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Periodismo Retrospectivo-Trabajos docentes

OTRO PEPE PROTAGONIZA ESTA HISTORIA

OTRO PEPE PROTAGONIZA ESTA HISTORIA

Durante años, José Francisco Martí, el hijo del más universal de todos los cubanos, ha sido motivo de fabulaciones historiográficas y desdeñado, por ello, su accionar revolucionario.

YOHANDRA MARÍA PORTELLES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.
Foto: Cortesía del archivo del Centro de Estudios Martianos.

A casi dos años de la caída de José Martí en Dos Ríos, arribó a la Isla José Francisco Martí Zayas-Bazán en la última expedición de Carlos Roloff por el Esterón de Júcaro, en la oriental bahía de Banes, a tiro de cañón de fortaleza española; el hijo del Maestro contaba escasamente diecisiete años de edad, venía a cumplir con su deber y a hacer realidad las palabras martianas: "Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti".

Ahora solo, a expensas de sus jóvenes capacidades, el Ismael que había profetizado nuestro Apóstol, debía seguir, y lo hizo, el azar del destino urgente por liberar a la Patria.  

Luego de conocer la muerte del padre, y tras el infructuoso intento de su madre, Carmen Zayas Bazán, con el Gobernador General, por recuperar el cuerpo de Martí, viajaron a New York; desde allí escribió a Gonzalo de Quesada, el 4 de junio de 1895: “… Soy hijo y todo lo suyo me es sagrado (…) Tengo 16 años pero las energías todas de mi alma, están dispuestas para llorar a mi padre, como hijo y como cubano.”

Al respecto, el Doctor Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano, describió: “Esta epístola muestra sus ansias por seguir el camino de la gloria y la honra heredadas de su padre; a pesar de esto, se vio envuelto en varios malentendidos durante el período republicano, iniciados cuando, el 20 de mayo de 1902, fue él uno de los soldados que realizaron el cambio de bandera ante la Capitanía General”.

En 1908, fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército, y en 1917 presidente de la Cruz Roja Cubana. Sin embargo, en 1912, participó en una de las páginas más controvertidas de la historia, la matanza del Partido Independiente de Color (PIC), y quedó marcado para siempre.

“El 20 de mayo de 1912 el PIC se levantó en armas, protestando para derogar la Enmienda Constitucional propuesta por el senador Martín Morúa y aprobada en la trigésima sesión del senado, que los proscribía como partido político. Frente a estos disturbios, el entonces presidente José Miguel Gómez mandó, en ese mismo mes, a más de 1 200 soldados junto a su Estado Mayor, y el Coronel José Martí iba con ellos”, explicó Luis Toledo Sande, ex director del Centro de Estudios Martianos y periodista de la revista Bohemia.

¿Montaje o difamación?

El centenario de la protesta del PIC propició que la presa sensacionalista norteamericana publicara infundados argumentos respecto a la foto de la autopsia del líder del PIC, Evaristo Estenoz, enjuiciando que quien “parece tomar su cabeza entre las manos es el jefe directo de sus victimarios, José Francisco, capitán del Ejército”. Para completar, se agregó que “el progenitor de este último recibió el tiro de gracia de un mulato contraguerrillero”, es decir, que Antonio Oliva, práctico de la columna española al mando del coronel José Ximénez de Sandoval, remató a Martí en la escaramuza de Dos Ríos.

Sin embargo, la historia ya demostró que el batiblanco junto al cadáver de Estenoz era uno de los dos médicos forenses que practicaron la autopsia (identificados por el historiador Silvio Fernández Castro como Paredes y Montes) y no -acaso por la similitud del bigote- el Coronel (no Capitán) Martí, Jefe del Estado Mayor del Ejército Permanente, pero jamás al frente de las tropas que dieron caza a los alzados del PIC en Oriente, ni “principal brazo ejecutor del genocidio fratricida”; como se refirió en los diarios amarillistas durante 2012.

Ningún periódico de la época señaló sablazo, disparo u orden de combate del Coronel José Francisco en la masacre de 1912. “Como Jefe del Estado Mayor debió estar vinculado con planos y papeles en el cuartel Moncada, antes que mandar unidades, aquí el jefe directo era el brigadier Pablo Mendieta”, comentó la Doctora en Ciencias Históricas, Josefina Toledo, profesora de la Universidad de La Habana.

En su compilación de reportajes Guerra de razas, el corresponsal Rafael Conte Mayolino, aludió al hijo del Maestro solo como participante del “banquete monstruo”, que tuvo lugar el 27 de julio, para celebrar el aplastamiento de la protesta armada del PIC.

El relato historiográfico de Serafín Portuondo, Los independientes de color, se limitó a consignar que el Coronel Martí marchó a la campaña en Oriente contra el PIC, como Jefe del Estado Mayor del General en Jefe del Ejército Permanente, José de Jesús (Chucho) Monteagudo.

“La tacha de despreciable que se arrojó al Ismaelillo por estar en el bando contrario al PIC, tendría que extenderse a todo el Ejército Permanente, la Guardia Rural, e incluso, a los veteranos mambises ya retirados que asistieron al “banquete monstruo” y, así, se disuelve en toda la república poscolonial, porque nadie se alza para regar flores”, aseveró la Doctora en Ciencias Históricas Oilda Hevia, profesora de la Universidad de La Habana y miembro del Instituto Nacional de Historia.

José Francisco en la “Guerra de Martí”

Este hecho vetó el reconocimiento de su labor revolucionaria, que se venía trasluciendo desde que, en carta a Manuel Mercado, en octubre de 1896, Carmen Zayas le dijo: “Pepe hace un año que lucha entre los deseos de irse a la guerra y el dolor en que quedaré yo sumida (…) pero me he convencido que no ha olvidado su ideal…”

El Ismaelillo estaba al cuidado del Doctor Manuel Coroalles, con el objetivo de que matriculase en la Universidad de Troy en la carrera de Derecho; pero al caer el Héroe Nacional, su hijo determinó venir a Cuba y se presentó ante el Doctor Raimundo Menocal, quien le facilitó el viaje en la mencionada expedición del polaco Carlos Roloff.

Se unió a las fuerzas de lugarteniente General Calixto García como soldado, allí le entregaron el caballo blanco que montaba el Apóstol al caer en Dos Ríos. Cuatro meses después, las tropas cubanas sitiaron Victoria de Las Tunas, con ellas iba Pepito, como se le conoce también en los libros de Historia, el que se hallaba a las órdenes del capitán Juan Manuel Portuondo. Al caer este, bajo una lluvia de balas, fue José Francisco quien se hizo cargo del arma y, apuntando al polvorín español, disparó logrando que volase por los aires.

Ismaelillo ya solo escucha el cañón

El azar del destino hizo que el mismo Ángel de la Guardia que estuvo junto al Apóstol en Dos Ríos, cayera en la batalla de Victoria de Las Tunas frente a Pepe. “De ese episodio queda el joven José Francisco con un padecimiento crónico en sus tímpanos”, explica el libro Vida de Ismaelillo, de Paula Mería Luzón Pi.

Varios testimonios refirieron su heroica conducta, como el de Frederick Funston, jefe de la artillería que atacaba Las Tunas, en Memoria de un Mambí Yankee, o el de Manuel Sanguily, en Páginas de la Historia, donde expuso: "El resuelto adolescente recibió su bautismo de fuego en una escaramuza, al hostilizar un convoy (…) Al pie de esta máquina de guerra, junto a los también valientes Juan Portuondo y Francisco Sedano, se mantuvo firme y frontal un niño (…)".

El historiador de La Habana, Eusebio Leal Spengler, refirió vía correo electrónico: “José Francisco tomó la decisión de sumarse a la lucha independentista tan pronto supo de la muerte de su padre, renunció a los estudios y se incorporó a una expedición libertadora para  permanecer en la Patria y continuar, desde su esfuerzo personal, la imperecedera obra martiana. No cabe duda de que se sentía identificado con las ideas y proyección de Martí, admiraba a su padre y sabía que solo integrándose al Ejército Libertador, lo honraría”.

Al terminar la guerra, Carmen Zayas se encontraba en Nueva York, y el hijo decidió viajar allí para tratarse médicamente una profunda sordera causada por los estampidos del cañón; los médicos norteamericanos nada pudieron hacer, y desde 1913 padeció de total sordera, de ahí el carácter introvertido que tipificaría su personalidad.

De Pepito a General

José Francisco había nacido el 22 de noviembre de 1878 en La Habana, y aunque debido al quehacer revolucionario de su padre no pudo disfrutar con él más que cinco años y tres meses, le profesaba un amor entrañable, que demostró desde niño y hasta la muerte.

Al término de la guerra, junto con la madre, Ismaelillo volvió a matricular la carrera de Derecho, pero por falta de recursos económicos interrumpió los estudios al año siguiente. El salario mensual, 125 pesos, que percibía como empleado en la Aduana, apenas le alcanzaba para los gastos del hogar.

Le escribió al presidente Estrada Palma solicitando una plaza con mayor sueldo, pero no recibió respuesta. Fue por ello que aceptó un puesto de bibliotecario que le facilitaría proseguir estudios mediante el curso de enseñanza libre; sin embargo, ocupó este empleo por breve lapso, ya que en mayo de 1902 fue llamado a prestar servicio en el Ejército Constitucional Cubano.

Retirado de las Fuerzas Armadas en 1917, con el grado de General, fue nombrado Secretario de Estado durante el mandato de Mario García Menocal, pero muy pronto renunció al cargo, como también dimitió de la candidatura a representante por el Partido Conservador, en Camagüey, al conocer de los manejos que políticos oportunistas y corruptos efectuarían en la campaña electoral.

Junto con Juan Gualberto Gómez y otros intelectuales, en 1928, José Francisco se opuso a la prórroga de poderes del dictador Gerardo Machado; a la caída de este, se incorporó al Partido del ABC, donde llegó a ser vicepresidente, con la creencia de que esta organización haría culto a la dignidad del hombre y mejoraría la situación del pueblo.

“Cuando se muere en brazos de la Patria agradecida…”

“El 21 de febrero de 1916 José Francisco se casó con  María Teresa Bances, joven distinguida por su esmerada educación y cultura. El matrimonio vivió en la casa de ella, ubicada en  la calle Calzada, en El Vedado, hoy sede del Centro de Estudios Martianos”, comentó la actual directora de la institución, Doctora Ana Sánchez Collado.

En la mencionada residencia vivió 29 años, pues el 22 de octubre de 1945 falleció, víctima de una prolongada enfermedad pulmonar. Sus restos fueron trasladados al Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio, donde se celebró una ceremonia fúnebre en correspondencia con su historia en el ejército mambí y la posterior carrera militar durante la República; por los méritos archivados, se le otorgan los honores de Mayor General; una gran multitud acompañó el cortejo hasta la necrópolis de Colón, donde, el amado hijo de José Martí fue enterrado en el panteón propiedad de la esposa.

José Francisco nunca utilizó su apellido para escalar posiciones en la sociedad, sabiendo ganarse todos los méritos que lo hicieron digno de llevar el nombre de su padre. Fue capaz de estar siempre al lado de la justicia, los más humildes y el deber con la Patria, representando así el más puro pensamiento martiano, y lo demuestra en carta a Ramón Vasconselos, fechada en mayo de 1927: “…creo haber sabido llevar con el decoro y el respeto que exige ese nombre que pesa tanto, Martí.”

Recuadro

JOSÉ FRANCISCO EN LA MEMORIA DE LEAL

Como cierre de reportaje, reproduzco recientes declaraciones del  Doctor Eusebio Leal Spengler, en un acercamiento a José Francisco. La entrevista está acuñada con la impronta de los 136 años de su natalicio, ocurrido en La Habana el 22 de noviembre de 1878.

-¿Cómo llega a Eusebio Leal
la figura de José Francisco
Martí Zayas-Bazán?

Conocer la historia patria implica llegar a la figura del gran cubano que fue José Julián Martí Pérez. Estudiar a Martí, inevitablemente hace que se sepa y se sienta curiosidad por su hijo José Francisco, al que nuestro Héroe Nacional dedicara esos hermosos versos del “Ismaelillo”, que a todos los niños cubanos les muestran en sus primeros grados de enseñanza.

-Poco se ha hablado de su participación
en la guerra. ¿Cree que el hecho de
sumarse a la expedición de Carlos Roloff
contribuyó a dar continuidad a las
ideas independentistas del padre?

José Francisco tomó la decisión de sumarse a la lucha independentista tan pronto supo de la muerte de su padre, renunció a sus estudios y se incorporó a una expedición libertadora para  permanecer en la Patria y continuar, desde su esfuerzo personal, la obra imperecedera de su padre. No cabe duda de que se sentía identificado con las ideas y proyección de Martí, admiraba a su padre y sabía que sólo integrándose al Ejército Libertador cubano, lo honraría.

Sobre el combate de Las Tunas, Horacio Ferrer asegura en el libro Con el rifle al hombro actitud heroica de los tenientes José Martí, Juan Miguel Portuondo y Francisco Sedano, a los que las circunstancias del combate los llevan a convertirse en artilleros y sus certeros tiros asestan un duro golpe a las tropas enemigas.

-En carta a Gonzalo de Quesada y
Aróstegui tras conocer, el 4 de junio de
1895, la muerte de José Martí, le escribió:
“Soy hijo y todo lo suyo me es sagrado”.
Comente sobre este particular.

Identificación plena con Martí, ausencia de rencores, total afecto y verdadero amor por su progenitor. Aunque fue una familia no siempre reunida producto de toda la labor de Martí, es evidente que el padre siempre adoró al pequeño y mantuvo permanente contacto con él. José Francisco, por su parte, manifestó desde niño devoción por su papá.

En el libro José Martí: Destinatario, compilado por Luis García Pascual, 2ª. Edición del año 2005 de la Casa Editora Abril, en la página 178, se incluye una carta de José Francisco a su padre, fechada en Puerto Príncipe el 7 de agosto de 1886 donde le escribe:

«Papá, yo te quiero mucho. Cualquier cosa que tú me mandes me gustará mucho. Mamá sabe que nunca pasa un día sin acordarme de ti. Dicen que soy tu retrato y estoy contento. Muchos besos de tu hijito, Pepe»

Se sabe que el primero de abril de 1895, Martí escribe a su hijo una carta de despedida, que está cargada de ternura y dolor por partir a Cuba. Le menciona la leontina que le deja como recuerdo suyo.

-Dejo abierto el espacio para
que esboce otras ideas, a su
juicio, importantes sobre José
Francisco Martí Zayas-Bazán.

Durante la etapa republicana ocupó diferentes cargos militares, pero siempre conservó fidelidad a sus principios y sentido del deber a su país. No utilizó la política para ganarse adeptos o lucros personales. Fue un digno militar. Obtuvo los grados de Capitán en 1902, Comandante en 1907, Teniente Coronel en 1909 y en este propio año el de Coronel. Se vinculó a la Artillería de Costa y al Estado Mayor del Ejército. Se retiró del servicio activo en el año 1917 y se le nombra Secretario de Guerra y Marina el 28 de julio de 1917.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Uso de sinónimos. Encabezar un párrafo con una frase que remita al anterior.
Tipo de cierre: De opinión o comentario de la autora + Cita directa.
Tipo de reportaje: Explicativo.

Tema: Las contradicciones e invenciones historiográficas formuladas alrededor de la figura de José Francisco Martí Zayas-Bazán y su papel en la etapa republicana.

Situación problémica: El desconocimiento por buena parte de la población del historial de José Francisco en la lucha revolucionaria y las infundadas especulaciones que se han tejido alrededor de su persona a lo largo de la historia. 

Objetivos colaterales: Probar la inocencia del entonces Jefe del Estado Mayor en todo lo que a la masacre de los Independientes de Color respecta. Buscar las causas de esa pérfida acusación, que lo hace responsable o partícipe de la masacre de los Independientes de Color. Las opiniones contrarias o favorables de sus contemporáneos. Explicar con hechos concretos su papel como revolucionario y como hijo del Apóstol en la historia desde la investigación de profesores de Historia, entre otros especialistas. Probar que las acciones de José Francisco estaban más bien dirigidas hacia la protección y defensa de los ideales martianos, aún cuando no tomara las decisiones más acertadas, pues es necesario analizarlo en su contexto. También, retomar la vida del polémico político y militar, ya que ha quedado un poco al olvido, tal vez por la grandeza de su progenitor.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Carta escrita por José Francisco a Gonzalo de Quesada, el 4 de junio de 1895, y consultada en los archivos del Centro de Estudios Martianos.

Archivo de la Cruz Roja Cubana, revisados documentos del período presidencial de Ismaelillo en esta institución.

Colección periódico El País del año 1912.

Conte Mayolino, Rafael (corresponsal). Guerra de razas. Imprenta Militar de Antonio Pérez, 1912.

Portuondo Linares, Serafín. Los independientes de color. Ministerio de Educación–Dirección de Cultura, 1950, página 204.

Carta de Carmen Zayas Bazán a Manuel Mercado, el 12 de octubre de 1896, consultada en los archivos del Centro de Estudios Martianos.

Luzón Pi, Paula María. Vid de Ismaelillo. Colección Raíces, Publicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Sanguily, Manuel. Páginas de la Historia. Versión digital consultada en los archivos del Centro de Estudios Martianos.

Carta de José Francisco a Ramón Vasconselos, en mayo de 1927, consultada en los archivos del Centro de Estudios Martianos.

Activas:

Doctora en Ciencias Históricas Oilda Evia, profesora de la Universidad de La Habana y miembro del Instituto de Historia Nacional. (Especialista).

Doctora en Ciencias Históricas Josefina Toledo, profesora de la Universidad de La Habana y miembro del Instituto de Historia Nacional. (Especialista).

Doctor Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano. (Oficial)

Periodista de la revista Bohemia y profesor Luis Toledo Sande, estudioso de temas martianos (Especialista).

Doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana (Oficial).

Doctora Ana Sánchez Collado, directora del Centro de Estudios Martianos (Oficial).

Soportes

Hecho: El paso casi inadvertido del 135 aniversario del natalicio de José Francisco Martí y el advenimiento del 136 aniversario sin más recordatorio, a la par que muchos de las fabulaciones historiográficas infundadas que se han tejido respecto a su personalidad no son motivo de atención para los centros de historia cubanos.

Antecedentes: El grado de desconocimiento de los jóvenes respecto a la figura de José Francisco más allá del Ismaelillo.

Contexto: A 136 años del nacimiento de José Francisco, es recordado apenas en el gremio de los historiadores y persisten aún en algunos de ellos los prejuicios fabulados en torno a la matanza de los Independientes de Color; mientras, en la población joven es prácticamente desconocido.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: El escaso u omiso trabajo de los historiadores y profesores de historia para dar a conocer la figura histórica a las nuevas generaciones.

Proyecciones: Los datos aportados solo apuntan hacia la explicación de los hechos.

Tipos de juicios:

Analíticos: Para buscar respuestas a la problemática planteada como eje central del reportaje: Profesoras Oilda Hevia y Josefina Toledo, Doctor Armando Hart, Luis Toledo, Eusebio Leal, Doctora Ana Sánchez.

Disyuntivos: Para conocer las diferentes opiniones respecto a los suceso de la matanza del PIC: Profesoras Oilda Hevia y Josefina Toledo y Luis Toledo Sande.

De valor: Todos son de valor por el contexto en que son utilizados, pues pertenecen a importantes historiadores que con sus intervenciones abordan aspectos de vital importancia para la trama central del reportaje.


 

¿OLVIDO O DESESTIMACIÓN?

¿OLVIDO O DESESTIMACIÓN?

A 143 años de su caída en combate, la figura de Miguel Jerónimo Gutiérrez se ha perdido paulatinamente en una sociedad que se ufana de encumbrar a sus héroes.

DAHOMY DARROMAN SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La desidia es solo otra mancha entre las costras de moho que cohabitan con las roturas y mutilaciones de una estatua enclavada como por descuido en el parque La Pastora, de la ciudad de Santa Clara.

Consagrado al poeta y revolucionario Miguel Jerónimo Gutiérrez, a quien muchos consideran el patriota cimero de Las Villas, este monumento que el 20 de mayo de 1919 bendijera el padre Ángel Tudurí, hoy conserva poca gloria de la que tuvo en el  aniversario 49 del alzamiento de La Demajagua, cuando se colocara su primera piedra por acuerdo de una comisión gestora dispuesta por el Ayuntamiento de los santaclareños.

La efigie no es lo único abandonado. La raíz del problema está en el olvido del glorioso villareño al que tributa, de quien José Martí, en su artículo 10 de abril, dijo: “…por el valor y por los años hacía como de cabeza… trajo a pelear el juicio cauteloso, el simple corazón, la cabeza inclinada, la lánguida poesía, el lento hablar y su hijo….”. Y en el prólogo a Los poetas de la guerra, agregó: “Un hombre (…) que blandió centelleante acero, recitaba con piedad nuestros versos tristes: se escribió aquello, y se hizo un torno. Allá están nuestros gemidos, y nuestra altivez, y nuestros albores: allá Miguel Jerónimo Gutiérrez…”

Pero a ciencia cierta, ¿cuánto conocen las generaciones actuales sobre este héroe? ¿Por qué se ha extraviado entre las páginas de los tratados y programas docentes de Historia?

Su nombre se perdió en la bibliografía básica y en los libros de texto de los educandos, y solo en el de noveno grado aparece una pequeña biografía suya. En el volumen de duodécimo ni se menciona, y unas pocas y lejanas referencias a su participación en algunos hechos aparecen en Historia de Cuba 1492-1898. Formación y liberación de la nación, un texto de ampliación de preuniversitario.

Una encuesta realizada a los estudiantes que cursan el tercer año de la carrera de Historia en la Universidad de La Habana, arrojó que mientras el 60 por ciento de ellos sólo domina los datos más relevantes de su accionar revolucionario –pues “el resto suele obviarse en clases”–, el 40 por ciento restante declaró nunca haber oído hablar de él. Los alumnos que lograron identificarlo, admitieron que no se conoce lo suficiente y recomendaron, para solucionar este problema, la orientación de trabajos de clase, la realización de actividades conmemorativas, de cursos optativos, y la venta de bibliografía activa y pasiva sobre esta figura.

En su ciudad natal, Santa Clara, además de la maltrecha estatua solo existe para honrarlo una escuela con su nombre.

Sobre las causas de este fenómeno, el vicedecano de la Facultad de Historia y Filosofía, ubicada en la Colina Universitaria habanera, Antonio Álvarez Pitaluga, esclareció: “Él está en los rejuegos del poder que implicó la Reunión de Guáimaro, es un representante de las élites villareñas y uno de los hombres que está complotando un proceso independentista en la región central; pero esta no tiene el predominio de la guerra, el cual se debate entre Camagüey y Oriente.

“Por otra parte, con todos sus innegables méritos, él no tomó grandes decisiones en la Guerra de los Diez Años. Su momento cumbre fue el propio alzamiento del 6 de febrero de 1869. No acumuló una carrera en ascenso de hechos como protagonista. Además, él representa a los sectores más o menos de poder en la región central de la Isla; pero no encarna en sí mismo, al estilo de Antonio Maceo, una condición nacional; y tiene que “competir” con un grupo de otros hombres que sí tienen esta impronta. Aún así es, sin lugar a duda, un hombre importante que sería necesario conocer y divulgar”, refirió Pitaluga.

De acuerdo con la especialista del Museo Provincial de Villa Clara, Mayelín Martínez, en dicha institución el único registro que existe del prócer villareño es un juego de escribanía, compuesto por sus objetos de escritorio, entre ellos un abrecartas y una especie de cuño, el secante.

“Hay mucha apatía por las organizaciones que deben promover acciones para recordar a estos luchadores, especialmente de la Asociación de Combatientes, que tiene entre sus objetivos recordar con actos patrióticos a los caídos en combate”, aclaró Hedy Águila Zamora, Máster en Ciencias y coordinadora de la filial villaclareña de la Unión de Historiadores de Cuba.

“Hay muchos patriotas, las calles están llenas de ellos, pero desgraciadamente le tocó competir con los padres fundadores de la nación. Para alcanzarlos su currículo debía ser igual de bueno, no en términos de cantidad, sino de incidencia cualitativa”, aseguró Antonio Ramírez Rodríguez, Máster en Historia de América, Caribe y Cuba y profesor del preuniversitario capitalino José Martí.

Una vida ilustre

En la ciudad de Santa Clara nació Miguel Jerónimo Gutiérrez y Hurtado el 15 de junio de 1822. “La madre, María Nicolasa Hurtado de Mendoza, parece adivinar en aquel hijo que crece y da muestras de poseer un raro talento, el hombre destinado al martirio de la Patria”, escribió el periodista Jorge Quintana en la sección a su cargo “Así se forja una nación”, de la Revista Bohemia, en junio de 1954. 

Desde los 17 años colaboró con los diarios villareños, entre ellos, La Alborada”, “La Guirnalda Literaria”, “El Alba” y “El Eco”, siendo este último el primero fundado en Villa Clara. Asimismo, con mucho éxito fue representada en los teatros de su ciudad natal “Idealismo y realidad”, comedia que escribió junto a Manuel D. González y Eligio Capiró. 

Su profesión de Procurador Público, una especie de abogado, le permitió vivir holgadamente, y en su casa se reunía lo más selecto de la sociedad villaclareña para debatir temas literarios y políticos.

Tras el fracaso de las gestiones reformistas insulares en la Junta de Información y el levantamiento armado del 10 de octubre de 1868, los ánimos ya estaban caldeados y era cuestión de tiempo que estallara la revuelta en el centro de la Isla. Mientras se esperaba el momento propicio para levantar en armas a la región, en su morada se congregaron Eduardo Machado, Antonio Lorda, Arcadio Severino García, Tranquilino Valdés y otras figuras influyentes de Remedios, Sancti Spíritus, Cienfuegos y Trinidad, y formaron la Junta Revolucionaria de Las Villas, con él a la cabeza.

Los villaclareños respondieron al llamado de su jefe. Entre el 6 y el 7 de febrero toda la región estaba en armas. Cerca de veinte mil hombres, la mayoría desarmados, gritaron ¡presente! en los campos de la región. En el cafetal de González, Manicaragua, los sublevados proclamaron una Junta de Gobierno. Jerónimo redactó el acta y el manifiesto, y con su vehemente oratoria enardeció el ánimo de las tropas.

En un intento por aunar esfuerzos, el 10 de abril de 1869 se reunieron en Guáimaro las tres regiones sublevadas: Oriente, Camagüey y Las Villas. “La moderación de Miguel Jerónimo va salvando situaciones difíciles y logra que se llegue a una fórmula conciliadora. A él, más que a nadie, se debe el que la Cámara salve esas dificultades iniciales, apruebe una Constitución y elija un Gobierno. Y se le reconoció ese esfuerzo eligiéndolo primer Vicepresidente, cargo que ocuparía hasta su muerte”, expresó Quintana en su artículo.

El 17 de diciembre de 1869 presidió la sesión de la Cámara en la que fue depuesto Manuel de Quesada de la jefatura del Ejército Libertador.

Aprovechando un receso de la Cámara, se trasladó a Las Villas, pero al enterarse de la muerte de su compañero Arcadio García, acudió presuroso al lugar de los hechos: la prefectura de San Lucas. De regreso al campamento, fue delatada su ubicación en Monte Oscuro y luego de recibir un balazo en la cabeza, lo amarraron a una mula y lo arrastraron por el camino, aún con vida.

Veinte poemas de amor y una obra olvidada

Además de su obra como periodista y escritor, en 1860 creó, junto a un grupo de intelectuales patriotas, La Sociedad Cultural “Liceo de Villa Clara”, la cual “se convirtió en el centro cultural de la ciudad. Las principales actividades se concentraban en su labor como escuela nocturna para sus miembros, biblioteca, centro de conferencias de personalidades de las ciencias, la música, la literatura, conciertos, publicaciones y el apoyo a la labor cultural en general”, refirió Águila.

Aún así, “hay escritores de relevancia local o que tuvieron importancia en un momento o lugar específico, y que quedan para la historia de la literatura como puede ser el caso. No creo que sea reconocido como intelectual, pues sus artículos están en los periódicos de la época, que no se han recopilado ni en Villa Clara, ni hay bibliografía activa suya, porque no publicó libros propios. Solo existe lo que de él se ha escrito”, valoró Ricardo Hernández Ortega, especialista de Literatura Cubana, del Instituto de Literatura y Lingüística.

Sin embargo, en su libro La poesía revolucionaria, José Manuel Carbonell, expresó que Gutiérrez “es la nota de enlace entre Teurbe Tolón y Pedro Santacilía. Su composición “A España” traduce una queja conminatoria dirigida a la nación que el poeta mira como una madrastra que en vano persiste en sus crueldades, porque la virtud tesonera de la hija, la nobleza de la causa que la anima, tendrán más fuerza para vencer que todas las sanguinarias restricciones”.

A dicho poema pertenece el fragmento siguiente: “Si mil mártires fuertes expiraron/ en los cadalsos que tu furia alzó/ nos quedan otros mil que a tu verdugo/darán el cuello con tenaz valor”.

Acciones y soluciones: tierra de nadie

Mientras, el profesor Pitaluga declaró: “No conozco que se realice ninguna acción para resolver dichas cuestiones, pero sería partidario de hacerlo, aunque esto no modificaría la concepción popular de la Historia. De lo que se trata es de humanizar la información para acercarla el estudiante”; Águila Zamora dijo: “Nosotros, los profesores, le damos el verdadero valor en los espacios donde podemos hablar de estos asuntos. Ya vamos mejorando, con las publicaciones municipales y la inclusión en eventos nacionales de los temas locales, pues historiadores reconocidos hoy se ocupan de desempolvar a figuras olvidadas”.

A pesar de los criterios divergentes, Miguel Jerónimo Gutiérrez es una figura notable para los cubanos, y no debía ser relegada a un segundo plano y mucho menos obviada. Solo queda esperar si al menos los retazos de su cuerpo en mármol logran ocupar nuevamente un lugar en la memoria de los santaclareños y del pueblo de Cuba.

Pie de foto: El ilustre santaclareño.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De panorama.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Muletillas (por otra parte, a pesar de, sin embargo, aún así.)
Tipo de cierre: De conclusión o resumen con rasgos de instancia a la acción.

Tema: ¿Qué ha pasado con la cultura histórica del pueblo que olvida u obvia a sus patriotas?

Situación problémica: Desconocimiento y abandono de la figura de Miguel Jerónimo Gutiérrez.

Objetivos colaterales: 1-Demostrar que los combatientes y patriotas cubanos no eran héroes perfectos, sino seres humanos como cualquiera, pero con un arrojo extraordinario. 2-Hacer un llamado de atención a la conciencia de los profesores, historiadores, organizaciones relacionadas, para lograr resolver el dilema. 3-Rescatarlo del olvido.

Estrategia de fuentes

Documentales:

Foro de Estudios Sociales “Marta Abreu”, artículo Recordemos a Miguel Jerónimo, de Feliberto Pérez Del Sol. Consultado el miércoles 16 de abril de 2014.

La poesía revolucionaria en Cuba, José Manuel Carbonell, La Habana, imprenta “El Siglo XX” 1928.
Artículo “Así se forja una nación”, por Jorge Quintana, en Bohemia. Habana, año 46, núm. 24, junio 13 de 1954, p.149 y 153.

Cuatro poetas. Antonia Soler Mirabent, Editorial Academia, La Habana, 1990. 

Activas:

Antonio Álvarez Pitaluga, vicedecano de la Facultad de Historia y Filosofía y profesor de Historia de Cuba y Cultura Cubana en la Universidad de La Habana. Juicios analíticos, de valor.

Ricardo Luis Hernández Ortega, especialista de Literatura Cubana. 40 años trabajando en el Instituto de Literatura y Lingüística. Juicios de valor, analíticos.

Ramírez Rodríguez, Máster en Historia de América, Caribe y Cuba, profesor del preuniversitario José Martí.  Juicios analíticos, de valor

Mayelín Martínez González, especialista del Museo Provincial de Villa Clara, Licenciada en Letras. Juicios analíticos.

Máster Hedy Hermina Águila Zamora, profesora e investigadora de Historia Local y Coordinadora de la Filial Provincial de Santa Clara, Unión de Historiadores de Cuba. Juicios de valor, analíticos.

Soportes:

Hecho: Encuesta realizada a estudiantes de tercer año de la carrera de historia, donde salió a relucir el poco conocimiento sobre el héroe en cuestión.

Antecedentes: Invisibilización por parte de estudiantes y profesores de todas las enseñanzas, y por el pueblo en general.

Contexto: Sociedad cubana enfocada solo a figuras cimeras de la historia.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: Deficiencias del sistema educacional cubano en la actualidad. El hecho de que ni siquiera en su ciudad natal sea reconocido este hombre como el gran intelectual y patriota que fue.

Proyecciones: Aún no se encuentra solución al problema y no se han tomado acciones concretas al respecto, a pesar del conocimiento generalizado de este fenómeno

 

TRAS EL BRONCE DE LA ACADEMIA

TRAS EL BRONCE DE LA ACADEMIA

A poco más de 80 años de la muerte del médico revolucionario José Elías Borges, su figura permanece en el desconocimiento de estudiantes y profesionales de la Salud.

Texto y foto:
LISANDRA AGUILAR WONG,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación, 
Universidad de La Habana.

(...) Y sobre todo,
 sean siempre capaces de sentir en lo más hondo
cualquier injusticia cometida contra cualquiera
 en cualquier parte del mundo.
Es la cualidad más linda de un revolucionario.
Ernesto Guevara de La Serna

Juan Carlos Delgado estudia segundo año de Medicina. Una tarde, cuando salía de su Facultad, en el Hospital General Calixto García, de la capital, y luego de terminar la asignatura Historia de Cuba, se detuvo frente al edificio del Pabellón Borges. Al instante, cuestionó su desconocimiento ante la identidad del hombre de bronce que ha custodiado el lugar por tanto tiempo.

Desde hace 65 años, el busto del médico y revolucionario José Elías Borges permanece en el anonimato ante las indiferentes miradas de las personas que visitan y trabajan en el inmueble.

Revolución & Universidad

Tras seguir la pista de aquel hombre, Juan Carlos descubrió que otros alumnos como él no conocen a esta personalidad de la medicina cubana, en tanto, otros suman esfuerzos por rescatar su legado.

Ejemplo de ello son Abel Collazo, estudiante de cuarto año de Medicina de la misma Facultad, quien refirió que no había escuchado hablar de Borges: “En segundo año de la carrera nos dan una historia muy básica”. A tono con la declaración, la Máster María del Carmen Amaro expuso que no conocía quién era el médico revolucionario y gracias a la actual investigación, pudo darse cuenta de aspectos trascendentales de la vida del héroe.

Entre los futuros galenos es común este desconocimiento histórico. Borges nació en 1906 y procedente de una familia acomodada, en el pasado siglo comenzó estudios en la  Universidad de La Habana.  Allí formó parte del Directorio Estudiantil contra la Prórroga de Poderes y se relacionó con figuras como Pablo de la Torriente Brau y Antonio Guiteras.

Debido a una ocupación militar en la Universidad, fue expulsado y, por tal razón, tomó el camino del exilio. Primero viajó a París, donde continuó sus estudios en la Facultad de Medicina de Sorbona, desarrollando, al igual que en Cuba, una intensa actividad política.

Allí fundó el periódico Cuba Libre y se vinculó con las Asociaciones de Estudiantes y de Obreros Latinoamericanos. Estableció contacto con el Partido Comunista de Francia y cooperó en la fundación del grupo de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos.

Luego, se trasladó a Bélgica donde se graduó de médico y fundó el nuevo diario La Antorcha. También profundizó en el estudio del marxismo leninismo y se unió al Partido Comunista.

Masiel Figueredo Naranjo, estudiante de primer año de Medicina, reconoció la necesidad de “recordar en nuestras aulas figuras como esta que son un ejemplo a seguir no solo en el campo de la profesión, sino también en el de las ideas revolucionarias. Nosotros, como estudiantes, debemos abogar porque se haga”.

En otras provincias también sucede igual. Ileana M. Hernández Rodríguez, jefa de la cátedra de Historia de la Universidad de Ciencias Médicas de Pinar del Río, afirmó que la asignatura se imparte según los Cuadernos de Historia de la Salud Pública, de Gregorio Delgado, y se realizan investigaciones para rescatar disímiles personalidades, pero este año por primera vez se inserta la figura de José Elías Borges en el plan de estudio.

Comentó, además, que se le hace mención en las clases cuando se recorre el período de luchas donde él participó, en dependencia de la planificación que tenga el Departamento y del mismo profesor,  pero como tal, no se abordan aspectos importantes de su vida.

Y no tan lejos de la Isla

Según explicó el periodista Mario Averhoffen en un artículo de la revista Bohemia de enero de 1967, dedicado a la vida de Borges, “durante su estadía en Bélgica, firmó un manifiesto dirigido A los estudiantes y al pueblo de Cuba, fechado en Nueva York en febrero de 1930”.

“Este documento, del cual hoy se conserva un original en el Archivo Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba y que lleva entre otras, la firma del revolucionario Gabriel Barceló, es un violento ataque contra la dictadura machadista y una protesta enardecida contra la expulsión de los estudiantes universitarios”, refirió Averhoff.

Uno de los fragmentos del documento, que expresa sus ideas de soberanía, expone: “Nosotros no queremos amnistía. A Cuba no volveremos si no es para agarrotar el despotismo. Vengan trabajos y luchas, el hombre se templa en la vida azarosa.

“A Cuba iremos con la frente en alto. Sin compromisos. Sin perdonar ni ser perdonados. Los que no han cumplido hasta lo último con su deber, serán nuestros enemigos. No queremos deber favores a los cobardes que temen nuestro regreso y que en las horas difíciles se sometieron…”, refiere el texto.
A mal tiempo…

Con la caída del  régimen de Machado en 1933, José Elías Borges regresó a Cuba y, después de revalidar el título de médico, ocupó una plaza en el hospital de Emergencias, en la avenida Carlos III, hoy Salvador Allende.

“Quizás la obra de este médico es poco conocida actualmente debido a que gran parte de su vida la pasó en el extranjero y no se destacó en las manifestaciones como lo hicieron otras personalidades más estudiadas”, apuntó el sociólogo Fermín Nivardo Vicente Gainza, Máster en Promoción en salud y estudioso de esta figura.

Sin embargo, el artículo publicado en la revista Bohemia señala que a comienzos de 1934, se convirtió en uno de los principales dirigentes revolucionarios del sector de la medicina. Así, cuando se inició la llamada huelga médica, estando Ramón Grau San Martín en el  poder, ocupó la primera línea de combate.

Un artículo en el periódico Granma del 20 de enero de 1971, en la sección Galería de Mártires, da cuenta que también participó en la primera manifestación por la autonomía de los Servicios de Sanidad Municipal. En coordinación con los trabajadores, acordó una demanda de lucha para el mejoramiento de los servicios de las clases más humildes de la población. Borges reclamaba medicinas, equipos, médicos y la erradicación de favoritismos de la politiquería.

Borges consideraba que “debe existir una sólida relación entre los médicos y los que luchan contra la insalubridad”, y estimaba, además, que “a esa estrecha unión deben estar vinculados los que combaten contra la miseria, el hambre, la ignorancia y los horrores de la opresión de las oligarquías dominantes, vinculadas a los imperialistas norteamericanos”.

Fiel a sus ideas marxistas-leninistas, trató de obtener el apoyo de la clase obrera en su papel como dirigente del “Comité de Acción  para la defensa de la huelga”, cuya misión era luchar contra los rompehuelgas usando métodos violentos.

Pertrechado con las ideas comunistas, identificó su trabajo profesional con las ideas revolucionarias, organizando la Asociación de Profesionales, Alumnos y Empleados de los Servicios de la Sanidad Municipal.

“El 20 de enero de 1934, cuando participaba en una acción revolucionaria, José Elías Borges fue asesinado a tiros por la espalda, en la esquina de Campanario y Condesa, en La Habana. Su sepelio constituyó una  demostración popular de dolor. Su ataúd estuvo envuelto en la bandera de la hoz y el martillo, ya que Borges pertenecía al Comité Distrital de La Habana del Partido Comunista”, indicó el periódico Granma.

Un desconocido conocido

En 1949, el Colegio Médico Nacional inauguró dentro del Hospital General Calixto García un edificio destinado a la atención de los médicos, al que se dio el nombre de Pabellón Borges, en honor al revolucionario.

Hoy, luego de haberse convertido el lugar en el Centro de Investigación para el Envejecimiento, Longevidad y Salud (CITED), gran parte del personal que en él labora no conoce quién fue este médico que, como pocos cubanos,  perteneció al Partido Comunista de Bélgica, Francia y de Cuba, según constata un escrito en el Cuaderno de Historia No.81 de 1996, bajo el título de La salud pública en Cuba en el periodo republicano burgués

Tania Méndez Amador, jefa del Departamento de Psicopedagogía del Pabellón Borges, expresó que en el pasado, cuando se cumplía  un aniversario más de la muerte del mártir, se realizaban actividades para difundir aspectos importantes de su vida y obra, pero se ha perdido la tradición.

“Se deben rescatar estos homenajes con el objetivo de que las nuevas generaciones del centro conozcan a ciencia cierta de la obra del revolucionario”, comentó el profesor Vicente Gainza.

Luego de 80 años de la muerte del líder, Juan Carlos Delgado espera que Borges sea reconocido entre las personas que, sin saberlo,  cada día continúan su legado.  Así, el hombre en bronce de cada mañana no será visto como una  estatua anónima, sino  aquel que, como dijera Ernesto Guevara acerca de los revolucionarios, “no llevó la revolución en los labios para vivir de ella, la llevó en el corazón para morir por ella”.

Pie de foto: El busto del médico y revolucionario José Elías Borges permanece hace 65 años en el Pabellón del hospital Calixto García que tributa a su nombre.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada:   Narrativa.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Repetir en la oración o párrafo que sigue una palabra o frase clave utilizada antes.
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.

Tema: El desconocimiento que existe sobre la vida y obra del médico y revolucionario José Elías Borges entre estudiantes y profesionales de la salud.

Situación problémica: A poco más de cumplirse 80 años de la muerte de José Elías Borges y 65 años de creado un busto en su honor que se encuentra en el Centro de Investigaciones para la Longevidad, el Envejecimiento y Salud, del hospital Calixto García, su vida y obra permanecen en el anonimato para el personal que trabaja en el centro y la mayoría de los estudiantes de Medicina que tienen su Facultad al frente del lugar.

Objetivos colaterales: 1-Exponer elementos fundamentales de la obra del médico José Elías Borges que demuestren su pensamiento a favor de las clases más desposeídas. 2-Demostrar el desconocimiento por parte de estudiantes y profesionales de la salud acerca de la vida y obra de esta personalidad. 3-Arribar a conclusiones sobre el posible rescate de tal figura. 4-Explicar la importancia mediante aspectos de su vida y voces de expertos que tiene el hecho de que esta personalidad sea conocida.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Artículo Un médico mártir de las luchas revolucionarias, del  periodista Mario Averhof, publicado en la revista Bohemia de enero de 1967.

Periódico Granma, 20 de enero de 1971, en la Galería de Mártires.

Cuaderno de Historia No. 181 de 1996, epígrafe titulado: La salud pública en Cuba en el período republicano burgués.

Activas:

Fermín Nivardo Vicente Gainza: Licenciado en Sociología, Master, fundador del Pabellón Borges y estudioso de su vida. Tipo de Fuente: Oficial. Tipo de Hecho que emite: Valorativo.

Tania Méndez Amador: Jefa del Departamento de Psicopedagogía y fundadora del Pabellón Borges. Tipo de Fuente: Testigo. Tipo de Hecho que emite: Valorativo.

Abel Collazo: Estudiante de cuarto año de Medicina de la Facultad de La Habana. Tipo de Fuente: Testigo. Tipo de Hecho que emite: Valorativo.

Masiel Figueredo Naranjo: Estudiante de primer año de Medicina de la Facultad de La Habana. Tipo de Fuente: Testigo. Tipo de Hecho que emite: Valorativo.

Juan Carlos Delgado: Estudiante de segundo año de Medicina de la Facultad de La Habana. Tipo de Fuente: Implicado. Tipo de Hecho que emite: Lógico.

Ileana M. Hernández Rodríguez: Jefa de la cátedra de Historia de la Universidad de Pinar del Río. Tipo de Fuente: Especialista, Implicada. Tipo de Hecho que emite: Valorativo.

Máster María del Carmen Amaro Cano: Profesora de la Facultad de Medicina de La Habana. Tipo de Fuente: Especialista. Tipo de Hecho que emite: Valorativo.

Soportes:

Hecho: La figura de José Elías Borges es desconocida y poco estudiada para quienes, sin saberlo, deciden cada día continuar su ejemplo.

Antecedentes: Borges pasó una gran parte de su vida en el exterior debido a que fue expulsado de la Universidad y exiliado del país. Esta situación hizo que gran parte de su labor revolucionaria la realizara en países como Bélgica y Francia. Otra causa por la que quizás se desconoce al revolucionario fue que nada más ejerció un año la carrera de Medicina en Cuba, en el hospital de Emergencias de la actual Avenida Carlos III, porque fue asesinado en una manifestación popular.

Contexto: En el aniversario 80 de su muerte, cumplido en el pasado mes de enero (2014), no se realizó ninguna actividad con el objetivo de rendirle tributo, en el centro que lleva su nombre y está ubicado en el hospital general Calixto García.

MÁS QUE “MI BANDERA”

MÁS QUE “MI BANDERA”

Bonifacio Byrne es mayormente conocido por uno de sus poemas más trascendentales, pero se ha dejado atrás el resto de una obra, igual de conmovedora y patriótica.

ALIANET BELTRÁN ÁLVAREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Después de tres largas horas de caminar por una ciudad desconocida, encontré la casa natal de Bonifacio Byrne, el poeta matancero. Me llamó la atención el contraste de esta. La estructura es de la época colonial: ventanas con rejas, sencilla, sin portal, con una gran puerta de madera. Pero también, se puede apreciar un aire acondicionado incrustado como un objeto anacrónico y lozas modernas que cubren la escalera que da entrada a la casa.

Luego de tocar varias veces con el timbre eléctrico, la aldaba y el puño, nadie respondió. Desconsolada, me senté en el parque de Pueblo Nuevo, un barrio de la ciudad que bien llaman de los parques, el cual fue testigo singular de la infancia de Byrne.

¡Qué alegría me daba oír la voz de mi padre!* 

El 3 de marzo de 1861, aún sin casarse, Bonifacio Byrne Sardiñas y María Gertrudis Puñales tuvieron su primer hijo, bautizado tres meses más tarde con el nombre de Bonifacio Medin. Sus padres contrajeron matrimonio en 1886 y el vástago adquirió la condición de legítimo, según consta en los libros de no.4 de Bautismos Blancos y no.1 de Matrimonios Blancos.

Desde los cuatro años comenzó a ver obras de teatro, motivado por su padre. Asistió al colegio El Porvenir, organizado por el maestro Antoni Luis Moreno y el periodista Nicanor Arístides González. “El ideal de independencia fue allí clamor permanente expresado en voz baja, pero con gesto firme, disimulado con la ternura y la frase precavida”, como se afirma en el libro Byrne el verso de la Patria.

Antonio Álvarez Pitaluga, vicedecano de la Facultad de Historia, Filosofía y Sociología de la Universidad de La Habana, comentó que Byrne tuvo algo en su contra y fue haber nacido en la época de tres grandes figuras: José Martí, Juana Borrego y Julián del Casal, quienes eran soles tan grandes que no había manera de opacarlos: “Byrne es un poeta de segunda categoría en la época que le tocó vivir”.

Y yo, con mi palabra y con mi pluma, / removí de mi pueblo las entrañas*

Siendo muy joven envió un escrito al periódico La Independencia, circulación matancera clandestina, en el que escribió: “Soy un patriota. Los gobernantes españoles no me conocen ni saben el conspirador que tienen en la Isla”. En 1877 apareció en La primavera, periódico científico, artístico y literario, su primera poesía publicada: “Nocturno”.

En 1893 publicó su libro Excéntricas, impreso en La Habana, con un alto contenido patriótico. Como una de las tantas formas de expresar la simpatía por la contienda de los cubanos y el repudio hacia su adversario, Byrne escribió “Mi soneto a Domingo Mujica”, al enterarse del fusilamiento del mártir de Jovellanos.

Tampa, de mucho testimonio personal y de crónica histórica, fue otro de sus libros publicados. El poemario Efigies, de 1987, recoge la historia de la intensa lucha cubana por la independencia. Lira y espada, un nuevo poemario, se publicó en La Habana. Aquí Byrne reúne parte de la poesía nacida en el exilio y el tema de la revolución es significativo.

En 1909, creó el periódico Yucayo, que demostraba una tendencia hacia las posiciones conservadoras y criticaba fuertemente al gobierno de José Miguel Gómez. El último libro del poeta llevó como título “Es en medio del camino”. Al triunfar la Revolución Socialista de Octubre, en Rusia, Byrne redactó un texto para apoyar las ideas y acciones que allá acontecieron.

“En la poesía, es Bonifacio Byrne quien da la tónica de mayor significación en cuanto a la reacción intelectual al neocolonialismo norteamericano, sabía que si bien el dominio yanqui aceleraría la modernización de la Isla, el precio era la pérdida de la libertad”, comentó Denia García Ronda, profesora de Historia de la Cultura y Literatura Cubana, de la Facultad de Artes y Letras, de la Universidad de La Habana.

Pero Byrne es casi un desconocido a nivel popular. Dos ejemplos pueden ilustrar. Blanca Chan, educativa de la Residencia estudiantil Lázaro Cuevas, afirmó que ella no conocía toda esa otra obra poética, pues “toda mi vida lo único que había escuchado de él era Mi Bandera”. Por otra parte, Leyanis García, doctora residente del hospital Calixto García, recuerda que una vez oyó sobre otro de sus poemas, no recuerda bien cual fue, pero sabe que existen más de uno.

¡Oh, la ramplona vida oficinesca!*

El Ateneo, sociedad cuyo órgano oficial lleva el mismo nombre, creó y sostuvo una escuela para ofrecer instrucción gratuita a los niños pobres. Entre los maestros se encontró Bonifacio Byrne. El Diario de Matanzas, órgano del Partido Autonomista, en 1886  lo invitó para que desempeñara el puesto de primer redactor.

Al poeta se le designó oficial segundo del gobierno provincial de Matanzas, atendió personas y problemas, asistió a actos y controló y verificó obras. En 1902 se creó el Círculo de Escritores y formó parte de él. Fue designado como delegado en Matanzas de la Asociación de la Prensa de Cuba.

En 1904 el Partido Republicano Conservador del territorio propuso a Byrne para alcalde de la ciudad, pero jamás ocupó el cargo porque no se avenía con su temperamento. Se le nombró miembro correspondiente de la Academia Nacional de Artes y Letras. Entre los presidentes de honor de la Asociación Cívica Cubana, se encontró Byrne.

“Fue un hombre interesante, con un sentimiento patriótico indiscutible e indiscutido, sobre todo en la época que le tocó vivir; a mi juicio, no tiene la belleza estética de José Martí y le faltó algo que lo mata frente a la vida, no fue a la Guerra del ´95. Byrne hizo Patria desde Estados Unidos, ya puedes entender también por qué hoy no es tan venerado”, expresó Álvarez Pitaluga.

¡Y lo demás el corazón lo hizo!*

Participó en dos mítines políticos organizados por el Partido Conservador. Su sentido de revolucionario se mantuvo presente, tanto así que, en agosto de 1918 el periódico habanero Cuba le otorgó el premio a la mejor poesía de tema patriótico.

“En las clases, sobre todo de Cultura Cubana e Historia de Cuba, hemos estudiado su faceta tanto de poeta como de patriota, no puedo decir que recibimos clases enteras sobre él, pero sí conocemos su vida”, afirmó Laura Hernández, estudiante de la carrera de Historia. 

El 12 de octubre de 1882, se celebró el IV centenario del arribo de Colón a América y premiaron al poeta con la mejor composición al Almirante. En 1896 se exilió en Tampa, por su casa pasaron muchos emigrados cubanos. A inicios de ese mismo año se fundó un club de desterrados matanceros del que Byrne fue secretario. Fue militante del Partido Democrático.

Participó en un acto político realizado en el Liceo de Tampa con el propósito de conmemorar el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina. En los últimos meses de 1898, Byrne se preparó para el retorno a la Patria. Partió de Tampa con su familia el 3 de enero del año siguiente y llegó a La Habana el día 4. Aquella tarde escribió su glorioso poema “Mi bandera”.

“En el periodo de 1898 a 1902 la mayoría de los versos escritos por los autores de la Isla se relacionaron con la bandera cubana. Dos poemas son significativos en este sentido. El primero es “Mi bandera”, de Bonifacio Byrne, donde hay una íntima confianza en el mantenimiento del patriotismo y la voluntad de independencia de los cubanos”, como expresó Denia García Ronda, profesora Titular adjunta de la Facultad de Artes y Letras, en la revista Temas número 12-13 del año 1998.

El otro, continúa explicando, es “Dos banderas”, de Enrique Hernández Miyares, donde se muestra agradecido de la gestión norteamericana en la guerra y expresa su conformidad ante las dos banderas, y la esperanza de que en un futuro las dos naciones fuesen solo amigas. Este poema, al contrario de lo que se piensa, era el más común entre la intelectualidad criolla de entonces, afirmó la profesora.

“El poema Mi bandera tiene un sentido utilitarista; desde que Camilo Cienfuegos pronunció esos versos no hay Mesa Redonda o Tribuna Abierta donde no se diga. Este poema va a ser lo único que se va a conocer de Byrne en los próximos cien años”, opinó Álvarez Pitaluga, profesor de Cultura Cubana.

Más de cien años y solo un poema

Francisco Esteban Ripoll Rivera, matancero de 75 años de edad, comentó que cuando era estudiante se conocía más la historia de Cuba. Él leyó a Byrne en clases. También rememora la construcción de un parque en la calle Ayón, entre Milanés y Contreras, en su ciudad natal, con la estatua del poeta.

Mientras, Yaimara López, quien cursa la carrera de Historia del Arte, afirma no conocer nada. Tampoco recuerda haberlo estudiado en la asignatura de Historia de Cuba. “El nombre sé que lo he oído antes, pero no sé con certeza quién es”, reconoció.

“Casualmente, en la secundaria hice un trabajo práctico sobre él, tal vez como soy de Matanzas querían rescatar la historia local”, manifestó Disley Alfonso, estudiante de Comunicación Social. Aclaró, además, que de no ser por eso, no lo conocería.

Urbano Martínez Carmenate, autor del libro Byrne el verso de la Patria, aseguró que el motivo por el cual lo escribió es el poco conocimiento que tienen las personas sobre la vida de este poeta. “Tuve que hacer una ardua investigación, y pasé mucho trabajo para conseguir la bibliografía”, comentó en una breve declaración dada entre apuros porque tenía otro trabajo que entregar.

Abraham Bernal, joven de la secundaria básica Carlos J. Finlay, en el Vedado, expresó que en las enseñanzas anteriores tuvo que recitar muchas veces en matutinos y actos políticos el poema más conocido, pero no estudió a Byrne en clases. “No creo que ese hombre haya trascendido en la historia como para que le demos tanta importancia”, afirmó.

“Lo único que sé de él es que escribió el poema Mi bandera porque sus versos fueron una de las últimas cosas que dijo Camilo Cienfuegos antes de desaparecer”. Estas palabras de Niliek Silva, residente en el municipio Colón, Matanzas, demuestran el encasillamiento de su obra en un solo escrito.  

“El pobre Byrne ha sido desconocido y apenas se ve un fragmentillo de su obra porque al poder no le interesa otra cosa, el uso de la historia está asociado a la ideología. Fue un gran poeta matancero, no lo dudo, pero ya está designado su lugar”, concluyó Álvarez Pitaluga.

*Varios de los subtítulos corresponden a versos de poemas de Bonifacio Byrne.   

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.
Tipos de transiciones: 1-Repetir en la oración una palabra clave de la oración anterior. 2-Repetir un concepto, pero mirándolo desde otra perspectiva.
Tipo de reportaje: Retrospectivo-Explicativo.

Tema: La vida del poeta Bonifacio Byrne.

Situación problémica: El encasillamiento de Bonifacio Byrne solo con el poema Mi Bandera.

Contexto: Es necesario actualmente promover la historia de las grandes figuras, para lograr mayor identificación del pueblo cubano con sus raíces.

Hechos colaterales: 1-No inclusión de más de su obra poética en los libros de historia de las enseñanzas primaria, secundaria y preuniversitaria. 2-Al ser Camilo Cienfuegos portavoz de los versos de Mi Bandera, el poema ha opacado toda la otra obra de Byrne.

Antecedentes: La vasta obra literaria y los actos patrióticos realizada por Bonifacio Byrne.

Causa: Por la poca divulgación de la obra de Byrne, hay personas que apenas lo conocen

Fuentes:

Documentales:

Martínez, Urbano. Byrne el verso de la Patria, Ediciones Matanzas, 2012.

Salas Servando, Matilde. Bonifacio Byrne, un poeta de la guerra. Revista Somos Jóvenes (digital), consultado el 3-05-2014. Disponible en: http://www.somosjovenes.cu/

index/semana14/bonifacbyrne.htm

S/A. Bonifacio Byrne. Revista digital La Jiribilla, consultado el 3-05-2014. Disponible en: http://www.lajiribilla.co.cu/

2004/n190_12/memoria.html

Pérez, Juan F. Poetas cubanos, Bonifacio Byrne, consultado el 3-05-2014. Disponible en: http://www.cubarte.cult.cu/

periodico/opinion/17417/17417.html

No documentales:

Oficiales:

Antonio Álvarez Pitaluga, vicedecano de la Facultad de Historia, Filosofía y Sociología de la Universidad de La Habana (Juicio: Valorativo).

No oficiales:

Francisco Esteban Ripoll Rivera, matancero de 75 años de edad.

Yaimara López, estudiante de Historia del Arte.

Disley Alfonso, estudiante de Comunicación Social.

Abraham Bernal, joven de la secundaria básica Carlos J. Finlay.

Niliek Silva, residente en el municipio Colón, Matanzas.

Blanca Chan, educativa de la Residencia estudiantil Lázaro Cuevas.

Leyanis García, doctora residente del hospital Calixto García.

Especialista:

Denia García Ronda, profesora Titular adjunta de la Facultad de Artes y Letras (Juicio: Analítico).

Urbano Martínez Carmenate, autor del libro Byrne el verso de la Patria (Juicio: Valorativo).

Testigo: 

Laura Hernández, estudiante de la carrera de Historia de Cuba.

CUBA: CUNA DE LA TELEFONÍA

CUBA: CUNA DE LA TELEFONÍA

A más de una década del reconocimiento oficial de Antonio Meucci como el inventor del teléfono, prevalece el desconocimiento en la población acerca de esta interesante historia en suelo cubano.

MARIANA BAFFIL LEÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación
Universidad de La Habana.

Corre el año 1889. En una casa de Staten Island, en el estado norteamericano de Nueva York, acompañado únicamente por su esposa y los muchos aparatos que recuerdan el sabor amargo del intento fallido, yace sobre la cama, alumbrado por la luz intermitente de una gastada vela, el cuerpo moribundo de Antonio Meucci, padre de uno de los inventos científicos más revolucionarios del siglo XX: el teléfono.

A 125 años (2014) de que Antonio Santi Giuseppe Meucci muriera sumido en la pobreza, y a más de una década de su reconocimiento oficial en 2001 como el inventor del teléfono, aún su historia no es lo suficientemente conocida, pues muchos adjudican la paternidad del aparato a Alexander Graham Bell.

Raíces de la telefonía en suelo cubano

Meucci nace en la ciudad italiana de Florencia el 13 de abril de 1808 y 27 años después abandona la tierra natal para viajar con su esposa, Ester Mocchi, hacia la capital cubana, donde comienza a trabajar como mecánico del Gran Teatro de Tacón, mientras ella se encarga del vestuario. En sus tiempos libres, se interesa por las entonces elementales aplicaciones científicas y prácticas de la electricidad, las cuales lo conducen a los primeros experimentos que sirven de base al principio de la telefonía.

Según Ian Chaviano Dueñas, director del Museo de las Telecomunicaciones, todo comienza con la aplicación de nociones adquiridas sobre electroterapia. En 1849 atiende a un empleado adolorido por el reumatismo en la cabeza y le hace sostener una lengüeta de cobre en una mano y en la otra lo mismo, pero unido a un mango de corcho. Le pide que se introduzca la lengüeta en la boca cuando él le ordenase, para cerrar el circuito y fuera atravesado por corriente eléctrica.

Cuando el procedimiento se lleva a cabo, el empleado es sacudido por la electricidad y lanza un grito, provocando una incidencia fortuita y a la vez afortunada: Meucci escucha la voz más clara de lo normal y al acercar la oreja al alambre la oye mejor. Esto resulta su motivación para indagar en la transmisión de la voz humana por medio de la electricidad, agrega Chaviano.

-¿Y qué pasó con el empleado?

“La historia solo recoge que fue víctima de una gran sacudida eléctrica y luego ayudó a Meucci en los posteriores experimentos”, alega Chaviano.

A partir de ahí, continúa perfeccionando el aparato, al que llama “telégrafo parlante”, añadiendo un cono de cartón alrededor de su lengüeta y la del paciente, quien debía ponérsela en la boca, mientras él colocaba la suya en el oído. Luego, incorpora las bobinas y recubre el mecanismo para una mejor manipulación.

A pesar del diseño de otros prototipos, Meucci refiere que el sonido nunca fue tan claro como ese primer grito, pues el contacto directo con la boca funcionaba similar a la resistencia variable del micrófono de carbón de Thomas Edison.

Disputa por la paternidad del invento

Luego de pasar 15 años en la capital cubana, decide viajar con su esposa en 1850 hacia los Estados Unidos por varias razones, principalmente para perfeccionar su invención. Allí vive de manera penosa, subsistiendo de la elaboración de velas y de una fábrica dedicada a la industria de carnes y grasas.

El sabio cubano Fernando Ortiz en su artículo “¿Se inventó el teléfono en La Habana?, refiere que en el año 1870 Meucci presenta su patente en los Estados Unidos, pero debía ser renovada al año siguiente, lo cual le era imposible al italiano por su pésima situación económica. Debido a ese suceso, decide en 1872 mostrar sus manuscritos al empresario Edward B. Grant, vicepresidente de una filial de la Western Union Telegraph Company, quien no lo apoya.

Cuando Meucci pide sus papeles de vuelta, le responden que estos se han extraviado, siendo despojado de su invento. A comienzos de 1876 conoce que Alexander Graham Bell y Elisha Gray habían presentado separadamente su petición de patente del teléfono, disputa que parece haberse resuelto con negociaciones personales, pues Bell termina con la adjudicación.

En el volumen “Primeros experimentos telefónicos de Antonio Meucci”, publicado en 1999, se recogen los esfuerzos realizados por el florentino contra la patente de Bell, pues, inmediatamente, apoyado por el abogado Thomas Stetson, el profesor Parmelee y el coronel William Bennett, reconstruye sus principales modelos telefónicos, reúne todos los testimonios posibles a su favor, envía cartas a la prensa reivindicando su prioridad con respecto a la invención el teléfono y concede varias entrevistas a los medios.

Después de todos esos esfuerzos, el 12 de noviembre de 1888 la Corte Suprema de Washington D.C, anula el veredicto de los jueces y le ordena rechazar la excepción de la compañía American Bell y retomar el proceso, lo cual levanta el ánimo de Meucci, pero, con infortunio, pronto muere sin ver el resultado final de su reivindicación.

Ante la nueva decisión, los abogados de Bell sostenían que no tenía sentido continuar con la cancelación de las patentes de Bell, pero el perseverante jurista Charles Whitman mantuvo el avance del proceso hasta su muerte en 1896, cuando la acción del Gobierno pierde fuerza rápidamente, provocando el cierre del caso por el Gobierno un año después. De esta manera, quedaba concluido el litigo entre el Gobierno y la compañía de Bell.

Después de la supuesta reivindicación

En Italia fue necesario esperar hasta 1933 para que Guglielmo Marconi, destacado inventor relacionado también con las telecomunicaciones y coterráneo de Meucci, lo sacara a la luz pública. Mientras en su segunda patria, Cuba, no fue hasta 1941 que Fernando Ortiz realiza un artículo sobre el florentino en la Revista Bimestre Cubana. 

De alguna manera, esas actividades, las irrefutables pruebas y el incansable reclamo del congresista italo-norteamericano Vito Fossella hicieron que, después de atribuirle durante más de cien años la paternidad del teléfono a Bell, el 25 de septiembre de 2001 el Congreso de Estados Unidos publicara en el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes la Resolución Nº 269, donde se honra la vida y el trabajo de Meucci.

Sin embargo, a más de una década de ese suceso, aún la divulgación de la historia del importante inventor italiano no es suficiente para motivar, sobre todo, a la población cubana, a conocer los acontecimientos ocurridos en nuestra capital relacionados con el surgimiento de la telefonía.

“En el  aniversario 150 de los primeros experimentos de Meucci, en La Habana se hicieron importantes actos y conferencias como parte de la IV Semana de la Cultura Italiana, donde participaron reconocidas figuras del ámbito artístico, pero después de aquella celebración no se han hecho otros eventos, pues no es fácil encontrar el presupuesto necesario, ni las personas indicadas interesadas por el tema”, asevera José Altshuler, Presidente de la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología.

La falta de promoción de Meucci y su relación con la telefonía en La Habana se debe, fundamentalmente, a la diferencia entre los intereses de las nuevas y pasadas generaciones, pues en esta sociedad, ahora mediatizada y globalizada, los jóvenes se interesan menos por los libros y más por los audiovisuales, los cuales muestran mayormente la historia de Bell, agrega Altshuler.

Buscar un espacio de estudio sobre el tema en las escuelas, sobre todo en la carrera de Telecomunicaciones, sería una opción para vincular a los alumnos con la historia y se sientan orgullosos de que el origen de esa técnica se encuentre en su país.

Sin embargo, a decir de Zail Rodríguez Moré, profesor de Teoría y Diseño de Antena del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, “no existe ninguna asignatura donde se contemple la historia de las Telecomunicaciones, pues es mucho el contenido a impartir para llegar a lo esencial para el alumno en su formación como ingeniero, por lo que esas cuestiones históricas más bien se dejan a la voluntad del estudiante de conocer los antecedentes. Sería interesante incorporar tales temas, pero es muy difícil”.

Sobre esta cuestión, Alfredo González, de segundo año de Telecomunicaciones, opina: “Yo he estudiado algo por mi cuenta sobre la historia, pero casi todo el tiempo lo dedico a las asignaturas más difíciles y que me aportan las herramientas necesarias para mi futura vida profesional”.

En cuanto a lo expuesto en el Museo de las Telecomunicaciones, Ian Chaviano considera que “se puede ampliar más el área donde se recoge la historia del italiano, potenciar las colecciones relacionadas con los trabajos para el descubrimiento del principio telefónico y, además, sería muy interesante lograr reproducir el primer experimento realizado en La Habana por Meucci para que las personas lo conozcan y entiendan”.

El profesor Altshuler opina que los medios de difusión masiva tienen un rol importante en esa promoción, pero deben desempeñarlo con una manera atractiva de presentar los hechos, pues la historia de Meucci es muy curiosa e interesante. Es necesario tocar el intelecto y el corazón de los lectores para que surjan nuevas personas interesadas en no dejar morir esos momentos que hacen de nuestra pequeña isla del Caribe la cuna de la telefonía.

Pie de foto: Antonio Meucci es considerado hace más de diez años el padre de la telefonía, sin embargo, aún muchas personas adjudican la invención a Alexander Graham Bell.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Repetir un concepto en cada uno de los segmentos que se desea relacionar, pero empleando términos diferentes.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.
Tipo de reportaje interpretativo-retrospectivo: Explicativo.

Tema: Antonio Meucci y la invención del teléfono en Cuba.

Situación problémica: Desconocimiento que existe sobre Antonio Meucci como padre de la telefonía, a pesar de haberse oficializado como su inventor en el año 2001.

Objetivos colaterales: 1-Abordar los aspectos fundamentales de la vida de Antonio Meucci. 2-Explicar el conflicto de la paternidad de la telefonía. 3.Proponer acciones que se puedan hacer para divulgar la historia de Meucci.

Estrategia de fuentes

Documentales:

Altshuler Gutwert, José; Díaz Martín, Roberto. “Los días cubanos de Antonio Meucci y el nacimiento de la telefonía”. Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología y Empresa de Telecomunicaciones de Cuba. La Habana, Cuba. 1998.

Altshuler Gutwert, José; Díaz Martín, Roberto. “Primeros experimentos telefónicos de Antonio Meucci. La Habana/1849”. Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología y la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba. La Habana, Cuba. 1999.

González Royo, Miguel. “Comienzos del teléfono en La Habana”. Academia de Ciencias de Cuba. La Habana, Cuba. 1987.

Artículo publicado por Fernando Ortiz en la  Revista Bimestre Cubana, titulado “¿Se inventó el teléfono en la Habana?”

“La invención del teléfono”. En: Club Planeta. URL:http://www.clubplaneta.com.mx/

la_invencion_del_telefono.htm. Consulta: 29 de mayo de 2014.

“Antonio Meucci”. En: Biografía y vidas. URL: URL:http://www.biografiasyvidas.com/

biografia/m/meucci.htm. Consulta: 29 de mayo de 2014.

“El teléfono se inventó en La Habana: Antonio Meucci”. En: La pluma del tocororo. URL: http://almejeiras.wordpress.com/

2012/05/18/el-telefono-se-invento-en-la-habana-antonio-meucci/. Consulta: 29 de mayo de 2014.

Activas:

IanChaviano Dueñas, museólogo del Museo de las Telecomunicaciones. Fuente: Especialista. Juicio: De valor.

Zail Rodríguez Moré, profesor de Teoría y Diseño de Antena, de la Facultad de Eléctrica del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Fuente: Testigo-Implicado. Juicio: De valor.

José Altshuler, Presidente de la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología. Fuente: Especializada. Juicio: Analítico y de valor.

Alfredo González, estudiante de segundo año de Telecomunicaciones del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Fuente: Testigo. Juicio: De valor.

Soportes:

Hecho: Poca divulgación de la historia de Antonio Meucci y su invención del teléfono en La Habana.

Antecedentes: 1-Investigación realizada por el italiano Basilio Catania, considerado la máxima autoridad en lo que respecta a la vida y obra de Meucci, sobre la historia del florentino desde sus orígenes en Italia hasta su paso por Cuba y Estados Unidos, que está recogida en los dos volúmenes que conforman el libro “Antonio Meucci L’inventore e ilsuo tempo”, de 1996. 2-Artículo de Fernando Ortiz sobre la invención del teléfono por Meucci en  La Habana, considerado el primer escrito que se hizo en Cuba sobre este tema, publicado en la Revista Bimestre Cubana y titulado “¿Se inventó el teléfono en La Habana?”

Contexto: 1-Aún existen muchas personas que adjudican la paternidad del teléfono a Alexander Graham Bell, pues este era considerado hasta 2001 como su inventor y luego de que se oficializara a Meucci como el padre de la telefonía, su historia no ha sido muy difundida. 2-Además, a nivel internacional no se promociona mucho, pues los documentos y manuscritos que se encuentran en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, se mantienen desordenados y fraccionados por distintos lugares, de manera que su consulta se hace difícil.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: 1-Que las personas no se acerquen a la historia de Meucci porque no se motiva a su estudio desde las escuelas, los medios de difusión y en otras instituciones. 2-Que no existan posibilidades económicas de ampliar las colecciones relacionadas con Meucci en el Museo de las Telecomunicaciones y de llevar a cabo otras iniciativas que incluyan la participación de la población. 3-Que no se realicen actividades regulares en cada fecha conmemorativa para que las personas conozcan y se sientan más identificadas con la historia, la cual tiene su principal momento en nuestro país.

EL PUNDONOR DE CUBA

EL PUNDONOR DE CUBA

El patriota José Dolores Poyo es una figura poco visibilizada en las luchas independentistas cubanas, a pesar de su accionar revolucionario al lado de José Martí.

Este trabajo obtuvo Premio Relevante en el Forum de Historia de la Universidad de La Habana, 2014.

JOSÉ ANTONIO RIGUAL DÍAZ,
estudiante de primer año de Periodismo,  
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.        

Del periodista, escritor y líder destacado de la emigración cubana en Estados Unidos, José Dolores Poyo y Estenoz, se cumplió este 24 de marzo 177 años de su natalicio (2014); sin embargo, su figura continúa vista referencialmente solo en la amistad con José Martí y la creación del Partido Revolucionario Cubano.

Yoel Cordoví, vicepresidente del Instituto Nacional de Historia de Cuba, argumentó que Poyo fue una de las más destacadas figuras de la emigración durante la guerra del 95 y que mantuvo estrechos lazos con el Apóstol, fe de ello dan las cuarenta cartas oficiales que este le enviara.

También refirió que en los libros que aluden a Poyo se ha tendido solo a mencionarlo o a estudiarlo en la faceta de fundador del Partido y amigo de Martí y que  “es importante recordar su accionar, sobre todo en el exterior, pues fungió durante el período de guerra como presidente del Consejo Revolucionario de Cayo Hueso, luego de trabajar como cónsul en Perú por las gestiones del amigo de Cuba, Leoncio Prado, hijo del mandatario suramericano”.

Poyo era respetado y querido por los líderes de la guerra. De él dijo el patriota Fernando Figueredo Socarrás: “Demostraba sus estudios y vastos conocimientos de asuntos generales y de América Latina… y su don de gentes así como su cariño y sólida educación. Era orador concienzudo y de grandes y elevadas dotes.”

En un retrato dedicado a este hombre, quien emigró a los Estados Unidos luego de ser perseguido en Cuba por sus ideas revolucionarias, escribió José Martí: “El pundonor de Cuba se hizo hombre y se llamó José Dolores Poyo: a su virtud, a su talento, a su elocuencia, a su corazón dedico este tributo”.

A pesar de su labor, el patriota es muy poco divulgado y estudiado en la Isla. En un sondeo a 87 estudiantes de tres secundarias básica de Pinar del Río, las Carlos Ulloa, Julio Antonio Mella y Tamara Bunke, ninguno conocía acerca del héroe.

Situación similar ocurrió en las secundarias  Eduardo García Delgado y Antonio Maceo de los capitalinos municipios de Playa y Cerro, respectivamente. En estas, los 43 pioneros encuestados manifestaron su desconocimiento acerca del luchador cubano.

Uno de los entrevistados, que prefirió el anonimato, dijo que no cree necesario añadir más personajes a la historia, porque ya tiene mucho contenido y hay que aprenderse demasiadas cosas.

En cambio, Roberto González, profesor de Historia de Cuba, de la Vocacional Federico Engels, considera que los alumnos ven la asignatura aburrida si el maestro no es capaz de impartirla suscitando curiosidad y que es posible introducir el estudio de figuras como Poyo siempre y cuando al mencionarlas se despierte el interés hacia ellas con datos curiosos, frases o relaciones.

Según un artículo de la periodista e historiadora de Cubaperiodistas, Marta Denis Valle, desde 1869 Poyo estuvo exiliado en Cayo Hueso, donde fue fundador del Partido Revolucionario Cubano, del cual discutió las Bases y Estatutos junto a Martí y otros líderes. Además de desempeñarse como lector de tabaquería y estar profundamente comprometido con la lucha independentista cubana de1892 a 1898,  dirigió el periódico El Yara durante 20 años.

En El Yara fue publicada, además de otros escritos de Antonio Maceo, la célebre frase que El Titán le enviara en una carta a Poyo: “Quien intente apropiarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”.

Cuando concluyó la guerra de independencia, el patriota regresó a La Habana y trabajó como Jefe del Archivo Nacional de la Isla. El 24 de febrero de 1905, con el general Máximo Gómez y el presidente de la República, Tomás Estrada Palma, develó la estatua de José Martí en el Parque Central, y leyó un discurso en homenaje al Maestro. En 1911, murió en esta capital el héroe de la emigración.

Cien años después, en el 2011, el único homenaje con el que contaba era una bóveda en ruinas y a punto de ser arrasada por el tiempo en la Necrópolis de Colón. Gracias a la labor de la logia masónica Cuba, que el propio Poyo fundó junto a otros emigrados, el sepulcro fue restaurado de conjunto con las autoridades del cementerio.

Cayetano Toledo Cabrera, miembro de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos, comentó en el blog de la institución, que luego de rescatar la tumba fue colocada una tarja con los hechos más relevantes de la vida del luchador, con una bandera cubana grabada en la misma. Esto, como parte del rescate de figuras independentistas que han sido olvidadas y que muchas de ellas fueron de la masonería.

Para el doctor Ángel Pérez Herrero, Profesor Titular de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana, es muy necesario traer a remembranza a estas personalidades que desempeñaron un papel decisivo, aún en realidades complejas, en la formación de nuestra nación y en la emancipación de nuestro país; pero que para ello será preciso incentivar el estudio de la historia desde la comunidad, que cada pueblo enseñe a sus hijos quiénes son sus héroes y de esta manera salvar su memoria del olvido.

Pie de foto: Poyo discutió junto a Martí y otros patriotas las Bases y Estatutos del PRC y es considerado uno de los líderes más activos de la emigración cubana en Estados Unidos.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Especial de Contraste.
Tipo de nota interpretativa: Explicativa.

Tema: José Dolores Poyo y Estenoz, periodista y escritor amigo de Martí, también fundador del Partido Revolucionario Cubano (PRC).

Situación problémica: A 177 años de su natalicio, el periodista, escritor y patriota José Dolores Poyo es una figura poco visibilizada en la historia de Cuba o solamente vista desde la amistad con Martí y la fundación del PRC.

Objetivos colaterales: 1-Resaltar la labor de Poyo entre los emigrados cubanos en Estados Unidos. 2-Aludir a su trabajo como periodista y escritor en su diario El Yara. 3-Incursionar en posibles causas de por qué no se estudia su figura y qué se podría hacer para rescatarla. 4-¿Qué se ha hecho en función del rescate de su memoria histórica?

Estrategia de fuentes 

Documentales:

José Dolores Poyo, fiel amigo y colaborador de Martí, de Marta Denis Valle, www.cubaperiodistas.cu, abril 2011.

José Dolores Poyo y Estenoz. El centenario de su muerte, de Cayetano Toledo, www.desdecuba.com, noviembre 2011.

Carta de José Martí a Poyo, www.damisela.com.

Activas:

Yoel Cordoví, vicepresidente del Instituto Nacional de Historia de Cuba. Fuente oficial. Juicios lógicos y de valor.

Estudiante anónimo de la secundaria Julio Antonio Mella. Implicado. Juicio opinático y disyuntivo con profesor de Historia.

Profesor Roberto González. Implicado. Juicio opinático y disyuntivo con estudiante de secundaria.

Doctor Ángel Pérez Herrero, profesor de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana. Fuente oficial. Juicio de valor y sintético o de pronóstico.

Soportes:

Hecho: Poca visualización de la figura de José Dolores Poyo.

Contexto: 177 aniversario de su natalicio este 24 de marzo de 2014.

Antecedentes: El estudio de la obra de Poyo como extensión de la obra de Martí. No está incluido en los planes de estudio de Historia de Cuba.

Hechos colaterales: Los libros solo lo referencian y no profundizan en su obra. Fue un prominente líder de la emigración cubana en Estados Unidos.

EL PRODIGIO DE UNA DÉCADA

EL PRODIGIO DE UNA DÉCADA

Los años sesenta: cuando se sembraron los sueños del porvenir y comenzó una nueva época.

MARIO LUIS REYES BETANCOURT,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Primero de Enero de 1959 triunfó la Revolución Cubana. Ello significó la toma del poder político que de inmediato fue acompañado de las más radicales medidas en todos los ámbitos: económico, social, cultural, espacio este último en el que se sentaron las bases del desarrollo posterior de la cultura en el país.

La Campaña de Alfabetización, la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), la creación de la Imprenta Nacional de Cuba, de la Casa de las Américas, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba,  la apertura de escuelas de arte, con el Instituto Superior de Arte (ISA)  a la cabeza, son solo algunos de los hitos fundacionales que se registraron en esa década.

Sobre el ambiente que se vivió en aquellos años recordaba el escritor  Humberto Arenal: “Entonces los días no tenían veinticuatro horas (…) hablábamos mucho, planificamos el futuro, que parecía infinito. Todo era posible porque esta gran utopía que siempre ha sido la revolución todo lo propiciaba”.

El poeta holguinero Delfín Prats describía su encuentro con la Habana de entonces: “Se leía de todo. Se publicaba a los grandes decadentes: Proust, Kafka, todo eso. En las revistas campeaban los nombres de grandes revisionistas: Fischer, Garaudí, della Volpe… Se veía de todo, en cine, en pintura. La música no terminaba en Shostakovich.”

Fuertes contradicciones, grandes polémicas

Pero no todo se desarrollaba idílicamente. Los sesenta también fueron años de fuertes contradicciones y grandes polémicas, como era de suponer en una revolución que se proponía llegar hasta el final. La primera, y quizás la más definitoria, se produjo con la proyección del documental PM, que suscitó enconadas controversias entre algunos de los más representativos intelectuales del momento, unos defendiendo la libertad creativa y otros abogando por el  arte comprometido.

El diferendo en cuestión desembocó en una serie de reuniones entre los escritores y artistas y la máxima dirección de la Revolución, que tuvo como epílogo un definitorio discurso de Fidel Castro conocido como “Palabras a los intelectuales”, en el que zanjaba la antagónica discusión con una fórmula que en aquel momento resultó salvadora: “Dentro de la revolución, todo; contra la Revolución, nada.”

Al respecto, el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana, Enrique Román, expresó en un reciente panel efectuado en esa institución, que esta frase, lejos de ser un llamado a la censura, se convirtió en un freno tanto  de los peligros del dogmatismo como de  los provocados por la tolerancia excesiva, en el contexto de una pugna existente entre grupos que, al interior de la Revolución, luchaban por alcanzar el poder cultural.

Otra polémica importante fue la que sostuvieron a finales de 1963, Alfredo Guevara, presidente del ICAIC, y Blas Roca, director del entonces periódico Hoy en torno a las películas  Acatone y Rocco y sus hermanos, que en opinión de Roca no estaban de acuerdo con el momento histórico que se estaba viviendo y atentaban contra la política cultural de la Revolución.

Como apunta Carlos Velazco, jefe de redacción de la revista Unión y estudioso de la década de los sesenta, en el debate se reflejaba una contradicción permanente en la historia de la cultura cubana, la del “dogma vs. libertad creativa”. 

Órbita internacional. Espacio nacional

La dinámica de esos años en Cuba no puede separarse del contexto internacional en el que se vivieron probablemente los tiempos de mayor oposición a la hegemonía imperialista en el siglo XX, “un período histórico que, por la hondura y universalización de sus problemas, aún sigue suscitando reflexiones”, apunta Velazco.

Fueron los años de las multitudinarias protestas contra la guerra de Vietnam, y las de los sectores marginados, entre ellos los negros norteamericanos encabezados por Martin Luther King, Jr. y Malcom X; la rebelión de los estudiantes que culminaron en el llamado Mayo francés y en la matanza de Tlatelolco en México; la delirante euforia juvenil por los Beatles y los Rolling Stones, el boom de la literatura latinoamericana, y tantos otros acontecimientos.

De los sesenta cubanos, la destacada escritora Mirta Yáñez cree que  “lo más importante  (a pesar de las represiones de diverso tipo como a la música de los Beatles, la persecución de los homosexuales y la llamada “parametración” en el teatro), fue el espíritu de excepción que se generó entre los jóvenes. Sencillamente parecía que nos podíamos “comer el mundo” y ese modo de ver el futuro propició el estudio, la investigación, la creación”.

Así la recuerda también Minerva Salado, periodista cubana    radicada en México, quien al calificarla de inolvidable, dice: “Pudimos conocer a intelectuales que admirábamos. Me acuerdo de Nicanor Parra, de pie en el salón universitario donde cursábamos el segundo año de la carrera, y de Cortázar en la Casa de las Américas, y de García Márquez y David Viñas y Juan Gelman. Fue memorable la presencia de Pablo Neruda, leyendo Canción de gesta, en la tribuna de la Plaza de la Revolución”.

“Son tiempos a los que hay que agradecer el habernos puesto al alcance de la mano la obra y las personas de estos intelectuales. Empecé a acercarme a Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, luego de su visita a La Habana y de la publicación de la crónica de Sartre sobre esa visita, Huracán sobre el azúcar. Es cierto que se extrañaban ausencias como las de Jorge Luis Borges, Octavio Paz  y, luego de la ruptura con Cuba, la de Mario Vargas Llosa, pero hasta hoy se agradece lo que tuvimos”, agregó la escritora, vía correo electrónico.

Coincide el escritor Leonardo Padura  respecto a  la animación  que en el ámbito literario se experimentó en esos momentos: “El ambiente en que se crea la literatura en la Cuba socialista a lo largo de la década de 1960 fue, en líneas generales, armónico y ascendente“,  y  a renglón seguido testimonia el ¨(…) mayoritario entusiasmo de escritores que abrazaban el proyecto social en el cual, por primera vez, se veían reconocidos como tales en un país donde apenas se les había reciprocado no ya su grandeza, sino ni siquiera su labor”.

La explosión creativa promovida por la Revolución desde entonces, totalmente inédita en la historia del país, se expresó igualmente en el acceso de la población a las manifestaciones artísticas del máximo nivel, dígase teatro, danza, cine, música, literatura, artes plásticas, con la participación regular, incluso, de afamados creadores extranjeros.

Mercedes Chacón, quien iniciaba sus estudios de Medicina en 1964, evoca con ilusión momentos que no vacila en considerar como de los más importantes de su vida: “Por primera vez vi bailar a Alicia Alonso, recuerdo las actuaciones de Raquel Revuelta en el teatro, los Noticieros ICAIC, las primeras películas cubanas, los conciertos de la Nueva Trova, oír a Silvio, a Pablo, casi todo gratuito; fue una época gloriosa, la verdad, y que sembró en nosotros los jóvenes, para siempre, el gusto por las expresiones culturales de calidad”.

Para la Doctora Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer, los cambios que entonces comenzaron a gestarse en la situación de las cubanas, relegadas e invisibilizadas históricamente, se insertaron en  las transformaciones culturales registradas en los sesenta. Surge la Federación de Mujeres Cubanas, acceden en masa las féminas a las universidades, son protagonistas referenciales en grandes películas del cine cubano como  Lucia y Manuela, entre otros muchos sucesos que definirán, posteriormente, el papel decisivo de la mujer en la construcción del socialismo en Cuba.

Considera la experta en género, sin embargo, que en la literatura siguió predominando la obra de los escritores, evidencia de la secular discriminación que sufrieron las literatas, salvo honrosas excepciones.

Según  apreciación del periodista y escritor Luis Sexto, el cine fue la manifestación artística más influyente de la época, porque” posibilitó que el cubano, masivamente, se aficionara más a él y aprehendiera una imagen del país y la sociedad en que vivía”.

Más de 50 años después, cuando se debate en congresos y asambleas el futuro de la cultura cubana, es imprescindible recordar aquella etapa en que todo comenzó, acerca de la cual  el destacado  cineasta Julio García Espinosa, afirmó: “Fueron esos años sesenta, años en que nos transformamos transformando la vida. Yo, que nunca he tenido buena memoria, los recuerdo como los años en que empezamos a ser adultos”.

Pie de foto: Protagonistas de una década histórica, entre ellos, de izquierda a derecha Alfredo Guevara, Tomás Gutiérrez Alea y Fausto Canel.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Sumario.
Tipo de cuerpo: Cronológico.
Tipo de cierre: Conclusivo.
Tipo de reportaje: Retrospectivo.

Tema: Transformaciones operadas en la cultura cubana en la década del sesenta y su trascendencia en la actualidad

Objetivo principal: Resaltar la obra fundacional de la Revolución en la cultura.

Objetivos colaterales: Destacar la evocación de muchos intelectuales sobre esos años. Apreciar todo lo que se ha logrado y también los retrocesos que ha habido en algunas esferas.

Fuentes consultadas:

Documentales:

Colectivo de Autores: Cultura Cubana Siglo XX. Ediciones Félix Varela. La habana, 2006.

Otero, Lisandro: “Trazado”. Ediciones Unión. La Habana, 1976.

Padura, Leonardo: Un hombre en una isla. Ediciones Sed de Belleza, 2013.

Pogolloti, Graziela: “Dinosauria soy”. Ediciones Unión. La Habana, 2011.

No documentales:

Enrique Román. Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana y Ensayista). Experto. 

Minerva Salado. Escritora y periodista cubana radicada en México. Testigo.

Mirta Yañez. Escritora. Especialista y testigo.

Carlos Velazco. Periodista y editor de la revista Unión. Especialista.

Luis Sexto. Periodista y poeta. Testigo.

Mercedes Chacón. Médico. Testigo.

Isabel Moya. Periodista y directora de la Editorial de la Mujer. Experta.

Tipos de juicios:

Lógico: Minerva Salado, Mercedes Chacón.

Sintético: Carlos Velazco.

Analítico: Enrique Román, Isabel Moya.

De valor: Mirta Yañez, Luis Sexto.

Soportes:

Hecho: Por su importancia fundacional dentro de la cultura cubana repercute aún (Remitirse al Congreso de la UNEAC).

Antecedentes: Se han realizado numerosos estudios sobre el tema y actualmente se está desarrollando un ciclo de conferencias en varios espacios llamado “Pensar Cuba” en el que se profundiza la década de los sesenta.

Contexto: Debates culturales en el Congreso de la UNEAC, se cumple 50 años de esta década, promoción de conferencias sobre estos años en diversos espacios.

TRAS LAS PISTAS DEL “PASMOSO NODA”

TRAS LAS PISTAS DEL “PASMOSO NODA”

Con descollante inteligencia y amor por su tierra, Traquilino Sandalio Noda contribuyó al desarrollo económico-social de Pinar del Río y de Cuba en general. Sin embargo, ¿se le conoce?

MARIANA BAFFIL LEÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando el siglo XIX aún despuntaba y la región más occidental del país, conocida entonces como Vueltabajo, era codiciada por su aromática y particular hoja de tabaco, nace el 3 de septiembre de 1808, en la pequeña hacienda de Waterloo, uno de sus hijos más ilustres: Tranquilino José Sandalio de Noda y Martínez, quien devino gran conocedor de la geografía de la zona y estudioso de disímiles ciencias como la Topografía, Agrimensura y Biología, sobre las cuales escribió trabajos de gran influencia en la vida económica y social.

A pesar de los aportes al territorio, es prácticamente desconocido en el propio suelo vueltabajero. Una encuesta realizada a cerca de 200 personas de heterogéneas procedencias y edades en la ciudad de Pinar de Río, reveló que solo el 9,3 por ciento conoce quién fue esta figura.

Sabiduría desde las raíces

Siendo muy pequeño se traslada con la familia hacia la región de Soroa. Así, rodeado de montes y cultivos, pasa la infancia y gran parte de la vida. Pero, la cultura de María Isabel Martínez (madre), Baltazar de Noda (padre), Marcial de Noda (tío) y José María Dau, (vecino, médico y agrimensor), influye significativamente en su formación  autodidacta.

El libro “Tranquilino Sandalio de Noda: El sabio vueltabajero”, relata que, con solo 18 años, su maestro Dau presenta uno de los trabajos del aplicado alumno, titulado “Sobre las causas que pueden producir las alternaciones en las cosechas de café y los medios para evitarla”, al concurso de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. En 1829 merece el premio principal y el correspondiente título de Socio de Mérito, siendo el integrante más joven en esa institución, donde comparte con lo mejor del conocimiento a nivel nacional.

El estrecho vínculo con la naturaleza lo hace dedicar estudios al tabaco, el café, el trigo, y emprender viajes arriesgados, como la escalada a la mayor altura del Pan de Guajaibón, cuyas experiencias quedaron reveladas en una publicación del Faro Industrial de La Habana en 1840, donde habló de los tres campesinos que habían subido antes que él, pero que nunca se dieron a conocer, por lo que su hazaña fue la primera publicada oficialmente.

Además, realizó una exploración en 1831 a las cavernas de Güira de Melena, donde descubre la existencia de los peces ciegos, que Felipe Poey demoró en reportar hasta 1858 y cuya tardanza provocó la oficialidad del hallazgo de 1842 en las Cavernas de Kentucky, en Estados Unidos.

Es entonces cuando plasma estas emociones y nuevas experiencias en unas crónicas tituladas “Cartas a Silvia”, donde describe, con gran sentido de pertenencia, cada ave, cada montaña y cada rasgo distintivo de los habitantes de esos parajes. Los textos, escritos con perceptible poesía y sensibilidad, fueron publicados en el Diario de La Habana y denotan que la mujer a quien los destina no es su hermana sino, quizás, una musa como la Laura de sus poemas.

Además de sus dotes de escritor, también se destaca en la agrimensura. Según los archivos de la Oficina del Historiador de Pinar, Sandalio de Noda se ofrece para  mensurar los caminos de la Jurisdicción de Nueva Filipina (Pinar del Río) y logra cumplir su trabajo con maestría. Esto fue un gran aporte debido a las dificultades que existían en las vías de comunicación.

Uno de los estudiosos de su vida, Pedro Luis Hernández, radicado en Pinar el Río, plantea que Noda es considerado el autor del primer Atlas Hidrográfico de Cuba, el fundador del primer periódico pinareño “Boletín de la Vueltabajo”, que escribió en su totalidad, mostrando sus grandes dotes como periodista, el creador del primer herbario en el actual Politécnico de Agronomía, -el cual lleva su nombre en honor a los pródigos estudios que hizo en esa rama-, y uno de los padres de la topografía occidental.

Sobre temas diversos de la provincia realizó trabajos periodísticos, contribuyendo así a su divulgación, en publicaciones como “Faro Industrial de La Habana”, “El Siglo”, “Gran Periódico Liberal” y “El Artista”, en esta última dio a conocer el poema “A Laura”.

De las lenguas congo, carabalí y mandinga comenzó a escribir un diccionario para uso de los esclavos, a quienes enseñaba a leer y a escribir. Asimismo, dejó inconcluso uno de término siboneyes, que hubiese sido un enorme aporte al conocimiento de la lengua nativa.

No en vano, José Martí lo llama “el pasmoso Noda”, pues, además de iniciar tantos proyectos, conoció idiomas como el inglés, francés, griego, latín, portugués y varios dialectos africanos.

La crudeza del desconocimiento

El distinguido historiador Emeterio Santovenia en su libro de 1910, “Tranquilino Sandalio de Noda”, dice que, excepto el ilustre Joaquín N. Aramburu, el profesor Leandro González Alcorta, el Doctor José María Collantes, y otros pocos que hayan llevado este nombre a las columnas del periódico, nadie, en nuestros días, se ha ocupado de revivir el recuerdo del sabio.

A más de 100 años de esa aseveración, para constatar la crudeza y veracidad de la afirmación, basta salir a las calles vueltabajeras y preguntar por el polifacético hombre. Personas como Roxana Grandía, estudiante de preuniversitario, responde asombrada: “¡No tengo idea!”, y otros como Mabel Domínguez, profesora del Politécnico de Agronomía de Pinar del Río, alega con orgullo: “Fue un sabio vueltabajero”, aunque por desgracia estos son la minoría.

Según los datos del muestreo aplicado a un grupo etario de entre 15-35 años de edad, de 96 personas, cuatro lo conocían; y en las edades de 35-60, la cifra solo aumentó hasta 13.

Los espacios dedicados a la historia local en las escuelas pudieran ser una buena opción por donde comenzar. Sin embargo, el subdirector de Educación de Pinar del Río, Fidel Izquierdo, destaca que “en las clases de Historia de Cuba este aspecto solo se inserta de manera curricular, pues así es como está establecido en el plan de estudio que aprueba el Ministerio de Educación”.

Con respecto a ese plan, Martha M. Leyva, profesora de Historia y guía de uno de los grupos de la secundaria básica “Carlos Ulloa”, en la provincia, considera que si la asignatura no está concebida sería bueno organizar un programa regular de Círculos de Interés y garantizar la especialización de maestros para dicha función.

Olvidada ha estado esta figura durante muchos años. Claudia Arroyo, estudiante de Sociocultural de la Universidad de Pinar del Río, encuestó como parte de su tesis en el pasado 2013, a 22 alumnos de noveno grado de la mencionada secundaria para analizar el desconocimiento de los aportes de Noda en la cultura pinareña. En la investigación, el ciento por ciento de ellos afirmó que ni en las clases de Historia ni de Español-Literatura se abordaba.

El biógrafo de Sandalio de Noda, Pedro Luis, expresa que algunas causas de esa ignorancia pudieran ser “la poca voluntad de divulgación por parte de los centros educacionales, los medios de difusión y otros sectores, la pérdida hacia la lectura y la monopolización de los audiovisuales”.

Sobre la misma cuestión, el investigador de la ciencia del Archivo Nacional, Rolando Misas, considera que “el problema es la poca difusión de la ciencia dentro de la historiografía en general y el insuficiente conocimiento sobre la historia agrícola, de ahí que las figuras relacionadas con esta sean poco estudiadas. Sin embargo, Noda en su tiempo fue muy reconocido, incluso, se ganó el respeto de nuestro Héroe Nacional”.

El Museo de Historia Natural de la provincia vueltabajera, antiguo Palacio de Guach, lleva el nombre de Tranquilino Sandalio de Noda. Su director, Leonardo Ramírez, asevera que “se realizan actividades abiertas al público  en fechas conmemorativas, donde es viable divulgar su obra. Pero se necesitan más espacios de promoción, como son las universidades y los medios de comunicación, pues debe ser un trabajo integrado”.

Fuera del ámbito pinareño es más utópico aún encontrar quién pueda, al menos, decir la procedencia del erudito. El Jefe del Departamento de Historia de la Universidad de La Habana, Edelberto Leyva Lajara,  plantea que “es difícil hablar de él porque prácticamente no es estudiado. La Historia de Cuba siempre ha estado centrada en rescatar momentos vinculados con el triunfo revolucionario y no otros que van más a la cultura general”.

En el Museo Nacional de Ciencias no se expone nada sobre Tranquilino y, según la museóloga Yasmín Peraza, “su nombre solo es mencionado junto al de Poey cuando se trata el descubrimiento de los peces ciegos, fuera de ahí, es muy poco conocido”.

Rutas para un rescate

Noda decidió escribir, durante sus años finales, un diario de enfermo, donde reflejó los quebrantos padecidos que aceleraron, seguramente, la llegada de la muerte el 27 de mayo de 1866.

“El carácter raro de su personalidad explica cómo, a pesar de poseer fincas y ser adinerado, se mantuvo autoaislado y sin vida social. Nunca ostentó de su riqueza y quiso que esta se destinara para un humilde entierro y para repartir entre los niños huérfanos menores de doce años”, alega el biógrafo Pedro Luis Hernández.

Ni un retrato auténtico se conserva de él, pues el cuadro que pintara Armando Menocal estuvo basado en descripciones de quienes lo conocían. Ni su casa en San Antonio de los Baños, donde murió, quedó en pie luego de un incendio. Ni un busto existe que honre al que nuestro Apóstol llamara “el sabio más laborioso de Cuba”.

En pos de revertir este escenario, sus biógrafos, entre los que está Jorge Freddy Ramírez, radicado también en Pinar del Río, preparan la compilación de las “Cartas a Silvia”, nunca antes recogidas como libro, para brindarlas al público en la próxima Feria del Libro de 2015. Asimismo, está en proceso la conformación de sus obras completas.

Pero, en tanto no se haga una tirada amplia de estos textos y se trabaje de conjunto con otras instituciones, seguirá pesando la triste realidad que el historiador Santovenia logró resumir muy bien: “Extraño es encontrar, no ya en la República, sino hasta en la misma provincia de Pinar del Río, quien sepa que Noda fue un vueltabajero cuyas inusitadas condiciones llegaron a ser tales, que al dirigir hoy una mirada en torno, no hallamos a uno siquiera que por digno sucesor de él pueda tenerse”.

Pie de foto: Tranquilino Sandalio de Noda incursionó en la agrimensura, la biología, la agricultura y llegó a convertirse en uno de los sabios de Cuba de todos los tiempos.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: De contraste (dos párrafos).
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Repetir un concepto en cada uno de los segmentos que se desea relacionar, pero empleando términos diferentes.
Tipo de cierre: De conclusión.
Tipo de reportaje: Interpretativo-Retrospectivo-Proyectivo.

Tema: Tranquilino Sandalio de Noda.

Situación problémica: Desconocimiento que existe sobre la figura de Tranquilino Sandalio de Noda, sobre todo en Pinar del Río.

Objetivos colaterales: -Abordar los aspectos fundamentales de la vida de Tranquilino Sandalio y el contexto en que se desarrolló. -Dar a conocer los aportes que hizo a la provincia y al país en general. -Mostrar los resultados de una encuesta realizada el año pasado sobre el desconocimiento de sus aportes a la cultura pinareña. -Divulgar acciones que se puedan hacer para dar a conocer al personaje.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Archivos de la Oficina del Historiador de Pinar del Río.

Arroyo, Claudia.: Trabajo de Diploma. Propuesta  de  un  plan  de  acción  para  la  promoción sociocultural de los aportes de Tranquilino Sandalio de Noda a la cultura pinareña en los estudiantes de 9no. grado de la ESBU Carlos Ulloa. Pinar del Río, Cuba. 2013.

Artículo del Julio Febles en el Diario de La Habana, en enero de 1952, titulado “Serenidad final de Noda”.

Hernández,  Pedro Luis; Ramírez, Jorge Freddy; Ortega, Gerardo: “Tranquilino Sandalio de Noda: El sabio vueltabajero”. Científico-Técnica. La Habana, Cuba. 2009.

Libro “Cien figuras de la ciencia en Cuba”, de un colectivo de autores.

Libro “Historia de la Geografía en Cuba”, de José Álvarez Conde. 1961.

Presentación y estimativa inicial del ‘Pasmoso Noda’. En: Somos Jóvenes. URL: http://www.somosjovenes.cu/

index/semana20/vitranquilin.htm.

Resultados de la encuesta realizada en la ciudad de Pinar del Río.

Santovenia, Emeterio: “Tranquilino Sandalio de Noda”. Imprenta Cubana. La Habana.1910.

Activas:

Pedro Luis Hernández, escritor independiente del Instituto Cubano del Libro. Fuente: Especialista. Tipo de juicio: De valor.

Roxana Grandía, estudiante de Preuniversitario. Fuente: Testigo. Tipo de juicio: Lógico.

Mabel Domínguez, profesora del Politécnico de Agronomía de Pinar del Río. Fuente: Testigo. Tipo de juicio: Lógico.

Fidel Izquierdo, subdirector de Educación de Pinar del Río. Fuente: Oficial-Implicada. Tipo de juicio: De valor.

Martha M. Leyva, profesora de Historia de la ESBU “Carlos Ulloa. Fuente: Testigo-Implicada. Tipo de juicio: Analítico.

Rolando Misas, investigador de la ciencia del Archivo Nacional de Cuba. Fuente: Especialista. Tipo de juicio: Analítico.

Leonardo Ramírez, director del Museo de Historia Natural “Tranquilino Sandalio de Noda” de Pinar del Río. Fuente: Oficial. Tipo de juicio: De valor.

Edelberto Leyva Lajara, Jefe del Departamento de Historia de la Universidad de La Habana. Fuente: Oficial-Implicada. Tipo de juicio: Analítico.

Yasmín Peraza, museóloga del Museo Nacional de Ciencias. Fuente: Especialista. Tipo de juicio: De valor.

Soportes:

Hecho: Desconocimiento sobre la figura de Tranquilino Sandalio de Noda, incluso, en la provincia de Pinar del Río.

Antecedentes: -Estudio de Tranquilino por parte del historiador Emeterio Santovenia en su libro “Tranquilino Sandalio de Noda”, de 1910. -Trabajo de Diploma realizado por la estudiante de Sociocultural, Claudia Arroyo. -Libro “Tranquilino Sandalio de Noda: El sabio vueltabajero”, escrito por Pedro Luis Hernández, Gerardo Ortega y Jorge Freddy Ramírez en 2009.

Contexto: A nivel nacional existen figuras en el ámbito de la ciencia que son muy poco conocidas o lo que se conoce de ellas es solo una parte de la obra en general. Más específicamente, hay un marcado desconocimiento de las personalidades de Pinar del Río, incluso, en la propia provincia.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: -Que las personas no se sientan motivadas a estudiar esta personalidad porque no se le da a conocer en las escuelas, en los medios de difusión y en otras instituciones, el tratamiento adecuado respecto a su vida y su trascendencia. -Que no existan posibilidades económicas de imprimir en una mayor tirada los libros que con tanto esfuerzo realizan los estudiosos del tema. -Que no se realicen de manera regular actividades y programas que contribuyan con la promoción de esta figura.

Proyecciones: Los biógrafos están preparando la compilación de “Cartas a Silvia” para presentarla como un volumen en la próxima Feria del Libro 2015. Asimismo, está en elaboración sus obras completas.