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AL COMPÁS DE LA POLÉMICA

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Los preparativos de la segunda temporada del concurso televisivo Sonando en Cuba ya están sobre ruedas y traen novedades.

MABEL SÁNCHEZ TORRES,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Si de sonar se trata, Sonando en Cuba fue un concierto al aire libre por la diversidad de comentarios, desde los que aplaudían la idea de hacer propuestas visualmente más atractivas, hasta quienes lo reprobaban por considerarlo una copia de modelos foráneos. Para que continúe la controversia, la casa productora RTV Comercial apostó nuevamente por el programa televisivo y ya prepara su segunda edición (2016).

El proyecto, ideado por el popular cantante Paulo Fernández Gallo (FG), llegó a la pantalla el 2 de agosto del 2015 y permaneció en cartelera las noches de domingo durante dos meses, como una iniciativa para rescatar la música tradicional.

Casi toda una novedad para el público cubano, el formato del certamen suscitó gran polémica, cuyo eje giró en torno al cambio de imagen de los competidores y al aviso de selección sorpresivo para anunciarles su entrada al concurso. A lo anterior se suma el codiciado premio consistente en una presentación internacional, una tableta electrónica y un disco de doce temas con el sello de RTV Comercial, incluida la filmación de un video clip y una colección de grandes éxitos de la música popular bailable en los últimos veinte años.

Características típicas del concepto de reality show (telerrealidad) asomaban a la vista y pronto comenzaron las comparaciones con productos extranjeros como American Idol o el fenómeno de La Voz, que la población conoce  por vías como el paquete semanal o el acceso a internet, ante la reciente extensión en Cuba de la red de redes.

Ernesto García, productor general del espacio, comentó que la temporada siguiente incorporará algunas variaciones como la suma de la experimentada realizadora de musicales Gloria Torres, quien tendrá a su cargo la dirección general. Asimismo, esta vez la conducción correrá a cuenta de Yasbell Rodríguez y Jorge Martínez.

«Las renovaciones corresponden con la búsqueda de las debilidades de la producción anterior. Es por eso que las imágenes de los participantes cuando conocen que pasaron la fase final de audiciones, posiblemente no se incluirán en esta edición, pues al público no le gustó», añadió el productor.

Paulo FG, en el espacio Sonando en Cuba La Propuesta, emitido en la noche del 27 de febrero, confirmó quese formarán tres equipos a partirde la división del país en igual número de regiones, de modo que cada uno contará con la asesoría de un padrino, quien además, asumirá el rol de juez.

El jurado estará integrado por Waldo Mendoza, representante de la zona oriental; por el centro llevará la voz cantante Tania Pantoja y en el extremo occidental dictará sentencia el propio Fernández Gallo, que además deberá combinar sus funciones de gran «gurú» de la iniciativa y la responsabilidad de impartir justicia en un equipo.

A los cambios de la próxima temporada se añade también la presencia de la rumba, la guaracha, el bolero y el cha cha chá, pues a diferencia de la primera entrega, los concursantes podrán desempeñarse en todo el compendio de melodías cubanas.

Sin embargo, esta propuesta no es el primer concurso de talentos en Cuba, pues estuvo antecedido por espacios como Todo el mundo canta o La nueva voz o el más reciente Revelación TV, transmitido por el Canal Educativo en el verano de 2014 y uno de los programas menos vistos de la etapa estival con un rating de 5,9 por ciento, según datos proporcionados por el Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión (CIS-ICRT).

En contraste con los resultados anteriores, Sonando en Cuba arrojó un 85 por ciento de audiencia referida. Pero, ¿cuáles fueron los ingredientes fundamentales en su fórmula: el rescate de la música popular o los elementos de telerrealidad?

Quizá uno de los puntos a favor fue la posibilidad de reeducar en cuanto a la preferencia por la canción tradicional, a veces desligada de los gustos de los jóvenes, como refiere el más reciente estudio en el país sobre consumo cultural, realizado en 2008, por el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, precisó Liliam Barthelemy Panizo, investigadora del Centro.

De acuerdo con una encuesta realizada por el CIS-ICRT a más de 500 personas en la capital, la mayoría manifestó un alto nivel de satisfacción con el programa. Los televidentes ubicaron como aspectos positivos: la oportunidad a los nuevos talentos, el rescate de la música popular bailable y la escenografía.

Entre los elementos menos favorables figuró el final, sobre todo por la ausencia del resto de los participantes y ciertas imprecisiones por tratarse de una emisión en vivo. En general, la teleaudiencia criticó la presencia de un solo género musical, la falta de originalidad por parte de la conducción, la elección de la ganadora Karen Giselle, así como el desempeño del jurado, en ocasiones poco crítico y reiterativo, conforme al juicio de los encuestados.

«En cuanto a las entrevistas a figuras del panorama musical y de la intelectualidad, en la mayoría de los casos fueron muy extensas, con un lenguaje técnico excesivo, inapropiado para el entretenimiento», explicó Yairis Rodríguez Hernández, especialista en medios de comunicación del CIS-ICRT.

Ya es un hecho el arranque de la competencia el próximo verano cuando cada participante podrá hacer gala de su calidad vocal y autenticidad. Al igual que en la primera entrega no habrá lugar a segundos o terceros y se coronará un único triunfador en la fiesta cubana de las semifusas, las negras y las redondas, que marcarán el compás de la polémica.

Pie de foto: La próxima edición promete ser un ajiaco de géneros musicales, pues a diferencia de la primera entrega, los concursantes podrán desempeñarse en todo el compendio de melodías cubanas (Foto: Tomada de Cubadebate).



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