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Isla al Sur

UN CAFÉ CON ANTONIO MOLTÓ

UN CAFÉ CON ANTONIO MOLTÓ

Hombre que cumple con el legado martiano de buscar con la palabra, no aprobación bondadosa ni ira insultante, sino examen, consejo, es el Director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

LINET PERERA NEGRIN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Una taza de café acompaña la conversación. A simple vista podríamos suponer que Antonio Moltó Martorell es una persona común. Sin embargo, descubro al hombre flexible, de gran capacidad, con oído presto a escuchar y, sobre todo, con una inmensa fábrica donde forja esperanzas: el corazón.

Tiene un talento especial: la palabra. Ha dedicado 41 años de su vida a crear un periodismo crítico, responsable de detectar problemas y de abordar la realidad, para defender lo que la Revolución ha hecho en Cuba.   

Un espacio pequeño, convertido en oficina, lleno de innumerables tesoros y recuerdos acumulados en el devenir del tiempo, es el lugar donde nos acercamos al oficio del Periodismo.
 
-Un santiaguero que añoraba descubrir los misterios del cielo, piloteando aviones. ¿Por qué renunció a ese sueño para convertirse en periodista?

Mira, en realidad nunca me propuse ser periodista. Vino como llegan algunas cosas en la vida, de imprevisto. Yo había sido seleccionado para cumplir una nueva tarea de la Revolución, prepararme para piloto. A punto de partir, recibí una noticia sobrecogedora: mi padre había muerto, eso cambió completamente el camino escogido, abandoné la aviación.   

Quien me acercó al periodismo fueron los Comités de Defensa de la Revolución, desde su dirección empecé a comunicarme con las masas, esa etapa la recuerdo como una increíble escuela para comprender el alcance de la palabra.

-Como periodista y constructor de la realidad, ¿dónde fueron sus inicios?

Mis primeros pasos fueron en las emisoras CMCK y Radio Revolución, en Ciudad de la Habana. En esa etapa creé un grupo de corresponsales y un noticiero móvil, íbamos por todos los pueblos captando y transmitiendo las noticias más importantes. Siempre el trabajo en la radio debe tener cierto espíritu de renovación, si no pecaremos de aburridos. En relación con esto tengo un principio: diversificar estilos para no perder interés.

-En Radio Rebelde dirigió Haciendo Radio y actualmente tiene un programa de opinión.  ¿Por qué Hablando Claro?

Mientras trabajaba en el semanario Tribuna de La Habana, la radio captó mi atención nuevamente, entonces es cuando nació, hace ya 14 años, este espacio, cuyo nombre muestra claramente su objetivo: decir lo justo sin regaños. El pueblo puede expresar sus problemas, reconocer errores tanto propios como los que no le pertenecen y tiene confianza en la utilidad del programa, que busca soluciones, aunque de manera indirecta.

-¿Qué hace diferente a la prensa radial?

Para mí el encanto de la radio está en la inmediatez y en la incorporación de elementos de novedad.

-Su permanente labor en la radio y su entusiasmo por este medio, ¿indica alguna preferencia?

No, todos para mí son iguales, cada uno tiene características propias, cuyas posibilidades se comprueban cuando se hace buen periodismo.

-¿Cómo asume, desde su posición de Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), la representación de los profesionales de la prensa?

Es el más grande compromiso, dedico mucho tiempo a servirles, aunque no siempre con un discurso complaciente, aporto mi experiencia de trabajo, trato de descubrir las causas de nuestros fenómenos y estimulo los espacios de superación. Promuevo un periodismo “incómodo”, de ese que molesta a la burocracia, los encoleriza, sin confundir, como diría Alfredo Guevara, burocracia con los funcionarios que son funcionales.
 
-¿Cómo define usted a la UPEC?

Es una organización de periodistas revolucionarios, solo comprometidos con la verdad y con el pueblo del que forman parte. Tiene entre sus objetivos generales y obligaciones defender a sus afiliados en el ejercicio legal y ético de la profesión, así como el acceso a las fuentes de información.

Nosotros sabemos qué lugar nos corresponde en la Revolución donde, aparte del apoyo político del Estado y del Partido, hace falta virtudes humanas como el valor, la honradez y la decencia, y capacidades profesionales para defender la verdad.    

La creación es un reto esencial para los que trabajan en el Periodismo. La Unión de Periodistas de Cuba  es una organización noble y útil, edificante y hermosa que se ha constituido para dar el apoyo necesario a los periodistas. Cuando puedo ayudar a mis compañeros siento que he cumplido con mi deber como miembro del Comité Nacional  y Vicepresidente  de esta.

-¿Cuál es su apreciación de la prensa cubana en el contexto mundial?
 
Tiene las particularidades de un país distinto, el único bloqueado por el imperio durante décadas y que apuesta todo en defensa de su soberanía, soportando las penurias más grandes. Esto condiciona un periodismo diferente, en el cual ocurren cosas buenas y otras no tanto. Lo bueno: nosotros decidimos lo que publicamos; y lo muy malo: el síndrome de plaza sitiada que a veces hace se fragmenten o dañen determinados procesos de comunicación por el control demasiado riguroso.

La prensa en Cuba es propiedad social, su política informativa y contenido se rige por esta característica y principios vinculados con la formación y el entretenimiento.

-¿Considera completa su obra en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí?

Quiero despedirme con el regocijo de hacer algo digno en el lugar donde consagro actualmente mi esfuerzo. El Instituto absorbe todo mi tiempo, disímiles son las cuestiones que a diario debo atender, muchas de índole administrativo, que me distraen de mi objetivo principal, a pesar de estar alerta. Desde aquí espero lograr muchas cosas buenas, pero no podría hacerlo sin ayuda. El periodista debe apreciar el valor del trabajo en colectivo, nosotros no trabajamos solos.

-¿Qué son para usted las escuelas de Periodismo y sus estudiantes?

Nuestros estudiantes para mí son sagrados. Dotarlos del caudal de conocimientos y experiencias acumuladas por lo mejor de nuestra profesión y de habilidades y medios técnicos para enfrentar el periodismo del siglo XXI es imprescindible. Todo lo que pueda hacer por ellos es como si lo hiciera por un hijo. Fundar las escuelas en Santiago de Cuba, Holguín y Las Villas significó una batalla ganada para los jóvenes, ellas son el instrumento perfecto para alcanzar una formación académica adecuada.

En la actualidad, el objetivo es ampliar las matrículas, obtener la literatura necesaria y el sueño de un laboratorio para prácticas radiales y televisivas.

-El Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de toda la vida es otorgado anualmente a un profesional de reconocido prestigio, usted lo recibió en el 2008. ¿Cómo lo valora?

Honor altísimo que me compromete con el futuro. Sin embargo, creo que muchos compañeros debieron recibirlo antes que yo.

-Además de este premio, máximo reconocimiento a su quehacer periodístico, ¿qué otros ha recibido?

El Juan Gualberto Gómez (2001), que distingue el trabajo excepcional de un año en la prensa escrita, radial y televisiva, y el de Periodismo Económico (2002) por una serie de artículos acerca de desviaciones de carácter económico que se veían venir. Todo momento donde se premie el trabajo se convierte en un instante maravilloso.

-Del futuro y el periodismo cubano…

Nuestros ciudadanos tienen alto nivel de instrucción y reciben la influencia y el impacto de una apreciable cantidad de medios de comunicación; algunos, incluso, orientados a dañar el proceso revolucionario, y otros con contenidos que difieren de nuestras prioridades sociales, culturales y éticas. Es creciente el número de personas que acceden a productos comunicativos colocados en el ciberespacio con  diversidad de opciones, que provienen de todo tipo de tendencias, algunos de gran utilidad y otros distantes de la realidad en Cuba.

Las nuevas tecnologías reclamarán de nosotros mejoras en cuanto al desarrollo del mensaje. Para mí, la prensa cubana estará  obligada a un crecimiento en profundidad y en extensión, porque se vislumbran avances en los nuevos medios de comunicación, de máxima utilidad para su público. Esto exigirá una mejor preparación de los profesionales en formación, asunto donde se pondrá todo interés.

-Moltó, en el plano personal, ¿qué noticias le han causado mayor impacto?

Sin dudas, las condiciones de la muerte del Che fue uno de los acontecimientos más dolorosos e impactantes, tanto para mí como para todos los revolucionarios. El fracaso de la Zafra de los Diez Millones, porque tuve una gran confianza en ese plan y falló a pesar del esfuerzo y sacrificio del  pueblo. En el plano de la reflexión, el discurso de Fidel Castro en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, evento de magnitud trascendental, donde con sus expresiones nos aclaró  por qué “somos nosotros los que podemos destruir la Revolución”.

 -Si le pidiera una palabra para definir al periodismo, ¿cuál utilizaría?

Mi misión. Vale la pena entregarle todo lo que uno posee, si se asume el periodismo desde la sinceridad, el deber, el compromiso, la honestidad y la capacidad para recomponerse, porque a veces la vida nos pone trances y debemos imponernos, sin dejar atrás estos valores. No considero el periodismo sin el permanente diálogo, es la relación natural, no fingida, entre los seres humanos, hasta llegar a amarse.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: Valorar la obra periodista de Antonio Moltó Martorell, director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y Premio Nacional de Periodismo 2008.

Objetivo Colateral: Buscar sus opiniones acerca del periodismo cubano. Valorar su trabajo periodístico.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Clásica de preguntas y respuestas
Por su contenido: Personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Llamativo
Tipo de entrada: De Presentación
Tipo de cuerpo: Clásico de preguntas y respuestas
Tipo de conclusión: de opinión del entrevistado.

Preguntas Declaradas: 1-Abierta, 2-Directa, 3-Directa, 4-Directa, 5-Abierta, 6-Directa, 7-Abierta, 8-Abierta, 9-Abierta, 10-Abierta, 11-Abierta.

Fuentes consultadas:

No documentales: entrevista a Antonio Moltó

Documentales: http//:quien es quien en la prensa cubana 

ROBO EN EL CAPITOLIO

ROBO EN EL CAPITOLIO

En marzo de 1946 el Capitolio Nacional deparó a los cubanos una de las más escandalosas noticias de la República: el robo del brillante situado bajo un cristal de pulgada y media de espesor y que marca el kilómetro cero de la Carretera Central.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

En medio de una descomedida politiquería con motivo de próximas elecciones para alcaldes y representantes, el lunes 25 de marzo de 1946 el Capitolio Nacional deparó a los cubanos una de las más escandalosas noticias de la República: el robo del brillante situado bajo un cristal de pulgada y media de espesor, justo en el centro del Salón de los Pasos Perdidos, marcando el kilómetro cero de la Carretera Central.

Policías y peritos del Gabinete Nacional de Identificación, políticos, periodistas y trabajadores de la institución -amén del cotilleo y la especulación por toda la Isla-, se rompieron la cabeza durante 14 meses dilucidando cómo se había realizado un robo que no dejó huellas dactilares, y del que solo quedó en el lugar de los hechos el forro de un sombrero manchado de sangre, algunos fósforos apagados y un anuncio en el suelo, escrito con lápiz, y del que el periodista Enrique de la Osa anotó: “…denotaba el humorismo del autor y resumía el acto con ejemplar laconismo: 2.45 a 3.15 24 kilates”. Es decir, media hora bastó para un hurto que burló la vigilancia de más de un centenar de gendarmes.   

LAS TARDES CON ANICETO

Lo mejor de la tarde del tercer miércoles de cada mes en el Hotel Inglaterra no es precisamente el final del asunto que trae a colación el periodista Rolando Aniceto a los contertulios de la peña Tradiciones habaneras, ya consolidada como proyecto comunitario. En definitiva, este investigador de chispa pronta lo anuncia con tiempo suficiente para que cada quien “dispare” alguna anécdota sabrosa de la urbe. Amigo y cofundador del espacio hace ocho años con el desaparecido Eduardo Robreño, La Habana la pasa y repasa con tintes de cotidianidad.

Por eso, lo bueno de la historia del brillante del Capitolio está también en la menos conocida urdimbre colateral. Para empezar, la leyenda lo ubica en la segunda corona del último zar de Rusia, y de entonces hasta una larga historia, la gema pagó con mala suerte a todos aquellos que quisieron poseerla.

Dice Aniceto que el primero en recibir el maleficio fue el propio Zar, asesinado junto con toda su familia. En manos del joyero árabe radicado en Cuba, Isaac Estéfano, este no levantó cabeza en los negocios tras haber pagado por ella 17 000 pesos; el ruso que se la vendió quedó ciego luego de una riña en un cabaret habanero, y la duquesa intermediaria del negocio murió repentinamente. Estéfano, loco por salir de la  maldita joya, transó con el gobierno por 12 000 pesos.

Así llegó al Capitolio, pagada “voluntariamente” la suma de 9 000 pesos por los trabajadores que edificaron el inmueble, y el resto lo puso de “su bolsillo” Carlos Miguel de Céspedes, el dinámico, como llamaban al entonces Secretario de Obras Públicas.

Al diamante, situado bajo la cúpula para dividir la Cámara de Representantes del Senado, se le atribuyeron también poderes mágicos y hasta hubo que atajar a una norteamericana, pues quizás por pedidos personales muy urgentes, intentó desnudarse ante la joya.

Poco se habló en su momento de que un policía dio una severa patada y quebró el vidrio, no se sabe si para demostrar la fortaleza del cristal protector o del ímpetu bruto de su pie. Lo cierto es que quedó en secreto el trance, que debió conocer el ladrón, como también la poca vigilancia nocturna del Salón de los Pasos Perdidos, dado el pavor de los guardias por el fantasma de Clemente Vázquez Bello, presidente del Senado víctima de un atentado en la década de los años treinta del pasado siglo, y del que se decía paseaba a su antojo por el lugar.

Otro dato apunta Aniceto: por esos días se exhibía en el Capitolio una exposición de pintura y escultura del III Salón Nacional de Bellas Artes, auspiciada por el Ministerio de Educación, lo cual posibilitaba que muchas personas visitaran esas áreas en horas de la noche, y permitió al caco ampararse detrás de cualquier parapeto.

¿QUIÉN ROBÓ EL BRILLANTE?

Parecía el hurto perfecto, y aunque fueron detenidas varias personas, finalmente quedaron en libertad provisional a falta de pruebas condenatorias concluyentes. Pero aunque existen diversas versiones sobre el asunto, Aniceto asegura que fue Abelardo Fernández González, ex primer teniente del Cuerpo de Policías del Ministerio de Educación y más conocido como El Manquito, hombrecillo de baja estofa encargado de la custodia de la exposición y conocedor de los detalles antes expuestos.

El periodista afirma que El Manquito, poco después encarcelado por su nexo con un triple asesinato, se lo confesó en la prisión al también recluso, soldado Emilio Valderrama. Pero, ¡qué iba a hacer con una joya tan publicitada! El investigador se aventura en la suposición de que la cedió por unos 5 000 pesos a un político protegido de Grau San Martín, y que este, mediante un alto oficial también vinculado con la familia del Presidente, subrepticiamente lo devolvió al Capitolio.

Pues sí, 14 meses después del robo, en junio de 1947, el brillante apareció de manera anónima en la mesa de trabajo de Grau, envuelto en un bastante deteriorado papel amarillo, y el mandatario se dio prisa en informar del suceso a varios personeros vinculados con su esclarecimiento. Y lo mejor de la historia viene cuando Miguel Suárez Fernández, en ese momento presidente del Congreso, le comentó al magistrado que no estaba seguro de que esa fuera la joya.

Ni corto ni perezoso, el viejo zorro que fue Grau le ripostó: “Entonces me la llevo porque me la regalaron a mí”. A lo que de inmediato respondió Suárez: “No... no... sí... sí..., es la misma”. Y ahí acabó la historia.

Como escribió hace muchos años Pedro Luis Padrón: “…El brillante del kilómetro cero retornó a su lugar de origen, pero gran parte de los millones robados a los fondos del Estado en esa misma época, se trasformaron en inmuebles y cuentas bancarias en el extranjero. Todo un símbolo de la democracia representativa”. Nada, que en tiempos de aquella república cualquier triquiñuela era posible.

 

LA CONSTANCIA TIENE ROSTRO DE MUJER

LA CONSTANCIA TIENE ROSTRO DE MUJER

Susana Morejón recuerda sus años como directora del Museo Nacional de la Campaña de Alfabetización y confirma la necesidad de revivir la memoria histórica que allí se guarda.

GLENDA ARCIA SOCORRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Susana Morejón Martínez parece disputarle al tiempo cada segundo. Es de andar apresurado y mirada viva, como quien busca siempre la oportunidad de ser útil. Ha permanecido por 36 años en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV); sin embargo, piensa que todavía no es suficiente: “Este lugar es mi vida. Aún me queda mucho por ofrecerle”.

No terminó el bachillerato. Iba a estudiar Química Analítica en la antigua Unión Soviética, pero enfermó antes del viaje. Todos sus planes fracasaron. Se quedó sin título de 12 grado y sin carrera universitaria. Fue entonces cuando decidió trabajar. Comenzó en el Vicedecanato de Investigaciones del Varona en noviembre de 1972, como parte del personal que participó en el procesamiento de los resultados de las indagaciones realizadas en torno al funcionamiento del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech.

Con el propósito de alcanzar la condición de bachiller, matriculó en un curso para trabajadores. En 1982, se graduó en la especialidad de Historia, pero no ejerció como profesora porque ocupaba un cargo no docente.

-De Química Analítica a Historia, ¿no es un cambio demasiado brusco?

Me incliné por la Química porque la idea de viajar a otro país me era fascinante, pero siempre tuve preferencia por las carreras de letras. En el Pedagógico encontré la posibilidad de cumplir esos sueños. Le debo mi formación como profesional y como persona.

En 1983, Susana ocupó la dirección del Departamento de Actividades Estudiantiles Complementarias. Desde ese puesto atendió el trabajo realizado por las brigadas artísticas del Instituto. Su labor permitió que en 1990 el Pedagógico fuese el centro universitario más destacado en el XI Festival Nacional de Artistas Aficionados. Por eso, fue distinguida con la Medalla XX Aniversario del Varona.

“Siempre he dicho que recibí una recompensa mayor: la relación con los estudiantes. Algunos de ellos hoy son maestros; otros, músicos o pintores, pero todos continúan llamándome ‘profe’. Eso me ayuda a mantener un espíritu joven y a sentirme satisfecha con la profesión”.

Susana posee las medallas Rafael María de Mendive y José Tey, y la  Distinción Por la Educación Cubana. También está propuesta para recibir la Orden Frank País, máximo galardón que se entrega a los trabajadores de la Educación: “Para mí todos esos reconocimientos significan lo mismo: esfuerzo y dedicación”.

Actualmente, se desempeña como asesora de la Vicerrectoría de Extensión Universitaria, donde vela por el funcionamiento de las Cátedras Honoríficas, que agrupan a profesores encargados de estudiar la vida y obra de personalidades de la pedagogía cubana.

Yo sí puedo

Susana atesora el mérito de ser internacionalista. Entre septiembre de 2003 y julio de 2004, colaboró con el Programa de Alfabetización Yo sí puedo, en Michoacán, México. Allí fue asesora del Proyecto ALFA-TV, concebido para instruir a quienes lo necesitaban mediante clases televisivas.

“Michoacán se declaró Territorio Libre de Analfabetismo el 11 de febrero de 2008. Fue el primer estado mexicano en lograrlo. Creo que contribuí a ello con mi labor como asesora.

“Resultó maravilloso presenciar cómo las personas aprendieron a escribir su nombre en menos de dos meses. Recuerdo que en una de las visitas realizadas a la comunidad indígena de San Matías, en el municipio Ciudad Hidalgo, una señora mayor se acercó y me dijo: «¡Maestra, ya no tengo que firmar con una cruz gracias a la ayuda del pueblo de Cuba!»”.

-¿Qué diferencias percibió al confrontar el sistema educacional cubano con el de otra nación?

Cuando se viaja a un país capitalista se valora más lo que tenemos en Cuba. A veces, aquello que consideramos un derecho nos impide ver la grandeza en toda su magnitud. Mientras aquí el primero de septiembre todos los niños van a la escuela, en otros rincones del mundo las desigualdades son notables. Muchos menores no asisten a clases, incluso, no aparecen en el registro civil porque sus padres no tienen el dinero necesario para pagar la inscripción. Al comparar esa realidad con la nuestra, reconocemos realmente el valor de la obra educacional cubana y todo lo que el gobierno revolucionario ha hecho por su pueblo.

-Usted era muy pequeña cuando triunfó la Revolución. ¿Qué recuerdos relacionados con esa fecha permanecen en su memoria?

Nací en 1952. Tenía siete años, pero disfruté aquel momento al lado de mis padres. Ellos apoyaron siempre al Movimiento 26 de Julio y acogieron con júbilo la noticia del triunfo. Durante los días siguientes, mi familia colaboró con la organización de las casas de apoyo y la recogida de dinero para comprar armas. Juntos fuimos a Oriente para participar en el acto de celebración del 26 de julio de 1959.

Así fue como me vinculé a los proyectos de la Revolución desde muy temprana edad. Además, tengo el orgullo de pertenecer a la primera iniciación de pioneros, presidida por el Doctor Osvaldo Dorticós, presidente del país en aquel entonces.

Una nueva etapa

-Dentro de los principales sucesos ocurridos después de la victoria de enero de 1959 se encuentra la Campaña de Alfabetización. ¿Cómo valora ese hecho?

La Campaña fue una tarea que movilizó a los jóvenes y suscitó en el pueblo una enorme alegría. Constituyó el punto de partida para que hoy la educación cubana pueda exhibir ante el mundo todos sus logros.

El 29 de diciembre de 1964, se fundó el Museo Nacional de la Campaña de Alfabetización, único de su tipo en el mundo. Susana dirigió esta institución durante tres cursos a partir del año 2004: “La idea de un museo surgió de las personas que protagonizaron la Campaña. Para ello se recopilaron los expedientes de todos los miembros de la Brigada Conrado Benítez, los periódicos de 1961, objetos de los mártires, fotografías y las cartas de agradecimiento de los alfabetizados al Comandante Fidel.”

-Con respecto a las cartas, ¿alguna en específico llama su atención?

De las innumerables misivas hay una que me conmueve, sobre todo, por su sencillez. Pertenece a un anciano de 86 años que escribió: “Doctor Fidel Castro Ruz: ¡Te quiero mucho!”. ¡Cuánta gratitud en tan pocas palabras!

Otra carta interesante es la de Juan Martínez. En ella su autor expresa: ”Nunca me sentí cubano hasta que aprendí a leer y escribir”. Además del agradecimiento, las epístolas encierran un profundo patriotismo y la disposición de  apoyar a la Revolución.

El Museo cuenta también con una sala de investigaciones encargada de la compilación de documentos históricos relacionados con la Campaña: ”Aquí se reúnen datos que demuestran la continuidad del proceso alfabetizador, manifestada en la solidaridad de Cuba con otros países en cuanto a educación”.

-Un museo no debe conservar historias muertas, sino revivir cada recuerdo que guarda.

Eso depende mucho del amor con que se den las explicaciones a los visitantes. Lo que no se hace con el corazón, no transmite emociones. Durante mis años de trabajo en el museo puse el mayor empeño en el momento de guiar la visita dirigida. No se trata solamente de exhibir objetos y fotografías de la Campaña. Las personas deben sentirse parte del hecho que marcó el inicio de una nueva etapa.

También influye la relación que se establece con la comunidad mediante los conversatorios, la proyección de documentales y el apoyo al estudio de la Historia en los centros escolares. El continuo intercambio con la sociedad permite que el pasado cobre vida.

-¿Qué le aportó su estadía en ese lugar?

Revisar los documentos de las comisiones que trabajaron en la organización de la Campaña me permitió ver con claridad el impacto que esta tuvo en las familias cubanas.  

En una ocasión conocí a Evelia Domenech, madre de Manuel Ascunce. Su hijo fue torturado y asesinado mientras alfabetizaba. Aun así, ella continuó brindando su apoyo y alentó a la juventud a cumplir con el llamado de la Patria.

-La Campaña fue un verdadero reto para los jóvenes de aquel momento. ¿Cuál cree que sea el desafío de las nuevas generaciones?

Defender las conquistas de la Revolución; defender lo logrado para que no se pierda.

-¿Qué otro acontecimiento de los vividos por usted en la historia de la pedagogía cubana considera entre los más importantes?

Todos. Pero sobresale, por su valor, la creación del Destacamento Internacionalista Ernesto Che Guevara, en 1978. Sus integrantes partieron hacia la República Popular de Angola para alfabetizar allá, donde era necesario. Se repitió la hazaña de 1961.

Muchos de los docentes que hoy trabajan en el Pedagógico eran muchachos en aquella época. No soñaban ser maestros. Sin embargo, la Revolución los convocó y ellos dieron el paso al frente.

-Usted ha tenido la posibilidad de presenciar los grandes cambios que en materia educacional se han dado en nuestro país. Según su opinión, ¿qué papel ha desempeñado el Pedagógico Varona desde su fundación el 3 de julio de 1964?

Cada período histórico es diferente. “Debe hacerse en cada momento lo que en cada momento es necesario”, expresó José Martí. El Varona ha sabido cumplirlo. Cuando en 1972 surgió el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, el Instituto se encargó de la preparación académica de sus integrantes. Durante más de cuatro décadas ha contribuido con la formación y superación de profesores. En los últimos tiempos se ha propuesto elevar el nivel científico de sus egresados, así como lograr en ellos la verdadera integralidad. En esa faena se encuentra.

-¿Cree que si no se hubiese vinculado a este Instituto su vida sería diferente?

Ni siquiera lo pienso. Este ha sido mi único centro de trabajo y no me concibo fuera de él. Quizás si no hubiese enfermado, hoy sería una química analítica. La vida y mi salud lo impidieron. Ya no me imagino en otro lugar.

-¿Piensa Susana en la jubilación?

Todavía no. Aún tengo fuerzas y puedo contribuir un poquito más con el desarrollo de “mi Instituto”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Destacar la permanencia por más de 30 años en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona  de Susana Morejón, quien actualmente se desempeña como asesora de la Vicerrectoría de Extensión Universitaria.

Objetivos colaterales: Conocer las valoraciones de Susana Morejón sobre los diferentes momentos que ha presenciado en la historia de la educación cubana. Resaltar su labor como directora del Museo Nacional de la Campaña de Alfabetización. Conocer acerca de las experiencias como asesora del Programa de Alfabetización Yo sí puedo, en Michoacán, México.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: individual.
Por su forma: mixta.
Por su contenido: de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: directa.

Tipo de título: genérico.
Tipo de entrada: de presentación.
Tipo de cuerpo: mixto.

Tipos de preguntas declaradas: 1-cerrada, 2-abierta, 3-abierta, 4-abierta, 5-cerrada, 6-abierta, 7-abierta, 8-abierta, 9-abierta, 10-abierta, 11-cerrada, 12-cerrada.
Tipo de conclusión: de opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Entrevistados:

Susana Morejón Martínez, Asesora de la Vicerrectoría de Extensión Universitaria del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Ivón Blanco, Vicedecana de Extensión Universitaria. Amiga y compañera de trabajo de Susana Morejón.

Tipo de fuentes: Directas. No documentales. Primarias.

“EL HOMBRE NUEVO NO SE DA SILVESTRE”

“EL HOMBRE NUEVO NO SE DA SILVESTRE”

Rolando Pérez Betancourt, uno de los cronistas de cine de más larga trayectoria en nuestro país, se declara fiel y eterno inconforme.

LIDIA HERNÁNDEZ TAPIA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al periodismo llegó por el camino de la imprenta y es hoy uno de los cronistas de cine de más larga trayectoria en nuestro país. En el 2008 recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí. Detrás de los laureles y los premios, se muestra un hombre elocuente y sensible, incluso misterioso, de una prosa culta, pero no molesta, que encuentra en la crítica un rol creativo; no la disfruta, pero la ve necesaria: es el periodista cubano que se declara un fiel y eterno inconforme.

Su premisa en 45 años de labor ha sido: “Nadie, fuera del periódico, me revisa lo que escribo y nadie, incluso dentro del periódico, me puede ordenar escribir algo acerca de un filme con el que no esté de acuerdo”. 

Rolando Pérez Betancourt, el muchacho religioso, el reportero submarino compañero del legendario fotógrafo Alberto Korda, el temprano exponente cubano del Nuevo periodismo o Periodismo literario, el testigo privilegiado del éxodo del Mariel,  el romántico de la máquina de escribir resignado a las imposiciones de las tecnologías, el conductor que cada viernes abre “la séptima puerta” para hablar de lo humano y de lo divino, está ahora delante de mí…

-Se le conoce como una persona que expresa lo que piensa y defiende su criterio, aunque éste no concuerde con el de los demás. ¿Ello le ha ocasionado conflictos en su profesión?

Muchos, y aunque no me considero un tipo problemático, me encanta  no coincidir con los demás. Sería muy aburrido si todos pensáramos igual. A mí me gusta trabajar en un estado de conciliación en todos los aspectos de mi vida, pero a veces  te encuentras tanta falta de sentido común, una cosa tan simple como esa, y chocas necesariamente.

-¿Defiende usted la teoría de que sólo es periodismo aquello que molesta?

No. Esa es una vieja tesis del escritor peruano Mario Vargas Llosa. Según él, tanto en el periodismo como en la literatura, quien escribe debe ser como un aura tiñosa, que levanta el vuelo y sólo se alimenta de carroña. Sí lo veo más efectivo, porque siempre hay contradicciones. Ese es uno de los problemas de nosotros: hablamos de crear un hombre nuevo y después sales a la calle y te das cuenta de la doble moral, de las dos caras… El hombre nuevo no se da silvestre. Además, cuando tú no haces el periodismo como quieres, creas una autocensura y eso es fatal.

-En un momento de su vida prefirió hacer reportajes submarinos  en lugar de  dedicarse  al mundo terrenal,  ¿por qué?

Ah… ¿tú has buceado alguna vez? Te lo recomiendo. Cuando descubres las maravillas del fondo del mar… es tremendo. Yo estuve buceando con Korda, el fotógrafo, gran amigo mío, aportó mucho a mi vida, no solamente en el aspecto profesional. Nosotros nos enrolamos más de dos años buscando tesoros en las costas de Cuba, viviendo como Robinson Crusoe. Para mí fue fascinante, hasta el punto de  pensar estudiar Biología marina.

-Desde niño siente pasión por el cine, incluso se disfrazaba para poder ver las películas prohibidas para su edad. Una vez en el periodismo, ¿qué lo conduce a la crítica cinematográfica?

Cuando  descubrí que en el periodismo nacional no podía hacer todas las cosas como hubiese querido, en el aspecto crítico, me decidí por un viejo sueño: la crítica cinematográfica. Escribo también sobre otros temas, pero lo que yo quiera. Ese periodismo triunfalista, que siempre aplaude, por nada en la vida sería capaz de volverlo a hacer.

En el último congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba publiqué un documento, como una especie de testamento, Fieles y eternos inconformes. Soy fiel a la Revolución,  pero a la vez soy un eterno inconforme: no estoy conforme con el periodismo que se hace en Cuba.

-¿Cómo dibujaría  al periodista cubano perfecto?

Alguien que nunca esté de acuerdo con lo que pensó el día anterior y  trate de encontrar lo mejor a partir de ese continuo cuestionarse, sobre todo, con capacidad de riesgo. Debe poseer una buena preparación, saber el terreno donde pisa, para no convertirse en el clásico elefante dentro de  la cristalería.

-¿Cuál es el filme cubano que más ha disfrutado criticar? ¿Le parece ahora más fácil o asequible hacer una crítica al cine cubano revolucionario?

No, yo no disfruto criticar, a mí me molesta. Ojalá todas las películas cubanas fueran un Ciudadano Kane o un Memorias del subdesarrollo. Un cineasta cubano pasa mucho trabajo: el dinero, los actores… Después llega un crítico y en media hora se la destroza. Es doloroso. Te lo digo porque soy un creador también. Fernando Pérez es mi gran amigo; vi Suite Habana varias veces  y lloré como un bobo, pero La vida es silbar  no me gustó y se lo dije. Me parece que su carga de simbología y metáforas no cuaja ni al paso del tiempo.

Ahora cualquiera hace una crítica; en otra época, no. A mí me rompieron un cristal del carro por una. El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos,  no te pone las trabas de antes. Yo estuve un tiempo desvinculado por eso. Cuando volví, puse las reglas del juego: escribía lo que quería y nadie me lo arreglaba. Desde entonces han pasado 20 años y si un día no es así, no lo hago más.

-En opinión de muchos, si el artista no existiera, el crítico se moriría de hambre… ¿Por qué critica cine y no lo hace?

Nunca me ha interesado realmente. Me di cuenta de que en Cuba era un trabajo muy colectivo y eso no me gusta. También por ciertas discrepancias con la dirección del cine, de tratar de imponerte las cosas. Siempre ha habido el concepto del crítico como especie de parásito. Yo lo considero  un creador. Woody Allen (el escritor, actor y director de cine estadounidense), existe, sobre todo en Europa, gracias a los críticos. Grandes directores han dicho no leer crítica y, al morirse, se revisan sus papeles y vemos las colecciones.

Con los años la crítica se prostituye cada vez más. A veces muy bien hechas, pero detrás hay tendencias. Por ejemplo, montan a alguien en un avión, está tres días en un hotel cinco estrellas, tiene la posibilidad de entrevistar a Brad Pitt y a Julia Roberts; cuando vuelve, ¿qué crees que va a escribir?

En un programa de televisión no puedo hacer la crítica que quisiera, no estoy loco para hacerla. La televisión como medio nunca me ha gustado. Allí se trata de popularizar un gusto, de decir algunas cosas, pero debes “llegar” al lechero, al chofer, al universitario, a todo el mundo. Con el periodismo pasa igual.

-¿Qué cree del conductor de un programa de cine que cuenta la película?

Ah, no, eso es terrible. Quizás yo lo haga una u otra vez, el reto está en disfrazarlo. Si  lo cuentas todo, te odian.

-En los años setenta se ve envuelto en una polémica profesional: lo citaban como exponente del llamado Nuevo periodismo, atribuido en exclusivo a los norteamericanos y en especial a Tom Wolfe. ¿Cómo define su estilo?

La tendencia de ligar ficción y realidad, dentro de lo verosímil, existe. Yo hice una sección en Granma, Sucedió hace veinte años, después se hizo el libro, donde reconstruí día a día el año 1956, a base de imaginación. Estaba haciendo Nuevo periodismo, pero sin darme cuenta. Fue el trabajo más bárbaro de mi vida. Me enseñó la disciplina, y que si todos los días escribes una cuartilla, al año tienes 365.

-Hábleme acerca de las experiencias a las que se refiere en La última mascarada de la cumbancha, su más reciente novela publicada. ¿Tiene algún proyecto después de ella?

Ese libro se agotó aquí muy rápido y no se ha vuelto a editar. Te cuento: en 1980 me iba a infiltrar en la Embajada de Perú como periodista, pero se descubrió que dos antiguos amigos míos, quienes me conocían perfectamente, formaban parte del grupo dirigente; no obstante, estuve todo el tiempo rondando la cerca, recibí los primeros barcos en el Mariel, en fin...

Dejé pasar diez años y en 1990 me senté a escribir La última mascarada de la cumbancha. Después de eso, tengo una novela terminada, caliente también. Es sobre religión. Yo fui un muchacho muy religioso. Tuve lo que se cree vocación, pensar que estás iluminado…Estuve en un Seminario haciendo una prueba vocacional, después llegó la Revolución y el país se transformó. Viví intensamente esos primeros años, cuando la Iglesia estuvo en su contra. Todo ese mundo trato de reflejarlo en la nueva novela.

-Después de 45 años de labor, recibe el Premio Nacional de Periodismo José Martí, ¿siente que ha cambiado algo dentro de aquel muchachito que escribió por primera vez un artículo periodístico?

Yo tengo un gran problema: me siento un muchachito todavía; me parece que me quedan cien años por vivir. Tengo la misma inquietud de cuando era un niño.

-¿Algún consejo a los estudiantes?

No dejar de estudiar nunca. A veces sufro porque no tengo el tiempo necesario para seguir estudiando. Por ejemplo, yo negué la computación, era un romántico de la máquina de escribir; pero hay que estar abierto a todo lo nuevo. Les aconsejo ver muchas películas y leer. No convertirse en un Abelardito, porque hay que vivir.

-Si pudiera vivir  un día dentro de una película, ¿cuál escogería? Si pudiera invitar a la vida real a un personaje, ¿a quién traería y qué haría con él?

La versión original de El último tango en París. La vi en  1973, allá mismo. Estaba prohibida en Italia, a Bertolucci, su director, lo habían excomulgado; en España estaba Franco en el poder y no se podía ver… Me impresionó mucho. Le revela tantas cosas a un hombre que se hace adulto… “Una novela son sus personajes”, decía el escritor argentino Jorge Luis Borges; un filme es igual. Traería a la actriz francesa Brigitte Bardot con 25 años, para hablar nada más… En los años cincuenta los adolescentes estábamos locos por ella. Era muy sensual.

-¿Quisiera decirme la pregunta que nunca le han hecho y le gustaría contestar?

Te iba a decir “los años que tengo”, pero supongo los sepas. Algunas preguntas nunca me las han hecho, mas cada ser humano debe tener su complejidad y te doy un consejo: guarda siempre un poco de misterio. Goethe decía: “qué aburrida es, lo dice todo”.

-¿Cuál considera el papel de los medios de comunicación hoy en Cuba?

Un papel que juegan a medias. La responsabilidad de los periodistas, y no solamente de ellos,  es  acabar de abrir las puertas, sin necesidad de que el periodista siempre tenga la visión certera. El periodismo es parte de riesgo. Su misión no es solamente repetir lo dicho por los políticos, sino también “darles luces”. Es un proceso complicado, pero debemos ir hacia él.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer sobre la vida y obra de Rolando Pérez Betancourt, Premio Nacional de Periodismo 2008.

Objetivos colaterales: Conocer sus opiniones y/o valoraciones sobre el periodismo de hoy en Cuba, y cuestiones de actualidad relacionadas con los medios de comunicación.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: clásica (de preguntas y respuestas)
Por su contenido: de personalidad o biográfica
Por el canal por el que se obtuvo: vía directa

Tipo de título: de cita textual
Tipo de entrada: de retarto
Tipo de cuerpo: de preguntas y respuestas
Tipo de preguntas: 1-directa. 2-abierta. 3-directa. 4-abierta. 5-abierta. 6-polémica. 7-agresiva. 8-directa. 9-abierta. 10-directa. 11-abierta. 12-directa. 13-abierta. 14-abierta. 15-directa.
Tipo de conclusión: de opinión del entrevistado.

¿SON LOS BIVALVOS MARINOS UN ALIMENTO APROPIADO PARA EL HOMBRE?

¿SON LOS BIVALVOS MARINOS UN ALIMENTO APROPIADO PARA EL HOMBRE?

Ostiones, mariscos y almejas… alimentos que ocupan un lugar en las tradiciones culturales de Cuba y en su historia culinaria. Ellos son bivalvos y pertenecen al grupo de los moluscos. Alimentos de origen marino con alto valor nutritivo que pueden ingerirse cocinados o crudos, pero sus riesgos de posible contaminación recomiendan su consumo cocidos y de fuentes no contaminadas. Conozcamos, entonces, algo de sus particularidades.

ALEJANDRO SILVA,
especialista en Biología Molecular,
Cortesía para Isla al Sur.

Cuando mi bisabuelo, andaluz de pura cepa, desembarcó en uno de los buques del Marqués de Comillas en el puerto de La Habana muy a principios del siglo pasado, comentó dos cosas: que su viaje desde Andalucía a La Habana había sido más audaz que el del Gran Almirante Colón, pues traía consigo a sus 11 hijos (el mayor tenía solo 15 años) y de ellos 9 hembras; la segunda, que había elegido a Cuba por estar rodeada de mar y, por tanto, no le faltarían los mariscos. Nadie le preguntó a mi bisabuelo, pero toda la familia pensaba que él atribuía su extensa prole a su gastronómica afición por esos representantes marinos.

Y sí, efectivamente, mi antecesor encontró en oferta abundante uno de sus alimentos preferidos, pero lo que él desconocía era que, los indígenas pobladores de nuestra isla, 4000 años antes de Cristo, ya le llevaban la delantera por estos predios en cuanto al consumo de mariscos.

Desde nuestros nativos, pasando por mi bisabuelo y hasta hoy, el hombre ha aprendido mucho sobre los mariscos, además de servirles como alimento.

Así entonces y para ubicarnos mejor, ¿qué son los mariscos? Siguiendo a La Real Academia de la Lengua se define dentro de este grupo a cualquier animal marino invertebrado comestible y, entre ellos, los moluscos.

El nombre de molusco viene de "blando". Su cuerpo lo es y, por ello necesitan una concha para defenderse tanto de sus enemigos como de la desecación cuando están fuera del agua. Incluidos en los moluscos marinos se hallan los bivalvos y de estos los más conocidos como alimento son los  ostiones, almejas, ostras y mejillones.

El cuerpo de los bivalvos se encuentra encerrado en un manto que segrega una concha bivalva (dos superficies de estructuras calcáreas que cubren total o parcialmente las partes blandas de los bivalvos) y un pie aplanado. Algunas especies carecen de pie o está atrofiado. Las valvas de la concha se articulan entre sí mediante un ligamento elástico, que en algunas especies les permite abrir y cerrar con rapidez para generar una especie de corriente a chorro, y así conseguir una cierta capacidad de movimiento. El pie lo utilizan para excavar la arena y enterrarse en ella, donde viven generalmente inmóviles (ejemplo de la almeja).

Algunas especies se fijan fuertemente a un sustrato mediante filamentos rígidos (ejemplo del mejillón), o a las rocas (las ostras y ostiones). En general, la alimentación de los bivalvos se realiza creando una corriente de agua mediante finos apéndices (cilios) de las branquias. La branquia actúa como un tamiz efectivo gracias a la abundante cantidad de cilios cubiertos de mucus que posee, produciendo una alta retención de partículas nutritivas durante la continua filtración del agua.

Fuentes de proteínas, minerales y vitaminas

Los bivalvos, ya sean frescos o enlatados, son desde el punto vista nutricional una excelente fuente de proteínas de óptima calidad, así como de minerales y vitaminas. En promedio, 100 gramos de estos organismos aportan 80 calorías y en ocasiones superan el 20% en proteínas, mientras que a las grasas corresponde solo el 1,5%, con la ventaja de que presentan ácidos grasos omega-3 que son altamente beneficiosos para nuestra salud cardiovascular. Pueden ingerirse solos o acompañando a las ensaladas, en estofados, con arroz y otros alimentos. También pueden consumirse cocinados a la plancha, a la parrilla, salteados, fritos o en cazuela.

Tradicionalmente, el hombre ha venido comiendo ostiones, ostras, almejas y mejillones crudos o casi crudos. Cuando son ingeridos de esta forma, se consume todo el individuo incluido su aparato digestivo y lo que en él exista. Estos animales en su alimentación, inevitablemente ingieren agua con las sustancias que se encuentran en dilución y/o suspensión en ella. Esto hace que cualquier elemento nocivo que se encuentre formando parte del ambiente en que viven, entre en contacto y en algún caso, se integre en los tejidos, órganos y sistemas de los animales que han de ser consumidos. Entre ellos citaremos las bacterias (que causan gastroenteritis o cólera), virus (que causan hepatitis A), sustancias químicas (metales pesados como el cadmio o el plomo), toxinas de las llamadas biotoxinas marinas y otras impurezas que pudiera haber en el agua circundante.

En Cuba los bivalvos más consumidos son los ostiones y almejas. Estos son fáciles de encontrar en numerosos puntos de nuestras costas. Como les comentaba anteriormente (lo que no conocía mi bisabuelo), los primeros habitantes de nuestra isla se alimentaban de estos moluscos marinos y muestra de ello es la abundancia de sus conchas en los sitios arqueológicos hasta hoy encontrados en toda Cuba, correspondientes a esa época.

Nuestros “indios”, llamados erróneamente así por los conquistadores españoles, no solo utilizaban las partes blandas de los bivalvos para su alimentación, sino que con las duras conchas fabricaban instrumentos, adornos y las incluían como ofrenda u objeto acompañante en los enterramientos y ritos fúnebres.

El consumo de bivalvos se ha mantenido durante toda nuestra historia. Debemos recordar que los primeros asentamientos de los conquistadores españoles se ubicaron muy cerca del mar (bahías, desembocaduras de los ríos) para facilitar la transportación y el comercio. Por ello no es sorprendente que el consumo de productos marinos haya sido elemento principal en la dieta de aquellos días. A esto hay que añadir, que por ser los bivalvos organismos que fundamentalmente viven inmóviles en su etapa adulta, su pesca y recolección es más fácil.

¿Afrodisíacos?

El aprovechamiento de estos organismos como alimento no solo ha estado justificado por su valor nutritivo y para muchos su sabor, también ha influido el supuesto toque afrodisíaco que a los mariscos en general y los bivalvos en particular (ostiones y almejas en nuestro caso) se les atribuye.

Para muchas personas la ingestión de mariscos contribuye a un mejor desempeño sexual y sobre esto existen numerosas recetas y anécdotas. A pesar de la extensa difusión de esta creencia, la realidad es que no existe una sola evidencia desde el punto de vista científico que avale la relación entre consumo de mariscos y actividad sexual. Lo cierto es que al consumir mariscos, nos alimentamos de una fuente importante de proteínas, baja en grasas y con niveles adecuados de vitaminas y minerales,  por lo tanto, es de esperar que nuestro organismo funcione mucho mejor de forma integral, incluida la actividad sexual.

Los reales atributos alimenticios y los (no tanto) afrodisíacos de los ostiones y almejas allanaron el camino para su inclusión en nuestra historia culinaria. La almeja, por ejemplo, se ganó por derecho propio un puesto como ingrediente importante del buen arroz con mariscos y qué hablar del magnífico entretenimiento que se deriva al tratar de abrir las tapas (valvas) de la almeja para llegar al tesoro gastronómico perseguido.

Ahhhh!!!! Y del ostión, ¡qué decir del ostión!, por mucho tiempo presente en el ir y venir de nuestras ciudades y pueblos, localizándose en pequeños puestos que lo ofrecían crudos con limón y picante según el deseo del caminante. En cuántas ocasiones almejas y ostiones nos han acompañado en el bullicio de una reunión familiar y muy cerca, muy cerquita, de una escandalosa mesa de dominó.

La ostricultura

El crecimiento de la población mundial, la globalización del comercio y el incesante desarrollo tecnológico han influido en una sobreexplotación de los recursos marinos. Como alternativa a esta situación se desarrollan innumerables tecnologías con el propósito de cultivar diferentes especies marinas de reconocido valor comercial y alimenticio. Entre las especies marinas cultivadas se encuentran varias de las mencionadas como es el caso de los ostiones, almejas, mejillones y ostras.

Si bien el cultivo del que hablamos se ha intensificado en nuestros días, un patricio romano nacido en Nápoles hacia el año 140 a.c., Sergius Orata, fue quien inició la ostricultura en las cercanías del Lago Lucrino. Más tarde, el cultivo se continuó en el Lago Fusaro, antiguo Acherón de los poetas. Los procedimientos actuales están basados en los de entonces.

Otra poderosa razón ha incidido en el desarrollo del cultivo de los bivalvos marinos comestibles. Ya conocemos que estos moluscos, al alimentarse a través de la filtración del agua que les rodea y donde viven, pueden ser portadores de bacterias, virus, metales pesados y biotoxinas marinas que quedan fijadas en sus tejidos.

Las técnicas de cultivo utilizadas actualmente para estos bivalvos propician su  desarrollo y crecimiento en entornos marinos libres de los elementos de riesgo antes mencionados, pues en principio, las aguas directamente en contacto son analizadas y controladas para evitar cualquier tipo de contaminación. Más aún, dentro de los requisitos para comercializar estos productos marinos se exigen certificados de calidad que demuestren su inocuidad.

En Cuba, aprovechando las condiciones naturales, se han desarrollado varios puntos de cultivo de ostiones los que se dirigen principalmente hacia la exportación. Consecuentemente, nuestras autoridades sanitarias realizan estudios epidemiológicos que involucran las cosechas de esas estaciones de cultivo.

La importancia de los bivalvos como alimentos provenientes del mar es una realidad que se abre paso en nuestro mundo. Sin dudas, los beneficios que reporta su consumo estimulan a seguir trabajando en pos de disminuir los  riesgos al incorporarlos en nuestra dieta.

Para finalizar, quiero confesarles algo: de los mariscos, los ostiones y las almejas solo disfruto el conocimiento, pues amigos,  SOY ALERGICO A LOS MARISCOS!!!!!!!

 

EL ENGRANAJE DE SABER ENSEÑAR

EL ENGRANAJE DE SABER ENSEÑAR

 

Mario del Toro, con 35 años de experiencia docente e investigativa, afirma que la correcta utilización de las tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje contribuye a hacer más efectiva la labor del pedagogo.

YURAICI PÉREZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En agosto de 1973, un joven delgaducho de 16 años subía las escaleras de la secundaria básica Héroes de Varsovia, en Güira de Melena, con un bolsito como único equipaje.

Ante su llegada, el secretario docente de la escuela, le preguntó: “¿Tú eres matrícula nueva de noveno grado?” Para sorpresa, el muchacho explicó que no era alumno, sino miembro del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, y venía a impartir clases.

La confusión inicial no frustró el propósito de Mario del Toro Rodríguez. Durante 35 años ha formado generaciones de estudiantes y hoy se siente orgulloso por haber escogido esta profesión.

“Cuando se realizó el II Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), celebrado el 4 de abril de 1972, el Comandante en Jefe Fidel Castro creó el Destacamento Pedagógico para formar profesores que contribuyeran en la educación de la gran masa estudiantil con edad para entrar al nivel medio superior, yo estaba en noveno grado y dirigía la organización de mi escuela.

“Los jóvenes nos sentíamos comprometidos, queríamos solucionar el problema. Fue un reto. Sentí que era mi trinchera, por lo tanto, al terminar el décimo grado me incorporé al segundo contingente.”

En el Destacamento, Mario del Toro comenzó a impartir clases de Física en séptimo grado: “Era curioso ver en noveno a estudiantes con más edad que yo. Podía dar clases hoy, y al otro día estaba con mis alumnos construyendo una escuela cerca de la nuestra. Aún los encuentro por la calle y recordamos aquellos tiempos.”

En cuarto año de la carrera como profesor de la Enseñanza General Media, pasó a formar parte del movimiento de alumnos ayudantes: “Allí se estableció una relación interesante. Impartía clases a mis compañeros y a la vez era uno más en el aula. Siempre hubo un respeto muy natural entre nosotros.”

Mario del Toro tuvo una vida estudiantil muy activa y comprometida con las urgencias de su tiempo, tanto, que fue reconocido con la Orden al Mérito José Antonio Echeverría en 1976. Fue presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en su filial pedagógica, radicada en Güira de Melena, un año después, vicepresidente de la organización en la provincia La Habana y vanguardia provincial y nacional de esta federación.

“Todo lo que se hacía, aunque fuera pequeño, era un paso enorme. Sentía mi contribución a la Revolución. Inspiraba mucho también que Fidel siempre estuviera al tanto de cuanto ocurría. Asistió a todas las graduaciones de nuestras carreras.”

Los años no han opacado los recuerdos y el orgullo de haber vivido aquellos días del Destacamento: “Fue más que una formación académica, también forjó nuestra voluntad y responsabilidad social.  Me sentía una piececita dentro de todo el engranaje que movía a Cuba. Quemé etapas dentro del desarrollo normal de la juventud. Aprendí que debía cumplir en el aula como estudiante, sin importar cuántas tareas tendría al impartir clases.”

-¿Por qué se decidió a enseñar Física?

En la secundaria yo era monitor de Historia, pero siempre sentí inclinación por la Física. Resultaba más interesante experimentar en los laboratorios. Cuando hicieron el llamado para entrar al Destacamento había que optar por una materia y escogí las ciencias.

En 1978, el joven maestro fue seleccionado profesor del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV). Dos años después concluyeron sus estudios de Licenciatura en Educación en la especialidad de Física, con el reconocimiento de mejor graduado del curso. 

Impartió clases de esa asignatura hasta 1991 en la Isla de la Juventud, con educandos extranjeros: “La posibilidad de trabajar con estudiantes africanos se convirtió en una experiencia única, pues fue el primer contacto con alumnos de otras nacionalidades. Procedían de Zimbabwe y Angola. El intercambio estuvo más allá de la Física, lo que más admiraba en ellos era su responsabilidad y consagración al estudio.”

Una computadora es cómplice de la conversación con Mario del Toro.  Hace tanto tiempo que la utiliza que ha llegado a convertirse en una amiga.

-¿Qué lo hizo cambiar de la Física al campo de la tecnología?

Cuando arribaron las nuevas tecnologías y con estas, la informática, quedé impactado. Al llegar las primeras computadoras pensamos en cómo utilizarlas dentro de nuestras asignaturas.

En 1992 se creó el Centro de estudios de Software para la Enseñanza (CESOFTE), el primero de su tipo en Cuba: “Los profesores que teníamos inclinación por la Computación para utilizarla como medio de enseñanza, nos decidimos a formar este grupo y producir software educativos.”

CESOFTE  actualmente se ubica en la Vicerrectoría de Tecnología Educativa del Varona: “Este centro que conformamos en pleno período especial, tuvo el apoyo del Ministerio de Educación. Se decidió mantener un grupo en constante investigación para que, cuando se aliviara la situación económica del país, estuviéramos actualizados dentro del mundo tecnológico y poder llevarlo a la enseñanza.

“Fue tremenda batalla. Había muy poco dinero para reemplazar las viejas computadoras. Tuvimos que producir software e intentar entrar en el mercado internacional. Logramos una aceptación importante en varios países de Latinoamérica y con los fondos obtenidos mantuvimos una tecnología que, si bien no era la mejor, posibilitaba una alta preparación al colectivo de profesores en CESOFTE.

“Por ello, cuando la condiciones financieras cambiaron, pudimos introducir en las escuelas los medios tecnológicos necesarios para  responder a la política educacional cubana. A partir del año 2000 comenzamos a producir colecciones como Multisaber, El Navegante y Futuro que están en las primarias, secundarias y preuniversitarios de nuestro país.”

Mario del Toro, como muchos, decidió pasar del empirismo diario a una mayor superación. En 1998 cursó la Maestría en Informática Aplicada a la Ingeniería y la Arquitectura, en el actual Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE). Su tesis consistió en un sistema multimedia llamado Anfibia, para la enseñanza de la batracofauna cubana, ciencia que estudia el desarrollo de los anfibios.

“Esa etapa fue de mucho sacrificio. Andaba en bicicleta, salía de la casa hasta el ISPJAE; después iba a Miramar, pues hubo un tiempo que CESOFTE radicaba en los altos de la Editorial Pueblo y Educación. En ocasiones debía ir al Varona para alguna reunión.”

A lo largo de su carrera profesional ha cursado diversos postgrados, entre ellos, Fundamentos de la instrucción asistida por computadoras, Diseño gráfico e informática para la enseñanza y Multimedia, hipertextos e hipermedias: “Esa preparación es importante, junto a la formación autodidacta de mis comienzos en el mundo de la tecnología educativa, me he preocupado por la actualización constante.”

En el 2006 obtuvo el grado científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. Su estudio consistió en un modelo para el diseño didáctico de hiperentornos de enseñanza-aprendizaje desde una concepción desarrolladora: “Ahora trabajo en la aplicación del modelo para facilitar que los maestros puedan crear sus propios medios de enseñanza-aprendizaje, según sus necesidades.

“No se puede estar de espaldas al impresionante mundo de las ciencias aplicadas. Por eso, participo en un proyecto de investigación sobre las competencias que deben poseer los profesores para la utilización de las nuevas tecnologías y lograr una mayor preparación profesional.”

En el área científica tiene varias publicaciones, entre ellas, Multimedia para la educación, Sistema diagnóstico para la evaluación de la efectividad del software educativo y Propuesta de metodología para la evaluación de la calidad del software educacional: “Estos libros se pueden encontrar, sobre todo, en los politécnicos de Informática y abordan el tema de la elaboración y utilización del software educativo como medio de enseñanza-aprendizaje.”

A lo largo de su trayectoria ha ocupado varios cargos: “Dirigir el Departamento de Física y el CESOFTE me posibilitó aprender de los demás. Pero nada supera lo que he cultivado de mis estudiantes en estos años de trabajo en la educación de las nuevas generaciones y en la formación de profesionales en la enseñanza.”

Mario del Toro ha participado en intercambios académicos  en países como Venezuela, México, España y Francia: “La interacción con profesores y estudiantes de otras naciones es un proceso enriquecedor y un reto a la vez, más aún, dentro del área tecnológica.

“Desde 1994 tenemos relaciones con el Instituto Universitario Tecnológico de Bayona, en Francia. Actualmente, soy profesor invitado y participo en sus cursos de verano para la formación y recalificación de profesionales.”

Conocido por sus colegas como Mayito, se siente orgulloso de formar parte del colectivo del Varona: “Aquí ha transcurrido casi toda mi vida laboral. He sido testigo de momentos buenos y malos, y conozco personas con un valor humano increíble.”

-¿Cuál es su mayor satisfacción a lo largo de estos años en la educación?

Sonríe jovialmente, se recuesta en el butacón y queda pensativo como distraído en el tiempo. Busca las palabras exactas.

“Cuando comencé a dar clases, abracé la idea de cumplir con la Revolución. Entré en el Destacamento Pedagógico por deber y no por vocación. El estar hoy aquí, convencido de que aún es necesaria mi presencia para continuar la obra de mi país en la esfera educacional, es mi mayor orgullo.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Destacar la trayectoria pedagógica de Mario del Toro Rodríguez. Rememorar sus tiempos en el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech

Objetivos colaterales: Su paso de la enseñanza de la Física al campo tecnológico. Obtener información sobre el Centro de Software Educativo (CESOFTE). Destacar las publicaciones del entrevistado. Conocer sobre su experiencia en otros países.

Tipo de entrevista:

Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo, cara a cara.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipos de preguntas: 1-Directa y abierta. 2-Directa y abierta. 3- Directa y abierta.    
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Currículo de Mario del Toro Rodríguez. (Secundaria, complementaria, documental.)  

Libro: Bosquejo histórico de la educación en Cuba, Doctor Gaspar Jorge García Galló, página 88. (Secundaria, complementaria, documental.)  

EL PERIODISTA MÁS LONGEVO DE CUBA

EL PERIODISTA MÁS LONGEVO DE CUBA

“Si volviera a nacer sería igual, la radio es la pasión de mi vida”, afirma Manolo García desde su medio siglo en el dial matancero.

ARIADNA ANDREA PÉREZ VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el interior de la amplia sala y sin más preámbulo que el de los saludos, dice como una ráfaga: “¿Cuál es la primera pregunta?”. Habla seguro y calmado, como si ningún detalle del mundo pudiera escapársele. En ocasiones, rebusca en el baúl de la memoria hechos o personas medio olvidadas por sus 89 años.

Manuel de Jesús García García, el Decano de los periodistas matanceros, dedicó setenta años de su fructífera vida al medio que más amó: la radio. Todavía se escuchan materiales con su voz en la emisora Radio 26 donde trabajó hasta su jubilación en el 2007.

Después del triunfo revolucionario ocupó el cargo de Director del Consejo Provincial de Cultura en Matanzas y fue fundador de la Unión de Periodistas de Cuba.

-Radio Rialto marcó su debut como locutor. ¿Qué le aportó como periodista?

Comencé en la radio como locutor de  la emisora Radio Rialto en 1937 y desde entonces me vinculé a la redacción del noticiero La Palabra. En 1942 obtuve el título de periodista en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, de La Habana.

La radio en esos años era un proyecto y los que íbamos a él éramos como mariposas a la luz, no sabíamos qué era, pero sí que sería importante. Este medio tiene un gran poder de penetración y más públicos que otros. Uno siente la noticia como si estuviera viviéndola. Es maravilloso apreciar que la gente en la calle te ha escuchado.

¡Con la radio no se podía ni tener novia! Recuerdo que con mi primer cobro adquirí un traje gris, una corbata, una lata de leche condensada y un pomo de mermelada. ¡Esa fue mi primera compra independiente!

Los salarios eran muy bajos, por eso pedí un puesto en la Fábrica de Jarcia (de sogas y cordeles). Allí estuve algunos años en la oficina del intendente como auxiliar, participando como dirigente sindical en todos los movimientos huelguísticos ocurridos en ese centro, sin dejar de trabajar en la radio. Ese era mi sustento de vida, hasta que decidí dedicarme por completo al periodismo, pues ya se consideraba una profesión y tenía un salario estipulado por la ley. Aunque en esa época tenía un uso utilitario, porque manifestar ideas progresistas era un pecado.

Parece petulante decirlo, pero fui el único que combatió a Batista. Mantuve un programa de crítica llamado Radio Suplemento, suspendido temporalmente cuando el entierro de René Fraga Moreno, un maestro asesinado por un esbirro. Sabía que el pueblo me respaldaba. Esa era mi defensa. Si volviera a nacer sería igual, la radio es la pasión de mi vida.

-¿En qué consistió su labor en los periódicos El Imparcial y Adelante, que es el actual Girón?

En 1954 me cedieron una columna en el periódico El Imparcial y podía escribir sobre lo que quería, pero el redactor me quitaba las noticias poco convenientes, por eso me fui de allí y comencé en el Adelante. Al principio me dejaron libremente, tenían ciertas concesiones conmigo porque era el locutor de los actos públicos, pero en la segunda semana empezaron a eliminarme noticias, hasta que sólo apareció mi nombre; el director, Antonio Pimentel, me pidió que aflojara la crítica contra Batista y no lo hice. El periodismo no existía, era mentira, el dueño del periódico mandaba. Era un periodismo “rastacuero”.

-¿Qué actividades realizó a favor del Movimiento 26 de Julio?

Me sumé entre los primeros, fui el único periodista matancero que tenía el Movimiento y trabajé con Armando González, el coordinador provincial. Cuando me separaron del periódico Adelante y de la fábrica  Jarcia por mis actividades revolucionarias, partí hacia Costa Rica.

Allí trabajé en Radio Monumental y hacía cosas no oficiales para el periódico costarricense La República, dirigido por Carlos Andrés Pérez, amigo aparente de la Revolución Cubana.  Después trabajé en XEW, de Ciudad México, poco tiempo, porque al Movimiento 26 de Julio le convino que fuera a Monterrey con el objetivo de conseguir un mayor apoyo en esa ciudad, recaudando fondos para comprar armamento y enviarlo a la Sierra Maestra. .

En este país  hice, en compañía de Osmany Cienfuegos, el boletín del 26 de Julio donde apareció el primer reportaje escrito sobre la odisea del yate Granma, con las fotografías de los que participaron en esa epopeya. Además, durante mi exilio colaboré en las revistas Humanismo de los intelectuales venezolanos y en Repertorio Americano, del profesor Joaquín García.

Lo que más me impactó durante mi exilio fue el interés con que América Latina seguía los problemas cubanos, no sólo en aquel momento, sino  también después del triunfo revolucionario. Nuestro país es una guía para los revolucionarios del continente.

-¿Cómo surgió la emisora Radio 26?

Radio 26 nació como consecuencia de una polémica -que se hizo todo lo posible para que no trascendiera- entre el Partido Socialista Popular y el Movimiento 26 de Julio. Ambos querían controlar la propaganda revolucionaria, comprando la emisora Radio Tiempo. Esto ocasionó una pugna interna levemente expresada entre las dos organizaciones. El dueño de la emisora estaba comprometido conmigo porque trabajé muchos años para él, incluso gratis, y cuando tuvo que decidir a quién dársela lo hizo a favor del M-26-7.

-Usted fue uno de los primeros corresponsales en llegar a Playa Girón cuando el ataque mercenario. ¿De qué medios se valió para enviar las noticias a tiempo?

En Matanzas era el Jefe de Corresponsalía de los periódicos Revolución y Granma y fui enviado a la Ciénaga de Zapata con el camarógrafo Guillermo Miró, porque nos avisaron de una invasión mercenaria. Enviábamos las informaciones por vía telefónica a Radio 26 y de ahí la difundían para el resto del país.

Al frente del territorio de  Jagüey Grande estaba el Gallego Fernández y le preguntamos: ¿Hasta dónde podemos llegar? A lo que él nos contestó: ¡Hasta donde les alcance el valor! Nos mantuvimos en Girón todo el tiempo que duró la invasión. Actualmente, cada vez que coincidimos en algún lugar recordamos la anécdota.

Fuimos los primeros en llegar a Playa Girón, fue una bella experiencia. Había que ver la cantidad de hombres presentándose para marchar al interior de la Ciénaga y combatir de tal manera que no llegó a 72 horas el ataque mercenario. Nosotros teníamos dos revólveres, pero no fue necesario usar las armas, aunque estábamos dispuestos, siempre nos mantuvimos avanzando junto a los batallones.

En esa ocasión pude constatar que el pueblo era mayoritariamente revolucionario. Se demostró su disposición de hacer lo que fuera necesario. Las cosas tienen que llegarle como una espuela al espíritu, esa es una característica de los cubanos, que frente a las situaciones difíciles nos levantamos  más airados que nunca.

Algo simpático que nos sucedió en esos duros días de batalla: a raíz de un bombardeo tuvimos que escondernos debajo de una vaca muerta. Lo curioso del hecho es que no lo sabíamos y cuando nos percatamos ya era muy tarde para refugiarnos en otro sitio.

-¿Quiénes han sido sus modelos en el periodismo?

Mis modelos, algunos perdurables y otros que no merecen ser recordados, pero el primero fue Sergio Carbó, director del periódico  Prensa Libre, quien parecía combativo, pero engañó al pueblo. Después no tuve modelo y me plantee mi propio bastión de defensa sumándome a la Revolución desde el golpe batistiano y nunca le he fallado. Aquí estoy hasta que muera.

-El Premio Nacional de Periodismo José Martí es el principal reconocimiento que se entrega a los profesionales de la palabra. ¿Qué sintió Manolo al recibirlo?

La entrega del Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de toda la vida fue uno de los momentos más emocionante que he tenido. Nunca me niego a cumplir una tarea. He trabajado mucho, dediqué 70 años de vida a la radio, era el primero en llegar a la emisora y el último en irme. Si volviera a nacer sería de nuevo periodista. Yo amo mi profesión.

-¿Está Manolo satisfecho con su trabajo?

Bueno, en realidad no hice tanto, las posibilidades de un periodista en provincia no son muchas, la parte que me correspondía la desempeñé con mucho sacrificio. Considero que mi trabajo no fue sobresaliente, pues en él no recibí ninguna lastimadura, o no le importé a los enemigos o no realicé nada que mereciera la vida. Aunque de algún modo fui reconocido por  mi desempeño como  director de Cultura en Matanzas y los asesoramientos en las corresponsalías  de  los periódicos Granma y Revolución.

-¿Cuál es su mayor sueño?

Constatar la derrota del imperialismo yanqui, a mi edad eso será imposible, si tuviera 80 años quizás lo viera. También albergaba la esperanza de morir trabajando en la radio, pero ya me jubilé, y sigo en Cuba. Digo esto porque al principio era un periodista de procedencia pequeño burguesa  y pensaban que me iría a otro país, pero muchos de los que lo hicieron ya están en otras regiones del mundo. Yo me quedaré aquí siempre. Esta Revolución es bella y tiene líderes notables, incluso los nuevos. Debemos cuidarla con inteligencia y valor.

-Su esposa Mirta dijo en una ocasión que usted era como el río San Juan que atraviesa a la ciudad de Matanzas y ya no hay quien lo desvíe. ¿Qué opina?

Soy matancero, matancero inquebrantable. Antes era un poco regionalista porque ponía mi provincia por encima del país, pero ahora soy primero cubano y como tal, matancero de los buenos que ama esta ciudad.

La última vez que salí de esta Isla fui a México. Allí la gente me hablaba con admiración de ella. No comprendían cómo era posible que un país tan pequeño se pudiera enfrentar con tanta hidalguía a los Estados Unidos. Me enorgullecía escuchar a los extranjeros referirse a Cuba como una potencia, así que me siento honrado de ser cubano, de vivir aquí, de trabajar aquí y de morirme aquí.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Profundizar sobre la vida y obra de Manolo García, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Objetivos colaterales: Dar a conocer la trayectoria de Manolo García en la radio matancera. Reasaltar su papel en la cobertura periodística de la invasión mercenaria por Playa Girón. Mostrar sus cualidades como trabajador. Develar la labor desarrollada para el Movimiento 26 de julio.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido. De personalidad.
Por el canal que se obtuvo. Encuentro directo.

Tipo de título: De referencia al tema o al entrevistado.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipos de preguntas: 1) Información, abierta directa. 2) Información, abierta directa. 3) Información, abierta directa. 4) Información, abierta directa. 5) Información, abierta directa. 6) Análisis. 7) Análisis. 8) Análisis. 9) Análisis. 10) Análisis.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Bibliografía brindada por Manolo García. (Bibliográfica)
Artículo: ”Como un río de agua mansa”, del periodista Ventura de Jesús (documental)

 

LA VENTAJA: QUE CUBA NO CEDE

LA VENTAJA: QUE CUBA NO CEDE

Un acercamiento breve al Clásico Mundial de Béisbol.

CARLOS MANUEL ÁLVAREZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La palabra clásico, en su acepción más generalizada, se le confiere a algún suceso que marca pautas, el cual constituye un punto de giro dentro de cualquier rama del quehacer humano. Esto explica por qué el Clásico Mundial de Béisbol lleva ese nombre. Por primera vez la Federación Internacional de Béisbol Amateur (IBAF, por sus siglas en inglés) y las Grandes Ligas aúnan esfuerzos para organizar el torneo más fuerte que la historia de la disciplina haya conocido, a nivel de naciones.

Dinero redondo para los consorcios que hacen un negocio de este deporte, intento de la IBAF para devolver la pelota al concierto olímpico: intereses diferentes que encuentran una posible solución en común, brindando todo un espectáculo de bolas y strikes.

Desde el punto de vista institucional todo ello resulta inédito, pero en el terreno de juego la novedad la aporta Cuba, cuyos triunfos resuenan diferentes al contar con un béisbol regido por conceptos distintos al profesionalismo.

El elenco antillano fue catalogado como el equipo sorpresa en el 2006, pues nadie se explicó cómo aquella nómina de amateurs casi venció, y mostró la elegancia concedida a las estrellas mediáticas de las Grandes Ligas.

La clave no radica en la superioridad de nuestra pelota, sino en la concepción que tenemos de ella. Lo que para otros conjuntos es ahora mismo un  grave problema, aquí resulta una garantía.

En los días precedentes al II Clásico, varios países observan decepcionados la ausencia de algunas figuras que rechazan vestir la camiseta nacional. Los dominicanos no contarán con los servicios de Vladimir Guerrero y Venezuela prescindirá de su astro Johan Santana, por solo citar dos ejemplos.

Como justificaciones se escuchan lesiones y demás, pero se conoce asimilan las presiones de sus dueños o prefieren cuidarse en aras de sus dólares.

Cuba no padece esos desmanes. Para todos los peloteros de la Isla resultaría glorioso representar al país en el venidero evento. Nuestra idea de cómo debe conformarse un equipo de béisbol, privilegiando el juego colectivo por encima del protagonismo individual, nos proporciona ventaja, incluso antes de hacerse el primer lanzamiento.

El ejemplo que más ilustra lo dicho sucede por estos días previos a la cita de marzo. El antesalista de los Yankees, Alex Rodríguez, jugará por República Dominicana, cuando lo hizo por Estados Unidos en la versión anterior, y posiblemente desplace de la titularidad a un estelar como Adrián Beltré, que siempre ha mostrado deseos de representar a los quisqueyanos.  

El Clásico Mundial de Béisbol apenas comienza, y puede llegar el momento en que para los peloteros profesionales sea un anhelo representar a la patria, como sucede hoy con la mayoría de los futbolistas internacionales.

El tiempo pasa y mientras las aficiones esperan por el amor de sus ídolos, ya Cuba tiene adelantado ese terreno.