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EL VALOR HUMANO: HILO CONDUCTOR EN EL REPORTAJE

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Tema: Doctoranda en Ciencias la Información por la Universidad de La Laguna, Ana Hernández asevera: “Resaltar el aspecto humano en un reportaje es, sin duda, un buen método para captar audiencia. No solo porque al espectador se le antoja más cercana la noticia, sino por una simple cuestión ya probada: ese tipo de informaciones ha sustituido desde los años setenta a la frialdad institucional. Y las meras cifras no interesan. Entran por un oído y un amplio porcentaje sale por el otro. En cambio, en los reportajes humanos quedan las sensaciones. Y cada vez son más quienes confían en el poder de lo personal”.

PHUONG VU LAN (OLIVIA),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El reportaje es un relato extenso y completo que da al lector una mirada más profunda y cantidad de información sobre un tema. En este género periodístico, a partir de los números -el gancho que refuerza la exactitud de la investigación-, el valor humano también es esencial para llamar la atención a los lectores.

Doctoranda en Ciencias la Información por la Universidad de La Laguna, Ana Hernández, doctora en Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, aseveró: “Resaltar el aspecto humano en un reportaje es, sin duda, un buen método para captar audiencia. No solo porque al espectador se le antoja más cercana la noticia, sino por una simple cuestión ya probada: ese tipo de informaciones ha sustituido desde los años setenta a la frialdad institucional. Y las meras cifras no interesan. Entran por un oído y un amplio porcentaje sale por el otro. En cambio, en los reportajes humanos quedan las sensaciones. Y cada vez son más quienes confían en el poder de lo personal”.

El interés humano ha sido reconocido en el periodismo desde siempre como uno de los valores-noticia más importantes. Es válido no solo para el reportaje, sino también para cualquier género periodístico, incluida la información.

Acerca de la humanización en el reportaje, Vicente Leñero y Carlos Marín, autores del libro Manual de Periodismo, comentaron que la presencia del “elemento humano” es una de las diferencias notables entre el ensayo y el reportaje (1990:196).

Gabino Manguela Díaz, periodista del semanario Trabajadores, precisó que toda historia o contenido informativo que logra despertar sensaciones de empatía, apelar a los sentimientos, tiene mayor impacto en el público. Desde ese punto de vista, encontrar la manera de resaltar el valor humano en la construcción del reportaje es un elemento fundamental para que este sea un producto comunicativo más atractivo, más completo (EP, 2014).

Según la jefa del departamento Nacionales del periódico cubano Granma, Karina Marrón González, la información circula de manera múltiple y masiva, y descifrar las claves para contar historias de modo que estas “toquen” al lector es vital para cualquier redactor o medio de prensa, en su propósito de atrapar a las audiencias. Los individuos se encuentran cada vez más aislados de sus semejantes, debido a los patrones de vida impuestos por las sociedades de consumo y urge ante tal situación un buen método para captar esa audiencia (EP, 2014).

“Siempre he pensado que la magia del periodismo radica en la posibilidad de alcanzar el más perfecto equilibrio entre la objetividad ─a veces fría─ de la noticia o información y lo que ese texto puede incidir en el estado anímico, en la sensibilidad de quien la lee, la escucha o la ve. Lograr que el material periodístico se “meta” en el sentimiento del sujeto tiene varias vías, pero la más “periodística” es cuando lo hace a través de la fibra humana”, expresó el periodista Gabino Manguela Díaz (EP, 2014).

Mientras en la nota informativa se da cuenta del hecho y nada más, el reportaje muestra la realidad en su integralidad, tratando de llevar al lector múltiples y diversas aristas de un suceso. Para convencer al receptor, la humanización del tema es esencial en el propósito.

Juan Gargurevich en su libro Géneros Periodísticos, planteó que no podemos decidir ahora qué tipo de información se llamó Reportaje en distintas épocas del periodismo para ubicarlos históricamente con la definición actual como referencia (2006:154).

Para determinar la forma y calidad del reportaje, evaluamos el contenido y el grado de información que se ofrece. Por tanto, es esencial la armonización de ambas categorías: forma y contenido.

Igualmente válida para comprender la humanidad de esta género, resulta la definición que dio Gabriel García Márquez, periodista, escritor colombiano, autor de Cien años de soledad, acerca de que este género le parecía el más natural y útil del periodismo, porque “puede llegar a ser no solo igual a la vida, sino más aún: mejor que la vida” (2005:36).

En el Manual de Periodismo, Leñero y Marín también refirieron que “en el reportaje, el periodista hace intervenir su propia sensibilidad literaria para dar vida a lo que cuenta. Respetando la realidad, la personalidad del periodista se vuelca en el reportaje de la misma forma en que un escritor se vuelca en la novela” (1990:198).

Ricardo Ronquillo Bello, subdirector editorial del periódico cubano Juventud Rebelde, opinó que un buen reportaje lleva la narración de los hechos, los antecedentes. El periodista tiene que profundizar en la comparación de las cifras, la descripción sociológica de los fenómenos que están ocurriendo, la visión de los científicos, de los estudios de la economía, etc. (EP, 2014).

En efecto, cuando abordamos aspectos humanos ─sin los lastres de la sensiblería─, nos acercamos de una manera cálida a nuestro interlocutor. “Es como si lográramos una conversación privada y desprejuiciada con esa persona”, planteó Manguela Díaz.

El periodista ejemplificó: “Siempre recuerdo al compañero Fidel cuando ─tribuna mediante─, ofrecía datos y estadísticas, y al día siguiente muchísimas personas eran capaces de enjuiciar y repetir las cifras. Ello viene a demostrar que no les resultaron aburridas”.

Sonia Regla Pérez Sosa, periodista de la revista cubana Verde Olivo y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, aclaró que “el valor humano en los reportajes hace que los lectores se vean más identificados con el tema que el periodista les ofrece. Pues así les proponemos compartir y vivir las mismas sensaciones, experiencias que los protagonistas de la historia, para transmitir más íntimo, más creíble la información. Permite que la información tenga en cuenta parte de su vida, de su entorno y los receptores nos sientan más cercanos” (EP, 2014).

Según el estudio Periodismo de la Agencia de Vietnam, conocemos la información a través de los hechos y los hechos a través de las personas. Siempre damos prioridad a los factores humanos porque la gente se dirige hacia sus propias historias (2005:243).

“Hay cosas que no se enseñan, sino que se aprenden con la observación, el talento, la sensibilidad... Para lograr algún valor humano en un reportaje lo primero es que quien lo escribe sea precisamente eso, humano. Si quien escribe no se sensibiliza, entonces muy difícilmente podrá trasmitir ese sentimiento”, señaló Manguela Díaz.

No obstante, señalaron Leñero y Marín en el texto ya citado: “La inclusión del elemento humano, de los casos vivos, es un recurso lateral; no es parte central del reportaje; sirve como ilustración, únicamente”, pues “los lectores comprenderán mejor un problema cuando se ejemplifica, cuando se traduce la exposición fría y objetiva de los datos añade la presentación de casos concretos, humanos, que se ven afectados por el problema”.

No es que las cifras no interesen. “En determinados materiales periodísticos, es el gancho que demuestra la exactitud de la información, en ello radica la potencialidad del periodista porque ese número hay que brindarlo con el embrujo que solo el talento es capaz de ofrecer”, comentó Manguela.
Karina Marrón González indicó: “El reportaje no es mejor mientras más largo sea, sino que en él cada elemento que aparece debe ser absolutamente necesario, útil para conseguir la tesis que se plantea desde el inicio”.

El valor humano en un reportaje es la aguja delgada y necesariamente puntiaguda, con la que el periodista debe unir todos los retazos que conforman la idea total si aspira a conmover y convocar. Resulta imposible que la tesis tome cuerpo real y cercano ante los ojos del lector cuando se carece de humanidad en lo que se escribe.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 2005.

Gargurevich, Juan. Géneros Periodísticos. Editorial Félix Varela. La Habana. 2006.

Huong dan cach viet bao (El estudio de Periodismo). Editorial de la Agencia de Vietnam. Ha Noi. 2003.

Leñero, Vicente y Marín, Carlos. Manual de Periodismo. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana. 1990.

Periodistas consultados:

Karina Marrón González, jefa de la Redacción Nacionales, periódico cubano Granma.

Gabino Manguela Díaz, periodista cubano del semanario Trabajadores.

Ricardo Ronquillo Bello, subdirector editorial del Periódico cubano Juventud Rebelde.

Profesora consultada:

Sonia Regla Pérez Sosa, periodista de la revista cubana Verde Olivo y profesora de la Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

 



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