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Isla al Sur

Periodismo Retrospectivo-Trabajos docentes

LA ISOLDA CUBANA

LA ISOLDA CUBANA

La obra de Juana Borrero, una de las escritoras más representativas del modernismo hispanoamericano cuyo tema recurrente fue el amor, permanece desconocida para la juventud cubana

LAYDIS SOLER MILANÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Como la joven protagonista de la leyenda irlandesa Tristán e Isolda, Juana Borrero tuvo una vida breve y apasionada. Su obra literaria, fruto de la sensibilidad artística y angustia amorosa, constituye una de las más destacadas dentro del modernismo cubano.

Esta muchacha, que solo vivió 18 años, no es conocida entre la población cubana, a pesar de la belleza y calidad de su verso. Los escritos quedan en la memoria de los estudiosos de la literatura hispanoamericana. No llegan hasta los adolescentes, quizás los que más pudieran disfrutar de la riqueza de los poemarios, porque algunos temas como el romanticismo y el desasosiego existencial, tratados por el espíritu rebelde de la autora, perduran en la mente de los jóvenes sin importar la época.

José Antonio Baujín, profesor de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la  Universidad de La Habana, afirmó que la obra de Borrero es significativa dentro del modernismo, pero por su poca extensión se ve opacada por las de Julián del Casal y José Martí, autores con mayor madurez literaria y gran cantidad de escritos.

“Juana murió joven, en el momento en que más prometía su arte, pero no por eso la literatura que nos legó carece de valor”, continuó Baujín. Señaló que sus escritos son difíciles de entender si los separamos de la vida de la joven, pues están estrechamente vinculados.

Explicó que la historiografía literaria determina cuán conocido puede ser un autor en dependencia de la calidad de su arte literario y conocimientos que se tengan sobre este. El profesor dijo que la obra de la joven poetisa es bastante reconocida e inclusive estudiada a nivel internacional por expertos del modernismo hispanoamericano y que en la carrera de Letras forma parte del plan de estudios, pero no se aborda con profundidad. “Fuera del ámbito académico es necesario dar a conocer la obra; por parte de la Facultad debemos realizar más investigaciones sobre ella y otros escritores para no dejarlos caer en el olvido”, agregó.

En un pequeño sondeo entre estudiantes de la Universidad de La Habana, todos afirmaron no conocer a Juana Borrero. Por ejemplo, Milena Benítez, alumna de primer año de Biología, declaró: “A mí me gusta leer y disfruto de la obra de los autores cubanos, pero nunca había escuchado ese nombre”. Yainet Fernández Albizu, que cursa el segundo año de Derecho, manifestó que ella tampoco había leído los poemas y cartas de Borrero.

En un plano no estudiantil, 15 jóvenes habaneros como Alfredo Rodríguez, relojero por cuenta propia de Santiago de Las Vegas, Boyeros, expresaron que no sabían sobre los textos de Juana. Pedro Alfonso Gutiérrez, del Vedado, confirmó que él no conocía la literatura de la joven poetisa y que realmente no estaba interesado en acerarse a esta.

Cirelda Martínez, profesora de Español-Literatura del preuniversitario mayabequense del municipio de Bejucal, Antonio Maceo, manifestó que en décimo grado se imparten clases sobre modernismo, pero Juana Borrero no está incluida entre los autores a aprender. “Yo conozco sus poemas porque los he leído al prepararme con otra bibliografía, además del libro de texto para impartir mi asignatura”, comentó. Ella recomienda a las futuras generaciones que se interesen por la obra de la Borrero para que conozcan sobre otras épocas de la cultura cubana; reconoce que la mayoría de sus alumnos no sabe quién es la poetisa y que no muestran interés por la lectura.

Una vida  atormentada

Juana Borrero nació el 18 de mayo de 1877, en el seno de una familia artística y literaria. Su padre fue Esteban Borrero Echeverría, patriota y amante de las artes. Recibió una esmerada educación en la Isla y los Estados Unidos tanto en pintura como en literatura. Fue una niña prodigio, a los siete años escribió su primer poema. Los versos que compuso a los 14 poseían fluidez y corrección, tenía ya la gravedad del pensamiento poético.

Ángel Augier, periodista e investigador literario, en su conferencia Juana Borrero, la adolescente atormentada, explicaba que aunque todo joven es de cierto modo un abrumado, ella sufría el tormento sublime de la creación artística, la tortura lenta y silenciosa de plasmar en la música del verso los estremecimientos de la sensibilidad.

Julián del Casal tuvo una gran amistad con la poetisa. Ella lo idolatraba hasta casi amarlo. Augier, sobre esta relación, manifestó: “No fue una pasión sino un cariño enorme hacia el espíritu sutil y melancólico, tan similar al suyo”. Casal le dedicó el poema Virgen Triste, donde presagia la temprana muerte de la joven.

Lírica, amor y Patria

Entre los poetas que visitaban el hogar de los Borrero se encontraban los hermanos Federico Uhrbach y Carlos Pío Uhrbach. Surgió un romance entre Juanita, como le llamaban sus padres, y Carlos a principio de 1895, año en que vio la luz su primer y único libro de versos: Rimas, cuando poemas como Sol y nieve, El ideal, Tántalo, Vorrei Morire y Las hijas de Ran, ya habían sido publicados por revistas de la época.

En su obra el sentimiento que predomina es la pasión, el ansia de entrega sintetizada en palabras dirigidas a Carlos Pío en el poema escrito antes de morir, Última Rima: “Dame el beso soñado en mis noches, / en mis noches tristes de penas y lágrimas” .El amor fue la constante suprema de toda la literatura de Borrero, expresado en versos de ahogado erotismo.

También se evidencia el patriotismo en sus redacciones. Cuando tenía 15 años escribió el poema Esperad, alocución a los mártires de la guerra de 1868, como enérgica promesa de redención. Este pensamiento, seguramente madurado al calor del ambiente patriótico familiar, es ya certeza del compromiso político con la Patria que lucha. Luego, en las líneas de Proscriptos, emotiva crónica autobiográfica, la nota lírica más alta es justamente el dolor del destierro.

Augier, en su conferencia, opinó: “Yo veo en ella el símbolo del alma cubana, el alma ansiosa y atormentada de Cuba que no podía conformarse con una existencia sin plena grandeza y libertad”.

Patricia Motola Pedrosa, profesora de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la  Universidad de La Habana, comentó que en la poesía de Borrero se puede vivenciar relaciones con otras manifestaciones artísticas como la pintura, por el cromatismo en las descripciones. Ella aprecia en esta obra abundancia de la sinestesia, recurso literario donde el escritor representa sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles.

El libro Historia de la Literatura Cubana evidencia que los rasgos que identifican a la poesía de Juana dentro de la lírica modernista son la elegancia del lenguaje y la pulcritud formal, el distanciamiento objetivo con relación a la naturaleza, la sexualidad exquisita, las manifestaciones de hastío, escepticismo y la atracción por lo tenebroso.

“Su corta producción basta para consagrar su nombre entre los poetas de más fina y honda ternura con que cuenta la literatura cubana”, afirma Max Henríquez Ureña en el texto Panorama Histórico de la Literatura Cubana.

Cartas de lágrimas y sangre

El idilio de Juana y Carlos Pío tenía que desarrollarse sin el conocimiento de don Esteban Borrero. Los enamorados podían verse en pocas ocasiones cuando Pío visitaba la casa en compañía de un grupo de artistas, por lo que se comunicaban mediante cartas enviadas en secreto. Las misivas, algunas borrosas por las lágrimas derramadas al escribirlas e incluso con letras de sangre, fueron conservadas por Mercedes Borrero, hermana de la muchacha, y luego publicadas por el Instituto de Literatura y Lingüística en 1966.

Cintio Vitier, en el prólogo del Epistolario de Juana Borrero, manifestó: “El absoluto que Casal situó en el arte y Martí en la patria, Juana lo vivió en el amor como arte, como patria y como único Dios”.
Y también afirmó: “Más que una poetisa, que una pintora, Juana llegó a ser, con todas sus ingenuidades, una extraordinaria amante, que lo sacrificó todo, arte, salud, patria y vida, en arrebatado despojamiento al frenesí de la pasión.

Fina García Marruz, poeta e investigadora literaria cubana, considera al epistolario entre ambos jóvenes un documento precioso y enorme cantera para conocer lo que fue el primer modernismo: la vida, pasión, muerte de ese movimiento.

“En ti veo ya la tristeza de los seres que deben morir temprano…”*

A consecuencia del comienzo de la Guerra de Independencia en Cuba, Esteban Borrero, cercano colaborador de José Martí, se vio forzado a abandonar la Isla en 1896 debido a actividades patrióticas. Juana partió junto a su familia hacia Cayo Hueso y Carlos Pío hacia a la manigua. La separación amargaba la vida de la poetisa, en cartas le reclamaba a su amor que fuera a visitarla.

Ella enfermó de tifus, la fiebre la mantenía débil. Augier, contaba que en misivas le relata al amado que todas las tardes iba hasta el cementerio para llenarse de espíritu de tristeza y acostumbrarse a la idea terrible de la muerte. Falleció el 9 de marzo de 1896, en Estados Unidos, sin poder hacer realidad el sueño de reencontrarse con Pío.

Mercedes Borrero y Piedra, hermana de la autora, relata en el Epistolario de Juana Borrero que fueron cosidos en el interior de la chaqueta de campaña de Carlos Pío el original de Última Rima y un retrato de Juanita y él juntos cuando este partió a incorporarse al Ejército Libertador. Él pereció con aquellos recuerdos en los alrededores de Sancti Spíritus, Las Villas.

Así termina la historia de ambos jóvenes, cuyo legado fue la obra olvidada de Juana Borrero. Cintio Vitier expresó: “Nunca, ni en la muerte, pudieron unirse: los restos de él son polvo anónimo de nuestra tierra: los de ella permanecen en el exilio. Entre ambos se abre la soledad nocturna, lejanía casta y salvaje de los pájaros del mar”.

*Virgen triste, poema de Julián del Casal dedicado a Juana Borrero.

Pie de fotos: Fotos de Juana Borrero con dedicatorias para Carlos Pío.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Repetición en la oración o párrafo que sigue una palabra o frase clave utilizada antes.
Tipo de cierre: De cita.
Tipo de reportaje: Interpretativo-Explicativo.

Tema: La obra literaria de Juana Borrero, una de los más importantes representantes del modernismo cubano, no es conocida por la población cubana.

Situación problémica: Demostrar que la obra de la Borrero permanece desconocida para la población cubana, a pesar de su gran valor literario.

Objetivos colaterales: Destacar la importancia de los escritos de Juana Borrero dentro del modernismo. Dar a conocer parte de la vida de la autora y cómo influyó en su literatura. Mostrar la opinión de varias personalidades literarias y de profesores acerca de su obra para que las personas se interesen por su lectura.

Estrategia de fuentes:

Fuentes empíricas:

Fuentes oficiales:

José Antonio Baujín, profesor de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la  Universidad de La Habana.

Testigos:

Cirelda Martínes, profesora de Español-Literatura del preuniversitario mayabequense Antonio Maceo.

Expertos:

Patricia Motola Pedrosa, profesora de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la  Universidad de La Habana.

José Antonio Baujín, profesor de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la  Universidad de La Habana.

Fuentes documentales:

Cuaderno de Historia Habanera tomo V: Conferencia Habaneros Ilustres. Conferencia de Ángel Augier: Juana Borrero, una adolescente atormentada, recopilación del Instituto de Literatura y Lingüística.

Historia de la Literatura Cubana, colectivo de autores, Instituto de Literatura y Lingüística.

Henríquez Ureña, Max: Panorama Histórico de la Literatura Cubana.

Epistolario de Juana Borrero, recopilación del Instituto de Literatura y Lingüística.

Tipos de juicios:

Analíticos:

Patricia Motola Pedrosa, profesora de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la  Universidad de La Habana. Brinda un análisis de la poesía de Borrero.

De valor:

José Antonio Baujín, profesor de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la  Universidad de La Habana. Opina Sobre la calidad literaria de la obra de Juana y la situación problémica.

Cirelda Martínez, profesora de Español- Literatura del preuniversitario mayabequense Antonio Maceo. Ofrece valoraciones sobre situación problémica y la necesidad de leer a Juana Borrero.

Soportes:

Hecho: Juana Borrero no es conocida por la población cubana.

Contexto: La obra de Juana Borrero, por ser de poca extensión debido a la corta vida de su autora, es poco investigada y divulgada en la actualidad. Esto conlleva a que los cubanos no la conozcan.

Antecedentes: A pesar de que en su época Juana Borrero fue una destacada poetisa dentro del modernismo, su obra ha sido olvidada.

AL ALMA MATER SE LE DEBE UNA DEIDAD

AL ALMA MATER SE LE DEBE UNA DEIDAD

El significado e historia de la simbólica escultura que preside la escalinata de la universidad habanera permanecen desconocidos para gran parte de los estudiantes de esta institución.

MARÍA DEL ROCÍO RAMOS SUÁREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A pesar de los años no ha bajado la mirada, ni se le han cansado los brazos de tenerlos siempre abiertos para acoger a quienes, con ansias de saber, caminan hacia ella. Como fiel centinela de la edificación que la acoge, mira amanecer y dormir la calle San Lázaro y se prepara para recibir cada día a sus hijos y brindar la sabiduría de una madre que  espera. Encontrarla no es difícil, basta ascender 88 peldaños y verla ahí erguida, porque está siempre despierta, aún cuando duerme La Habana.

Desde hace más de nueve décadas, la escultura de la Alma Mater habanera identifica al estudiantado universitario y se ha convertido en un icono del archipiélago cubano. Su imagen ilustra libros, accesorios, souvenirs y no deja de ser objetivo de lentes curiosos y miradas indiscretas que pretenden desafiar el enigma que guarda la monumental señora.

Sin embargo, luego de una encuesta realizada en las  facultades de Derecho, Farmacia, Matemática, Comunicación, Historia, Filosofía y Sociología de la Universidad de La Habana, resulta contradictorio que de 206 estudiantes interrogados, solo siete conozcan la historia del monumento que corona a la universidad habanera y el significado que alberga en su bronceado conjunto.

Ernesto Mora, estudiante de tercer año de Historia, manifestó no tener conocimiento alguno acerca de la escultura de la Alma Mater. “Recuerdo que en primer año nos hablaron algo de ella, pero no porque esté concebida en ningún programa de clases”, comentó.

Por su parte, Carlos David Cruz Mesa, de primer año de la carrera de Farmacia, comentó que la imagen fue creada por un artista extranjero, quien tomó como modelo a una hermosa criolla.

Karla García Crespo, alumna de cuarto año de la Facultad de Derecho, dijo que “a pesar de que cuando iniciamos la carrera nos dieron un recorrido por la institución, hicieron más énfasis en las zonas que fueron escenarios de luchas, nunca nos hablaron de la efigie que preside la escalinata.” 

Para como él mismo dijera, “despojar a mis alumnos del desconocimiento y la ignorancia”, el fallecido profesor Doctor Delio Carreras Cuevas, nombrado desde 1966 como el Historiador de la Universidad de La Habana, escribió un pequeño folleto titulado El Alma Mater Havanensis, en el cual responde posibles interrogantes acerca de la mítica escultura.

El documento asevera que el creador de dicha obra fue el escultor  checo Mario Kórbel, quien residía en Cuba y en 1919 se propuso realizar una Alma Mater que fuese colocada en la Colina Universitaria. Al inicio, el monumento estuvo situado en un espacio indeterminado del área que actualmente ocupan el Rectorado y la Plaza Ignacio Agramonte, y a fines  del año 1927 se emplazó en el lugar donde hasta hoy permanece.

Alrededor del sitial sobre el que parece descansar la maternal figura, se ilustran grabadas en bajorrelieve algunas imágenes que, según las memorias del Historiador de la Universidad de La Habana, podrían representar las distintas ramas del saber: la Cosmografía, la Botánica, Farmacia, Leyes, Filosofía, Letras y Arquitectura, aunque Carreras aclara que esto no deja de responder a lejanas interpretaciones, pues la simbología pudo haber surgido de la imaginación del artista y no albergar sentido alguno.

Sin embargo, si algo no brotó de las fantasías del escultor es el rostro de la enigmática creación. Fue una joven cubana quien enamoró a Kórbel y, tal vez sin saberlo, dotó con su impresionante fisonomía a la Alma Mater de Cuba.

El secreto de su rostro

Sobre esta historia llena de acertijos se interesó el periodista Mario Cremata Ferrán, quien realizó un estudio detallado y para ello acudió a las memorias de Feliciana Menocal Villalón (Fishú),  la hija de la mujer que sirvió de modelo al creador checo.

“A los oídos de Kórbel habían llegado los comentarios sobre mi tía Carmen, una de las tres hermanas Villalón, famosas en la sociedad habanera de entonces por su impresionante belleza. No obstante, cuando el escultor vio el retrato de mi madre, en la sala de mi abuelo, quedó impresionado, consideraba que esta tenía un rostro más maternal, desechó la propuesta inicial y decidió que Feliciana Villalón Wilson (Chana), una joven de entonces 16 años, sería quien posaría para la obra”, rememoró Fishú.

Cremata investigó, además, que para el cuerpo de la obra posó otra cubana mestiza de más edad, que aún no ha sido posible determinar su identidad.

Sobre el torso de la escultura se han creado tantas hipótesis como dudas pueden existir. Para unos fue Longina, la famosa musa del guitarrista y compositor cubano Manuel Corona. Otros aseguran que se trata de La Macorina, la primera mujer chofer de Cuba, y hay quien especula acerca de una famosa prostituta de la época, sobre la cual se desencadenaron ciertos escándalos, pues varios hombres, con los que había estado involucrada, la reconocieron al observar la estatua, pero se desconoce su nombre.

Alma Mater

Alrededor del término Alma Mater existe una serie de desconocimientos, ideas erróneas y vanas interpretaciones que no se aproximan al significado de la expresión que da nombre al emblemático monumento habanero.

Para Ernesto Ustariz, alumno de tercer año de la carrera de Filosofía, la frase latina se refiere a una mujer con alma de madre.

Alexis Fleites, estudiante de primer año de la Facultad de Matemática, entiende por dicho término una expresión adoptada de otro idioma,  que no tiene ninguna relación con el nuestro y que, por tanto, no guarda significado  alguno.

Sin embargo, la enciclopedia libre Wikipedia consigna que Alma Mater es una expresión procedente de la locución latina alma mater, que significa literalmente «madre nutricia» (que alimenta) y que se usa para referirse metafóricamente a una universidad, en alusión a su función proveedora de alimento intelectual.

Miriam Suárez Gallo, Máster y especialista en Ciencias del Lenguaje y editora de la Revista Cubana de Ciencias Agrícolas, explicó que la locución comenzó a utilizarse en la Antigua Roma, para referirse a Ceres, que era la diosa de la agricultura y de la fecundidad, y que en ocasiones también era empleada para evocar a la Virgen María.

No resulta casual entonces que Mario Kórbel haya puesto en su obra ciertos rasgos maternales. En relación con su nombre, la talla de bronce abre sus brazos para recibir como hijos a los estudiantes universitarios y nutrirlos de toda la sabiduría.

Desde el municipio de Nueva Paz, provincia Mayabeque, Ana Celia García, profesora retirada de la asignatura de Historia de Cuba, a la que dedicó 41 años, rememoraba, con una mezcla de orgullo y nostalgia, los nombres de Mella, Villena, Guiteras, Echeverría, Pablo de la Torriente, Fidel Castro, que bajo la mirada protectora de la madre nutricia, se lanzaron a luchas independentistas e hicieron de la Universidad una trinchera de combate.

“Resulta sorprendente que los estudiantes universitarios de hoy no se sientan vinculados con la historia de la institución que los acoge. La escultura de la Alma Mater, más que un sentido material, alberga grandes valores y constituye un icono dentro de la lucha estudiantil”, manifestó la profesora.

Por su parte, el Doctor Edelberto Leiva Lajara, jefe del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana, explicó que el motivo del desconocimiento palpable acerca de la escultura de la Alma Mater habanera, podría estar dado por la falta de interés que tienen los propios profesores universitarios.

“No existe una iniciativa para instaurar programas, talleres o hablarle a los alumnos sobre la historia de la arquitectura de la Universidad. Se prioriza siempre el trabajo político. Si se realiza un recorrido por el centro se enfatiza en los sitios que fueron escenarios de luchas políticas. Es entonces cuando los estudiantes quedan atiborrados de tanto discurso ideológico y pierden la motivación por conocer acerca de la edificación, llegan a perder, incluso, el  sentido de pertenencia hacia la escuela que los acoge”, aseguró Leiva Lajara.

Sin embargo, Lissette Hernández, profesora adjunta de la Facultad de Comunicación y miembro del Departamento de Extensión Universitaria, manifestó la necesidad de pensar en nuevas estrategias para que los alumnos conozcan los sitios emblemáticos de la casa de altos estudios.

“Se debe hacer una labor  más productiva, aprovechando incluso, la editorial que tiene nuestra Universidad. Se podrían publicar trabajos en relación con el tema y realizar talleres entre estudiantes de carreras afines como Historia, Periodismo y Filología, a fin de crear un ambiente de disfrute y preparación cultural al mismo tiempo”, comentó Hernández.

Para la Máster en Ciencias Yailuma Leiva Maestre, jefa del Departamento de Comunicación Institucional de la Universidad de La Habana, el desconocimiento en relación a la escultura, depende de un problema social. “Los jóvenes no conocen ni la mitad de su propia historia. Pienso que se deberían crear productos comunicativos: plegables, programas, documentales, que aborden el tema y reeditar folletos tan importantes como el que nos legó el profesor Delio Carreras, a fin de que sean una guía para el estudiante universitario”, afirmó.

Dicen algunos que cuando la escultura de la Alma Mater fue terminada, a Feliciana Villalón le quedarían 61 años más por vivir, sin embargo, nunca hubiera imaginado que recorrería el mundo plasmada en revistas, libros y souvenirs, y mucho menos  que su historia sería tan desconocida para los estudiantes a los que regaló su semblante.

Entre definiciones de expertos, documentos y testigos, las incertidumbres continúan tejiendo un largo lienzo alrededor del monumento broceado. Tal vez si fueran más los que se interesan, muchos mitos quedarían esclarecidos acerca de la madre de todos los universitarios cubanos, una mujer que Kórbel se propuso esculpir a mano y  corazón.

Pie de foto: La escultura, fundida en bronce, data del año 1919 y es obra del escultor checo Mario Kórbel.

Ficha técnica:

Tipo de título: Título genérico.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Subtítulos.
Tipo de cierre: Cierre de conclusión o resumen.
Tipo de reportaje: Interpretativo Explicativo.

Tema: La Historia y el significado simbólico de la Alma Mater habanera.

Situación Problémica: A pesar de que la Alma Mater de Cuba lleva presidiendo desde hace más de nueve décadas la monumental escalinata universitaria, su historia y su significado son una incógnita para la gran mayoría de estudiantes de la Universidad de La Habana.

Objetivos colaterales: Explicar por qué la historia de esta escultura es desconocida entre los universitarios habaneros. Saber quién fue su escultor. Investigar acerca de las mujeres que sirvieron de modelo para esculpirla. Conocer el significado del término Alma Mater y lo simbólico que alberga el monumento.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Cuevas, Carreras, Delio. Alma Mater Havanensis. S/A. Ediciones ENPES, Avenida del Bosque no.168, Nuevo Vedado, Ciudad de La Habana.

Artículo del periodista Mario Cremata Ferrán, titulado: “Una cubana inspiró al escultor del Alma Mater de la Universidad de La Habana”, publicado en la versión digital del periódico Juventud Rebelde el 8 de Noviembre del 2006. Disponible en: www.juventudrebelde.cu/cultura/

Significado del término Alma Mater en la Enciclopedia libre Wikipedia. Disponible en: es.wikipedia.org/wiki/Alma Máter

Artículo El Alma Mater, todo un símbolo. Escrito por Agencia Cubana de Noticias el jueves, 1de Marzo de 2012. Disponible en: http://www.perlavision.icrt.cu/

7341-alma-mater-todo-un-simbolo 

Activas:

 

Ernesto Ustariz, alumno de tercer año de la carrera de Filosofía. Fuente implicada. Realiza un juicio analítico y disyuntivo.

Ernesto Mora, estudiante de tercer año de la carrera de Historia. Fuente implicada. Realiza un juicio analítico y disyuntivo.

Carlos David Cruz Mesa, alumno de primer año de la carrera de Farmacia. Fuente implicada. Realiza un juicio analítico.

Doctor Edelberto Leiva Lajara, jefe del departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana. Fuente oficial. Realiza un juicio analítico, proyectivo y de valor.

Ana Celia Pérez Martínez, profesora retirada de la especialidad de Historia de Cuba en el municipio de Nueva Paz, provincia Mayabeque. Fuente especializada. Realiza un juicio analítico y de valor.

Miriam Suárez Gallo, especialista y Máster en Ciencias del lenguaje y editora de la Revista Cubana de Ciencias Agrícolas. Fuente especializada. Emite un juicio de valor.

Máster Lissette Hernández, profesora adjunta de la facultad de Comunicación y miembro del Departamento de Extensión Universitaria. Fuente oficial. Emite un juicio analítico, proyectivo y de valor.

Máster Yailuma Leyva Maestre, jefa del Departamento de Comunicación Institucional. Fuente oficial. Emite un juicio  proyectivo y de valor.

Soportes:

Hecho: La historia y el significado de la escultura de la Alma Mater habanera no son conocidos por los estudiantes de la Universidad de La Habana.

Antecedentes: Como es un monumento que no tiene carácter político, ni implicación concreta en la lucha revolucionaria, no se realiza hincapié en que los estudiantes conozcan su historia. Además, no son muchas las personas que conocen acerca de la escultura, aún su significado es una incógnita para no pocos.

Contexto: Existen muy pocas fuentes tanto documentales como activas que aporten información sobre la estatua de la Alma Mater de Cuba. Esto y la falta de interés de los profesores universitarios conllevan a que los estudiantes desconozcan en su mayoría lo relacionado con ella.

Situaciones colaterales que pudieran incidir: La falta de interés de los profesores universitarios porque los estudiantes conozcan la historia de la arquitectura de la Universidad, para muchos estos puntos no es importante. No se realizan talleres, ni programas de estudio que aborden temas como estos.

Proyecciones: No existe ninguna oficial, solo las fuentes, que no son las decisorias, plantean publicar trabajos en relación al tema y realizar talleres entre estudiantes de carreras afines como Historia, Periodismo, Filología, a fin de crear un ambiente de disfrute y preparación cultural al mismo tiempo. Crear productos comunicativos como plegables, documentales, que aborden el tema y reeditar folletos como el que nos legó el fallecido profesor Delio Carreras Cuevas, a fin de que se conviertan en una guía para el estudiante universitario.

REVIVIR A LA MUJER DE FUEGO

REVIVIR A LA MUJER DE FUEGO

La historia de una de las bayamesas que más hizo por la liberación de su localidad y del país durante las luchas independentistas, Adriana del Castillo, es hoy escasamente conocida. 

MONICA LEZCANO LAVANDERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Llega el 10 de enero de 1869. La situación es apenas sostenible. Es necesario actuar rápido para no entregar la ciudad a los españoles. Hay que prender fuego. Las mujeres se encargan de encender las hogueras. Adriana del Castillo da el ejemplo. Sus propias manos inician las llamas que queman la casa de los padres. Incendian Bayamo y huyen al monte. Diez mil habitantes, en su mayoría ancianos, mujeres y niños, se internan en las abruptas serranías de Guisa, sin una mirada a lo que dejan atrás.

La vida en los maniguales no es la misma, sobre todo para quien fue criada en cuna dorada. Adriana y sus hermanas han dormido muchas noches a la intemperie, llevan varios días sin comer y carecen casi en lo absoluto de ropa. Ella está muriendo a causa de fiebre tifoidea. Permanece  inconsciente justo en el instante en que las encuentran tropas enemigas.

Son conducidas a Bayamo y alojadas en la cochera en ruinas de la que fue su casa. Un médico gallego es autorizado a asistirlas, pero Adriana ya está desposada con la muerte. En ese último día, la moribunda abre los ojos y rechaza con horror a quien viste el uniforme de “los panchos”. Ahora nos parece que con voz ronca grita:

-No, un español no, yo soy insurrecta..., ¡yo ayudé a quemar a Bayamo...!

De pie, sosteniéndose trabajosamente, se yergue en la agonía. Las manos que salvaron a tantos mambises se aferran a la cama. Sus 19 años no impiden el sacrificio. La misma voz que condenó las muchas injusticias se asegura de entonar con energía el Himno de Perucho Figueredo. Habiendo terminado la última estrofa, cae en su lecho, inevitablemente. 

Siglo y medio después, estas hazañas parecen diluirse en la historiografía nacional. La figura de Adriana del Castillo Vázquez se invisibiliza ante el accionar de otros que, tanto como ella, sintieron, lucharon y soñaron la emancipación de Cuba. 

Pronunciada, pero poco conocida

“Es una bayamesa amasada con fuego, con un corazón en el que arde el amor a Cuba libre”, así se habla de Adriana en el blog Ser como los héroes. Esa es la condensación de su esencia: rebelde, activa, consecuente siempre. 

El decoro lo traía en la sangre que heredó de sus padres Francisco del Castillo, autor de la música de La Bayamesa, y Luz Vázquez, divina inspiración para la canción de amor, cuyas notas sirvieron años más tarde para, cambiando su letra, exaltar el ánimo de los libertadores cubanos.

No le bastaron las advertencias: -“Adriana, ten cuidado. El mejor día nos vas a dar un disgusto”, solía reclamarle Perucho Figueredo, quien se había convertido en su guía en las acciones independentistas. No le importaron las adversidades, ni la furia con que arremetían los españoles sobre su amado terruño. Solo sentía el deber de luchar.

Ese espíritu debiera marcar con fuerza la cotidianidad de los bayameses hoy. De esa manera opina la veterana María Delfina Cisneros Cedeño, profesora de la escuela primaria José Antonio Saco, en Bayamo: “Por jóvenes como ella es que los habitantes de aquí debemos vivir honrados y orgullosos de nacer en esta tierra. El ejemplo de esa muchacha debe rescatarse en todo el país, lo merece”.

Aldo Daniel Naranjo Tamayo, uno de los historiadores de la Ciudad Monumento, no deja de mencionarla en el recorrido por los momentos cumbres de la historia de la segunda villa fundada en Cuba. Entre las actividades que destacan en su hacer están el haber formado parte del grupo de señoritas que cantaron el Himno aquel 8 de noviembre de 1868 en la Parroquia de Dolores y su condición de enfermera, mensajera y propagandista.

“Luz Vázquez y su hija son paradigmas para la mujer cubana. Sus nombres no deben pasar inadvertidos por las calles de esta ciudad, aquí llamarse Adriana constituye un símbolo”, insiste la consagrada poetisa bayamesa Lucía Muñoz Maceo.

Sin embargo, las huellas que dejó Adriana al parecer se difuminan. Apenas se oye el eco de su nombre en la memoria colectiva. “He escuchado a historiadores y profesores referirla en algunas ocasiones, sobre todo, en las celebraciones por el aniversario 500 de la ciudad. Sé que es una patriota bayamesa muy digna, pero realmente no conozco a fondo su lucha, ni su historia”, reconoce la instructora de teatro Maiden Barrero Cisnero. 

Emilio Herrera Villa, periodista de la revista Bohemia, comenta a esta reportera los resultados de un breve sondeo realizado durante una experiencia de trabajo en la provincia de Granma a estudiantes, profesores y pobladores en general que viven fundamentalmente en el centro histórico de la ciudad.

Las tres cuartas partes de los 40 entrevistados dijeron haber escuchado mencionar a esa patriota, pero no considerarla entre “las más importantes dentro de la historia de Bayamo”, mientras que un menor por ciento indicó no estar muy interesado en conocerla. Vale aclarar que entre los especialistas no existen esos vacíos históricos.

Si bien esa indagación no es representativa de toda la población bayamesa, al menos proporciona algunas luces sobre el problema. Cabría entonces repensar ¿cómo se determina “lo más importante” en la historia de una ciudad?, ¿cuán condicionados estamos por los relatos historiográficos que asumimos como ciertos sin mucho contraste o problematización?  

Perdida entre libros y planes de estudio

Una de las razones que pudieran explicar el referido desconocimiento es la poca mención de su figura en el plano académico. Lamentablemente, esta realidad no es exclusiva de Bayamo, sino que se traslada a otros límites geográficos y a varios luchadores que quedan relegados al silencio de su vida y de su causa.

“La Historia de Cuba es rica en personajes, y no podemos conocerlos a todos”, comenta Renata García, estudiante de duodécimo grado del preuniversitario Eduardo García Delgado, del capitalino municipio de Boyeros.

Por su parte, Karla Ferrer, quien cursa el tercer año de Historia en la Universidad de La Habana, recuerda haber estudiado algunos aspectos de la vida de “la joven que murió de tifus”, sin embargo, argumenta que en su carrera son demasiados temas para pocas horas clases, por lo que deben centrarse en las figuras más relevantes.

Aunque todos los hombres y mujeres que hicieron por Cuba no podrían ser incluidos en programas nacionales, bien merecen ser reconocidos en ámbitos locales. En eso coincide Randy Pedrosa, profesor de Historia de la secundaria Águedo Morales, de Pinar del Río, quien prefiere estudiar a aquellas personalidades poco tratadas en la historiografía tradicional y que tanto contribuyeron a la formación y defensa de la identidad nacional.

“Adriana se incluye en los planes de estudio de Historia de Cuba entre las mujeres que participaron en la Guerra del Diez Años, pero no se detalla, ya que no existe bibliografía de las figuras locales”, explica Ada Bonilla, profesora auxiliar de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Rafael María de Mendive, de Pinar del Río.

La también Máster en Ciencias Históricas agrega que, en ocasiones, la asignatura resulta tediosa para los estudiantes porque no se tratan temas curiosos o de interés para ellos. “Por estas demandas estamos incluyendo la labor de figuras jóvenes, de mujeres y de negros, personas tradicionalmente excluidas por entenderse como minorías cuando en realidad son los que juntos movieron las revoluciones”, concluye.

Muchachas como Adriana deben ser paradigmas para la juventud cubana, en un contexto en el que se demanda la enseñanza de una historia humanizada, afianzada a sentidos políticos renovados desde un discurso creativo. Ese parecer es compartido por Eduard Gómez, Licenciado en Historia y profesor de preuniversitario habanero José Miguel Gómez. “No podemos dejar atrás a ninguna persona que haya peleado por salvar a Cuba, por ello creo que se debería vincular en las clases la impronta de los héroes de carne y hueso, y no desde una perspectiva de héroes de mármol”, insiste.

“Se puede recrear mejor la vida de las figuras locales con visitas a museos, tarjas y la interacción con imágenes y documentales. Así, el maestro fomenta en los alumnos la cercanía con los héroes de su tierra natal. En ese afán deben intervenir, además, la familia y otras organizaciones a nivel comunitario”, explica la licenciada en Historia Nélida Novales, exdirectora del museo pinareño Antonio Guiteras.

Aprender desde el sentimiento

Reconstruir y honrar historias de hombres y mujeres poco reconocidos, pasa por aprender no solo a comprenderlos, sino a quererlos. A propósito, en el recientemente celebrado Taller Nacional de Educación en Valores, Eduardo Torres Cuevas, Doctor en Ciencias Históricas y director de la Biblioteca Nacional José Martí, sugirió que la mejor manera de educar es mostrando primero el sentimiento: “Al niño hay que enseñarle a amar, hay que abrirle el espíritu, y luego a analizar, a argumentar.”

Precisamente, contar la historia desde sus matices y sobre la base del sentimiento es el objetivo del libro Bayamo, de José Maceo Verdecia, quien cuenta los detalles del devenir histórico de esa ciudad mediante el justo reconocimiento al quehacer libertario de protagonistas como Adriana del Castillo: “Hija de la revolución, era la revolución misma: inquieta, ruidosa, y como ella, incapaz de concreción y de reposo. Su amor a la independencia de la isla rayaba en el fanatismo. Sus actividades eran insuperables, nadie, ni aún los propios conspiradores, le igualaban. Conspiraba de forma pública, en todas partes, sin cuidarse de nadie, ni siquiera de las propias autoridades”, expone el texto.

“Nuestra educación debe desarrollar la imaginación y la fantasía, pero al mismo tiempo debe reafirmar los sentidos identitarios. No se puede hablar de la misma manera de todos los héroes, hay que diferenciarlos justamente”, afirmó en el citado encuentro sobre valores Miriam Egea, jefa del Departamento de Filosofía e Historia del Ministerio de Educación, quien apuesta por generalizar esa voluntad en las escuelas cubanas.

“Creo que el objetivo no es convertir a Adriana en una figura para memorizar, para recitar cada una de sus acciones. Se trata de entenderla, de darle su justo valor a esa mujer de fuego, pero sin crear epítetos manidos, sino viéndola en su contexto y en interacción con otras tantas figuras borradas de los momentos y espacios más significativos de la historia de este país”, sintetiza la profesora Nélida Novales.

Escudriñar en la vida y la lucha de Adriana del Castillo para multiplicarla sin grandilocuencias, desde la sencillez de su ser, puede ayudar a entretejer mejor los hilos de la identidad nacional y a reconstruir una historia de Cuba más sentida, más querida, que es uno de los mejores modos de comprometerse con los rumbos de esta Isla.

Pie de foto: Adriana del Castillo es ejemplo digno de la mujer bayamesa.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones:
-Subtítulos: Pronunciada, pero poco conocida, Perdida entre libros y planes de estudio, Aprender desde el sentimiento.
-Muletillas: Sin embargo, precisamente, si bien.
-Repetir en una oración o párrafo que sigue una palabra o frase clave utilizada antes.
Tipo de Cierre: De instancia a la acción.
Tipo de reportaje: Explicativo. Lo proyectivo solo se encuentra en un plano de voluntad de las fuentes, no de concreción en los niveles decisorios.

Tema: El desconocimiento histórico de Adriana del Castillo.

Situación problémica: A pesar de su accionar patriótico, Adriana del Castillo Vázquez, es una figura poco conocida en la historia de Cuba.

Objetivos colaterales: -Contribuir a la visualización y conocimiento de la figura de Adriana del Castillo como patriota. -Determinar las causas por las cuales Adriana del Castillo es desconocida. -Mostar que las figuras locales pueden recatarse mediante la enseñanza de una historia vinculada con los sentimientos, donde los héroes sean figuras de carne y hueso y no solo vistos desde el héroe de mármol.

Tipo de fuentes declaradas: Documentales y no documentales.

Fuentes consultadas

Documentales:

Blog Bayamo Historia y Amor. En:  http://primochuchi.blogspot.com/
2010/01/luz-vazquez-y-moreno.html. Consultado el 21 de abril de 2014.

Blog Ser como los héroes. En http://laespectativadesercomolosheroes.over-blog.es/ 
article-adriana-del-castillo-47696028.html. Consultado el 21 de abril de 2014

Carbonell Alard, José: Estampas de Bayamo. Editorial Oriente, 1982.

Eduardo Torres Cuevas, director de la Biblioteca Nacional José Martí. Palabras citadas del Taller Nacional de Educación en Valores.

Figueredo Socarrás, Fernando: La Revolución de Yara (1868-1878). La Habana, 1902.

Maceo Verdecia, José: Bayamo. Ediciones Bayamo, 2009.

Miriam Egea, jefa del Departamento de Filosofía e Historia del Ministerio de Educación. Palabras citadas del Taller Nacional de Educación en Valores.

Quintana Suárez, Raúl: Reseñas bio0gráficas de figuras significativas en la Historia de Cuba (Segunda Parte). En http://www.eumed.net/

libros-gratis/2012a/1175/adriana_castillo_vazquez.html. Consultado el 19 de abril de 2014.

Sánchez Guerra, Ramiro: La Guerra de los Diez Años 1868-1878. La Habana, 1950.

Zaragoza, Justo: Las insurrecciones en Cuba, Tomo 2. Madrid, 1879.

No documentales o Activas:

María Delfina Cisneros Cedeño, profesora de la escuela primaria José Antonio Saco. Es una fuente implicada porque es profesora de esa materia. Juicio valorativo.

Aldo Daniel Naranjo Tamayo, historiador de la Ciudad Monumento. Fuente oficial. Juicio sintético.

Lucía Muñoz Maceo, poetisa bayamesa. Fuente testigo. Juicio de valor.

Maiden Barrero Cisnero, instructora de arte. Fuente testigo, no implicada. Juicio de valor.

Karla Ferrer, estudiante de tercer año de Historia. Fuente testigo. Juicio de valor.

Ada Bonilla, profesora auxiliar de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Rafael María de Mendive. Especialista e implicada (porque el desconocimiento de Adriana del Castillo parte de la Academia). Emite juicios analíticos.

Renata García, estudiante de duodécimo grado del preuniversitario Eduardo García Delgado. Fuente testigo, no implicada. Juicio de valor.

Emilio Herrera, periodista de la revista Bohemia. Especialista. Juicio analítico.

Nélida Novales, licenciada en Historia, exdirectora del museo pinareño Antonio Guiteras. Especialista. Juicios analíticos y de valor.

Randy Pedrosa, profesor de  Historia de la secundaria Aguedo Morales. Fuente implicada. Juicio de valor.

Eduard Gómez, licenciado en Historia, profesor del preuniversitario habanero José Miguel Gómez. Fuente especialista e implicada. Da juicios de valor y analíticos.

Soportes:

Hecho: La invisibilización de la figura de Adriana del Castillo como patriota en la historia de Cuba.

Antecedentes: La labor como independentista y anticolonialista cumplida por Adriana del Castillo.

Contexto: Aunque desarrolló una gran labor como patriota, Adriana del Castillo es menos estudiada por ser una figura local ante el valor de otros héroes de la historia de Cuba.

Proyección: Estudiar la Historia desde el sentimiento y aprender a mirar a los héroes y heroínas como hombres y mujeres de carne y hueso.

TEJEDOR Y LUÍS EN LAS TINIEBLAS DEL OLVIDO

TEJEDOR Y LUÍS EN LAS TINIEBLAS DEL OLVIDO

Sondeos realizados en La Habana y en la Isla de la Juventud muestran el poco conocimiento de las nuevas generaciones sobre la música del popular dúo habanero. Búsqueda de una explicación para este fenómeno

ALAIN MIRA LÓPEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación.
Universidad de La Habana.
Foto: Revista Tropicana.

Corre el mes de mayo del año 1962 en la capital cubana y el club nocturno Jhonny Dream está inquieto, pues estrenan nuevo show musical, pero un hombre llega a la barra como si nada le importara. El espectáculo comienza, el dúo Tejedor y Luís son los protagonistas, comienzan con su canción más escuchada en 1960: Y en las tinieblas.

Al oír la melodía, el desahuciado encallado en la barra, mira hacia arriba, como si un dolor lo consumiera por dentro. Un trago de ron es el pedido, su rostro muestra desánimo, como si quisiera ahogar su vida en el alcohol.

Él se siente identificado con el tema, le llega al alma, pues, a quien más amaba, lo abandonó, justo como lo cantan los intérpretes del nuevo show.

Quienes nacieron después de 1980 pueden creer que esta escena forma parte de una película, pero cuando Tejedor y Luís cantaban es casi imposible no recordar aquellos momentos dolorosos que viven las personas durante su paso por el reino de este mundo, pues ellos sabían llegar a sus sentimientos más profundos.

En la actualidad, las nuevas generaciones ignoran la existencia de los boleros del popular dúo habanero durante la década prodigiosa, algo que parece increíble, pues el bolero es autóctono de Cuba.

 

Un poco de historia para recordar

Bajo el signo zodiacal Leo, nació el 7 de agosto de 1922 José Tejedor Sibate (Cheo, como lo conocieron sus amistades), en el capitalino barrio de Santo Suárez. La vida no quiso que sus ojos vieran la luz, pero en cambio le otorgó un oído prodigioso para la música, pues aprendió a tocar guitarra de forma autodidacta.

A los 18 años se presentó, junto a Alba Marina, en el programa para intérpretes aficionados La Corte Suprema del Arte, de la cadena CMQ, cargando con la cruz que representaba en aquellos años ser negro y, para empeorar la situación, invidente.

Según el artículo “Que dúo aquel”, publicado por Juan Cuadra en la Revista Tropicana Internacional, no ganó, existían demasiados prejuicios entre quienes decidían; sin embargo, fue un primer paso importante, pues tuvo gran aceptación en el público. A partir de ahí, comenzó a cantar en serenatas y descargas callejeras.

El eterno compañero de Tejedor fue Luís Oviedo, un jaruqueño que desde muy temprana edad tuvo la necesidad de tomar el machete en la mano y cortar caña para ayudar a la economía familiar. Él llegó a La Habana en 1948, en busca de convertirse en músico, pero no lo consiguió hasta el año 1956, cuando conoció a Cheo.

Vía telefónica, Luís contó que al retornar un día de su faena de albañil, pasó por 3ra. y San Miguel, lugar donde  residía Tejedor en La Habana, se lo encontró tocando en una descarga y decidió unírsele. José aceptó y comenzaron a montar canciones para interpretarlas en cualquier bar en el cual los dejaran desarrollar su arte.

Así, en esas andanzas, estuvieron hasta que, en 1957, Rogelio Martínez (Rogelito) los invitara a grabar un disco para el sello Roxy. Esta grabación los catapultó al estrellato y el tema más exitoso fue “Llora corazón”.

Un dato curioso de Cheo es que fue el único intérprete cubano que en la década de 60 tuvo tres programas radiales diarios: En el albergue con Tejedor, En la noche con Tejedor (ambos emitidos desde Radio Marianao) y Tejedor en la tarde (desde los estudios de la C.O.C.O.).

Un pequeño, pero gran problema

Un pequeño sondeo –pero no por ello menos importante como punto de muestra- realizado en jóvenes de edades comprendida entre los 15 y los 30 años, en el Vedado, demostró que 95,3 de estos afirman no haber escuchado nunca sobre el popular dúo y, al ofrecerles la música, la rechazan.

Pudiera pensarse que esta situación ocurre solo en la capital, quizás por el ajetreo de la ciudad, pero en Nueva Gerona, Municipio Especial de Isla de la Juventud, otro muestreo aplicado a jóvenes de la misma edad arrojó resultados similares. Entonces, se puede ver como un problema a nivel bastante general.

Glenda Velásquez Molano, una joven pinera de 18 años de edad, afirmó no conocer sobre la música de Tejedor y Luís y, al escuchar su música, comentó que le daba sueño.

En cambio, Alejandro Fernández Ríos, otro residente de la Isla de la Juventud, dijo que “la letra de la canción es muy buena, llega al corazón de cualquiera, pero es demasiado lenta para bailar y eso aburre a las nuevas generaciones”.

No obstante, a pesar de haber transcurrido tantos años, a Disley Alfonso Santos, una estudiante de primer año de Comunicación, en La Habana, le encantó la canción Como nave sin rumbo, interpretada por el dúo, pues confesó: “Me recordó la traición de un novio que me engañó durante tres años con el cuento del amor eterno: yo, loca enamorada de él y se fue del país sin decirme nada”.

Una buena noticia es que quienes los oyeron cantar los recuerdan con mucho cariño, todos los adultos mayores de 60 años consultados conocían la obra de Tejedor y Luís. La mala es que cuando estos no estén, se olvidarán boleros tan escuchados como Compréndeme más y Por lo que hiciste, muy solicitados a Radio C.O.C.O. por la población.

La culpa quién la tiene

En la búsqueda de una respuesta para explicar el fenómeno expuesto, este redactor se propuso investigar qué papel están desempeñando los medios en cuanto a la difusión del bolero cubano y, en especial, los de Tejedor y Luís.

Elsida González Portales, musicóloga de Radio Taíno, alegó que “existen programas donde se emite la música de la época y es muy posible que se hayan colado, entre las listas, los temas más reconocidos del dúo, pero no creo que sea suficiente, esa es nuestra música y debemos difundirla más.

Su homóloga de Radio Rebelde, Astrid Cunningham Fernández, agrega que “a veces se quiere difundir este tipo de música, pero los problemas tecnológicos afectan, una buena parte de las obras de artistas como Tejedor y Luís está recogida en cintas muy deterioradas por el paso del tiempo y, actualmente, no contamos con los equipos para extraerlas”.

Sin embargo, más que un problema parece una justificación, pues, aunque demuestran tener ganas de llevarle al público lo mejor del bolero cubano, se quedan con los brazos cruzados y no buscan una solución.

En ello concuerda el compositor habanero Gilberto Castillo, quien es el autor del popular tema Compréndeme más, popularizado por Tejedor y Luís: “Muy pocas emisoras ponen este tipo de música y de la televisión es mejor no hablar, ahí mucho menos, si seguimos así pronto el bolero morirá en Cuba, el país donde nació”.

Por suerte, existen medios que defienden “a capa y espada”, esa música cubana que casi está en el olvido y Radio C.O.C.O. es una de ellas.

Roberto Bruce Trujillo, director de programas de esta emisora, dijo: “El programa Tejedor en la tarde aún sale al aire, pero una vez por semana, los domingos a la 1:00 pm he tratado de ampliar la frecuencia, pero el perfil deportivo del medio lo impide”.

“Otros programas como Favoritos de siempre, Noche Cubana, Dímelo en bolero y Todo aquel ayer, todos con buena audiencia según la encuesta realizada por el medio en el mes de octubre del pasado año (2013), también radian canciones de Tejedor y Luís”, agregó.

Pero la complicación no termina aquí, a la hora de investigar en los documentos existe otro problema: hay poca bibliografía sobre estos intérpretes. Escasos son los autores que se preocuparon por sacar del olvido al dúo.

Buscando en los archivos del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC), este redactor encontró libros en los cuales se hacen pequeñas alusiones sobre ellos, las mayores son la biografía escrita por Juan Villar Paredes, en el Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana y las referencias de los clubes en donde tocaron redactadas por la escritora colombiana Adriana Orijuela Martínez, ambas de producción internacional.

Una entidad comprometida con el género es la Discográfica EGREM. Marilyn Borrajo Pérez, especialista comercial de la Dirección de Negocios y Comercio del centro, expuso que “la colección de CD´s Las Voces del Siglo le guarda un espacio a Tejedor y Luís, su canciones son muy demandas por los coleccionistas y las personas de la tercera edad, además, se venden a precios módicos, cuestan solo 30 pesos en moneda nacional”.

Finalizando de la mejor manera

Dinora Valdés, profesora de Historia de la Música Cubana del Instituto Superior de Arte, considera que “José Tejedor tenía una voz potente y un buen gusto para escoger las canciones, pero gran parte de su fama se la debe a su carisma natural y al apoyo vocal de Luís Oviedo, pues creo que sin él nunca hubiera triunfado”.

Ela Calvo, popular bolerista cubana, lo recuerda con mucho cariño. “Casi no compartimos escenario, pero cuando cantaba sentía que la música me llegaba al alma, eso era algo genial”, comentó también vía telefónica.

Es preocupante ver cómo canciones como Celos locos y Por siempre te querré quedan guardadas en una cinta condenadas a morir, o escuchar a los jóvenes decir: “Esa música no sirve, está vieja” y, sin embargo, internacionalmente sea reconocida a tal punto que alguien como Adriana Orijuela, una escritora colombiana, se sienta inspirada a escribir un libro.

Lo cierto es que cada vez perdemos más al bolero cubano, el original, el autóctono, y no reaccionamos. Los medios desempeñan un rol importante, pero la casa es quien forma. Reflexionemos sobre ello porque al paso que vamos, quizás, en diez años hayamos perdido esta parte de nuestras raíces.

Pie de foto: Los boleros de Tejedor y Luís son muy recordados por las personas de la tercera edad.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Repetición en la oración o párrafo que sigue una palabra o frase clave utilizada antes.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.
Tipo de reportaje: Explicativo. 

Tema: El bolero en Cuba.

Situación polémica: Las nuevas generaciones desconocen la existencia de la música del Dúo Tejedor y Luís, otros la rechazan sin darle oportunidad alguna.

Objetivos colaterales: Resaltar la calidad del bolero cubano mediante la opinión de especialistas e incitar de forma subliminar al lector a indagar sobre la obra de este dúo.

Estrategia de fuentes:

Fuentes empíricas:

Fuentes especialistas:

Elsida González Portales, musicóloga de Radio Taíno (Juicio de valor).

Astrid Cunningham Fernández, musicóloga de Radio Rebelde (Juicio de valor).

Roberto Bruce Trujillo, Director de Programas de la Radio C.O.C.O. (Juicio de valor).

Testigos:

Luís Oviedo, intérprete y compañero de José Tejedor (Juicio de valor). También es implicado.

Ela Calvo, intérprete que coincidió en la época de Tejedor y Luís (Juicio de valor).

Gilberto Castillo compositor que escribió canciones para el dúo Tejedor  (Juicio de valor).

Dinora Valdez, profesora de Historia de la Música Cubana del Instituto Superior de Arte (Juicio analítico).

Encuestas:

Encuestas a jóvenes y adultos del Vedado y del municipio especial Isla de la Juventud.

Fuentes documentales:

Diccionario la Música Española e Hispanoamericana.

Adriana Orijuela, “El son no se fue de Cuba”.

Revista Tropicana: “Que dúo aquel”, por Juan Cuadra.

Soportes:

Hecho: Desconocimiento de la obra del dúo de Tejedor y Luís.

Contexto: Las nuevas generaciones y las nuevas formas de hacer música han opacado el bolero cubano, entre ellos al Dúo Tejedor y Luís, en el contexto nacional, mientras que en la arena internacional en bien recibido. Sale al aire nuevamente, el programa radial “Tejedor en la tarde” por emisora Radio C.O.C.O.

Antecedentes: Los boleros de Tejedor y Luís fueron muy famosos en las décadas de 1960 y 1970.

 

UN HOMBRE LLAMADO ALFONSO

UN HOMBRE LLAMADO ALFONSO

Poco conoce el lector de la Isla sobre la obra de Alfonso Hernández Catá, símbolo de las letras hispanas y considerado uno de los mejores escritores de Cuba de la primera generación republicana.

LEANNY VISTEL PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Alfonso Hernández Catá siempre presintió que moriría joven. En unos de los pocos poemas que publicó, le pidió a la muerte, tan presente en su obra, que se lo llevara de un solo golpe, rápido y certero, y así fue.

Ocupaba el cargo de Ministro Plenipotenciario de Cuba en Brasil, cuando falleció el 8 de noviembre de 1940 en un accidente de aviación, durante un corto vuelo entre Río de Janeiro y Sao Paulo, adonde viajaba para impartir conferencias literarias. Tenía 55 años.

Sobre su muerte, en  el libro Recordación de Alfonso Hernández Catá, el crítico y ensayista Juan Marinello expresó: “él nos dio su mejor libro en La muerte nueva (…). En su novela hay un acabamiento consciente, una sombría renunciación anticipada; se siente bajo la piel de los héroes solitarios, el hervor pugnaz de la vida, se toca el curso de la sangre eficaz y a todo se oprime con  piedra de sepulcro: la muerte nueva, la muerte en la vida, en el latido animal que en soliloquio amargo ha renunciado a sus derechos.”

El  escritor  y su obra

Su origen era desconocido hasta hace unos años porque insistía en decir que había nacido en Santiago de Cuba, pues se sentía muy identificado con nuestro país. Aunque en la ciudad oriental vivió su infancia, desde el primer año de vida,  y parte de la adolescencia.

Lo cierto es que vino al mundo el 24 de junio de 1885 en Aldeávila de la Ribera, Salamanca, España. Hijo de Emelina Catá e Ildefonso Hernández, un teniente coronel del ejército español quien siempre deseó que su primer hijo naciera en la tierra de sus ancestros, pero como ocupaba cargos militares en Santiago, decidieron regresar y establecerse allí.

A los 16 años ingresó en el Colegio de Huérfanos Militares de Toledo. Poco inclinado a la carrera militar, se escapó y trasladó a Madrid, donde fue aprendiz de ebanista y se incorporó a la vida bohemia literaria del Modernismo. Estudió idiomas, lo que le sirvió para entrar a la carrera diplomática.

Fue periodista en el Diario de la Marina y La Discusión. Además, colaboró en Gráfico, El Fígaro y Social. En 1909 pasó a la carrera diplomática y fue cónsul, primero en El Havre, y luego en Birmingham, Cádiz y Alicante, según Alberto Insúa, en Evocación de Hernández Catá, conferencia pronunciada en el Ateneo Popular de la Boca, Argentina.

Se le conocen libros como Los siete pecados, Manicomio, Novela erótica, El bebedor de lágrimas, El ángel de Sodoma, El amor tardío, La casa de fieras, El misterio de María Celeste, entre otros.

Su obra, aunque de calidad dispar y lastrada por los excesos naturalistas y parnasianos, marca notas significativas en el desarrollo de la literatura hispanoamericana. Sobre todo, en el caso de los cuentos. Más allá de elementos identitarios de lo cubano o lo español, dejó piezas magistrales donde a su cuidada prosa une el valor de historias llamadas a exponer contradicciones sociales y conflictos humanos de gran dramatismo y universalidad, aseguró Omar López, historiador de Santiago de Cuba.

“Es, sin duda, el primero de nuestros escritores traducidos a varios idiomas. En su honor se instituyó en Cuba, en 1942, un premio internacional de cuento que llevó su nombre y que obtuvieron los más relevantes narradores de la época”, aseveró López.

Escritor y antimachadista

Mostró un marcado interés por los temas cubanos y la problemática sociopolítica de la República Neocolonial en relación directa con los acontecimientos políticos de la década de 1920-1930. En la etapa se advierte en su obra el interés explícito por argumentos de nuestra cultura.

Ello trajo como consecuencia no sólo la radicalización tomada por los acontecimientos políticos, sino de las relaciones que sostuvo con algunos intelectuales del Grupo Minorista como el propio Marinello, Emilio Roig de Leuchsenring, Jorge Mañach y Rubén Martínez Villena.

Sobre la publicación en Cuba a partir de 1913 de las obras de José Martí, ese año escribe en el periódico El Fígaro, un artículo titulado “La sombra de Martí”, acerca de la poesía martiana y la trascendencia de su mensaje. Este sería el germen de algunos de los libros posteriores como Mitología de Martí. Otra acción para difundir la obra del Apóstol fue la publicación en Brasil de un tomo de Páginas escogidas, que acompañó con un prólogo suyo en portugués.

Durante el gobierno de Machado, estuvo opuesto a la prórroga de poderes que permitió al tirano mantenerse constitucionalmente. Su actitud le valió que fuera puesto a disponibilidad machadista en enero de 1933. En ese año, aparece en Madrid publicado su volumen de cuentos Un cementerio en las Antillas, denuncia del régimen sangriento y tiránico de Gerardo Machado. Es un libro que guarda la protesta del narrador cubano contra aquel desgobierno apoyado en la represión violenta, la tortura y asesinato de sus opositores.

Condenado al olvido

A pesar de las obras que conserva nuestro país, Hernández Catá es poco publicado y casi un desconocido para el público lector.

Al decir de Ricardo Luis Hernández Otero, investigador del Centro de Literatura y Lingüística de La Habana, Catá fue una figura muy discutida y controversial. Los grandes escritores de su etapa no estaban de acuerdo con que perteneciera a la literatura cubana, por su origen español, lo consideraban una falta de respeto a nuestra  idiosincrasia e intentaron negarle parte de la porción de patria literaria a la que tenía indiscutible derecho, quizás de ahí provenga la ignorancia y la negativa hacia su obra.

Un muestreo entre estudiantes universitarios de las carreras de Letras, Filología, e Historia del Arte, demostró que el 86 por ciento no conoce al escritor. El resto manifiesta al menos una vez haber leído uno o dos libros suyos, solo por orientación de los profesores, pero nunca antes habían escuchado de él.

“Creo que la principal causa de este suceso es el cierre del concurso en su honor en los años 50, a veces los  eventos sirven para perpetuar la trascendencia de una persona. Fue un certamen de alto vuelo, donde escritores como Enrique Pineda Barnet obtuvieron el premio. Se supone que todo escritor que quisiera aplicar al concurso debía conocer, al menos, quien fue Catá”, comentó Hernández Otero.

“Nunca había escuchado de él, hasta ahora no lo hemos conocido ni siquiera por las conferencias que ofrece el Centro de Literatura y Lingüística; lo que demuestra que hay un desconocimiento masivo. Es increíble que una personalidad de tanto peso, sea por nosotros ignorada. Es una pena para el orgullo cubano desprendernos de elementos que también forman parte de nuestra identidad cultural”, manifestó Lilisbet Ramírez Mendoza, estudiante de Filología de la Facultad de Artes y Letras.

Opiniones

-¿Por qué cree que no se conoce

la figura de Hernández Catá?

“Tanto profesores como alumnos no lo conocen producto de la falta de inclinación hacia la lectura nacional, aunque él es una figura estudiada dentro y fuera del país. Nuestras universidades necesitan ser más cultas; no basta solo con conocer a los grandes literatos universales, nuestro país tiene exponentes muy buenos”, aseguró Cira Romero, autora del libro Compilación de cartas de Hernández Catá.

“Hay figuras de nuestra historia que no trascienden, que no fueron significativas en su momento y no lo serán ahora; o lo fueron, pero han quedado atrás. No quiere decir que no deban estudiarse, pero a veces son irrelevantes, por lo menos no cumplen el objetivo de lo que queremos enseñarle a los estudiantes”, explicó la Doctora Mariana Fernández Campos, jefa del Departamento de Estudios Lingüísticos y Literarios de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

-¿El estudio y divulgación de su obra

influye en la formación de nuestros

profesionales de las letras?

“Desatenderlo como escritor es negar la buena literatura de su tiempo, que es medianamente escasa. Sus temas reflejan la realidad del siglo XX. Debería ser un poco más valorada y respetada su figura”, afirmó Cira Romero.

En tanto, para Fernández Campos el estudio de todas las obras es importante para la formación profesional de jóvenes y adultos. No se trata de escoger cuál sirve o no para educar en cuanto a cultura literaria, sino demostrar por qué algunas figuras son intrascendentes, lo que da la medida de por qué son poco leídas.

-¿Qué hacer para rescatar su legado?

A juicio de  Romero, debería dedicarse una Feria Internacional del Libro en su honor, en la que se publiquen varias de sus obras más famosas y reinstaurar el concurso que hace medio siglo dejó de realizarse.

Según el criterio de Uva de Aragón, nieta de Hernández Catá, puede discutirse su mayor o menor actualidad como novelista. Sus títulos de cuentista eminente van siendo indiscutibles: “La talla perfecta que resiste a  las mordeduras inmisericordes del tiempo y el afán ahincado de perennidad que pasa encendido por la entraña de su creación están plasmados ya en más de un cuento que  debiera ser clásico de la historia de nuestras letras y tener un reconocimiento a la altura”, afirmó en el discurso pronunciado en la peregrinación que se le hiciera en su tumba al escritor, en 2012.

Pie de foto: A pesar de las obras que resguarda nuestro país, Hernández Catá es poco publicado y casi un desconocido para el público lector.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo entrada: De Retrospección.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Subtítulos.
Tipo de cierre: De conclusión.

Tema: El escritor Alfonso Hernández Catá.
Situación problémica: Desconocimiento de la vida y obra de Alfonso Hernández Catá.

Objetivos colaterales: Explicar las razones por las que no se conoce al escritor cubano-español. Buscar criterios entre los especialistas de las letras. Valorar la postura de dichos investigadores. Argumentar la necesidad de rescatar a esta personalidad, debido a su gran valor histórico-cultural.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Romero, Cira: “La obra novelística de J. Castellanos y A. Hernández Catá”, en Historia de la Literatura Cubana, T.2, Instituto de Literatura y Lingüística, La Habana, 2002, p. 132-138.

Zweig, Stefan: “Despedida de Hernández Catá”, en Revista Cubana, 15: 281-283, La Habana, ene.-jun., 1941.

Mañach, Jorge, Juan Marinello y Antonio Barreras: Recordación de Alfonso Hernández Catá. Discursos pronunciados en el Cementerio de Colón el día 8 de noviembre de, 1941, La Habana

Balseiro Ramos, José Agustín: "Notas acerca del arte de Hernández Catá", en Revista Bimestre Cubana, 23 (1): 386-396, La Habana, may-jun, 1928.

Insúa, Alberto: Evocación de Hernández Catá, Conferencia pronunciada en el Ateneo Popular de la Boca, Ateneo Popular de la Boca, Buenos Aires, 1943.

Activas:

Cira Romero, escritora del libro Compilación de cartas de Hernández Catá. Valorativo y disyuntivo. Experta e Implicada.

Doctora Mariana Fernández Campos, jefa del Departamento de Estudios Lingüísticos y Literarios de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana.  Valorativo y disyuntivo. Especialista y oficial.

Omar López, historiador de Santiago de Cuba. Analítico. Especialista.

Ricardo Luis Hernández Otero, investigador del Centro de Literatura y Lingüística. Analítico. Oficial.

Lilisbet Ramírez Mendoza, estudiante de Filología de de la Facultad de Artes y Letras. Valorativo. No implicada.

Soportes:

Hecho: Desconocimiento de la obra de Alfonso Hernández Catá.

Antecedentes: A pesar de los esfuerzos del Centro de Literatura y Lingüística por preservar a esta personalidad de las letras, aún no es my conocida la obra del escritor. Desprecio de los escritores de su época por ser de origen español. El cierre del concurso en su honor, a partir de los años 50.

Contexto: Desconocimiento a nivel nacional de la vida y obra del escritor cubano- español Alfonso Hernández Catá. Los criterios que se mueven alrededor del tema.

Tipos de juicios empleados: Analíticos. Disyuntivos. De valor.

 

BAJO LAS GARRAS DEL ASNO

BAJO LAS  GARRAS DEL ASNO

Noske Yalob y Claudio Bouzón fueron los primeros obreros marxistas asesinados durante el gobierno de Gerardo Machado. Sus historias se encuentran invisibilizadas a pesar de los años.

Este trabajo obtuvo Premio Relevante en el Forum de Historia de la Universidad de La Habana, 2014.

CLAUDIA PÉREZ VILA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Caricatura: HORSTMANN

La historia de Noske Yalob y Claudio Bouzón se detuvo hace 86 años.  A pesar de ser los primeros obreros marxistas asesinados durante la tiranía de Gerardo Machado, quedaron prácticamente invisibilizados para las generaciones actuales.

Bouzón, de origen español, y Yalob, hebreo polaco, llegaron a Cuba en busca de trabajo, y lo encontraron en la construcción. Influenciados por el auge revolucionario de la época, se vincularon a actividades contra el gobierno machadista. De su vida personal la documentación hasta ahora es inexistente.

“Ambos pertenecieron al Partido Comunista, pues esta organización les permitió militar en sus filas a pesar de sus lugares de nacimiento. No constan acciones específicas en las que se hayan destacado antes de  aquella que les condujo a la muerte”, comentó Pedro García, licenciado en Historia, periodista de la revista Bohemia y miembro de la Unión de Historiadores de Cuba.

El historiador cuenta que el 14 de enero de 1928 fueron detenidos mientras repartían un manifiesto escrito por Rubén Martínez Villena, en contra de la VI Conferencia Panamericana que se celebraría en La Habana  en ese mes. El escrito denunciaba a Machado como un agente de los monopolios norteamericanos.

La Conferencia, según el libro Historia del Movimiento Obrero Cubano (1865-1958), defendía el derecho de intervención de Estados Unidos en los países latinoamericanos, por lo que devino en una ola de protestas por parte de varios sectores de la población. En ella detuvieron a más de 200 trabajadores y estudiantes.

La Doctora Francisca López Civeira, Profesora Titular Consultante de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, recalcó que para el gobierno de Gerardo Machado resultaba indispensable presentar un clima de tranquilidad e impedir cualquier manifestación contraria. Por tal motivo, se desató la represión contra los opositores.

El texto El Rusito, del periodista Víctor Joaquín Ortega, relata cómo fueron  asesinados Yalob y Bouzón. De sus cadáveres, arrojados al mar, no se supo hasta que el brazo de Bouzón fue hallado por un pescador dentro de la barriga de un tiburón e identificado por la viuda del español.

El cuerpo de Noske apareció en estado de putrefacción en la bahía capitalina, atado a una cadena y fue reconocido por integrantes del Partido Comunista.

Jorge Ibarra, Doctor en Ciencias Históricas del Instituto de Historia de Cuba, recurre al texto La Revolución del 33, de Lionel Soto, para ahondar   en la repercusión de los medios de comunicación en denuncia del suceso. La prensa de la época acusó con tal fuerza el hecho que intensificó el repudio y la condena de los cubanos al gobierno machadista.

Solo algunos libros aseguran que resultaron los primeros mártires comunistas en el país. Entre ellos destaca El fuego de la semilla en el surco, en el cual Raúl Roa dedica un pequeño espacio a describir estos sucesos, y otros como ¡Arriba Muchachos!, de Pablo de la Torriente Brau, con una nota al pie de página.

Silvio Jova, historiador de la Central de Trabajadores de Cuba, declara que ha leído acerca de ellos, pero en pocas ocasiones porque no existen muchos escritos. Además, en la CTC no han tenido una atención diferenciada como sucede con otros mártires procedentes de  la clase obrera.

“Nos hemos enfocado en las etapas más próximas al triunfo revolucionario, y hemos olvidado épocas tan importantes como esa. Creo que rescatar la historia perdida es tarea de todos y más si de obreros se trata”, reconoce Jova.

Una aproximación a estudiantes de la Facultad de Filosofía e Historia de La Universidad de la Habana derivó el desconocimiento de estos con respecto a  los obreros asesinados.

Algunos comentarios emitidos se referían al hecho de que si los estudiantes, aparentemente más interesados en la investigación de las tradiciones cubanas, no los conocen, qué pasaría con educandos de otras facultades que ni siquiera muestran interés por aproximarse a temas como este.

Los jóvenes aseguran, además, que al recibir el contenido de la etapa en cuestión no se mencionaron esos nombres y si lo hicieron fue “muy por arriba”, sin llegar a profundizar en su desempeño como símbolos del proletariado internacionalista en Cuba.

“La historia de Cuba es muy larga, muchos de los que lucharon por la independencia de la Patria ajena todavía no son conocidos, ni siquiera mencionados. Una posible solución para disminuir el problema sería que la Unión Nacional de Historiadores de Cuba y los estudiosos del tema replanteáramos nuestras estrategias de investigación con el objetivo de visualizar más a figura como Yalob y Bouzón”, declaró Jorge Ibarra

Pie de foto: Gerardo Machado, el asno con garras, desató una política de represión contra todo el que se opusiera a su mandato.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Especial de Contraste.
Tipo de nota interpretativa: Explicativa.

Tema: El desconocimiento de los primeros obreros marxistas asesinados Noske Yalob y Claudio Bouzón durante la tiranía de Machado.

Objetivos colaterales: Que los historiados, estudiantes y las personas interesadas se percaten de que hay formas de contar la historia que no son las convencionales. Existen muchos luchadores que se destacaron en el período que les tocó vivir y se encuentran invisibilizados para las generaciones actuales.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Brau, Pablo de la Torriente: ¡Arriba Muchachos!, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, (2001).

Joaquín Ortega, Víctor: El Rusito, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, (2003).

Soto, Lionel: La Revolución del 33, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, (1977).

Conjunto de Autores: Historia del Movimiento Obrero Cubano 1865-1958, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, (1975).

Activas:

Doctora Francisca López Civeira, Profesora Titular Consultante de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Fuente experta. Tipo de Juicio: Valorativo, pues está dando sus versión de los hechos a partir del conocimiento que tiene sobre los mismos.

Jorge Ibarra, Doctor en Ciencias Históricas del Instituto de Historia de Cuba. Fuente experta. Tipo de Juicio: Valorativo, pues se apoya en los libros como La Revolución del 33 ,de Lionel Soto, para ahondar en la repercusión de los medios de comunicación en denuncia del suceso. La prensa de la época acusó con tal fuerza el hecho que intensificó el repudio y la condena de los cubanos al gobierno machadista. Proyectivo y analítico: “La historia de Cuba es muy larga, muchos de los que lucharon por la independencia de la Patria ajena todavía no son conocidos, ni siquiera mencionados. Una posible solución para disminuir el problema sería que la Unión Nacional de Historiadores de Cuba y los estudiosos del tema replanteáramos nuestras estrategias de investigación con el objetivo de visibilizar más a figura como Yalob y Bouzón”, declaró Jorge Ibarra

Pedro García, licenciado en Historia de Cuba, periodista de Bohemia y miembro de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba. Fuente experta. Tipo de juicio: Sintético: El historiador cuenta que el 14 de enero de 1928 fueron detenidos mientras repartían un manifiesto escrito por Rubén Martínez Villena, en contra de la VI Conferencia Panamericana que se celebraría en La Habana  en ese mes. El escrito denunciaba a Machado como un agente de los monopolios norteamericanos.

Silvio Jova, Historiador de la Central de Trabajadores de Cuba. Fuente experta. Tipo de juicio: Proyectivo y analítico: “Nos hemos enfocado en las etapas más próximas al triunfo revolucionario, y hemos olvidado épocas tan importantes como esa. Creo que rescatar la historia perdida es tarea de todos y más si de obreros se trata”, reconoce Jova.

Estudiantes de Historia de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Fuentes implicadas. Tipo de Juicio: Analítico pues sacan conclusiones del por qué no conocen a esas figuras: Los jóvenes aseguran, además, que al recibir el contenido de la etapa en cuestión no se mencionaron esos nombres y si lo hicieron fue “muy por encima”, sin llegar a profundizar en su desempeño como símbolos del proletariado internacionalista en Cuba

Soporte:

Hecho: Desconocimiento de Noske Yalob y Claudio Bouzón por las generaciones actuales, amén de ser los primeros obreros marxistas asesinados durante la dictadura de Machado.

Antecedente: Noske Yalob y Claudio Bouzón eran obreros de la construcción pertenecientes al Partido Comunistas, asesinados mientras repartían un manifiesto en contra de la VI Conferencia Panamericana que tendría lugar en La Habana.

Contexto: A 86 años de su asesinato, los primeros obreros marxistas en Cuba asesinados durante la tiranía de Machado son invisibilizados en la historiografía cubana.

CONDESA DE MERLIN: ¿OLVIDADA O INTRASCENDENTE?

CONDESA DE MERLIN: ¿OLVIDADA O INTRASCENDENTE?

En el aniversario 225 del nacimiento de Mercedes de Santa Cruz, la obra de una de las fundadoras de la literatura cubana no es estudiada por quienes cursan la carrera de Letras.

JOSÉ MANUEL PÉREZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Corre el año 1814 y el Primer Imperio Francés está agonizando. Una fila interminable de hombres desmoralizados avanza por las escarpadas rocas de los Montes Pirineos. Huyen de España, pues ya no les pertenece, y van a refugiarse en el corazón de su reino a punto de desmoronarse. Marchan a París, a recibir las últimas y desesperadas órdenes del Emperador Napoleón Bonaparte.

En este cortejo destaca una figura bella y delicada, que se tambalea entre las sedas de una silla de mano cargada por los soldados del destronado Rey José. Apartando las cortinillas, se asoma por la ventana e indica a un paje que se acerque:

-Tráigame papel, por favor. No quiero perder ni un detalle.

-Como ordene, señora Condesa de Merlin.

La tierra donde nació nada de similar tenía con el paisaje árido de roca y nieve que hoy se le presentaba. Mucho había vivido María de las Mercedes Beltrán de Santa Cruz y Cárdenas Montalvo antes de llegar a este lugar y aún bastante le quedaba por vivir.

Vio la luz en La Habana, capital de la Isla de Cuba, próspera colonia ultramarina del reino español de Carlos IV, el 5 de febrero de 1789. Su padre, Joaquín de Santa Cruz, Conde de Mopox y Jaruco, y su madre, María Teresa Montalvo, eran los herederos de dos de las familias más antiguas y encumbradas del país.

Marcharon a Europa sus progenitores siendo ella una bebé y la dejaron al cuidado de su bisabuela, la viuda del Conde de Casa Montalvo, Luisa Herrera, con quien vivió hasta que, ya con ocho años, regresó el padre investido con el rimbombante título de Inspector General de las Tropas de la Isla de Cuba.

Hora de madurar

Según ella misma cuenta en el libro autobiográfico Mis doce primeros años, con la bisabuela, a quien llamaba Mamita, gozó de una libertad tal que su carácter estaba bastante deformado por lo que el padre, instigado por la abuela, decidió internarla en el convento de Santa Clara para educarla en la medida de lo posible.

En el libro Condesa de Merlin, Memorias y ficciones de una habanera, Luisa Campuzano, Profesora Titular Emérita de la Facultad de Artes y Letras, asegura que Mercedes hizo todo lo posible por no entrar al convento y que cuando estuvo dentro, decidió buscar la forma de escaparse y lo logró gracias a Sor Inés.

Hay aquí dos pautas medulares en la formación de su carácter, a decir de Carolina Poncet en el Croquis Biográfico de la Condesa de Merlin. La primera, la fuga del convento por una reja sin seguro que la llevó a la iglesia contigua y de allí a la calle, un acto pleno de romanticismo, el adelanto de una vida llena de ajetreos y vericuetos.

La segunda, su amistad con Sor Inés, la reafirmación del odio por la opresión y del amor por la libertad. Tan importante que le merece una novela, Historia de Sor Inés, en la que cuenta la desgarradora vida de esta monja sin vocación, muy similar a La Religiosa de Dennis Diderot, a juicio de Luisa Campuzano.

Después de este suceso y de una estancia en la campiña habanera, partió rumbo a España, el 25 de abril de 1802, y, una vez allá, se encontró con que su pobre educación la hacía ver como una salvaje en el ambiente de refinadísimos modales que se respiraba en la casa materna y en la corte del Rey Carlos IV.

Buscó refugio en la música, descubrió que tenía una voz de oro y poco a poco se insertó en las tertulias de su madre, donde disfrutó la compañía de personajes como el compositor Juan Crisóstomo Arriaga, el dramaturgo Leandro Fernández de Moratín, el poeta Manuel José Quintana o el gran pintor Francisco de Goya, según asegura Andrea Gallo en su trabajo Condesa de Merlin, Viaje a La Habana, de la Revista Internacional de Culturas y Literaturas.

La invasión napoleónica a España en 1808 hizo que la familia cambiara de estandarte y se pusiera al servicio del nuevo Rey José I Bonaparte, quien, obedeciendo a la estrategia de unir a las casas nobles españolas con las francesas, decidió casar a Mercedes con el  General Christophe-Antoine Merlin, Conde de Merlin.

El matrimonio se consumó el 31 de octubre de 1809 y las cartas intercambiadas por la pareja demuestran que fructificó el amor, a pesar de los terribles celos del marido, las continuas misiones fuera de Madrid y de los comentarios de quienes cantaban: La señora condesa/ tiene un tintero/ donde moja la pluma/ José primero.

Así se desarrolló su vida hasta que el fin del Imperio napoleónico fue inminente y el temor se apoderó de ella. Con su hija pequeña en brazos busca otro horizonte más allá de las montañas, en una tierra desconocida para ella, llamada Francia, con una cultura segadora.

Un nuevo comienzo

Al bajar las montañas la mirarán con recelo, ya que a las monarquías de Luis XVIII y su sucesor Carlos X les disgustará la fidelidad de los Merlin al destronado Emperador, por lo que la vida social de la Condesa se reducirá hasta que la Revolución de 1830 no renueve los poderes y lleve al trono al Rey Luis Felipe I.

En ese entonces se dirá que “todo París estaba enamorado de ella”, pues su salón será un hervidero cultural. La Condesa de Bassanville en el libro Los salones del descanso, afirma que “no venía un músico a nosotros sin que se creyera obligado a acudir, en primer lugar, a su casa, a fin de recibir un pasaporte de celebridad”.

José de la Luz y Caballero, Domingo del Monte, José Antonio Saco, tendrán cobijo en su casa, donde confluyen figuras de la talla del compositor Gioachino Rossini o los escritores Alfred de Musset y Honoré de Balzac, a los que agasajará con su voz prodigiosa, la misma que le ganará los aplausos del Rey Luis Felipe I.

En 1831 publicará Mis doce primeros años, novela que posee un marcado carácter ficcional y subjetivo, a la vez que autobiográfico, lo cual es reflejo de la añoranza por su territorio natal, y en 1832 le seguirá Historia de Sor Inés. Según Luisa Campuzano, “estos dos textos son, respectivamente, la primera autobiografía y la primera novela de tema cubano de la literatura nacional”. 

El anciano Merlin morirá en 1839 y este hecho trágico, acompañado de la ruina económica, la motivarán a cumplir su sueño de regresar a Cuba “y si regresó no fue para morir, fue para volver a partir a los muy escasos meses porque en La Habana la venció la extrañeza”, declara Julio Pino Miyar en La condesa de Merlin, Por los lindes de la nación y la Modernidad.

Regresará a Europa y viajará por Alemania donde, con su timbre de soprano, cautivará al Príncipe Augusto de Prusia, al Gran Duque Leopoldo de Baden, a la Princesa Sofía Guillermina de Suecia y Jerónimo Bonaparte, Príncipe de Montfort, a quien dejará prendado.

Como resultado de la visita a Cuba, publicará en 1844 Viaje a La Habana, libro compuesto por epístolas, algo que parece que agradaba a la Merlin y que estaba de moda en la época, donde narra diferentes aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de la Isla.

La crítica no será benévola, aunque Gertrudis Gómez de Avellaneda en el prólogo de la primera edición diga: “Las obras de la Condesa de Merlín, si bien las vemos con disgusto destinadas a enriquecer la literatura francesa, son timbres honoríficos para el país que la vio nacer”. Y se pregunta además: “¿Qué se puede pedir al escritor que nos da un libro que después de leído veinte veces todavía se abre sin fastidio?”

Pero en la L’Illustration, de París, el 16 de marzo de 1844, un articulista que firma “Ad. J.” también se preguntará: “¿No habrá abusado de su talento epistolar? ¿Por qué escribió tantas páginas sobre motivos tan variados? ¿Por qué no se contentó con analizar, con su estilo remarcable, las diversas impresiones que recibió, en lugar de tratar tan gran número de cuestiones?”

Después de este fracaso, va a publicar con poco éxito otros textos, pero tendrá que empeñar joyas y caballos para mantenerse y, aún así, dependerá cada vez más de su yerno, Míster Gentien, que le dará cobijo en el castillo de Dissay, donde se dedicará a la lectura y a trabajar en una biografía de Santa Catalina de Siena.

El 31 de marzo del año 1852, diez días después del equinoccio de primavera, el gélido invierno de la Condesa de Merlin llegará a su fin. Después de años de aparente olvido, un soberbio cortejo acompañará su cadáver hasta el cementerio porque la ciudad a orillas del Sena se sentirá en el deber de dar el merecido adiós a “la perla que las Indias regalaron a Francia”. 

Opiniones encontradas

Hoy, igual que hace un siglo, las opiniones con respecto a la Merlin siguen estando encontradas. Posiblemente por eso, su quehacer no figure en los planes de estudio de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Claudia Pérez Martínez, estudiante de este centro, declara que “ella (la Condesa) se menciona, pero el protagonismo, cuando se trata de literatura femenina decimonónica, es de la Avellaneda”.

Para dar una explicación a esto, la Doctora Mariana Fernández Campos, Jefa del Departamento de Estudios Lingüísticos y Literarios de esa Facultad, asegura que “la obra de la Condesa no trascendió en su tiempo y no trascenderá ahora. Es imposible estudiar a todo el que escribió, por el simple hecho de haberlo hecho o de ser el primero, solo lo merecen quienes tienen una obra cuyos valores lo ameriten”.

La Condesa tiene tantos detractores como defensores. La Master Yohana Beatriz Martínez Abreu, profesora del mismo centro, afirma que “la Avellaneda fue más prolífica y se movió por diferentes géneros literarios, pero no se debe desestimar la creación de la Condesa, pues no solo tiene valor documental, sino también artístico. Merece un lugar porque, aunque siempre haya escrito en francés, es una de las fundadoras de nuestra literatura”.

Para la investigadora y Licenciada en Lengua y Literatura Hispana, María del Carmen Muzio, el olvido se debe al carácter a veces excesivamente autobiográfico de sus obras, al trato poco profundo de temas muy diversos y a la escasa incursión en géneros variados, pero asegura que los valores literarios e históricos de la obra son grandes y la convierten en una eficaz herramienta para los historiadores y estudiosos.

Aquella que salió de Cuba siendo niña y conquistó las cortes doradas de Europa, descansa hoy bajo una lápida fría del camposanto parisino de Père-Lachaise, esperando tal vez, atravesar el Atlántico y hacer un último viaje a La Habana para dormir el sueño eterno en la calidez de su tierra porque vivió francesa, pero fue siempre cubana. 

Pie de foto: “La creación de la Condesa no solo tiene valor documental, sino también artístico por lo que sí merece ser estudiada”, asegura Yohana Beatriz Martínez Abreu.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: Cronológico.
Tipo de transiciones: Repetición en la oración o párrafo que sigue de una palabra o frase clave utilizada antes.
Tipo de cierre: Instancia a la acción.

Tema: La vida y obra de la Condesa de Merlin.

Situación polémica: La obra de una de las fundadoras de la literatura cubana no es estudiadas por quienes cursan la carrera de Letras.

Objetivos colaterales: Conocer la vida y obra de la Condesa de Merlin. Demostrar el por qué su obra no figura en los planes de estudio. Emitir juicios valorativos sobre su obra.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Merlin, Condesa de, Mis doce primeros años, Imprenta El siglo XX, La Habana, 1922.

Campuzano Sentí, Luisa, Condesa de Merlin, Memorias y ficciones de una habanera, Ediciones Boloña, La Habana, 2010.

Poncet, Carolina, Croquis biográficos de la Condesa de Merlin, Investigaciones y apuntes literarios, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1985.

Gómez de Avellaneda, Gertrudis, Prólogo en Viaje a La Habana, Condesa de Merlin, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1974.

Grau Miró, Mariano, Critica centenaria sobre una obra de la Condesa de Merlin, Revista Diplomacia, número 15, Octubre de 1947.

No documentales:

Entrevista a la Doctora Mariana Fernández Campos, jefa del Departamento de Estudios Lingüísticos y Literarios de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana (Fuente oficial-Juicio de valor).

Entrevista a la Master Yohana Beatriz Martínez Abreu, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana (Fuente especializada-Juicio disyuntivo).

Entrevista a Claudia Pérez Martínez, estudiante de Letras de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana (Fuente testigo-Juicio analítico).

Entrevista a María del Carmen Muzio, Licenciada en Lengua y Literatura Hispana (Fuente especializada-Juicio de valor).

Soportes:

Hecho: La obra de la Condesa de Merlin, una de las fundadoras de la literatura nacional, no es estudiada por quienes cursan la carrera de Letras.

Antecedentes: Los diferentes estudios realizados sobre la obra de la Condesa y que se citan en este trabajo.

Contexto: Aniversario 225 del nacimiento de la Condesa de Merlin.

FRANCISCO CALCAGNO MONTI

FRANCISCO CALCAGNO MONTI

Este intelectual, mayormente conocido por su compilación de biografías de cubanos y extranjeros que destacaron en la Isla y fuera de ella durante el siglo XIX, también aportó a la cultura nacional una vasta obra literaria inspirada en su pasión por las ciencias y  en su pensamiento autonomista.

WALKIRIA JUANES SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

"La última entrega del Diccionario Biográfico Cubano ha visto la luz. Francisco Calcagno Monti, puede ya decir con modesta satisfacción que ha levantado su monumento y lo ha dedicado a su patria", escribió Enrique José Varona, entonces director de la Revista Cubana (1886), en el espacio Notas Editoriales.

Este Diccionario fue, según especialistas de la época y de la Biblioteca Nacional José Martí (BNJM), el mayor aporte del investigador a la cultura nacional. Pero, a pesar de la relevancia que ganó como escritor, son poco reconocidas la vocación hacia las ciencias y el pensamiento autonomista, facetas de gran influencia para su producción literaria.

Un apasionado de las ciencias

Francisco Calcagno nació en Güines (1827). Cursó Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Viajó a Estados Unidos, Francia e Inglaterra para ampliar los conocimientos sobre idiomas. Regresó a su tierra natal en 1860 donde creó las primeras imprenta, biblioteca, academia de idiomas, y el primer periódico, Álbum Güinero.

Fue miembro fundador de la Academia de Historia de Cuba y subdirector del colegio San Francisco de Asís y Real Cubano en La Habana (1864–1869), y en 1877 ingresó en la Sociedad Antropológica de la Isla como miembro fundador.

El siglo XIX fue de científicos por excelencia a nivel mundial, y él hizo dos importantes incursiones en ese campo mediante la literatura: Historia de un muerto (1875), mezcla de filosofía y fisiología que mereció una segunda edición en 1898, y una disertación de física en El vaso de agua con panales (1885), explicó Armando García González, investigador de la BNJM.

“Su padre, el médico italiano Juan Francisco Calcagno, realizó los primeros estudios sobre el Cólera Morbus en La Habana. Además, Calcagno –hijo– fue discípulo del naturalista Felipe Poey y del químico español José Luis Casaseca, destacados científicos de la época, de ahí la inclinación hacia ese tipo de literatura”, señaló García González en el artículo Calcagno: bibliófilo y literato.

Del desempeño como novelista escribieron críticos de gran influencia como Justo de Lara, Manuel de la Cruz, Horacio Ferrer, Armando García González y Roberto Friol, quienes reconocieron en su obra una recopilación científica de prometedora relevancia para el país, y lo llamaron “un apasionado de las ciencias”, comentó Idailys Pulido, investigadora de la BNJM.

“En la novela En busca del eslabón (1888), muestra sus amplios conocimientos apoyándose en célebres cultivadores de las ciencias como Newton, Humboldt y Darwin, por solo citar algunos de una larga lista de físicos, químicos, astrónomos, filósofos y biólogos; sin embargo, desde una perspectiva actual, muchas de las teorías han quedado obsoletas o eran erróneas, aunque otras conservan vigencia”, aseguró la también licenciada en Letras de la Universidad de La Habana.

Destacan entre sus publicaciones Mesa revuelta (1860), Historia de un muerto (1875), El Emisario (1887), Las Lazo (1893), Los Crímenes de Concha, Don Enriquito, Recuerdos de antes de ayer (1894), en los que utilizó varios seudónimos como Narciso Blanco, Un Desocupado, Ignoto o Claude La Marche.

Calcagno: literatura y ciencia, artículo publicado por especialistas de la Sala Cubana de la BNJM, expone: “Los estudios realizados por este incansable investigador constituyeron un avance para la literatura científica de su tiempo. Aunque su mayor reconocimiento esté dado por el Diccionario Biográfico, se trabaja para incrementar el estudio de la otra faceta de su obra, no menos importante para la cultura nacional”.

A pesar de ello, encuestas y entrevistas realizadas a estudiantes de las Facultades de Artes y Letras y de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, muestran que “El Calcagno” –como es denominado el Diccionario entre estudiosos del lenguaje– es toda la referencia que tienen de su autor e, incluso, manifiestan inconformidad ante el desconocimiento de la obra literaria del intelectual.

Carlos Ignacio Romero, estudiante de Filosofía, expresó que “es una pena que una figura como esta, que aportó tanto a la historiografía, solo sea reconocido por un diccionario, no menos importante, y no por la literatura científica que con tanto celo cuidó”.

País sin ayer

Novelista, traductor, cronista, fundador de publicaciones periódicas, Calcagno dedicó sus mayores esfuerzos a “la obra que le garantizaría un puesto en nuestra historia literaria, el Diccionario Biográfico Cubano”, escribió Domingo Figarola, autor del Diccionario de Seudónimos, en la sección Recuerdos y Notas, edición en homenaje póstumo, El Fígaro –abril de 1903–.

Datos tomados de los Diccionarios Literatura Cubana (1980) y Cuba en la Mano (1940), validan que “El Calcagno”, no exento de numerosos errores –como de fechas, títulos, nombres, corrección en las pruebas, cohesión e igualdad, o lima en el estilo– ha sido hasta nuestros días uno de los más serios trabajos de su clase realizados en el país.

El autor emprendió solo la investigación y tomó como referente –según él mismo declarara– el único antecedente que existía, el Diccionario geográfico, estadístico, histórico de la Isla de Cuba, de Jacobo de la Pezuela, editado en Madrid, en 1860 del siglo XIX, una recopilación sobre personalidades de la Corona como funcionarios en la Isla; los Apuntes para la Historia de las letras y la instrucción pública en Cuba, España, Indias y Extranjeros, de Antonio Bachiller y Morales, y estudios bibliográficos realizados por Aurelio Mitjans.

Comenzó a trabajar en el Diccionario, según afirma en el prólogo, en el año 1859. Inició su publicación en 1878 en Nueva York, donde vieron la luz las primeras 120 páginas; la impresión se interrumpió, pero se retomó y terminó en 1884, en La Habana, hace 130 años (2014).

Recoge desde la A hasta la Z cubanos que brillaron en Cuba, en la península o en el plano internacional, y peninsulares y extranjeros que se destacaron en la Isla. Dedica su libro al ilustre pensador y baluarte de las letras y de la instrucción en Cuba, Antonio Bachiller y Morales, de quien recogió la biografía más amplia, completa y exenta de errores que aparece en este.

Constituye, como consta en publicaciones literarias de 1902, el historial documentado de todos los hombres que descollaron en alguna disciplina, en lo político, en lo intelectual o en el bien humano. Es evidencia de la vida cultural del momento, de los gustos, las modas, pero siempre desde un matiz muy personal.

“Es una muestra de sus intereses y tendencias según el aliento de la personalidad crítica y la atmósfera ideológica del tiempo que le tocó vivir. Con su labor levantó un frente de batalla contra la desidia y la incultura, solo para rescatar del pozo de la ignorancia al que llamó país sin ayer”, expresó la licenciada Olga Vega García, investigadora y jefa del Departamento de Información Especializada de la BNJM.

Por una Cuba cubana

“Partidario de la conversación y la polémica, Calcagno fue un detractor de la violencia y la acción armada. Junto a José Antonio Saco, Francisco de Arango y Parreño, Domingo del Monte, Tomás Romay y Felipe Poey, estaba convencido de que el autonomismo era la vía idónea para llevar a feliz término las demandas por el mejoramiento de la vida colonial en Cuba”, explicó la especialista de Sala Cubana de la BNJM, Ana Margarita Oliva Núñez.

En 1887 publicó Catecismo anti-autonómico o La autonomía al alcance de todos, folleto escrito a manera de diálogo, en el que somete a consideración la idoneidad de las tres tendencias políticas más importantes del momento: el autonomismo, la independencia y la anexión, obra en la demuestra su admiración por José Antonio Saco.

Sin embargo, sus ideas políticas cambiaron al final de la guerra contra España, dada la posibilidad de una anexión a los Estados Unidos. Calcagno publicó La República, única salvación de la familia cubana, donde consideraba la anexión como un peligro para la Isla, debido a la idea de que cuando dos culturas se encuentran la mayor extingue a la menor, argumentó Oliva Núñez.

“Esta es la hora de fundar la patria, y en razón de los elementos discordantes que nos asedian, acaso jamás país alguno necesitó más de consenso, armonía y sensatez de todos sus ciudadanos”, escribió Calcagno en uno de sus artículos contra la anexión, claro llamado a la unidad de los cubanos.

Para valorar realmente la dimensión de sus ideales, es imprescindible leer la carta a Vidal Morales (1898) escrita en los últimos años desde su exilio en Barcelona, donde colaboró en varios periódicos de la época como El Progreso, Faro Industrial de La Habana, El País y La Libertad.

Leonardo Depestre Catony, investigador independiente afiliado a la BNJM, explicó: “Fue un patriota que, por temor a la anexión de la Isla a los Estados Unidos, murió exiliado en España, añorando regresar a la Patria. Como bibliógrafo es muy reconocido, y su obra posee un gran valor histórico; mas todos sus esfuerzos fueron por Cuba, para dejarnos la huella de un pasado que no conocíamos”.

Francisco Calcagno dotó de pruebas documentales la historiografía nacional con el Diccionario Biográfico Cubano y merece el reconocimiento que se le ha concedido; sin embargo, fue más que un libro: su patriotismo, y la pasión por las ciencias que subyace en la extensa obra literaria que legó, son muy poco reconocidos. ¿Estaremos perdiendo la memoria?

Pie de foto: Calcagno como bibliógrafo es muy reconocido, y su obra posee un gran valor histórico; mas todos sus esfuerzos fueron por Cuba, para dejarnos la huella de un pasado que no conocíamos, explicó Leonardo Depestre Catony, investigador independiente afiliado a la BNJM.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Genérico.
Tipo entrada: De cita directa.
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Subtítulos.
Tipo de cierre: Resumen e instancia a la acción.
Tipo de reportaje: Explicativo.

Tema: El bibliógrafo, escritor apasionado de las ciencias y autonomista Francisco Calcagno.

Situación problémica: Este personaje es poco conocido en su faceta de autonomista, seguidor de las grandes figuras del autonomismo criollo y defensor de la cultura nacional, se opuso a la anexión. Además, su obra literaria posee una gran base científica, en la cual muestra los avances que ocurrían en ese campo en el siglo XIX, y también es muy poco reconocida.

Objetivos colaterales: Demostrar la importancia de su Diccionario Biográfico Cubano; mencionar algunas de sus publicaciones aparte de las de base científica; poner ejemplos de que no se conoce casi nada de su obra entre los estudiantes de la Universidad de La Habana; reflejar la inconformidad de los estudiantes por este desconocimiento; hacer referencia a su obra personal como fundador de instituciones importantes en Güines, su pueblo natal, y en La Habana.

Estrategia de fuentes

Documentales:

Diccionario Biográfico Cubano, Francisco Calcagno, La Habana (1884).

Notas Editoriales, Enrique José Varona, Revista Cubana (1886).

Calcagno: bibliófilo y literato, de Armando García González, sitio web de la Biblioteca Nacional José Martí (2012).

Calcagno: literatura y ciencia, de Colectivo de autores, Sala Cubana, Biblioteca Nacional José Martí (2013).

Recuerdos y Notas, de Domingo Figarola, El Fígaro (abril de 1903).

Encuestas, Facultades de Artes y Letras y de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana (2014).

Carta a Vidal Morales (1898).

Publicaciones literarias de 1902.

Diccionario de Literatura Cubana (1980).

Diccionario Cuba en la Mano (1940).

Activas (Nombres y apellidos de la fuente, cargo, tipo de fuente y tipo de juicio que emite):

Armando García González, investigador de la BNJM. Fuente oficial, juicio lógico, analítico.

Idailys Pulido, Licenciada en Letras de la Universidad de La Habana, investigadora de la Biblioteca Nacional José Martí. Fuente: especialista, juicio lógico, analítico.

Olga Vega García, Licenciada e investigadora agregada y jefa del Departamento de Información Especializada de la Biblioteca Nacional José Martí. Fuente oficial, juicio valorativo.

Ana Margarita Oliva Núñez, especialista de Sala Cubana de la Biblioteca Nacional José Martí. Fuente: especialista, juicio lógico, analítico.

Leonardo Depestre Catony, investigador independiente afiliado a la Biblioteca Nacional José Martí. Fuente: testigo, juicio valorativo.

Estudiantes de las Facultades de Artes y Letras y en la de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana. Fuentes: testigos, juicios valorativos.

Soportes:

Hecho: Desconocimiento de la obra científico literaria de Francisco Calcagno y de su pensamiento autonomista.

Antecedentes: Aunque fue muy reconocido en su época por los aportes a la literatura científica y por su pensamiento autonomista, el cual compartió con grandes personalidades de este, hoy es conocido mayormente por su diccionario.

Contexto: Esta faceta de su vida solo es estudiada por especialistas de la Biblioteca Nacional José Martí y por algunos investigadores que se interesan en su obra.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: La mayoría de los trabajos que realizan los especialistas de la BNJM, y los profesores de la Universidad de La Habana son rectificaciones del Diccionario Biográfico, las referencias que tienen los estudiantes en las aulas es sobre esta obra, y las otras facetas de su vida son estudiadas por investigadores más especializados.

Proyecciones: Interés de los estudiantes de las Facultades de Filosofía, Historia y Sociología, y de Artes y Letras por conocer su obra literaria con basamento científico y sus discursos contra el anexionismo cubano a Estados Unidos.

Tipos de juicios

Analíticos y valorativos.