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JESÚS ES VERBO NO SUSTANTIVO

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Las altas alabanzas de la Iglesia San Pablo crean inquietudes en los vecinos de la calle Rafael Morales, en la provincia de Pinar del Río.

IRELYS DE LA C. SERRANO ACOSTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Jesús es más que una simple y llana teoría. Qué haces hermano leyendo la Biblia todo el día, lo que allí está escrito se resume en amor, vamos ve y practícalo. Jesús, hermanos míos, es verbo no sustantivo”.

“Jesús es más que persignarse, hincarse y hacer de esto alarde, él sabe que quizás la conciencia les arde, es más que una flor en el altar salvadora de pecados”.

El cantautor guatemalteco Ricardo Arjona deja en la letra de su canción, muy claro, que no basta con alabar diariamente a Jesús si no presentamos ante él muestras de las buenas acciones.

La Iglesia metodista San Pablo, situada en la calle Rafael Morales de la ciudad de Pinar del Río, acoge a un centenar de personas devotas de Jesús, quienes se han armado de su voz para llamar al Señor y alegan que mientras más alto alaben, más cerca estarán de Dios, respuesta que incomoda por diversas causas a los vecinos de esta institución.

Lina González, residente de la calle Rafael Morales, plantea que su casa parece una cueva oscura, tiene que permanecer cerrada herméticamente, pues el ruido que propagan los equipos impide que pueda mantener las puertas abiertas o disfrutar de la televisión. Además, “tengo dos niños pequeños que al principio se alteraban con la bulla y no sabía qué hacer, cuando los lograba dormir se despertaban por la música, esto es un problema que necesita ser resuelto”.

Diaraida Lezcano, residente de la misma calle, expresó: “Yo soy cristiana y, por supuesto, creo en Dios, pero en lo que no creo es en el hecho de que haya que gritar, brincar y aplaudir  tan alto para que el Señor, que siempre está con nosotros, nos escuche. En casa tengo a mis padres enfermos, el ruido les molesta, se disocian por momentos en los que ni a mi me reconocen y sé que, en muchas ocasiones, esto es producto de la misma algarabía descontrolada de la Iglesia, por esa parte son un poco desconsiderados”.

Isaida Acosta, vecina de esa calle, sostiene: “El dilema viene desde hace tiempo, lo que cada año aumenta el número de personas, equipos y gritos, sí, porque ellos lo que hacen es gritar, todo parece indicar que su “Dios” es sordo”.

“Sin embargo, no estoy en contra de la Iglesia, lo que pido es un poco de respeto, porque uno llega cansado de la faena diaria, a hacer la comida y el resto de los deberes del hogar y cuando son las ocho de la noche estamos deseosos  de sentarnos a descansar, o acostarnos a dormir, y entonces, es cuando se destapa el “Ya no puedo parar…”   y a uno le dan ganas de desaparecer”.

Leonardo Rodríguez, residente de la misma calle, alegó que cada quién tiene su forma de creer, de ver la vida y de rendir tributo a Dios, pero esta no tiene por qué interferir con la sociedad, ni mucho menos ser impuesta diariamente como “la única vía para que el Señor te escuche”.

Dianelys Naranjo, también de esa vía, plantea que “ellos tienen horarios para funcionar, tanto por la mañana como por la tarde, pero ya no les alcanza con esos rangos de tiempo, ahora también necesitan horas para ensayar y ahí es cuando uno se molesta porque, ¿cuándo hay tiempo para nosotros?, ¿cuándo hay un receso? y ¿qué pasó con proporcionar el bien ajeno?”

“La discoteca de los cristianos”

Rogelio Crespo, pastor de la Institución, expresó: “Nosotros llamamos a esta casa la discoteca de los cristianos porque aquí todos somos carismáticos y mantenemos las puertas abiertas para quien desee unírsenos en la causa del Señor Todopoderoso, además,  realizamos disímiles actividades para las distintas edades, principalmente los más jóvenes”.

Ana Laura Díaz, perteneciente a la Iglesia, alegó que ellos no hacen daño a nadie, respetan sus horarios y que, en realidad, rezan y piden por todos sin esperar nada a cambio.

Noel Gutiérrez, miembro de la misma institución religiosa, explicó: “Aquí todo es alegría y entusiasmo, porque los que asistimos  a los cultos somos la mayoría jóvenes creyentes con mucha fe y ganas de vivir, no creo que esto perjudique a alguien”.

Marielena Hernández, seguidora de los cultos, dijo: “Lo único que queremos es alabar a Jesús, y gritar bien alto para que él nos escuche, porque le debemos la vida”.

Por su parte, Miguel Méndez Carmona, jefe del Departamento de Asociaciones de la Dirección Provincial de Justicia, encargado directamente de las instituciones, explicó: “El problema en realidad es que los vecinos no comprenden que se trata de una iglesia metodista de corte pentecostal, lo que implica que se desarrollen alabanzas movidas, para ello existe la salsa, hip hop, reggaetón y merengue cristiano durante la oración de apertura hasta la de despedida”.

-¿Y qué pasa con los
derechos de la comunidad?

“Tengo entendido que la Iglesia no está violando ningún derecho, pues según el pastor, mientras él sea capaz de escuchar su voz durante los cultos no está incumpliendo ninguna norma o parámetro que atente contra el bienestar público”.

-Eso es lo que dice el pastor,
pero ¿usted no se ha dirigido a
las personas que legalmente tienen
que ver con el volumen y el ruido?

No, porque el pastor, en una de las visitas que hice a la iglesia, me habló de la existencia de una carta que rige el volumen de la música y que según esta ellos no violaban ninguna ley.

Lo que revela la fe

René Edel Izquierdo, jefe del Programa de calidad de aire y ruido en la Dirección Provincial de Salud Pública, explicó: “En este caso estamos en presencia del ruido comercial que es el sonido vinculado a fuentes donde predomina la voz humana, mezclada o no a otras fuentes de origen antropogénico, es decir,  lo que afecta a los vecinos realmente es el elevado nivel de la música junto a las predicaciones”.

La Institución mide 18 metros de largo y 6 de ancho, según lo establecido por la Norma número 26, de obligatorio cumplimiento, tiene permitido llegar, en cuestiones de volumen, hasta los 70 decibeles, pues al sobrepasar este límite estaría perjudicando la salud de cualquier ser humano que la rodee, convirtiéndose en contaminación acústica.

Alejandro García, delegado de la circunscripción, expresó: “Ya se ha vuelto una monotonía el hecho de las quejas por parte de los perjudicados y aún no hay solución, las respuestas encierran un permiso poco convincente que, lejos de resolver la situación, solo la apadrina”.

Justo Rivera, presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), reveló lo siguiente: “El pastor conversó conmigo en una ocasión y me contó que ellos no están ajenos a las inquietudes que los circundan, en varias ocasiones han pedido al gobierno que les permita poner una consola en el local y así poder cerrar puertas y ventanas durante los cultos para disminuir las molestias, pero esta  petición ha sido negada”.

Ugandi Serrano, vecino de la Iglesia, expresó: “Este es un problema antiguo, que en vez de solucionarse solo se incrementa. No ha quedado una reunión del CDR donde no se haya planteado la cuestión del ruido, sin embargo, nos dicen que estas inquietudes serán elevadas, el caso es que no se sabe a dónde, porque  aún no recibimos una respuesta esperanzadora que nos vaya a proporcionar sosiego dentro de nuestras propias casas”.

Por su parte, Paula Crespo, residente de la misma calle, dijo que cada persona tiene derecho a profesar la religión que desee, pero en este caso, la Iglesia y sus predicadores no le pueden imponer a la comunidad sus creencias. Elevan tanto el audio que atiborran a quienes lo rodean con sus cultos, que en realidad no son lo que molesta, eso es una vía para salvar el alma de hombres y mujeres, lo que incomoda es que impongan música, bailes y rezos que uno no desea escuchar.

Como todo, es necesario aguardar por una solución, que depende  de una profunda investigación, un acuerdo con la Iglesia o medidas  tomadas por los encargados de proteger la salud del pueblo. En fin, se trata de un proceso extenso minado de trabas e inconvenientes que, lejos de ayudar, solo atentan contra el procedimiento.

Un acuerdo entre creyentes

La cuestión no es cerrar la Iglesia, pues se trata de la casa de Dios. La solución está en hablar menos y actuar un poco más, de esta manera no es necesario cantar tan alto para que Jesús escuche sus plegarias, la respuesta está en las acciones diarias.

José Luis Soto, vecino de la calle Rafael Morales, concluyó: “No cuestiono sus creencias, cultos y mucho menos su fe en Dios, pero no está de más recordarles que si por algo luchó Jesús fue por el bien ajeno, por la tranquilidad y la paz de cada ser sobre la Tierra, fue capaz de poner a la humanidad entera sobre sus espaldas y dar la vida por ella, entonces no creo que se disguste porque en su casa se le alabe un poco más bajito para proporcionarle sosiego al resto de los seguidores en sus hogares”.

Se trata de un problema en el cual, debido a la alta comunicación con el Señor, falta la interacción entre hermanos, el acuerdo y la fraternidad.

Estos son tiempos de unión, de actuar para vivir el resultado de las acciones, de tener fe, pero sin creer a Jesús como un ser distante y superior, sino verlo reflejado en cada persona, en su instinto de hacer el bien, en la fuerza y decisión de la humanidad.

Según Ricardo Arjona, Jesús dijo: “Me haré invisible para que todos mis hermanos dejen de estar hablando tanto de mi y se tiendan las manos”.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: De parodia.

Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.

Tipo de transiciones: Muletillas. Subtítulos.

Tipo de cierre: Instancia a la acción.

Tema: La situación existente en la calle Rafael Morales, de Pinar del Río, en cuanto al volumen empleado en las alabanzas de la Iglesia Metodista San Pablo.

Situación Problemática: Durante años los vecinos de la Iglesia San Pablo se han visto obligados a permanecer encerrados en casa, sin tranquilidad alguna, debido al excesivo volumen de la música en la institución.  

Objetivos colaterales: Dar a conocer la realidad imperante en esta calle, reflejar las inquietudes y molestias que han aguantado los vecinos durante años y también dar a conocer las respuestas y razones de los pertenecientes a la Iglesia.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Norma número 26 de obligatorio cumplimiento, dictada por el gobierno de Cuba.

Activas: 

Lina González, residente de la calle Rafael Morales. Implicada. Emitió un juicio analítico.

Diaraida Lezcano, perteneciente a la misma calle. Implicada. Ofreció un juicio analítico.

Isaida Acosta, vecina de esa calle. Implicada. Dio un juicio valorativo.

Leonardo Rodríguez, residente de la calle Rafael Morales. Implicado. Emitió un juicio de valor.

Dianelys Naranjo, perteneciente a la calle Rafael Morales. Implicada. Ofreció un juicio analítico.

René Edel Izquierdo, jefe del Programa de calidad de aire y ruido en la Dirección Provincial de Salud Pública. Oficial, Especialista. Ofreció un juicio sintético.

Alejandro García, delegado de la circunscripción. Implicado, Testigo. Emitió un juicio de valor.

Justo Rivera, presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR). Implicado, Testigo. Dio un juicio de valor.

Ugandi Serrano, vecino de la Iglesia. Implicado. Ofreció un juicio de valor.

Paula Crespo, residente de la misma cuadra. Implicada. Emitió un juicio de valor.

Rogelio Crespo, pastor de la Institución. Oficial, Especialista, Testigo. Emitió un juicio de valor.

Ana Laura, perteneciente a la Iglesia. Implicada, testigo. Dio un juicio de valor.

Noel Gutiérrez, miembro de la misma Institución. Implicado, testigo. Ofreció un juicio de valor.

Marielena Hernández, seguidora de los cultos de la Iglesia San Pablo. Implicada, Testigo. Dio un juicio de valor.

Miguel Méndez Carmona, jefe del Departamento de Asociaciones de la Dirección Provincial de Justicia, encargado directamente de las Instituciones. Especialista, Oficial. Emitió un juicio sintético.

José Luis Soto, vecino de la calle Rafael Morales. Implicado. Emitió un juicio de valor.

Soportes:

Hecho: Quejas por parte de los vecinos acerca del volumen empleado por la Iglesia para sus cultos.

Antecedentes: Hace varios años que este problema se discute, pero no se le ha dado solución.

Contexto: A pesar de las múltiples quejas e inquietudes del vecindario no se le ha dado solución a este problema que se roba la tranquilidad de muchos hogares en la calle Rafael Morales de la provincia de Pinar del Río; en cambio, se han recibido una serie de respuestas y disculpas por parte de de los funcionarios que se encargan de este problema que no convencen a los afectados y mucho menos resuelven el dilema.

Tipos de juicios: Analíticos. De valor. Sintético.



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