utiliza y la implicación económica de esto (Protagonista, juicio analítico).

Michel Amador, jefe de planta del Centro de Revisión Técnica Automotor de Boyeros. Expone las causas de la falta de funcionalidad del control de gases en la entidad (Técnico, juicios analíticos y valorativos).

Adolfo Quintanilla, técnico del mismo centro. Explica los factores de la falta de eficiencia de este eslabón del proceso (Técnico, juicio analítico).

Héctor García, chofer de auto antiguo. Justifica lo criticado por Quintanilla (Protagonista, juicio disyuntivo).

Elisa Batista, habitante de la calle Reina, afectada por contaminación vehicular. Expone las desventajas de vivir en una zona con altos niveles de contaminación (Implicada, juicio de opinión).

Yanet Moreira, alergista del hospital Manuel Fajardo. Aclara la conexión existente entre la calidad del aire y los problemas respiratorios (Especialista, juicio valorativo).

Carlos Barceló, investigador del Departamento de Riesgos Físicos del INHEM. Explica las consecuencias del ruido para la salud humana y las causas de este en la ciudad (Experto, juicios de valor).

Mirtha Machado, habitante de Vía  Blanca, una de las más afectadas por el ruido originado por el transporte (Implicada, juicio de opinión).

Fuentes documentales:

Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas.

Artículo “Contribución de la contaminación atmosférica a la ocurrencia de enfermedades respiratorias agudas en menores de 15 años. Ciudad de La Habana, 2001-2003”, publicado en el volumen 10 de la revista Higiene y Sanidad Ambiental.

Artículo “Concentraciones diarias de contaminantes en La Habana”. Publicado en el volumen 11 de la revista Higiene y Sanidad Ambiental.

Soportes a emplear

Hecho: La contaminación vehicular es un problema preocupante en La Habana.

Contexto: Dentro de las dificultades económicas se hace difícil la realización de estudios en profundidad sobre el tema. Los autos antiguos se han convertido en elementos imprescindibles dentro del transporte de personas en la ciudad.

Antecedentes: El trabajo como taxista particular se hizo legal en la década de los noventa, como forma de aliviar la crisis del transporte en el país.

Proyecciones: Aplicación de medidas de mitigación de contaminantes. Implementación del uso de combustibles alternativos.

01/03/2014 09:51 islalsur #. Medio Ambiente


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