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Isla al Sur

EL LIENZO SABE DE Mͅ

EL LIENZO SABE DE Mͅ

“Las creaciones de Frida son  individuales y colectivas. Su realismo es tan monumental que todo tiene x dimensiones. Ella pinta al mismo tiempo el exterior y el interior de ella misma y del mundo”, así dijo de la pintora mexicana el muralista Diego Rivera.

LAZARO JORGE CARRASCO PILOTO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Por la calle corre ahora una brisa templada. Pero no se puede confiar. A veces, de súbito, viene la tormenta e invade la paz del trigo sereno, el rumor sepulcral de las tumbas más solitarias, la vida de gente como Frida Kalho, a quien la borrasca traicionó aquel 17 de septiembre de 1925.

El camión en que viaja se confunde ya en trozos de metal y polvo del pavimento. La sangre de Frida también moja el accidente. Su vientre no será jamás cuna para niño alguno: un pasamanos le atraviesa por el lado izquierdo el sueño de ser madre, y hombros, costillas, pelvis, se dejan deshacer, sin voluntad, por la furia de una  tempestad asoladora.

Luego llegan la postración, las ganas de vivir y crear, las 32 operaciones quirúrgicas a que la sometió la medicina de su tiempo, la recuperación a medias. Y así, un año después del día en que la vorágine del destino volcó sobre Frida su cólera, comienza la artista mexicana, nacida en Coyoacán, a procrear con el pincel  las obras que nunca pudo engendrar con el vientre.

Entramos ahora en la Casa Azul, hogar de Frida. Sobre los mosaicos resuena el toc-toc de muletas que  atraviesan la habitación. Ella ha emergido un rato de sus cuadros para sentarse a conversar con la esperanza sobre el pecho y el cuerpo adornado por los símbolos del calvario cristiano.  

-¿Cómo recuerda Frida su infancia?

“Con dolor. Mi infancia fue una escuela en la que aprendí a acostumbrarme al sufrimiento, prematuramente. Pero también recuerdo, sobre todo, que nací con la Revolución, en 1910 y no el 6 de julio de 1907 como apuntan los archivos. Fue ese mi gran fuego infantil. Llevada por el impulso de la revuelta hasta el momento de ver la luz, ella me abrazó por el resto de la vida. Desde niña yo era toda llama. Ahora, adulta, tengo la certeza de ser hija de la Revolución”.

Conversamos mientras ella va de un lado al otro, muletas en mano, inspeccionando los óleos diseminados alrededor nuestro. No hay vacilación en sus palabras. La sensualidad envuelve el espacio de la habitación. El corsé que oprime su espalda para inmovilizar la columna lacerada no la limita. Y allí, mirando apenas su imagen semidifusa, presente ya, ausente ahora, silueta de extraña transparencia, Frida habla de los inicios en la pintura y  de sus eternas angustias: “Luego del accidente comencé a pintar por puro aburrimiento de estar encamada. Sin darme cuenta, sentí  las energías necesarias para hacer cualquier cosa.

“Desde pequeña viene el infortunio tocando a mi puerta: con solo 6 años contraje la poliomielitis y guardo de ella muy malos recuerdos: mi pierna derecha quedó mucho más delgada que la izquierda. Al principio pensé que la parálisis no haría mella en mi vida, pero estaba equivocada. Mis compañeros de la infancia me atormentaron constantemente. «¡Pata de palo! ¡Pata de palo!»: gritaban al verme con las botitas que usé durante mi enfermedad.

“En la Escuela Nacional Preparatoria entro con 15 años. Allí conozco a Diego Rivera y nos casamos en 1929.

“Luego del accidente y a pesar de él, tuve fuerzas y las energías me permitieron una importante recuperación: pude volver a caminar”.

Una lágrima nace de los ojos de Frida. El dorso de su mano la reprime rápidamente. Su mirada viaja por unos segundos a los óleos cercanos queriendo olvidar lo imposible, porque allí  están La columna rota, Hospital Henry Ford, Sin esperanza, Soy un pobre venadito.

Las pinturas se ahogan en las mismas aguas amargas en que se ahoga Frida. Ya se observan aparatos ortopédicos de metal, ya se atisba el dolor ante la imposibilidad de tener hijos, que aún no acepta, ya se intuye una cama de hospital y el sufrimiento de un aborto.

-André Bretón, poeta y ensayista francés perteneciente al Surrealismo, calificó su obra de surrealista en una oportunidad. ¿Cuánto hay de cierto en esta afirmación?

“Algunos críticos han tratado de clasificarme como surrealista, pero no me considero como tal. Nunca he  pintado mis sueños, sino  mi propia realidad. Verdaderamente no sé si mis cuadros son surrealistas o no. Ellos solo representan la expresión más franca de mí misma. Odio el Surrealismo. Me parece una manifestación decadente del arte burgués, una desviación del verdadero arte que la gente espera recibir del artista.

“Mis cuadros no enfatizan el papel del inconsciente, enfatizan mi vida  toda, mi dolor todo, mi amor todo a la patria, la cultura y las tradiciones mexicanas. Esta es mi fantasía”.

-¿Qué influencia han tenido en sus creaciones la obra y el estilo su esposo, el muralista Diego?

“Yo simplemente pinto. No estudié para ello con Diego ni con nadie, pero hay cierta influencia.

“Tres años después del accidente, le llevé algunos de mis primeros cuadros para que los viera y él me animó a seguir pintando.

“Al igual que Diego, yo quería que mi obra fuera una afirmación de mi identidad mexicana. Entonces recurrí a las técnicas y los temas sacados del folklore, la flora, la fauna y el arte popular indígena de mi pueblo.

“Además, él ayudó mucho en la conformación de mi imagen identitaria, pues me sugirió que vistiera con el traje tradicional mexicano, consistente en largos vestidos de colores y joyería exótica. Diego hizo de mí  una auténtica tehuana”.  

-La pintura para Frida es un pretexto en un espejo, dijo una escritora e investigadora mexicana. ¿Por qué esa persistencia en el autorretrato?

“Al principio no tenía elección, y creo que esa es la razón fundamental de la permanencia del yo-sujeto en mi obra.

“Del modo más académico hice de mí misma mi modelo, mi tema de estudio, y me apliqué. Así puedo hacer lo que  me place detrás de la cortina de “la locura”, y arreglar las flores, pintar las penas y el amor, reírme a mis anchas de la estupidez de los otros y de mi propia estupidez, aunque todos digan: ¡pobre, está loca! Me pinto a mí misma para que el día, la hora, el minuto que viva, sea mío y de todos”.              

-¿Qué pretensiones tiene con sus cuadros?

“Solo quiero ser merecedora, junto con mi pintura, de la gente a la que pertenezco y de las ideas que me dan fuerza. Quiero que mi obra contribuya a la lucha de la gente por la paz y la libertad”.

-¿Cómo recuerda la exposición en la Galería de Arte Contemporáneo de Ciudad de México, en la primavera de 1953?

El semblante cejijunto de Frida conmueve su ánimo antes de responder.

“Esa fue una exposición conmovedora y también angustiosa. Yo había expuesto anteriormente en París, gracias a la coordinación de André Bretón, a quien Diego y yo conocimos. Pero exponer en mi ciudad de origen, la tierra que me vio nacer, es algo que no podré olvidar jamás.

“Mi salud era muy mala por entonces y los médicos me prohibieron ir. Mucho después de haber llegado los invitados y de estar dentro de la galería, comenzaron a oírse sirenas por toda la calle. La muchedumbre se dirigió al exterior y me halló en una ambulancia. Fui llevada a la exposición en una cama de hospital.

“Entonces me condujeron al centro de la galería y pasé una  tarde estupenda saludando a los invitados, cantando, bebiendo y haciendo chistes. Fue, sinceramente, un día de gozo para mi obra y para mi alma, porque comprendí que todo lo hecho hasta el momento, y lo que tuve que pagar al destino sin deberle nada, no quedaba en el olvido”.

En la habitación se aposenta un silencio sordo. La conversación fluye haciéndole surcos. Entra por las ventanas abiertas una brisa impaciente que desordena los cabellos de Frida. Su largo vestido coloreado se levanta, con suavidad, y deja advertir la ausencia de una de sus piernas. El mismo año de la exposición en México, los médicos tuvieron que amputársela, debido a una infección de gangrena.

Frida significa paz en el idioma alemán. ¡Vaya ironía de la vida!, pues esta última situación la devolvió al atascadero del que había estado luchando por salir siempre, e intentó en varias ocasiones el suicidio. De Diego dependió  su recuperación. 
    
-Si definiera a Diego pensando en el lugar que él ocupa en su vida,  ¿qué diría?

“Diego es universo, principio, constructor, mi amante, mi esposo, mi pintor, mi padre, mi madre, mi hijo, yo”.
    
-¿Qué ha puesto más Frida en el óleo?

“La sangre. La sangre entera. He dividido en dos toda la que carga mi cuerpo. La mitad, la de mis penas y mi abatimiento, para pintar la cruz que me ha tocado llevar sobre los hombros. Y la otra parte, reveladora de mis raíces, mi cultura y el amor por Diego, para exponer mis profundas convicciones comunistas, patrióticas, auténticamente mexicanas. El lienzo sabe de mí. Él me ha bebido hasta la última gota”.

-¿Algún  mensaje a la vida?

“¡La vida!…Pues sí. Le diría: puedes acabarme más, te aguanto. Yo supe arrancarte a la fuerza lo que por voluntad nunca quisiste darme.  Y ha sido tanto y tan poco.

“A pesar de todo,  probaré los lápices tajados al punto infinito que mira siempre adelante (…)”.
    
Un eco sordo truena sobre cada pared de la habitación y estremece también mis oídos: (…) “que mira siempre adelante, siempre adelante”.

Frida toma nuevamente las muletas que aguantan el peso de su cuerpo y de su triunfo, y camina hacia los cuadros en el toc-toc de piernas ajenas. Se detiene unos segundos frente a ellos, frente a su realidad, frente a su vida hecha acuarela y lienzo. Entonces dice: «Ya me voy al puerto donde se halla la barca de oro que debe conducirme», y   disuelve su imagen en el color del óleo para ir hacia el punto infinito de donde vino; hacia la posteridad que ahora la reclama.

(Las citas textuales fueron tomadas de la bibliografía que se reseña en la ficha técnica)

Ficha Técnica:

Objetivo central: Mostrar a través de Frida Kalho, la pintora mexicana más célebre, cómo las limitaciones físicas no prohíben la creación de grandes cosas, si se es perseverante en la vida.

Objetivos colaterales: Indagar en el impacto que tuvieron para Frida Kalho las enfermedades y padecimientos por los que pasó desde su niñez: Mostrar las consideraciones que ella hizo  acerca de su arte y de las circunstancias que lo condicionaron.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: individual.
Por la forma: mixta.
Por el contenido: imaginaria.
Por el canal por el que se obtuvo: vía documental.

Tipo de título: de cita textual.
Tipo de entrada: literaria.
Tipo de cuerpo: mixto.
Tipos de preguntas: #1: abierta. #2: polémica. #3: abierta. #4: directa. # 5: directa. # 6: abierta. #7: directa. #8: directa. #9: directa.
Tipo de conclusión: retomar una idea expresada en la introducción.

Clasificación de las fuentes consultadas: documentales, tradicionales, permanentes, secundarias, indirectas.

Las fuentes de información son:

Enciclopedia Encarta 2007.
Libros:
Diario de Frida Kalho.
Herrera, Hayden: Frida: una biografía de Frida Kalho. Editorial Diana. México. 1984. pp. 39- 314.
Álvarez, Griselda: Algunas mujeres en la historia de México. Editorial
Cuauhtemoc. México. 1975. pp.147- 153.
Sitios Web en Internet
Hermoso-Espinosa, Susana: Frida Kalho, diario íntimo. En: http://www.hominess.com. Consultado: 26, noviembre, 2008.
Beck, Jennifer: Mi héroe: Frida Kalho. En http://www.miheroe.org. Consultado: 26, noviembre, 2008.
Frida Kalho Fans: En http://www.fridakalhofans.com. Consultado: 27, noviembre, 2008. (Este sitio no tiene un autor específico. Es una compilación de citas pertenecientes a autores que han hecho estudios e investigaciones sobre la vida y la obra de Frida Kalho)   
       

 

“EL PERIODISMO ES COMO RESPIRAR”

“EL PERIODISMO ES COMO RESPIRAR”

 

Tras la cámara, venturas y desventuras de José Rodríguez Méndez, un “desconocido” cronista de su tiempo.

 

 

ALINE MARIE RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Este hombre, que quizás muchos no conozcan, es una figura imprescindible en la historia de los informativos de la Televisión Cubana luego del triunfo revolucionario de 1959. Su rostro no es recordado, pues no aparece frente a las cámaras; pero, sin su empeño, no hubiera sido posible transmitir muchas de las informaciones que han quedado en la memoria de millones de telespectadores de la Isla, a lo largo del tiempo. Por si fuera poco, ha legado sus estudios y experiencias a los futuros periodistas, con el propósito de que se conviertan en continuadores de su labor y contribuyan a las investigaciones sobre el tema.

La modestia parece ser el don más preciado en quien en 1993 recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí, la más alta distinción entregada a un profesional de la prensa por el ejercicio de su actividad durante toda la vida. Ahora, en su apartamento de El Vedado habanero, entre libros, fotografías, trofeos y diplomas, José Rodríguez Méndez evoca las venturas y desventuras de una vida dedicada a ser, como asegurara Alejo Carpentier, un cronista de su tiempo.

–¿Cuándo y cómo se interesa por el periodismo?

“Era estudiante de Medicina por el año 1934 y fue entonces cuando me vinculé, sin quererlo, al periodismo. Dos hechos iban a ser determinantes, en los primeros momentos de esa década, en mi formación ideológica y profesional. El primero, el enfrentamiento a la dictadura machadista que me relacionó con el movimiento estudiantil. Sin poder recordar muchos detalles, participé en “tánganas”, distribución de propaganda... Pero, también por ese tiempo –y este es el segundo hecho–, comencé a colaborar en distintas publicaciones de la época, siempre con un mensaje político.

“Al principio, me vinculé como colaborador al periódico Ahora, en el cual escribían Raúl Roa, Núñez Olano y Valdés Rodríguez. Luego, fui redactor ocasional del periódico La Palabra, primer diario oficial del Partido Comunista de Cuba, y, después, escribí para Mil Diez, allí tuve a mi cargo un puesto de redactor del Noticiero. Este fue mi primer trabajo oficial dentro del periodismo”.

–Mil Diez evidentemente marca un hito en la historia de la radiodifusión cubana. ¿Cómo valora su experiencia en esta emisora?

“Mil Diez fue pionera en muchos aspectos de la información radial en Cuba. Era una emisora que tenía una política de defensa de la clase obrera. Además, fue una escuela donde se forjaron muchos de los valores que hoy se mueven en el campo de la televisión. Allí también tuvo su inicio la programación de apoyo. En el programa que yo realizaba en Mil Diez, titulado Doctrina y Acción, el día que entraron las fuerzas soviéticas en Varsovia, se recibió el cable a las tres y media de la tarde y horas después, se estaba transmitiendo esa noticia incluyendo escenificación”.  

Con la llegada de la televisión a la Isla, a inicios de 1950, se abren nuevos horizontes a su trabajo profesional. Pasa a integrar el colectivo de Unión Radio Televisión, como Jefe de Información, editor y redactor del Teleperiódico de esa emisora. En 1952 labora en El Mundo en Televisión, como Jefe de Información y más tarde, como Director de los servicios informativos. Son años de ardua e intensa labor periodística, pero marcados por una difícil situación política en el país.

Así rememora Rodríguez Méndez esa época: “Eran momentos muy tensos, por la hostilidad de la tiranía batistiana. No era fácil burlar la censura, pero con inteligencia y sagacidad podía lograrse. Por ejemplo, recuerdo como uno de los momentos más inolvidables de esos años, el haber podido difundir la noticia del asalto al Cuartel Moncada el mismo día en que se produjo”.

–Antes de llegar al periodismo, sin embargo, usted incursiona en la poesía. ¿Cómo caracteriza su obra lírica? 

“Publiqué un solo libro de poemas, en 1952, titulado Clima de la muerte. Antes, en 1935, Juan Marinello incluyó mis versos en el periódico La Palabra. Desde el punto de vista literario, más bien con arrestos juveniles que produciendo una obra con logros y perfiles propios, participé en el movimiento negrista. Como muestra de esa participación, quedaron poemas míos en las antologías de Emilio Ballagas y Ramón Guirao, ambas editadas en Cuba, y en la de José Sáenz del Río, que vio la luz en Madrid.

“En 1936, asistí también a la Fiesta de la Poesía Cubana, animada por Juan Ramón Jiménez y bajo los auspicios de la Institución Hispano-Cubana de Cultura, presidida por Fernando Ortiz. Varios poemas míos, aparecieron en el libro que se editó entonces. En mi afición literaria ha sido una constante la poesía negra”.

La obra lírica de Rodríguez Méndez evidencia su origen campesino. Nace en el ya desaparecido Central Feliz, perteneciente al municipio matancero de Bolondrón, en 1914. Durante su infancia, vive en varias zonas azucareras del país y a los doce años, se establece con su familia en la capital. Una nueva etapa de su existencia comienza al llegar a La Habana.

Es innegable que la lucha por la libertad y la justicia social, marcan el proceso de formación humana e intelectual de este hombre consagrado al periodismo. No es extraño, por ello, que en 1959 el Triunfo de la Revolución produzca un cambio sustancial para su existencia. 

–¿Qué labores desempeña a partir de entonces?

“Al triunfo revolucionario, pasé a trabajar algún tiempo adscripto a la jefatura de información del periódico Revolución. Poco después, se produjo la intervención del Canal 2 y fui designado para dirigirle. Formando una sola empresa, se le sumó más tarde el Canal 4. En esos primeros años, la tarea más importante fue la difusión de informaciones sobre la Campaña de Alfabetización. También, desde estos canales (2 y 4), ofrecimos las informaciones sobre la batalla de Playa Girón”.

Por entonces, el periodista Renaldo Infante trabaja con Rodríguez Méndez en el Noticiero Nacional de Televisión: “Era un excelente compañero –afirma–, de gran cultura y tenía una concepción muy avanzada del trabajo de la noticia en televisión. Concebía el Noticiero como un espacio abierto, estructurado a partir de una imagen en movimiento, con una integración del periodista brindando la información. Sabía que la televisión era un medio creativo y no un simple reflejo del acontecer cotidiano”.

Hasta 1963 labora en el Noticiero Nacional de Televisión. Allí se desempeña como Subdirector y Director e integra la comisión que diseña el programa. En ese propio año, es designado Consejero Cultural de la embajada de Cuba en Brasil. Breve etapa que concluye en 1964, cuando ocurre el golpe militar al presidente João Goulart. De su estancia en el país sudamericano, su esposa, Esther Rodríguez Méndez, rememora anécdotas y recuerdos.

“En Brasil no dejó de hacer periodismo. Era algo que llevaba dentro de sí, que lo acompañaba de manera cotidiana. Allí editaba una revista mensual llamada Informaciones de Cuba y el programa radial semanal Cuba, Perla de Las Antillas, dedicados ambos a promover la realidad de nuestro país.

“Son muchos los recuerdos de los meses que pasamos en esa hermosa tierra, donde Joseíto puso a prueba una de sus cualidades humanas más preciadas: el amor a la patria y el compromiso con los ideales de justicia defendidos siempre por la Revolución Cubana”. 

Una nueva experiencia profesional le aguarda a su regreso de la misión diplomática. Se dedica, con entrega y ahínco, a la formación de nuevos profesionales de la prensa. Se vincula, desde las aulas universitarias, a la docencia de las técnicas del periodismo en la televisión e, igualmente, a la redacción de textos relacionados con la enseñanza sobre este tema.

Al comentar sobre esta labor investigativa, asegura: “Era evidente la ausencia de un texto que guiara los estudios sobre el periodismo en televisión. Pronto descubrí el camino para resolver esta carencia. Al preparar los guiones de clases y dictar las conferencias, se fueron ordenando poco a poco mis ideas. Algunos estudios aplicados a rellenar indispensables baches, complementaron mi visión del problema. Y surgió la idea de escribir el libro Periodismo en Televisión, el primer texto sobre esta materia escrito en idioma español, publicado en 1973, dentro de la Colección Cuadernos H.

“Hoy, los avances vertiginosos del medio registran técnicas más complejas y hacen algo obsoleto su contenido, pero en su momento desempeñó una función didáctica imprescindible”.      

–En 1976 aparece su segundo libro, La especialización periodística: algunos resultados. ¿Cuál es la esencia del volumen?

“En todo este ensayo, el tema predominante es el estudio de la especialización periodística, de ahí su título. El periodista especializado es quien posee un nivel de capacitación que le permite una valoración certera de cualquier información. Pero, en determinado tema o asunto –en su especialidad–, debe conocer lo suficiente para equipararse al propio nivel de los dirigentes o profesionales de esa rama, con un dominio tal de la misma que le permita deducir de meros indicios, hechos ocultos. Además, debe explicar los antecedentes y hasta pronosticar lo que es posible que pueda suceder a continuación: la nueva fase de la noticia”.    

Ambos libros se convierten, durante varias décadas, en fuentes esenciales para la enseñanza del Periodismo en las aulas universitarias. Así lo recuerda Fernando Rodríguez Sosa, quien en la década del setenta del siglo XX, estudia la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de La Habana y recibe clases de Rodríguez Méndez.

“Es indudable que ambos títulos marcaron un hito en el estudio de la profesión. Han pasado los años y, evidentemente, las nuevas tecnologías han impuesto un nuevo ritmo al medio. De seguro, esos textos leídos hoy no resulten totalmente actualizados. Pero sería injusto olvidar el aporte que José Rodríguez Méndez realizó con estas obras y con su magisterio al desarrollo del periodismo cubano en televisión”.

Varias décadas avalan el ejercicio profesional dentro del periodismo de José Rodríguez Méndez. En su caso, tiene el raro privilegio de laborar en la prensa escrita, la radio y la televisión. Y también, lleva a otros sus enseñanzas y escribe sus experiencias para las futuras generaciones de profesionales de la prensa.

Más allá de premios y distinciones, es un hombre sencillo, atento a servir a los demás. Alguien que, sin pensarlo, asegura con evidente optimismo: “Aquí estoy, parafraseando a Fernando Ortiz: durando, amiga, durando. Sigo escribiendo. Tengo escaso tiempo, pero también tengo muchos proyectos, muchas obligaciones, muchas ideas… Y todo se hará poco a poco, porque para mí el periodismo es como respirar”.

(El periodista José Rodríguez Méndez falleció en La Habana, el 12 de julio del 2000. Sus respuestas responden a citas textuales tomadas de autobiografías inéditas ofrecidas por su viuda, Esther Rodríguez Méndez. Asimismo, se utilizaron fragmentos de su libro La especialización periodística: algunos resultados (1976) y de las entrevistas concedidas por el autor: Un investigador de los medios de comunicación, de Mirelys Gallardo, del periódico Despegue (15.03.1975), y En vivo y en directo, de P.R. Martínez Ruiz, de la Revista UPEC (julio-agosto 1983).

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Ofrecer una visión integral de José Rodríguez Méndez Premio Nacional de Periodismo José Martí 1993, mediante datos novedosos y valoraciones de sus contemporáneos. 

Objetivos colaterales: Brindar una panorámica de su trabajo periodístico en prensa escrita, radio y televisión. Conocer sobre su obra literaria. Revelar su faceta como diplomático. Presentar su labor docente en la formación de nuevos profesionales de la prensa (como profesor y autor de libros de texto).

Tipo de entrevista

Por los participantes: Colectiva
Por su forma: Mixta 
Por su contenido: Imaginaria y de Personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directa y Documental

Tipo de título: De Cita Directa
Tipo de entrada: De Retrato
Tipo de cuerpo: Mixto 
Tipo de preguntas declaradas: 1: Directa; 2: Abierta; 3: Abierta; 4: Directa; 5: Directa
Tipo de conclusión: Frase de impacto que evidencia el final

Fuentes consultadas:

Directas: Entrevista a la viuda Esther Rodríguez Méndez, a su amigo Renaldo Infante, y al que fuera su alumno Fernando Rodríguez Sosa.

Documentales: Se utilizaron varias autobiografías inéditas del entrevistado suministradas por su viuda.

Se realizaron consultas de los libros escritos por el entrevistado:

Rodríguez Méndez, José: Periodismo en televisión. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, Cuba, 1973.

_____________: La especialización periodística: algunos resultados Dirección de Extensión Universitaria, La Habana, Cuba, 1976.

Además, sirvieron de gran utilidad a este trabajo, las entrevistas concedidas por el autor a:

Gallardo, Mirelys: Un investigador de los medios de comunicación. En Periódico Despegue, Año II, 15.03.1975. pp 8.

Martínez Ruiz, P.R.: “En vivo y en directo”. En Revista UPEC. Año XV, julio-agosto 1983. pp 12-14.

ÓRBITA DE UN DIBUJANTE

ÓRBITA DE UN DIBUJANTE

Cuando el lápiz iguala al alma, la valía propia aumenta. La historia de Virgilio Martínez Gaínza, Premio Nacional de Periodismo, así nos lo muestra: grande su obra, inmenso su corazón.

LUIS ANTONIO GÓMEZ PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Casi en un susurro para no inquietar al perro que dormita a escasos metros, saludo al señor que ocupa el banco contiguo al mío.

–¡Buen día tenga usted, compañero!

–¡Buen día, joven! ¿En qué puedo ayudarlo?

Tartamudeo. Un escalofrío recorre mi piel y noto, con cierto temor, que nuestro somnoliento vecino se estremece de hocico a rabo.

–No te preocupes por Pucho -dice el hombre desviando la mirada hacia el perro-, es mansito, además, ya ha mordido bastante desde que era un cachorro.

Un poco menos temeroso me lanzo otra vez al ataque.

–Sabe, estas líneas hablan sobre usted -digo acercándole unas hojas que tiemblan al ritmo de mi mano-, ¿le importaría leerlas?

–Como gustes, muchacho -respondió-. Déjame echarle un vistazo.

Pucho y sus perrerías

Corría el año 1955 cuando, fruto de la unión entre Marcos Behemaras y Virgilio Martínez Gaínza, nació Pucho y sus perrerías, historieta cuyo propósito principal era denunciar el gobierno de Fulgencio Batista mediante la sátira que lograban cuando el protagonista, Pucho, mostraba su desprecio al tirano alzando la pata y orinando sobre algo referente a él.

Sin dudas, este perrito sato provocó grandes dolores de cabeza a los esbirros de la dictadura, además de la necesaria inversión monetaria para pagar a las dos nuevas divisiones creadas en la policía: un cuerpo de trapeadores que fuera borrando las húmedas y malolientes huellas que dejaba el can por todas partes, y  otro con habilidades detectivescas que buscase a sus simpáticos dueños. Lo cierto es que ninguno de los dos pudo nunca justificar su sueldo.

“Realmente, Marcos y Virgilio nunca se encontraron físicamente hasta después del triunfo de la Revolución. Era un trabajo de compartimentación completa. Marcos preparaba los guiones y generalmente los entregaba a Francisco García Valls, quien hacía de correo y se los daba a Virgilio. Otro recogía ya la historieta y se ocupaba de su impresión. Muchas veces la distribuía un compañero que repartía galletas en un camión y Pucho iba en alguna de las latas. Puede ser que otras personas intervinieran en medio de ese trabajo clandestino, pero no tengo referencias personales.”

Así recuerda el éxito de ambos humoristas al evadir el brazo de la ley, Mirta Muñiz Egea, una personalidad en los campos de la publicidad y la propaganda en Cuba y esposa, por aquella fecha, de Marcos Behemaras.

Claro, también hubo momentos de tensión, cuando se juega con fuego es difícil no chamuscarse: “Supe, mucho después, que el estudio donde Virgilio trabajaba había sido registrado por la policía, y, aunque tenía cosas de Pucho, no lograron encontrar nada extraño.” Pero si en esta situación comprometida la suerte lo ayudó, también lo hicieron la ecuanimidad, inteligencia y serenidad que lo caracterizaban. Tuvo la muerte delante y reaccionó con nervios de acero.

“Creo que en Pucho hay mucho de Virgilio y de Marcos en relación con sus características fundamentales: ambos eran muy firmes y agudos políticamente, y observadores en extremo. Tenían un sentido de fina ironía risueña y una personalidad muy modesta. Eran capaces de reflejar el sentir de la gente, con el sano humor criollo.”

Otro de los personajes populares salidos de la imaginación de aquel binomio fue Supertiñosa. A propósito de su nacimiento, dijo una vez el propio Virgilio: “Aunque no lo creas, lo parimos en unos minutos. Marcos comenzó a escribir rápido, sonriéndose pícaramente cuando casi al instante me da la primera hoja. Una parodia de Superman. Yo la hice también enseguida.” Pocos humoristas en la historia han tenido la maestría de la que hacían gala Behemaras y su compañero para hacer sátira política.

Después del triunfo de la Revolución, Virgilio siguió dando vida a Pucho unos años más. Hasta 1966 el perrito se destacó combatiendo vicios y actitudes contrarrevolucionarias: “Algunas gentes me preguntaban, qué pasó con tu perrito meón, y le respondía, se enfermó de los riñones y murió, pero de lo más contento porque logró lo que se propuso en vida.”

Mirando por rayos X

Los más jóvenes siempre se acercaron a Virgilio. Él sabía trasladarles sus conocimientos utilizando la razón, nunca enseñó nada de memoria, era muy atrayente. Daba su mano a quien la solicitase.

Roberto Alfonso, dibujante y amigo de Virgilio, recuerda que “fue el maestro de toda una generación, la mía y la que vino después. A mí me ayudó muchísimo en mi formación. Me prestó sus libros, los mismos por los que aprendió a dibujar. Siempre fue muy desprendido con lo que tenía, con sus cosas valiosas -que no eran muchas. Guardo con bastante celo los originales suyos que me regaló: ojalá algún día se haga un museo de la historieta cubana, con gusto donaría sus trabajos. El arte no merece perderse.”

Su principal virtud: la modestia. Nunca estuvo consciente de lo grande que era. Tal vez esa fue la razón por la que concedió a Behemaras todo el mérito que correspondía a ambos por la creación de personajes -como el mismo Pucho-; si bien varias de las ideas originales fueron de Marcos, él les dio forma, les puso vida: era un trabajo común.

Así, durante todo su viaje por este mundo, Virgilio fue relegándose a un segundo plano. Ante los premios y distinciones que le fueron concedidos -como la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, el Premio a la Dignidad que otorga la Unión de Periodistas de Cuba, la Distinción por la Cultura Nacional y el Premio Nacional de Periodismo José Martí- reaccionó siempre de la misma manera: “¿Por qué a mí? Seguro hay alguien que lo merece más.”

Cuando alguien celebraba su obra se ruborizaba. No le gustaba que hablasen de él. Tampoco daba importancia a las cosas materiales. El mismo día que nació uno de sus nietos le robaron el carro que le habían otorgado y, ante las insistencias de sus allegados en hacer la denuncia a las autoridades, solo dijo: “Me llevaron un carro, pero ahora soy abuelo, todo está bien.”

Jamás pidió nada en beneficio propio, era un hombre humilde, sencillo. Los ojos de Roberto Alfonso brillan en el momento que dice: “Virgilio era de esas personas que uno desea que vivan toda la vida. Nos duele que ya no esté.”

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un ser humano honesto, transparente, bueno. Juan Ayús, presidente en la capital de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, cuenta que “era muy laborioso. Muchas veces dibujaba a deshora para no desviar la atención, y sé que cuando ponía la cabeza en la almohada lo hacía pensando en el próximo guión, en el próximo proyecto. Ante la inconformidad de los jefes con algún trabajo, lo retiraba y a los cinco minutos presentaba otro. ¡No podían agotar su capacidad creativa!”

Nidia Díaz, muchos años jefa de Virgilio en la página Internacional del periódico Granma, lo recuerda como un hombre disciplinado en todo momento: “No pasaron tres meses de estar grave y hospitalizado cuando ya iba y venía caminando de su casa al trabajo. Nunca quiso que lo fuesen a buscar en carro, decía que tenía que caminar. En muchas ocasiones lo vi delante de mi buró, como si fuera un niño, haciendo ejercicios y diciéndome: ¡Mire como estoy hoy!”

Los recuerdos de Ayús afloran unos tras otros: “Gran parte de lo que hacíamos no se cocinaba en una redacción, sino en un bar cercano, al calor de las risas, entre amigos... y los resultados eran asombrosos.”

Además de cumplir con todo y con todos, con mucha frecuencia encontraba momentos para divertirse. Bromeaba sobre cualquier tema. “En una ocasión recibí un papelito suyo en el que pedía que le devolviera algo que me había prestado. La nota -una sonrisa se dibuja en el rostro de Alfonso- la firmaba HERR VIRGILIVM: siempre fue muy ocurrente. Trabajar con él era estar de fiesta, los cierres en la revista Mella constituían verdaderos espectáculos, ¡cómo nos reíamos! Claro, el respeto hacia su persona nunca faltó.”

Y Nidia Díaz continúa: “Fue humorista en todo momento, no se limitó al papel. ¿Sabes que Virgilio era rapero? Pues como te cuento: hacía raps simpatiquísimos sobre la Revolución, sobre el Día de la Mujer, sobre los compañeros de trabajo.”

El humor fue un elemento recurrente en su vida. En ocasiones el motivo de las bromas fueron él y Mirta Zayas, su esposa: “Cuando llegaron a Granma las primeras COMPUTADORAS, Virgilio pasó madrugadas enteras aprendiendo a utilizarlas. Un día me llamó a la casa Jacinto Granda, el director del periódico, y me dijo: Mirta, tú mira a ver, Virgilio se está todos los días hasta las tres de la mañana COM la PUTA DORA. Lo importante del asunto es que realmente aprendió a usar la dichosa maquinita”.

La casa

Hombre de familia, amaba a los suyos. Su esposa guarda magníficos recuerdos: “Quiero decirte algo que no ha oído nadie más: me enamoré de Virgilio por sus dibujos. Nos conocimos en la revista Mella. Cuando llegué, él ya estaba allí, era una figura conocida, y nada más ver lo que hacía dije: ‘¡Ay! ¿Quién es este dibujante tan bueno?’ Me lo presentaron y me enamoré de él. Tiempo después nos casamos. La fiesta fue ahí mismo, en el trabajo.”

-¿Para Virgilio sus personajes eran solo muñequitos o sentía por ellos algo más fuerte?

Pucho y muchos otros personajes fueron para él como hijos.

Le pregunto, entonces, si sintió alguna vez celos de ellos. Respondió entre risas: “No, no, para nada, yo sabía que eso era parte de su trabajo. Dibujar lo hacía feliz. Vivía por el trabajo, por la familia, por sus hijos, por sus nietos, por mí.”

-Mirta, ¿qué significaron Pucho y otros personajes para usted?

Chico, yo le tenía tremendo cariño al perrito ese. A los demás también los quería.

Cuando Carlo sueña

Con sus hijos fue extraordinario. Carlo Martínez no duda al responder: “Estoy orgulloso de mi padre. Nunca se separó de nosotros. Era muy imaginativo y hábil con las manos. Fabricó mi primera guitarra, tenía tres cuerdas y nunca supe cómo logró la afinación; hizo también máscaras para los cumpleaños y un proyector que volvían locos a todos los muchachos del barrio. Siempre estaba inventando algo.

“Creo que sus personajes ayudaron mucho en mi crianza y la de mi hermano. Una vez, trabajando para la revista Pionero, hizo una historieta, su título era Cuando Carlo sueña. En ella, mezclados en la trama, estaban su casa, su familia. Nosotros también éramos su trabajo.”                                          

–Pues bien, muchacho, ya está, pero, mírame otra vez, ¿no crees que exageraron un poquito?

Solo atino a reírme

–Para nada -respondo-, solo se ha dicho lo justo.

La imagen empieza a desvanecerse. Poco a poco los contornos de las figuras comienzan a desaparecer. Me alejo. Lo último que logro distinguir es a Virgilio acariciar la cabeza de Pucho y decirle bajito, mientras me señala con disimulo y hace unos extraños círculos con el dedo índice alrededor de su oreja.

–Pobrecito...

(Las citas de Virgilio Martínez Gaínza fueron extraídas, la primera, de la entrevista La vida en cuadritos, de Paquita Armas Fonseca; la segunda, de Virgilio, el arte de la caricatura política, realizada por Haydée León Moya (consultada en Cubaperiodistatas.cu El sitio de la Unión de Periodistas de Cuba); las restantes fueron obtenidas en las conversaciones mantenidas con Mirta Zayas, Nidia Díaz, Carlo Martínez, Juan Ayús y Roberto Alfonso.)

Agradezco de forma especial la colaboración de Haydée Díaz, jubilada de Granma; Manolo Pérez, de la Editorial Pablo de la Torriente; y Elson Concepción, periodista de Granma, quienes me pusieron a “orbitar” en el maravilloso mundo de la historieta y la caricatura y proporcionaron información y detalles para la confección de este trabajo.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Hacer un retrato de la personalidad de Virgilio Martínez Gainza; Acercar su vida a sus personajes.

Objetivos colaterales: Conocer anécdotas y relatos de Virgilio mediante las personas más cercanas a él.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Colectiva
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Vía correo electrónico; Conversaciones cara a cara; Documental

Tipo de título: De referencia al tema o al entrevistado
Tipo de entrada: Narrativa
Tipo de cuerpo: Mixto
Tipo de conclusión: Retoma idea expresada en la introducción

Fuentes consultadas (Tipo de fuente):

Virgilio, el arte de la caricatura política, de Haydée León Moya. (Documental, indirecta)

La vida en cuadritos, de Paquita Armas Fonseca. (Documental, indirecta)

Dibujando por la Revolución, de Dario Mogno. (Documental, indirecta)

Conversaciones mantenidas con Mirta Zayas, Mirta Muñiz Egea, Nidia Díaz, Roberto Alfonso y Juan Ayús (No ducumentales, directas, primarias). Conversaciones con Manolo Pérez y Elson Concepción (No documentales, indirectas). Investigación personal sobre el tema y el entrevistado.(No tradicional)

 

UN PERIODISTA PROVINCIANO

UN PERIODISTA PROVINCIANO

Aldo Isidrón del Valle, Premio Nacional de Periodismo del año 2003, escala el trono del reporterismo desde Villa Clara, su provincia natal.

KARLIENIS CALZADILLA PADILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En una columna del apartamento donde Aldo vive con su esposa destaca, en su vaina de cuero fino, un trofeo de la Patria: la Réplica del Machete de Máximo Gómez. Está escoltada por los Premios a la Obra de la Vida, en la Radio y el Periodismo, y la Distinción por la Cultura Nacional. La efigie del Che pareciera mirar con orgullo esa galería que honra a este periodista “provinciano”.

Su vida profesional la consagró a contar historias de un territorio transformado radicalmente por la Revolución. Aldo Isidrón del Valle, más que villaclareño un cubano de siempre, ha demostrado cómo asaltar el cielo nacional desde el centro del país. Hoy narra sus vivencias a lo largo de un devenir por la vida conquistando sueños.

“Mi niñez transcurrió entre más sombras que luces. Migajas de pan repartidas para nueve críos hambrientos. Asco de república esa.  Fidel, en La Historia me Absolverá, captó una imagen real de aquella sociedad neocolonial.

“Enmascaré mi amargura infantil, ya algo más adulto, con una sonrisa de dramaturgia estudiada. Exigencia de la época. Desempolvo recuerdos de aquellos tiempos solo en momentos en que me rondan los duendes de las tribulaciones y, según Chaplin, una sonrisa cuesta poco y produce mucho. Caer pesado en Cuba, es una desgracia”.

Desde joven era un rebelde con causa. Denunciaba la politiquería y corrupción de aquellos tiempos. Estudió en la Escuela Profesional de Periodismo Severo García Pérez que, a principios de 1958, cuando la Huelga de Abril, cerró sus puertas, convocada por la célula del 26 de Julio que él integraba.

“Concluí los estudios en La Habana en 1964, año que recuerdo amorosamente porque conquisté mi primer premio periodístico en el Festival auspiciado por el periódico Revolución, bajo el título Papel y tinta. Era un evento de carácter internacional. El jurado me concedió la réplica de una paloma de plata y  500 pesos en efectivo, una fortuna para la época”.

Ese año viajó a Japón enviado por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), un gesto inolvidable del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, su maestro y amigo. En Tokio, por iniciativa propia, Aldo solicitó una entrevista con el célebre actor japonés Tochiro Mifune y la obtuvo cinco semanas después, en el hit-parade  de sus películas en Cuba.

“Tochiro era un virtuoso y políglota consagrado, dominaba ocho idiomas. Revolución publicó la entrevista a página completa. Un palo periodístico que de cierta manera me consagró como reportero. Imagina, un guajiro en Japón. Samuel Feijoo reía estrepitosamente, periódico en mano, en charla abierta con Roa y Fernando Portuondo, en las oficinas del MINREX. “

-Con 15 años se inició en el mundo de la radio, ¿cuán difícil fue?

Corrían los tiempos en que los hombres lobos trepidaban en manadas, tal era el código que imponía la sociedad para subsistir. La radio no fue una excepción. Penetrar en aquella selva y salir ileso exigió mucho esfuerzo y dedicación.

Pagué un alto precio en mis años de novato en la radio, dura experiencia que me ayudó a forjar un estilo y un carácter en mi profesión. Después de 1959 se despejó el horizonte y comencé a trabajar como director de noticiero y miembro del Consejo de Dirección de aquella emisora que me acogió cuando niño.

Allí también, en sus años mozos, fue trovador, pues el trabajo en la radio le daba esa posibilidad y así complacía peticiones. Su voz “vendía” y era del agrado de los comerciantes de la ciudad. Con ello mejoró su situación económica.

“La radio y la prensa escrita son grandes amores. Sufrí más en la primera  que en la segunda, donde tuve el privilegio de formar parte de un grupo de periodistas escogido por excelentes maestros de este oficio. Citar sus nombres me provoca cierta nostalgia porque algunos de ellos fecundan la tierra…”

Después de Germán Isidrón, su padre, y Fidel Castro, es el Comandante Ernesto Che Guevara la persona que más influyó en sus pasos por la vida profesional y revolucionaria. Trabajó con él cinco años. Integró su equipo de prensa y fue el hombre del micrófono en actos oficiales donde el Che era el orador principal: “¿Seremos como el Che? Justa aspiración. Detesto la clonación simbólica. Actuemos como él y el mejoramiento humano tendrá un sentido más ético y profundo”.

Isidrón fue fundador de los periódicos Revolución y Granma, y ha  colaborado, desde 1959 a la fecha, en otras publicaciones como  Bohemia y Juventud Rebelde: “Soy un privilegiado,  protagonista de tiempos inolvidables en que fuimos capaces de demostrar que podíamos hacer un periodismo militante y creador, ameno y combativo”.

También colaboró como corresponsal de guerra en Girón, donde fue herido, pero no por los proyectiles de los mercenarios, sino por los dientes de perro de aquellos terrenos cenagosos.

“Sucedió que cuando íbamos en fila india hacia la Ciénaga de Zapata, un B-26 mercenario atacó a los milicianos y yo salí abruptamente a buscar refugio para tratar de proteger la piel del esqueleto. Me lancé de bruces contra una cuneta y choqué contra un inmenso peñasco abandonado por el salitre de la playa, como un trofeo de la Ciénaga.  Fue tal el impacto del golpe  que destrozó en parte mi rodilla derecha.

“Pude llegar caminando a duras penas, y con un dolor inmenso, al hospital de primeros auxilios, instalado en el batey del central Covadonga. Allí recibí puntos y vendajes en la rodilla, algún sedante y el consejo del Comandante de Operaciones, René de los Santos: ‘Así no puedes continuar, vuelve a Santa Clara’. Dije que no y fue sabia la decisión, porque terminé la guerra. Vi con mis propios ojos, y entrevisté para la radio y Revolución. Además, si regresaba antes de culminar la misión la gente iba a pensar que me había rajado.”

-¿El acercamiento a la literatura está condicionado por su formación periodística?

Todos mis libros tienen su origen en investigaciones realizadas en el trabajo de campo. Detesto el periodismo telepático. No existe divorcio alguno entre periodismo y literatura.

Uno de sus escritos, el reportaje Cuba en García Márquez, aún permanece inédito debido a una variación en el proyecto original. Todo ocurrió a partir de las publicaciones de excelentes artículos y crónicas inspiradas en el 80 cumpleaños del Premio Nobel de Literatura, y ante el conocimiento público de su misión a Washington con un mensaje de Fidel a Clinton.

“Hubo un cambio brusco, necesario, pues incorporé los materiales en homenaje al Gabo. Y además, me permite cierta licencia autoral para que el libro se publique sin mayores obstáculos de tipo comercial. Resta, a la obra, una crónica extraviada en mis viejos papeles que escribió García Márquez a Núñez Jiménez, luego de su viaje por el Amazonas. Tengo el compromiso de entregar el artefacto literario, en diciembre venidero”.

La infinita admiración, respeto y cariño por Fidel, incentivaron sus búsquedas para un acercamiento legítimo a la vida del líder de la Revolución desde los tiempos lejanos de Birán. Por ello escribió el libro Antes del Moncada: niñez, adolescencia y juventud de Fidel Castro.

”No fue el trabajo de un día, sino la investigación de años, y la colaboración de gente amiga. Ese es un libro que tiene cinco ediciones. La primera fue por la Unión de escritores y artistas de Cuba (UNEAC) y las otras por la Editorial Pablo. Me cuentan que la edición última ya está agotada.”

-¿Por qué cedió los derechos de autor del libro De Alta Gracia a Santa Clara al Comité de Solidaridad Hoy por Cuba, de Córdoba, Argentina?

Solidaridad recíproca. Esa gente noble, combativa y fiel a la causa de la Revolución cubana, sacrifican hasta la sal de su vida por el socialismo. Quieren a Fidel como a un padre y al Che como el hijo pródigo.

Aldo es un “sabueso” en los caminos del rescate de asuntos relevantes que enriquecen el Patrimonio Nacional y salvó el expediente de juicio de Fidel en Santa Clara…

“Omito pistas de cómo llegué a la ‘cueva del tesoro’ porque el periodista debe ser discreto y no revelar todas sus fuentes, en situaciones como estas que narro.

“Fidel, en un discurso en Santa Clara, evocó momentos de sus pasos por aquí en época del capitalismo. Confirmó a la multitud que había estado en la ciudad para comparecer ante un tribunal de urgencia, acusado por desorden público y atentado a la autoridad, durante un mitin estudiantil en Cienfuegos.

“De acusado pasó a acusador, tras la denuncia de los infinitos males que padecía la seudo-república. Se defendió y salió absuelto por mayoría del jurado que integró la sala. La publicación de esta historia fue en 1976, ahí está en Granma, a página completa”.

El Premio 26 de Julio de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC)  le fue entregado, en acto solemne, por su entrañable amigo y maestro de generaciones de periodistas, Ernesto Vera. Después le llegó la felicitación de Fidel y Celia. Ese año, el profesor Jorge Ibarra,  presidente de la filial de Historia de la UNEAC, propuso que lo eligieran Miembro de Honor de la prestigiosa institución.

-Tantos años de esfuerzo merecieron en el 2003 el Premio Nacional de Periodismo José Martí.  ¿Está satisfecho?

Soy un hombre feliz. La amargura de ayer quedó en el camino del tiempo. El tema de la total realización humana tiene las vibraciones de un villancico navideño. Muchos dignísimos testimonios  estimulan la obra de la vida de un intelectual cubano. Pero en provincias el concepto personalidad aún no tiene una auténtica dimensión humana. Tal es el olvido. Pero adiós a las amarguras porque ya vendrán tiempos mejores, espero que vengan pronto porque el mío se agota.

En los últimos años ha colaborado con la emisora CMHW, a la cual quiere con infinito amor. Allí lo acogieron los amigos de siempre y junto a ellos celebró, en julio pasado, los 50 años en ese importante medio de comunicación.

-El éxito profesional a veces va en detrimento de la atención a la familia, ¿ha podido equilibrar todo?

Hay que simultanear los dos cariños. El éxito es fugaz, más hipocresía que otras cosas. El amor a la familia, si fuiste capaz de formar una familia con esas virtudes, será eterno. Yo sufro por esta lejanía, impuesta por la crisis capitalista, el bloqueo, y la madre de los tomates. Otra gente tiene más suerte, aunque menos títulos honoríficos que el periodista que cuenta esta historia. Pero eso ocurre hasta en Alaska, donde hay una comunidad de 136 cubanos, entre ellos 12 villaclareños”.

-Si le dieran la posibilidad de ejercer otra profesión, ¿cuál escogería?

Me invitas a tripular la máquina del tiempo. Acepto con la condición de no renunciar a mi profesión de periodista. La otra que escogería la determinaría el jefe de recursos humanos de la escuela de hotelería y turismo, en la especialidad de Gerente de hoteles cinco estrellas. Esta máquina aterrizaría en Varadero, naturalmente.

-¿Cómo valora el periodismo cubano de hoy?        
                     
Es un reto permanente porque difundimos ideas para un pueblo más culto. Las reflexiones de Fidel deben ser material de consulta permanente para el joven periodista…

Se acerca la media noche cuando recibo en mi computadora las esperadas respuestas. Un enorme apagón hizo a Mayra, su esposa, teclear las memorias de Aldo una y otra vez, mientras él repasaba cada experiencia, y le hablaba a las nuevas generaciones: “Sean dignos de estos tiempos en que gracias a la prensa digital nos comunicamos con el mundo. Si no están convencidos y no creen en el mensaje que transmiten, cambien de oficio. Demuestren de cuánto somos capaces los periodistas cubanos…”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Demostrar cómo un periodista de provincia pudo obtener el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida, sin olvidar sus raíces.

Objetivos Colaterales: Dar a conocer los méritos que ostenta este periodista. Resaltar cómo, en una época tan difícil como antes del triunfo de la Revolución, logró vincularse a esta profesión. Conocer sus criterios acerca del periodismo cubano. Conocer la influencia de importantes personalidades de nuestro proceso revolucionario en su desarrollo profesional. Indagar en su actividad investigativa y literaria.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Correo electrónico.

Tipo de título: De alusión al entrevistado.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

(Para la realización de esta entrevista fueron consultadas fuentes documentales secundarias y no documentales. Entre las primeras, el archivo de la Casa de las Américas y la revista digital Cubaperiodistas de la UPEC. Entre las fuentes no documentales,  el entrevistado; Lázaro Marrero, amigo del entrevistado; y Amparo Ballester, compañera de trabajo del entrevistado)

 

BIENVENIDO 2009

BIENVENIDO 2009

Para todos los amigos, les deseo un año con salud, amor y buena voluntad para acometer cualquier proyecto. Un año para soñar, sin olvidar que estamos en esta tierra nuestra.

Iraida

LOS SUEÑOS SORDOS DE CARMITA

LOS SUEÑOS SORDOS DE CARMITA

Carmen Salgado, profesora de Lenguaje de señas, cuenta la forma en que llegó la carrera a la Universidad de La Habana.

CHAVELY DÁVILA DÁVILA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

Sus manos revoloteaban en el aire con ademanes “extraños”. De los labios surgían palabras silenciosas difíciles de entender. Otras manos intervinieron en aquella lluvia de gestos. De esta forma se comunican algunos estudiantes y profesores en el aula tres de la Facultad de Español, ubicada en el Edificio Varona de la Colina Universitaria.

Carmen Salgado, profesora de Lenguaje de Señas, no oculta la emoción cuando habla de los primeros contactos con los sordos. En sus ojos habita la dulzura de quienes desempeñan una labor más humana que profesional.

-¿Qué acontecimientos influyeron en su formación vocacional para decidirse por la Licenciatura en Sordo-Pedagogía?

Estudié en la Unión soviética Licenciatura en Sordo-Pedagogía por un malentendido de la vida. Realmente, fuimos a estudiar Fizo pedagogía, que es la pedagogía que se encarga de enseñar a las personas ciegas, pero se confundieron los aviones de una y otra carrera. Yo tenía que ir para Leningrado y fui a parar a Moscú.

-¿Por qué no continuó su destino al darse cuenta del error?

Éramos diecinueve los que estudiaríamos la carrera… y nadie quiso regresar. El mundo de los sordos es tan fascinante que me gustó dedicarme a él desde el principio. Fui una de las graduadas en 1990. Nunca pensé dejar la especialidad.

-¿Dónde comienza a trabajar?

Al regresar de la Unión Soviética comencé a trabajar en la escuela René Vilches, del municipio Cerro, pero al poco tiempo me trasladé al círculo infantil de niños sordos de Alamar. Pasé siete y medio años en ese precioso círculo. Fue una experiencia buenísima porque era directora de un proyecto que estimulaba el trabajo con personas sordas como maestras y auxiliares pedagógicas.

-¿En qué momento se vincula a la Universidad de La Habana?

Estaba trabajando en el Hospital Psiquiátrico de La Habana cuando llega este proyecto de la Universidad, en el 2004. Tuvimos una preparatoria para empezar la primera edición de la carrera en el 2005. Desde ese momento paso la mayor parte del tiempo realizando las tareas de la especialidad.

-¿Qué importancia concede al apoyo familiar entre tanto trabajo?

El apoyo de mi familia fue fundamental en los inicios de mi profesión. Cuando trabajaba en el círculo infantil y algún niño se enfermaba tenía que llamar al los padres y los dejaba al cuidado de mi madre. Ella no entendía el lenguaje de señas y le era muy difícil comunicarse con ellos, pero no dudaba en atenderlos.

-¿Cómo logran incluir la licenciatura en la Facultad de Lenguas?

Esta licenciatura es un sueño de la comunidad sorda hace mucho tiempo. En Cuba, la lengua de señas estaba prohibida como lo está en muchos países todavía. A partir del año 1994 se acepta en las escuelas y hemos avanzado mucho. En el 2004 se abre la carrera, pero aún tiene que ganar espacio en la Universidad.

-¿Cuáles son las características de la carrera?

La especialidad cuenta con ocho disciplinas, siete de corte general. Las asignaturas que son de la disciplina las imparten profesores de la Cátedra de Lenguaje de Señas y también se incluye interpretación. Somos dos docentes trabajando muy unidas y batallando por tener    profesores sordos porque, al final, esta carrera les pertenece a ellos, a su patrimonio, a su lengua.

-¿El mayor aporte de la Universidad a la especialidad, cuál es?

Entenderla, mantenerla y lograr que los profesores del Departamento y de la Facultad acepten a los sordos. Ellos nunca habían venido aquí y están felices de que la carrera sea en la Colina Universitaria.

-¿Qué relación tiene su esposo con esta profesión?

Mi esposo fue precursor de la Lengua de Señas en Cuba; los sordos lo adoran, muchas veces se acuerdan más de él que de mí. También es profesor, maestro de sordos, pero trabaja en el Ministerio de Educación como directivo hace muchos años. A veces se pone celoso porque él domina la lengua de señas, pero no tan bien como yo, de manera que, cuando los sordos van a la casa tengo que servirle de intérprete y la situación se complica si hablo de otros temas con ellos y él no entiende. Son cosas propias de una familia, pero que al final, por cansancio, lo ha tenido que aceptar. La vida en mi casa es así.

-¿Siente que las autoridades cubanas hacen todos los esfuerzos para vincular este tipo de personas a la sociedad?

El país está haciendo toda una revolución en la Educación y aún así tuvimos que pasar mucho trabajo para llegar hasta donde estamos. La razón es el desconocimiento por parte de la sociedad. Entramos en la Universidad defendiendo la lengua de señas hasta que el Decano comprendió que era una lengua como las otras. Cuando las personas conocen de su importancia, ayudan y contribuyen. En Cuba existen muchos sordos, hay que apoyarlos y el estado se preocupa por eso.

-¿Cuáles son sus mayores satisfacciones?

Me siento realizada, sobre todo, cuando la profesora sorda que tengo entiende los ejercicios que se ponen a los estudiantes intérpretes, y si no, buscamos herramientas de interpretación para que lo hagan. Tenemos que escribirlo todo, hacer las clases didácticas, los materiales que se les dan a los estudiantes, además de eso, prepararlos antes y después de las clases.

-¿Qué piensa su familia sobre su dedicación la mayor parte del tiempo a los sordos?

Tengo mucho trabajo, es cierto, pero soy una persona que le dedica   tiempo al hogar. Me levanto a las cinco de la mañana, les preparo el desayuno a los niños y le repaso inglés al mayor. Trato de que todos posean un espacio y que nadie me toque a los sordos, porque son lo más importante que atesoro en la vida.

-¿La decisión de ayudar a las personas impedidas se remonta a la niñez?

Siempre me consideré una buena persona, pero nunca había visto un sordo. Intercambié con ellos por primera vez cuando vine de la Unión Soviética y solo con adultos. Creo que soy mejor persona porque los conozco mucho, tanto, que hasta tengo una hermana sorda-muda, que no lo será de sangre, pero se ha mantenido a mi lado en todo momento.

-¿Quién es Haydée?

Haydée es un poco madre de mis hijos. Cuando nació Rafael, en mi casa no sabían nada y fue la que me ayudó en el parto mediante el lenguaje de señas porque es sordo-muda. Toda mi familia se siente muy orgullosa de ella. Ha podido superarse sin pensar en sus limitaciones. Ahora estoy haciendo la licenciatura y la frase de introducción es precisamente de Haydée, donde alude a todo el esfuerzo que tuvo que hacer para llegar a graduarse de profesora.

-¿En qué proyectos participa actualmente?

Ahora estoy incluida en un proyecto de la radio que consiste en formar intérpretes especializados en el conocimiento de la Habana Vieja, porque hay muchos entendidos en hacer recorridos por esa parte de la ciudad, pero no con sordos. Lo más significativo es la sensibilidad con la que ha sido acogida esta propuesta por parte de los organizadores.

-Si le dieran la oportunidad de cambiar algo en su vida, ¿qué cambiaría?

No cambiaría nada. Tengo hijos maravillosos que me ayudan en las labores del hogar y un esposo comprensivo que comparte mis pasiones. Solo desearía que el sueño de crear una escuela para sordos, con profesores sordos y con sueños sordos se hiciera realidad. No hay nada mejor que hacer feliz y llenar de amor a las personas.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.
    

“EL ARTE ES UN INTERCAMBIO CON EL DÍA A DÍA”

“EL ARTE ES UN INTERCAMBIO CON EL DÍA A DÍA”

Detectar zonas en las que el arte ha dejado espacios vacíos es el principal propósito en las obras del pintor Kelvin López.

GRETEL HERNÁNDEZ IGLESIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Nacido en Las Tunas en 1976, Kelvin López comenzó sus estudios en 1991 en la escuela de nivel medio elemental de Artes Plásticas El Cucalambé, en Las Tunas; posteriormente pasó a la escuela de Holguín y en el 2000 se graduó de la especialidad en el Instituto Superior de Arte (ISA), de La Habana, en la que hoy labora como profesor. Además, es miembro de La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)

Desde 1992 presenta exposiciones cada uno o dos años. Ha realizado cerca de 47 muestras colectivas, todas presentadas en diferentes países como Estados Unidos, España, Francia e Inglaterra. La última muestra del artista se titula Anestesia Local y está conformada por 12 pinturas en acrílico sobre lienzo y pertenecen a la serie Terapia Floral.

-¿A qué escuela pictórica está adscrito?

No puedo delimitar zonas en arte que tengan que ver con mi estilo, con tendencias o normas específicas de hacer. A mi modo de ver es un poco obsoleto, pues hace que te encasilles en esquemas y al final creas solo agotamiento mental, haces que la obra no se renueve y no logras nuevos caminos.

-Es un mito que los artistas de la plástica tienen fuentes de inspiración a la hora de crear. ¿Qué opina?

A medida que pasa el tiempo uno se va superando y en el Instituto Superior de Arte me enseñaron a pensar en qué iba a pintar y cómo desarrollarlo. En mi caso, yo no siento que un artista contemporáneo se inspire necesariamente para hacer algo; para mí, eso que se conoce como inspiración es un proceso lógico y consecuente con el grado de concentración obtenido con respecto a lo que uno va a hacer. En la escuela imparten asignaturas como Historia del Arte y Metodología de la Investigación, las cuales te adiestran para entender mejor la vida, la relación con el arte y luego, cómo hacer de eso una consecuencia lógica. Como ejercicio mental he creado un  hábito, a la hora de acostarme pienso en qué hice ese día como artista, si me sirvió de algo. Eso permite superarse a uno mismo.

-¿Se ha sentido frustrado alguna vez a la hora de crear?

La frustración, a mi entender, es algo muy penoso para un artista. Pueden existir lagunas y períodos en los que uno como creador no produce nada quizás físicamente, pero sí psíquicamente; a veces aunque no estés pintando nada te mantienes elaborando cosas, es un proceso de acumulación y de descanso al mismo tiempo que  es necesario para poder renovarse. Considero que en mi trabajo nunca me he sentido frustrado, el arte para mí es un intercambio con el día a día.

-¿Qué cree de la recurrencia de los temas en algunos artistas?

Pienso que en mi caso no es así. Soy un artista que trata siempre de renovarse y de crear nuevas formas y métodos de trabajo porque precisamente eso es lo que me mantiene vivo como creador y hace que desarrolle una labor más interesante. Recurrir a un tema no permite desarrollar nuevas formas, ideas y tendencias que pueden ser interesantísimas: es como leer el mismo libro toda la vida.

-¿Considera que las obras de los artistas de la plástica están bien promocionadas en el país?

El trabajo que ha hecho el Ministerio de Cultura en los últimos tiempos con relación a la plástica, e incluso con otras manifestaciones del arte, es muy positiva, existe la promoción y eso me parece fabuloso. Hay personas que no pueden visitar las galerías por horarios de trabajo o por diferentes motivos, pero los medios digitales, la radio y la televisión dan la posibilidad de que esas actividades lleguen a todos. 

-¿Qué sensaciones experimenta al concluir cada exposición?

Muy interesantes y satisfactorias. En mi caso, siento ansiedad y quiero que el evento termine para ver los resultados. Cuando las personas se acercan a felicitarme, me reconforta, porque significa que entendieron o vieron algo de lo que quise decir en cada obra.

-¿Por qué nombró su última exposición Anestesia Local?

Anestesia Local pretende hacer énfasis en la selección de un tema (Flores) que cuando se aborda desde las artes plásticas suele caer en los enlatados criterios que aluden a lo banal, lo femenino, lo comercial, lo superficial, sobre todo, si se revisan los tópicos que históricamente caracterizan la pintura en nuestro país, los cuales evaden de modo casi absoluto cualquier tendencia suave o atractiva a la retina.

El arte que recoge la historia en Cuba se ha caracterizado por explorar temas políticos, afrocubanos, religiosos, sociológicos o los que se dedican a lo que se ha dado en llamar la restauración del paradigma estético.

En el caso de esta muestra lo que podría ser atractivo es precisamente la selección desprejuiciada del tema y su modo de presentación. Son todas las telas un intento por diluir la idea de lo que se considera estilo pictórico en un artista. En este caso todas fueron pintadas en un etilo diferente y bien definidos unos de otros: abstracción, expresionismo, realismo, impresionismo. De modo que el título Anestesia Local logra concentrar la idea de presentación de un tema que, en relación con el contexto del arte cubano, logra disipar dolores y malestares existenciales y creativos.

-Los creadores en sus obras pretenden transmitir diferentes mensajes al público. ¿Cuál es el suyo?

En mi caso no existe la intención de transmitir mensajes, pues lo que pretendo es tener un acercamiento a los procesos que se han abordado históricamente en el tema de la pintura. Mi tarea está encaminada a detectar zonas en la que la historia del arte ha dejado espacios vacíos para colocarme yo como artista y desbordar un tema o nuevas tendencias y hacer arte novedoso.
 
-¿Por qué en este momento desarrolla tres líneas de trabajo simultáneas: Terapia Floral, Fantasmas Zodiacales y Plein Air (Al Aire Libre)?

Estas líneas de trabajo se relacionan unas con otras y apuntan indirectamente a diferentes zonas en el arte. La serie Terapia Floral se dirige a explorar pictóricamente el tema de las flores.

La serie Fantasmas Zodiacales, va hacia la línea del dibujo y tiene otras intenciones, va a lo místico, a la forma de ver la vida, de relacionarse con ella. Es una serie que hace representación de todo el mundo astrológico y de las constelaciones. Muchas personas se identifican con ella

La tercera serie es Plain Air (Al aire Libre) que es una especie de recreación o replanteamiento de todo lo que ha sido la historia del paisaje cubano y mi intención es seleccionar imágenes donde el contexto logre despertar interés por redescubrir el lugar y reencontrar nuevos significados y maneras de relacionar las vivencias colectivas con los lugares que pinto.

-¿Por qué escogió ser pintor y no otra manifestación artística?
 
No premedité la elección, mi inclinación se debió a las experiencias de vida. Tengo un hermano mayor, él pintaba en la casa y hacía muchos trabajos relacionados con las artes plásticas. Eso influyó de algún modo en mi vocación. Mi papá es una persona bastante creativa, no es artista exactamente, pero tiene habilidades para las artes manuales. Comencé estudiando de pequeño en un círculo de interés en la Casa de Cultura hasta que ingresé posteriormente en escuelas especializadas.

-Su hermano es pintor. ¿Cómo funciona en la dinámica de la familia tener dos artistas de la plástica?
    
Mi mamá quería que fuera músico y estudiara guitarra clásica. Ella era profesora en la escuela de artes de Las Tunas y estaba relacionada con el medio, no quería tener en la familia otro artista de la plástica. A mí no me gustaba la guitarra,  prefería la percusión. Al ella no estar de acuerdo, pues presenté mis trabajos en las pruebas de pintura, y fui seleccionado; de ahí en lo adelante me apoyaron. Mi padre se sumó, hacía en el patio de la casa una especie de murales en los que mis amigos y yo realizábamos talleres colectivos.

-¿Le gustaría que su hija siguiera sus pasos en el mundo del arte?

No, pues pienso que la carrera del arte es muy sacrificada, tiene demasiados abismos de todo tipo. Es una profesión a largo plazo, no de velocidad, sino de resistencia, eso crea inquietud y mientras no logras lo que te propones… Quisiera que estudiara Filosofía o alguna otra especialidad.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Conocer sobre la vida y obra de este artista de la plástica.

Objetivos Colaterales: Conocer los proyectos que desarrolla.

Tipo de entrevista:

Por su tipo: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Vía directa

Tipo de Título: De cita textual.
Tipo de entrada: Biográfica
Tipo de Cuerpo: Clásico de preguntas y respuestas
Tipo de Cierre: De opinión del entrevistado

Fuentes Consultadas: Documentales y no documentales. Kelvin López (pintor), Internet y Catálogos del artista. Localización: www.kelvinarte.com

 

 

INCENDIARIA POR UN TIEMPO

INCENDIARIA POR UN TIEMPO

Raquel Mayedo, profesional de los medios de comunicación, habla sobre sus metas y anhelos no realizados.

WENDY MARTÍNEZ ZUFERRI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Soy de baja estatura, mis extremidades y mi cuello son un poco cortos. Con esas condiciones físicas nunca iba a llegar a ser una gran bailarina, aunque la figurita delgada y la pose artística me acompañaran.

Esa especialidad, por tanto, ya no era una opción para mí, pero yo quería continuar en el Instituto Superior de Arte (ISA), por lo que mi profesora de Español-Literatura me dijo: “Raquel Mayedo, si tú tienes facilidad para las Humanidades, ¿por qué no te presentas a las pruebas de Teatrología?”. Así lo hice y me aceptaron.

Durante la carrera no pude evitar la sensación de haber consumido mucho tiempo en una actividad a la cual, en definitiva, no iba a dedicarme. No obstante, al graduarme comprendí lo útiles que habían sido los estudios de ballet, pues me ubicaron en el Departamento de  Relaciones Públicas de la Dirección de Teatro y Danza del Ministerio de Cultura, al que normalmente asignaban  personas de mucha experiencia en el sector.

El caso es que vino a verme un director de televisión necesitado de información para la sección de artes escénicas prevista como novedad en una revista dirigida a adolescentes. Después de hablar buen rato, me propuso encargarme de la sección y la idea me gustó, aunque yo no tuviera entrenamiento como locutora.

Finalmente, el proyecto no fructificó y derivó hacia la realización de Joven Joven, un programa de buena factura, pero parecido a muchos otros. Acepté formar parte del colectivo, aunque me quedé con el deseo de haber llevado adelante aquella sección.

Luego de recibir una de las grandes alegrías de mi vida, el nacimiento de mi hijo, tuve el momento de mayor popularidad  entre el pueblo, pero también el de trabajo más duro, pues durante esos años asumí la responsabilidad de jefa de prensa del Ballet Nacional de Cuba (BNC) y la conducción del programa Contacto, a la vez que enfrentaba la maternidad.

Dicen que durante la juventud uno es incendiario y en la madurez pasa a ser bombero. Yo por entonces estaba aún en la etapa  incendiaria, por lo que con Contacto me propuse salir un poco de los cánones habituales de nuestra televisión, sobre todo, a la hora de hacer entrevistas.

No siempre hay que empezar preguntando: ¿Cuáles fueron tus inicios?; o, ¿Qué representa para ti trabajar con tal o cuál director? Es más, a veces es imprescindible dar cualquier enfoque menos ese, para que el televidente no se aburra de ver lo mismo en la revista musical que en el programa informativo. ¿Por qué no se puede ir directo a lo nuevo, o a lo que genere un conflicto? Finalmente el programa salió del aire y yo tuve que reorientarme laboralmente dentro del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Decidí, entonces, volver a las relaciones públicas, que siempre me habían brindado muchas satisfacciones.

Así llegó a su fin mi carrera como incendiaria. Muchas cosas me hicieron convertirme en bombera, entre ellas, mi responsabilidad creciente como madre y el paso del tiempo; ya yo no era una joven y sentía que mi momento de prender fuegos había pasado.

No por eso dejo de percatarme de lo que está mal. En la actualidad conduzco la revista De tarde en casa, que me gusta por su estilo coloquial y la diversidad de aspectos que aborda, pero donde hay una indudable falta de ritmo, quizás porque al transmitirse por el Canal Educativo 2  se elabora con una marcada intención didáctica. Dar explicaciones excesivamente largas acerca del tema a tratar, puede provocar que el televidente cambie el canal. Hay muchas formas de captar la atención del público, usar una sola es subvalorarlo.

He tenido la suerte de hacer en cada etapa un programa televisivo diseñado para una audiencia contemporánea conmigo. En Joven Joven era una muchacha, en Contacto una adulta joven y ahora estoy en Contra el Olvido y De Tarde en Casa, en los cuales me dirijo a personas de 35 años en adelante, o sea, aquellas que tienen más o menos las mismas experiencias vitales que yo.

Cada espacio tiene un público y  hay que adaptarse a su paso. Los monográficos y series que pretendan llegar a los jóvenes tienen que aceptar sus códigos y su rapidez para asimilar información; del mismo modo, no se puede esperar que todas las personas de la tercera edad asimilen un policiaco de acción vertiginosa y con escenas sangrientas.

Cuando la televisión cubana encuentre el tempo adecuado para sus entrevistas y espacios logrará, además de instruir, entretener. El día que eso se alcance, habremos llegado muy lejos. Nuestra televisión cuenta con la ventaja de estar concebida para el bienestar público; no tiene necesidad de andar buscando cíclicamente un escándalo o un “notición” como las televisoras extranjeras, pero a veces se priva de impactar por  temor a caer en el sensacionalismo.

Resolver esa contradicción toca a los jóvenes y a quienes tengan la grandeza para hacerlo, no importa su edad. Que asuman su responsabilidad en este momento y traten de cambiar todo lo que haga falta, que incendien.

Yo, que no poseo tal grandeza y mucho menos juventud, trato, desde mi papel de bombera, de incluir modificaciones más mediante la negociación que del enfrentamiento, aunque no siempre funcione. Pero los grandes, por suerte, son incendiarios toda la vida.
 
Ficha Técnica:

Objetivo central: Hacer un recorrido por las altas y bajas en la trayectoria profesional de Raquel Mayedo.

Objetivos colaterales: Conocer sus criterios acerca de las virtudes y deficiencias de la entrevista y la locución en la televisión cubana.

Tipo de entrevista:

Por la forma: Monólogo testimonial en primera persona.
Por el contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de Título: Llamativo
Tipo de Cuerpo: Monólogo testimonial en primera persona.

Fuentes consultadas: Raquel Mayedo, la entrevistada; Elsa Zuferri, ex funcionaria del Ministerio de Cultura y colega de trabajo de la entrevistada. Clasificación de las fuentes: Activas, no documentales y directas.