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MATRIMONIO: ¿AMAR O RENUNCIAR?

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Según la estadística de UNICEF, Cuba es uno de los países que posee mayor proporción de divorcios en el mundo, realidad alertada en la sociedad moderna.    

ANH NGUYEN HAI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La familia es la célula fundamental de la sociedad y forma la base del desarrollo en la comunidad en su sentido más amplio. Construir un feliz hogar es la misión no solo de cada individuo sino que requiere de un esfuerzo significativo de todas las organizaciones públicas. Sin embargo, la ruptura del matrimonio en Cuba aumenta cada día más y se convierte en un problema social del país.           

La realidad alertada

Según la estadística anual del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia  (UNICEF), Cuba es uno de los países que tienen mayores proporciones de divorcio internacionalmente. 1993 marcó el año con más casos de divorcio en el mundo, con 67,6 por cada 100 matrimonios.

En los tres años siguientes, 1994, 1995 y 1996, se observó una disminución del problema con tasas de  63,4; 57,4 y 51,2. Sin embargo, dentro de los dos años recientes, la cantidad de divorcios continúa aumentando: en 2011 por 61,3 y 64,5 en el 2012. Sin excepción, Cuba sigue subiendo su disposición en el índice mundial.

“La separación de las parejas especialmente se sitúa entre las edades de 25 y 29 años y en los cuatro primeros años de la vida matrimonial. Son los jóvenes quienes todavía no tienen suficiente preparación para la convivencia relacionada con lo material y lo espiritual”, explicó Elsa María González, directora de la notaría situada en 23 y J, en el Vedado,  y especialista en Matrimonio y Familia.            

Sin embargo, el divorcio también existe en las parejas de mayores, quienes viven juntos hace mucho tiempo y tienen hijos maduros, pero la tasa no es alta, agregó González.

Además, de acuerdo con las estadísticas más recientes de la Isla, se muestra que cuatro de cada cinco mujeres mantienen la relación de pareja sin vínculo legal. Por eso, el 80 por ciento de las uniones en general son imposibles de controlar.          

En la notaría de 23 y J, perteneciente al Ministerio de Justicia, cada día los abogados resuelven más de 10 casos de separación. Les preocupa que este número no tienda a disminuir después del primer trimestre del año 2013.

¿Quiénes son víctimas? 

“El divorcio no sólo afecta a la sociedad, sino también y directamente la psicología de cada miembro en la familia, especialmente los niños”, señaló la psicóloga Lourdes Fernández Rius, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Muchos cónyuges suponen  que tienen preparación para atender a sus hijos, pero, de hecho, la mayoría de los niños cuyos padres son divorciados sufren una disminución en la capacidad de aprender y comunicarse y, además, padecen enfermedades psicológicas.

Ana*, especialista en Información, de 30 años y divorciada, manifestó: “Mi ex marido y yo nos separamos desde hace un año y tenemos una hija de cinco. Ella es muy obediente, su estudio en la escuela es muy bueno. Ahora vive conmigo, pero su padre también le habla de vez en cuando por teléfono y la lleva de paseo cada fin de semana”.

No obstante, no todos los niños tienen la misma suerte. En algunos casos, después del divorcio los padres no cuidan a sus hijos, ni proporcionan bienestar a sus vidas y echan toda la responsabilidad sobre los abuelos.

Jorge*, abuelo jubilado de 72 años, comentó: “Tengo un nieto de 15 años y actualmente vive conmigo. Cada mes sus padres me mandan dinero para mantenerlo, pero apenas vienen a verle. Por supuesto, le quiero y le cuido mucho a él, pero nunca podré ser sus padres”.

La ley cubana estipula que después del divorcio, los padres tienen que ser responsables de la crianza de sus hijos hasta los 18 años. Sin embargo, las parejas egoístas no comprenden claramente sus obligaciones, ni asumen la responsabilidad en el problema. Y la razón que dan es  que no tienen capacidad para enfrentar sus deberes. 

“Nosotros no sabíamos que criar un niño es tan difícil. Teníamos varios conflictos desde cómo alimentarle hasta cómo educarle. Después de unas cuantas discusiones, el problema se quedó sin resolver y decidimos poner fin al matrimonio. Dejar al niño con los abuelos de parte de su mamá fue nuestra solución en ese momento”, reveló Manuel*, de 28 años.

Después de la ruptura de los adultos, los niños de tres a 10 años frecuentemente se sienten solos, tristes, incluso lloran y se ponen enojados. Algunas veces están presentes en las peleas de sus padres y  suponen que ellos mismos son la causa. Sin embargo, los hijos nunca son las razones del divorcio, eso sólo es un fenómeno producido por el conflicto de la pareja.

“Además, el divorcio afecta mucho en el desarrollo psicológico de los niños. La imagen del rompimiento está grabada en su mente por siempre”, comentó la doctora Patricia Ares, profesora de la Facultad de Psicología, Universidad de La Habana.     

Un estudio realizado por la UNICEF señala que las consecuencias en los hijos pueden ir desde moderadas a graves, de temporales a permanentes y depende del grado del conflicto de los padres y de la manera de mejorar y ayudar a sus hijos a transitar por la crisis.

El afecto del divorcio también repercute en los adolescentes y los jóvenes, quienes tienen suficiente conciencia sobre la vida matrimonial infeliz de sus padres. Estas situaciones influyen fundamentalmente en el concepto de amor y matrimonio en ellos; por lo general, tienen miedos y no creen en la vida familiar sólida.

“La familia es el lugar estable en el que los niños nacieron, crecieron y vivieron toda su vida, por eso cuando los padres deciden no seguir juntos, se sienten que pierden su destino lleno del apoyo y seguridad. Los daños por el divorcio son imposible de curar”, señaló Roberto Gómez Álvarez, sociólogo profesor de la Universidad de La Habana.  

Por otra parte, basado en la investigación del Ministerio de Salud Publica de Cuba, realizada en La Habana en 2012, se señaló que los divorciados tienen riesgo de sufrir las enfermedades de corazón e insomnio, más alta que las personas que poseen buena relación de pareja.      

¿Cuáles son las razones?

La ruptura de las parejas tiene varias explicaciones, pero la principal está en sí mismas. Los cónyuges jóvenes no tienen la preparación para la convivencia, es decir, se casan por la presión de familia, o tener niños sin haberlos planificado, etc. Esto es la fuente de numerosos conflictos después.

“Por una vez que tuve relación sexual insegura, salí embarazada y tenía que casarme, pero más tarde surgió contrariedad. Además, todavía tengo que ir a la escuela, no tengo experiencia ni estoy lista para la nueva vida, entonces, no voy a seguir casada sólo por el niño”, dijo Elizabeth*, estudiante de Derecho. 

“Nos casamos sólo después de tres meses de noviazgo, por eso cuando vivimos juntos, encontramos problemas de conceptos de vivir, no se debería echar la culpa sobre nadie, sólo no podemos seguir más la vida matrimonial;  por suerte, todavía no tenemos hijos, entonces el divorcio es bastante fácil”, expresó Javier, divorciado de 29 años.

Después de casarse, numerosas personas se sienten sorprendidas cuando empiezan la vida matrimonial porque les falta la habilidad de organizar la convivencia. No tienen la simpatía con su pareja, ni están listas para enfrentar las dificultades cotidianas.  

De acuerdo con las cifras más siguientes de Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el 46 por ciento de los divorciados admiten que casarse temprano es la razón del matrimonio inestable.
Sandra Soca, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana y especialista en Familia, mostró que las parejas que se casan en la edad menor de 23 años por lo general se divorciaron en los cinco primeros años de convivencia.

Los conflictos de conceptos en el matrimonio causan discusiones. Los temas que provocan conflicto en la familia son varios y pueden ser desde cuestiones pequeñas de la vida cotidiana como cuidar a los hijos, la limpieza en la casa, hasta los problemas económicos, especialmente, cuando se agregan más miembros a la familia.       

“Según mi opinión, cuidar a los hijos debe ser trabajo de ambas personas, sin embargo, mi esposo nunca me ayuda. Después de terminar el trabajo, llego cansada y no puedo hacer todas las tareas de la casa, mi esposo me suele regañar. Cada vez que ocurre eso, me siento pésima”, compartió Gissel*, oficinista de 34 años.  

La doctora Patricia Ares señaló que aunque ahora se considera la igualdad de género en algunas familias, el papel y la posición de la mujer no se valoran de cierta manera.

“En la vida actual, las mujeres ocupan los mismos cargos que los hombres en la sociedad, pero cuando regresan a la casa, siguen siendo la sombra de su marido, sirviendo a todos los miembros de la familia”, agregó la psicóloga. 

El adulterio es también uno de los fenómenos más frecuentes en la sociedad cubana. Este factor nació debido al concepto del amor y del matrimonio cubano que son muy abiertos y libres. Además, la distancia entre el hombre y la mujer, después de un tiempo de convivencia, se extiende por el trabajo de cada quien.

Otra razón importante es la violencia contra la mujer. Normalmente, las que lo sufren solo denuncian el caso cuando las consecuencias ya son muy serias y obvias o hay testigo, y el divorcio se supone una solución.

“Soy una muchacha dinámica y lista, tengo mucho conocimiento sobre el matrimonio ya que lo aprendí de los amigos, por eso estoy segura con mi selección sin consejo de mis padres. Además, ellos nunca intervienen en mis decisiones. Por otro lado, es mi vida, tendré responsabilidad conmigo misma”, dijo Anabel*, estudiantes de Historia del Arte.    

“Los jóvenes suponen que pueden aprender todo con los medios comunicativos en la sociedad, sin contar con la enseñanza de los mayores en la familia. Sin embargo, eso es un error fatal”, opinó Soca. 

Según las cifras de la ONEI, la cantidad de divorcios de las parejas que llevan menos de cinco años es de 5 211 casos, contados hasta diciembre de 2012. 

La felicidad de cada hogar influye en la sociedad

El divorcio probablemente es una solución en los casos como la violencia, repetición del adulterio o de la acción precaria. Se queda arrepentimiento en la mente de ambas personas involucradas y daño total para los niños. Así que antes de tomar la decisión, debe determinarse la razón y tratan de resolverla para salvar el matrimonio de una manera adecuada y sin perjuicios de ambas partes.             

Para vencer las consciencias del divorcio, especialmente con los niños, se necesita de la combinación de la sociedad y de cada familia. Los adultos deben tener más responsabilidad y mostrar a los niños que los padres no los abandonan y siempre siguen cuidándoles.  

Por otro lado, es necesario que hoy las oficinas de orientación prematrimonial actúen con mayor presencia para que los jóvenes desarrollen plenamente el papel de la familia y equipen de suficientes conocimientos y responsabilidades a las parejas antes de entrar a la nueva vida. 

*Algunos nombres fueron cambiados a petición de los fuentes.

Pie de foto: La consecuencia del divorcio afecta al desarrollo de psicológico de los niños.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Comentada.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Utilización de conectores: mientras que, por  tanto, no obstante y  por otra parte. Subtítulos.
Tipo de cierre: De conclusión y de instancia a la acción.

Tema: El divorcio en Cuba.

Propósito: Demostrar  la realidad de la situación del divorcio en Cuba, país con uno de los por cientos más altos del mundo. 

Objetivos  colaterales: 1) Analizar las causas directas que afectan al matrimonio cubano. 2) Señalar las consecuencias del divorcio en la comunidad en general y particular.

Estrategia  de fuentes:

No documentales:

Doctora Patricia Ares, profesora de la Facultad de Psicología de la  Universidad de La Habana: para saber las consecuencias del divorcio en el pensamiento sobre este problema de los jóvenes. Analíticos y valorativos.    

Psicóloga Lourdes Fernández Rius, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana: para saber los afectos del divorcio en los miembros de la familia. Analíticos.

Elsa María González, directora de la notaría de 23 y J, en el Vedado y especialista de Matrimonio y Familia: para conocer las edades principales de divorcio. Analítico y disyuntivos.

Licenciada Sandra Soca, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana y especialista de Familia: para conocer la realidad de las parejas divorciadas, la mayoría son las que se casan temprano.  Analíticos.

Roberto Gómez Álvarez, sociólogo cubano de la Universidad de La Habana: para saber la mentalidad de los jóvenes ante de la ruptura del matrimonio de los padres. Analíticos y disyuntivos.

Personas que han enfrentado el conflicto del divorcio.

Documentales:

Sistema Estadístico Nacional (ONEI): http://onei.cu

Soportes a emplear:

Hecho: Estadísticas más nuevas del ONEI de Cuba en 2012.

Contexto: Aumento de los números de divorcios en Cuba en los años recientes.

Antecedentes: Comparaciones con las cifras de los años pasados.

Proyecciones: Mejorar la conciencia de los jóvenes.  

Tipos de juicios:

Analíticos: En todo el reportaje. Se aprecian los señalamientos de especialistas de este sector.

Disyuntivos: Criterios de los especialistas y de implicados.

De valor: Consultas a especialistas en distintas esferas vinculadas con el tema. Además, búsqueda de los documentos de la UNICEF y la Ley cubana sobre matrimonio.



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