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Isla al Sur

Nosotros, los del 280

IMPULSADO POR LA CURIOSIDAD

IMPULSADO POR LA CURIOSIDAD

A pesar de las dificultades materiales, la Universidad de La Habana es el centro que nuclea al grupo más fuerte y diverso de la intelectualidad cubana contemporánea, afirma Ernesto Altshuler, decano de la Facultad de Física.

MÓNICA RIBERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: IGNACIO PÉREZ QUINTANA

Ir tras las pistas que le permitan descifrar el lenguaje de la naturaleza, conocer los secretos que entraña y describir los fenómenos que en ella ocurren parece ser una necesidad para Ernesto Altshuler, físico y actual decano de la Facultad de Física de la Universidad de La Habana, quien ha desarrollado una fructífera carrera científica en los campos de la Superconductividad y de los Fenómenos Complejos.

Al conversar con este hombre, siempre acompañado por el humor y amante de la ciencia y el arte, por momentos nos parece que no es él quien habla, sino el niño curioso que vive en su interior.

-Usted trabaja la Física experimental, ¿siempre prefirió esa rama?

Digamos que sí. La Física es una sola, pero suelo autotitularme “Físico experimental”, para recalcar que hago trabajo de investigación directamente con las manos. En general, diría que hay dos grandes clasificaciones del experimento: una comprueba (o rechaza) una teoría o hipótesis previamente existente. La otra te lleva a un resultado totalmente inesperado, que no se conecta –al menos de forma directa– con ninguna teoría anterior. Ésta última situación, que es la que más disfruto, tiene su propio nombre acuñado en inglés: serendipity.

-¿Qué parte de su trabajo disfruta más?

Sin duda, concebir un nuevo terreno para empezar a explorar es algo muy interesante, pero hay un momento especial, donde el disfrute adquiere una intensidad suprema, y es cuando alguna idea hace “click”, encuentras de golpe una explicación, y se “arma el muñeco”. Es un momento en que hay un pico no sólo intelectual, sino emocional. Después viene el trabajo duro de nuevo: comprobar si el “click” era realmente un “click”. También es reconfortante el momento en que ves la publicación. Yo intento publicar todo lo nuevo que hago; en ese sentido soy disciplinado. Una vez me sorprendí a mí mismo publicando en Reviews of Modern Physics y, aunque es una contribución bien modesta si se le compara con los Nobel Lectures que suelen aparecer en la revista, no puedo negar que me ha dado una gran satisfacción.

-¿Qué opinión le merece la Universidad de La Habana?

A pesar de las dificultades materiales por las que atraviesa, es el centro que, por muchas razones, nuclea al grupo más fuerte y diverso de la intelectualidad cubana contemporánea. Es un lugar especial.

-En su opinión, ¿qué la distingue del resto de las universidades?

Lo que es especial de la Universidad de La Habana, además de su historia y de nuclear esa masa poderosa de la intelectualidad cubana, es el hecho de estar en el corazón de la urbe; debatirse en el centro de la sociedad cubana -o habanera, que es una muestra bastante representativa de la sociedad cubana-, con lo bueno y con lo malo que ello pueda traer consigo. Eso es algo que no la diferencia de todas las universidades cubanas, pero sí de una buena parte de ellas.

-¿Qué importancia le concede a la actividad docente?

Voy a hablar desde el punto de vista de mi caso personal. Cuando se hace ciencia impulsada por la curiosidad (en inglés le llaman curiosity driven), y que no es evidente que vaya a tener una utilidad social inmediata, la docencia es una compensación ideal; porque con ella estás haciendo una contribución social perdurable que llega a muchas personas quienes, a su vez, harán sus propias contribuciones. Eso, en el sentido puramente ético. Pero hay más.

Las preguntas más importantes de la ciencia son las más sencillas, como las que se hizo Albert Einstein. Él básicamente se sentó en la oficina de patentes donde trabajaba para ganar un salario, y se preguntó qué eran el espacio y el tiempo. Hay que ser muy valiente para eso, y como uno generalmente no es tan valiente como Albert Einstein, se va haciendo preguntas cada vez más específicas y se va convirtiendo cada vez más en un especialista de un pequeño campo de la ciencia.

Al impartir docencia, no puedes evitar volver a las cuestiones más generales. Los estudiantes, con toda la frescura y la inocencia del mundo, te hacen las preguntas “jodidas”, las que no querías oír, porque es demasiado difícil responderlas. Y en esa situación estás forzado a enfrentarte a ellas. Es muy importante impartir clases para no perder la perspectiva, el gran escenario de lo que es la ciencia.

Y hay un tercer elemento que tiene que ver con mis “inclinaciones artísticas”, y es que la clase es una actuación, es un momento de diversión, de humor, de capacidad de comunicación. Eso también lo disfruto mucho.

-¿Cuál es el nivel de la escuela de Física?

Hasta el momento, su nivel es digno si se le compara, incluso, con algunas escuelas o facultades de Física del mundo desarrollado. Esto no lo decimos nosotros, sino personas en lugares a los que hemos enviado maestrandos, doctorantes, investigadores a hacer intercambios. Nuestra Facultad se destaca en la enseñanza de pregrado y, en particular, en las asignaturas teóricas, porque en las experimentales está el problema de que tenemos menos recursos. En postgrado es donde quedamos detrás del mundo desarrollado, porque ahí sí son muy importantes los laboratorios, la información, las capacidades de cómputo…En ese sentido tengo que decir que la situación es crítica.

Aún así, gracias a la preparación general de nuestros estudiantes, podemos hacer papeles dignos en cualquier lugar. Por ejemplo, recuerdo la defensa de una tesis doctoral de un colega cubano a la que asistió Richard Catlow, un importante científico de la Royal Institution of Great Britain (Institución Real de Gran Bretaña), y en las conclusiones dijo que aquella tesis era de un nivel idéntico al de cualquiera similar en Gran Bretaña. Era, por cierto, una tesis que trataba de simulaciones computacionales donde el trabajo se había hecho entre Cuba y Gran Bretaña.

-Usted dice que la Facultad de Física se encuentra en un momento difícil, posiblemente el más difícil de su historia. ¿Por qué?

Más allá de las dificultades materiales conocidas, hay dos razones específicas a las que quisiera referirme. Por un lado, está el hecho de que la generación, digamos legendaria, la que cargó en sus hombros la construcción de la carrera de Física, está cerca de la edad de retiro. O sea, estamos próximos a una transición generacional -que no es un evento solamente de nuestra carrera; existe a nivel de la sociedad cubana- y no veo el relevo con nitidez en el horizonte. Tendremos relevo en la medida que la Universidad de La Habana y la sociedad cubana le puedan brindar a ese potencial relevo condiciones de trabajo apropiadas. Para ello es esencial, entre otras cosas, desburocratizarnos.

Lo otro es la dispersión, el problema geográfico: debido a la reparación del edificio de Física, la Facultad está dispersa por el campus universitario y es un reto mantener el optimismo y el sentido de unidad. Hasta ahora creo que lo hemos conseguido. Nuestra Facultad, en cuanto a cantidad de estudiantes, es la más pequeña de la Universidad de La Habana. Y para que algo perdure, se necesita una masa mínima, una masa crítica de personas –profesores y estudiantes incluidos. Uno de los peligros que debemos conjurar, es que Física “caiga” por debajo de esa masa crítica.

El eufemísticamente llamado Período Especial también fue un momento difícil, pero digamos que de una naturaleza diferente. Además de que la generación legendaria de la Facultad estaba aún lejana de la edad de retiro, la rápida y masiva apertura hacia la colaboración internacional de algún modo compensó las extraordinarias carencias materiales de aquellos años.

En este escenario, estoy haciendo todo lo que está a mi alcance para mantener la unidad de la Facultad e intentar garantizar un relevo digno. Lo estoy haciendo, desde luego, a costa de mi trabajo científico y docente, pero no me pesa. Solo la historia dirá si este servidor y otros decanos que me han precedido y que me seguirán, lograremos vencer finalmente los obstáculos.

-¿Cómo se enfrenta a las dificultades?

Trabajando muchísimo. Perdiendo el sueño en el sentido directo de la frase. Tratando de ser original ante un contexto original como en el que nos encontramos. Pero, si me preguntas por un sello personal, te diría que con humor. Altas dosis de sentido del humor a todas horas. Desarrollando la capacidad de burlarse de uno mismo. La leyenda dice que todo Decano de Física en algún momento pasa por el cuerpo de guardia del hospital Calixto García, ya sea porque le sube la presión, porque le da un patatús... un firme propósito que tengo es que no me pase eso. Pienso que el sentido del humor puede ayudar. Y si entro al “Calixto”, pues que sea por un ataque de risa.

-¿Los peligros para la carrera disminuirán cuando se tenga el edificio de Física?

Sí. Cuando lo tengamos, significará una gran renovación, porque será una instalación reparada, donde recobraremos el sentido geográfico de unidad. Tendremos locales nuevos y, con suerte, algunos equipos nuevos...la vida material no es lo más importante, pero como mismo a la gente le ilusiona tener una prenda nueva, al científico le ilusiona tener un instrumento nuevo para medir o un local apropiado para trabajar, por ejemplo. Eso que llamamos incorrectamente “pacotilla” existe, incluso, en el mundo científico.  Pienso que cuando pongamos un pie en el nuevo edificio de Física (¡sin haber bajado de la masa crítica!), habremos ganado una parte importante de la batalla por la continuidad. Sobre este edificio me gustaría decir, además, que no es sólo para los físicos: en  el cuarto piso hay lugar como para 500 ó 600 estudiantes de toda la Universidad; en sus laboratorios docentes reciben clases de laboratorio de Física nueve carreras universitarias. El edificio de Física es para toda la Universidad de La Habana.

-¿Reconoce en sus alumnos al estudiante que fue usted mismo una vez?

Yo diría que sí. En general, nuestros estudiantes vienen a estudiar la carrera  porque les gusta de verdad: eso para mí es muy importante. Aunque estudiar Física sea algo “loco, inútil” o cualquier otro cliché que se pueda pensar y que pueda llegar a ser cierto, me parece admirable que alguien se interese con pasión por algo que no es material. Yo veo a los estudiantes de Física que no andan por ahí todo el tiempo vigilando su peinado y su apariencia, que no andan constantemente detrás de las cosas materiales. Son, de algún modo, como monjes budistas, dedicados en cuerpo y alma a la Física; (¡y, por supuesto, a la búsqueda de novias en Química y otras facultades!). Yo no digo que eso sea perfecto, pero no puedo evitar sentirme identificado con esa visión de la vida.

-En la introducción a su libro A través de los ojos, dice que al científico le debe ser inherente la curiosidad. ¿El compromiso es con la curiosidad o debe trabajar por la aplicación de su trabajo?

Lo ideal es que las dos cosas converjan. Pienso que, según la personalidad del científico, a veces una prevalece sobre la otra. Para mí, que pienso que el arte y la ciencia son cosas equivalentes desde el punto de vista emocional, la curiosidad es fundamental. Aunque el súmmum de mi carrera científica sería hacer algún trabajo, algún descubrimiento que me motivara intensamente y que a la vez tuviera una extraordinaria aplicación práctica.

-¿Tiene algún sueño profesional?

Malas noticias para Hollywood: un sueño concreto, grandioso, nunca me lo he planteado; pero en mí el romance y la frescura de hacer ciencia se mantienen como si lo hubiera hecho. Sigue gustándome como el primer día.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

ORGULLOSA DE TRABAJAR AQUÍ

ORGULLOSA DE TRABAJAR AQUÍ

Margarita Suárez Navarro, investigadora del Laboratorio de Síntesis Orgánica (LSO) y Profesora Consultante de la Facultad de Química, habla sobre el amor que siente por su centro de trabajo.

PAULA COMPANIONI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: LUISA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA

-Buenas tardes...
-Buenas, te estaba esperando, pasa, ¡me “escabullí” de una reunión para conversar contigo!
-Entonces, empecemos por sus inicios, por el motivo que la llevó a estudiar Química.

“Mi papá quería que yo cursara Farmacia, porque él era farmacéutico, pero cuando entré a la Universidad esa carrera  había desaparecido, no estaba incluida en el plan de estudios, entonces lo que más afín había era la Química, y me acogí a ella, pero en realidad lo que a mi más me gusta es la Historia.”

La doctora Margarita Suárez Navarro despliega su campo de investigación en las síntesis y transformaciones de heterociclos con potenciales propiedades bioactivas, en el Laboratorio de Síntesis Orgánica de la Universidad de La Habana (UH), donde desarrolla nuevos protocolos de trabajo y utiliza procedimientos no convencionales de síntesis, como las microondas y el ultrasonido, y métodos de síntesis en fase sólida como contribución a la Química Combinatoria y a la Química Verde.

Ha obtenido en cuatro ocasiones el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba como resultado de su labor científica investigativa, así como la Orden Carlos J. Finlay que otorga la dirección del país a científicos destacados.

Recientemente recibió el Premio Sofía Kolowaskaia, concedido por la fundación estadounidense del mismo nombre, por el aporte a las investigaciones en Cuba.

A la pregunta de si la ciencia es un terreno de hombres, respondió: “La ciencia no es un terreno de hombres, ¡para nada! En el personal de la Facultad de Química la mayoría somos mujeres. En el Laboratorio son siete hombres y las demás féminas. En la ciencia, en especial la Química, hay muchas mujeres.

-¿Qué papel desempeña la científica cubana en la nueva Universidad?

La científica en la Universidad de La Habana  tiene un papel de líder en la mayoría de los casos. Yo, por ejemplo, fui jefa del Laboratorio de Síntesis Orgánica alrededor de 25 años y después las demás jefas fueron mujeres también: Margarita Morales, Hortensia Rodríguez, porque hay que dar paso a las generaciones y mientras una está presente, ayudarlas. Una tiene más experiencia, pero ellas tienen más fuerzas.

El papel de las científicas, entonces, va a ser líder, un rol muy importante. Por ejemplo, Cristina Díaz, nuestra vicerrectora, es una fémina, nunca hemos tenido una rectora, lo que es una pena, porque se podía haber hecho, pero eso es parte de las costumbres. Pienso que la mujer puede ocupar cualquier tipo de cargo.

-Usted se graduó de licenciatura en Química en 1968, ¿qué retos supuso para una muchacha con sueños científicos estudiar en esa época?

Mi familia ayudó muchísimo, estaba en función mía, éramos  mamá,  papá y yo, todo giraba en torno a mis estudios, querían que yo aprendiera y lograra objetivos que ellos, en algunos casos, no pudieron. Mi papá era doctor en Farmacia, había nacido en Guanes, Pinar del Río, aprendió a leer a los 12 años con muchísimo trabajo, llegó a La Habana y se encontró con mi mamá que era de Oriente, se casaron, y él empezó a estudiar Farmacia. Él decía que si hubiera nacido después de la Revolución, no sabía a cuánto hubiera llegado.     
 
En 1970, Margarita, junto a otros graduados de Química, y con la ayuda de un profesor soviético, crean el Grupo de Síntesis Orgánica, antecedente del Laboratorio. A partir de ahí se desarrolla la tarea investigativa del colectivo y se fragua lo que en 1991 pasa a ser el Laboratorio de Síntesis Orgánica, siempre adjunto a la Facultad de Química.

“En aquel momento se estaba desarrollando, a partir de la caña de azúcar, un compuesto distinto; la idea era que la caña no solo se utilizara para obtener azúcar, sino también diversificarla. Entonces se empezó a trabajar para la obtención de compuestos biológicamente  activos, también se pensó en medicamentos, pero era más difícil porque había que hacer una serie de pruebas y en aquel momento no estaban creadas las condiciones para desarrollarlas, por eso empieza el Laboratorio.

“Para nosotros fue importantísimo, porque la Universidad de La Habana era solo para estudiar, se limitaba a la docencia, y a partir de esto se crearon diversos grupos de investigadores y la UH tomó un camino exploratorio. Empezó toda una época de mucho trabajo, y estuvimos apoyados por el entonces rector, José Millar Barruecos (Chomi), quien ayudó muchísimo. Había una ‘efervescencia’ por investigar.”

-¿Qué representa para usted el Laboratorio?

Una gran parte de mi vida, la otra es mi familia, mi maravillosa nieta de diez años. Llego todos los días a las 8:00 a.m. y me voy a las 6:00 p.m. Soy Profesora Consultante, es decir, pudiera no venir todos los días, pero no me hallo si no estoy aquí, sé que soy útil y me siento bien.

-¿Y la Facultad de Química?

Yo he contribuido a formar la Facultad de Química actual, he sido Jefa de Departamento, de Investigación, de Grupo, Vicedecana. Esa es mi vida. Lo que pasa es que ahora tengo mi buró aquí, pero antes yo “vivía” en la Facultad. Allí voy a dar clases, tengo reuniones. Ella es muy importante para mí.

Cerca de la Colina Universitaria se encuentra el LSO. Está diseñado como un laboratorio de investigaciones  químicas y el desarrollo de compuestos con actividad antiparasitaria, moduladores de los canales de calcio, compuestos de interés para la salud, así como radiofármacos.

“La línea de trabajo del Laboratorio es importantísima, todos los muchachos que aquí trabajan utilizaron este laboratorio en las prácticas de su tiempo de estudiantes, luego cuando se graduaron, se quedaron los mejores, en conclusión: la línea de estudio- trabajo que se desarrolla es muy importante.”

-En el 2003 obtiene el Reconocimiento por 30 años o más dedicados a las aulas de la casa de altos estudios, otorgado por la Federación Estudiantil Universitaria, ¿cómo compara usted la Universidad de hace tres décadas con la  actual?

Es muy diferente. Ahora es una cosa distinta, hay más nivel, más apoyo, se comprende más la necesidad de la Universidad para el país. No solo estamos aquí dentro, nos hemos diversificado para los municipios, eso es muy importante también. La Universidad ya está en todos los sitios  y la Universidad de La Habana es el centro. Ya cumplimos 280 años. Es un centro cultural, de investigación, de formación. Yo me siento muy orgullosa de trabajar aquí, de verdad que sí.

-¿Qué le ha aportado impartir clases por tantos años?

A mí me encanta dar clases, me gusta más, incluso, que investigar, y eso que tengo bastantes resultados como investigadora.

Ahora estoy dando clases a un grupo de tercer año de pregrado  y a otro de postgrado, que casi todos los de postgrado fueron alumnos míos. Entonces con eso me siento muy feliz. 
 
Mi labor como investigadora también es importante porque he formado a muchos de los que hoy se ocupan aquí. Veo que ya pueden trabajar solos y eso me pone muy bien, conozco que casi todos mis alumnos de doctorados son capaces de realizar investigaciones solos y eso me gratifica mucho.

En el caso de los profesores, ver el fruto de nuestro trabajo es un poco difícil; el que hace zapatos ve zapatos buenos, el que hace rosquitas ve buenas rosquitas; pero en el de nosotros es ver la satisfacción de que han crecido y están dando resultados.

-De todos los premios que le han otorgado, ¿cuál es el más querido?

Para mi lo más importante de todo es ver que la gente a la que le doy clases me recuerda. Alumnos míos que después de 30 años vienen y me reconocen. Eso hace que me sienta bien, me da mucho orgullo.

-Usted es la investigadora que escogió el colectivo del Laboratorio de Síntesis Orgánica como portadora de su sentir en el aniversario de la Universidad de La Habana, ¿qué piensa de estos 280 años?

Oiga, llegar a 280 años es importante. El pasado mes estuve en Mar del Plata, Argentina, me invitaron a dar una conferencia por allá; cuando la estaba impartiendo puse vistas de la Universidad, muchos de los profesores que estaban allí eran latinoamericanos, españoles y portugueses; y yo tuve el placer de decir que mi Universidad cumplía 280 años de fundada. Son pocas las universidades en Latinoamérica que llegan a esa edad; y aquí esos años han dado muchísimos resultados. La mayoría de las personas en Cuba con éxito profesional en este campo salieron de la Universidad de La Habana, casi todos han sido alumnos nuestros. La UH es la cantera de una buena parte del desarrollo intelectual del país.

-El país está llevando a cabo una revolución educativa a lo largo de toda la Isla, y la Universidad de La Habana es una de las principales promotoras del empeño, ¿qué elementos cree usted necesarios para lograr el tipo de enseñanza superior que se desea?

La revolución educativa desde el punto de vista educacional está muy bien; pero me parece que todavía tenemos un gran problema con la educación formal, eso hay que llevárselo a los estudiantes, sobre todo a los de los municipios, a la gente joven que hemos logrado rescatar. Esas palabras mágicas que yo  enseño a mi nieta: ‘Buenas’, ‘Permiso’, ‘Gracias’, ‘Hasta luego’, esas palabras te abren las puertas de todos los lugares.

La mujer a nivel mundial es considerada el pilar de la familia, y Margarita es muy unida a los suyos, sin embargo, ha sacrificado muchas horas familiares en pos de lograr sus propósitos laborales.

“Ni a ellos les pesa ni a mi tampoco, ‘arrancaría’ de nuevo si tuviera que volver a hacerlo. Y no estudiaría Historia, estudiaría Química, a pesar de que me encanta la Historia.”

La margarita es considerada por muchos la flor de la traición, otros la usan en decisiones amorosas o para decorar el hogar. Para la Facultad de Química y el Laboratorio de Síntesis Orgánica, Margarita significa entrega y una gran pasión por su profesión. Es una mujer que declara que es hoy quien es gracias a las enseñanzas de sus padres.

“Mis metas serían que mis alumnos, los que ahora son ya profesores, tengan muchísimos resultados, muchos más que yo, que sean mejores que yo. Me voy tranquila si es así.”   

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Dar a conocer mediante una investigadora del Laboratorio de Síntesis Orgánica la labor investigativa de ese centro.

Objetivos Colaterales:

Conocer a la doctora Margarita Suárez Navarro.
Indagar sobre el Laboratorio y su línea de trabajo.
Saber su sentir en el aniversario de la Universidad.
Ver qué piensa de las nuevas transformaciones de la enseñanza superior en Cuba.
Ahondar sobre la ciencia y el papel e la mujer científica en Cuba.

Tipo de Entrevista:
Por su Forma: Mixta
Por su Contenido: De Personalidad
Por el canal que se obtuvo: Entrevista Directa.
  
Tipo de Título: Cita Textual.
Tipo de Entrada: Dialogística.
Tipo de Cuerpo: Mixto
Tipo de Conclusión: Frase que evidencia el final.

Fuentes consultadas y tipo:

-Margarita Suárez Navarro. Directa, No documental, Tradicional.

Buscador en Internet Google: Documental, No tradicional, Secundaria, Complementaria.
www.fq.uh.cu Artículo: Claustro profesoral y personal científico de la Facultad de Química; Autor: Dr. Miguel A. Sirés Mitjáns; Día de la consulta: 5 de diciembre del 2007.
www.granma.cubasi.cu Artículo: Premio internacional a destacadas científicas; Autor: Orfilio Peláez; Día de la consulta: 5 de diciembre del 2007
-Páginas de profesores de Mérito de la Universidad de La Habana en Internet. Documental, No tradicional, Secundaria, Complementaria.
www.fq.uh.cu Artículo: Departamento de Química Orgánica: Curriculums vitae; Autor: no sale el autor; Día de la consulta: 5 de diciembre del 2007 

CIENCIAS DE LA COMPUTACIÓN CERCA DEL ALMA MATER

CIENCIAS DE LA COMPUTACIÓN CERCA DEL ALMA MATER

Miguel Katrib, profesor de Programación en la carrera de Ciencia de la Computación, Universidad de La Habana, cuenta sobre sus experiencias en el centro de altos estudios.

ADRIANA VALDÉS ROBREÑO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Observa la siguiente secuencia de instrucciones:
1. leer (A)
2. resultado = 1
3. mientras (A>1)
4. resultado = resultado * A
5. A = A – 1
6. fin mientras
7. imprimir(resultado)

Ahora responde a las siguientes cuestiones:
a) Si en la primera instrucción se introduce un valor 2 en A ¿Qué valor se imprime?
b) Si en la primera instrucción se introduce un valor 3 en A ¿Qué valor se imprime?
c) Si en la primera instrucción se introduce un valor 4 en A ¿Qué valor se imprime?
d) ¿Qué se está calculando?

Quizás para nosotros este ejercicio parece un tanto complejo, pero para el profesor Miguel Katrib y sus alumnos es algo tan cotidiano como tomarnos un café cada mañana. Desde hace más de 25 años trabaja en el Departamento de Ciencia de la Computación de la Universidad de La Habana y asegura sentirse apasionado por su trabajo.

Los discípulos de este profesor creen que es muy exigente; sin embargo, Katrib dice que son ellos los que a veces se demoran en reconocer los beneficios de alguien así: “Cuando estudian piensan que los estás llevando muy recio, muy duro, pero cuando se gradúan agradecen esa manera de haberlos instruido, pues fue la vía que los llevó a adquirir una formación de excelencia”.

-¿Desde cuándo usted ejerce la docencia en esta especialidad?

Desde 1967 como alumno ayudante, y lo hago porque me gusta y lo disfruto, me place enseñar. Una persona que no le guste la docencia, no puede dar clases. Además, eso no significa que no se trabaje en productos concretos, que no se hagan aplicaciones ni investigaciones; la intención es combinar la enseñanza con otras labores investigativas y con la producción de resultados a aplicaciones concretas. En esta especialidad no tendría sentido dar clases nada más, estaríamos desactualizados con los resultados y los nuevos productos. Nosotros no hacemos estudios al mismo ritmo de una empresa que seguramente tiene metas de producción y de resultados más inmediatos, pero la docencia y la investigación no están divorciadas. Estar en la Universidad implica también realizar trabajo investigativo y de desarrollo, eso obliga a estar actualizado en cuanto a la tecnología.

Katrib explica que la carrera Ciencia de la Computación se fundó en la Universidad de La Habana en el año 1970. “Más tarde le cambiaron el nombre por el de Cibernética Matemática, aunque la carrera seguía siendo la misma. Luego, a principios de los 90 volvió al nombre original, que es el que lleva en el actualidad, pero parece que a las personas les gustó más el segundo nombre y aunque ya no se llama así, continúan diciéndole Cibernética”, aclaró.

-¿Cómo se consolidaron las Ciencias de la Computación en la Universidad de La Habana?

Cuando yo estudiaba, esa carrera no existía. La Computación como carrera, con una personalidad propia, en los años 60 no estaba constituida de manera sólida, no solo en Cuba, sino a nivel internacional. Muchas especialidades tributaron a ella como la Matemática, algunos vinieron de ingenierías, de Física, de Economía. Esa fue una situación mundial, no un problema particular de Cuba, y continúa sucediendo porque todavía es una disciplina joven comparada con otras y, por tanto, las primeras personas que contribuyeron con ella, provenían de otras ramas.

Una vez que se formó la carrera, la mayor parte de los profesionales que trabajan en el campo de la Computación deberían ser graduados de ella, aunque a veces no ocurre así. Hay gente que se dedica a la computación y no han estudiado la especialidad, lo cual trae como consecuencia que muchas personas con una formación incompleta en ocasiones, opinen y tomen decisiones erróneas.

Es cierto que muchos confundimos las características y los nombres de algunas profesiones que no pertenecen a nuestro campo de estudio. Es por eso que este destacado profesor esclarece la confusión: “Son dos carreras diferentes, aunque se complementan. Yo, como profesional, me gradué de Matemática, pues en los años que estudié no existía la carrera de Computación, y ahora de matemático nada más tengo la inspiración original, no me dedico a nada de investigación en esa área, toda la que realizo está encaminada al mundo de la Computación. Esa es una ambigüedad que en ocasiones es para bien y otras veces es para mal, depende de cómo se use. Unas veces sirve para corroborar el carácter eminentemente numérico de la computación, y otras para ahuyentar a los estudiantes diciéndoles que la matemática es muy complicada”.

-Teniendo en cuenta las dificultades materiales que afronta el país, ¿cree usted que los estudiantes cubanos están al mismo nivel de los de otras naciones?

Sin ánimo triunfalista, me atrevo a decir que nuestros alumnos, al menos en principio, están a la altura de estudiantes de otros países con mayor desarrollo tecnológico, a pesar de las limitaciones materiales, pues los profesores aquí nos esforzamos por mantener actualizados a todos nuestros discípulos con lo que podemos ofrecerles. También nos ayuda mucho a mantener al día a los estudiantes ese grupo que tenemos que investiga y trabaja en aplicaciones de sistemas que tienen que ver con todo lo que es desarrollo de software y programación en la web. Nos satisface mucho que gran parte de los egresados de esta Facultad, generalmente son personas que se dedican al trabajo posterior en la especialidad, muy pocos hacen otra cosa que no tenga que ver con la ella, e incluso son muy competitivos en su área.

En 25 años como profesor, Katrib ha tenido muchísimas vivencias con sus alumnos. Expresó que ellos le han aportado “alegrías y sinsabores, esa es una dualidad que el profesor tiene que convivir con ella”.

-¿Recuerda algún hecho que sirva de lección a los interesados en estudiar Ciencias de la Computación?

Las asignaturas que trabajamos con mayor énfasis son las de los primeros años, que coinciden con el cambio de un sistema de estudio a otro. Hay estudiantes que no logran adaptarse a todo eso. Algunos porque confunden la vocación y otros porque no tienen habilidades.

Recomiendo a todos los interesados en estudiar una profesión como esta que tengan bien definida su vocación. En caso contrario, las consecuencias pueden ser fatales. Esta es una carrera que requiere mucho estudio y, por tanto, debe gustarle al alumno.

A Katrib le gustan el ballet, la pelota, la música clásica y el teatro, pero su mayor tiempo lo dedica a otros proyectos, pues él dirige un programa de maestría en Ciencias de la Computación y un grupo de investigación y programación web (WEBOO). “Además de impartir clases, oriento a un grupo de personas que trabajan en la producción de software, es decir, adiestro un grupo docente alrededor de una disciplina que se llama Programación, la cual es un elemento esencial dentro de la formación de especialistas y de la carrera. Ese colectivo se dedica a la docencia de la temática y a la investigación. Las funciones van desde estar al día en la tecnología hasta introducir los avances en cada una de las clases, porque siempre tratamos de que los estudiantes trabajen con la tecnología más actualizada”, apuntó.

-¿Cree usted que el claustro de profesores de la Universidad de La Habana, luego de 280 años, tiene garantizado el relevo?

Hemos pasado tiempos complejos y tenemos que cuidar mucho que no se pierda esa tradición de calidad de la Universidad de La Habana. No basta vivir de los méritos pasados. Yo me siento muy satisfecho de trabajar aquí, pero no siempre el reconocimiento social ha estado a tono con eso. Esta casa de altos estudio sigue teniendo una posición cimera en la docencia y en la investigación, pero no es para que nos sentemos a aplaudir, porque aún hay problemas.

La pasión del profesor Miguel Katrib por su trabajo no le impide ver las dificultades que existen. Sin embargo, continúa en esta Universidad de La Habana que, luego de 280 años, cada septiembre se llena de juventud y nuevas ideas. 

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

¡NO QUEREMOS COTORRAS!

¡NO QUEREMOS COTORRAS!

Para María Elena Rodríguez, jefa y profesora de la carrera de Psicología en la Sede Universitaria Municipal de Centro Habana, se trata de formar a un profesional que no repita lo que dicen los libros, sino que con esos conocimientos ayude a transformar la sociedad, su entorno.

GESINE SCHROERTER,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Sábado, nueve de la mañana. En el cuarto piso del hospital Hermanos Ameijeira, María Elena Rodríguez habla con una alumna que parece nerviosa, pero bien sabe tranquilizarla, experiencia y profesionalidad tiene para ello.

Ella es la jefa de la carrera de Psicología en la Sede Universitaria Municipal de Centro Habana, y hoy acompaña a una de sus pupilas que defenderá su tesis en apenas minutos.

En el aula de Enfermería ya aguardan los invitados. Se trata de un momento en que alumna y profesora ponen a prueba sus habilidades; la estudiante con los conocimientos adquiridos; la profesora, su capacidad pedagógica.

Una hora y media más tarde, todo acabó. En las caras hay sonrisas, la razón: la estudiante obtuvo cinco en su tesis y, felizmente los presentes celebran. Conversan un ratito más y cuando todo el mundo sale del aula, la profesora María Elena empieza a hablar con cariño sobre su trabajo y de sí misma.

-¿En qué consiste su labor en el hospital?

Mis días siempre están llenos de ocupaciones. Pero me gusta lo que hago. Aquí trabajo principalmente con el grupo de médicos que acompañan a aquellos pacientes que van a recibir un trasplante. Como soy psicóloga, atiendo al enfermo y sus familiares antes, durante y después de la operación, porque el estado mental de ellos también es muy importante para el acto quirúrgico, en sentido en general. También tengo varias responsabilidades administrativas como segunda jefa de Servicio de Psicología en el hospital.

-¿De cuáles experiencias puede hablar referente a los estados psíquicos de sus pacientes en espera a un trasplante?

Existen muchas emociones mixtas en una situación como la de ellos. Por supuesto, tienen grandes esperanzas de una vida mejor, de una vida más larga, pero también sienten miedo porque saben de los peligros e inseguridades que existirán después de la anhelada operación; por ejemplo, los efectos secundarios de los medicamentos que tendrán que tomar para toda la vida. También está el asunto de saberse portador de un órgano que no es el suyo.

Se trata de brindarles una rehabilitación, una ayuda psicológica para la vida que emprenden tras salir del quirófano. Es una labor anónima de suma importancia por su contenido humano, donde no existen patrones de conductas y reacciones preestablecidas, donde se precisa de un seguimiento, un estudio cuidadoso de cada caso, de estar ahí analizando, dando respuestas a cada situación por compleja y tensionante que sean. 

-Después del día en el hospital, ¿cuándo empiezan sus clases en la Sede?

A las 6 de la tarde. Hay una resolución que dice que las clases no pueden empezar antes, porque la mayoría de nuestros estudiantes son trabajadores por el día y deben tener suficiente tiempo para venir a clases. Terminan a las 8.30 de la noche y, además, tenemos clases los sábados.

-¿Y cuando llega a la casa y tiene tiempo libre, qué le gusta hacer?

Me gusta leer un buen libro. El hecho que sea bueno es lo más importante. De los contenidos me interesan todos, por supuesto, cosas psicológicas, también novelas, ficción, historia. Me place ir a la playa, al campismo, igual que a fiestas y al teatro, junto a mi hija y mi esposo. Sobre todo me encanta reunirme con mis amistades, para conversar y pasarla bien. Estoy feliz de que mi hogar sea un panal de abejas, todos pasan por él.

-Usted lleva años asumiendo esas dos responsabilidades. ¿Cómo hace para salir adelante?

En primer lugar, yo soy una de los fundadores de la Sede Universitaria de Centro Habana, quiero decir que ya tengo raíces bien profundas en la institución. Y en segundo lugar, tengo la suerte de que me gusta mucho mi trabajo en el hospital, así como la enseñanza, la fuerza se encuentra en la misma ocupación.

-¿Cómo se desarrolló su deseo por ser psicóloga?

Siempre quise ser médico, ayudar a otros. En el preuniversitario tenía contacto con libros que hablaban de Psicología. En la buena biblioteca de mi beca yo me ocupada más de esos contenidos, pues me fascinaban. Entonces, finalmente, cuando me preguntaban sobre qué deseaba estudiar, sólo quería ser psicóloga, nada diferente.

-Veo que está usted llena de satisfacción y orgullo cuando habla de su profesión. ¿En qué radica la magia de la Psicología para usted?

La Psicología da la posibilidad de ayudar a otros porque los entiendes mejor. Tú puedes acercarte a ellos de una manera distinta, más profunda; también da la posibilidad de poderte conocer y entender mejor a ti mismo. Así creces. Seres diversos y complejos como nosotros es algo bonito y, como cada caso nunca es igual al otro, la psicología nunca será algo monótono o aburrido.

-Me imagino que así sea con la enseñanza de esos conocimientos. Antes de hablar sobre la carrera, me gustaría escuchar la definición de una Sede Universitaria.

La Sede Universitaria es una extensión de la Universidad de La Habana que ha posibilitado la superación de miles de personas en sus áreas de residencia, que le va permitir hacer realidad alcanzar un título universitario para servir mejor a la sociedad y ser también mejores seres humanos. Es una obra muy humana y revolucionaria.

-Comparado con la Alma Mater, ¿cuál es la diferencia principal y la ventaja de estudiar en una Sede?

La ventaja es que posibilita la combinación de trabajar y estudiar. Por tener un modelo de enseñanza diferente, los estudiantes no están obligados a venir al aula por el día. Ellos tienen menos horas de clases, pero deben estudiar mucho fuera de los edificios de las sedes.

-¿Quiénes son sus estudiantes, quién puede estudiar en una sede?

Verdaderamente, cualquiera persona. Tenemos dos modalidades, una que se llama Continuidad de Estudios, y otra que es el agregado de Educación a Distancia.

El primer modelo está compuesto del Programa de Superación Integral para Jóvenes, en el que pueden participar personas hasta la edad de 30 años que han terminado el preuniversitario o se han nivelado correctamente. De ellos, la mayoría son trabajadores.

En el otro modelo pueden estudiar todos, desde el joven de 20 años hasta el jubilado de 70 a 80 años, así como el ama de casa que quiere saber más. Esta modalidad sólo pide haber terminado el 12 grado o el equivalente.

En mi opinión, estas posibilidades son de gran importancia, porque estudiar debe ser el derecho de todos quienes quieran saber.

-¿Qué carreras se estudian en la Sede de Centro Habana?

El primer modelo tiene siete carreras: Psicología, Comunicación Social, Ingeniería Informática, Ingeniería Industrial, Contabilidad y Finanzas, Derecho, Estudios Socioculturales. El de Educación a Distancia tiene nada más que las últimas tres.

-Miremos un poco atrás: las sedes existen solo desde hace aproximadamente seis años. ¿Cuáles fueron las razones para su fundación?

Al principio del siglo XXI existía el problema que la Universidad de La Habana no daba cabida a todas las personas que querían empezar con una carrera. Por eso, se hizo un nuevo Programa de la Revolución que empezó en septiembre de 2001 y duró todo un curso, hasta julio de 2002. Se trataba de llevar la enseñanza superior a todos los municipios y dar esa posibilidad a todo el que quisiera, especialmente a los jóvenes desvinculados de los estudios.

Los propios profesores de la Universidad daban clases allí por las tardes y los sábados; pero luego fue necesario buscar otros sitios y más profesores por la gran cantidad de solicitudes. En el caso nuestro, encontramos cuatro escuelas secundarias en Centro Habana, nuestros "campus", como decimos nosotros.

-¿Qué le proporciona a usted la enseñanza?

Ver niveles y personalidades diferentes, cómo empiezan a estudiar juntos, cómo se desarrollan y logran sus propósitos. Debatir sobre problemas actuales del mundo, tener nuevos impulsos de los jóvenes. Lo que mis colegas en la sede no necesitamos de ninguna manera, son "cotorras" que solamente repitan lo que dicen los libros.

Queremos aprovechar la rica herencia de la historia de la pedagogía en Cuba, queremos trabajar con los frutos del razonamiento y del intercambio de ideas para ver, al fin, lo más bonito, un alumno graduarse así como la muchacha de hoy.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

TÉCNICAS DE DIRECCIÓN, UN CUMPLEAÑOS DIFERENTE

TÉCNICAS DE DIRECCIÓN, UN CUMPLEAÑOS DIFERENTE

El 28 de marzo próximo se cumplirán 20 años de la creación de una institución vanguardia en el apoyo al sistema empresarial cubano.

LOURDES MARÍA BENÍTEZ CEREIJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con la realización este mes del evento Veinte en 280, el Centro de Estudios de Técnicas de Investigación (CETED) se propone efectuar diversas acciones para conmemorar el aniversario 20 de su creación y los 280 de la fundación de la Universidad de La Habana (UH).

El CETED, adscrito a la Facultad de Contabilidad y Finanzas  de la casa de altos estudios habanera y miembro de la Red Iberoamericana de Instituciones de Formación  e Investigación en Gerencia Pública, se ha propuesto efectuar esta celebración de una forma diferente, reafirmando su posición como puntero en la solución de problemas en la esfera de dirección empresarial, puntualizó Gustavo Berdayes Pérez-Malo, profesor del centro.

Como parte de esas acciones se realizará la presentación de varios libros, los cuales abordarán temáticas referidas a las teorías actuales en la gestión de empresas, según informó la doctora Alma Delia Hernández Ruiz, directora de la institución.

Con el fin de validar la tecnología gerencial más avanzada y efectuar una actualización en cuanto a las Ciencias Administrativas y su adaptación al contexto cubano, durante este mes se llevarán a cabo seminarios y conferencias magistrales sobre las Tendencias Administrativas y Perfeccionamiento en Cuba.

Asimismo se editarán, por primera vez, las memorias del centro, donde serán recogidas experiencias obtenidas a partir de la labor realizada desde la fundación, incluyendo los cursos de pre y postgrado, las investigaciones efectuadas y los reconocimientos, expresó Rosalina Guerrero Ramos, profesora de la institución.

Este centro universitario y docente-investigativo, desde su fundación en marzo de 1988, ha sido merecedor de los premios al Mejor Centro de Superación Profesional y Mejor en Extensión Universitaria, al Mejor Resultado en Estudios sobre el Desarrollo de la Sociedad y al Resultado Aplicado de Mayor Aporte a  la Educación Superior.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Genérico
Tipo de Lead: Sumario de Cómo
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional

Valores noticia: Interés colectivo. Proximidad. Progreso.

¡ME PAGAN POR DIVERTIRME!

¡ME PAGAN POR DIVERTIRME!

La Universidad de La Habana es trascendental no solo porque cumple 280 años, sino porque en sus muros hay mucho de historia. La profesora Ana María Suárez forma parte de ella.

YENY ARMAS MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: DAURIN ALEMÁN REY

“Mi vida jamás sería monótona, la verdad que como ella varía tanto en todos los sentidos, y es totalmente implanificable, pues no me queda ningún tiempo libre para aburrirme”, así expresó la doctora Ana María Suárez, profesora del Centro de Investigaciones Marinas pertenecientes a La Universidad de La Habana, una mujer que con 37 años de vida laboral se siente totalmente realizada.

El cúmulo de dificultades previas al encuentro creó cierta duda sobre la posibilidad de entrevistarla, pero sus palabras alentadoras calmaron las expectativas. Con la asombrosa paciencia que la caracteriza y a pesar de ser una de las mujeres más agitadas y complicadas que he conocido, me invitó a pasar a la oficina de su jefa, pues en la de ella sumarían muchas las interrupciones. Con sonrisa peculiar y una mirada que exigió respeto, tuvo todo el tiempo la respuesta precisa para cada una de mis preguntas.

-¿Cuántos años lleva usted laborando en este centro?

¡UHF!!!, estoy aquí desde el año 1970.

-Imagino que después de tantos años tenga un gran sentimiento de pertenencia.

Cuando uno empieza hacer algo desde su nacimiento ya la asume como si fuera suya; tanto yo como los demás profesores que ayudamos a sembrar sus raíces, así como los estudiantes que empezaron desde muy jóvenes en el año 1981, se formaron dentro de esa pertenencia.

Conjuntamente con las dificultades propias de cada centro, cuando se tiene al lado a una persona desayunando, almorzando, comiendo y a veces hasta durmiendo, y al otro día vuelves a verlo, lo conoces mejor que al vecino del frente, de esta forma, la afinidad y el cariño crecen en demasía. Entre todos nos llevamos tan bien, que siento al centro como parte de mí, como mi casa, y todos los que convivan a mi alrededor forman parte de mi familia

-¿Cuál es su función como subdirectora docente?

Mi trabajo radica en atender todo lo relacionado con la docencia, clasificar la información académica y, además, debo encargarme con lo cursos de postgrado que brindamos a la población.

-Usted imparte dos maestrías, Ecología Marina y Acupuntura…

Efectivamente, soy la coordinadora de la maestría en Biología Marina, dentro de la cual doy entrenamiento acerca de Botánica Marina a todas aquellas personas que deseen participar. En la de Acupuntura imparto lo relacionado con metodología de la investigación, y dirijo aspectos vinculados con los seminarios.

-¿Desempeña alguna otra función?

Pues sí, soy la responsable del Programa de Doctorado en Ciencias Biológica en los cuales tienen posibilidad de participar tanto cubanos como extranjeros con tutores en Cuba.

-Este centro se caracteriza por brindar muchos doctorados.

El número de doctorado ofrecidos por nosotros es sumamente elevado, hemos alcanzado categorías que sobrepasan el 52 por ciento, constituyendo, a su vez, uno de los lugares donde más se ofertan estos estudios de postgrados; además, si añadimos la cantidad de maestrías, la cifra aumentaría más del 80 por ciento.

-Usted es también la historiadora del centro, ¿cuál es la función principal que desempeña?

Mi trabajo consiste en compilar toda la información que pueda formar parte de la historia del Centro de Investigaciones Marinas, confieso que quisiera dedicarle más tiempo, ya que esta es una labor que desarrollo con sumo gusto. 

-¿Cuáles fueron sus inicios como historiadora? ¿Quisiera compartir esa historia?

Me causa mucho placer hablar del tema. Resulta que me fascina la historia y en mis inicios comencé a realizar un trabajo relacionado con la Biología Marina en Cuba, el cual fue publicado en nuestra revista. Después de los años 70, el Sindicato decide que era necesario conservar la historia de la Universidad y que cada escuela, pues en aquel momento no existían facultades, debía contar con un historiador que recopilara los datos relacionados con los acontecimientos que surgieran, y yo fue la designada.

-Entonces, ¿a usted también le gusta escribir?

Pues, te confieso que sí. Desde pequeña tuve cierta inclinación por escribir, ¡me encanta!

-¿Alguna otra pasión?

Además de mi profesión y de escribir, pues existe algo que me apasiona aún más… la lectura. Siento que esta me enajena un poco del mundo y alivia en gran medida el estrés que pudiera tener en algunas ocasiones.
  
-Con una vida compleja como la suya, ¿cuál es el secreto para planificarse?

Es muy difícil, siempre he sido muy indisciplinada con respecto a elaborar un plan de trabajo, para mí es como un chicle… se estira, pero bueno, hay cosas que son inamovibles como el trabajo de curso y la docencia; los imprevistos surgen solos, pero esos se hacen corriendo.

-Su especialidad como investigadora son las microalgas, ¿la Biología Marina fue su vocación desde pequeña?

¡No! Si te digo cual era mi primera opción no me lo vas a creer…

-Puede que no, pero de todos modos me encantaría saberlo.
 
Entonces, te cuento que cuando me entregaron la boleta en el preuniversitario mi inclinación era hacia el periodismo.

-¿Y por qué ese cambio de parecer?

Resulta que fui del primer grupo que se graduó en Cuba después del triunfo de la Revolución en el año 1964, y se escogió uno para ir a estudiar al extranjero, pero en aquel entonces había que desarrollar la ciencia y la técnica, por lo que las carreras no podían ser de letras. De ahí surge mi inclinación por la Biología Marina.

-¿Pensó en algún momento en ejercer el magisterio?

Incluso antes de obtener mi título de graduada, me encontraba dando clases en la Universidad de zoología, botánica y estadísticas. Me gusta compartir mis conocimientos e interactuar con las personas.

-¿Qué significa para usted pertenecer al sistema de Educación?

Es algo de lo que me siento sumamente orgullosa. Imagina que en la Facultad de Biología fui de las primeras que impartió ecología y estuve entre las fundadoras del primer programa que se hizo en la institución, después participé en el segundo. Permanecí 20 años enseñando. Luego me dediqué a la geografía.

-¿Cómo es un primer día de clases para Ana María?

¡Ay! Cada vez que tengo que entrar a un aula por primera vez me estreso muchísimo y aún más cuando mis estudiantes son de postgrado; llevo 37 años ejerciendo la profesión y me pongo tan nerviosa como la primera vez.

-Imagino que es un gran reto impartir clases a profesionales con una experiencia ya consolidada.

Implica para mí mayor preparación, indiscutiblemente es todo un reto, un gran intercambio de conocimientos, ellos aprenden de mí a la vez que yo de ellos, siento que a diario también me estoy examinando.

-¿Cree usted que la exigencia desempeñe un papel indispensable en su formación como profesora?

Pienso que es de una importancia vital. En la medida en que veo fluir el esfuerzo de mis estudiantes, me siento retribuida, me incita a seguirlos impulsando hacia el conocimiento, además, ¡me gusta recoger lo que siembro!

-37 años en la Universidad en todo una vida…

Es más que eso, en la Universidad ha transcurrido gran parte de mi existencia, he adquirido mucha experiencia laboral que he puesto en práctica en mi hacer personal.

-En este aniversario 280, ¿cómo valora a la casa de altos estudios?

La Universidad es trascendental, no solo porque cumple 280 años, sino porque en sus muros hay mucho de historia. Creo que no se puede hablar de la educación en Cuba si no se le menciona como la principal formadora de profesionales que la sienten como suya. Además, soy de la que pienso que un nuevo aniversario requiere de nuevas metas y compromisos.

-Y… ¿para el futuro?
 
Pues que cumpla 280 años más

-¿Qué piensa usted de los cambios que se han efectuados en la enseñanza?

Creo que la Universidad se renueva continuamente, y esta es la oportunidad de poder seguir el camino. Unos, por supuesto, lo llevan mejor que otros; no obstante, pienso que todas las personas que quedaron sin obtener carreras en un momento determinado, ahora pueden encontrar una nueva posibilidad de realizarse como profesionales mediante la universalización, y ojalá sepan aprovecharla para que luego de esta primera graduación vengan muchas más.

-Con una trayectoria tan grande, supongo que debe haber recibido muchos reconocimientos.

He recibido la medalla por la Educación Cubana, la de la Alfabetización, la Rafael María de Mendive y la Pepito Tey. Estoy esperando la de Frank País.

-¿Piensa que aún exista algo por realizar en su vida?

¿Te digo la verdad?: me siento contenta con lo que he alcanzado hasta ahora, pero a uno siempre le quedan cosas nuevas por hacer, mis planes son continuar colaborando con la superación de los nuevos profesionales, pero más que todo, aprender de ellos tanto como ellos de mi.

-¿Se siente una mujer satisfecha?

Por supuesto, me considero una mujer totalmente realizada; claro, toda regla tiene su excepción, pero esos son gajes del oficio, por encima de todas las cosas, disfruto al máximo lo que hago, es más… ¡me pagan por divertirme!

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.


FICHA TÉCNICA:

OBJETIVO CENTRAL: Reflejar la personalidad de Ana María Suárez como profesional de la Enseñanza Superior

OBJETIVO COLATERAL: Dar a conocer sus puntos de vistas acerca de la Universidad actual y las funciones que realiza en el centro donde labora

TIPO DE ENTREVISTA
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directo

TIPO DE TÍTULO: Exclamativa 
TIPO DE ENTRADA: Cita textual o declarativa
TIPO DE CUERPO: Preguntas y respuestas
TIPO DE CONCLUSIÓN: De opinión o comentario del entrevistado

FUENTES CONSULTADAS
La entrevistada, Ana María Suárez
Directa, activa

UNIVERSIDAD DE LA HABANA PRESENTA TRABAJOS INVESTIGATIVOS

UNIVERSIDAD DE LA HABANA PRESENTA TRABAJOS INVESTIGATIVOS

Resultados significativos y retos ante la nueva edición de los premios de la Academia de Ciencias de Cuba.

SUSANA ALFONSO TAMAYO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Un total de 23 trabajos presentó la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad de La Habana a propósito de la convocatoria a los premios de la Academia de Ciencias de Cuba.

Los frutos investigativos corresponden a las diferentes ramas de las ciencias, como las naturales y exactas, biomédicas, sociales y humanísticas, técnicas e ingenieriles. Cada proyecto se destaca por su reconocida contribución al conocimiento e impacto en el plano científico, social y económico.

Rolando García Quiñones, vicerrector de la institución estudiantil, comentó que los premios de la Academia estimulan el desarrollo socioeconómico, la creación científica y la visibilidad de la ciencia cubana como parte del patrimonio nacional y universal.
Además, destacó los logros de la casa de altos estudios en el campo de la indagación, a pesar de las dificultades materiales y restricciones de recursos, lo que denota el espíritu de consagración permanente del claustro y de los trabajadores de apoyo.

María Elena Solé, asesora del programa en la vicerrectoría, se refirió a la labor del centro en la promoción de toda actividad científico investigativa, así como su compromiso de continuar la realización de tareas sociales.

La Universidad, agregó, tiene como meta alcanzar efectos superiores a los obtenidos hasta el momento y de esta forma homenajear su aniversario 280.

A un total de 15 296 581 pesos libremente convertibles ascendió el aporte económico de los trabajos precedentes aplicados durante este año. Entre ellos, el fertilizante para la industria acuícola Nutrilake, del Centro de Investigaciones Marinas, reconocido por el Ministerio de la Industria Pesquera. Se suma, también, el procesamiento y la documentación para el registro de los productos cosméticos Shaman, avalados por la Empresa Fénix.

Además del impacto social generado por los mencionados productos biomateriales, especialmente en la salud cubana, las ciencias sociales y económicas tributaron con soluciones a las problemáticas del país.
 
Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo
Tipo de lead: Sumario de Qué
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Datos Adicionales

Valores noticia: Interés colectivo, Repercusión o consecuencia, Proximidad o cercanía, Impacto, Progreso.

FORMACIÓN DE PROFESIONALES VENEZOLANOS

FORMACIÓN DE PROFESIONALES VENEZOLANOS

Profesores de la Facultad de Geografía, de la Universidad de La Habana, colaboran con la Universidad Bolivariana en la preparación de expertos en el cuidado del medio ambiente.

PAULA COMPANIONI REYES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

No se pueden hacer grandes cosas sin grandes amigos, este pensamiento martiano queda demostrado en la cooperación que brinda la Facultad de Geografía (GEO) de la Universidad de La Habana al Programa de Formación Profesional de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), durante el presente curso, con el propósito de formar Maestros en Ciencias Geográficas.

Encabezado por Nancy Pérez Rodríguez, decana de la Facultad, un calificado grupo de profesores cubanos imparte la maestría Geografía, Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, como parte del Programa Educativo Intergubernamental Cuba-Venezuela.

El curso se inserta dentro de los nueve Programas de Formación Profesional con que cuenta la UBV y es impartido en Aldeas Universitarias, forma de municipalización de la enseñanza que realiza la Universidad, destacó el doctor José Evelio Gutiérrez, vicedecano de Investigación de Postgrados de la Facultad.

También agregó que la asesoría de la GEO a la iniciativa de formación ambiental de la Universidad Bolivariana tiene el fin de lograr académicos que sean gestores de una sociedad de nuevo tipo, trabajen en los problemas del medio ambiente y desarrollo local de su comunidad, siempre con una visión integradora de estos asuntos.

Ambos centros de altos estudios tienen como meta desarrollar la colaboración y llevarla a esferas como la investigación científica en conjunto con otras instituciones como el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.

Actualmente la Facultad de Geografía desarrolla diferentes Postgrados, Diplomados y Maestrías, tanto para estudiantes nacionales como extranjeros, en los que se forman  expertos en el cuidado del medio ambiente y el ordenamiento territorial en los espacios rurales y urbanos, y al mismo tiempo sean portadores de las habilidades necesarias para la aplicación de los conocimientos geográficos en el uso racional de los recursos naturales.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Genérico
Tipo de Lead: Sentencioso
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional

Valores-Noticia: Proximidad o cercanía. Progreso. Prominencia de los protagonistas