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MI PATRIA ES LA SOBREVIDA

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SEALYS GARDÓN PANTOJA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

“Mi patria: Heredia, Martí, Lezama,

                         un viejo con una camisa a cuadros (…)

Mi Patria es la sobrevida”

Julio César Sánchez

El sol baña mi pueblo otra vez. La historia nos canta al oído y despertamos. La noche trajo una extraña guerra de unos que se llamaban mambises y defendían algo a lo que llamaban Patria, así, como si la hubiesen parido.

Hago una tachadura en el número 20 del mes de octubre en el calendario. Hoy se rinde homenaje a la Cultura Cubana. Emprendo el día a día una vez más, tal vez encontraré lo mismo de siempre, la conciencia lo predice.

Por mi lado pasan los niños del barrio, veloces como el viento inquieto de un huracán, entre ellos mi vecino, le hicieron un trajecito para imitar a Maceo; debe ser en un rato porque va con un bigote casi más grande que él.

De paso por una escuela cercana, me llama la atención la bandera tan radiante, con un fondo conocido, creo que es Silvio Rodríguez, mi abuela se sabe todas sus canciones y me las enseñó desde que era pequeña.

Todos evocan a Félix Varela, recuerdan el coraje de Carlos Manuel de Céspedes o rememoran cuando Perucho Figueredo, este mismo día de 1869, escribía la letra del Himno de Bayamo sobre el lomo de un caballo, exclusivamente hoy, como si no fueran cimientos de lo que somos, sino descubrimientos recién hechos, o reliquias viejas desempolvadas para la ocasión.

Sin embargo, este 20 de octubre nadie se acuerda del hombre que deambula y conoce cada planta medicinal del monte, del barrecalles tan dedicado, o del médico que nos atiende en el consultorio, del hombre que pescó con Hemingway ni del guajiro de la guayaba más grande del pueblo.  ¿No son ellos pedazos de cultura?

El sol se va despidiendo y ya está plantada la mesa de dominó en la esquina. El profesor de inglés, el carnicero y el ponchero de la otra cuadra están buscando al último jugador. Aunque soy “doble blanco” en estas cuestiones, lo intento. Tras perder un par de veces, pido auxilio a mi papá y le cedo el puesto.

De regreso a casa, siento un olor sabroso. Mi mamá prepara carne de cerdo asada y congrí. "¿Acaso hay sazón más sabroso que el cubano?" Responde ella ante mis halagos a su destreza en la cocina.

Esa es la cultura de mi Patria que celebramos hoy, eso es mi Patria: mambises, algarabía, Silvio, héroes anónimos, un juego de dominó, una cena con sabor incomparable. Mi Patria es mi día a día, “mi Patria es la sobrevida” a un período especial en el que la sopa quedó sin pollo y la gente cambió en los campos ropa por comida con la dignidad intacta. Mi patria es la de los inmigrantes y emigrantes, la cubanía de dos vecinas cuando intercambian un poquito de azúcar hasta que lleguen a la bodega los mandados del próximo mes.

Tipo de crónica: Costumbrista.



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