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EMPLEO ESTUDIANTIL

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CLAUDIA PÈREZ VILA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Luego de dos años de la puesta en práctica del decreto ley 268, correspondiente al empleo estudiantil, muchos son los jóvenes que se han beneficiado, mientras otros prefieren dedicarse ciento por ciento al estudio, acotando que para trabajar, siempre hay tiempo.

Esta nueva modalidad de trabajo en Cuba se caracteriza por vincular estudio trabajo, siempre que la actividad no afecte o limite el rendimiento docente de los que la ejerzan.
Si es cierto que el pluriempleo se presenta como una oferta seductora para los jóvenes, la tarea de emplearse en el estatal parece titánica.

Las escasas ofertas y las exigencias que requiere laborar para el Estado, propicia que muchos prefieran el sector privado y con esto el sinnúmero de oportunidad y facilidades que les brinda a lo hora de trabajar.

Años de experiencia, régimen de ocho horas diarias y bajos salarios hacen que solo 105 jóvenes, consignados en las estadísticas oficiales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), opten por aportar a lo estatal en la capital, cifra insignificante en comparación con los trabajadores que ejercen en ese sector.

Mientras algunos se preguntan cómo es posible contratar a estudiantes cuando el país está inmerso en un proceso de depuración de plantillas infladas, otros creen que el peso salarial de la sociedad está en manos de los más longevos.

Así entonces el sector del cuentapropismo se apropia de esta opción para contratar a estudiante que le trabajen y con ello suplir las plazas vacías y brindar a los jóvenes un poco de desenvolvimiento monetario.

Tal vez los que piensen de esta última manera sean los pertenecientes al sector privado, pues el abismo que separa las cifras de los estudiantes empleados aquí (1 074), sobrepasa con creces a los pertenecientes a lo estatal.

Esto en muchas ocasiones se debe al trabajo y su remuneración y a las flexibilidades de los horarios.

Empleo privado: atracción tras el mostrador

El pago directo, el halago por el esfuerzo realizado y la fórmula esfuerzo-ganancia propicia que muchos universitarios encuentren en el cuentrapropismo -variante empleada en 2011-, la forma para independizarse y ayudar con la economía hogareña.

Los servicios de camareros, contadores, pizeros y hasta barman, son los de más frecuente ocupación. Aunque los empleadores contraten a los universitarios por su profesionalidad, imagen y emprendimiento, existen características especiales para ocupar determinados puestos como el dominio de varios idiomas.

El respaldo familiar en algunos casos es necesario pues, a pesar de que sean mayores de edad, muchos jóvenes dependen económicamente de sus padres y estos en ocasiones no están de acuerdo con que trabajen.

Otra de las particularidades con que cuenta esta área es la facilidad para escoger horarios. Laborar dos veces a la semana o tres horas diarias es otra característica que distancia a lo estatal de lo privado.

Una de las principales características por la cual los estudiantes buscan ocupar plazas en lo privado es la rapidez de los trámites, pues solo deben cumplir con las obligaciones de la Oficina de Administración Pública (ONAT).

El pago del tributo a esta institución debiera reformularse ya que los alumnos que no laboran a tiempo completo deben pagar la misma cantidad que un trabajador que permanezca de forma ininterrumpida.

Esfuerzo multiplicado

Aún cuando la Universidad de La Habana no tiene un registro de sus estudiantes empleados —cuya solicitud se aprueba de forma particular en las facultades—, fuentes oficiales corroboraron que hay alumnos contratados, sobre todo en el sector no estatal o como profesores.

Aunque trabajen dentro de sus propias facultades las horas extras de aprendizaje, la dedicación al estudio exige un mayor grado de responsabilidad por parte de los que se preparen profesionalmente, pues dormir pocas horas para incorporarse al día siguiente a las tareas estudiantiles no es tarea fácil.
Ésta es una de las causas por la que en diversos hogares no se aprueba esta forma de trabajo, pues, por lo general, las formas de ver la vida estudiantil se encuentran enclaustradas dentro de los muros de la Universidad.

Existen también muchos jóvenes que, independientemente de lo que digan sus padres, desean formar familias desde temprano y con los 50 pesos que ofrece el estado como estipendio no lo pueden hacer. Es por eso que optan por la modalidad del cuentapropismo como forma de independizarse y así cubrir todos sus gastos o gran parte de ellos.

En todo caso, valdría la pena retomar la vieja frase de que el trabajo hace al hombre. El trabajo es también una manera de crecer.



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