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CRÍTICO DE SU MARAVILLOSA REALIDAD

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El ámbito de la crítica artística y literaria de Alejo Carpentier.

MARIANA BRUGUERAS MÁS, ARLET CASTILLO GONZÁLEZ, RITA MARÍA CAMBARA CASTILLO, KRYSTEL ASPILLAGA ROJO Y ALEJANDRO BENÍTEZ GUERRA,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 

Alejo Carpentier, creador de lo real-maravilloso y Premio Cervantes de Literatura en el año 1977, trató en sus escritos cuestiones que van desde el sentido poético de la vida en lo más alto de la creación, hasta los límites de un simple hecho ocurrido en cualquier rincón de la tierra.

Para un análisis detallado de su extensa obra sería inevitable adentrarse por los caminos de la óptica artística-literaria que abordó con sus juicios y valoraciones. La crítica carpenteriana es el resumen de todo su pensamiento cultural. Ágil y estimulante en su estilo, culto y didáctico, evidencia la formación cultural adquirida con la experiencia.

Incursionó en la crítica cultural desde los primeros años de su carrera, donde sobresalen dos etapas cruciales que suponen la cúspide de su madurez periodística. De 1928 a 1940 residió en París, Francia, y a partir de 1943, en Caracas, Venezuela. En la Ciudad Luz, colaboró como corresponsal en las revistas cubanas Carteles, Chic y Social, donde se dedicó a promocionar la cultura.

En este periódico escribió artículos relacionados con la obra del conocido pintor Pablo Picasso, el compositor Igor Stravinsky y el  Vanguardismo. Además, refirió con inteligencia a las personas conservadoras y se burla de la visión convencional de la vida de los burgueses.

Carpentier conocía perfectamente la cultura europea. El artículo Un pintor poeta, dedicado a Max Ernst, es un ejemplo de ello. En este trabajo defiende que supo alcanzar una estatura magistral a través de sus poemas y collages pictóricos, cargados de una exuberancia que muy pocos habían logrado hasta aquel momento.

Sobre la crítica de literatura, Carpentier expresó: “No creo que pueda ejercer una influencia sobre la obra, puesto que se manifiesta a posteriori sobre lo hecho ya, cuando lo malo que pueda haber en el libro es absolutamente irremediable… Paradójicamente la crítica resulta útil en lo que se refiere a la elaboración de un libro próximo –es decir– en relación con algo que aún no está escrito, poniéndonos en guardia contra ciertos defectos propios que habremos de vigilar en el futuro (…)”.

El autor de La consagración de la primavera supo evaluar la trayectoria de la plástica cubana vanguardista en varios artículos, ensayos, entrevistas y conferencias, aportando sus ideas sobre artistas como Wifredo Lam, Eduardo Abela, Carlos Enríquez y Marcelo Pogolotti.

Julio Pino, en su artículo Alejo Carpentier y la concepción de lo “real maravilloso americano”, publicado el 22 de octubre de 2011, recalca que “su crítica se desarrolló en una época desprovista, por la excesiva cotidianidad de sus eventos, de toda grandeza, circunstancia maravillosa, y sobre todo, carente de un tipo de ser humano, capaz de percibir lo sobrenatural, lo inaudito, para convertirlo en sustancia de creación y presencia en el mundo”.

En Venezuela trabajó en el periódico El Nacional, de Caracas, entre 1951 y 1961. Las críticas que Alejo allí publica le otorgan el merecido cumplido de gran maestro. Su prosa, colmada de juicios y sátiras sobre la sociedad de la época, instruyó a los criticados, cambiándoles hasta cierto punto su visión ante la vida.

Un espacio que resalta en este medio es la columna cultural diaria “Letra y Solfa”, dedicada al comentario de libros, la información de discos en el mercado y de filmes con altos intereses artísticos.

Según el especialista de la Academia Cubana de la Lengua, Roberto Méndez, la época de estancia de Carpentier en Venezuela estuvo influenciada por el despegue económico a causa del petróleo, lo que trajo como resultado un enriquecimiento acelerado de la burguesía dependiente a la dictadura de Pérez Jiménez.

Señala, además, que el escritor no se relacionó directamente con la política, pero sí orientó a esa burguesía de gustos poco refinados y burló la censura del tirano venezolano.

Su crítica literaria permite percibir el origen del concepto real-maravilloso (categoría literaria cuyo rasgo principal es la creencia de lo extraordinario). De esta forma, hoy se califica el periodismo cultural de Carpentier como informativo-divulgador y reflejo del pensamiento latinoamericanista en un contexto de cambios, guerras y desigualdades mundiales, al decir de Salvador Arias, Doctor en Ciencias Filológicas e investigador del Centro de Estudios Marianos.

El quehacer artístico de Carpentier siempre buscó un nexo con América, a través de la mezcla de comentarios subjetivos y de la valoración. Defendió la identidad de los pueblos americanos y el arte de vanguardia desarrollado en Europa.

Su labor como crítico es apreciable en El arte múltiple de Picasso y Un pintor poeta, donde, como dijera en 1988 el director del Taller Experimental de Gráfica de La Habana, Raimundo Raspall, “leer a Alejo es también hallar esa perspectiva onírica del arte (…) leer a Alejo, es como echar a andar hacia el horizonte”.
 
Bibliografía:

Lamore, Jean. Espaces d´Alejo Carpentier. Google books. París, 2004.

Pino, Julio. Alejo Carpentier y la concepción de lo “real maravilloso americano”. Revista latinoamericana de ensayo y opinión, XVIII, 1997.

Pupo, Rigoberto. Dimensión filosófica literaria de la obra de Alejo Carpentier. Espacio Latino. En línea.

Carpentier, Alejo. El cine, décima musa.  La Habana: Ediciones ICAIC, 2011.
Reledo, Rolando. La crítica de Alejo Carpentier en las artes plásticas y la literatura universal. La Jiribilla. En línea, 2004.



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