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CATEDRAL DE SAL DE ZIPAQUIRÁ, PRIMERA MARAVILLA DE COLOMBIA

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Eminentemente religioso, el sitio fue elegido como uno de los lugares más visitados del país.

CLARA CARDOZO VARGAS,
estudiante de cuarto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia.

La primera maravilla de Colombia, también propuesta para las nuevas 7 maravillas del mundo moderno, es la Catedral de Sal de Zipaquirá, visitada mensualmente por más de 10 mil turistas extranjeros y  unos 40 mil colombianos.

El historiador Jaime Rodríguez manifestó al Canal 13, Señal Colombia, que se seleccionaron cuatro lugares como los más visitados del país. El primero, Castillo de San Felipe, ubicado en Cartagena de Indias; el segundo, Santuario de Las Lajas, en el departamento de Pasto Nariño; el tercero, la Biblioteca de España, en Medellín, Antioquia; y por ultimo, la Catedral de Sal de Zipaquirá. La clave del concurso era que los colombianos podían elegir la maravilla voluntariamente.

“El visitante, al acceder a la mina, siente el olor mineral y la oscuridad toma posesión de todo. Después, un juego de luces descubre la roca tallada y los tuéneles que albergan estaciones del Vía Crucis. Al final, hay acceso a tres niveles: la del nacimiento y bautizo, la de la vida y la muerte y la resurrección, cada uno con un altar”, manifestó el historiador.

La Catedral fue construida en 1950 sobre las minas de sal que los indígenas explotaban antes de la llegada de los españoles. La idea de  fundar un espacio religioso surgió al observar la devoción que tenían los mineros para cumplir con sus labores, así fue como apareció este subterráneo.

El guía Fernando Ariza comentó que otro de los motivos que convirtieron a la Catedral en primera maravilla es la variedad de eventos que en ella se realizan.

Entre estos señaló el recorrido dentro de la mina, con una duración de 60 minutos. En la Catedral también tienen lugar matrimonios; se encuentra la Ruta del minero, a lo largo de la cual los turistas pueden vivir como un minero con equipos de trabajo y seguridad y se efectúa en 30 minutos. Se halla, además, el Museo de la Salmuera, en las antiguas estructuras para el procesamiento de la sal, visita que se extiende por 20 minutos.

La Catedral de Sal está situada en la ciudad de Zipaquirá, Cundinamarca, a 49 kilómetros de la capital colombiana, y a ella se puede llegar en automóvil o por vía férrea, en lo que es conocido como el tren de la Sabana.

Pie de foto: En el 2007 la Catedral de Sal, fue declarada primera maravilla de Colombia.

 

LAS MARAVILLOSAS CONSTRUCCIONES Y

ESCULTURAS EN SAL COLOMBIANAS

Un mundo debajo de la tierra que cada día se expande más, dispuesto a mostrar la cultura religiosa de Colombia. 

KATHERINE NAVAS JIMÉNEZ,
estudiante de sexto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Una nueva era para la catedral de sal de Zipaquirá comienza a vislumbrarse. Este proyecto que empezó hace 59 años no se queda quieto, la mina remodelará la estructura de naciente lugar turístico, para así convertirla en la maravilla de Colombia.

Las minas de sal o la Catedral de Sal es un lugar turístico construido en el municipio de Zipaquirá, en el departamento de Cundinamarca. Allí se puede encontrar maravillosas construcciones y esculturas en sal que dan un significado religioso al lugar, consiguiendo la atracción de los turistas.

La catedral ha pasado por varias modificaciones que a su vez han logrado aumentar su tamaño y sus visitas, la parroquia comenzó a construirse desde 1950 y  abrió sus puertas al público en 1954, con cada granito de sal y del esfuerzo de los mineros se fue moldeando la idea de su creador, Luis Ángel Arango, financista que apoyaba los proyectos culturales.

El principal motivo de dicha idea era hacerle un homenaje a los mineros, quienes antes de ingresar a las mines hacían una devota oración y después de salir de ellas agradecían a la Virgen del Rosario por protegerlos.

Esta catedral fue cerrada en 1990 por su inestable estructura, al siguiente año se empezaron nuevas excavaciones para construir la vigente mina de sal inaugurada en 1995. Para Romir Alberto Echeverri, trabajador de la mina, los cambios fueron favorables, debido a que se estructuró el lugar tan perfectamente que ahora hay más organización, el Vía Crucis empieza desde la entrada a la mina, la cruz tiene una mayor visibilidad representando mejor su significado, se construyeron túneles donde el visitante puede vivir la experiencia por una hora de los mineros y la capilla central tiene más espacio para la sagrada misa.

Marcelo Gutiérrez, arquitecto de profesión, participó en la segunda remodelación de la catedral y estará presente en las nuevas modificaciones: “La intención principal es terminar por completo los túneles peligrosos e inestables que podían en algún momento causar una tragedia, por otro lado, se enfocan en darle prioridad a las salidas de emergencia debido a que no son las más adecuadas”.
 
Dentro del sitio, conseguir una imagen fotográfica perfecta es un poco complicado debido a que todo lo que rodea el lugar es sal y mientras se quiere tomar, muchas cantidades de esta van cayendo, logrando interponerse en el retrato, los labios de las personas empiezan a resecarse, existe la necesidad de tomar suficiente agua, y en los espacios abiertos se escucha el eco con un ritmo diferente.

Albeiro Rincón, habitante de Zipaquirá, asegura que la Catedral de Sal ha ayudado a que el municipio tenga una mejor economía, gran parte de sus ciudadanos trabajan en la mina o venden recordatorios por sus alrededores, por ello día tras día esta pequeña ciudad va creciendo.



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