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EL ESPÍRITU DE LA CREATIVIDAD TIENE CUERPO DE ESCUELA

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“Las cosas valiosas son la base de la subsistencia de una nación”. Siguiendo esta máxima, el arquitecto Universo García Lorenzo insiste en la necesidad de restaurar las Escuelas de Arte de Cubanacán.

DACHELYS ALFONSO LEAL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las Escuelas Nacionales de Arte se alzan majestuosas y desdibujadas en la arquitectura habanera. Él no necesita estar ahí para saber el camino a seguir en ese laberinto de creatividad, perteneciente al municipio habanero Playa: Universo García Lorenzo ha sido el arquitecto y proyectista principal del proyecto de rehabilitación del complejo desde sus inicios, hace 15 años. Además, es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y profesor de arquitectura. La lluvia acecha, razón por la cual es el teléfono quien permite nuestro encuentro.

Revive el diciembre de 1999, cuando se realizó un Consejo Nacional Ampliado de la Uneac, en el que se abordó —por primera vez con intensidad— el tema de la ciudad, sus valores y el peligro que corrían esas escuelas por su deterioro. Estaba Fidel presente y decidió la preparación para la restauración de la que él llamó “la novia de aquellos tiempos”.

“El Ministerio de Cultura creó un centro inversionista para priorizar ese proyecto. Comenzaron sesiones de trabajo con los tres arquitectos de las obras originales: Ricardo Porro, Roberto Gottardi y Vittorio Garratti”. Hasta entonces, en Cuba no existían antecedentes de obras restauradas por sus arquitectos.

Lamenta recordar que, en el estudio previo al comienzo de la reparación, detectaron 30 daños diferentes; sobresalían los ocasionados por la vegetación y la humedad. “Con esfuerzo, luchamos con la industria por la producción de ladrillos y otros materiales, y se gastaron 75 millones de pesos en una restauración todavía inconclusa.

“Con el surgimiento de las escuelas ocurrió un aporte al lugar, los emblemáticos campos de golf del Country Club de La Habana, pero los autores respetaron la relación con el medio circundante. Las posteriores incorporaciones, como los edificios de hormigón para las becas y la Facultad de Música de la ENA, si bien daban respuestas a necesidades funcionales, agredían inmensamente el valioso conjunto arquitectónico. Por eso, diseñamos una cortina arbórea y pintamos los edificios de gris-azul, para ocultarlos, pero ahora los volvieron a pintar de azul, y resaltan más. Los arquitectos somos como Quijotes luchando contra molinos”.

Me rectifica; no fue una fundación internacional sino la World Monument Fund, organización no gubernamental estadounidense, la que reconoce en su lista valiosos monumentos de la antigüedad en peligro de perderse: desde 1998 promovió que las Escuelas Nacionales de Arte fueran registradas en el inventario, pero solo en el año 2000 el Gobierno cubano accede a la inclusión.

“Esto tiene un doble significado: por una parte, reconoce el valor arquitectónico del centro como un monumento más que nacional: mundial; por otra, es una vergüenza que, con poco más de 50 años, el complejo caiga en ruinas, pese a servir como sede de la vida artística del país”.

La agudeza de la crisis económica golpeó en 2008. Cambios estructurales determinaron que la asignación del presupuesto para las labores de rehabilitación del centro, inicialmente dirigida por el programa Batalla de Ideas, en paralelo con el Consejo de Estado, pasara a la lista de inversiones del Ministerio de Cultura. Ese organismo quedó totalmente responsabilizado de la obra y se replantearon las prioridades. Dos años más tarde cesó el financiamiento para el proyecto de restauración de las Escuelas de Arte.

“Están tristemente abandonadas. Solo se trabaja en las becas y el edificio principal de Música de la ENA. Incluso, me han vuelto a encargar la Facultad de Artes Plásticas, pues lleva siete años sin mantenimiento, pero no se puede continuar con las otras”.

“Las cosas valiosas son la base de la subsistencia de una nación. Algunos sostienen que se deben dejar como ruinas, mas fueron concebidas para el arte, y se deben mantener así. Estoy de acuerdo con una actualización sin mutilación de su arquitectura.

“El proceso es complejo, posible con menos rigidez, mediante una estructura dinámica de recolección de dinero, en interrelación con el turismo, con las recaudaciones monetarias de la escuela que pasan al presupuesto central del Estado, con un sistema de galería propia en la que los artistas puedan vender sus obras. La voluntad política resulta fundamental, sin embargo, puede que el limitante sea el factor financiero. Se requiere, además, una mayor conciencia del cuidado: no es solo restaurar, sino mantener”.

Se cae la llamada. Imagino que hasta las líneas telefónicas se agotan de tanto lamento. Luego de restablecer la comunicación, hablamos de Flora Fong, Nelson Domínguez y Zaida del Río, destacados artistas surgidos de las Escuelas Nacionales de Arte, y la conversación continúa ya con olor a familia.

Es un espacio que motiva al hombre, un paraíso de la libertad y espíritu de la creatividad- agrega García. “Haber contado con ese lugar ha sido definitorio en la potencialización del talento artístico. Es algo que no se puede perder.

“Todo lo insólito es polémico. Hacer lo nuevo constituía el colofón de una nueva etapa creativa, que experimentaba desde la tradición con sentido de cubanidad, lo cual entraña siempre dar un paso adelante. Los autores del complejo estaban haciendo su propuesta a tono con aquel momento, solo que de una manera diferente”.

-¿Volverá a correr el agua en la fuente de la Facultad de Artes Plásticas diseñada por Porro, con forma de papaya, fruta simbólica del sexo femenino?

La fuente de Porro la restauré yo mismo. No funciona sencillamente por ahorro de electricidad, y ¿cuánto puede consumir?

El quinquenio gris pretendió depurar la arquitectura con la crítica a las Escuelas de Arte de Cubanacán, germen de lo que podía ser un período nuevo, un proyecto de contenido estético en correspondencia con un contenido social. Sin embargo, en una época nueva, no solo García aspira a que esta obra, al fin, culmine.

Pie de fotos: 1-Las Escuelas de Arte de Cubanacán son un símbolo de la vida artística del país; 2-La restauración de las Escuelas de Arte fue detenida por limitaciones económicas en 2010.



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