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LA VIDA EN 12 CANCIONES

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MARIO LUIS REYES BETANCOURT,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En tiempos de crisis para la música de autor, donde las últimas producciones de cantautores como Joaquín Sabina, Pedro Guerra o Carlos Varela no parecen ni la sombra de lo que fueron años atrás, irrumpe, dándole un poco de oxígeno a nuestros oídos Ay, la vida, el último disco del trovador cubano Santiago Feliú.

Compuesto por 12 canciones, encontramos dentro del mismo temas como Sostener mi amor, canción heredera de la más pura tradición poética de la trova cubana, que además canta a dúo con uno de los símbolos de nuestra música como es Silvio Rodríguez.

Sobre la vida también nos habla Feliú en este álbum, especialmente en la canción que le da nombre, la cual es una reflexión acerca de la existencia; del dolor intrínseco que conlleva, pero al mismo tiempo de la necesidad de estar sintiendo, amando, creando, sufriendo, de la importancia de enfrentar la realidad para ir construyéndola con esfuerzo y valentía.

Su país, otra de las pasiones de Santiago, es el tema central de la composición Planeta Cuba, que funciona como un pequeño retrato de la realidad de nuestra isla y culmina con versos tan desgarradores como: “por la Virgen de la Caridad/ por la sangre de San Ernesto/ sigue Cuba, sigue de verdad/ sigue Cuba, sigue resistiendo”.

También hay temas menos solemnes, como Sin tanta soledad, canción autobiográfica en la que el trovador se define como zurdo, perfecto y gago, y es quizá en la que más se resalta la veta roquera del “eléctrico”, como le llamaron en los años noventa a quien se autodenomina en esta misma canción como “la trova del rock and roll”.

En las canciones Marionetas de Cupido, Descerebrándome el corazón y Ángeles de mí se sustituye a la guitarra por el piano, instrumento que, a pesar de haberlo usado en varias composiciones a lo largo de su carrera, nunca había tenido tanto protagonismo como dentro de este fonograma.

Su vida a los cincuenta años suscita diversas reflexiones sobre lo que se ha hecho y lo que no, abre interrogantes acerca del modo de enfrentar el tiempo que queda, en el cual el reloj ya camina hacia atrás, también se cuestiona de qué modo enfrentar el arte y la creación. Estas ideas son los ejes centrales de composiciones como Otras cosas que también y La canción y yo.

Acompañado de músicos de gran reconocimiento como Roberto Carcassés quien ha sido su director musical y pianista durante muchos años, el reconocido baterista Oliver Valdés, Descemer Bueno en el bajo y otro viejo amigo, Elmer Ferrer, en la guitarra, fue grabado este CD que también cuenta con colaboraciones de artistas como Haydeé Milanés, Yusa y Melvis Estévez, con la que canta a dúo en el tema Ángeles de mí.

Este, su sexto disco, puede considerarse quizá el más completo dentro de su discografía, con una producción más lograda que las anteriores, en la que musicalmente se resumen todas las etapas por las que ha transitado Santiago. Aunque las canciones se caracterizaron por ser menos rebuscadas desde el punto de vista poético, son mucho más pausadas y reflexivas que en las anteriores entregas, sin dejar a un lado la pasión que el zurdo imprime siempre a su música.



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