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Isla al Sur

Cortesía para Isla al Sur

AGUAS MINEROMEDICINALES: UNA OFRENDA DE LA NATURALEZA…PARA LA VIDA

AGUAS MINEROMEDICINALES: UNA OFRENDA DE LA NATURALEZA…PARA LA VIDA

VIVIAN SÁNCHEZ,
Asesora de la Televisión Cubana,
Cortesía para Isla al Sur.

Desde la antigüedad, el  hombre aprovechó las propiedades curativas del agua. Luego, la ciencia descubrió que eran sus minerales constitutivos los responsables de sus propiedades terapéuticas. En la actualidad, las aguas mineromedicinales son muy eficaces en variadas dolencias y en la prevención de otras. Para ello existen centros especializados que se dedican a la utilización de esa fuente maravillosa que ofrece la Madre natura. Cuba cuenta con instituciones de ese tipo ubicadas en un entorno fascinante, donde recreación y terapia se combinan para lograr un feliz esparcimiento y una calidad de vida superior.

El agua constituye la esencia de la vida

Al nacer, nuestro organismo está constituido por 75 % de agua, proporción que disminuye a 60% en la etapa adulta y continúa decreciendo a medida que envejecemos.

Su importancia se puede valorar en el hecho que podemos estar un tiempo determinado sin ingerir alimento sólido alguno, pero no más de 48 horas sin beber agua. Ello indica que es un elemento indispensable para la vida.

Las necesidades de agua de una persona están estrechamente relacionadas con factores exteriores como el clima, los hábitos alimentarios y la actividad física, entre otros. En condiciones normales, una persona debe ingerir al menos 8 vasos diarios de agua, aunque el consumo puede variar de acuerdo con los factores expuestos anteriormente.

El agua también le aporta al hombre otras utilidades. Tiene un valor inestimable cuando se usa para la terapia. Su aplicación en la cura de diferentes dolencias emerge de las culturas más antiguas, y aunque los más reconocidos son los baños griegos y romanos, también los egipcios comprobaron los beneficios de las aguas medicinales y de los fangos.

Se considera que los médicos griegos fueron los de mayor pericia en el empleo terapéutico de las aguas y que por ello los templos de Asclepio, hospitales de la época, se construían invariablemente junto a manantiales.

Hipócrates también utilizó las técnicas hidroterapéuticas que luego fueron abandonadas durante mucho tiempo y sólo volvieron a cobrar alguna importancia en el siglo XVIII.

Cuentan que la renovación de la hidroterapia moderna fue realizada por el pastor protestante Sebastián Kneipp, quien postuló que las enfermedades aparecen en el hombre cuando su fuerza natural es minada por una alimentación inadecuada y un modo de vida antinatural. Sus métodos se conocen en la actualidad como la "cura de Kneipp", y en ella se incluían baños completos y parciales de agua fría y caliente, chorros de agua, ejercicios físicos, el uso de hierbas medicinales y una dieta saludable.

Con el paso del tiempo, la ciencia descubrió que algunos elementos químicos contenidos en el agua como el azufre, calcio, litio, hierro, bromo, yodo, cloro, magnesio, potasio, oxígeno, bicarbonato, sílice y sodio poseían altas propiedades curativas que permitían mantener una vida sana.

La ingestión de agua pura o en forma de infusiones, su utilización en baños de limpieza y su aplicación mediante métodos específicos, constituyen una manera segura de utilizar la naturaleza para conseguir el equilibrio del cuerpo humano.

El agua pura, procedente de las precipitaciones, se filtra formando corrientes en el subsuelo y allí entra en contacto y se disuelven con los elementos presentes en este sustrato, y con ello se convierte en agua mineral.

Las aguas minerales naturales son las que no han sido sometidas a tratamiento y contienen una composición constante, pero son diferentes de las aguas potables preparadas y las de consumo público.

Las aguas mineromedicinales son, entonces, aguas de origen natural y pureza microbiológica, a las que se le atribuyen propiedades terapéuticas por su contenido en sales minerales.

Existen diversas clasificaciones de las aguas mineromedicinales. Sin embargo, la más utilizada es la clasificación química por la relación aniones/cationes que tiene su contenido.

Las más conocidas y utilizadas 

CLORADAS, en ellas predomina el anión cloruro y los cationes más frecuentes son el sodio, el calcio o el magnesio. Las de muy alta mineralización son frías y las de baja suelen ser termales. Son estimulantes de múltiples funciones orgánicas. Las acciones concretas sobre la salud dependen de la mineralización del agua y de la vía de administración, pero generalmente son usadas en reumatología, afectaciones de la piel y respiratorias crónicas, así como en estados de agotamiento psicofísicos.

SULFATADAS, en ellas abundan los aniones sulfatos con diferentes cationes. Su mineralización y temperatura son variables. Por vía oral son hepatoprotectoras y habitualmente laxantes. Sus usos se dirigen a trastornos digestivos, mayormente dispepsias digestivas.

SULFURADAS, contienen azufre en formas de ácidos, tienen un olor característico y desagradable que se debe a la presencia de compuestos de azufre, algas, bacterias y sulfobacterias. La forma de presentación del azufre en estos tipos de aguas mineromedicinales le ofrece la posibilidad de absorberse fácilmente por todas las vías de administración. Su principal aplicación es en procesos dermatológicos, reumáticos, respiratorios y en padecimientos de garganta, nariz y oído.

BICARBONATADAS, en ellas predomina el anión bicarbonato, son de baja mineralización y de temperaturas frías, pueden compartir otros grupos de composición química, lo que le da la posibilidad de ampliar sus acciones y sus vías de administración. Se usa ingerida de forma general para estimular la secreción enzimática pancreática, para aumentar la actividad de la bilis y alcalinizar la orina y el pH gástrico.

CARBOGASEOSAS, contienen carbónico libre, por vía oral estimulan la secreción gástrica y el peristaltismo intestinal y producen vasodilatación arteriolar. Es por ello que se utiliza en el tratamiento coadyuvante de arteriopatías.

RADIOACTIVAS, son aquellas que tienen una dosis de radioactividad con aplicación a curas termales, sin ningún tipo de riesgo y se ha comprobado sus beneficios en el sistema neurovegetativo, endocrino y el inmune. Este tipo de aguas se utiliza principalmente en reumatología, afecciones respiratorias crónicas y trastornos psicóticos.

OLIGOMETÁLICAS O DE DÉBIL MINERALIZACIÓN,  ellas son utilizadas como agua de mesa. Su principal propiedad es la de ser diurética y su mayor utilización es en trastornos renales.

FERRUGINOSAS, contienen hierro, pero generalmente suelen ser bicarbonatadas o sulfatadas. Tienen elevada disponibilidad de hierro y la presencia de otros oligoelementos. Por vía oral es útil su aporte de hierro.

Es importante destacar que un agua mineromedicinal puede compartir varias composiciones de las descritas anteriormente y a ello se atribuye los múltiples beneficios que puede aportar para la salud.

Tipos de baños

Estas variadas propiedades terapéuticas de las aguas mineromedicinales propiciaron el nacimiento y desarrollo de los balnearios o estaciones termales en lugares cercanos a manantiales. En ellos se requiere de instalaciones adecuadas y de la presencia de profesionales sanitarios que ejecutan las técnicas terapéuticas.

En las estaciones termales se realiza un análisis clínico y valoración médica integral para arribar a un diagnóstico que permita seleccionar la terapia más indicada en cada caso. En ellas se incluye, además, una alimentación equilibrada, actividad física y los programas de hidroterapia recomendados por los especialistas.

En los últimos años, estos centros se han denominado “SPA” por derivarse del latín “Saluten per aqua” o “Salud a través del agua”. En ellos se aplican tratamientos para un sinnúmero de enfermedades con diferentes formas de aplicación que van desde el simple baño de aguas termales (de azufre, carbónicos, de oxígeno, salados o de barro, entre otros) hasta inhalaciones, vapores, hidromasajes (duchas, chorros, baños de remolino), saunas, masajes corporales y tratamientos de Thalassoterapia (empleo de algas marinas por su contenido en vitaminas para diferentes dolencias articulares, de piel, estrés y con fines estéticos).

Los baños termales son la forma de utilización terapéutica del agua, que basa sus beneficios en la acción dinámica y térmica que ejerce el agua a presión o en movimiento sobre la piel y los tejidos. Se aplican para tratar problemas articulares, alteraciones musculares funcionales, defectos estéticos tales como la obesidad y la celulitis y sobre todo tienen un importante efecto de relajación física y psíquica debido a la composición del agua. Al finalizar el baño termal se aplica una tonificante ducha de chorro a presión por todo el cuerpo para revitalizar y activar la circulación. Produce un alivio eficaz para las contracturas musculares y fortalece las articulaciones.

Los baños de vapor son ideales para despejar las vías respiratorias, limpian la piel y eliminan toxinas.

La sauna es un sistema de calor seco que se utiliza para desintoxicar la piel y la transpiración que provoca ayuda a reducir el peso corporal.

Otros tratamientos que se utilizan asociados al uso de aguas mineromedicinales son los que emplean la aromaterapia que consiste en la aplicación de aceites aromáticos naturales que permiten relajar el cuerpo y la mente, alivian el insomnio, la congestión nasal y la fatiga, el agotamiento físico, las tensiones musculares, restaura el sistema nervioso, estimula el sistema digestivo y linfáticos, revitaliza la piel y purifica el sistema respiratorio y acelera el metabolismo en general.

Unidos al tratamiento con aguas mineromedicinales se encuentran los tratamientos con fangos o peloides, que por su composición en sales minerales son bien absorbidos por la barrera selectiva de la piel y  que, además, por la presencia en ellos de proteínas y vitaminas ofrecen propiedades protectoras y regeneradoras. En la actualidad, estos tratamientos tienen una creciente aceptación en numerosas afecciones y con fines estéticos.

En Cuba, se han estudiado exhaustivamente las aguas mineromedicinales desde el punto de vista físico-químico basados en sus diferentes clasificaciones acordes con la termalidad, presión osmótica y contenido aniónico-catiónico, así como por las propiedades hidrogeológicas, geoambientales y bacteriológicas, requisitos indispensables para su utilización terapéutica.

Es muy importante destacar los cuidados rigurosos que deben tenerse con la protección, régimen de explotación y cuidados de los yacimientos de estas aguas y del territorio donde esté enmarcada la unidad de salud termal, con vistas a conservar y garantizar la calidad requerida para ser utilizado como recurso natural terapéutico.

En nuestro país, los centros termales más importantes de aplicación de aguas mineromedicinales son San Diego de los Baños en la provincia de Pinar del Río, Madruga en provincia Habana, La Fe en Isla de la Juventud, Ciego Montero en Cienfuegos,  Elguea en Villa Clara y San José del Lago en Sancti Spíritus.

Cada uno de ellos tiene una particular mineralización de sus aguas, en dependencia de sus suelos y origen de los manantiales. Algunas son mayormente sulfuradas, otras bicarbonatadas, otras más o menos cálcicas y en base a la composición serán sus modos de aplicación, aunque su empleo más general es para trastornos osteomusculares y respiratorios, con resultados muy positivos.

El resurgimiento de los balnearios en los últimos años brinda una nueva opción: el turismo de salud, con el empleo de estaciones termales como alternativa al turismo tradicional. Ello ha hecho que estos centros no sean exclusivos de adultos mayores y enfermos; sino de jóvenes y personas sanas que acuden en busca de otras opciones para mejorar su calidad de vida, si además se tiene en cuenta que estos lugares suelen ubicarse en parajes naturales de enorme belleza, una riqueza adicional que favorece una vida más sana.

Sin embargo, los baños con aguas medicinales, aunque pueden ser fuente de curación física y mental para el hombre, pueden mostrar inconvenientes si no se toman las debidas precauciones. No son recomendables en los casos de hipertensión aguda, algunas enfermedades psiquiátricas, procesos agudos neurológicos, enfermedades del colágeno y coronarias e insuficiencia cardiaca, entre otras, así como en la etapa del  embarazo.

El agua en bebida, en forma de aerosol, de vapor, de ducha o de baño, mezclada con fango o lodo o en cualquiera de las aplicaciones que se utilizan en nuestros días como vía para aplicar las aguas mineromedicinales crece en respuesta a la incrementada demanda. Y ello es una muestra del cambio de hábitos y actitudes del hombre que cada día toma más conciencia de la necesidad de cuidar el cuerpo y la mente.

Si tenemos en cuenta que el agua es un elemento indispensable para nuestra vida y que forma parte de nuestra nutrición,  entonces recordemos a Hipócrates y apliquemos su célebre frase, “Deja que la alimentación sea tu medicina y que la medicina sea tu alimentación”.

MICHAEL JACKSON: PRISIONERO DE LA FAMA Y EL DINERO

MICHAEL JACKSON: PRISIONERO DE LA FAMA Y EL DINERO

OCTAVIO PÉREZ VALLADARES,
Periodista de Radio Ciudad del Mar,
Cortesía para Isla al Sur.
 
Michael hacía o tenía lo que deseaba, pero no pudo comprar la fórmula de la eterna salud y mucho menos burlar a la muerte, porque cuando estaba por superar medio siglo de existencia, el proclamado "Rey del Pop" falleció en Los Ángeles, después de un paro cardíaco.

Una llamada alertó a los servicios médicos sobre el requerimiento de una ambulancia en la dirección de Holmby Hills, pero la parca ya le había acogido en su seno y lo convertía en otra leyenda.

Su vida fue doblemente fabulosa: por su excelencia artística y porque podía comprarlo todo, con otra excepción: la libertad, pues dentro de una jaula de oro se vive en terrible soledad; era eso, un solitario.

“Incluso cuando estoy en casa, me siento solo. A veces me siento en mi habitación y lloro. Es tan difícil hacer amigos y hay algunas cosas de las que no puedes hablar con tus padres. A veces doy una vuelta por el vecindario por la noche, solamente esperando encontrar a alguien con quien hablar. Al final termino regresando a casa”.

Michael no se privaba de nada; disponía, además, de un doble para poder escapar sin escolta, y entre sus mayores excentricidades estuvo la de lanzar una maldición vudú a Steven Spielberg por no aceptarlo en el papel de Peter Pan en “Capitán Garfio”; eso le costó 150 000 dólares.

También entre los sucesos extraordinarios en su carrera debe recordarse que en 1985 compró en 50 millones el catálogo de los “Muchachos de Liverpool”; es decir, The Beatles cantaban y él cobraba, y para que ahora su inversión valga 500 millones de dólares.

Su magia en el escenario lo llevó a ganar mucho dinero y gastarlo en vacaciones y casas más allá de lo que se pueda imaginar; nada para Michael Jackson era realmente sorprendente.

"Cuando subo al escenario, no sé qué pasa. Se siente uno muy bien, es como el lugar más seguro del planeta para mí... Me elevo en el escenario; cuando estoy sobre él me siento en casa. Es allí donde vivo. Es allí donde nací. Es donde me siento seguro”.

Estoy entre sus admiradores y a cualquier persona sencilla del mundo se le pudiera preguntar y aunque fuera una vez, le vio en pantalla flotando sobre el escenario, enloqueciendo a millones de fans.

"Yo nunca tuve ese algo que ustedes llaman infancia. Si no tienes ese recuerdo de amor de la infancia, estás condenado a buscar por todo el mundo algo para llenar ese vacío. Pero no importa cuánto dinero ganes o lo famoso que te vuelvas, siempre seguirás sintiéndote vacío".

El “Rey del Pop” experimentaba pasión por Disneylandia y no caben dudas: se quedó en él ese niño que llevamos dentro, pero que en el caso de Michael Jackson este bebé fue muy vanidoso y dedicó las ganancias a satisfacer hasta el más mínimo capricho.

Sí, tocó el corazón de millones, pero no pudo mandar en la salida del sol que nace para todos ni evitar el atosigamiento constante hacia su persona en cualquier lugar de aparición, suceso que de inmediato se convertía en un caos.

"Me gusta estudiar a la gente, aunque sean dos ancianas en un banco o unos niños en los columpios, porque no sé lo que es encajar en una situación de la vida diaria".

Decenas de guardaespaldas, flotas de limosinas, parques de diversiones, montañas de juguetes y mascotas, rodeaban al astro del espectáculo; además de El Mago de Oz, gnomos, brujas buenas y malas, porque él lo quería y no todo se puede comprar.

Tuvo una precaria salud durante gran parte de la vida y para los admiradores declaró: “Nunca sonrío cuando bailo, me gusta mejorar, no me apetece dar un paso atrás; para mí, el mayor pecado de todos los pecados es recibir un don y no cultivarlo para que crezca, ya que el talento es un regalo divino."

Michael Jackson dejó tres hijos: Michael Joseph Jackson, Jr., París Michael Katherine Jackson y Prince "Blanket" Michael Jackson II. Pasó varias veces por el quirófano para someterse a operaciones estéticas y el color blanquecino de su piel era causa del vitíligo, una enfermedad que causa despigmentación.

Todo ser humano tiene dos vidas: una material y otra espiritual. La primera exige comer; para entonces, en la segunda, poder mirar a las estrellas o apreciar la caída del sol.

“Es muy duro que tu vida se convierta en propiedad pública, incluso teniendo en cuenta que la gente sólo se interesa por ti debido a tu música”.
 

*Michael Jackson nació el 29 de agosto de 1958 en Gary, Indiana, séptimo hijo en una familia de nueve niños. Los hermanos Jackson - Jackie, Tito, Jermaine, Marlon y Michael - actuaron por primera vez juntos en un programa de talentos cuando Michael tenía seis años. Ganaron el premio y con el tiempo se convirtieron en una banda de grandes ventas bajo el nombre de The Jackson 5.

Michael sacó su primer disco en solitario en 1972 y publicó "Thriller" en 1982, que se convirtió en un éxito instantáneo con siete canciones entre las 10 más escuchadas. El álbum vendió 21 millones de copias en Estados Unidos y al menos 27 millones en todo el mundo.

Al año siguiente presentó sus pasos de baile característicos, el "moonwalk", mientras interpretaba "Billie Jean" durante un especial del canal de televisión NBC.

En 1994, se casó con la única hija de Elvis Presley, Lisa Marie, pero la unión terminó en divorcio en 1996. En ese mismo año contrajo nupcias con Debbie Rowe, con quien tuvo dos hijos antes de que la pareja, que jamás vivió bajo el mismo techo, se separara en 1999.

El artista tuvo tres niños llamados Prince Michael I, Paris Michael y Prince Michael II, el cual se hizo conocido cuando durante su primera aparición pública su padre lo sostuvo sobre la ventana de un hotel, desatando amplias críticas.

CADA UNO UN POCO DE LOS DOS

CADA UNO UN POCO DE LOS DOS

PATRICIA RICARDO,
Cortesía para Isla al Sur.

Foto: Wildy

Entre cientos de jóvenes reunidos en el salón plenario del Palacio de Convenciones podían distinguirse dos que se comunicaban continuamente mediante el lenguaje de señas. Llegaba la tarde y el salón multiplicaba en miles sus asistentes, y nuevamente sobresalía la pareja de muchachos que formaba parte de la masa de delegados que durante el VIII Congreso de la UJC debatía temas del presente y sembraba sueños para el futuro.

Así, durante el evento, Joan Cepero Sierra y Pavel Fernández López fueron uno, en el deseo de vivir a plenitud el encuentro juvenil. Y es que Joan, delegado al Congreso por la provincia de Camagüey y miembro de la Asociación Nacional de Sordos de Cuba (ANSOC), encontró en Pavel la voz y el sentido auditivo que no tiene, mientras que el intérprete no escatimó esfuerzos en exponer a su compañero cada anécdota, poema o discurso pronunciado durante las más de ocho horas de trabajo que solía generar un día del congreso.

”Pavel es una persona humanitaria, un gran profesional. Siempre ha apoyado a la comunidad sorda. Mediante él puedo expresar sentimientos a las personas que me rodean.

“En este evento hemos logrado consolidar más nuestra amistad, la que me ha demostrado con su ayuda en cada momento; no ha reparado en limitación para acompañarme, a pesar de tener una niña pequeñita. Por los lazos que nos unen, y la ardua labor desempeñada, él es también merecedor de participar en este encuentro”, expresó Joan, mediante la colaboración de Pavel.

Lo curioso es que la habilidad con la que Pavel practica el lenguaje de señas no es resultado de estudios. La técnica se la enseñaron sus padres, ambos sordos. Cuando terminó el duodécimo grado recibió un curso de intérprete pero su mayor deseo es que se cree la Licenciatura de Interpretación, para poder cursarla.

Durante los recesos en el VIII Congreso de la UJC la conversación podía expandirse más allá del dúo; entonces Pavel no permitía que su compañero quedara aislado del diálogo y para ello hacía uso de constantes llamadas de atención: tomaba momentáneamente de la mano a Joan, tocaba su camisa o se observaban continuamente.

Joan reconoce la necesidad de incorporar una mayor cantidad de intérpretes a los municipios, para elevar la calidad de vida de los discapacitados. Su aspiración personal es estudiar Economía.

Durante el evento de la juventud cubana no pude evitar el deseo de registrar la fraterna relación entre Joan y Pavel. Ojalá al paso de los años, estas líneas les sirvan para evocar los días del Congreso donde cada uno fue un poco de los dos.

2005

VITAMINAS Y MINERALES CONTRA EL CÁNCER

VITAMINAS Y MINERALES CONTRA EL CÁNCER

VIVIAN SÁNCHEZ,
asesora de programas de la TVC,
Cortesía para Isla al Sur.

Cada día se manifiesta más que no es tanto el paso del tiempo como el metabolismo la causa del envejecimiento y sus enfermedades aliadas.

La ciencia ha documentado que el oxígeno que tomamos del aire para vivir nos provoca el tributo de un estrés oxidativo que deteriora los tejidos celulares. La panacea está dirigida hacia las vitaminas como compuestos con actividad más antioxidante, resultado de numerosas investigaciones.

A lo largo de nuestra vida, millones de radicales libres bombardean diariamente nuestras células. El hecho de que necesiten tantos años para llegar a ocasionar lesiones o enfermedades se debe a que las enzimas y otros compuestos que produce nuestro propio organismo combaten sin tregua en aras de poder neutralizarlos. La acción de los radicales libres está vinculada con el cáncer; pero la protección contra los radicales libres tiene por aliados a las vitaminas por su efecto antioxidante.

Vitaminas como escudo anticanceroso

El B-caroteno y las vitamina C y E han demostrado su capacidad de proteger contra diversos tipos de cáncer.

La mayoría de los antioxidantes naturales se encuentran en alimentos vegetales, lo que explica el carácter saludable de frutas, legumbres, hortalizas y cereales integrales.

Su papel dentro de enfermedades de máximo impacto en el mundo como el cáncer, las cardiovasculares y otras relacionadas con el proceso de envejecimiento, ha sido investigado. Los estudios sobre antioxidantes naturales se han centrado en diferentes elementos, dentro de los que se encuentran las vitaminas y los minerales.

Las vitaminas no tienen la misma composición química, pero sí ciertas características. Son nutrientes necesarios en pequeñas cantidades para un metabolismo normal y una buena salud. La mayoría se obtienen a partir de la ingesta de determinados alimentos.

A diferencia de carbohidratos, grasas y proteínas, las vitaminas no constituyen una fuente energética, sino que sirven como modelos químicos para enzimas relacionadas con el funcionamiento metabólico, la producción de células, la reparación de tejidos y otros procesos vitales.

La vitamina C, y precursores de la vitamina A como los -carotenos, son antioxidantes, de ahí que se consideren como protectores de la oxidación de las células, y con ello de enfermedades degenerativas como el cáncer.

La vitamina C o ácido ascórbico ha sido ampliamente documentada. Hoy se conoce como la vitamina del estrés por su asociación con todos los procesos relacionados con el estrés metabólico. Como escudo antioxidante sus necesidades son superiores al resto de las vitaminas, que con solo unos miligramos cumplen con estas funciones.

La vitamina C se halla en vegetales como el brócoli, pepino, col, tomate y pimiento. Estos dos últimos deben consumirse crudos y bien rojos. En frutas se localiza en cítricos, frutabomba, melón y guayaba.

En la prevención del cáncer están unidas la vitamina C y E, con la particularidad de que esta última se encuentra dentro de las liposolubles. Por consiguiente, todos los alimentos que contengan grasas o aceites serán buenos vehículos para esta vitamina. Solo es sintetizada por los vegetales, que constituyen su fuente primaria.

La vitamina E se halla en alimentos como el germen de trigo, maíz, frutos secos, cereales, semillas oleaginosas, aceitunas, espinacas y otras hortalizas de hojas verdes, y aceites vegetales como el de maíz, oliva, girasol y soya, fundamentalmente. Este último es uno de los que más cantidades de vitamina E aportan por gramo.

En el caso de la vitamina A, numerosas historias se han tejido alrededor de su importancia en la dieta y en la prevención de muchas enfermedades, como el cáncer.

La vitamina A o retinol es una vitamina de origen animal. Se fabrica en el cuerpo humano a partir de la pro-vitamina A o -caroteno (forma vegetal de la vitamina). El -caroteno se transforma en retinol en el cuerpo humano cuando este lo requiere. Nosotros ingerimos el -caroteno en los vegetales o la vitamina A ya formada  en los alimentos de origen animal.

Las mejores fuentes de -caroteno son la zanahoria, acelga, espinaca y otros vegetales verdes, rojos, naranjas y amarillos, consumidos frescos y crudos.

¿Previenen los minerales los procesos cancerosos?

Las propiedades terapéuticas y preventivas de las vitaminas son conocidas por la población; sin embargo, no ocurre así con los minerales, con sus propiedades, así como la fuente para obtenerlos.

Los minerales que consumimos en la dieta, conocidos además como oligoelementos, son necesarios en el organismo en cantidades muy pequeñas y son esenciales para conservar la salud. No se han determinado bien sus funciones en el organismo, pero sí se han descrito las disfunciones o enfermedades que pueden acarrear su carencia. Así ocurre en el caso del selenio, zinc, cobre y magnesio para prevenir el cáncer. La inmensa mayoría de los alimentos contienen todos los microelementos necesarios y en cantidad suficiente.

El selenio es un componente de la enzima antioxidante glutatión peroxidasa, parte esencial de la defensa de nuestro organismo contra los radicales libres. Junto a una serie de otros minerales y vitaminas, forma parte de la principal defensa antioxidante del cuerpo, al proteger células, membranas celulares y ácidos grasos. Aumenta además la producción de glóbulos blancos, neutraliza el efecto de metales pesados y previene las mutaciones.

Por ello es considerado como un mineral fundamental dentro de las defensas antioxidantes del organismo que se enfrenta a la acción de los radicales libres.

Muchos dicen que participa también en la disminución de la toxicidad de ciertos herbicidas, hidrocarburos  clorados, nitritos y metales pesados.

Se halla en pequeñas cantidades en alimentos de origen animal como carne y mariscos, además de cereales y frutos secos; pero su concentración varía de acuerdo con el lugar donde se consuma, ya que en cada región la tierra tiene diferentes cantidades de selenio. Hay regiones donde el consumo de selenio es bajo, y es alto el índice de cáncer colorrectal, de próstata y pulmón. Se ha reconocido que su acción de prevención contra el cáncer se realiza en conjunto con la vitamina E.

El cinc es un oligoelemento esencial, pues interviene en el metabolismo de proteínas y ácidos nucleicos. Participa en la estimulación de alrededor de cien enzimas y colabora con el sistema inmunológico, entre sus múltiples funciones. Su participación en el metabolismo es lo que le brinda sus propiedades protectoras por ser parte de la defensa antioxidante de la que dispone el organismo.

Se encuentra en alimentos de origen animal como las carnes rojas, aves, pescados y mariscos, y en los de origen vegetal como los frutos secos, legumbres y cereales.

El cobre está relacionado con la actividad del sistema inmunológico además de compartir propiedades antioxidantes. Se ha descrito su actividad en dosis adecuadas como protector en procesos cancerosos. Alimentos ricos en cobre son las verduras, legumbres, cereales, frutas, frutos secos, chocolate, además de las carnes y los pescados.

El magnesio es importante en unas trescientas reacciones enzimáticas esenciales. Debido a esos diversos roles, posiblemente existen aún contradicciones con su posible contribución en la prevención y tratamiento de algunas enfermedades. No obstante, el magnesio es parte de numerosas enzimas, algunas de las cuales constituyen potentes antioxidantes en la cadena respiratoria que lleva a la generación de Trifosfato de Adenosina –del inglés ATP- y agua a nivel de la mitocondria. Funciona asimismo en la activación de aminoácidos y en la síntesis y degradación del Ácido Desoxirribonucleico –ADN-. Estos roles lo identifican como un nutriente importante en la prevención del cáncer. Fuentes de magnesio son los frutos secos, cereales integrales, huevos, mariscos y productos lácteos.

Al recorrer este trayecto de vitaminas y minerales necesarios para garantizar una protección a través de la dieta, se observa que muchos de los alimentos que los contienen no son de los elegidos para que se incluyan de forma sistemática, quizás por desconocimiento de sus magníficas propiedades o por hábitos incorrectos de culturas y generaciones. Conocer profundamente la composición general de cada alimento, qué elementos contiene, qué protección nos ofrece, y luego incluirlos en nuestra alimentación, nos brindará la satisfacción de comer de forma sabia para vivir a plenitud.

Muchos de esos responsables de la protección como vitaminas, minerales y fitoquímicos, comparten su presencia en alimentos de origen natural como las frutas, vegetales y legumbres, fundamentalmente. Por ello cualquier efecto favorable protector siempre dependerá de su esfuerzo conjunto y de otros nutrientes que se encuentran en dietas equilibradas. Todos unidos actúan como un escudo antioxidante y preventivo del que dispone el organismo para garantizar una excelente salud.

¿QUÉ ES LO PRIMERO?

¿QUÉ ES LO PRIMERO?

MERCEDES ALONSO,
desde República Dominicana,
cortesía para Isla al Sur.

La pregunta sigue siendo: en salud ¿qué es lo primero? Y la reflexión viene al caso, luego de escucharle estas frases al secretario de Estado de Salud Pública en la República Dominicana, Bautista Rojas Gómez, durante su comparecencia en un programa matutino de la televisión nacional.

Se refería el funcionario a las distintas situaciones que se confrontan con las plantas físicas de los hospitales y otras cuestiones que afectan el desempeño de los hombres y mujeres de la batas blancas y, por encima de todo, las consecuencias que paga la mayoría de la población dominicana ante un servicio médico que, aunque el secretario repite que: “El dolor de este pueblo tiene que ser un dolor de todos”, sabemos cómo se intensifica donde más se agudizan las dolencias, en esa mayoría sin recursos a todo lo largo y ancho de la geografía nacional.

Los meses que corren son harto peligrosos para el país: lluvias intensas que, en ocasiones, paralizan a provincias y territorios enteros. Enfermedades como el dengue y la malaria, entre otras, encuentran caldo de cultivo para su proliferación en estos tiempos.

Las políticas públicas de salud siguen siendo ineficientes y la interrogante ya no es ¿hasta cuándo?, sino ¿por cuánto tiempo tendrá esta sociedad la suerte de sobrevivir a epidemias enteras y a tantos riesgos, sin la prevención requerida?

Si como plantea el secretario de Salud Pública, en cada zona rural, aún en la más lejana, las vacunas antetitetánicas, por ejemplo, se conservan en perfecto estado de refrigeración, ¿por qué mueren personas por el tétanos?

¿Cuántas posibilidades habrán de salir ilesos en esas comunidades donde las inundaciones de estos días han coadyuvado a la reproducción del mosquito Aedes Aegypti, causante del temido dengue, que cada año cobra nuevas víctimas entre las familias dominicanas?

Encima, el A1H1 parece no haber concluido su período de multiplicación por el mundo y en el país, aunque nadie ha sido infectado, el temor prevalece; porque, en lo que se acaben de poner de acuerdo las autoridades y el Colegio Médico Dominicano, la prestación de dichos servicios, que siempre han sido insuficientes, ahora lo son mucho más.

Como si los tiempos estuvieran para divergencias e intensificación de ineficiencias, sobre todo en la salud, y en estos días de crisis...

EN EL MAR TAMBIÉN EXISTEN… BIOTOXINAS

EN EL MAR TAMBIÉN EXISTEN… BIOTOXINAS

Es la ciguatera una de las enfermedades asociadas de mayor incidencia y se contrae por la ingestión de peces contaminados con toxinas marinas.

VIVIAN SÁNCHEZ,
Cortesía para Isla al Sur.

Por su belleza, por el placer que produce con solo contemplarlo, por su constante presencia en la musa de poetas y artistas, resulta difícil asociar al mar con productos tóxicos, pero sí existen y llegan al hombre en el largo proceso de la cadena de alimentación. Es la ciguatera una de las enfermedades asociadas de mayor incidencia y se contrae por la ingestión de peces contaminados con toxinas marinas. Aplicar las regulaciones vigentes sigue siendo la vía más efectiva para lograr que los maravillosos productos del mar deleiten al hombre de la misma manera que su imagen, esa que logra hacernos relajar y vibrar.

Obra de la madre natura, escenario de sirenas y bellas historias, el mar constituye la cuna de la vida en el planeta y fuente significativa de riquezas para el hombre.

Desde los albores de su historia, la humanidad extrajo alimentos de las aguas, y especialmente del mar. Restos de alimentos encontrados con una antigüedad de alrededor de 10 mil años, indican que el hombre paleolítico consumía almejas, mejillones, peces y otros animales marinos dejando sus restos en montículos de desperdicios, como huellas de su andar por la Tierra.

Se relaciona la historia de las toxinas marinas y su vínculo con la humanidad desde el surgimiento del lenguaje escrito. Ya los egipcios en sus papiros médicos exponían la existencia de organismos venenosos y desde la dinastía V sabían distinguir los peces comestibles de los venenosos, según jeroglíficos encontrados en los túmulos de Ti, Mera, Ptah-Hoptep y Deir-El Gebrawi, en los que se representa al pez que contiene la hoy reconocida potente Tetrodoxina.

Ya en los años 356-323 a.C, Alejandro el Grande prohibió a sus tropas durante sus conquistas la ingestión de peces, pues los responsabilizaba con brotes de enfermedades. Aristóteles describió la toxicidad en medusas y algunos peces.

“…En el mar la vida es más sabrosa”, dice una canción popular cubana, y aunque la mayoría de los productos marinos utilizados como alimento son inocuos, no puede descartarse el riesgo en algunos de ellos.

Los peligros asociados al consumo de pescado y de productos del mar pueden ser de naturaleza biológica o química. Dentro de ellos, las toxinas marinas constituyen un ejemplo desde el punto de vista biológico. Conocidas también como biotoxinas, son mezclas de sustancias complejas, de naturaleza variada, con diversas propiedades químicas y farmacológicas, y provenientes del plancton, grupo de microorganismos que viven en los océanos y que se desplazan en dependencia de las corrientes marinas.

Se considera que más de 400 especies de peces con alto valor nutricional se relacionan con biotoxinas. Las especies de mayor riesgo son las herbívoras y carnívoras. Los peces herbívoros que se encuentran en las mayores profundidades se alimentan de microalgas y otros sustratos marinos.

Los peces ocupan diferentes posiciones en la cadena de alimentación existente en el habitad acuático. En estado adulto, muchos se alimentan de algas y otros componentes del plancton, pero a su vez, ellos pueden ser víctimas de otros peces carnívoros. Este aspecto es de vital importancia para comprender el punto de partida, la ruta y los efectos de las toxinas marinas.

Aunque se relacionan con los ciclos metabólicos, las toxinas no desempeñan un papel significativo en estrategias ofensivas o defensivas de los organismos en los que habitan. Son resistentes a altas temperaturas (la cocción casera); son estables en medio ácido (vinagre, limón), no generan inmunidad y hasta el momento y de forma general no existen sus antídotos. Los moluscos tóxicos no pueden identificarse por evaluaciones organolépticas, ya que la toxina no altera su color, olor, ni sabor.

Las biotoxinas marinas son responsables de un número importante de afectaciones cuando son ingeridas por el hombre. La intoxicación más frecuente en seres humanos es ocasionada por la ingestión de mariscos, principalmente moluscos bivalvos, especies que se alimentan esencialmente de partículas pequeñas. Los bivalvos son todos acuáticos, principalmente marinos, en su mayoría sedentarios y habitan en las profundidades del mar.

Los moluscos bivalvos más conocidos e involucrados en estos episodios son las ostras, almejas, los ostiones, navajuelas y machas. La sintomatología de la intoxicación por consumo de mariscos contaminados está condicionada por algunos factores, entre ellos, la cantidad consumida, el nivel de toxinas, la edad y el contenido estomacal en el momento de la ingesta.

Paralizante, Diarreica, Neurotóxica, Ciguatera, Amnésica y Tetradotoxina

Se conocen diversas familias de toxinas asociadas al consumo de productos del mar. Entre ellas se encuentran la Toxina Paralizante, Toxina Diarreica, Toxina Neurotóxica, Ciguatera, Toxina Amnésica y la Tetradotoxina. Cada una de ellas produce envenenamientos en el hombre, de acuerdo al producto marino consumido. Por ejemplo, la Paralizante, la Diarreica, la Neurotóxica y la Amnésica están asociadas al consumo de moluscos bivalvos, y la Ciguatera y Tetradotoxinas al consumo de peces.

Todas ellas de manera general, tienen efectos sobre el sistema nervioso central o periférico y sobre el sistema gastrointestinal, con diferentes niveles de gravedad.

La ciguatera, término que se deriva del nombre "cigua" -caracol típico del Caribe-, es utilizado desde el siglo XVI para describir la enfermedad asociada con la ingestión de este molusco. Es el tipo más frecuente de intoxicación debida al consumo de carne de pescado que contiene toxinas, sintetizadas por un diflagelado que habita en los arrecifes de coral y contamina a los peces herbívoros tropicales y subtropicales, subsecuentemente a peces carnívoros y finalmente al hombre, que sufre de la intoxicación como eslabón final de la cadena alimenticia.

Haciendo un poco de historia, pueden encontrarse referencias sobre el pescado tóxico en La Odisea de Homero (800 A.C.). En el año 600 A.C. se describió una epidemia de ciguatoxina en China; y en la época de Alejandro el Grande (356-323 A.C.) se les prohibió a los soldados ingerir  pescado para evitar indisposiciones y enfermedades durante las conquistas. En el 1555 fue descrita en las Indias Occidentales y en el 1774 fue reportada por el Capitán de Navío James Cook en el Sur del Pacífico. En la actualidad, se plantea que alrededor de 25 000 personas anuales en el mundo entero se envenenan consumiendo peces ciguatóxicos.

Cerca de trescientas especies de peces marinos se incluyen en la lista de causantes de ciguatera. Entre ellos se encuentran los pargos, la picúa, el jurel, la morena, el coronado, el pez tiñosa y tambor. En los mares cubanos existen unas setenta especies que pueden ocasionalmente estar ciguatas. Entre los peces más propensos están la picúa, el honací y el jorobado. Reportes de Cuba refieren que las especies que han manifestado brotes más frecuentes son la Picúa (44%), el Gallego (9%) y el Pargo (5%), siendo Ciudad de La Habana la provincia con mayor porcentaje de brotes.

Se ha descrito una relación directa entre los riesgos de ciguatera y la talla y el peso del pescado consumido. Análisis realizados permiten definir los pesos límites para las especies más vulnerables a la ciguatoxicidad. La mayor cantidad de estas toxinas se han encontrado en el hígado, cerebro y gónadas en una proporción 100 veces superior a otros tejidos del pez.

Mitos asociados a la ciguatera

Como parte de la cultura popular relacionada con las intoxicaciones y con la ciguatera en particular, han surgido mitos que describen cómo definir la posible toxicidad de la pesca realizada. Entre ellas se encuentran la que describe extraer parte del hígado del pez y probar si tiene un sabor dulzón, luego arrojar el resto a moscas y hormigas y darle un trozo de carne a un gato o gallina y observar aceptación o rechazo.

Otro método consiste en usar una moneda de cobre, ponerla en contacto con la carne del animal posiblemente envenenado y observar si cambia de color. Otra forma descrita es comprobar la fácil caída de las escamas al limpiarlo o si ofreció resistencia a la hora de pescarlo. Se refiere que en caso de estar enfermo, el pez pierde muchas escamas, no tira con fuerza y en ocasiones su carne es blanda y esponjosa.

En realidad, los métodos enumerados anteriormente forman parte de las fábulas vinculadas con la ciguatera u otra intoxicación marina, pero NO hay manera de determinar a simple vista si un pez está infectado o no. Incluso es posible que una especie que normalmente no lo esté por su alimentación, de repente pase a ser ciguatóxica por cambios climatológicos que provoquen el consumo de organismos contaminados con la toxina, algo que suele suceder en la época del año de mayor temperatura de las aguas marinas, momento en que proliferan a gran velocidad las algas.

La detección de toxinas ciguatéricas se realiza con diversas metodologías analíticas y con ensayos de toxicidad. La prueba más universal es el bioensayo del ratón y en la mayoría de los casos es la única prueba legalmente admisible para la suspensión de la captura.

En los últimos años, los análisis químicos han adquirido una gran aceptación porque son más rápidos, más exactos y, desde el punto de vista social, menos censurables que las pruebas con animales. Nuevos ensayos bioquímicos de adecuada especificidad resultan ser prometedores, pero su aplicabilidad necesita ser validada.

En resumen, no existe un método universal rápido, sencillo y fiable que se pueda aplicar a la detección inmediata y eficaz de toxinas en pescado. Es por ello que son de vital importancia las medidas preventivas para evitar posibles intoxicaciones con productos del mar.

Una forma simple de controlar la incidencia de intoxicaciones en el ser humano, sería la determinación de áreas y estaciones del año en que se reportan peces contaminados, las especies implicadas, los consumidores en riesgo y las fuentes de pescado o moluscos contaminados.

Especial atención deben prestar los habitantes de países tropicales o subtropicales que constituyen focos de este tipo de afectación. En estos casos, la única manera de evitar la intoxicación es evitar consumir especies de peces grandes en las áreas endémicas susceptibles a la contaminación.

Un fenómeno relacionado con el control y la prevención lo constituye el denominado “Marea Roja”, fenómeno natural producido por microalgas unicelulares presentes en el fitoplancton marino, que bajo determinadas condiciones ambientales, se multiplican, provocando notables cambios de coloración del agua, debido a los pigmentos que poseen. Estos pigmentos pueden ser de distintos colores, siendo el color rojo el más frecuente. De ahí que se haya generalizado mundialmente con el término “Marea Roja”. Ella se ha vinculado, de manera general, con brotes de intoxicaciones y constituye una señal de aviso para la toma de medidas inmediatas que eviten consecuencias desfavorables del mar.

Leyendas, mitos, dioses como Poseidón, sirenas como la de Copenhague, o las del cuento de Peter Pan con sus cantos hipnóticos y otras múltiples fantasías crecieron en el transcurso de la historia y crearon un vínculo indisoluble entre el hombre y el mar.

Conocer sus peligros y tomar las debidas precauciones permitirá mantener vivas las palabras de Cicerón cuando afirmó del mar, ...”constituye, pues el vínculo más amplio que une a los hombres entre sí y abarca el Universo entero, y de este vínculo se desprende el derecho común de todos a gozar de cuanto la naturaleza produce…” 

MUSEO DE TURÍN

MUSEO DE TURÍN

Un encuentro con la cultura egipcia.

ALEJANDRO CREMATA SÁNCHEZ,
integrante del Taller de Egiptología, Unión Árabe de Cuba,
Cortesía para Isla al Sur.

¿Te gusta la egiptología? ¿No te parece fantástico lo que fueron capaces de crear culturas de la antigüedad como la egipcia? Pues te invito a deleitarte con algo de su historia, de sus obras, mitos y leyendas. Sí, será tal y como afirma una reconocida frase célebre: “Viajar es como hablar con hombres de otros siglos”.

Prepárate para retroceder en el tiempo y sígueme… No, no viajaremos a El Cairo, no. Sí, son grandes tesoros egipcios separados de su seno desde hace muchos años y ubicados a solo unos pasos de los Alpes, en la ciudad italiana de Turín. Acompáñame a una veterana edificación, al Antiguo Colegio de Nobles, Sí, no estoy equivocado, no es un error, allí se encuentra el famoso Museo Egiptológico de Turín, el segundo en importancia después de El Cairo, pero el primero en antigüedad.

¿No lo sabías? ¿Conocías de su existencia? Pues sígueme y te aseguro que este viaje cambiará tu vida como transformó la mía, claro, si te interesan las antiguas civilizaciones y la egipcia en particular.

Primero arribaremos a la ciudad de Turín, si lo quieres decir en italiano, pues entonces es Torino, en piamontés Turín. Ella se encuentra ubicada en el noroeste de Italia, la llaman el Pórtico de los Alpes, y estuvo habitada antes de la época romana por los Taurinos.

Al llegar la reconocerás como una joya elegante, pero discreta. Ciudad protegida por montañas que guarda en su interior obras maestras, palacios barrocos, grandes portales, comercio y mucho más… sus calles en forma geométrica simulan un tablero de ajedrez. Considerada en la actualidad como una de las más representativas urbes europeas del arte contemporáneo.

Turín es la cuna italiana de los reyes Saboya y fue la primera capital de la Italia unificada, además de primera sede del Parlamento. Entre sus monumentos se destacan la Mole Antonelliana, símbolo arquitectónico de la ciudad, construida por el arquitecto Alessandro Antonelli, de ahí viene su nombre. En ella puedes encontrar las monedas italianas de dos céntimos de euro y su majestuosa imagen fue utilizada para el logotipo de los Juegos Olímpicos de Turín en el 2006.

En su interior se alberga, desde el año 2000, el Museo Nacional del Cinema, dedicado a la historia del cine en Italia. En la actualidad, el turismo, comercio y sus grandes museos constituyen su vía fundamental de ingresos. Atractiva ciudad para pasear, pero además, para degustar sus exquisitos chocolates, una especialidad de la casa…

Ya después de conocer lo más representativo nos acercaremos al umbral de nuestro objetivo en este viaje…el Museo Egiptológico de Turín. Su edificio se encuentra enclavado en la Vía Accademia delle Sienze, en el centro de la capital piamontés. El inmueble cuenta con una distribución en forma de U.

Su fundación data de 1824, pero la edificación donde se encuentra era con anterioridad el Antiguo Colegio de Nobles. Con estilo barroco y con fachada de tres plantas, fue proyectada por el arquitecto Guarini en 1678. La idea de fundar el museo fue de Carlos Manuel III de Cerdeña, por lo que da la misión al botánico y profesor de la Real Universidad de Turín, Vitaliano Donati, de realizar un viaje a Egipto con el objetivo de recolectar todas las piezas posibles.

Esto fue en el año 1760, pero no es hasta 1824 que los turinenses  tendrán una gran colección de piezas egipcias cuando Carlos Felipe de Saboya le compra al cónsul francés en Egipto, Bernardino Drovetti, su colección personal de más de 1 000 piezas en 400,000 liras piamontesas. La historia confirmaría que Drovetti haría una gran fortuna gracias a la cultura egipcia, pues solamente a Turín le vendió un total de 5 268 piezas.

El Museo poco a poco fue tomando relevancia mundial. En 1894, Ernesto Schiaparelli fue nombrado su director, e incrementó los fondos mediante compras y campañas de excavaciones. Poco tiempo después se recibió la visita del ilustre Jean Francois Champallion, quien se encargó de estudiar la importante colección de papiros, los cuales ayudaron a dar los primeros pasos en el desciframiento de la escritura jeroglífica.

En la actualidad, el Museo de Turín cuenta con unas 26 500 piezas de la cuales solo 6 500 se encuentran expuestas. Las restantes permanecen empaquetadas en el almacén, a disposición de los investigadores.

Para comenzar el recorrido al recinto, visitaremos la primera planta, donde varias salas cuentan, a través de la exposición de testimonios de gran valor, la vida del antiguo Egipto, y de inmediato corremos a la planta baja para encontrarnos con la estatuaria más importante del museo turinense.

La mayor parte de las piezas proceden de la colección Drovetti, son grandes estatuas de divinidades, reyes y altos dignatarios, que fueron halladas en zonas tebanas, siendo casi todas, del nuevo imperio o de épocas posteriores a excepción de la princesa Redit, de la Dinastía III, de Saqqara.

En esta galería, escoltado por muchos otros faraones y dioses de piedra, se encuentra Ramsés II, faraón de la Dinastía XIX que ascendió al trono en los años 1280 a.C. y reinó por más de sesenta años. Él contempla desde su altura al visitante y le sonríe con la seguridad de que fue y sigue siendo uno de los reyes más poderosos de toda la historia, y que su reinado fue uno de los periodos de mayor apogeo de Egipto. Impresionante imagen…, es reconocida por muchos aficionados como uno de los tesoros más codiciados del Museo de Turín.

Dentro de las efigies de faraones más visitadas están la triada de Ramsés, en la cual se encuentra Ramsés II sentado entre Amón y Mut, destacándose su divinidad, la de Tutankamon junto a Amón, y la de Amenofis III delante del carnero de Amón.

Como ejemplo de estatua de culto también puedes hallar en esta galería la imagen de Amenofiste, en piedra caliza plana pintada y referente al culto doméstico, las pequeñas figuras de madera de la Madre Ahmose Nefertari, de la que se encuentra un bello ejemplar, descubierto por Schaparelli, todas ellas en la primera planta.

En el primer piso y divididas en salas mucho más pequeñas que las de la estatuaria se encuentra todo lo referente a ámbito funerario. Las tumbas egipcias consideradas como “casas de la eternidad” se situaban a orillas del desierto, excavadas en roca o construidas en piedra para asegurar al difunto la duración eterna. En una de las salas podemos ver un ejemplo de sepultura de adulto y otra de niño.

En lo referente a los sarcófagos, se utilizaban diferentes tipos, desde cajas de madera, cestos o grandes vasijas de barro cocido. En cuanto a la forma en que se introducía el cuerpo también existen diferentes maneras dependiendo del tiempo y de la jerarquía, en un principio eran en posición fetal, después de la creación de las pirámides se ampliaron para poner el cuerpo extendido y pueden observarse rectangulares con tapa plana o en bóveda, tanto de madera como de piedra.

El Museo egiptológico de Turín posee una excelente colección de vida cotidiana, no solo de faraones y su séquito, sino de la gente común, de aquellos que no se conocieron sus nombres pero que forman parte importante de la historia de este gran imperio.

Esta colección fue iniciada con parte de las “donaciones” de Drovetti  al museo. Dentro de los objetos más comunes está la cerámica con sus diferentes usos que van desde almacenar alimentos hasta la decoración o con fines funerarios. Cada época o región tiene sus formas, colores o materiales diferentes.

La orfebrería y carpintería tuvo un refinamiento exquisito y gracias a la buena conservación todavía hoy podemos verlas. En Egipto tuvo una mayor elegancia la carpintería del Imperio Antiguo, así se conservan las cajas con incrustaciones de marfil y pasta vítrea, procedentes de Gabelein.

Para culminar con la muestra de vida cotidiana está la confección de instrumentos musicales como flautas, crótalos y arpas, así como juegos como el senet con tableros y piezas.

El viaje va terminando, pero nos falta visitar el objeto más valioso del Museo: El Canón Real de Turín que data de la dinastía XIX. En él se escribieron los nombres de los monarcas egipcios desde la Dinastía I hasta la XVII, perfectamente divididos en grupos que coinciden con las dinastías de Maneton. Todos ellos precedidos por el reinado de dioses que habían poblado la Tierra y la falta de reyes posteriores, es decir, desde finales de la Dinastía XVII a la XIX, puede estar condicionado por habernos llegado incompleto. El papiro mide 170 cm de largo y 41 de alto y consta en la actualidad con unos 160 fragmentos.

La última sala, impresionante. Fue creada en el 2006 por Dante Ferreti, excelente escenógrafo que reunió 50 grandes esculturas del Museo y colocó un juego de espejos, paredes rojo-negras y rayos de luz oblicua a lo que llamó “Reflejos de Piedra” y en ella recrea la penumbra de una tumba faraónica, ofreciendo maravillosos efectos especiales para recrear a los visitantes y amantes de la cultura egipcia, como yo…

Así termina mi invitación y nuestro viaje a un pasado que estará cada día más vigente mientras existan amantes de la cultura del país del Nilo.

Si logré hacerte viajar a Turín o mejor aún, si logré que te transportaras a una de las grandes civilizaciones de todos los tiempos, la egipcia, entonces creamos una conexión indisoluble, más allá del tiempo y del espacio, y logramos mantener vivo el pensamiento del intelectual francés, Jackes Benigne Bossuet, cuando afirmó: “En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás”.

OBESIDAD NO ES SALUD (Segunda Parte)

OBESIDAD NO ES SALUD (Segunda Parte)

VIVIAN SÁNCHEZ,
periodista de Radio Habana Cuba,
Cortesía para Isla al Sur.

foto: MAYCOL ESCORCIA VENEGAS

La obesidad es un reconocido factor de riesgo para patologías que constituyen las primeras causas de morbimortalidad en el mundo actual. Adquirir hábitos de vida saludables desde la infancia es la mejor forma de alejar las dislipidemias, la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares

La obesidad, sus cifras en ascenso y su íntima relación con las principales causas de morbimortalidad la han convertido en un objetivo permanente de las investigaciones del mundo actual.

Se calcula que existen más de 300 millones de obesos a lo largo y ancho del planeta, epidemia que ya sobrepasó las barreras de los países desarrollados y llegó a los subdesarrollados con cifras en ascenso.

Sin embargo, no siempre ocurrió así.

En la prehistoria, el hombre realizaba actividades de un elevado costo energético al vivir gracias a lo que recolectaba, cazaba o pescaba.

Sus presas lograban satisfacer el voraz apetito y la energía de los alimentos se acumulaba en forma de grasa en sus adipocitos, y le servía de reserva hasta lograr atrapar su nuevo bocado.

Así sus ciclos de ingesta eran alternados con una buena ejercitación, y en ocasiones, con largos ayunos en los que lograba subsistir gracias a las reservas corporales.

El desarrollo de nuevas alternativas le facilitó adquirir los alimentos, disminuyó su entrenamiento físico y para lograr su mantenimiento se vio en la necesidad de incorporar a su dieta otra fuente energética, los hidratos de carbono.

Ya en ese momento la acumulación de fuentes de energía sin actividad física sentó las bases para uno de los peligros de la actual civilización, la obesidad. Sin embargo, el siglo XX fue el que ubicó a la obesidad en su verdadero rol en múltiples patologías y sus fatales consecuencias para la salud humana.

La obesidad constituye un factor de riesgo para enfermedades degenerativas que constituyen las principales causas de muerte en el mundo, como la diabetes mellitus tipo 2, el cáncer y las patologías cardiovasculares.

Pero, además, puede ocasionar trastornos ortopédicos, del sueño y problemas de autoestima, entre otros.

El adipocito, la leptina y la obesidad

El tejido adiposo es el encargado de regular el metabolismo de las grasas. Su activación se corresponde con las necesidades del organismo en condiciones fisiológicas normales.

El metabolismo lipídico proporciona ácidos grasos de elevado valor energético, necesarios para el funcionamiento de los músculos y que actúan como precursores para la síntesis hepática.

Además de ser el almacén de la grasa (triglicéridos) del organismo, el adipocito sintetiza sustancias como la leptina, hormona que se encarga de regular el peso corporal, el apetito y la saciedad. Su activación se basa en el control de las reservas grasas del organismo por medio de un sistema de señales de activación-inhibición, mediado por receptores específicos alojados en el sistema nervioso central.

De esta forma, el organismo contrarresta la falta de energía con las ganas de comer; pero si falla el mecanismo de la leptina –tal y como se describe en las personas obesas-, la sensación de hambre no se corresponde a las necesidades del organismo y se come más de lo debido.

Se describe que con el incremento de la edad, aumenta el Índice de Masa Corporal y la acumulación de grasa corporal, además de los niveles de leptina.

Obesidad y enfermedades cardiovasculares

La literatura reporta que esta asociación se realizó desde los tiempos de Hipócrates. Hoy se confirma que la obesidad es uno de los principales factores de riesgo para la cardiopatía coronaria.

Las enfermedades cardiovasculares incluyen, además, los accidentes cerebrovasculares y la enfermedad vascular periférica. Ellas son las principales causas de muerte en el mundo.

Se reporta que la insuficiencia cardiaca y la muerte súbita son mucho más frecuentes en el paciente obeso.

La obesidad produce un aumento del volumen sanguíneo y del gasto cardíaco.

El exceso de peso predispone al individuo a factores de riesgo como la hipertensión y los elevados niveles de colesterol en sangre.

En las mujeres, la obesidad es la variable de riesgo en las enfermedades cardiovasculares con el incremento de la edad y de la presión sanguínea.

Los altos niveles de triglicéridos séricos y los de colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad o colesterol “malo”), así como los bajos niveles de colesterol HDL (lipoproteínas de alta densidad o colesterol “bueno”) son indicadores propios de la persona obesa. Estos perfiles son típicos en los casos de obesidad tipo “manzana”, la que se asocia con enfermedades coronarias.

La medida de la cintura es un buen criterio para evaluar el peso corporal. Hombres con más de 40 pulgadas de cintura y mujeres con más de 35 tienen un riesgo mayor de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

Diabetes mellitus y obesidad

La diabetes mellitus tipo 2 o insulinoindependiente se desarrolla de manera general en la edad adulta y se encuentra asociada con el sobrepeso. El riesgo de padecer este tipo de diabetes se triplica con el incremento del Índice de Masa Corporal (IMC), especialmente en las personas con antecedentes familiares de esa enfermedad.

Estudios clínicos y epidemiológicos demuestran una asociación entre obesidad, la diabetes tipo 2 y en particular con la intolerancia a la glucosa. En ellos se exponen que grados moderados de obesidad pueden elevar el riesgo de diabetes hasta 10 veces, hecho que se incrementa con los grados más severos de obesidad. En los casos de obesidad abdominal los riesgos que se observan son mayores.

Las investigaciones han encontrado que la obesidad genera una resistencia a la insulina, debido a que el exceso de grasa dificulta que ésta cumpla su rol regulador de los niveles de glucosa en sangre. En compensación, el páncreas segrega más insulina, que a su vez incrementa los niveles de lípidos, produciéndose un ciclo que se inmortaliza en el diabético sin control.

Unido a este fenómeno, se reducen los receptores periféricos de la insulina y con ello una intolerancia a la glucosa. Esto, unido a la resistencia a la insulina, son dos elementos claves en la diabetes tipo 2.

La reducción de peso corporal de un obeso mejorará de forma sustancial su metabolismo, y con ello el control de la glucosa en sangre y de la dislipidemia al reducir la resistencia insulínica.

Es por ello que se insiste que uno de los factores para prevenir la diabetes tipo 2 es el control del peso corporal, así como la realización sistemática de ejercicios físicos.

La obesidad y la hipertensión arterial

Diversos estudios asocian la obesidad con la hipertensión arterial. Se describe que por cada 10 kg de aumento de peso, la presión arterial sube entre 2 y 3 mm de mercurio y, sin embargo, por cada 1 por ciento de reducción del peso corporal, disminuye en ese mismo rango.

Los mecanismos patogénicos apuntan a una relación de la obesidad con la hiperinsulinemia, que provoca una reducción de la excreción renal de sodio y con ello un incremento del gasto cardíaco, uno de los principales reguladores de la presión arterial.

Un hecho indiscutible resulta que la hipertensión mejora con la reducción del peso corporal.

Dislipidemias secundarias y obesidad 

Los trastornos del metabolismo de los lípidos tienen como aliado más frecuente a la obesidad. Ella se asocia con niveles elevados de triglicéridos séricos y con incremento de los niveles de colesterol total. Todo ello tiene una fuerte asociación con la resistencia a la insulina que es lo que provoca que se estimule la síntesis hepática por existir un aumento de los ácidos grasos libres. Con ello se incrementa la fracción de lipoproteínas de muy baja densidad o VLDL (del inglés Very Low Denstity Lipoprotein).

Paralelamente se incrementan los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL) o colesterol “malo”, y disminuyen los niveles de colesterol en las lipoproteínas de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno”. Estos dos factores son indicadores de riesgo para las enfermedades cardio y cerebrovasculares.

Obesidad y Síndrome X

Considerada como la enfermedad del siglo XXI, el Síndrome Metabólico o Síndrome X está definido como un conjunto de rasgos clínicos dentro de los que se incluyen, trastornos de los lípidos, intolerancia a la glucosa, hipertensión y obesidad, todos asociados de forma principal con la alimentación, el sedentarismo y la obesidad. Se trata de una asociación de problemas de salud que pueden aparecer de forma simultánea o secuencial en el mismo individuo.

Su componente patogénico fundamental es la resistencia a la insulina. Dentro de los trastornos lípidos reúne la elevación de triglicéridos y la reducción del colesterol “bueno”, asociado con una resistencia a la insulina y una intolerancia a la glucosa.

A pesar de sus antecedentes desde hace más de 80 años, fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud en 1998, y se describe que entre el 10 y 40 por ciento de la población mundial padece del Síndrome Metabólico y se diagnostica cuando aparecen 2 ó más de los siguientes síntomas:

Tensión arterial elevada (≥140/90 mmHg)
Trigliceridemia (≥1,7 mmol/L) y/o colesterol HDL bajo
Microalbuminuria
Obesidad (Ïndice de Masa Corporal > 30 Kg/m2)

Es la obesidad abdominal o tipo “manzana” la que se relaciona con el Síndrome Metabólico, por sus implicaciones en las patologías cardiovasculares.

Cáncer

La relación entre cáncer y obesidad no se encuentra bien argumentada. No obstante, existen estudios que asocian el sobrepeso con la mayor incidencia de ciertos tipos de cáncer, en particular los gastrointestinales y en las mujeres obesas tienen un mayor riesgo de cáncer de mama, endometrio, ovárico y cervical. Los hombres obesos tienen un riesgo más elevado de padecer cáncer de próstata y rectal.

La relación más clara es la que existe entre el cáncer de colon y la obesidad, en la cual se reporta que su riesgo se triplica tanto en féminas como en el hombre adulto.

Otros padecimientos y su relación con la obesidad

Insuficiencia venosa periférica: A mayor obesidad existe mayor riesgo de presentar varices en las extremidades inferiores, edemas y cambios tróficos de la piel. La obesidad se asocia con un alto riesgo de padecer enfermedad tromboembólica.

Osteoartritis: Considerada como una enfermedad degenerativa de las articulaciones, se encuentran también asociadas con el sobrepeso y la obesidad, por el daño mecánico que ofrece el exceso de peso en ellas.

Trastornos psicológicos: La obesidad provoca trastornos de adaptación al medio relacionados en muchos casos con afectación de la autoestima. La depresión y la ansiedad se presentan con frecuencia en el paciente obeso, aunque estas afectaciones constituyen consecuencias y no causas de la enfermedad.

La obesidad en diferentes etapas de la vida

Niños y jóvenes

En las etapas tempranas de la vida se establecen las bases moleculares y metabólicas que condicionan el posterior desarrollo o no de las enfermedades.

La obesidad no solo es un problema actual de la población adulta, es cada día más frecuente en niños y jóvenes.

Al nacer no puede detectarse si un individuo será obeso en fases posteriores de su vida, salvo en el caso de los niños nacidos de madres diabéticas, en las que está aumentada su probabilidad.

Sin embargo, estudios epidemiológicos sugieren que aproximadamente un tercio de los adultos con sobrepeso lo desarrollaron antes de los 20 años, y dos tercios en edades posteriores.

El adolescente que persiste con su obesidad hasta la edad adulta tiene mayores riesgos de morbilidad.

Los niños y adolescentes en que ambos padres son obesos tienen un riesgo mucho mayor de obesidad. Ello indica que los consejos dietéticos y los estilos de vida pueden jugar un papel fundamental en la prevención del sobrepeso y la obesidad.

El ambiente familiar puede ejercer una importante influencia para lograr adecuados hábitos dietéticos en los más jóvenes de la casa con el consumo de una alimentación sana, es decir, que sea equilibrada, inocua, suficiente y variada, así como controlar sus horarios recreativos tratando de estimular los niveles de actividad física, y evitar el tiempo excesivo en actividades sedentarias como la computación y la televisión, fenómeno muy frecuente en la actualidad.

El peso corporal durante la adolescencia es un buen indicador de predicción del peso en la edad adulta. 

Climaterio

Las hormonas sexuales regulan la composición corporal, la distribución del tejido adiposo y la proporción de tejido muscular con relación al graso.

En el climaterio, con el declive de los niveles circulantes de estrógenos existe la tendencia a incrementarse el peso, cambia el metabolismo de lípidos y lipoproteínas y se produce un aumento del Índice de Masa Corporal; varía la distribución de grasa corporal, con una tendencia a favorecerse los depósitos en la región abdominal, factores que pueden contrarrestarse adecuando dieta y actividad física a las nuevas condiciones metabólicas, para así evitar los trastornos asociados con la obesidad.

No existen dudas de que la obesidad es una entidad que exagera y empeora un grupo importante de patologías graves que conllevan a complicaciones severas. Todas ellas tienen puntos de contacto metabólicos que son los responsables de provocar el deterioro del estado de salud.

Sin embargo, la obesidad es prevenible y tratable. La meta está en lograr desde la infancia hábitos de vida que favorezcan el peso ideal. Es esa la receta para evitar que la obesidad obstruya el umbral de una existencia sana y feliz.