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“LA VIDA ES MÁS QUE UN VERSO DE AMOR”

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Eduardo Sosa, músico y trovador santiaguero, dialoga sin tapujos y con el corazón a flor de piel, acerca del estado de la trova cubana, uno de los géneros más antiguos de nuestro país.

Texto y foto:
MARIANA BRUGUERAS MÁS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 

Cuando se habla de trova, aparecen en nuestras mentes, cual arte de magia, reconocidas figuras de la cultura musical cubana como Miguel Matamoros, Alberto Villalón y Sindo Garay. Son muchos los músicos que han seguido su trayectoria artística, componiendo por y para su país.

Eduardo Sosa, trovador santiaguero de 42 años, es uno de los que aún defiende la trova “a capa y espada”. Con motivo de la celebración el próximo 2 de diciembre (2014) del aniversario 42 de la fundación del Movimiento de la Nueva Trova y con entera disposición, opina acerca de la situación en la que se encuentra este género musical.

-¿Cuáles considera que son los

principales aportes del Movimiento

de la Nueva Trova?

Gracias a sus creadores se comenzó a divulgar y degustar un nuevo tipo de canción que tenía que ver, sobre todo, con una formación mucho más sólida, literariamente. Porque, a partir del surgimiento de la nueva trova, las canciones comenzaron a tomar un vuelo poético diferente: ya no eran solo una rima. ¿Cómo decirte? Hay una rima, una métrica de octosílabos, decasílabos, pero también comienza una ola en la cual la poesía toma otras dimensiones. No era la canción de “te quiero mi amor, no me dejes solo, no puedo estar sin ti, mira que lloro”; era otro tipo de canción que hizo evolucionar a los que la hacían, pero también a los que la seguían.

-¿Cómo valora el estado actual de

la nueva trova cubana en cuanto

a sus exponentes y fortaleza?

La Nueva Trova fue un momento al que perteneció un determinado grupo de creadores. Se le llama así porque en esa época se le llamaba nuevo a todo. A partir de las palabras revolución y cambio comienzan a nacer nuevas cosas y viene la nueva escuela, la nueva salud, las nuevas construcciones y la nueva canción, pero yo soy de los que opinan que la trova es una sola.

La salud del género nunca ha estado mal, realmente hay gente haciendo música buena e interesante. Pero, ¿cómo te enteras de eso? ¿Cómo accedes a ella? Lo sé porque me muevo mucho en ese mundo, estoy en la organización del Festival de la trova y por el programa que conduzco. Creo que tiene muy buena salud, pero realmente no hay forma de saberlo porque los medios están saturados de otros géneros musicales y este casi no se ve u oye. Somos pocos los trovadores visibles en Cuba.

-¿Qué pudiera decir acerca de los

espacios de promoción de la trova?

Hay algunos. Conozco realizadores, radiales sobre todo, que gracias a que tienen programas que son revistas culturales, con un amplio espectro de temas a abordar, pues le dan cabida a la trova. Hay gente que quiere o necesita un programa que sea puro entretenimiento. A partir de ahí, comienza a mermar la posibilidad de que la trova pueda estar en esos espacios.

En la televisión, en el Canal Habana, hacemos “Entre manos”, que pienso es un programa que debería salir por un medio nacional, ni siquiera estoy pensando en Cubavisión, fíjate, que es un canal emblemático, aunque, ¿por qué no?, si no hay otro programa de trova. Están pasando cosas interesantísimas en provincias, lo que no las vemos. Si no ocurren en La Habana, es como si no hubiesen sucedido nunca.

-Desde su punto de vista y de manera

general, ¿cómo cree que ha

evolucionado la trova cubana?

Todo fenómeno artístico siempre está condicionado por la época en que se dio. La trova ha ido evolucionando en la misma medida en que ha ido transformándose la sociedad. Lo que nunca cambia es que se le canta al amor, los amigos, la familia, la patria, los héroes. Son temas que quizás un bolerista no toque, pero la gente espera que la trova lo haga. Se espera que denuncie lo que quizás las personas no tengan voz para decir en otros lugares. Yo sí creo que ha evolucionado, también creo que tiene que ver con la propia formación cultural de cada trovador. Un compromiso ético y estético con el arte no cambia.

-¿Considera que la trova cubana

actual sigue fiel a los principios

que le dieron origen?

Quien cree que el arte no es solo para ganar dinero y entretener, y conserva su compromiso ético y estético con lo que hace, por supuesto que mantiene los vínculos con los principios de lo que se supone que es un trovador: alguien sincero, que se pone a contar historias, a narrar cosas, a describir y hacerles ver a los demás, o a intentar hacerles ver, que la vida es más que un verso de amor. Entonces, quienes mantienen eso, sí son fieles, aunque no son los más visibles.

-¿Hasta qué punto la aparición y

difusión de otros géneros musicales y

el desarrollo de la tecnología podrían

aminorar el acercamiento

de los jóvenes a la trova?

Lo básico es básico: a lo clásico siempre se regresa. No hay ninguna computadora ni tecnología que sustituya la magia y el encanto de un hombre o una mujer tocando una guitarra y cantando sus emociones.

Pie de foto: Eduardo Sosa conversa sobre la salud de la trova cubana.

 



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