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LA MAGIA DE LAS MANOS

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Jorge Romero, artista de la plástica e impulsor de la obra pública,  refleja en  la escultura y la gráfica la realidad cubana.

MARÍA LAURA SÁNCHEZ SARDIÑAS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Foto: Cortesía de JORGE ROMERO.

El escultor y pintor Jorge Romero posee 30 años de experiencia en la plástica y ha incursionado en la obra pública, especialmente en la escultura. A esa línea, poco desarrollada en el país, tributa la mayor parte de su trabajo. Sin embargo, no abandona la vocación por la gráfica, los grabados y el dibujo y desde la sencillez de su obra, se nutre, cada día, de nuevas expresiones artísticas que conforman el arte cubano.

Desconocido para muchos y erróneamente concebido, el arte público es asociado a todo elemento emplazado en un espacio con fines monumentales o ambientales. Hoy, en el mundo del arte la concepción está más relacionada a aquella relación vital que se establece con la zona que la escultura va a ocupar. Ese nexo, para Romero, resulta interesante. Va más a la esencia del arte, y de alguna manera sirve para movilizar y llamar la atención sobre determinadas cuestiones sociales.

-¿Cómo aprecia el arte público en Cuba?

¨Hay que arriesgarse y ser más atrevido a la hora de confeccionar este tipo de arte. Es imprescindible para la sociedad que exprese honestamente la problemática y la vida del cubano y que se comprometa con nuestra realidad. Si bien ha aumentado la elaboración de proyectos e ideas, el resultado en la práctica aún deja mucho que desear.

¨La poca habilidad y experiencia hace que lo que inicia como una obra pública, finalice en una escultura decorativa. El mayor problema es que no se tiene en cuenta el sentido de la obra con el lugar a ocupar, esa relación vital es inexistente. Entonces, se cae en el concepto errado de que arte público es todo lo que está a la vista de la sociedad, cuando es un capítulo tan complejo, para el que todavía queda mucho trabajo.¨

Su formación como artista tiene antecedentes en la niñez. Con ocho años integró el taller de libre creación fundado por Eliberto Manero, donde descubrió el interés por el arte público. La idea era crear una conciencia en las personas y tener la posibilidad de aprovechar los espacios a través del arte. Discípulo de  la Academia San Alejandro, permaneció allí durante el período de 1985-1990. ¨La necesidad de no ceñirme a una forma de vida convencional y los deseos por tratar de transformar la realidad en que uno vive, por hacer y aportar, sustentaron mi interés¨, asevera. Todavía conserva esa filosofía de trabajo con cada escultura que realiza.

El apoyo de importantes escultores, a los que considera referentes, sirvió para fomentar el ideal de arte y el anhelo de expresar las cuestiones sociales con su obra. Las primeras influencias aparecieron en la academia, con el escultor y profesor de San Alejandro, Tomás Oliva, y el profesor del Instituto Superior de Arte, René Negrín. Luego, el trabajo en el taller junto al escultor español, Enrique Moret, constituyó una etapa de aprendizaje en la que recibió preparación y nuevos conocimientos en la materia.

¨Todos somos deudores. Al final, uno le debe a mucha gente, desde las personas que conozco y forman parte de mi vida personal y profesional, hasta la escultura misma¨, reflexiona.

Las oportunidades para dar a conocer su arte, a nivel nacional e internacional, han sido frecuentes en los simposios de escultura celebrados en el país. Es partidario  de no firmar, ni titular ninguna de sus obras y, menos aún, las de carácter público, pues considera que una vez terminada, el resultado no le pertenece. En el Museo Nacional de Bellas Artes perdura una de sus más codiciadas obras y Santiago de Cuba acoge su último ejemplar, cerca del hotel Versalles. Para honrar la memoria de Enrique Moret, quien le sirvió de guía, realizó en la ciudad de Sueca, España, un monumento.

El fenómeno de dejar las ideas en solo proyectos, se ha evidenciado en el movimiento escultórico cubano con frecuencia. Ganador de varios premios, Romero,  ha diseñado esculturas públicas que nunca fueron confeccionadas. Vivió la experiencia en dos ocasiones, en las que sus obras solo sirvieron para obtener un reconocimiento y su objetivo fundamental de crear para la sociedad, no fue cumplido. 

¨Gané el Concurso Provincial convocado por la CTC Nacional, en el  año 1989, Monumento a Lázaro Peña. Un equipo de escultores obtuvimos el primer lugar. En el mismo año, diseñé  una fuente para el Salón de Tropicana, en Santiago de Cuba. En ambos certámenes, las obras nunca fueron llevadas a la práctica. En el Simposio de Escultura Pública, celebrado en Soria, España, logré el primer lugar al diseñar una obra en homenaje a Antonio Machado.

¨Llevo años exhortando a algunas instituciones del área de la escultura, sobre todo monumentaria y ambiental, a que se haga una exposición de los proyectos premiados y que no han sido ejecutados. Seguramente, la calidad es extraordinaria y muestra un camino transitado muy prolífero e interesante.¨

Uno de los retos que ha establecido actualmente en su vida de artista es centrarse más en la gráfica y las exposiciones colectivas.  Asegura que el arte, como profesión, es complejo, aunque para muchos es una forma de vida: ¨Hay que sentir lo que se hace y provocar una reacción en los demás.¨

-Desde su experiencia como pintor, ¿qué opina de la relación artista-galería?

¨Es un proceso muy primitivo, a pesar de que se desarrolla desde hace casi 30 años. El origen de las instituciones y las galerías del estado, en un principio, no fue favorecer el arte elitista, ni de estrellas, pero en las últimas décadas ha adquirido ese carácter. Trabajan con un grupo muy pequeño de artistas, como pasaría en cualquier lugar del mundo, que son de su gusto y tienen resultados aceptables en el mercado. Un grupo muy selecto, con características propias de las instituciones. No hay una política clara en la proyección de esa relación y no existe un objetivo establecido.¨

Le gusta experimentar, superarse y desarrollar el arte. Sin descuidar su faceta de pintor, hacer más por la obra pública es una meta que se ha propuesto en su carrera como escultor. No tiene límites y crece a diario a través del estudio y la investigación. Busca responder a las necesidades de la sociedad, más allá de los esquemas, prediseños y sin imponer un estilo: ¨Uno siempre tiene proyectos. Tener en cuenta  lo que me ofrece el lugar me obliga a usar mi creatividad en mayor medida.¨

-¿Cómo considera el estado actual del arte cubano?

¨El arte cubano, al igual que en cualquier parte del mundo, es bueno. En Cuba se ha invertido muchísimo en la cultura y en las artes plásticas. Por el carácter de isla que poseemos, estamos abiertos al intercambio, propio del tránsito al que nos exponemos. Asumimos el conocimiento, no de forma pasiva, sino que experimentamos. Hay mucha gente trabajando en serio, pero también hay otras que coquetean con el mercado y devuelven un arte mediocre y sin sentido. A pesar de eso, y de ser un país pequeño, poseemos un movimiento artístico grande, variado, que incluye al país completo. Un fenómeno extraño, protagonizado, sobre todo, por los jóvenes y sus ideas renovadoras.¨

Pie de foto: Jorge Romero ha participado activamente en el desarrollo de la obra pública cubana. Sus obras están emplazadas en importantes lugares del país como el Museo Nacional de Bellas Artes y la Ciudad de Santiago de Cuba.

Ficha técnica:

Objetivo central: Abordar la característica y el estado actual del arte público cubano.

Objetivo Colateral: Exponer aspectos de la trayectoria artística de Jorge Romero.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su contenido: De personalidad.

Por su estructura: Mixta.

Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: Genérico.

Tipo de entrada: Directa o de presentación.

Tipo de cuerpo: Mixto.

Tipo de preguntas: 1-¿Qué opina de la relación artista-galería? (Opinión); 2-¿Cómo aprecia el arte público en Cuba? (Directa, Abierta, Opinión); 3-¿Cómo considera el estado actual del arte cubano? (Opinión, Polémica).

Tipo de cierre: De opinión del entrevistado.



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