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EL GUAJIRITO VENDEDOR DE PERIÓDICOS EN BARACOA

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Santiago Cardosa Arias, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2014, a los 82 años rememora momentos de su vida periodística que lo hicieron merecedor del mayor galardón de la prensa cubana.

 

 

DIANELIS REMEDIOS SEGUI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Foto: Cubadebate.

“Era solo un guajirito inquieto por los problemas de aquella sociedad, tenía un montón de faltas de ortografía, pero era mi pasión denunciar injusticias”, así describe Santiago Cardosa Arias sus inicios en el periodismo y mientras me brida un café, cuenta la anécdota que dio comienzo a su carrera.

“Nací en Baracoa, Guantánamo, en mayo de 1933. Allí fui voluntario del Cuerpo de Bomberos con solo nueve años, cursaba el quinto grado. Un día llegó el aviso que se estaba ahogando alguien en una de las playitas del pueblo y acudí al rescate con los demás compañeros. Al regresar, fui recibido con burlas y sentí tanta indignación que hice un escrito sobre ese hecho y el director de La Semana, periódico de la Ciudad Primada de Cuba, me dejó publicarlo, así nació el periodista.”

Pasó el tiempo y llegó hasta aquellos parajes una persona interesada en fundar la emisora CMDX Radio Baracoa. Cardosa fue uno de los primeros en presentarse y lo admitieron como locutor. Luego, por problemas con el salario de los trabajadores, se dejó de transmitir la programación y la cerraron.

En 1953 tuvo la oportunidad de venir para La Habana, donde empezó a trabajar en la revista Carteles como auxiliar de diseño y emplane: “Muchos maestros, entre ellos Luis Gómez Wanguemert, Elio Constatin, Onelio Jorge Cardoso y Roberto Branley, me enseñaron a hacer periodismo de verdad; solo de oírlos aprendía. Gracias a ellos, quienes eran la lumbrera periodística de Cuba en aquella época, publiqué algunos reportajes. Para mí fue un tremendo honor poder compartir con esas figuras y aún me siento en deuda.”

A mediados de los años 50 estableció una corresponsalía voluntaria con La Semana. Con el seudónimo Sacaari publicó noticias y comentarios sobre su pueblo. Colaboró con una célula del Movimiento 26 de Julio y emplanó dos números clandestinos de Revolución. Realizó otras tareas de propaganda con colaboradores del Directorio Estudiantil Universitario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular.

En abril de1961, cuando está ascendiendo el Pico Turquino para la graduación como periodista profesional de la escuela Manuel Márquez Sterling, escucha por la radio que se ha producido la invasión por Playa Girón. Junto con el fotógrafo Roberto Salas (Salitas), bajan la Sierra, se dirigen hacia el escenario del acontecimiento, convirtiéndose en corresponsales de guerra para el diario Revolución.

Un ejemplo de su trabajo en el diario antes mencionado es la última entrevista a Benny Moré, el Bárbaro del ritmo. Santiago la recuerda así: “Estábamos en vísperas de la celebración del Festival Papel y Tinta, organizado por el periódico Revolución, en el área frente al Capitolio. Aquel 3 de enero andábamos todos en el ajetreo de organizar el jolgorio. Todos, incluyendo a Benny, quien hizo de la fiesta del aniversario de nuestro diario la suya. Y en la tarde, en su hogar del reparto La Cumbre (Caballo Blanco), nos recibió el artista lajero e invitó a pasar al patio, al fondo observamos la cría de animales que atendía con celo y a los cuales les ponía nombres de artistas famosos: Celeste Mendoza, Juana Bacallao”. De esta manera sencilla y confianzuda inicia Cardosa la última entrevista realizada a uno de los principales músicos cubanos.

En el periódico Granma comenzó a trabajar en 1965, y allí se mantuvo por más de 30 años. Fue jefe de Corresponsales y Redacción Nacional, indistintamente: “Mi experiencia como jefe de Redacción Nacional fue muy buena y tengo grandes recuerdos. Era exigente, para mí el cierre del periódico era muy importante y los periodistas de la Redacción se ponían conversadores, por eso tenía un cartel en mi puerta que decía: ‘’El cierre es el cierre’’, la consigna hablaba por mí. A veces era necesario quitar una noticia para poner otra de último momento, más importante, y hacía falta la cooperación de todos, además del respeto que debía existir por el horario de trabajo".

Obra periodística

-Su primer libro fue “Ahora se acabó el chinchero”. ¿Cómo se le ocurrió el título y qué objetivo perseguía con el texto?

El título lo encontré en un solar, a inicios del triunfo de la Revolución en plena Reforma Urbana, cuando una mujer desde un balcón le dijo a su vecina: “Oye, ahora si se acabó el chinchero”. Ella comparaba al antiguo gobierno con la chinche y daba gracias a la Revolución por la oportunidad que le brindaba de hacerse propietaria de su modesta vivienda.

El libro es una recopilación de mis reportajes antes de la victoria revolucionaria y tuvo el propósito de denunciar aquella etapa poco feliz de Cuba.

-Algunos colegas consideran que su periodismo posee estilo literario. ¿Qué opina?

Cuando escribo lo hago todo como un cuento, me gusta relatar la historia de la gente tal y como es. A cualquier acontecimiento cotidiano le sacaba lasca, narraba detalles de la realidad por la que estaban pasando las personas.

-El 22 de octubre de 1959 a usted le entregaron el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por su reportaje ‘’Lo que nos dejó Mamá Yunai’’. ¿Qué decía ese trabajo para que obtuviera uno de los más importantes premios periodísticos de la República?

Después de un recorrido que realicé por el central Preston, en la antigua provincia de Oriente, se publicó en Carteles aquel reportaje. Fue una denuncia de cómo la compañía United Fruit Company, la ‘’Mamá Yunai’’, como le decían, creó un mundo de segregación. Una parte del pueblo era exclusiva para los americanos, la otra para cubanos. Estaba la zona por donde no podía caminar ni un solo negro, únicamente los blancos, y los barracones eran para los cortadores de caña. Había hasta dos cementerios: uno para los yanquis y otro para cubanos.

Aquello fue un escándalo y el nombre lo tomé por uno de los entrevistados, que me dijo: «Esto fue lo que nos dejó “Mamá Yunai”». Esa ha sido una norma para mí: ponerle título a los reportajes a partir de algo revelador que hayan dicho los personajes.

En campaña por la abundancia es un amplio reportaje escrito por Cardosa sobre el recorrido de ocho días, en 1966, del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con el objetivo de optimizar la calidad de los sectores económicos y sociales para el desarrollo del pueblo. El periplo inició en Cárdenas y finalizó en Las Coloradas, en el punto exacto donde se produjo el desembarco del Granma. En esta oportunidad lo acompañó Alberto Korda, uno de los mejores fotoreporteros de la época.

Cardosa valora este recorrido como una excepcional experiencia: “Ese periplo con el Comandante en Jefe fue muy importante, no solo por la posibilidad de pasar tanto tiempo con el líder de la revolución, sino también por ver su estilo de trabajo tan intenso y su diálogo permanente con el pueblo”.

Otro libro de su autoría es El reportaje y el reportero (1976),  que tiene como contenido una conferencia brindada a los estudiantes de Periodismo de la Universidad de Oriente, que devino luego como consulta obligatoria para estudiantes de Periodismo. Es coautor de las obras: Reportajes de una nueva vida, Antes del Moncada, entre otros, publicados en Granma y que tuvieron gran acogida en la opinión pública.

Cardosa Arias es autor de Tras las huellas del ciclón Flora (inédito), libro con testimonios de damnificados en Oriente y Camagüey de aquel huracán, de octubre de 1963. Tiene, sin publicar, un volumen de cuentos, varios de los cuales han aparecido en las revistas INRA y Bohemia. Carla, uno de sus relatos, fue llevado a la Televisión Nacional en el espacio El Cuento.

“Siempre quise hacer cosas diferentes, por eso me refugié en el reportaje porque es el género que permite hacer de todo un poco: mezclar entrevista, nota informativa, crónica, es muy apasionante. Analizaba si mis trabajos atraían a los lectores, de ahí que el título era su cuestión principal. Un día encontré a un campesino que su hijita había muerto porque no le pudo comprar un medicamento, este acontecimiento dio lugar a Por dos cincuenta se murió Tomasita”.

El futuro y la prensa cubana

-¿Qué que debe mejorar la prensa cubana para que tenga más aceptación en la sociedad en general, pero especial en los jóvenes?

Se necesita hablar más de los problemas cotidianos de las personas, llegar a ellos a través de las dificultades diarias. No estoy diciendo que el periódico entero sea sobre eso, por supuesto, pues hay que hablar de cultura, del acontecer nacional e internacional, de deporte. Pero sería bueno que dedicaran un espacio mayor a hablar, por ejemplo, de por qué hay falta de medicamentos, por qué  hay problemas de transporte tan graves, o sea, de alguna manera denunciar y explicar lo que todos ven y de los cuales muy poco se escribe. Así los lectores se sentirán más identificados y leerán más la prensa.

-Cualidades que no deben faltar a un periodista.

Debe ser honesto y comprometido con la verdad. Debe procurar que sus trabajos sean de interés para los lectores, trabajar pensando en ellos. Debe confiar en la información, pero a la vez ponerla en duda, contrastarla. Debe el periodista superarse día a día, nunca creerse sabelotodo, ser modestos, así se le abrirán muchas puertas.

-Expectativas acerca de las nuevas generaciones de periodistas.

Estoy muy contento con el papel que han desempeñado no pocos de los nuevos periodistas de la Revolución. Espero sepan aprovechar el momento histórico que están viviendo y lo cuenten bien, se hagan escuchar , cada día hagan mejor prensa, protejan la patria y honren a quienes le precedieron.

-¿Qué significó para usted recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí 2014?

No tuve la oportunidad de ir a recoger el Premio en el acto de entrega porque me encontraba con problemas de salud, pero la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) se encargó de hacérmelo llegar. Una vez en mis manos, fue muy grande la alegría y satisfacción que sentimos mi familia y yo. Recibir un reconocimiento de tal magnitud, me hace sentir que he honrado a lo largo de mi vida a aquel guajirito que vendía periódicos en Baracoa.

Pie de foto: Santiago Cardosa Arias es un paradigma del periodismo cubano y se destaca tanto por su hacer práctico como por los aportes teóricos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer sobre la vida y obra del Premio Nacional de Periodismo José Martí en 2014, Santiago Cardosa Arias. (Anécdotas, experiencias).

Objetivos colaterales: Conocer sus opiniones sobre la prensa cubana y el futuro de ella.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por la estructura: Mixta.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Evocativo.

Tipo de entrada: Anecdótica.

Tipo de cuerpo: Mixto.

Tipo de preguntas declaradas: 1-Su primer libro fue “Ahora se acabó el chinchero”. ¿Cómo se le ocurrió el título y qué objetivo perseguía con el texto?/ Exploración; 2--Algunos colegas consideran que su periodismo posee estilo literario. ¿Qué opina?/ Opinión; 3-El 22 de octubre de 1959 a usted le entregaron el Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por su reportaje ‘’Lo que nos dejó Mamá Yunai’’. ¿Qué decía ese trabajo para que obtuviera uno de los más importantes premios periodísticos de la República?/Cerrada; 4-¿Qué cree usted que debe mejorar la prensa cubana para que tenga más aceptación en la sociedad en general, pero especial en los jóvenes?/ Polémica; 5-Cualidades que no deben faltar a un periodista /Abierta; 6-Expectativas acerca de las nuevas generaciones de periodistas. / Abierta; 7-¿Qué significó para usted recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí?/ Abierta.

Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.

Tipo de fuentes: Directas, documentales.

 



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