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AL ALMA MATER SE LE DEBE UNA DEIDAD

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El significado e historia de la simbólica escultura que preside la escalinata de la universidad habanera permanecen desconocidos para gran parte de los estudiantes de esta institución.

MARÍA DEL ROCÍO RAMOS SUÁREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A pesar de los años no ha bajado la mirada, ni se le han cansado los brazos de tenerlos siempre abiertos para acoger a quienes, con ansias de saber, caminan hacia ella. Como fiel centinela de la edificación que la acoge, mira amanecer y dormir la calle San Lázaro y se prepara para recibir cada día a sus hijos y brindar la sabiduría de una madre que  espera. Encontrarla no es difícil, basta ascender 88 peldaños y verla ahí erguida, porque está siempre despierta, aún cuando duerme La Habana.

Desde hace más de nueve décadas, la escultura de la Alma Mater habanera identifica al estudiantado universitario y se ha convertido en un icono del archipiélago cubano. Su imagen ilustra libros, accesorios, souvenirs y no deja de ser objetivo de lentes curiosos y miradas indiscretas que pretenden desafiar el enigma que guarda la monumental señora.

Sin embargo, luego de una encuesta realizada en las  facultades de Derecho, Farmacia, Matemática, Comunicación, Historia, Filosofía y Sociología de la Universidad de La Habana, resulta contradictorio que de 206 estudiantes interrogados, solo siete conozcan la historia del monumento que corona a la universidad habanera y el significado que alberga en su bronceado conjunto.

Ernesto Mora, estudiante de tercer año de Historia, manifestó no tener conocimiento alguno acerca de la escultura de la Alma Mater. “Recuerdo que en primer año nos hablaron algo de ella, pero no porque esté concebida en ningún programa de clases”, comentó.

Por su parte, Carlos David Cruz Mesa, de primer año de la carrera de Farmacia, comentó que la imagen fue creada por un artista extranjero, quien tomó como modelo a una hermosa criolla.

Karla García Crespo, alumna de cuarto año de la Facultad de Derecho, dijo que “a pesar de que cuando iniciamos la carrera nos dieron un recorrido por la institución, hicieron más énfasis en las zonas que fueron escenarios de luchas, nunca nos hablaron de la efigie que preside la escalinata.” 

Para como él mismo dijera, “despojar a mis alumnos del desconocimiento y la ignorancia”, el fallecido profesor Doctor Delio Carreras Cuevas, nombrado desde 1966 como el Historiador de la Universidad de La Habana, escribió un pequeño folleto titulado El Alma Mater Havanensis, en el cual responde posibles interrogantes acerca de la mítica escultura.

El documento asevera que el creador de dicha obra fue el escultor  checo Mario Kórbel, quien residía en Cuba y en 1919 se propuso realizar una Alma Mater que fuese colocada en la Colina Universitaria. Al inicio, el monumento estuvo situado en un espacio indeterminado del área que actualmente ocupan el Rectorado y la Plaza Ignacio Agramonte, y a fines  del año 1927 se emplazó en el lugar donde hasta hoy permanece.

Alrededor del sitial sobre el que parece descansar la maternal figura, se ilustran grabadas en bajorrelieve algunas imágenes que, según las memorias del Historiador de la Universidad de La Habana, podrían representar las distintas ramas del saber: la Cosmografía, la Botánica, Farmacia, Leyes, Filosofía, Letras y Arquitectura, aunque Carreras aclara que esto no deja de responder a lejanas interpretaciones, pues la simbología pudo haber surgido de la imaginación del artista y no albergar sentido alguno.

Sin embargo, si algo no brotó de las fantasías del escultor es el rostro de la enigmática creación. Fue una joven cubana quien enamoró a Kórbel y, tal vez sin saberlo, dotó con su impresionante fisonomía a la Alma Mater de Cuba.

El secreto de su rostro

Sobre esta historia llena de acertijos se interesó el periodista Mario Cremata Ferrán, quien realizó un estudio detallado y para ello acudió a las memorias de Feliciana Menocal Villalón (Fishú),  la hija de la mujer que sirvió de modelo al creador checo.

“A los oídos de Kórbel habían llegado los comentarios sobre mi tía Carmen, una de las tres hermanas Villalón, famosas en la sociedad habanera de entonces por su impresionante belleza. No obstante, cuando el escultor vio el retrato de mi madre, en la sala de mi abuelo, quedó impresionado, consideraba que esta tenía un rostro más maternal, desechó la propuesta inicial y decidió que Feliciana Villalón Wilson (Chana), una joven de entonces 16 años, sería quien posaría para la obra”, rememoró Fishú.

Cremata investigó, además, que para el cuerpo de la obra posó otra cubana mestiza de más edad, que aún no ha sido posible determinar su identidad.

Sobre el torso de la escultura se han creado tantas hipótesis como dudas pueden existir. Para unos fue Longina, la famosa musa del guitarrista y compositor cubano Manuel Corona. Otros aseguran que se trata de La Macorina, la primera mujer chofer de Cuba, y hay quien especula acerca de una famosa prostituta de la época, sobre la cual se desencadenaron ciertos escándalos, pues varios hombres, con los que había estado involucrada, la reconocieron al observar la estatua, pero se desconoce su nombre.

Alma Mater

Alrededor del término Alma Mater existe una serie de desconocimientos, ideas erróneas y vanas interpretaciones que no se aproximan al significado de la expresión que da nombre al emblemático monumento habanero.

Para Ernesto Ustariz, alumno de tercer año de la carrera de Filosofía, la frase latina se refiere a una mujer con alma de madre.

Alexis Fleites, estudiante de primer año de la Facultad de Matemática, entiende por dicho término una expresión adoptada de otro idioma,  que no tiene ninguna relación con el nuestro y que, por tanto, no guarda significado  alguno.

Sin embargo, la enciclopedia libre Wikipedia consigna que Alma Mater es una expresión procedente de la locución latina alma mater, que significa literalmente «madre nutricia» (que alimenta) y que se usa para referirse metafóricamente a una universidad, en alusión a su función proveedora de alimento intelectual.

Miriam Suárez Gallo, Máster y especialista en Ciencias del Lenguaje y editora de la Revista Cubana de Ciencias Agrícolas, explicó que la locución comenzó a utilizarse en la Antigua Roma, para referirse a Ceres, que era la diosa de la agricultura y de la fecundidad, y que en ocasiones también era empleada para evocar a la Virgen María.

No resulta casual entonces que Mario Kórbel haya puesto en su obra ciertos rasgos maternales. En relación con su nombre, la talla de bronce abre sus brazos para recibir como hijos a los estudiantes universitarios y nutrirlos de toda la sabiduría.

Desde el municipio de Nueva Paz, provincia Mayabeque, Ana Celia García, profesora retirada de la asignatura de Historia de Cuba, a la que dedicó 41 años, rememoraba, con una mezcla de orgullo y nostalgia, los nombres de Mella, Villena, Guiteras, Echeverría, Pablo de la Torriente, Fidel Castro, que bajo la mirada protectora de la madre nutricia, se lanzaron a luchas independentistas e hicieron de la Universidad una trinchera de combate.

“Resulta sorprendente que los estudiantes universitarios de hoy no se sientan vinculados con la historia de la institución que los acoge. La escultura de la Alma Mater, más que un sentido material, alberga grandes valores y constituye un icono dentro de la lucha estudiantil”, manifestó la profesora.

Por su parte, el Doctor Edelberto Leiva Lajara, jefe del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana, explicó que el motivo del desconocimiento palpable acerca de la escultura de la Alma Mater habanera, podría estar dado por la falta de interés que tienen los propios profesores universitarios.

“No existe una iniciativa para instaurar programas, talleres o hablarle a los alumnos sobre la historia de la arquitectura de la Universidad. Se prioriza siempre el trabajo político. Si se realiza un recorrido por el centro se enfatiza en los sitios que fueron escenarios de luchas políticas. Es entonces cuando los estudiantes quedan atiborrados de tanto discurso ideológico y pierden la motivación por conocer acerca de la edificación, llegan a perder, incluso, el  sentido de pertenencia hacia la escuela que los acoge”, aseguró Leiva Lajara.

Sin embargo, Lissette Hernández, profesora adjunta de la Facultad de Comunicación y miembro del Departamento de Extensión Universitaria, manifestó la necesidad de pensar en nuevas estrategias para que los alumnos conozcan los sitios emblemáticos de la casa de altos estudios.

“Se debe hacer una labor  más productiva, aprovechando incluso, la editorial que tiene nuestra Universidad. Se podrían publicar trabajos en relación con el tema y realizar talleres entre estudiantes de carreras afines como Historia, Periodismo y Filología, a fin de crear un ambiente de disfrute y preparación cultural al mismo tiempo”, comentó Hernández.

Para la Máster en Ciencias Yailuma Leiva Maestre, jefa del Departamento de Comunicación Institucional de la Universidad de La Habana, el desconocimiento en relación a la escultura, depende de un problema social. “Los jóvenes no conocen ni la mitad de su propia historia. Pienso que se deberían crear productos comunicativos: plegables, programas, documentales, que aborden el tema y reeditar folletos tan importantes como el que nos legó el profesor Delio Carreras, a fin de que sean una guía para el estudiante universitario”, afirmó.

Dicen algunos que cuando la escultura de la Alma Mater fue terminada, a Feliciana Villalón le quedarían 61 años más por vivir, sin embargo, nunca hubiera imaginado que recorrería el mundo plasmada en revistas, libros y souvenirs, y mucho menos  que su historia sería tan desconocida para los estudiantes a los que regaló su semblante.

Entre definiciones de expertos, documentos y testigos, las incertidumbres continúan tejiendo un largo lienzo alrededor del monumento broceado. Tal vez si fueran más los que se interesan, muchos mitos quedarían esclarecidos acerca de la madre de todos los universitarios cubanos, una mujer que Kórbel se propuso esculpir a mano y  corazón.

Pie de foto: La escultura, fundida en bronce, data del año 1919 y es obra del escultor checo Mario Kórbel.

Ficha técnica:

Tipo de título: Título genérico.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Subtítulos.
Tipo de cierre: Cierre de conclusión o resumen.
Tipo de reportaje: Interpretativo Explicativo.

Tema: La Historia y el significado simbólico de la Alma Mater habanera.

Situación Problémica: A pesar de que la Alma Mater de Cuba lleva presidiendo desde hace más de nueve décadas la monumental escalinata universitaria, su historia y su significado son una incógnita para la gran mayoría de estudiantes de la Universidad de La Habana.

Objetivos colaterales: Explicar por qué la historia de esta escultura es desconocida entre los universitarios habaneros. Saber quién fue su escultor. Investigar acerca de las mujeres que sirvieron de modelo para esculpirla. Conocer el significado del término Alma Mater y lo simbólico que alberga el monumento.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Cuevas, Carreras, Delio. Alma Mater Havanensis. S/A. Ediciones ENPES, Avenida del Bosque no.168, Nuevo Vedado, Ciudad de La Habana.

Artículo del periodista Mario Cremata Ferrán, titulado: “Una cubana inspiró al escultor del Alma Mater de la Universidad de La Habana”, publicado en la versión digital del periódico Juventud Rebelde el 8 de Noviembre del 2006. Disponible en: www.juventudrebelde.cu/cultura/

Significado del término Alma Mater en la Enciclopedia libre Wikipedia. Disponible en: es.wikipedia.org/wiki/Alma Máter

Artículo El Alma Mater, todo un símbolo. Escrito por Agencia Cubana de Noticias el jueves, 1de Marzo de 2012. Disponible en: http://www.perlavision.icrt.cu/

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Activas:

 

Ernesto Ustariz, alumno de tercer año de la carrera de Filosofía. Fuente implicada. Realiza un juicio analítico y disyuntivo.

Ernesto Mora, estudiante de tercer año de la carrera de Historia. Fuente implicada. Realiza un juicio analítico y disyuntivo.

Carlos David Cruz Mesa, alumno de primer año de la carrera de Farmacia. Fuente implicada. Realiza un juicio analítico.

Doctor Edelberto Leiva Lajara, jefe del departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana. Fuente oficial. Realiza un juicio analítico, proyectivo y de valor.

Ana Celia Pérez Martínez, profesora retirada de la especialidad de Historia de Cuba en el municipio de Nueva Paz, provincia Mayabeque. Fuente especializada. Realiza un juicio analítico y de valor.

Miriam Suárez Gallo, especialista y Máster en Ciencias del lenguaje y editora de la Revista Cubana de Ciencias Agrícolas. Fuente especializada. Emite un juicio de valor.

Máster Lissette Hernández, profesora adjunta de la facultad de Comunicación y miembro del Departamento de Extensión Universitaria. Fuente oficial. Emite un juicio analítico, proyectivo y de valor.

Máster Yailuma Leyva Maestre, jefa del Departamento de Comunicación Institucional. Fuente oficial. Emite un juicio  proyectivo y de valor.

Soportes:

Hecho: La historia y el significado de la escultura de la Alma Mater habanera no son conocidos por los estudiantes de la Universidad de La Habana.

Antecedentes: Como es un monumento que no tiene carácter político, ni implicación concreta en la lucha revolucionaria, no se realiza hincapié en que los estudiantes conozcan su historia. Además, no son muchas las personas que conocen acerca de la escultura, aún su significado es una incógnita para no pocos.

Contexto: Existen muy pocas fuentes tanto documentales como activas que aporten información sobre la estatua de la Alma Mater de Cuba. Esto y la falta de interés de los profesores universitarios conllevan a que los estudiantes desconozcan en su mayoría lo relacionado con ella.

Situaciones colaterales que pudieran incidir: La falta de interés de los profesores universitarios porque los estudiantes conozcan la historia de la arquitectura de la Universidad, para muchos estos puntos no es importante. No se realizan talleres, ni programas de estudio que aborden temas como estos.

Proyecciones: No existe ninguna oficial, solo las fuentes, que no son las decisorias, plantean publicar trabajos en relación al tema y realizar talleres entre estudiantes de carreras afines como Historia, Periodismo, Filología, a fin de crear un ambiente de disfrute y preparación cultural al mismo tiempo. Crear productos comunicativos como plegables, documentales, que aborden el tema y reeditar folletos como el que nos legó el fallecido profesor Delio Carreras Cuevas, a fin de que se conviertan en una guía para el estudiante universitario.



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