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LA MANO DERECHA DEL DEPORTISTA

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El joven Miguel Enrique Durand Cabaña, fisioterapeuta desde hace 12 años, comenta acerca de sus experiencias dentro del movimiento deportivo cubano.

RAÚL ABREU MARTÍN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: Cortesía del entrevistado.

Recientemente llegado a la patria, donde fue reconocida su consagrada actividad en los Juegos de Veracruz, Miguel Enrique Durand Cabaña, Licenciado en Fisioterapia y Rehabilitación y Técnico Medio en Enfermería, comenta acerca de su trayectoria dentro del movimiento deportivo cubano y de su participación en los Centroamericanos y del Caribe 2014. Respondiendo a nuestras preguntas, ofrece su opinión sobre la importancia que le concede a su labor dentro de la escuadra nacional de boxeo, uno de los deportes que más títulos ha aportado a Cuba en eventos multideportivos internacionales.

-¿Por qué decidió estudiar

fisioterapia y rehabilitación?

Por mis padres, que son médicos, decidí estudiar Enfermería. Después supe que podía haber estudiado Medicina, pero era ya demasiado tarde. En el año 2002, cuando trabajaba en la Escuela Superior de Formación de Atletas de Alto Rendimiento “Cerro Pelado”, me di cuenta de que como enfermero no cumplía mis expectativas, y resolví hacerme fisioterapeuta.

-¿Y la preferencia por

el masaje terapéutico?

Opté por el masaje para estar más cerca de los atletas y formar parte del equipo técnico, porque desde pequeño me gustaban los deportes, prefería el béisbol además del boxeo, y cuando había un evento múltiple, lo seguía.

-¿En cuántos eventos deportivos nacionales

e internacionales ha participado?

Como fisioterapeuta he trabajado en tres deportes: canotaje (kayak y canoa), esgrima y boxeo. Participé en tres campeonatos nacionales “Playa Girón” de boxeo, tres torneos “Giraldo Córdova Cardín” y dos Olimpiadas del Deporte Cubano. Asistí al Campeonato Panamericano de Montreal, Canadá, 2008, clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Beijing del mismo año, a los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014, un Grand Prix de República Checa, el torneo Strancha, Bulgaria, un evento desarrollado en Italia y la Copa Presidente en Kazajstán, dedicados a la preparación de los púgiles cubanos previa a las Olimpiadas de Londres 2012.

-¿Cómo es su relación con los deportistas?

Buena, no solamente como fisioterapeuta. Existe comunicación y nos ven como familia, su mano derecha, el hombre de confianza, a veces no solo consultan los problemas físicos y de lesiones deportivas, también cuentan con uno desde el ámbito personal, porque necesitan un consejo para la vida.

-¿Qué tiempo de trabajo requiere

un atleta de alto rendimiento?

En el caso del boxeo, el tratamiento es dos veces al día. Se trabaja con los deportistas antes del entrenamiento, se realizan estiramientos musculares, acondicionamiento físico, y finalizada la preparación pasan a la fase de recuperación. Prácticamente trabajamos durante la sesión completa de entrenamiento. Algunos atletas requieren más atención porque tienden a lesionarse más. Cuando nos estamos ajustando para un evento multideportivo, pasamos más tiempo con ellos que con nuestra familia.

-¿Emplea la tecnología en

el desempeño de su labor?

Generalmente sí. Nos apoyamos en la Electromedicina, donde se destaca el uso del estímulo eléctrico, el magneto, calor infrarrojo y ultrasonido, pero siempre nos apoyamos en los tratamientos tradicionales como la crioterapia, que es trabajo con hielo, y el masaje terapéutico para prevenir cualquier lesión. 

-El Instituto Nacional de Deportes, Educación

Física y Recreación (INDER) y el Instituto

de Medicina Deportiva son parte esencial

en su labor. ¿Recibe el apoyo necesario?

Dentro del INDER somos fundamental, porque formamos parte del resultado de los atletas, yo diría que un 50 por ciento, por eso, desearía que nos tuvieran más en cuenta, que valoraran la labor que realizamos y lo que representamos en el éxito de un deportista.

-¿Cómo se mantiene al tanto de

los avances en su profesión?

El Instituto de Medicina Deportiva ha realizado una inversión en los últimos dos años para adquirir equipos nuevos. Cuando viajamos al exterior para un evento deportivo, observamos la tecnología que tienen los otros gimnasios y lo comunicamos aquí. Usamos Internet, y ahora que estuvimos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, entramos a páginas de fisioterapia percatándonos de todos los adelantos que existen.

-¿Qué siente cuando un atleta,

en el cual ha puesto su empeño,

obtiene un resultado positivo

en la competencia? 

Una gran satisfacción. En el boxeo existieron casos de atletas con lesiones que pondrían en peligro su participación en el evento para el que se estaban preparando. Por ejemplo, Roniel Iglesias Sotolongo tuvo una tendinitis subescapular, lesión en el hombro izquierdo, que prácticamente le impedía conectar con su mano zurda, la que mejor golpea. Trabajamos intensamente con él, se recuperó, participó en el evento clasificatorio y posteriormente obtuvo medalla dorada en la división de 74 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Este es el resultado de la labor desarrollada por los fisioterapeutas, teniendo en cuenta la calidad del atleta y su entrenador, Rolando Aceaval Montes, que desarrolló mucha compenetración con los rehabilitadores.

-Por su experiencia y resultados ha sido

escogido para formar parte de la

delegación cubana en varios juegos

multidisciplinarios. De manera general,

¿qué le pareció Veracruz 2014?

Me hizo sentir muy contento, porque nuestra delegación pudo mantener el primer lugar por países que tenemos desde los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Panamá 1970. Parecía algo difícil, pero no imposible, pues había muchas modalidades en las que Cuba no iba a participar y México, con serias aspiraciones hacia el primer lugar, era fuerte en ellas, además de ser el país sede. Me siento orgulloso, sobre todo, con el boxeo, que aportó nueve medallas doradas a la delegación cubana. Por nuestra parte, me gustó que, en esta ocasión, fuimos reconocidos por autoridades del INDER y que periodistas de prensa impresa se dieran cuenta de lo fundamental del trabajo médico para alcanzar el triunfo definitivo.

-¿Cómo se vive dentro de la delegación

cada medalla o resultado positivo?

Estos Juegos Centroamericanos y del Caribe no fueron como los anteriores en el aspecto de que no existía una villa y las delegaciones estaban en diferentes hoteles. Cuando alguien obtenía una presea de oro, se realizaba un recibimiento en el lobby, cantando las notas del Himno Nacional y felicitándolo por el título, ello servía de estímulo a los que no habían competido. Los cubanos siempre disfrutamos todas las medallas, ya fuesen de oro, plata o bronce, y así, título a título, llegamos al éxito final.

-Cuénteme de un día suyo en Veracruz.

Participar en un juego multidisciplinario no es ir a pasear como piensa la gente. Trabajé intensamente, no solo en el  boxeo, que competía generalmente en la tarde, sino también con deportistas de otras disciplinas en la sala de fisioterapia que allí se prepara. Muchas veces me levantaba a las siete u ocho de la mañana, tenía competencia de un deporte en la jornada matutina, cubría otro deporte en horas de la tarde y terminaba bien avanzada la noche, pero al final me siento reconfortado porque vi el resultado.

-¿Cómo fue la relación con

atletas de otras naciones?

Tengo experiencia de los Juegos Panamericanos en Guadalajara 2011, donde los atletas se encontraban en la villa panamericana. Yo iba al comedor y me sentaba con ellos, caminando por la calle me encontraba a deportistas de Jamaica o Brasil y teníamos la posibilidad de interactuar. Pero en estos Juegos Centroamericanos y del Caribe no fue así, porque estábamos separados. Solamente me encontraba con los atletas en las instalaciones deportivas, cuando uno de los objetivos de los juegos multideportivos es confraternizar con todos. A pesar de esto, siempre nuestra delegación recibió el apoyo del público y de otros atletas, a no ser que jugáramos contra los anfitriones.

-¿Y la relación de la delegación

con el pueblo mexicano?

Las relaciones siempre fueron positivas, conociendo ellos que teníamos amplias posibilidades de derrotarlos, e incluso algunos expresaron su deseo de que ganáramos. En Veracruz, trabajé con boxeadores, atletas de sóftbol, y cuando estábamos en las gradas o en el banco, los mexicanos nos saludaban, pedían fotos, autógrafos, decían que siempre les habían hablado bien de nuestra nación y que no creían en las campañas anticubanas.

-Una vez en la patria, algunos

días de vacaciones y después…

Regresé el lunes primero de diciembre. Prácticamente tenemos siete días de “descanso”, porque siempre hay obligaciones. El 8 de diciembre me incorporé al trabajo con la escuadra nacional de boxeo, el viernes 12 partimos hacia Villa Clara para el Campeonato Nacional “Playa Girón” y después finaliza el año. Tenemos pocos días para descansar, pues para el 2015 participaremos en la quinta Serie Mundial de Boxeo, etapa clasificatoria para los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá, y el Campeonato Mundial que se desarrollará en Qatar, clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

-¿Qué importancia le otorgas

a lo que realizas?

Gran importancia porque el éxito deportivo se debe en gran medida al trabajo de nosotros, siempre digo nosotros porque no soy el único que lo hace, la actividad médica con los atletas es esencial, además de la calidad del entrenador y el deportista, pero nuestra labor es fundamental para un resultado positivo.

-¿Se siente satisfecho?

Me siento satisfecho e incluso realizado, porque siempre quise trabajar directamente con los atletas.

El deporte cubano es uno de los mejores del mundo. Pero detrás del resultado positivo de los atletas se encuentra el trabajo de todo un equipo: entrenadores, médicos y fisioterapeutas. La labor de Miguel Enrique y sus compañeros, tan poco reconocida, es esencial para mantener en óptimas condiciones el estado físico de los deportistas.

Pie de foto: La actividad médica con los atletas es esencial, afirmó el rehabilitador Miguel Enrique Durand Cabaña.



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