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Isla al Sur

“EL PLACER MÍO ES SER PERIODISTA”

“EL PLACER MÍO ES SER PERIODISTA”

Juan Emilio Fríguls de vuelta a las entrevistas, pero en esta ocasión desde el lado opuesto.

IVÁN MORALES MORALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un hombre sencillo, honesto y además merecedor de distinciones tan importantes como el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida, la Medalla Alejo Carpentier y la condición de Vanguardia Nacional por más de diez años, era algo sin precedentes para mí. Juan Emilio Fríguls, el reportero paradigmático de Radio Reloj, sentó una huella  indeleble en su paso por la profesión.

Sus inicios

“En la familia no existía la tradición periodística, yo fui el encargado de iniciarla. Mi padre deseaba que siguiera sus pasos como comerciante, pero me rehusé”.

Sobre esa decisión, el propio Fríguls contó en una ocasión a la periodista Ivet Gonzáles Lemes: “Yo quería ser un cronista de renombre y él me dijo: Deberás ganarte el pan de cada día, pero trata de que no sea con el sudor de tu frente, sino con el placer de ella. Mi respuesta no se hizo esperar: Perfectamente, el placer mío es ser periodista”.

Así, con 24 años, ingresó en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, y como estudiante comenzó a trabajar el tema de la sociología religiosa en Información, la publicación más voluminosa del país antes del triunfo de 1959.

El encanto de la radio también lo sedujo. El 6 de octubre de 1946, los mejores cinco expedientes de la primera graduación de la Márquez Sterling –entre los que se encontraba Fríguls- inauguraron el noticiero La Palabra  de Unión Radio.

Sus trabajos le valieron la admiración de un periódico tan influyente como El Diario de la Marina, donde comenzó a trabajar en el año 1947. Colaboró también con la sección En Cuba de la revista Bohemia.

Cuando cerró el Diario…, la naciente Radio Habana Cuba le abrió  las puertas. Allí realizó una ardua labor y aumentó su curriculum en el sector de la cultura. Esto le proporcionaría más tarde el Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro.

Radio Reloj

Con un prestigio ganado sobre la base de esfuerzo y nombre propio, llegó a Radio Reloj en 1970. Cultivando el mismo periodismo de calidad de antaño, un periodismo de “olfato” rastreador de la noticia, de inmediatez y excelencia en las notas redactadas, se hizo acreedor del Premio Nacional de la Radio en el 2003. En esta emisora sentó cátedra hasta sus últimos días y en ella fue para todos los compañeros, un ejemplo.

Para Alberto Ajón, su director en la Revista Semanal, “existen tres clases de educadores: instructor, profesor y maestro. Juan Emilio Fríguls poseía todas las categorías, pero resumidas en una sola: era maestro de maestros.

“Admiraba su constancia en el trabajo y la vida, cualidades que le permitían, sin decirlo, predicar con la acción. Esa forma particular de enseñar tocaba de cerca a quienes compartíamos el quehacer diario junto a él”.

Isidro Betancourt se considera entre los pocos amigos personales de Juan Emilio: “En un primer encuentro parecía una persona inalcanzable, yo lo miraba con mucho temor por la grandeza de su figura. Sin embargo, la relación con los más jóvenes fue algo que lo marcó. Era una institución, una escuela.

“Trabajar con Fríguls aportó muchísimo a mi formación revolucionaria y profesional. Gracias a él conocí la verdadera concepción del periodismo y la noticia. Fue un placer ser compañeros de trabajo”.

Esa facilidad que poseía para inculcar los conocimientos adquiridos durante el decursar de los años, lo destacaba entre sus colegas de profesión. La disposición jamás faltó. En cada persona que colaboró con él, dejó una impronta que, aún después de su desaparición física, es imposible olvidar.

Un apasionado reportero de Reloj, Lázaro Chiang, considera que “conocerlo y laborar junto él dejó una huella en mi vida para siempre. Nuestro acercamiento se produjo por la admiración hacia su trayectoria. Me enseñó el arte de estudiar, de leer cada día más y, sobre todo, a proporcionar una mayor creatividad a lo que hacía”.

En cierta ocasión Josefa Bracero, autora del libro Rostros que se escuchan, preguntó sobre el aporte de una emisora como Radio Reloj al periodismo cubano, y Fríguls respondió: “Cualquier periodista con verdadera vocación debe pasar por lo menos tres o cuatro meses en esta emisora, porque brinda el poder de la síntesis y la inmediatez”.

Una persona común

Fríguls inspiraba seriedad y respeto, pero detrás de esa impresión se escondía una persona jocosa, capaz de hacer un chiste cuando los ánimos estaban “por el piso”.

Era usual verlo en la cola para comprar el pan, o simplemente subir a un ómnibus. No apreciaba las concesiones que deseaban tener con él quienes lo reconocían. Todo lo contrario, si debía esperar, lo hacía como uno más. Siempre se consideró como un cubano común.

El cubano común sufre el convivir diario con la problemática que le rodea. No voltea la espalda y hasta ríe de su propia agonía. Se levanta ante cada obstáculo interpuesto y continúa el camino hacia adelante.  Así era este hombre y de esa manera queda en la memoria de quienes lo conocieron.

Premio Nacional de Periodismo José Martí

Como reconocimiento a la labor desarrollada durante toda una vida, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) otorga el Premio Nacional de Periodismo José Martí cada año en nuestro país. En 1996, Juan Emilio Friguls fue acreedor del lauro.

Esa distinción premió la larga trayectoria en una carrera para la que Fríguls pedía rectitud y lealtad. En sus palabras, “si un periodista no es honesto, difícilmente consiga cierta influencia con el trabajo que hace”.

Sobre el galardón, rememora Roberto Márquez, jefe de Información en Radio Reloj y quien lo dirigiera por mucho tiempo: “Fue un reconocimiento muy especial a tantos años de labor, por la entrega sin igual al deber. Era un soldado de la palabra, del párrafo”.

A su vez, Chiang y Betancourt, concuerdan en sus respuestas para reafirmar que fue una especie de medalla otorgada a la sistematicidad por hacer las cosas cada día mejor, a la calidad periodística, la honestidad y a su condición de revolucionario.

El título de Decano de la Prensa no estaba asociado sólo a ser en algún momento el periodista con más años de ejercicio en el periodismo, sino también, a la inteligencia y sabiduría que le caracterizaba.

Entre los que se quedaron

Al triunfo de la Revolución, muchas personas no estaban de acuerdo con el naciente proceso y decidieron abandonar el país. Dejaron atrás su tierra reconocidos artistas e importantes personalidades. Pero como toda regla tiene su excepción, otro grupo prefirió quedarse junto al pueblo y enfrentar el nuevo reto.

Entre ellos estuvo Friguls, dueño de una posición acomodada dentro de la burguesía cubana, y quien optó por dejar a un lado lo material, para dedicarse a la Isla que lo vio nacer.

Con orgullo, su hijo Joaquín, refiere: “Nunca le pasó por la mente realizar trámites para irse del país. Antes del año 1959 recibía un salario altísimo, y después lo perdió. El nuevo proceso no le aportó privilegio alguno, y a pesar de ello decidió permanecer aquí. Con este vio realizado su ideario de justicia social; prefirió mantenerse junto a los suyos y sin concesiones hacia él”.

Más allá de lo profesional

Juan Emilio Fríguls era una persona dedicada por completo a sus deberes. Pasaba largas horas fuera del hogar, pero el trabajo solo conformaba parte de su vida; la otra, era la familia.

“Las responsabilidades lo atrapaban por completo. Imagínate, el periodismo fue todo para él. Papi era más bien un hombre público. Una felicitación cordial de quienes admiraban su obra, resultaba más reconfortante que cualquier estímulo. Era enemigo acérrimo de los homenajes.

“Cuando le otorgaron el Premio Nacional de Periodismo ni siquiera lo mencionó en la casa, nos enteramos al día siguiente con las noticias que aparecían en televisión”.

Joaquín admite que el padre, más allá de la relación filial, le dejó un paradigma de consagración y honestidad a seguir: “Estoy orgulloso de él, su ejemplo me sirve de guía en el bregar diario y permite no mellar mi empuje ante cada tarea”.

Católico confeso y devoto de la Revolución

Después de 1959 hubo ciertas incomprensiones hacia las personas que defendían su fe. Estas, sin embargo, no mellaron su espíritu de católico confeso y fiel, y también devoto a la Revolución naciente. Continuó el camino propuesto desde un inicio y  formó valores en ambos terrenos.

El miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, recuerda la magnífica relación  de Fríguls con la Iglesia. También destaca la brillantez del periodista, diafanidad y el buen dominio lingüístico que mostraba en sus trabajos.

“En su obra podemos apreciar la manera parca de hablar, influida por el estilo de Radio Reloj; el secreto consistía en ello, en la precisión escueta del lenguaje, ya fuera personal o periodístico.

“La historia se ha encargado de recoger el nombre del teniente Sarría como la persona que evitó el vil asesinato de Fidel, pero Fríguls desempeñó un papel importante durante aquellos sucesos en nombre de la Iglesia católica”.

Hombre culto y distinguido, El Decano de la Prensa es considerado por Monseñor Carlos Manuel de Céspedes como muy ayudador, por su vocación de servir a los demás sin reparos.

Tal vez por eso, la huella de Friguls en el periodismo nacional trasciende la presencia física y constituye un legado para otras generaciones de profesionales, influidas por su singular magisterio.

Pregunto entonces a Isidro Betancourt, ¿qué le diría usted si volvieran a encontrarse?: “Gracias eternamente por tu ayuda a mi formación personal y como ser humano”.

Ya no tenemos el privilegio de escuchar tras el tic-tac de Radio Reloj, una voz acotando: “Reportó, Juan Emilio Friguls”, pero esa estirpe quijotesca adornada de su inseparable guayabera, jamás pasará al olvido. El mejor tributo que podemos brindarle es recordarlo como siempre quiso: desempeñando bien, con alta dignidad, la profesión que tanto amó.

(Para la realización de este trabajo, agradecimientos especiales a Raúl Menchaca, Sonia Rodríguez y Rogelio del Río, periodistas todos de Radio Reloj; y a Joel García, reportero de Trabajadores)

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Investigar sobre el trabajo de Juan Emilio Friguls en el periodismo cubano.

Objetivos colaterales: Dar a conocer la obra profesional de Juan Emilio Friguls; Conocer su trabajo en la emisora Radio Reloj; Ahondar sobre su vinculación con la Iglesia; Recoger opiniones de quienes trabajaron con él                                       

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Colectiva
Por su forma: De citas
Por su contenido: De opinión autorizada
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara y las citas por fuentes documentales

Tipo de título: De cita textual
Tipo de entrada: Directa o de presentación
Tipo de cuerpo: De Citas
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistador

Fuentes consultadas:

Documentales:

Báez, Luis: Los que se quedaron, La Habana, Ed. Letras Cubanas, 1996.

Bracero, Josefa: Rostros que se escuchan, La Habana, Ed. Letras Cubanas, 2002.

Internet:

Gonzáles Lemes, Ivet: Juan Emilio Friguls o llevar de hábito una guayabera. Tomado en: http://islalsur.blogia.com/2007/081001-juan-emilio-friguls-o-llevar-de-habito-una-guayabera.php. Consultado el 22/11/2008.

Bracero, Josefa: Juan Emilio Friguls, el decano de los periodistas cubanos. Tomado de: http://www.radiocubana.cu/historia/la_memoria_radial/juan_emilio_friguls_el_decano_de_los_periodistas_cubanos.asp. Consultado el 22/11/08.

Cabré, Tate y Argel Calcines: Juan Emilio Friguls: el decano se despide. Tomado en: http://www.opushabana.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=1079&Itemid=45&limit=1&limitstart=0. Consultado el 21/11/08

 

VIVIR ENTRE DIFUNTOS

VIVIR ENTRE DIFUNTOS

Julio Hernández es de las pocas personas que han convertido un cementerio en su segunda casa.

LUIS ALEJANDRO YERO MONTEAGUDO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Yo soy un hombre muy bruto. Mi vida no se la he contado a nadie, ni a mi madre, que en gloria esté”, dispara certero Julio Hernández a la primera de las interrogantes que pretendían escarbar en las interiori-dades de un hombre con 64 años de experiencia en el oficio de sepulturero.

“Hago mi trabajo y punto”, responde ríspido, mientras se acomoda a reposar el almuerzo en uno de los bancos de la Necrópolis de Colón, joya del patrimonio cultural y en la lista de los camposantos más fa-mosos del mundo.

Así de difícil presentó Julio sus credenciales. Durante dos semanas incumplió todas las citas acordadas. “Ahora mismo cogió botella en el carro fúnebre”, decían al preguntar por sus señas. Finalmente, al último encuentro, decidí ir una hora antes.

El largo de las uñas enseguida atrapan la atención. Quizás no le al-canza el tiempo para cortárselas o no tiene a nadie que se lo recuer-de. Sus manos grandes y ásperas aprietan bien fuerte al saludar. Es canoso y de piel negra. Una afección en la rodilla lo obliga a caminar arrastrando los pies. Anda pasito a pasito por los rincones del ce-menterio.

Grandes espejuelos lo confunden con esos abuelos que suelen con-tarles historias a los nietos. A veces deja inconclusa las frases al no encontrar las ideas precisas. Otras, las dice de sopetón, casi siempre cuando es una burla.

“De aquí hasta Lawton hay tremendo tramo. Mira, apúrate y deja de preguntar boberías“. “¡Vive tan lejos!”, comento sin responder al ata-que. “¿Y cómo llega hasta aquí?”. La mueca de su cara me anticipa una frase burlona. “¿Cómo va a ser? ¡A golpe de guagua!”, dice y mira de reojo lo que anoto en la agenda. De improviso, comienza a hilvanar algunos trazos dispersos de su larga historia.

“Siempre me ha gustado fumar tabacos. Ni me acuerdo cuándo fue la primera vez que tuve uno entre mis dedos. Nací en el Cerro, en 1931. De mi niñez recuerdo poco. A mi madre la perdí cuando no medía ni una cuarta. Ya cumplí 77 años y aquí estoy desde los 13.”

¡¿Tan niño?!, inquiero rápido para aprovechar su propio impulso.

¿Niño? En aquella época había que hacerse hombre rápido.

-¿Por qué a esa edad? ¿Era tan pobre?

Pobres somos todos. Yo quería ganarme mi dinero. Quise indepen-dizarme. Cuando aquello estaba como en cuarto o quinto grado. No recuerdo bien.

-¿Le viene por tradición familiar el oficio, o es usted el primero?

No, no, no. Mi abuelo, mi papá, todo el mundo. Desde 1870 y pico, mi abuelo era sepulturero en el Cementerio de Espada. Y así nacie-ron sus hijos, luego vinieron los “nueros” y a todo el que pudo, lo coló en el oficio. ¿No quieres estudiar? ¡Ah!, parado en una esquina no puedes vivir. Supuestamente, vine por una semana porque había de-jado la escuela, y aquí estoy todavía.

-Y entonces vino a trabajar al cementerio de Colón.

Sí. El Cementerio de Espada cerró en 1878, y desde entonces co-menzaron a traer los difuntos para acá. Con los muertos vino mi abuelo y aquí echó su vida y la de todos nosotros. Cuando eso yo no estaba ni por los riñones de mi padre.

-¿Recuerda su primer entierro?

¡Qué me voy a acordar!

-¿Y cuál le viene a la memoria?

¡Tantos entierros! Si yo hubiese sido una persona con madurez qui-zás lo recordaría, pero era un niño todavía.

-¿Se asustó la primera vez que vio un cadáver?

Na’. Yo no me impresiono con nada por primera vez. Uno se adapta, como en todas las cosas. Para mí, era meter un cajón en un hueco.  

-¿Le teme a la muerte?

De esa nadie escapa. Aquí todos tienen reservado su pedazo de tie-rra.

-¿Y a los muertos?

Pago al difunto que mueva la tapa de concreto que le ponemos en-cima de su tumba.

-¿Quién le enseñó las mañas del oficio?

Mi padre. Yo siempre estaba a su lado. Es como todo, alguien tiene que irte diciendo: “así se hace”, “no lo hagas de esa forma”…

-¿Aprendió rápido?

Esto no lleva mucha ciencia. Abrir una tapa y meter un cajón.

-Entonces es un trabajo fácil.

No, no, tampoco así. Parece fácil, pero no lo es. La caja tiene que empatar bien con el tamaño de la tumba, debes tener mucho cuidado al bajarla, los cuerpos se exhuman cada cierto tiempo… Todo en la vida tiene su mecánica y enterrar un muerto también.

-¿Se ha casado?

¿Casado? Hasta ahora con mi bolsillo.

-¿No hubo mujeres en la vida de Julio?

Estuve con todas. Ninguna me pudo amarrar, pero no te metas en las cosas de mi casa.

-¿Tiene hijos?

Cinco.

-¿Alguno de ellos es sepulturero?

Uno nada más. Dejó los estudios y yo le dije: “Vamos para el cemen-terio”. Y aquí estamos juntos, porque vago no podía ser.

-¿Otro familiar suyo se dedica a este oficio?

Mi hermano Quilín. Murió ya. Ese era el único que ustedes los perio-distas podían coger para todo esto. A él le gustaban las entrevistas, tirarse foto. De estas tumbas viejas se sabía todos los cuentos. Él tenía mejor memoria. Mira, me está dando sueño, y si me duermo te dejo a media.

-¿Lo aburro?

No viejo, yo siempre cojo un diez después del almuerzo y cuando estoy dormido no respondo para nadie.

-Julio, ¿tiene trabajo todos los días?

¿Cuándo no hay trabajo? Todos los días se muere alguien.

-¿Y siempre está aquí?

De domingo a domingo.

-¿Tanto le gusta este lugar?

Mira, ni muerto podré salir de aquí. En mi casa me aburro y en la te-levisión hablan de lo mismo y lo mismo. Eso es para los muchachos que nacieron ahora.

-¿No es un poco triste vivir prácticamente entre difuntos?

Aquí están mis raíces. Mi abuelo, mi padre, mi hermano, mi hijo…Para mí eso no es triste.

-¿A qué hora se levanta?

No tengo hora, pero nunca he dormido la mañana. No me gusta hacerlo.

-¿Tampoco tiene hora para acostarse?

Yo soy un hombre libre y soberano. Lo mismo me acuesto a las dos de la madrugada que a las ocho de la noche. A veces me pongo a jugar dominó con la gente del barrio o me fumo un buen tabaco antes de acostarme.

-¿No tiene días libres?

Claro, hay veces que me tocan y otras, no.

-¿Y los días festivos?

¿Qué tú piensas, que la gente deja de morirse los fines de años, el 14 de febrero o el Día de las Madres? Para morirse solo hay que es-tar vivo.

-¿Ha enterrado algún personaje famoso?

¿Famosos?, para mí todos son muertos.

-Pero usted sepultó al hombre de la tumba parada.

¡Ah!, sí, Rodriguito. Él compró un terreno para hacer su tumba y la de la esposa. No sé cómo lo adquirió. La hizo para ser enterrado para-do. Se puso tan fatal que murió al terminar el arreglo de la capilla. Se la entregaron al mediodía y por la noche le dio un infarto. Tanto tra-queteo y, al final, ni pudo ver su tumba, ni terminó acompañado. A su mujer la sepultaron por casa del diablo. 

-¿Le costó trabajo ese entierro?

No mucho. Fue un poco más fácil, porque no había problemas con el balanceo de la caja. Solo la tuvimos que dejar caer poco a poco has-ta que llegó al fondo.

-¿Y a sus padres, quién los enterró?

A mi madre no sé, porque era niño cuando murió. Cuando mi padre, ya era hombre, pero en ese momento no me fijé en quien fuera ni dejara de ser el enterrador.

-¿Le ha dado sepultura a algún amigo?

¡Ay!, niño, yo he enterrado a todo el mundo, a amigos y enemigos.

-¿Qué ha sentido?

Yo siento lo mío, lo ajeno no. Cada uno carga con su jolongo. No puedo llevar el sentimiento de este, de aquel o del otro. Los mismos que van al entierro, después van para su casa, se toman cuatro co-ñac y se olvidan del difunto. ¿Cómo voy a llevar esa vida martiriza-da? Nada vale en cuestión de muertos.

-¿Es cierto que ya está jubilado oficialmente?

Hace quince años.

-¿Por qué sigue aquí?

Creo que todavía puedo dar una mano. Además, la chequera no al-canza para vivir. Todo vale más caro de lo que uno gana. Sobrevivo con los trabajitos que todavía puedo hacer.

-¿Cree en alguna religión?

En todas. No soy fanático, pero creo en Dios y en Yemayá. Lo mismo rezo un Padre Nuestro, que le pongo una vela a Changó. 

-¿Si no hubiese sido sepulturero?

Menos vago en una esquina, algo iba a ser en esta vida. Sería alba-ñil o rompepiedra. 

-¿Por qué no le gusta que lo fotografíen?

¡Ay!, mijo, porque no soy modelo, ni historiador, ni estoy para catálo-go de revista.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Mostrar la laboriosidad de un hombre mediante su psicología y vida, dedicada por entero al oficio de sepulturero.

Objetivos colaterales: Enseñar las aristas poco conocidas del oficio. Conocer anécdotas curiosas relacionadas con su trabajo y el cemen-terio. Dignificar una labor tan sencilla y hasta vista despectivamente. Exponer otro punto de vista menos triste de la muerte a partir de un hombre que diariamente se relaciona con ella. Revelar la vida poco común de Julio Hernández.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De retrato (la que prevalece, puesto que los demás tipos están subordinados a la intención de retratar al entrevistado). 
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas:

1) Cerrada; 2) Cerrada; 3) Cerrada; 4) Directa; 5) Inducida; 6) Ce-rrada; 7) Directa; 8) Cerrada; 9) Cerrada; 10) Cerrada; 11) Ce-rrada; 12) Cerrada; 13) Inducida; 14) Cerrada; 15) Cerrada; 16) Cerrada; 17) Cerrada; 18) Cerrada; 19) Cerrada; 20) Cerrada; 21) Cerrada; 22) Cerrada; 23) Cerrada; 24) Directa; 25) Cerra-da; 26) Cerrada; 27) Cerrada; 28) Cerrada; 29) Inducida ; 30) Cerrada; 31) Directa; 32) Cerrada; 33) Directa; 34) Cerrada; 35) Directa; 36) Cerrada; 37) Directa; 38) Directa

Tipo de conclusión: Frase de impacto que evidencia el final.

Fuentes consultadas:

Documentales:
Ortiga, Josefina:”La ciudad de los muertos”. En: www.lajiribilla.co.cu/2006/n287_11/memoria.html. Consultado: 29/11/08

Risquet, Jesús : ”La Necrópolis Cristóbal Colón”. En: http://edicionesanteriores.trabajadores.cu/proposiciones/cuba%20por%dentro/jrb-cementerio.htm. COnsultado: Ídem

Godoy Tápanes, Idania: “Mi profesión es una de las más humanas”. En:http://www.radio26.co.cu/noticias/rostros/index-02-09-2008-es.htm. Consultado: Ídem

Directas:

Teresita Aloy, historiadora del cementerio de Colón.
Damián Jiménez, sepulturero del cementerio de Colón.    
Julia Barroso, secretaria del cementerio de Colón.

 

EL CUMPLIMIENTO DE UN SUEÑO

EL CUMPLIMIENTO DE UN SUEÑO

La confección de proyectos con la participación del cliente, la asesoría, consultoría, tasaciones y dictámenes técnicos, son algunos de los servicios que brinda el Programa del Arquitecto de  la Comunidad. Ana Martha Amaro Coto, directora provincial de la empresa en Ciudad de La Habana, profundiza sobre el tema.

 

NADIA HERRADA HIDALGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Gloria está desesperada, hace más de un mes que la empresa le otorgó el permiso de construcción para una vivienda por esfuerzo propio y todavía no sabe cómo proyectarla. Su sueño siempre ha sido diseñar la casa donde vivirá, pero reconoce que no puede hacerlo sola, necesita la ayuda de un profesional.

La entidad del Arquitecto de la Comunidad es el principal soporte técnico del programa constructivo por esfuerzo propio y, además, practica el método participativo de diseño como estrategia novedosa dentro de la arquitectura cubana. Aquí el cliente puede intervenir en la proyección de su vivienda.

La licenciada Ana Martha  Amaro Coto, directora provincial de la entidad en Ciudad de La Habana,  ofrece  más detalles sobre los servicios que presta la unidad, pero previamente rememora su surgimiento.

“El  Programa del Arquitecto de la Comunidad (PAC), impulsado por la Organización no Gubernamental  Hábitat Cuba, surgió en 1994 en la provincia de Holguín.

“El Instituto Nacional de la Vivienda y el gobierno local aunaron esfuerzos con el objetivo de cubrir un espacio que había entre la población y la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU),  actualmente Planificación Física. En aquel entonces la DAU  exigía un proyecto de las intervenciones necesarias en la vivienda con una licencia de construcción, sin que existiese verdaderamente una entidad estatal capacitada para ello.

“Luego  del surgimiento de este programa,  extendido posteriormente  a todo el país,  la población contó  con una  entidad  que brindaba servicios técnicos y de proyección”.

-¿Cuál es el objeto social de la institución?

Nosotros formamos parte de  un programa con carácter profesional y de interés social que tiene como objetivo prestar los servicios necesarios que requiera la población en cuanto a la elaboración de proyectos,  asesoría, consultoría, tasaciones, dictámenes técnicos y otros, vinculados con la construcción, conservación, rehabilitación, ampliación, remodelación y el mejoramiento físico, ambiental y funcional de la vivienda, priorizándose este tema en el sector privado, aunque también atendemos al sector estatal.

-En el caso de Ciudad de La Habana, una de las zonas más pobladas en Cuba, ¿cómo están organizadas las oficinas?

En la capital la empresa surgió tres años  más tarde,  el 8 de febrero de 1997. En aquella época un grupo de 17 trabajadores del municipio de Playa atendían a los 14 municipios del resto de la provincia; por supuesto, no eran suficientes.

Posteriormente, en la medida en que acudieron profesionales para ocupar las plazas, se fueron formando los grupos por municipios, hasta llegar a constituirse las 15 oficinas en cada uno de ellos, con un total de 269 arquitectos.

Hoy día las oficinas están distribuidas  a nivel  de ciudad, por  cada municipio, brindando atención a todos los consejos populares de la zona.

En dependencia de la extensión del territorio, el número de viviendas y la complejidad  que presenten, será la cantidad de arquitectos que le corresponda a cada consejo popular; eso sí, como bien indica nuestro nombre, habrá un arquitecto en cada comunidad.

-¿Qué ventajas brinda a los ciudadanos los servicios que ofrece?

El PAC simplifica los trámites y da la posibilidad a la población de tener asesoría técnica mediante un novedoso método de diseño participativo  dentro de la arquitectura cubana. Este método consiste en la participación de  la familia junto al profesional para dar solución a su problema.

Por otra parte, desde el punto de vista técnico-legal, tiene una gran ventaja porque estos servicios complementan el trabajo que se desarrolla en las Subdirecciones Jurídicas de las Direcciones Municipales de la Vivienda.

-¿Contribuye el Arquitecto de la Comunidad a aminorar los efectos del problema de la vivienda?

Ese realmente es uno de nuestros objetivos, pero la escasez de materiales, unido a la situación económica de nuestro país, nos limita un poco. Por ejemplo, si un especialista sugiere destruir un baño porque está mal ubicado, es casi seguro que el cliente no siga su consejo, por las razones antes expuestas, y en este sentido es que vemos un poco obstaculizado nuestro esfuerzo. 

-¿Qué otras posibilidades brindan?

Como le comentaba al inicio, la familia tiene la oportunidad, con nuestra ayuda,  de determinar si una permuta es conveniente o no, o  si es factible cerrar un patio o abrir una ventana, dividir o unificar una casa, etc.

Incluso, orientar sobre cómo optimizar las condiciones físico-ambientales de un hogar, aprovechar  al máximo la iluminación natural o colocar los muebles para una mejor distribución del espacio, también son tareas nuestras ya que conducen al mejoramiento del  hábitat.

-¿Cómo puede la población acceder a estos servicios?

En la oficina de trámites de cada municipio de esta provincia existe una programación para la atención al público lunes, miércoles y viernes de 8.30 am a 5.30 pm, y martes y jueves de 10.45 am a 6.45 pm.

Una vez aquí, se analiza el contrato con el cliente, siempre que tenga la propiedad legal de su vivienda. Se le explica las tarifas del servicio y la forma de trabajo y se asigna un arquitecto responsable de su caso, quien le dará seguimiento hasta que resuelva el problema.

-¿Los arquitectos están subutilizados en lugares donde la densidad de población es baja?

No, actualmente con el auge de la programación constructiva, los profesionales que tenemos no son suficientes.

-¿Cuáles son las  nuevas perspectivas que tiene el Arquitecto de la Comunidad?

Estamos inmersos en un proceso de ampliación de las líneas de trabajo que incluye la aprobación de proyectos de edificios de más de cinco niveles y las soluciones de intervenciones urbanas de manera integral.

-¿La entidad tiene vínculos con la oficina de la Vivienda?

Sí, los abogados de la Vivienda reconocen nuestra ayuda técnica en temas legales como la declaratoria de herederos, la adjudicación de propiedad, los límites y linderos y las tasaciones.

-El PAC se aplica en Cuba hace más de una década, ¿ha tenido algún reconocimiento esta práctica?

Sí, el PAC obtuvo en el 2001 el Premio Mundial del Hábitat que otorga la Organización de Naciones Unidas (ONU), pero en realidad, el máximo reconocimiento es que la población considere a nuestra entidad como una de las mejores dentro del sistema cubano de la Vivienda.

-¿Qué satisfacciones tiene Ana Martha como directora provincial del PAC en Ciudad de La Habana?

La mayor alegría es que cada cliente se sienta bien atendido y poder contribuir en algo a mejorar su vivienda; para ello nos proponemos estabilizar y fortalecer cada vez más el PAC, continuar prestando servicios a la población y profundizar en el método participativo de diseño como vía para involucrar a las familias en la solución de su problemática habitacional.

El cumplimiento de estos objetivos  y la consolidación del PAC harán posible que personas como Gloria puedan cumplir el sueño de proyectar su hogar.

CULTIVANDO LA ROSA

CULTIVANDO LA ROSA

YOHANA LEZCANO LAVANDERA.
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La alegría es el vino del espíritu”. Este vino al que se refería el Apóstol nutre a los pioneros que participan en la peña La Rosa Blanca, conducida por el escritor pinareño Lorenzo Suárez, los primeros miércoles de cada mes en el Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura Hermanos Loynaz.

Es un proyecto comunitario para pioneros de cuarto a sexto grados que estudian en escuelas primarias como Conrado Benítez, Rafael María de Mendive, Isidro de Armas y Roberto Amarán, quienes participan en una tertulia de apreciación y creación literaria en la declaman, cantan, escriben poesías, hacen cuentos y exponen sus dibujos.

El objetivo de la peña es difundir la obra de escritores de Pinar del Río, y a su vez, fomentar el amor por la literatura infantil e integrar a los pioneros en la vida cultural de la provincia, lo que da la posibilidad de mantener viva la imagen del centro, refirió Madelín Díaz, especialista de promoción del centro Hermanos Loynaz: “Los pequeños ven en Lorenzo al escritor amigo, al hombre que les llega y vincula los temas martianos con la literatura en la escuela”, abundó la propia fuente.

Para este creador, La Rosa Blanca constituye un homenaje al Maestro, lo cual le aporta satisfacción porque las charlas le retroalimentan como escritor de literatura infantil.

La peña se creó en el año 2002. Los primeros encuentros fueron en el parque Paquito González, con estudiantes de la escuela Conrado Benítez. Al reinaugurarse el centro Hermanos Loynaz, este se convirtió en la sede.

Otras peñas organizadas por él son Tras las huellas de la historia y El patio encantado, realizadas los segundos martes de cada mes en el Museo Provincial de Historia, y los primeros miércoles de cada mes en la UNEAC, respectivamente

RENACER

RENACER

Historia del primer órgano restaurado en Cuba, el Daublaine-Ducroquet, de la Iglesia de San Francisco de Paula.

CAROLINA GARCÍA SALAS Y MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
  
El órgano (Daublaine-Ducroquet, Francia, ca. 1845-1855) de la Iglesia de San Francisco de Paula, logró seducir con su melodía a quienes asistieron a su reestreno.

Este es el primer órgano restaurado en Cuba, conserva gran parte de su tubería y maquinaria originales. En su placa consta que fue construido por la antigua casa francesa Daublaine-Callignet, y aunque no aparece la fecha, se conoce que fue entre 1845 y 1855 porque durante esa década el taller perteneció al comerciante Pierre Alexander Ducroquet, quien añadió su apellido a los instrumentos que se fabricaron en el período.

Compuesto por más de 400 tubos, permaneció en el coro alto de la pequeña parroquia de Paula hasta la expropiación del templo a principios del siglo XX, cuando fue trasladado al reparto Mónaco. Allí fue deteriorándose paulatinamente al ser atacada parte de su madera por el comején. Sin embargo, antes de su absoluta destrucción, en el año 2000 las autoridades eclesiásticas lo donaron a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, donde se ocuparon de iniciar la rehabilitación de este y otros instrumentos en desuso. 

Luego de diferentes investigaciones, contactaron con el organista español Joaquín Lois, quien vino a Cuba en el 2000 para catalogar todos los órganos de Ciudad de La Habana, y concluyó que el de la iglesia de Paula era el más interesante, por lo que recomendó fuera el primero en repararse.

En el 2005, una vez desmontado y embalado en 13 cajas, fue transportado por vía marítima hacia el taller de Lois, en España, donde recuperó su esplendor musical. No fue tarea fácil, los especialistas tuvieron que superar diversos obstáculos producidos por las huellas del tiempo y las termitas. Paralelamente, la misión de renovar su fachada de roble de estilo neogótico, le fue confiada a Rosa Lima Pino, ebanista del Gabinete de Restauración de la Oficina del Historiador.

A pesar de que la renovación del frontispicio finalizó en el 2006, el órgano no arribó a Cuba hasta junio del 2007, cuando dio inicio la fase de montaje.

“MI ESENCIA ES DE EDUCADORA”

“MI ESENCIA ES DE EDUCADORA”

 

Dirigir la Escuela de Trabajadores Sociales constituye para su directora, Norma Barrios Fernández, un reto cotidiano que la obliga a poner en máxima tensión sus capacidades intelectuales y humanas.

 

HÉCTOR GONZÁLEZ AGUIRRE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La Universidad de la Habana es mi vida”, dice la doctora Norma Barrios Fernández, mientras un brillo especial se refleja en sus ojos y me hace pensar en una mezcla de nostalgia, orgullo y alegría. Estoy junto a la actual directora de la Escuela de Trabajadores Sociales de Cojímar y antigua vicedecana Docente de la Facultad de Comunicación, quien rememora inicialmente su etapa de estudiante en la bicentenaria institución.

”Es un lugar al que entré muy joven y del cual no me he apartado jamás. La Universidad es algo consustancial a mi vida y me ha acompañado durante todos estos años en los procesos más importantes, tanto en el orden económico, político como social de nuestro país, en los cuales creo que he participado con dedicación y entrega.

“Cuando vine a trabajar para la Escuela de Trabajadores Sociales sentía que me iba de la Universidad de La Habana, aun cuando este centro se encuentra adscrito a ella. Por eso quizás me he empeñado, desde el momento que llegué, en que el colectivo asociado al proyecto de formación de los trabajadores sociales sintiera que esta es la Universidad.

“De hecho, muchos ocupaban plazas de instructores educativos, no eran docentes, y casi todos venían porque no querían seguir dando clases. Sin embargo, hemos logrado que se involucren en la actividad como profesores universitarios.

“Prueba de ello es que desde hace cuatro años aplicamos la variante pedagógica de escuelas municipales, y trabajan con mucho sentido de pertenencia a esa Universidad. De ahí que estemos haciendo un proceso de categorización para los instructores que imparten clases en nuestras escuelas municipales.

“De ninguna forma podría decir que ello es obra personal, aunque haya puesto mi empeño en que todos se sientan lo que son: profesores universitarios; y en lo que a mí respecta, continúe acrecentando el sentimiento de pertenencia que me acompaña desde que matriculé en la Colina en 1976.”

––Todo lo hecho, ¿lo considera un aporte a la Universidad de La Habana?

Diría mejor que es una contribución al enriquecimiento de la identidad universitaria, y, por sobre todas las cosas, para el mejoramiento de la calidad de los profesionales que se desempeñan en este programa de la Revolución, surgido en el año 2000 a partir de una idea del Comandante en Jefe Fidel Castro, para ofrecer apoyo social a los jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban, y que, con el devenir, se ha ido convirtiendo en un programa mucho más académico y profesional.

––Tiene muchos libros. ¿Son parte del proyecto?

El curso para la formación de Trabajadores Sociales es intensivo y tiene un año de duración. La investigación inicial realizada para la creación del programa contó con la participaron de estudiantes de la Universidad de La Habana, y a nosotros, entonces desde la Facultad de Comunicación, nos correspondió hacer el plan de estudio y preparar la bibliografía básica para el desarrollo de los cursos que, por su continuo perfeccionamiento, se han ido enriqueciendo con la elaboración de muchos de los libros que nos rodean, sin contar los productos multimedia empleados en el actual modelo pedagógico.

––¿Cuánto hay de Norma Barrios en esos libros?

Creo que la pregunta es: ¿cuánto no hay de Norma en esos libros?

––¿Tuvo que impartir clases en algún momento durante este proceso?

Es una constante en mi quehacer, aunque mi labor principal es la de dirigir un equipo muy importante de profesores procedente de todas las escuelas del país e involucrarlos en un sistema pedagógico diferente.

––¿Único?

Sí, se pudiera decir. No se trata de pararse en un aula a dar una conferencia, sino reflexionar y enseñar a la gente a aprender por sí misma. Y este es un proceso que me ha tocado como parte de mis responsabilidades, en primer lugar, con los profesores, los directores y los estudiantes, no sólo de la capital sino los de todo el país. Como promedio, en los cursos de capacitación que se imparten, tengo mensualmente doce horas de conferencias. Es un hecho de excepción que no me toque hablar en algún lugar.

––¿Cómo ha sido el apoyo de su familia?

Afortunadamente vivo con un intelectual que, en primer lugar, me comprende y conoce la naturaleza y complejidades de mi trabajo, aunque ello no quiera decir, cuando se alargan y alargan mis jornadas laborales, que no existan los reclamos hogareños.  Es un hecho humano, ¿no crees?

esposo y yo mantenemos una relación intelectual muy estrecha. Muchas de las cosas que hago me gusta consultarlas con él. Me lee, me critica; yo lo leo, lo critico también. Analizamos proyectos, sueños, intercambiamos nuestras vicisitudes. Todo ello nos une más y nos ayuda en gran medida a sortear las “ausencias” de estos tiempos. Siento por él una gran admiración, y él, a pesar del espacio que dejo de dedicarle, me impulsa y  alienta en mi diaria labor. Y se enorgullece mucho más que yo de cualquier logro que pueda alcanzar.

––¿Que hace en sus ratos libres?

¿Ratos libres?...  Te diría que no son muchos.  Por ejemplo: cuando comenzó la revolución energética, el 31 de diciembre de 2005, se movilizaron los trabajadores sociales, y esperamos el año nuevo con ellos y no con la familia. Regularmente en los meses de julio y agosto hacemos las modificaciones del plan de estudio y, por tanto, hay que trabajar aceleradamente en la base material para que pueda estar a disposición de nuestros estudiantes.

––¿Qué cree de los cambios en la enseñanza producidos en la Universidad de La Habana?

Muy revolucionarios. El uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) le están dando un vuelco muy grande a la enseñanza, que cada vez tiende a ser menos presencial, al posibilitar que los estudiantes puedan autoprepararse en mayor medida, aunque la labor del profesor continúe siendo esencial en una forma tutorial.

––¿Tutorial?

Sí, o como decíamos antes, de mentor. La labor tutorial en la actualidad se dirige fundamentalmente a mostrar a los estudiantes la senda de su propio desarrollo y potenciar en ellos las capacidades de autoaprendizaje, para que los acompañe incluso durante toda la vida.

Las conferencias y las clases magistrales tuvieron su época, que van siendo sustituidas de forma creciente con el empleo de las TIC. Cuando hablamos de gestión del conocimiento y de la sociedad de la información en este siglo XXI, las funciones de un profesor son básicamente las de un facilitador del conocimiento a los que necesitan apropiarse de él. Ese es su papel.

Si queremos desarrollar en las personas una mentalidad creativa científica y les decimos “esto hay que hacerlo así”, no lo estamos propiciando. Todo modelo pedagógico que potencie la independencia del estudiante será el modelo del futuro. No hay profesor enciclopedista y tampoco creo que el enciclopedismo sea lo que haya que fomentar en las personas.

––¿Y qué, por ejemplo?

El afán de búsqueda insaciable del conocimiento y eso es lo que hay que enseñar y potenciar con el apoyo de las tecnologías de la información. No obstante, aún seguimos reproduciendo los esquemas tradicionales en las sedes universitarias centrales e incluso en las municipales.

––Muchos profesores y egresados, un poco conservadores, piensan que la Universidad de La Habana ha perdido la  vitalidad a causa de estos cambios. ¿Cree usted que la mantiene?

Pienso que sí. Contamos con buenos profesionales, te diría que de primera línea a nivel internacional y una cantidad de jóvenes que, como adiestrados, ya categorizados, e instructores, están en un programa acelerado de maestrías y doctorados. Son personas que hay que seguir muy de cerca, porque serán los encargados de dar los cambios que necesita la Universidad.

––Imagine que la Universidad de La Habana tomara la forma de una persona con la cual pudiera hablar. ¿Qué le diría?

¡Gracias, Universidad, por la oportunidad de crecer intelectual y humanamente!

––Le he escuchado en varias ocasiones mencionar la frase “nuestros muchachos”, con gran sentido de pertenencia, al referirse a los estudiantes. ¿Qué significan para usted?

Mucho. Debo aclarar que no quería ser maestra. Sin embargo, hoy te puedo decir que mi esencia es de educadora. Y en esa labor docente siempre les he entregado mi alma a los jóvenes. Cuando estaba en la Facultad de Comunicación eran también “mis muchachos”, lo que ahora ha crecido la familia. He descubierto que el quehacer educativo es consustancial a mi persona. Algo que me gusta y me nace hacer.

––¿Cuál es el aporte metodológico más importante que usted considera ha hecho a la Universidad de La Habana?

De existir alguno, tendría que ser muy inmodesta para contestarte esa pregunta. Pero como no hay preguntas provocadoras ni indiscretas, sino respuestas, te diré que no “mi aporte metodológico más importante”, sino mi mayor orgullo es ser parte integrante del colectivo de profesores de la Universidad de La Habana, que me ha premiado al posibilitarme trabajar en el nuevo modelo de formación de los trabajadores sociales, que incluye también la Licenciatura en Trabajo Social, los posgrados y la capacitación continua.

––¿Algún consejo para los estudiantes?

Que sean consecuentes con sus ideales y sus sentimientos. No podemos decir que somos patriotas ––y el patriotismo es uno de los valores más importantes, sobre todo para un ser humano de este país, libre y soberano––  si no somos consecuentes; no podemos decir que somos humanistas y solidarios, si no somos consecuentes con nuestra manera de actuar. Te diría más: ningún bien en la vida superará el caudal que nos lega el cultivo de la espiritualidad. Al menos a mí me sigue reconfortando aquel sabio decir de los griegos: al Hombre le bastan el fuego y la esperanza.

––¿Qué le desea a la Universidad de La Habana en este aniversario 280?

Larga vida, para que infinitas generaciones sigan sintiendo orgullo por esta institución.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la labor de una de una las profesoras más destacadas de la Universidad de La Habana.

Objetivo colaterales: Indagar acerca de su opinión con respecto a la Universidad actual, en su aniversario 280.

Tipo de entrevista:
Por su forma: de preguntas y respuestas
Por su contenido: opinión
Por el canal que se obtuvo: directa, cara a cara.

Tipo de titulo: de cita textual
Tipo de entrada: directa o de presentación
Tipo de cuerpo: clásico
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado

Fuente consultada: Norma Barrios Fernández, directora de la Escuela de Trabajadores Sociales de Cojimar. Directa no documental.

POR EL CAMINO DEL PROGRESO

POR EL CAMINO DEL PROGRESO

 

La psicóloga española Cristina Garaizabal conversa acerca de la evolución en su país de las leyes referentes a la homosexualidad y transexualidad, que presentara el Partido Socialista en el 2005 y 2007, respectivamente.  

 

MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ Y CAROLINA GARCÍA SALAS,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Posibilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el ejercicio de cuantos derechos conlleva, era una iniciativa que promovía en su programa electoral el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero. Luego de que éste alcanzara el triunfo, dejó de ser un propósito para convertirse en hecho.

El tres de julio del 2005, en España quedó implementada la Ley 13/2005, que oficializa el matrimonio entre parejas homosexuales. De esta forma se convertía en la tercera nación del mundo en aprobar tal legislación; luego de Países Bajos en el 2001 y Bélgica en el 2003. Canadá lo haría después.

En marzo del 2007, otro cambio legal impulsaría un giro de 180 grados a la comunidad transexual, con la entrada en vigor de la Ley de Identidad de Género, que les autorizaba a modificar la referencia del nombre y sexo en sus documentos de identidad, sin necesidad de someterse a la reasignación sexual y sin procedimiento judicial.

Sobre cuál ha sido la reacción y aptitud de la sociedad española, el poder político, mediático, eclesiástico y monárquico, ante estas dos normativas jurídicas, estuvimos dialogando con la psicóloga clínica Cristina Garaizabal Elizalde, profesora invitada al IV Congreso Cubano de Educación Orientación y Terapia Sexual, realizado en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Garaizabal es pionera en el tratamiento de la transexualidad –también Síndrome de Harry Benjamín o Disforia de Género- en su país, y brinda tratamiento psicológico a estas personas en una consulta en el centro Ariadna, de Madrid.         
 
-La homosexualidad y la transexualidad son temas complejos y polémicos, ¿cómo el gobierno español los ha afrontado y cuál ha sido su posición?
 
«Creo que en estos últimos años de gobierno, el Partido Socialista -un partido de izquierda- ha mantenido una posición muy abierta ante el tema de la homosexualidad. La validación del matrimonio entre homosexuales ha significado un paso muy importante en cuanto a la defensa de sus derechos. De todas formas, eso no quiere decir que toda la sociedad considere la homosexualidad una variable más del desarrollo de la sexualidad, pues todavía existe homofobia en sectores considerables. De hecho, esta iniciativa fue duramente criticada por la derecha, que presentó un recurso contra la ley en el Tribunal Constitucional.

«Por otro lado, todos los representantes de la jerarquía eclesiástica estiman que esa acción del gobierno ataca los fundamentos de la familia cristiana y se han movilizado en contra. Por primera vez en la historia pudimos ver en la calle una manifestación encabezada por obispos y cardenales.

«En el tema de la transexualidad, la situación es diferente. La reforma en relación a los transexuales se hizo hace poco, al ser aprobada una ley de cambio de sexo que permite a las personas transexuales, capaces de certificar que llevan dos años en tratamiento psicológico y hormonal, cambiar su sexo en el registro sin necesidad de pasar por la intervención para cambios genitales; lo que normalmente es una de las condiciones figurantes en casi todas las leyes existentes en Europa referentes a esto. 

«Sin embargo, no se ha logrado la inclusión del tratamiento hormonal, quirúrgico y psicológico a estas personas en la red sanitaria estatal, solamente en algunas comunidades autónomas».
 
-¿Y cuál es la aptitud y opinión predominante de la sociedad española sobre estas cuestiones?
 
«Bueno, en España, hasta hace 32 años, teníamos un gobierno dictatorial de derecha, aliado completamente con la iglesia católica en hacer todo tipo de desmanes de corte fascista. En esa época, esos temas eran intocables y había una discriminación muy fuerte que implicaba, incluso, penas de cárcel para las personas homosexuales o transexuales. El giro que ha dado nuestro país desde que murió Franco en 1975, ha sido espectacular.

«Hoy la homosexualidad y la transexualidad se ven cada vez mejor dentro de la sociedad. De hecho, cuando se aprobó la ley de matrimonio homosexual, el 66 por ciento de la población estuvo de acuerdo en conceder esos derechos.

«La transexualidad es un tema mucho menos conocido a nivel popular. Creo que se conoce principalmente desde el punto de vista del show y del espectáculo, y por un tratamiento mediático algo morboso y sensacionalista. Pero se va avanzando en la normalización de todo esto».
 
-Entonces, ¿los medios masivos de comunicación de su país no informan adecuada y suficientemente sobre este particular?
 
«En los medios de comunicación de mi país manda la ley de la oferta y la demanda, de lo que vende. Se suele informar, pero hay pocos medios serios. Por ejemplo, está la televisión estatal y las privadas, pero estas a veces hacen más una labor de desinformación que de información, porque lo que vende son aquellas cosas escandalizadoras, morbosas…

«Y en la televisión pública a veces hay buenos programas. Recientemente transmitieron un documental -El Camino de Moisés- realizado por la televisión española (que es estatal), que trataba sobre la vida de una persona transexual masculina, con todo su proceso de cambio y entrevistas a los profesionales que le atendieron. Él se llama Moisés, por eso se llama El Camino…

«Pero junto con este tipo de programas hay también mucha información “de la que vende”; entonces, como las televisoras se dejan llevar por las audiencias, y  estas a veces lo que quieren es espectáculo, pues les dan espectáculo. O sea, que es una realidad contradictoria y con muchas aristas. No es nada simple».
 
-¿De qué centros dispone España  para prestar ayuda y servicios a esas personas?
 
«La mayoría de los centros con los que contamos son dependientes de las propias organizaciones gays y subvencionados parcialmente por el estado. Tenemos el Centro de Atención a Homosexuales, Lesbianas y Transexuales, el cual es  dependiente del Colectivo Gay de Madrid (COGAM); y el Grupo Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (GLGTB); y muchos más.

«También en Cataluña y en Gijón están promoviendo algunas iniciativas muy interesantes desde algunos ayuntamientos. En esta última provincia, la mayoría son  del propio movimiento homosexual, pues allí tiene mucha fuerza».
 
-¿Esos centros también se encargan de difundir estudios e información sobre el tema en las distintas instituciones estudiantiles, laborales y  la población en general?

«Sí, pero ¡ojo ahí!, porque si vamos a ver, ustedes tienen un sistema sanitario que es una ‘gozada’, donde todo está interrelacionado. Cuba también tendrá sus problemas, pero hay  una coordinación entre los diferentes sectores y un  trabajo conjunto que es envidiable. Porque he visto como el CENESEX cuando va a hacer algo convoca a la Universidad, al Ministerio de Salud, y consigue que una determinada actividad llegue a todos lados.

«Nuestro país en eso es mucho más anárquico, las organizaciones sociales -estatales y privadas- funcionan en sí mismas, pero sus iniciativas no llegan a otras estructuras. El estudio que hacen en una, si tienen suerte, lo publican en algún periódico o revista científica; sin embargo, eso no quiere decir que haga eco en las universidades o en otros centros. Así  que predomina el famoso tema del individualismo, propio de esa sociedad, y  funciona  muy fuerte para todo.

«También  los gobiernos democráticos están  muy pendientes de las elecciones,  de lo que da voto y lo que no. Entonces, puede haber cosas muy justas, pero si se está en período electoral y se considera que no asegurará el voto de la gran mayoría, se quita del medio y se posterga».
 
-¿Cómo se manejan estos asuntos en la Universidad por parte del estudiantado y el claustro de profesores?
 
«Los sectores universitarios jóvenes suelen ser más progresistas que la media de la población, pero igual hay algunos muy defensores de los valores tradicionales y militantes en la discriminación hacia todo lo que suena diferente. No obstante, cada vez son más las asignaturas, seminarios, charlas y espacios donde se habla abiertamente de estos temas; y también los estudios sobre sexualidad, aunque todavía hay pocos.

«Pero la sexualidad dentro de nuestra Universidad es como la hermana pobre, en las asignaturas no hay tanta fuerza. Por ejemplo, en Psicología no existe ninguna cátedra de transexualidad ni asignatura alguna en la que se vea esta temática en particular, sino que es lo que hace cada profesor de manera más o menos informal. Pero desde el punto de vista curricular, no hay nada. Yo veo que en ese sentido ustedes están más avanzados, aquí hay un movimiento superior, los temas están mucho más trabajados y estudiados».
 
-En su opinión, ¿a qué se debe ese desinterés en abordar temas tan actuales y frecuentes; por qué no someterlos al estudio universitario y añadirlo al conocimiento de futuros profesionales?
 
«Pues la verdad, no lo tengo muy claro. Intuyo que en parte, nuestro sistema de enseñanza es aún muy deudor de esa época franquista en la cual la iglesia católica tenía un peso muy importante en todo lo que se estudiaba y en las ideas que se promovían. Es como que nadie se ha atrevido a revisar a fondo todo ese tipo de cuestiones para proponer nuevas asignaturas, que hace algunos años serían impensables, pero que hoy en día, como bien dicen, son muy necesarias.

«Es que todo esto, sobre todo la transexualidad, allá ha empezado desde hace muy poco. Resulta muy curioso que hoy siga habiendo profesionales ignorantes del tema. Y lo sé por pacientes que acuden a mi consulta diagnosticados por otros psicólogos como sicóticos o esquizofrénicos, cuando son sencillamente transexuales. El desconocimiento por un sector de la población hace que estén mal diagnosticados y se les considere unos trastornados mentales cuando no es así».
 
-¿Resulta común la discriminación hacia esas personas en el ámbito universitario?
 
«Pues creo que sí. A la única persona transexual que conozco que tenga una cátedra en la Universidad española, es alguien que hizo toda su carrera y concursó para coger la cátedra como hombre; y cuando la obtuvo fue cuando se “destapó” y dijo que era una mujer y empezó a actuar como tal. Como allí los catedráticos son funcionarios del estado y no pueden ser despedidos como si estuvieran en una empresa privada…, pero lo hizo cuando ya había conseguido la cátedra y no antes».
 
-Entonces, se les dificulta la inserción en el medio laboral y estudiantil…
 
«Pienso que sí. Porque, además, lo que sucede con los transexuales, sobre todo con las femeninas, es que sufren un nivel de acoso tal en las aulas cuando son pequeñas que terminan apartándose muy pronto de los estudios. Los niveles de marginalidad y desarraigo sobre ellas son formidables.

«Hay muchas que se dedican al trabajo sexual porque cuando se declararon transexuales la familia les rechazó y en la escuela no aguantaban. Entonces se trasladaron a las grandes ciudades para vivir en el anonimato. Luego, la prostitución se convierte en un medio más rápido para conseguir dinero y acceder a los tratamientos por lo privado, que si trabajaran haciendo otra cosa.

«Esto ha sido una realidad muy común, pero constato que la gente joven que ahora se manifiesta transexual, recibe mayor apoyo de su familia y no les discriminan tanto, pues ya se conoce más el tema. Así no tienen que irse de casa ni de la escuela, porque dentro de esta hay también más sensibilidad. Pero en general hemos visto un avance impresionante».
 
-Pero a pesar del soporte legal continúan encontrando obstáculos a la hora de conseguir trabajo.
 
«Sí, siguen las discriminaciones encubiertas. Es decir, nuestra Constitución tiene un articulo -creo que es el quinto- que dice que no se puede despedir a nadie por razón de sexo, raza, orientación sexual, religión, etcétera; pero eso lo dice la Constitución, la realidad es otra.

«Frecuentemente nos hemos encontrado con personas transexuales que cuando empiezan el cambio a lo mejor las despiden con la excusa de que realizan mal su trabajo o llegan tarde. Se inventa cualquier justificación, no les dicen que les despiden por ser transexuales, porque si no recurrirían a la ley y esta les ampararía. Es una discriminación encubierta».
 
-Nosotros tenemos la imagen de que la sociedad española ha sido históricamente conservadora…
 
«Una imagen ajustada…»
 
-Sin embargo, nos han contado que son más habituales las manifestaciones de amor en público entre parejas homosexuales, ¿es cierto? ¿Tendrá que ver con el respaldo constitucional?
 
«Es cierto que se ha visibilizado mucho más la homosexualidad, y visibilizarse significa verles en pareja; porque los homosexuales no llevan una letra en la frente que los definan. Puede haber un sector de gays más afeminados o de lesbianas más masculinizadas que a simple vista puedas sospechar que lo son, pero de lo contrario, la certeza sólo se obtiene si les ves actuando en pareja. Y ciertamente el reconocimiento del matrimonio ha sido un respaldo muy importante. Digamos que se sienten protegidos por la ley.

«Pero es una realidad contradictoria, porque del mismo modo han aumentado las agresiones hacia ellos y muchos han sido golpeados solo porque han intuido que son gays. Lo que quiero decirles es que una cosa es ir por la calle de la mano y otra bien distinta es estar besándose abiertamente; porque si eso sucediera el machismo aún imperante en la sociedad española reaccionaría mal. Aunque sí pueden verlo en bares de ambiente y en zonas particulares de Chueca, que es un barrio gay por excelencia. Pero en general, se ve poco».
 
-¿Cuánto falta para que en España exista una mayor comprensión y aceptación de transexuales y homosexuales?
 
«¿Quién lo sabe? Creo que todo dependerá de si perduran los recursos de inconstitucionalidad que presentó el Partido Popular, o se mantienen, asientan y desarrollan las leyes que ha lanzado el Partido Socialista».
 
 

 

UN HOMBRE REALIZADO Y FELIZ

UN HOMBRE REALIZADO Y FELIZ

El profesor Sergio Guerra afirma que disfruta el trabajo de igual  modo que escribe un libro: “Soy  partidario que todo se debe hacer con  amor”.

ALIUSKA  BRIZUELA  VEGA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Profesor Titular Sergio Guerra Vilaboy es el jefe del Departamento de Historia de la Universidad de la Habana (UH), Presidente de la Cátedra Eloy Alfaro, Secretario Ejecutivo de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, y presidente de su sección en Cuba.

A sus múltiples responsabilidades se añaden la de representante de la UH en la Cátedra de Historia de Iberoamérica y en el Proyecto Tuning para América Latina, miembro del Consejo Asesor de la Cátedra de Cultura Cubana Alejo Carpentier de la Universidad de Santiago de Compostela, subdirector de la Revista Debates Americanos de la Casa Fernando Ortiz y miembro de los consejos editoriales de varias revistas teóricas latinoamericanas. Tiene 58 años y se considera aún un hombre joven. 

-¿Qué es lo que más recuerda de los primeros años de la Revolución?

Fueron tiempos difíciles. Provengo de una familia que se consagró a la Revolución. En aquel entonces las dos terceras partes -para no decir todas- de nuestros compañeros y amigos se fueron del país. Nosotros estábamos convencidos que el futuro era nuestro, la revolución popular prometía la mística de crear un país que iba a dar solución a problemas palpables, latentes, en 1959 y de cierto modo fue así.

El doctor Sergio Guerra Vilaboy ha publicado más de 200 artículos y  ensayos sobre Historia Latinoamericana, seis folletos y 11 libros; además de otros 12 en calidad de coautor en revistas nacionales e internacionales.

-¿Cree que ha escrito un libro que abarque toda la Historia Latinoamericana?

Que la abarque toda, no. La Historia Latinoamericana es muy amplia; sin embargo, Historia Mínima de América es el resumen de mi obra. Es el más completo.

-¿Qué personaje histórico es su predilecto?

Simón Bolívar. Es una personalidad trascendente. Lo he estudiado mucho, y entre más lo hago, más lo admiro. Realmente tiene cualidades extraordinarias, es un hombre de todos y para todos los tiempos.

-Como profesor ha visitado varias Universidades extranjeras. En relación con la universidad cubana, ¿Qué ventajas y desventajas observa?
  
Hay de todo en la viña del Señor. No todo es blanco y negro. En esas universidades hay una serie de recursos que nosotros no tenemos. Por ejemplo, Internet, que no es poca cosa. Un profesor de cualquiera de ellas tiene la posibilidad de leer cada mañana el último libro publicado, de saber la última noticia, el último acontecimiento, porque tiene Internet.

Nosotros, por nuestra parte, no siempre poseemos los recursos para investigar, y si no están asequibles, es lo mismo que no querer hacerlo. Sin embargo, en Cuba los egresados tienen asegurado su puesto laboral, eso es  importante. En el exterior no es así.

-¿Qué significa para usted haberse doctorado de Filosofía?

Ese es el nombre del Título, pero en realidad todo lo que estudié fue puramente Historia. Al principio me parecía imposible, inalcanzable; sencillamente extraordinario. Pero todo lo que se hace en la vida se vuelve relativo, y cuando obtienes algo importante, algo por lo que luchaste, entonces queda en el recuerdo.

-¿Hay alguna diferencia entre la Universidad de hoy y la de su época?

En algunos órdenes la Universidad de hoy es superior a la de mi época; en otros, no. Antes la bibliografía que nos daban era muy amplia y diversa; en cambio, la biblioteca de hoy es muy pobre. Ahora hay más oportunidades laborales, sin embargo, los estudiantes de mi generación estaban más motivados, sin devaluar a los actuales, por supuesto. Pienso que esto tiene que ver porque hoy las carreras vienen por cifras. Yo recuerdo que en mi época uno estudiaba lo que quería. Ahora es lo que te toque por un escalafón.

-Entonces usted no está de acuerdo con el sistema de otorgamiento de plazas del Ministerio de Educación.

No es eso, ni siquiera sé si hay un método mejor. Además, no me corresponde buscarlo. Pero, al parecer, no está dando resultado; hay muchos estudiantes que abandonan la carrera y otros se convierten en profesionales mediocres.

-¿Qué es lo principal  que debe tener un  profesor?

Amor por su profesión y dedicación al estudio sistemático. Yo no quería ser maestro, estaba interesado en ser investigador. Tenía y sigo teniendo miedo escénico; eso no se quita, pero se controlara. Pero cuando tuve que decidirme, era secretario de la UJC y presidente de la FEU de mi escuela. El país necesitaba maestros, y como nunca exijo lo que no soy capaz de hacer, di el paso al frente. La vida me obligó a ser profesor,  le cogí el gusto y me enamoré. Considero que el complemento del profesor es la investigación; el tratar de transmitir conocimiento te obliga a investigar.
   
-¿Cuál es la falta que le perdonaría a un alumno?

Eso depende del caso, de las circunstancias. Lo que no le perdono a ninguno es que llegue tarde. Cuando empiezo mi clase cierro la puerta y quién no entró, no entra; no abro más hasta que termine.
 
-¿Qué es para usted la vida?

Es una sola, se construye y cambia constantemente .Yo no soy filósofo, no me dedico a pensar ni a analizarla; solo trato de vivirla.
       
-¿Y lo más importante en ella?

Mi familia, mis amigos y mis compañeros, en ese orden.   

-Con tantas responsabilidades, ¿cómo se las arregla para pasar tiempo con su familia?

Tengo tiempo para todo; es una cuestión de organización y planificación. Además, la mayoría de mis cargos no me ocupan tiempo. El que más lo requiere es el de Jefe de Departamento, el resto son rémoras. También tengo a mi secretaria; ella es de gran apoyo, muy eficiente, me facilita el trabajo.

-¿Alguna anécdota que contar para sus nietos?

Sí, muchas; pero recuerdo una en especial. Cuando la zafra de 1970, junto a otros compañeros nos dieron la tarea de hacer la historia de todos los centrales del país, de los más importantes, fue un recorrido desde occidente hasta oriente. Estando en las provincias centrales me mandaron a buscar de de La Habana para participar en un evento que se celebraba. Al concluir no me pude incorporar a la brigada porque la zafra casi terminaba en las provincias orientales. Digamos que tuve suerte, solamente corté caña alguna que otra vez, para quedar en vista buena. 
 
-¿Cuál es su ideal de felicidad?

Estar realizado en el plano personal y en el trabajo. Esto no quiere decir que no haya momentos de crisis. Todas las personas tienen, en un momento dado, situaciones de esa índole; es inevitable.

-¿Se valora usted como un hombre realizado?

Sí, realizado y feliz.

Ha  recibido las distinciones Por la Educación Cubana, Rafael María de Mendive y la Conmemorativa 260 aniversario de Universidad de La Habana. Obtuvo el  Premio Científico Anual al mejor libro publicado, El dilema de la independencia: las luchas sociales en la emancipación latinoamericana. En el año 2002 le otorgaron la Distinción Especial del Ministerio de Educación Superior y en el 2003 fue seleccionado Vanguardia Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Educación.

-¿Qué siente cuando recibe esos reconocimientos?

No creo en las condecoraciones; ellas no dicen nada. Las acepté porque todo el mundo lo hace  y no quiero ser el pesado, el excéntrico que no  lo hace. Los premios son otra cosa. Cuando son bien dados, por supuesto, te estimulan, te  incitan  a  trabajar. Te comprometen a instruir sin esperar nada a cambio, solo la comprensión y la asimilación de la materia. No puedo negar que te consagran a enseñar más y a estudiar autodidactamente. Sientes un poco de satisfacción, porque te reconocen la labor que has realizado y sientes la necesidad de seguir preparándote cada día un poquito más.     

-¿Le falta a Sergio Guerra algún sueño por cumplir?

Sí, quizás un libro, una investigación… Todas las personas  tienen un sueño y las que no lo poseen sencillamente dejan de existir.
  
Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer sobre la obra y personalidad del entrevistado.

Tipo de entrevista:

Por su forma: mixta
Por su contenido: de personalidad
Por  el canal que se obtuvo: directa

Tipo de título: genérico
Tipo de entada: de presentación
Tipo de cuerpo: mixto
Tipo de conclusión: de opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: directa (entrevistado)