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EL CAMINO DE LA VIDA

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Tras casi dos décadas de trabajo, la Escuela Cubana de Wushu ha logrado una gran aceptación de su arte marcial, por los beneficios que reporta a quien lo practica.

Texto y foto:
ALEJANDRO BENÍTEZ GUERRA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 
Si le interrumpo la clase de nuevo, probablemente uno de sus discípulos me enseñe por las malas lo que es el wushu, porque al maestro todo el mundo lo quiere escuchar, y aún cuando conversaba con él grabadora en mano, había quien venía a saludarlo o a ofrecerle algo.

Roberto Vargas Lee, cinturón negro y Sexto Dang en Wushu, es actualmente presidente de la Asociación Cubana de Wushu, y director de su escuela, ubicada en el Barrio Chino de La Habana. Ambas instituciones fueron creadas por él en 1995, y no puedo dejar de notar que tienen mi misma edad. “Ya va siendo un adolescente mayor, ¿no?”, me dice, como si la escuela fuera su propio hijo.

En ella se han formado maestros que enseñan un arte marcial para combatir por la salud.

-¿Qué es el Wushu?

Wushu es todo lo que pertenece a las artes marciales chinas. Antes se le decía Kung fu, pero cuando llegamos a China en el año 94, descubrimos esa palabra que agrupa a todas esas disciplinas, de las que se dice hay 300 y pico de estilos, yo creo que debe haber más. Hemos participado en eventos tradicionales donde vemos  muchas manifestaciones de este tipo de trabajo.

Hoy se hace hincapié en la salud, o sea, que hay estilos que están trabajando para la salud. Ya el Wushu, de hecho, es un deporte que mueve mucho el organismo, no solo por fuera sino también por dentro.

-¿Qué desarrollo ha alcanzado

este deporte en Cuba?

Bueno, lo principal que hemos alcanzado es la masividad. También hemos logrado una mezcla de generaciones, porque el Wushu lo mismo lo  practica  un niño que un abuelo de 90 años, y creo que eso es importante. Lo otro, competitiva y deportivamente, es la obtención de primeros lugares en eventos internacionales en China desde el 2001, y el mejoramiento de la amistad inquebrantable entre nuestros pueblos mediante sus culturas, no solo en La Habana, en el Barrio Chino, sino en todo el país. En este momento tenemos muchas filiales que se han unido a las asociaciones chinas de cada provincia.

-Volviendo al tema de los eventos,

usted acaba de volver de una

competición en China,

¿qué resultado se alcanzó?

A esa competencia fuimos con dos participantes, en los que se mezclaba experiencia y juventud. Efrén, que es un atleta ya de varios eventos, obtuvo dos medallas, una de plata y otra de bronce, y Osvaldo, practicante de 15 años, quien iba por primera vez, quedó en octavo y noveno lugares. Fue un evento masivo que reunió gran calidad.

-¿Qué proyectos tiene la

Escuela Cubana de Wushu?

Seguir llevando esto a la población, que es un proyecto inmediato, mejorar nuestras áreas, que ya van siendo pequeñas, y celebrar nuestro aniversario 20 el año próximo, en un gran espectáculo en el teatro Lázaro Peña, donde deben venir maestros de China, mis maestros, que son también fundadores. ¿Quién iba a decir que a los veinte años íbamos a lograr tanto? Pero tenemos que seguir trabajando en función de mejorar la profesionalidad de nuestros entrenadores, y en la salud del adulto mayor, tan importante por el apoyo que ellos deben recibir.

-Por toda la ciudad es ya frecuente

ver ancianos practicando el Tai chi,

¿a qué se debe tanta aceptación?

Creo que es primeramente por nuestra organización. No cabe duda de que estamos bien organizados, a las personas les gusta ir a lugares donde haya disciplina, orden, y lo segundo es el beneficio que van sintiendo sobre su salud.

Por idea del jefe de la Aduana General de la República, el contralmirante Betancourt, vamos a comenzar un curso en esa institución, es decir, que estamos soñando integrarlo en la CTC como un elemento más de la gimnasia laboral, y también en la defensa de la Revolución, en organismos como el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas. Estamos contentísimos porque esto sea aceptado, porque quien practica Tai chi, sea un combatiente o un obrero de una fábrica, va a encontrar paz, liberar el estrés, mejorar la flexibilidad, coordinación y calidad de vida en sentido general.

-Lo que más me impresionó cuando

visité por primera vez la Escuela Cubana

de Wushu, fue el ver a una mujer que,

a sus 85 años, puede hacer movimientos

que a mí no me resultarían tan fáciles…

Clarita se ha convertido en un símbolo. Está como protagonista de un documental llamado Arte para la Vida, hecho hace poco por la Televisión Cubana. Eso se logra a base de voluntad: Clarita llegó prácticamente sin poder caminar, viene de Alamar hace más de diez años y ya dejó el bastón. Ha sido una esperanza verla haciendo sus demostraciones. Nos sentimos muy felices con esto, y con poder decir que hay muchas Clarita a nivel nacional. Es un sueño para nosotros que los adultos mayores vuelvan a sentirse con la salud de niños.

-Aunque como dijo, se ha alcanzado

una masividad en la práctica de este

deporte, aún resulta poco conocido

por parte de la población,

fundamentalmente por los más

jóvenes. ¿Cree que ha habido poco

trabajo promocional en ese sentido?

Realmente, creo que la publicidad ha sido suficiente, lo difícil es hacer entender, porque cuando hablamos de Tai chi todavía hay personas que piensan que es para los “viejos”, y no es así. Tuvimos un programa estelar en la televisión durante ocho años, Dojo en Televisión, en el que nos dimos a la tarea de divulgar el Wushu y otras artes marciales. También hay quien cree que esto es solo para chinos, cuando resulta que la escuela está abierta el año entero, y todo el mundo tiene acceso a ella.

-¿No sería bueno integrar el Wushu

a la enseñanza de la Educación

Física de nuestras escuelas?

Es otro sueño, porque a lo mejor no tenemos un programa muy extenso, pero tenemos planes con el Instituto de Cultura Física Comandante Manuel Fajardo, y estamos trabajando con la UNESCO. Ese sueño no lo voy a dejar nunca.

-Defíname con una frase en

qué se ha convertido el Wushu.

En nuestro país Wushu es salud y vida; en China, es un camino, una manera de prepararte para vivir y para morir.

Pie de foto: Hace 19 años, Roberto Vargas Lee creó la Asociación Cubana de Wushu.



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