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Isla al Sur

Cortesía para Isla al Sur

LA RADIO EN EL MUNDO Y CENTRO-SUR DE CUBA…

LA RADIO EN EL MUNDO Y CENTRO-SUR DE CUBA…

OCTAVIO PÉREZ VALLADARES,
periodista de Radio Ciudad del Mar, Cienfuegos,
Cortesía para Isla al Sur.

La radio consiste en un sistema de comunicación mediante ondas electromagnéticas que se propagan por el espacio y el nombre del pionero alemán, del hoy poderoso medio de difusión, fue Heinrich Hertz, el que ha servido para bautizar la unidad de medida de la frecuencia.

Fueron necesarios muchos descubrimientos en el campo de la electricidad hasta llegar a la radio, pero en realidad su nacimiento data de 1873, año en el que el físico británico James Clerk Maxwell publicó su teoría sobre las ondas.

Ésta se refería, sobre todo, a las ondas de luz; quince años más tarde, el físico alemán Heinrich Hertz logró generar eléctricamente tales ondas, pues suministró una carga eléctrica a un condensador y a continuación le hizo un cortocircuito mediante un arco eléctrico.

Por grandes que fueran los avances de la radiotelegrafía -por ejemplo, en 1901 Guillermo Marconi desarrolló la comunicación transatlántica- la radiotelefonía nunca habría llegado a ser útil sin los avances de la electrónica.

Desde el punto de vista histórico, los avances en el mundo de la radio y la electrónica, han ocurrido de forma simultánea.

Para detectar la presencia de la radiación electromagnética, Hertz utilizó un aro parecido a las antenas circulares.

En aquella época, el inventor David Edward Hughes había descubierto que un contacto entre una punta metálica y un trozo de carbón no conducía la corriente, pero sí hacía circular ondas electromagnéticas por el punto de contacto; éste se hacía conductor.

En 1879 Hughes demostró la recepción de señales de radio procedentes de un emisor de chispas alejado un centenar de metros.

En dichos experimentos hizo circular una corriente de una célula voltaica a través de una válvula rellena de limaduras de zinc y plata, que se aglomeraban al ser bombardeadas con ondas de radio.

Este principio lo utilizó el físico británico Oliver Joseph Lodge en un dispositivo llamado cohesor, para detectar la presencia de ondas de radio.

El cohesor, una vez hecho conductor, se podía volver a hacer aislante golpeándolo y haciendo que se separasen las partículas. A partir de 1895 fue desarrollando y perfeccionando el cohesor y lo conectó a una forma primitiva de antena, con el extremo conectado a tierra.

Nicolás Tesla

No podemos pasar por alto aclarar y recordar que fue Nicolás Tesla, célebre inventor, nacido en el seno de una familia serbia el 10 de julio de 1856, en Smiljan, Croacia (entonces en el Imperio Austriaco), el verdadero creador de la radio y no como se nos ha dicho hasta hoy el ingeniero electrotécnico italiano Guglielmo (Guillermo) Marconi, pues éste obtuvo el basamento para su transmisión sin hilos por el trabajo anterior de su predecesor.

Tesla -incluso- demostró en detrimento de Thomas Edison la superioridad de la “corriente alterna” sobre la “corriente continua”. Él logró transmitir energía electromagnética sin cables, construyendo el primer radiotransmisor.

Por ello la Corte Suprema de los Estados Unidos, en 1943, reconoció a Nicolás Tesla como el verdadero inventor y padre de la radio. Así quedó resuelto otro lamentable olvido de la Historia y a favor de la verdad, razón para que en su honor se denomine “Tesla” a la unidad de medida del campo magnético en el Sistema Internacional de Unidades.

Justo también recordar que como reconocimiento a sus trabajos en el campo de la telegrafía sin hilos, en 1909, Marconi compartió el Premio Nóbel de Física con el físico alemán Karl Ferdinand Braun.

A lo largo de los estos años se introdujeron diferentes mejoras técnicas. Para la sintonía se utilizaron circuitos resonantes dotados de inductancia y capacitancia. Las antenas se fueron perfeccionando, descubriéndose y aprovechándose sus propiedades direccionales.

Muy tempranamente se pensó en la posibilidad de utilizar la radio como medio de comunicación de masas y ello se puso a prueba el 2 de noviembre de 1920, cuando la emisora KDKA de Pittsburg, retransmitió la elección del nuevo presidente estadounidense, Warren G. Harding; su mensaje fue escuchado por 1 000 personas.

En 1925 había unas 600 emisoras repartidas por todo el mundo y en la década de los 60 su número rebasaba las 10 000.

Emisoras vinculadas a importantes empresas de comunicación coexisten hoy con emisoras locales o comunitarias de mucho menor alcance, pero de gran resonancia allí donde actúan.

En Cuba

Ese diablillo de paso lento que evade el dolor; ese ente capaz de destruir castillos medievales, EL TIEMPO, no ha podido borrar la memoria.

En Cuba, desde el 22 de agosto de 1922, se escuchó por primera vez en nuestra capital la emisora 2LC del capitán Luis Casas Romero, quien instaló la planta en su vivienda de La Habana y aunque esa noche no fue propiamente una inauguración oficial, quedó inscrita como la primera emisión radial en la Isla Grande del archipiélago cubano.

A partir del 30 de agosto de 1923 ya hubo radio en Cienfuegos, la segunda ciudad de Cuba que emprendía este camino. El primero de julio de 1936 nació en el primer piso del hotel La Unión, de esta ciudad, en un éter limpio con apenas algunos receptores en las casas de mejor posición, la pequeña emisora de 500 wats de salida “Radio Aceite Martí”, gracias a los afanes de José Ramón Femenías y quien había pedido a Don Nicolás Castaño, comprar los equipos transmisores.

Por quizás increíble coincidencia aquella y la sucesora que hoy lleva muy bien el nombre de Radio Ciudad del Mar, han sido agradables, simpáticas, comprensivas de los oyentes, amables, cariñosas, dando lo máximo que pueden, porque la familia es lo más importante.

Al margen de las fechas doy por seguro que los cienfuegueros somos también pioneros de la radio en Cuba, como vía para la comunicación, cultura, el conocimiento y diario acontecer.

Cada primero de julio llegan las felicidades a los hombres y mujeres de la radio sureña: en activo o jubilados, por haber cumplido otro año al servicio de todos... 

 

EL SECRETO DE KIKE Y MARINA

EL SECRETO DE KIKE Y MARINA

Tradición culinaria en Cuba.

PEDRO QUIROGA JIMÉNEZ,
periodista de Cuba Internacional,
Cortesía para Isla al Sur.

Fotos: JOSÉ (TITO) MERIÑO

Es poco probable que un cubano de estos tiempos no haya saboreado alguna vez cierto plato de la cocina popular llamado caldosa, una suerte de bebida espesa –poco menos que puré- a base de carne de gallina, diferentes condimentos y viandas.

Casi nada se sabe sobre la etimología de la palabra, solo que en México así se nombra a una suculenta sopa de pastas.

Cuentan, sin embargo, que allá en Las Tunas (unos 655 kilómetros al este de La Habana) cazadores y pescadores utilizaban antaño sus presas para mitigar el hambre con el sustancioso caldo. Hasta entonces, el viscoso líquido de color ámbar era alimento desconocido, reservado también a escasas familias que gustaban brindarlo en madrugadas de insomnio y cansancio.

Y quiso la casualidad que en la propia ciudad tunera, en el barrio de la calle Lora, víspera del Día de la Rebeldía Nacional, el 25 de julio de 1979 surgiera para Cuba y para el mundo la Caldosa de Kike y Marina, la misma que inspiró al profesor Rogelio Díaz Castillo su picaresca guaracha (1), popularizada en voz de Inocente Iznaga, El Jilguero de Cienfuegos (2).

“La canción me salió de golpe esa misma noche; la estrené guitarra en mano con Don Kike y su hija Lolita, que tocaron las maracas”. Díaz Castillo deja escapar el sano orgullo de cualquier creador por una obra afamada.

“Yo había hablado con el Jilguero en la Jornada Cucalambeana (3), lo admiraba desde pequeño y desde que entoné la melodía pensé que le vendría bien a su estilo. Él escuchó algunas estrofas y me pidió se la enviara a la capital”.

Tras breve compás de espera, a fines de 1980 El Jilguero ubicó el nuevo tema en la televisión nacional y se dejó escuchar luego en las principales emisoras radiales del país. La canción ganó bien pronto la aceptación popular toda vez que la caldosa se convirtió en sinónimo de fiesta, sin límites de edad.

CALDOSA vs. AJIACO

José Enrique Pérez Rodríguez (Kike) y Luz Marina Zaldívar Calzadilla (Marina) nunca imaginaron alcanzar la fama con la espontaneidad de su ingenio culinario.

Difunto él desde hace años, Marina rememora hoy aquella época de triunfos y desvelos que, en no pocas ocasiones, los hizo trasladarse de un extremo a otro de la Isla, incluso en un mismo día.

“Aquello fue un boom tremendo –subraya ella; toda la prensa se volcó hacia nosotros y llovían las invitaciones en cada provincia para que asistiéramos a sus carnavales”.

Según la célebre cocinera, hubo un momento de tal efervescencia que llegaron a tener un quiosco en la calle G del reparto Sueño (en Santiago de Cuba) y, al unísono, otro similar en la calle G, del Vedado habanero.

“Nos movían en avión de oriente a occidente, y viceversa; y nos llevaron también a la Isla de la Juventud (4) ante tanto reclamo de la gente”, asegura Marina.

A diferencia del habitual ajiaco criollo (un caldo ligero con diversos tipos de viandas y carnes enteros), la caldosa se afianzó, en corto tiempo, entre los platos más socorridos del comensal cubano quien, por demás, le atribuye propiedades tonificantes.

Desde 1983, en la ciudad de Las Tunas, mantiene abiertas sus puertas, día y noche, la Casa de la Caldosa, instalación gastronómica que reserva al gusto más exigente el secreto innovador de Kike y Marina.

Índice:

(1)-Guaracha: género musical, cantable y bailable, de origen andaluz (España).

(2)-Inocente Iznaga: (Arimao, Cienfuegos, 1930) Cantante y decimista, su voz goza de gran popularidad entre el campesinado cubano.

(3)-Jornada Cucalambeana: fiesta de tradiciones campesinas que, desde hace más de cuatro décadas, rinde homenaje todos los años a la memoria del primer poeta bucólico de Iberoamérica, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (1829-1861), conocido por el seudónimo literario de El Cucalambé.

(4)-Isla de la Juventud: Municipio Especial separado de la Isla grande en su parte sur-occidental. Conocida antes del triunfo revolucionario de 1959 como Isla de Pinos.

RECUADRO

¿Cómo hacer caldosa?

La receta de Kike y Marina recomienda una gallina grande, tres yucas (mandiocas), cuatro bananos verdes, cuatro malangas e igual número de patatas, aunque la cantidad de viandas puede variar de acuerdo con la opción de cada cocinero. De los condimentos no pueden faltar el ajo, la cebolla, el comino, el ají pimiento y la mostaza, todos en cantidades igualmente elegibles.

Se sofríe la gallina con los condimentos en una olla o cazuela medianas y, una vez dorados a fuego lento, se adiciona abundante agua. Cuando la gallina está blanda se saca de la olla para agregar a esta última las viandas, debidamente peladas y cortadas en trozos.

Se deshuesa y desmenuza la gallina y, junto con las viandas también blandas, se pasan por una maquinilla para convertir la mezcla en puré y añadirlas otra vez al caldo. El tiempo de cocción depende del espesor deseado aunque, cinco minutos antes de retirar del fuego, Marina aconseja echar, al gusto, la odorante salsa de soya.

Don Kike, por su parte, advirtió de su variante que llamó La Poderosa; propone hacer un aliño con zumo de limón, ajo y puré de tomates, el cual se agregará a la bebida una vez servida en plato o tazón grande.

RECUADRO

LA CALDOSA DE KIKE Y MARINA

Autor: Rogelio Díaz Castillo

Intérprete: El Jilguero de Cienfuegos

Un día allá en Las Tunas un viejito llegó, a la fiesta de Don Kike
quería bailar, quería gozar, pero ya no podía caminar.
Entonces Don Kike le recetó, una taza de caldosa
el viejito de un golpe se la tomó, y enseguida se puso a bailar;
el viejito de un golpe se la tomó, y enseguida se puso a cantar.
Fíjese Don Kike, fíjese Marina, con esta caldosa que bien se camina

(Estribillo)
¡Qué bien se camina, qué bien se camina, porque esta caldosa tiene una gallina!

Un sultán a una sultana, casi no podía abrazarla
después de tomar caldosa, la abrazó hasta desmayarla.

(Estribillo)
¡Qué bien se camina, qué bien se camina, porque esta caldosa tiene vitamina!

Un cosmonauta muy listo fue volando hasta la luna,
pero llevaba un jarrito, con caldosa de Las Tunas.

(Estribillo)
¡Qué bien se camina, qué bien se camina con esta caldosa
de Kike y Marina!

Un jueves Doña Lolita dio caldosa a Pirindingo,
y lo mantuvo bailando desde el jueves al domingo.

(Estribillo)

Cuando acababa la fiesta, llegó Kike al Comité‚
después de brindar caldosa volvió la fiesta otra vez.

(Estribillo)

Y la toma el cederista,  y la toma el Presidente
la caldosa es sabrosita, sobre todo bien caliente.

(Se repite el Estribillo hasta el final)

 

HAY QUE APURAR LA CARRERA…

HAY QUE APURAR LA CARRERA…

MERCEDES ALONSO,
desde República Dominicana,
Cortesía para Isla al Sur.

“La justicia, aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera”, escribió hace muchos siglos el poeta latino, Quinto Horacio Flaco, y lo han repetido los abuelos hasta nuestros días; pero, el problema es que al paso que van los asesinos van quedando demasiadas víctimas. ..

Sí, la justicia dominicana tiene que arreciar los pasos y apretar filas junto a las entidades gubernamentales y diversas organizaciones que mantienen en el país una ofensiva contra la violencia de género.

No es posible que en los siete meses que acabamos de despedir en este año 2009, treinta y seis mujeres hayan dejado de existir, asesinadas por sus parejas o ex maridos.

Las edades de las occisas, comprendidas entre  34 a 36 años, hablan de ese  período en el cual la mujer está en pleno apogeo del uso de sus facultades y en el ejercicio de cada misión, tarea, o como quiera llamársele, que realiza durante esta etapa de su vida y que se extiende hasta mucho después: hablamos de maternidad, crianza de sus hijos, trabajos, realización de la profesión que quizás pudo adquirir; en fin, múltiples acciones sociales.

Aunque el Ministerio Público en el país  vela desde hace tiempo por garantizar la persecución legal de los agresores y la atención integral multidisciplinaria a las mujeres maltratadas, el resultado de tantas muertes exige medidas más intensas. Al parecer, los victimarios no temen a las penas previstas para tan terribles daños y el mal que han ocasionado, no sólo a la víctima, si no además, a los  hijos e hijas que desde temprana edad sufren terribles traumas y, en ocasiones, también mueren a manos del criminal, como se ha visto en los últimos tiempos.

Será a través de protocolo e integración de medidas fiscales, u otras formas más, pero algo muy fuerte tiene que detener en la República Dominicana la violencia de género, porque cada año se suman cortinas de luto sobre los  hogares de esta nación.

UNA CASA QUE SE ESCAPÓ A LOS AÑOS

UNA CASA QUE SE ESCAPÓ A LOS AÑOS

JUSTO PLANAS CABREJAS,
Periodista de Trabajadores,
Cortesía para Isla al Sur.

Por los años 20, cuando el Vedado era tierra prometida en construcción, remanso burgués del obrero gritón, el claxon de los nuevos fotingos importados de Estados Unidos, el golpe de metales de la industria, el manicero cantarín… a principios del pasado siglo levantaron la Casa del Vedado.

Claro, así se le llama ahora que la Oficina del Historiador de la Ciudad la regresó a sus tiempos fundacionales para que usted imagine la high life cubana cuando la calle 23 desembocaba en la tierra.

Seguro ha pasado cerca de ella sin percatarse, pero ahí estaba la Casa del Vedado, en 23, número 664, entre D y E, esperándolo. Hace dos años seguía sobre sus ladrillos gracias a esos milagros inexplicables para la ingeniería. El arquitecto Severino Rodríguez le quitó ocho décadas de mediodías tropicales, ciclones, y camellos. Luego la museóloga de la Dirección de Patrimonio, Margarita Suárez, decoró cada habitación como un siglo atrás, cuando no servían para las urgencias nocturnas de esta ciudad de los 2000: la orina, la siesta de los borrachos y quién sabe qué más.

La Casa del Vedado no es una joya de la arquitectura. La burguesía de los años 20 no escapó a la mendicidad de toda guerra. La independencia cubana costó medio siglo de privaciones. Y ahora que algunos tenían dinero, carecían de buen gusto al invertirlo. Así, que esta vetusta señora está hecha al antojo de lo bonito. Columnas grecorromanas con sus órdenes. El patio, que durante la colonia estuvo dentro, aparece ahora fuera de la vivienda. Y este espacio interior lo ocupan los halls, coronados con lucernarios. Las ventanas y las puertas son afrancesadas. En fin, una arquitectura realmente ecléctica.

La burguesía, dos décadas después, sería tan exquisita que buscaría la correspondencia entre el diseño de los muebles y el de la casa. Pero la que nos ocupa conjugaba con todo placer una estatuilla colonial con el fonógrafo recién desembarcado de Norteamérica, como podemos ver en la Casa del Vedado.

En uno de los cuartos nos encontramos con la cama de hierro heredada de quién sabe qué pariente del siglo XIX, acompañada del altar para rezarle a la Virgen antes de dormir. Y solo a la distancia de un pasillo, con teléfono americano de por medio (¡cuántos rosarios no habrá interrumpido su timbre!), nos tropezamos con otra cama en otro cuarto. La cama es de madera tallada, tiene colchón de muelles. Y en lugar de la Virgen de túnica extensa y paños bordados, proclives siempre al polvo, en su lugar hay un escaparate hecho por el artesano de moda, basta ya de esos cajones que arrugan tanto la ropa.

Todo está a mitad, todo entre el XIX y el XX, España y Estados Unidos. De porcelana están hechos los platos coloniales, de porcelana también la bañera y la taza del inodoro. En el patio, la fuente tiene un pez de arcilla que mira hacia el carro de la familia y baña de agua unas figurillas azules que recuerdan dibujos cretenses.

En el teléfono 835- 3398 puede usted separar una cita con esta señora fugitiva del tiempo, irónica, coqueta, ingenua, ecléctica que se llama Casa del Vedado. Su mayor belleza sin dudas es el recuerdo.

 

A BORDO DE UNA GALERA TURCA

A BORDO DE UNA GALERA TURCA

Se cumplen 44 años del Centro Nacional de Investigaciones Científicas.

VIVIAN SÁNCHEZ,
Asesora de la Televisión Cubana,
Cortesía para Isla al Sur.

…Cuando nació apenas tenía yo 9 años. Conocí de su existencia cuando mis pasos se enrumbaron a su quehacer. Entonces sus conquistas ya eran noticias…Nuestro primer encuentro ocurrió en los tiempos de desandar pasillos universitarios, en la época que muchos de mi generación ansiaban convertirse en aprendices de esa nave que sembraba ciencia. 

El día que crucé el umbral de su majestuosa edificación, firmamos un pacto que permanecerá vigente por siempre: él me entregaría la mejor enseñanza… la mayor realización, yo formaría parte de la incontable tropa que integró su amplia tripulación y que en él dejó sus huellas. No exigió nada más a cambio. Hoy, me abre nuevamente sus puertas… yo le rindo homenaje…le entrego mi mejor recuerdo, ese que me permite evocar sus logros en los primeros 44 años de fructífera vida.

Su atípica arquitectura siempre fue enigmática… Algunos especialistas compararon su diseño con una galera turca con sobresalientes remos de hormigón. Así salió a navegar hace más de cuatro décadas muy lejos de todo el bullicio capitalino. Su estatura blanca, gigantesca, descolló en el apacible paisaje circundante. Inconforme con su soledad mantuvo rumbo, pero dejó subir a bordo a muchos remeros dispuestos a dirigir el timón hacia esa aventura llamada ciencia.

Desde hace más de veinte años el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) plantó bandera en la formación de generaciones de científicos. Sus resultados, hallazgos, y múltiples aportes a la labor científica del país lo convirtieron en “El padre de la ciencia cubana”. Subamos a cubierta y descubramos el por qué, ahora que arriba a un nuevo aniversario.    
 

Navegando se aprende…

El CNIC nació el 1 de julio de 1965 como entidad autónoma nacional por decreto presidencial, y como paladín de un movimiento promovido por el líder de la Revolución, Fidel Castro, cuando afirmó que “el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento…”

Sus primeros esbozos no estuvieron exentos de dificultades. Corría la década de los sesenta y el país no disponía de escuelas formadoras de técnicos especializados. Sin embargo, el montaje de sus laboratorios de Bioquímica, Genética, Radioquímica y Química, entre otros, requería de sabias soluciones.

Así surgió la convocatoria. Al llamado acudieron jóvenes sin experiencia alguna en la actividad, pero decididos a convertirse en grumetes de la naciente embarcación. Una selección rigurosa, seguida de intensos cursos teórico-prácticos impartidos por reconocidos marineros de experiencia, permitió la entrada en cubierta de lo que hoy puede denominarse la tropa de técnicos empíricos del CNIC, “buque insignia de la ciencia cubana”, calificativo asignado por el ilustre maestro Gaspar Jorge García Galló

Su excelente preparación, el nivel de motivación logrado, la exigencia sistemática y los desafíos que enfrentaron los convirtieron en navegantes capaces de abordar cualquier tarea en cada proyecto investigativo… Muchos continuaron estudios superiores.

Otras generaciones siguieron los pasos de los técnicos empíricos. Nos lo cuenta Elena Martí, técnico del área de Biotecnología, con 36 años de vivencias en la institución.

“Aunque tenía formación como tecnólogo químico orgánico, el propio trabajo me obligó a superarme en cursos promovidos por la dirección de posgrado, no solo en los afines con las investigaciones, sino también de idiomas, economía y computación”.

Refiere, además, que la superación  promovida por el CNIC le permitió la posibilidad de publicar y presentar resultados en eventos, tal y como lo hace cualquier graduado universitario, y que todas esas opciones fomentan en los trabajadores un sentido de pertenencia al centro.

“La colaboración multidisciplinaria es algo que siempre se ha mantenido. En la actualidad, mi departamento colabora con el Centro de Productos Naturales (CPN) en la extracción de principios activos para luego ser evaluados con fines biomédicos”.

Experimentados remeros

Graduada de Ingeniería Química, Doctora en Ciencias y con casi 40 años de trabajo en el CNIC, Leila Cabrera dice que desde sus inicios el centro fue interdisciplinario, existía en él un amplio diapasón de temáticas y de especialistas con diversa formación, que abordaban cada nuevo proyecto de investigación en colectivo.

“Ingresé ante el llamado que se realizó a los egresados de mi especialidad para fortalecer la producción de alimentos. Así fue como surgió la rama de Bioingeniería, área que desde sus inicios logró resultados aplicados a la producción y la industria, pero que además garantizó una formación de excelencia a sus especialistas.”

Leila considera que aquella etapa inicial resultó muy importante, pues en ella se dieron los primeros pasos para aplicar el ciclo completo, desde la fase investigativa hasta su comercialización.

El velero no dejó de enarbolar nuevos gallardetes y atracó con un nuevo plan de formación para los jóvenes. Tomás Moreira, Director de la División de Capital Humano y Relaciones Internacionales, con una trayectoria de 39 años en el CNIC, relató el nuevo proyecto docente de la institución, dirigido a técnicos de centros del Polo Científico.

“El proyecto contempla tres carreras: Ingeniería Informática, Ingeniería Química y Licenciatura en Farmacia. Para inscribirse, los aspirantes deben transitar por un curso de nivelación y luego realizar las pruebas de ingreso, como todos los interesados en cursar carreras universitarias. Tiene como objetivo principal el anclaje de técnicos con perfiles afines a las temáticas que se abordan en los centros del Polo. En el curso que culmina en el 2009 se graduarán los primeros cuatro ingenieros informáticos que han transitado por este nuevo plan de formación”.   

El también Ingeniero Químico y Doctor en Ciencias reitera que en sus 44 años de vida el CNIC ha tenido dentro de sus resultados más relevantes la gestación de centros y apoyo al surgimiento de otros, dentro de los que pueden mencionarse el Centro de Sanidad Agropecuaria, el de Investigaciones Biológicas y el de Ingeniería Genética y Biotecnología, además de la preparación de recursos humanos que ya sobrepasa la cifra de 25 mil especialistas.

Astilleros seguros

El ascenso inicial al galeón estuvo encabezado por un grupo de médicos convocados a la investigación. Luego se unieron a la tripulación ingenieros y químicos. Pero todos ellos necesitaban apoyo. Así, en 1970 surgieron los talleres del CNIC, otro proyecto que ha combinado durante estas cuatro décadas la labor de mantenimiento con la construcción de instrumentos de laboratorio.

Esa área constituyó un verdadero soporte a la tarea principal de la institución, pero es, además, un ejemplo de colaboración e integración. Departamentos como el del vidrio y el plástico son verdaderas leyendas en la historia del centro.

Así lo reitera Domiciano Rosendo Ruiz, quien se unió como electricista hace 42 años a la productiva tropa. “Gracias al desarrollo promovido en los talleres, hoy y desde hace algunos años, se comercializan equipos de laboratorio con calidad”, afirma.

Después agrega que el CNIC tiene el logro de la formación intelectual, pero cada joven que ingresa en el área de mantenimiento desarrolla habilidades manuales; se prueba como plomero, electricista, albañil, mecánico. Muchos de los que entraron como obreros hoy son ingenieros y así se unieron con más calificación a brindar servicios a esa área.

Algunos de los equipos construidos en los talleres optimizaron resultados científicos, otros representaron novedades o sirvieron de arranque para la creación de instituciones especializadas como el Centro de Inmunoensayo o el de Neurociencias, y colaboraron en la creación de otras dependencias como el Centro de Investigaciones del Ozono o de áreas de investigación y desarrollo dentro de la misma institución como la encargada del Diramic.   

Relevo en la proa

“Soy el resultado profesional de los experimentados investigadores que me anteceden, he ido retomando de cada uno de ellos sus enseñanzas y consejos más oportunos, a ellos les debo mi actual formación”, así afirma Sarahí Mendoza, investigadora del CPN y una de las más jóvenes Doctoras en Ciencias del CNIC.

Graduada en 1998 de Licenciatura en Farmacia, Sarahí recuerda que comenzó como estudiante en la institución, periodo que le ofreció como fruto su tesis de diploma en un tema vinculado con el Policosanol (PPG), uno de los principales resultados del centro en los últimos años.

“Entrar aquí significó para mí dar continuidad a las aulas, solo cambiaron mis profesores”, destaca Sarriá y añade que “la motivación por lo que estás investigando te invita a seguir superándote. Mi plan de formación y posgrado, así como los resultados de trabajo me permitieron que alcanzara el grado científico en el 2006, con la evaluación farmacológica de un producto con potencialidad como suplemento nutricional, obtenido a partir de la cera de la caña de azúcar.

“La carrera está en marcha, debe continuar. Todo mi camino abonado por los más experimentados ahora sirve a quienes comienzan, como ocurrió con el Centro de Productos Naturales, que acopió y aplicó las enseñanzas de la institución que lo engendró”.

Lo que bien se aprende

Un refrán popular dice “lo que bien se aprende nunca se olvida”. Siempre que se menciona al CNIC, se reitera su innegable papel en la formación de científicos cubanos. Cabe preguntarse: ¿A qué se debe ese trascendental logro?

Todos los que navegamos en él recibimos de su cartilla elementos claves: disciplina, rigor, exigencia y tenacidad, respeto a los más curtidos y a la tarea asignada en cada momento. En su día a día lograba mezclar camaradería, pero con aliento y ritmo para avanzar, siempre en colectivo. Su sentido de pertenencia se alimentó en cada proyecto, jornada o resultado terminado. Quizás en cada uno y a la vez en todos esos ingredientes está la receta del CNIC desde su primer día, ahí pueden estar las semillas cultivadas a lo largo de su historia.

Recuadro:

Referentes necesarios

"El futuro de nuestra Patria tiene que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento". Frase del líder de la Revolución, Comandante en Jefe Fidel Castro, en su histórico discurso el 15 de enero de 1960, durante la celebración del vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, en el recinto de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y razón por la que haya sido designado el Día de la Ciencia cubana.

Gaspar Jorge García Galló. Doctor en Ciencias Filosóficas y Profesor de Mérito. Extraordinario revolucionario. Fue asesor de diversas instituciones y del Comité Central sobre temas filosóficos. Estuvo vinculado durante varios años al CNIC como profesor principal de cursos de posgrado de Filosofía. Murió en La Habana en 1992.

Centro de Sanidad Agropecuaria (CENSA). Constituido en 1969 es una institución que tiene como misión contribuir a preservar y elevar la sanidad animal, vegetal y humana. Sus instalaciones diseñadas con tecnologías agropecuarias de avanzada permiten el desarrollo de proyectos de investigación y desarrollo con el objetivo de insertar nuevos productos en el mercado mundial. Se encuentra ubicado en San José de las Lajas.

Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología. Institución científica cubana fundada en 1986 con alta capacidad científico técnica y elevado nivel de investigación, desarrollo, producción y comercialización de productos biológicos obtenidos por métodos biotecnológicos modernos. Sus resultados son aplicados a la salud humana, las producciones agropecuarias, acuícolas y al medio ambiente.

Centro de Inmunoensayo. Se inaugura en 1987 y nace de un grupo de investigadores del área de Biomedicina del Centro Nacional de Investigaciones Científicas. Fue la primera institución del país dedicada a fabricar equipos con la capacidad de calcular automáticamente los resultados. Dentro de sus objetivos se ha mantenido la de desarrollar metodologías de diagnóstico con reactivos, equipamientos y sus softwares para detectar diversas enfermedades, con potencialidad para realizar pesquisajes en la población con fines de prevención.

Centro de Neurociencias. Fundado como institución independiente el primero de enero del 2005. Sus inicios se remontan al Departamento de Neurofisiología en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas cuya misión era introducir métodos cuantitativos y la computación en el análisis de la actividad eléctrica espontánea y evocada del cerebro. Por su notable desarrollo se crea en 1982 la Dirección de Neurociencias del CNIC con el objetivo de introducir las tecnologías diseñadas en el Sistema Nacional de Salud. En 1990 y hasta su creación como centro se desarrolla como unidad científico productiva del CNIC, tiempo durante el cual aplicó tecnologías avanzadas para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del cerebro.

Centro de Investigaciones del Ozono. Dependencia científica del Centro Nacional de Investigaciones Científicas. Fundado el primero de mayo de 1994. Dirige los estudios y aplicaciones del ozono en todo el país. Además de sus laboratorios y áreas de apoyo a la investigación cuenta con dos clínicas, una nacional para el desarrollo de protocolos de investigación dedicados a la ozonoterapia y una que ofrece servicios de Turismo de Salud. Además posee una planta para la producción de aceite de girasol ozonizado de uso tópico (OLEOZÓN), medicamento registrado para el tratamiento de la epidermofitosis.

DIRAMIC: Producto biotecnológico cubano introducido desde los inicios del año 2000 en la red de centros asistenciales del país. Es un sistema que permite detectar la sensibilidad antimicrobiana en 4 horas y diagnosticar la infección urinaria.

Policosanol (PPG). Producto obtenido a partir de la cera de la caña de azúcar con propiedades hipolipemiantes y otros efectos beneficiosos para la salud cardio y cerebro vascular. Reconocido como uno de los logros relevantes del CNIC, se comercializa con varios países del mundo. 
 

¿QUÉ ES LO PRIMERO?

¿QUÉ ES LO PRIMERO?

MERCEDES ALONSO,
desde República Dominicana,
Cortesía para Isla al Sur.

La pregunta sigue siendo: en salud ¿qué es lo primero? Y la reflexión viene al caso, luego de escucharle estas frases al secretario de Estado de Salud Pública en la República Dominicana, Bautista Rojas Gómez, durante su comparecencia en un programa matutino de la televisión nacional.

Se refería el funcionario a las distintas situaciones que se confrontan con las plantas físicas de los hospitales y otras cuestiones que afectan el desempeño de los hombres y mujeres de la batas blancas y, por encima de todo, las consecuencias que paga la mayoría de la población dominicana ante un servicio médico que, aunque el secretario repite que: “el dolor de este pueblo tiene que ser un dolor de todos”, sabemos cómo se intensifica donde más se agudizan las dolencias, en esa mayoría sin recursos a todo lo largo y ancho de la geografía nacional.

Los meses que corren son harto peligrosos para el país: lluvias intensas que, en ocasiones, paralizan a provincias y territorios enteros. Enfermedades como el dengue y la malaria, entre otras, encuentran caldo de cultivo para su proliferación en estos tiempos.

Las políticas públicas de salud siguen siendo ineficientes y la interrogante ya no es ¿hasta cuándo?, sino ¿por cuánto tiempo tendrá esta sociedad la suerte de sobrevivir a epidemias enteras y a tantos riesgos, sin la prevención requerida?

Si como plantea el secretario de Salud Pública, en cada zona rural, aún en la más lejana, las vacunas antetitetánicas, por ejemplo, se conservan en perfecto estado de refrigeración, ¿por qué mueren personas por el tétanos?

¿Cuántas posibilidades habrán de salir ilesos en esas comunidades donde las inundaciones han coadyuvado a la reproducción del mosquito Aedes Aegypti, causante del temido Dengue, que cada año cobra nuevas víctimas entre las familias dominicanas?

Encima, el A1H1 parece no haber concluido su período de multiplicación por el mundo y en el país, aunque nadie ha sido infectado, el temor prevalece; porque, en lo que se acaben de poner de acuerdo las autoridades y el Colegio Médico Dominicano, la prestación de dichos servicios, que siempre han sido insuficientes, ahora lo son mucho más.

Como si los tiempos estuvieran para divergencias e intensificación de ineficiencias, sobre todo en la salud, y en estos días de crisis...

 

EL HIPERTEXTO EN LA PRENSA DIGITAL CUBANA

EL HIPERTEXTO EN LA PRENSA DIGITAL CUBANA

ALICIA CENTELLES,
periodista de Somos Jóvenes,
Cortesía para Isla al Sur.

Desde que la palabra hipertexto fue acuñada por Ted Nelson hacia 1965, la definición y el uso de tan útil elemento en la presentación de la información se ha enriquecido exponencialmente.

Tal como lo definen muchos autores, el hipertexto interrelaciona o enlaza piezas de información, y emplea dichos enlaces para acceder a otras piezas de información relacionadas.

La lectura que se realiza de esta manera no es lineal, sino que permite al usuario crear su propia ruta, e incluso comentar un material con el autor u otras personas mediante foros, salas de chat o el correo electrónico. De esta forma, el lector puede moverse libremente dentro de la información y buscar los contenidos o informaciones de acuerdo con sus intereses.

Quienes escribimos en Cuba para medios digitales, en muchas ocasiones desaprovechamos las infinitas posibilidades de los hipervínculos, que en el caso específico de nuestra realidad, pueden convertirse en eficaces vehículos para una mejor comprensión de nuestros mensajes y realidad.

En mi opinión, de los tipos de hipervínculos que existen (navegación y asociación), el segundo  debería aparecer con mayor frecuencia en las páginas cubanas, debido a la abundancia de términos, concepciones y programas que forman parte de la vida diaria de nuestra sociedad, y cuya comprensión no siempre es fácil o aparece expuesta en forma clara para el lector de otras latitudes.

Por ejemplo, si publicamos un trabajo en el que aparecen las frases Campaña de Alfabetización u Universalización de la enseñanza, se hace imprescindible, en aras de transmitir un mensaje realmente efectivo, que expliquemos mediante un hipervínculo  (que puede ser otro material periodístico) en qué consisten ambos eventos de la historia de la Revolución Cubana. Lo mismo puede aplicarse en el caso de personalidades, libros e instituciones propias de nuestro país, además de la referencia a otros sitios, cubanos o extranjeros.

Pero, cuidado: el exceso de hipertextos en un mismo párrafo puede conspirar contra el propósito inicial de esclarecer y complementar, por lo que resulta aconsejable tener en cuenta, para su inclusión, la longitud del párrafo en cuestión.

De cualquier manera, una de las reglas que debemos observar quienes escribimos para medios digitales, es redactar como si no hubiera enlaces en el texto, de modo que se cumpla el objetivo que nos proponemos sin que tenga enlaces. Es después que buscaremos cuáles son las nociones, ideas, personalidades u organizaciones que requieren el uso del hipertexto.

Otro requisito a tener en cuenta también es que el texto del enlace que indica al lector dónde hay un hipervínculo no puede ser tan largo como una oración, sino que debe tener entre una o tres palabras, que expresen, naturalmente, con un mensaje claro, adónde llevaremos al lector.

Tampoco es necesario repetir el enlace cada vez que la palabra o palabras que lo forman aparezcan en el documento, pues precisamente la función del hipertexto es facilitar, enriquecer, no entorpecer ni distraer.

En resumen: nunca debemos perder de vista que el hipervínculo sólo es realmente eficaz cuando existe un gran cuerpo de información organizado en muchos fragmentos, relacionados entre sí, o cuando el lector requiere una pequeña parte de esa copiosa información.

Y por último, aunque no menos importante: la mayoría de los usuarios acuden a la red en busca de información específica. Al dividir los materiales en fragmentos, o enriquecer sus contenidos con detalles para quienes deseen saber más sobre el acontecimiento principal, estamos facilitando a quienes visiten los sitios cubanos el conocimiento sobre nuestro país.

Por todo ello, el empleo inteligente y sistemático de los hipervínculos en nuestros medios digitales es un imperativo de primer orden, en medio de la abundante desinformación que sobre Cuba se aprecia en muchos sitios web del mundo.

SOFISMA

SOFISMA

FIDEL ÁLVAREZ,
Artista de la plástica,
Profesor de la Universidad Distrital, Bogotá.
Cortesía para Isla al Sur.

“El verbo leer tiene para los ancestros,

un significado que merece que recordemos y resaltemos.

Leer era también recoger, recolectar, espiar, coger, reconocer las huellas.

Leer denota en sí una actividad de apropiación;

escribir sería el leer convertido en producción.” Julia Kristeva

La identidad cultural que fue objeto de conservación en los museos de etnografía en los siglos XVII y XIX, hoy se exhibe como mecanismo de nomadismo cultural.  La globalización económica con sus sistemas de comunicación -satélites, redes ópticas- ubica en un lugar protagónico a la diferencia cultural, ostentada como marketing de la universalización. Muchas son las prebendas que nos presenta el discurso del multiculturalismo; bajo una abrumadora amplitud de ofertas y oportunidades para el libre consumo de una homogenización, que se concibe como complementaria de lo universal.

“SOFISMA”, título de la obra que presento a la Sala Alterna del Planetario de Bogotá, se asoma como un enunciado idóneo para hablar de la apariencia de cierto tipo de iconos, que operan como guías transculturales dentro de hábitos y costumbres locales. En este sentido, la obra se configura más específicamente desde la construcción de una objetualidad residual, la cual posibilita un diálogo de asociación-sustitución.

Para hablar sobre inéditas formas de alteridad -que implican también de algún modo nuevas relaciones de poder y segregaciones simbólicas-, la obra está conformada por cuatro círculos de mazorcas de las cuales brotan hojuelas de cereal, que sustituyen los granos de maíz de la planta. Tales círculos se localizan a una altura de treinta y cinco centímetros aproximadamente en relación con la altura promedio de una persona adulta.  De este modo, nos acercamos a la solemnidad de las ofrendas y al significado de supremacía y fertilidad del sol según nuestros ancestros.

La pieza estará acompañada de la traducción en una lengua nativa de los ingredientes y del valor nutricional de las hojuelas en un plotter de corte ubicado en el muro contiguo.  Este conserva estrecha relación tipográfica, iconográfica y morfológica con los textos presentes en las cajas de cereal. La  correspondencia de términos semejantes por asociación y sustitución,  permite visibilizar otro terreno del conflicto que conlleva el discurso multicultural en relación con los procesos de lectura y escritura que se confrontan mediante dos formas de lenguaje.

Lo que aquí está manifiesto es la posibilidad de los entrecruzamientos simbólicos, en un encadenamiento de narraciones que desde el discurso multicultural se evidencia y para ello es de vital importancia el contexto espacial en el cual se ubica.

De tal manera que la intención de relacionar la obra con la claraboya circular, que desde lo arquitectónico fue pensada para el ingreso de la luz cenital a este lugar, hace que se convierta en parte fundamental de la pieza; para traer al diálogo propuesto, en tanto cosmogonía, otra voz.  Con esto quiero decir, que el sujeto de la contemporaneidad se encuentra inmerso en una coexistencia con varios códigos de identidad.

“La conectividad y  la diferencia son advertidos como esenciales ante la discriminación que opera en lo global y cuya forma típica de exclusión se basa en la asimilación de lo distinto como parte de lo mismo.”  García Canclini.