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UN GOL EN LA PORTERÍA DOCENTE

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ROBERTO M. LÓPEZ DE VIVIGO,
Estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 

Para Julio Antonio Mella el deporte tenía un papel decisivo en la formación integral del individuo. Él apoyó desde la Universidad la promoción de las actividades físicas en la formación de valores, y logró vincularlas a las acciones revolucionarias.

Hoy, los universitarios apreciamos el deporte como una de las bases para la igualdad y la solidaridad. Un ejemplo de ello son los Juegos Caribe en la Universidad de La Habana (UH), que se convocan cada año en 25 especialidades. Estas auténticas Olimpiadas crean lazos de fraternidad entre las diversas facultades, y se realizan sin fines de lucro.

Si desde los orígenes de aquella revolucionaria institución docente, los estudiantes a través del deporte maduraban su conciencia y adquirían valores, ¿por qué hoy a pesar del esfuerzo de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), aún existen trabas para el desarrollo de las actividades físicas?

La enseñanza y el deporte están distanciados. En ocasiones los turnos de clases coinciden con las competencias e impiden la participación de los educandos en ellas. Sin embargo, hay excepciones. ¿Por qué la UH no toma el ejemplo de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, de Pinar del Río, la cual asigna una semana solo para el desarrollo de los Juegos Guamá?

¿Por qué muchos estudiantes rechazan la enseñanza de la Educación Física y la creen innecesaria para su desarrollo intelectual? ¿Desconocen los beneficios del deporte para la salud mental?

¿Por qué si ya existen las instalaciones deportivas, estas se han abandonado? ¿Falta de recursos, o de cuidado? Recientemente se arregló el techo del tabloncillo del Juan Abrantes, del Vedado, y a menos de un año, las goteras invaden el lugar.

Los alumnos de la Educación Superior luchamos por mantener en alto la dignidad de Mella, ejemplificada cuando este fundó la Comisión atlética universitaria para combatir a los traidores --como él los llamaba-- que pertenecían a clubes deportivos de la burguesía, y se negaban a competir por la Casa de Altos Estudios.

La voluntad, el ímpetu, el deseo de los estudiantes por mantener el deporte entre las prioridades de la Iniversidad, ¿serán suficiente?

Organizar jornadas de limpieza y mantenimiento en los centros deportivos podría ser una de las soluciones ante el deterioro de esos lugares. Los profesores deberían vincularse más con las actividades físicas de los estudiantes. El beneficio sería mutuo. Los docentes percibirían los valores del alumno fuera del aula, y los educandos sentirían menos distante al pedagogo al verlo en las acciones extra docentes.

Alguna papa se salva del saco podrido. Sí. Reinier Rodríguez, miembro de la Comisión Organizadora del VIII Congreso de la FEU, el día del deporte en las universidades expresaba que hoy existe un fuerte movimiento deportivo con el desarrollo de los juegos universitarios, y el principal logro era que cada centro de la Educación Superior celebrara sus propios torneos.

Entonces, con más voluntad de todos los que sentimos a la Universidad como nuestra, es posible que esta siga alcanzando sueños en el deporte para la formación de hombres cultos, sencillos, y revolucionarios.

 



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