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ESTOY ORGULLOSO DE LOS ATLETAS QUE TENEMOS

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A los 64 años de edad, José Antonio Hernández Guzmán tiene una amplia experiencia en el tiro deportivo, pues ha sido atleta, entrenador y árbitro de este deporte.

Texto y foto:
LIZ ARMAS PEDRAZA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando llegué, José Antonio Hernández Guzmán estaba trabajando en la finca. Yo no sabía si recordaba que le había pedido una cita para el domingo a la 1:00 pm.

-“¡Buenas tardes!”, dijo cuándo me vio.

-“Buenas tardes, José Antonio…”

-“No, no, nada de José Antonio, dime como todos me conocen: Pepe. Enseguida nos ponemos a conversar, deja lavarme las manos y nos sentamos en… ¿dónde quiere que nos sentemos?”

-“Donde usted se sienta más cómodo”.

-“Bueno, aquí mismo en la finca. Espérame un momentico.”

Cuando lo escuché hablar me tranquilicé porque pude darme cuenta que era de esos hombres que no dejan que la grandeza de su vida sea más que la humildad. Vestía un sombrero y un abrigo para protegerse del sol porque “mi día comienza a las 5:30 de la madrugada y no termina hasta sentirme bien cansado,” confesó quien  tiene 64 años y desde los 16 está vinculado a la actividad deportiva.

"Empecé a estudiar en el año 1966 para ser profesor de Educación Física, en la especialidad de tiro deportivo. Estudiando para la carrera profesoral tuve la oportunidad de practicar el deporte que yo quería, el tiro con escopeta, e integré las filas del equipo nacional durante cuatro años, desde 1968 hasta 1971. Esa experiencia ayudó muchísimo en el trabajo con los muchachos porque ya tenía experiencia con el deporte y, sobre todo, en la modalidad con escopeta.

"En el año 1971 me gradué como especialista en tiro con escopeta. Te digo esto, porque en 1971 fue la primera vez que los profesores nos graduamos con alguna especialidad. Antiguamente salían como profesor, con todos los conocimientos de las materias y sin ningún deporte en particular, pero nosotros nos graduamos con un conocimiento básico general y con licenciatura en algún área deportiva.

"De la especialización nace la Cátedra de Tiro Deportivo, organizada por Eloy Menéndez, primer profesor de tiro deportivo que tuvimos. Él era ex atleta del equipo nacional del deporte, una persona muy culta, lo admiro mucho. Bueno, el profe nos ayudó a formar esta Cátedra que después se adjunta con la Comisión Nacional de Tiro Deportivo, al mando de Demetrio Alfonso, fallecido en el avión de Barbados.

"En el año 72 comienzo a trabajar en la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA), en la categoría juvenil. Ahí estuve hasta 1982, cuando me piden que haga el equipo nacional de fossa olímpica para competir en los Juegos Centroamericanos de 1982 celebrados en La Habana. Nos fuimos para el Cerro Pelado y empezamos la actividad deportiva con los atletas. Parte del grupo de muchachos ya estaban trabajando en otras modalidades, por ejemplo, en el skeet. El resultado del deporte en los Juegos Centroamericanos fue bueno: cogimos un cuarto lugar por equipos. Fue una experiencia muy bonita porque en un solo año de trabajo pudimos estar dentro de los mejores de la región.

"Desde el año 1982 hacia adelante comenzamos a participar en todos los juegos, hasta 1991 que se celebraron en La Habana los Juegos Panamericanos. En la competencia, Leonel Manrique ganó la plata individual y también obtuvimos la plata por equipos. Fue una sensación muy buena alcanzar esos resultados, porque significaba que el esfuerzo estaba dando frutos".

Enseguida me di cuenta que se sentía incómodo con lo que iba a decir a continuación, movía la cabeza de un lado hacia otro como si no estuviera de acuerdo con algo y apretaba las manos dando la sensación de querer reprimir una tristeza.

"El evento de la fossa olímpica es muy costoso, un deporte practicado por la burguesía en países capitalistas. En el año 1991, la alta dirección del  deporte en nuestro país, decide que la fossa no siguiera entrenando porque requería de mucho dinero para practicarlo y en ese año estaban tomando las primeras medidas para el Período Especial. Entonces desaparece en Cuba la modalidad de fossa olímpica".

De esta forma, José Antonio Hernández cierra un capítulo que recuerda con mucha nostalgia: el de entrenador del equipo nacional de tiro deportivo en Cuba. Sin embargo, en el año 1992 comienza otra etapa no menos importante y que ennoblece con gran felicidad.

"Después de 1991 seguí trabajando activamente en el deporte, pero en el extranjero. La primera misión que cumplí fue en el año 1992 en Bolivia, considerada también la primera ayuda deportiva de Cuba. Cuando aquello todavía no estaba creada Cubadeporte como entidad que nos representara. Pero ya en el propio año fundan la organización y empezamos a trabajar como colaboradores en el extranjero. En Bolivia tuve que desarrollarme en todas las modalidades del tiro porque ellos estaban empezando y tenían muy bajo nivel en el deporte. Trabajé un año y seis meses en ese país. Luego regresé a Cuba, estuve dos años aquí y me volví a ir de misión, pero en esta ocasión a Colombia.

"En Colombia estuve contratado como entrenador del equipo nacional. Tuve muy buenos resultados en juegos interregionales, en Centroamericanos y Panamericanos. Obtuvimos medallas importantes en varias modalidades del tiro con escopeta: Danilo Caro cogió medalla de oro, además conseguimos la presea dorada por equipos, y el skeetcogimos oro por equipo y plata individual. Hicimos un trabajo bastante meritorio. Después el país volvió a pedirme por otros dos años más. Regresé de Colombia en el 2000. Estuve 2001 y 2002 en Cuba trabajando dentro del deporte, pero no vinculado directamente al tiro deportivo.

"En el 2003 se celebran los Juegos Panamericanos de Santo Domingo. Yo fui en un grupo a prestarle colaboración a República Dominicana para estos juegos. Uno de los muchachos del equipo nacional clasificó para las Olimpiadas de Atenas 2004. Por primera vez hice contacto con los federativos de tiro deportivo y a ellos les gustó lo que hice, querían que me quedara a trabajar con el equipo de República Dominicana, pero hubo desavenencias con la Comisión Nacional de Deporte en Cuba y algunas exigencias por parte de Cubadeporte. Entonces cesa la colaboración mía en República Dominicana. Dije que si no era en ese país, no cumplía misión en ningún otro lado. Ya después de eso quise retirarme y regresar a Cuba, llevaba mucho tiempo afuera.

Un suspiro puso pausa a la conversación. La mirada no era la misma que la de cinco minutos atrás: “No importa, al final, como dice el cantante este de la época mía, Julio Iglesias, la vida sigue igual”.

"A partir del 2005 mi trabajo se desarrolló en donde hubiera necesidad. Comencé a trabajar en el Cerro Pelado como subdirector técnico, después como subdirector de deporte y luego en la Comisión Nacional de Tiro Deportivo. Actualmente estoy en el Aeropuerto Internacional José Martí, atendiendo a los atletas y funcionarios del deporte. Los atiendo cuando entran y salen del país. No me he desvinculado del deporte, estoy activo. Tanto es así, que he participado en Juegos Regionales como árbitro, por ejemplo en Veracruz.

"En esos Juegos Centroamericanos todo fue muy bonito. Nosotros llegamos con antelación a  Jalapa, sede del deporte, y la instalación donde iba a desarrollarse el deporte estaba muy atrasada. Ayudamos a los federativos de México, tuvimos que esforzarnos muchísimo para lograr la puesta en marcha del campo. Por suerte, todo estuvo listo un día antes del evento. Allá nos felicitaron por todo lo que hicimos e incluso nos condecoraron con una medalla por el mejor arbitraje de Veracruz 2014. Sin embargo, los mejores momentos de esos Centroamericanos fue cuando Leuris Pupo se ratificó campeón regional de tiro rápido, y cuando cerró el medallero y pude ver que el tiro deportivo había sido el segundo deporte en aportar mayor cantidad de medallas a la delegación cubana. Estoy orgulloso de los atletas que tenemos y, por supuesto, orgulloso de ser cubano".

Pepe, como me obligó a decirle, pensó que ya había terminado la conversación, pero yo tenía una inquietud. ¿Había sido reconocido alguna vez por su trayectoria deportiva? Entonces le lancé la pregunta, a la que respondió con humildad.

"En todas las colaboraciones que he participado me han dado algún reconocimiento. Estoy muy satisfecho. Tengo la medalla Mártires de Barbados, la de 25 años en el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) y en el 2004 la de Gloria Deportiva. Pero quieres saber una cosa: para mí lo de menos son las condecoraciones. Solo quiero ver el fruto del trabajo. No hay mejor satisfacción que la de ver a un atleta entrenado por ti ganar una medalla. Quisiera haber sentido esa sensación con un cubano, lamentablemente no pudo ser así".

Par terminar se imponía una pregunta, una que estaba formulando desde que llegué a la finca y que quizás él esperaba. No imaginaba cómo este hombre tenía tiempo para ocuparse del campo, de los corrales, de la familia.

"Cuando me casé, mis padres tenían un pedazo de terreno y entonces lo heredé. La finca es un pasatiempo, siempre tengo algo que sembrar. Ahora mismo está produciendo plátano, mango, guayaba, verduras y frutas exóticas como el marañón, el caimito y el anón. Parte del día también lo dedico a la cría de cerditos, si miras detrás de ti podrás ver los corrales. La familia también ha jugado un papel muy importante en mi vida, ellos son como un motor impulsor, sí, porque todos tenemos esos días en que no queremos levantarnos, esos días que pensamos que todo lo hecho no sirve para nada, pero entonces pienso en mi mujer y en mi hijo y digo “no lo hagas por ti, hazlo por ellos.” Me  gusta que mi familia disfrute del trabajo que hago porque pienso que trabajo es sinónimo de progreso".

Pie de foto: Desde los 16 años, José Antonio Hernández Guzmán está vinculado a la actividad deportiva.

 



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