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LITERATURA ENTRE LUCES Y SOMBRAS

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El Complejo Morro-Cabaña abrió sus puertas otra vez al público en el mes de febrero para convertirse en sede de la Feria del Libro, uno de los eventos más esperados del año.

MARIANA BRUGUERAS MÁS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: Cortesía de ROBERTO RUIZ (Juventud Rebelde)
 

La Feria Internacional del Libro (FIL), establecida ya como uno de los principales atractivos capitalinos, cautivó nuevamente a multitud de personas entre el 12 y 22 de febrero pasados (2015), más allá de los muros de la Cabaña, aunque con no pocas dificultades que desencantaron a su público.

Entre los asistentes emergieron criterios encontrados respecto a que el evento estuvo muy sobrecargado de publicidad y quizás hubo menos énfasis en los ejemplares literarios. A la vez, juicios diversos coinciden en las dificultades que presenta la locación donde ocurre esta fiesta del libro, así como la excesiva venta de alimentos.

“El verdadero atractivo está en que sea una propuesta comercial, académica, profesional y artística. Se debe divulgar buena literatura, no propaganda y gastronomía”, dijo Sofía Linares, estudiante de Historia del Arte, cuyas prácticas laborales transcurrieron en el recinto cultural.

“La feria era de comida y futbol”, sintetizó a su modo Iyaimí Palomares Mederos, jefa de Producción de la Editorial de la Mujer y una de sus expositoras. “Me pareció elevado el número de stands que vendieron revistas, posters, bufandas y calcomanías sobre esto”, agregó. Sin desestimar que sus seguidores pueden encontrar muchas veces lo que buscan en otros espacios, Palomares refirió que “hay que buscar un equilibrio respecto a otros tipos de publicaciones y temas”.

Informes del Instituto Cubano del Libro (ICL) aseguran que asistieron 312 mil visitantes, cifra que sobrepasó a la del año anterior y cerca de 60 títulos rebasaron los 700 ejemplares comercializados. Propuestas como “El Principito”, “Las mil y una noches” y “La Edad de Oro” estuvieron entre las más solicitadas, junto a temáticas relativas a las ciencias naturales, textos de historia, diccionarios, volúmenes de ortografía y artes culinarias, textos para colorear, los relacionados con los cuidados de la salud y las familias, y los referentes a la India, país invitado en esta oportunidad.

Palomares considera que en lo personal encontró buenas propuestas, pues compró los títulos que le interesaban a precios aceptables. En lo profesional, sin embargo, no se cumplieron todas sus expectativas. “Algunos de los libros anunciados no estuvieron a tiempo y esta situación, además de decepcionar a los autores que esperaban ver sus textos en la FIL, desilusionó a las personas que siguieron las promociones, y eso nos creó contrariedades como Editorial”.

Aun cuando hay diversidad en las ventas, algunos costos generan preocupaciones para ciertos sectores de la población, en particular los de más bajo poder adquisitivo. Gabriela Rey, estudiante de primer año de Filología, lamentó que varias de las ofertas no estuvieran asequibles a su bolsillo.

“La mayoría de las editoriales extranjeras exhibieron obras con valores muy altos, a pesar de tener porcentajes de descuento para cubanos y latinoamericanos. Las agendas tampoco estaban a nuestro alcance, pues carecían de actualidad y eran carísimas”, precisó la alumna.

Edel Morales, vicepresidente del ICL, apuntó que participaron 32 países entre expositores y autores, por lo que la presencia internacional fue significativa. “Estuvo, por ejemplo, el Fondo Económico de Cultura de México, editorial que llevaba tiempo sin venir”, dijo.

A su juicio, la Cabaña es un sitio llamativo para pasear y tiene el mito de ser la fortaleza del libro. No obstante, desde hace cinco años la feria se extiende a otras instituciones en el Vedado, como el Pabellón Cuba, la Casa del Alba Cultural y el Centro Dulce María Loynaz, donde tienen lugar las exposiciones y presentaciones de algunos ejemplares.

“Posiblemente me pierda las mejores ofertas, pero me niego a ir a la Cabaña por la cantidad de gente que acude, los largos recorridos que obligatoriamente hay que hacer para llegar, incluidos incómodos tramos de adoquines, y por un ambiente que me parece más de comestibles que propiamente de literatura. Termino agotada”, aseguró Maritza García, licenciada en Física, de 52 años.

Esta asidua visitante remarca que prefiere ir a las librerías y centros alternativos que abren en la ciudad: “Allí puedo comprar lo que busco y hasta intercambiar con los autores. Es una pena que esas oportunidades no siempre son divulgadas lo suficiente y por ello no se aprovechen mejor”.

En algún sentido concuerda el vicepresidente del ICL: “Hay momentos en que la Cabaña resulta incómoda, pero La Habana no dispone, lamentablemente, de un espacio céntrico adecuado para esta actividad. Tenemos Expocuba, que es muy lejos, y Pabexpo, demasiado pequeño. De hecho, la Feria ya no cabe en la Cabaña tampoco”, sostuvo.

Sin embargo, reveló que encuestas realizadas en el recinto ferial demostraron la inconformidad existente entre el público lector respecto al evento, por lo que su comité organizativo plantea fomentar un mejor desarrollo para el 2016. Proponen erradicar problemas, como los cambios sufridos por el programa y el precio de los productos.

Pie de foto: La Feria Internacional del Libro atrae cada año una gran afluencia de visitantes con intereses diversos.
 
Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Especial Comentado.
Tipo de nota: Explicativa.

Tema: Resultados de la edición No. 24 de la Feria Internacional del Libro.

Propósito: Demostrar que a pesar de ser uno de los eventos más esperados y preparados, la Feria Internacional del Libro este año no cumplió todas las expectativas de su público ni de las personas involucradas en su preparación y desarrollo. Crear el debate sobre este tema.

Objetivos colaterales: Reconocer las mejoras de esta última edición, tales como el aumento de expositores extranjeros y visitantes con respecto al año anterior, la presencia de editoriales que estuvieron ausentes hasta el momento  y títulos que resultaron de mayor interés para el público lector, y contraponerlas a los problemas, con el objetivo de crear en el receptor la polémica y el análisis.

Fuentes consultadas:

Documental:

Informe del Instituto Cubano del Libro sobre datos generales de la Feria Internacional del Libro 2015.

Directas:

Edel Morales, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro (Experto, oficial).

Iyaimí Palomares, Jefa de Producción de la Editorial de la Mujer (Testigo).

Gabriela Rey, estudiante de primer año de Filología (Testigo).

Sofía Linares, estudiante de Historia del Arte (Implicada, no oficial).

Maritza García, licenciada en Física, visitante habitual de la Feria Internacional del Libro (Testigo, no oficial).

Juicios:

Analíticos, porque trato de demostrar cómo la Feria Internacional del Libro, siendo un evento esperado y de mucha preparación, presenta dificultades (Iyaimí Palomares, jefa de Producción de la Editorial de la Mujer).

Disyuntivos, porque varias personas tienen criterios diferentes respecto al mismo tema (Edel Morales, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, y Maritza García, visitante de la feria).

De valor, porque los ofrecen personas que se validan en su medio (Edel Morales, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, e Iyaimí Palomares, expositora de la Editorial de la Mujer en la Feria).

Soportes empleados:

Hecho: Descontento por parte de los visitantes y participantes de la feria.

Contexto: Escasa o no adecuada promoción de la literatura en estos espacios. La insatisfacción de las personas hace que se decepcionen cada vez más y pierdan el interés y la confianza en este evento.

Antecedentes: Desenvolvimiento y críticas de las pasadas ferias del libro.

Proyecciones: Se prevé fomentar el mejor desarrollo del evento así como su aceptación popular, satisfaciendo las necesidades del público lector. La disminución hasta la erradicación del problema, como respuesta a las actividades desarrolladas por el ICL, tales como la aplicación de encuestas y las reuniones del comité organizativo.

 



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