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¿EN QUÉ TRABAJAN LOS JÓVENES?

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“A finales del 2000 la tasa de desocupación en Cuba era de 5,4 por ciento, los jóvenes representaban el 57,7 por ciento del total. Sin embargo, estos datos solo reflejan una parte del problema”, precisó María Luis Luis, doctora-especialista del Centro de Estudios Sobre la Juventud.

PHUONG VU LAN (OLIVIA),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Todas las sociedades tienen una divisa mayor: su juventud. Un pueblo que no puede confiar el futuro a su mocedad, tiene hipotecado el porvenir. En Cuba, aunque los jóvenes cuentan con varias garantías sociales como la educación y la salud, deben enfrentar otra problemática, el desempleo.

Desde 2006 hasta 2011, la tasa de desocupación en Cuba se incrementó del 1,9 al 3,2 por ciento de la población en edad laboral, de acuerdo con estadísticas de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Antes esa situación, es necesario que sepan cuáles las opciones y por qué está ocurriendo el problema.

En este sentido, María Pérez Valdivia, trabajadora desde 2007 de la botica en calle 23 y Calle I, Vedado, expresó que durante sus años de estudio no le ofrecieron ningún taller ni guía acerca de cómo eran las carreras que podrían interesarle: “Me faltó conocer la realidad desde la perspectiva de los profesionales de cada especialidad. Aunque quería estudiar Farmacología, han sido muchos los desengaños que resultan al confrontar la realidad y los sueños”. 

¿Qué ocurre?

Según la cifra de la ONEI, 1 070 800 trabajadores son jóvenes de ambos sexos, que tienen edades entre 15 y 29 años, de todas las esferas y niveles: operarios, técnicos, administrativos, servicios, dirigentes.

Julián Martínez Valdés, de 25 años y residente en el municipio Playa, La Habana, afirmó que, a pesar de ser graduado de técnico medio en Informática, lleva más de dos años “luchando el pan en  la calle”: “Desde que me declararon disponible decidí no trabajar más con el estado, al final, no ganaba mucho más de 300 pesos y tenía que estar el día entero frente a la computadora. Pero no dejo de reconocer que preferiría un empleo fijo y acorde con mi nivel educacional”.

En el artículo “Reflexiones en torno a la desvinculación juvenil en Cuba”, la doctora María Josefa Luis Luis, del Centro de Estudios Sobre la Juventud (CESJ), explica: “Desempleados son aquellas personas en edad laboral, que no han trabajado más de una hora durante cierto período que se tome de referencia, pero que están disponibles para trabajar y están buscando empleo activamente”.

La doctora aclaró que en la actualidad muchos países renuncian a la lucha contra la desvinculación juvenil al trabajo, “porque son varias limitaciones y la falta de voluntad política para garantizar el empleo. Cuba no solo reafirma este propósito, sino que eleva cualitativamente el sentido del pleno empleo, al promover la incorporación a la vida laboral de todos los jóvenes que no estudian ni trabajan, aunque no estén gestionando un empleo de forma activa”.

Una mente, mil caminos

Son muchos los caminos que un joven, de acuerdo con sus intereses personales, puede seguir en busca de la ubicación laboral. Desde la secundaria básica el Ministerio de Educación comienza la labor de formación vocacional, orientando a los adolescentes hacia diferentes opciones como los técnicos medios en especialidades, por ejemplo, de gastronomía, mecánica, economía, o la formación de maestros de primaria, entre otras.

Iramis Peraza Forte, estudiante del preuniversitario IPVCE, Mártires de Humboldt 7, en Artemisa, aseguró estar muy decidida para el próximo paso en su vida: “Me gusta mucho la Física, porque indaga en todos los secretos de la naturaleza y el hombre. Quiero estudiar en la Universidad, pues después podré ser una profesional al servicio de mi país”.

Agregó que en Cuba existen muchos centros de investigación, pero la imposibilidad de acceso a tecnologías de primer nivel limita un poco el desarrollo científico. Además, como vive en Artemisa, es complicado obtener carreras como esas, debido a que se estudian en la Universidad de La Habana y para Caimito, su municipio, otorgan muy pocas plazas.

Sobre el futuro de la ocupación laboral de su hija, Ismary Forte comentó: “Mi determinación y la de su padre influye en parte, le orientamos y le aconsejamos porque ahora ella es joven, pero al final quien decide qué estudiar es ella. Ese será su futuro”.

El técnico medio es una buena opción para las personas que quieren acortar el tiempo escolar y vincularse pronto al trabajo. Denis Daniel, estudiante de Operador de Micro, expresó que no le gusta la carrera, cogió esta opción, pues sus padres le aconsejaron y tiene que asistir a las clases solo dos o tres años. Agregó que cuando se gradúe desea laborar con el estado como garantía de un ingreso estable.

Sin embargo, Roberto Alejandro González, técnico medio en Informática, señaló: “Me gusta mi carrera, pues después puedo seguir estudiando Ingeniería Informática en la Universidad. Pero me preocupa mi ubicación laboral, debido a que en Cuba hay muchos informáticos”.

Por otra parte, Maylín García Bello, joven administradora de la pizzería Los Pepes, en 25 y G, Vedado, comentó que desea trabajar por cuenta propia y no con el Estado: “Así puedo ganar mejor salario, tengo más tiempo para cuidar a mi familia, los clientes me tratan muy bien y, además, me gusta la gastronomía”.

Según estadísticas de la ONEI y del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (MTSS), desde el año 2008 hasta 2011, la cifra de los que trabajan por cuenta propia aumentó en 249 900 trabajadores.

Por otra parte, más de 130 mil jóvenes menores de 35 años ejercen la labor en los lugares particulares, en las diferentes modalidades aprobadas, incluida la contratación directa con otros trabajadores por cuenta propia, fundamentalmente en actividades como los servicios gastronómicos y el transporte. De mil, 340 son estudiantes, lo que demuestra que ahora esa es una de las opciones más asequibles.

¿En qué trabajos los jóvenes son más necesarios?

“En la actualidad, constituye una necesidad la incorporación de jóvenes a la producción directa de alimentos, con el objetivo de revitalizar y rejuvenecer la fuerza de trabajo en la agricultura”, señaló Cándida Peña Ferreiro, especialista del MTSS.

El lineamiento 198 del modelo de actualización de la política económica, plantea: “Priorizar la adopción de medidas que incentiven la incorporación y permanencia de jóvenes al sector agropecuario; en particular propiciar la entrega de tierras en usufructo como vía de empleo”.

“También es creciente la demanda de fuerza de trabajo joven para las labores de la construcción, incluida las obras para el turismo, como parte de los programas priorizados de incremento de instalaciones turísticas en áreas específicas”, acotó Peña Ferreiro.

El Servicio Social, obligatorio para estudiantes universitarios

“Los que comienzan a trabajar los ubican donde el país más los necesita, según sus competencias profesionales, durante un mínimo de tres años. Después que terminan el servicio social, pueden quedarse en ese lugar, trasladarse a otro centro, seguir estudiando en un nivel más alto o trabajar por cuenta propia”, agregó la doctora Marisela Corona Hernández, de la Dirección de Ingreso y Ubicación Laboral del Ministerio de Educación Superior (MES).

Peña Ferreiro, especialista del MTSS, indicó que el Servicio Social para todos los estudiantes que se gradúan desde 1963 hasta la actualidad, se cumple en el lugar y cargo a que se destina el graduado, tiene una duración de tres años, y puede combinarse con el Servicio Militar Activo.

Claudia Padrón Gómez, estudiante de quinto año de Ciencias de la Información, expresó que desearía seguir estudiando para aumentar su conocimiento en otras esferas de interés personal.

“Para sentirme realizada laboralmente, me gustaría tener un buen ambiente profesional, que tenga todas las condiciones necesitarías como los del Estado, porque para invertir en negocios por cuenta propia hay que tener un fondo económico elevado”, precisó.

Sin embargo, Yanelis Hernández, estudiante de primer año de Ingeniería Civil en la Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPAJE), afirmó que quiere trabajar en cuanto termine quinto año: “En mi carrera, aparte de la concepción y el diseño, la ejecución es la parte más complicada porque es donde se pone en práctica todo lo que creaste, se ejecutan las acciones, se levanta y crece tu proyecto. Yo quiero trabajar para practicar mucho más. Los ingenieros civiles y arquitectos son necesarios para urbanizar nuestro país”.

Yanelis también expresó preocupación por su ocupación futura: “Es complejo el tema, porque en muchas ocasiones no hay el presupuesto necesario y tienen que intervenir empresas extranjeras, por eso no se conciben muchos proyectos, los ingenieros civiles no tienen tanto trabajo”.

En los estudios del MTSS, el pasado año (2013), las direcciones de trabajo incorporaron al empleo 7 734 graduados universitarios, 27 593 técnicos medios, 4 234 egresados de escuelas de oficio y 24 588 obreros calificados.

Resolución oportuna

Para resolver una parte del problema, el 7 de mayo de 2009, el Ministro de Educación Superior designó La Resolución No. 141/11, que fue adoptada por el Consejo de Estado.

Según este documento oficial, el plan de distribución de graduados universitarios fue aprobado por el del MTSS, organismo rector de dicha actividad. Corresponde a los centros de educación superior hacer su ejecución y la asignación de las plazas a los graduados, conforme con el plan previsto.

“Los organismos también tienen derecho y pueden enviar algunas cartas de solicitud a los estudiantes del quinto año para que cuando se gradúen puedan trabajar en su centro. Asimismo, después de estudiar en la Universidad de La Habana, pueden ser profesores de de la casa de altos estudios”, informó la doctora Corona Hernández.

Futuro en nuestra mano

La especialista Peña Ferreiro, concluyó: “La incorporación al empleo de las personas en condiciones de ocuparse como forma de contribuir a los fines de la sociedad y la satisfacción de sus necesidades es una de las prioridades en que se labora ya que en nuestro país el trabajo es un derecho, deber y motivo de honor para cada habitante”.

“Es cierto que las opciones laborales no son las más idóneas, pero hay que trabajar. Si no, no podemos construir esa sociedad mejor a la que hoy opinamos”, concluyó la estudiante Claudia Padrón.

Pie de foto: La tasa de ocupación y desocupación de la población económicamente activa, según censos. Tomada de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).



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