Blogia
Isla al Sur

Periodismo Retrospectivo-Trabajos docentes

UNA MUJER DE ARMAS Y LETRAS

UNA MUJER DE ARMAS Y LETRAS

Magdalena Peñarredonda es mínimamente mencionada en los libros de Historia de Cuba y apenas consta registro de su labor periodística.

WENDY GARCÍA MARQUETTI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En homenaje a la excelsa patriota Magdalena Peñarredonda Doley se levanta un busto en el Parque Libertad, del municipio de Artemisa, develado el 22 de julio de 1954. A pesar de ello, al recorrer las calles de la ciudad los pobladores desconocen a una mujer con una amplia labor revolucionaria y periodística.

Durante la investigación, la palabra habitual fue “No”. Donde quiera que se buscó información, las autoridades confirmaron el desconocimiento, sin embargo, no es difícil encontrar datos suyos en Internet o Ecured. Aquellas personas que tienen conocimientos acerca de la patriota, reconocen que ni durante sus últimos años dejó de luchar por la patria soñada de Martí.

Independentista desde siempre

Los datos en su biografía revelaron que nació en una finca de Quiebrahacha, Mariel, antigua provincia de Pinar del Río, el 22 de julio de 1846. Su madre le inculcó un espíritu rebelde y una educación liberal que formó en ella el apego a las tradiciones cubanas y un carácter resuelto que al madurar se transformaría en patriotismo y espíritu de sacrificio por la independencia.

La mayoría de los conocimientos que tenemos sobre Magdalena Peñarredonda Doley nos llegan a través de las investigaciones realizadas por la ariguanabense Ana Núñez Machín, en las que afirma que “convirtió su casa de La Habana en reconocido centro de tertulias literarias y políticas a las que asistieron figuras como Enrique José Varona, Manuel Sanguily y Julián del Casal. Los encuentros también sirvieron para la conspiración revolucionaria contra las autoridades españolas”.

Núñez Machín agrega que en 1888 fue procesada debido a la redacción de un artículo en El Criollo por el asesinato de su hermano Federico. Debido a este escrito fue exiliada hacia Estados Unidos por rebeldía política bajo la causa 294. Allí conoce a José Martí, informado de su prolífica labor conspirativa, e inmediatamente simpatizan. Él le obsequió un volumen de Versos Sencillos, en cuya dedicatoria escribió: “A la Sra. Magdalena Peñarredonda, modelo de paciencia y de patriotismo. Su amigo respetuoso, José Martí.”

“Fue nombrada al inicio de la Guerra del 95 como Delegada del Partido Revolucionario Cubano (PRC) y formó parte de la directiva de la Junta Patriótica Nacional en su fundación. En ambos casos fue la única mujer que desempeñó tal responsabilidad. Coordinadora de acciones encaminadas a apoyar al Ejército Libertador se desempeñó como el principal enlace entre Antonio Maceo y Tomás Estrada Palma, delegado del PRC”, reveló Abdel Moré, profesor de Historia en el Instituto Preuniversitario Urbano de Güira de Melena.

El profesor Moré agregó que dada la intensidad de su labor, nuevamente fue procesada “por auxiliar a los rebeldes” e ingresó en la Cárcel Nacional de La Habana el 4 de abril de 1898, donde permaneció hasta el primero de octubre del propio año. Durante ese tiempo defendió los derechos de las mujeres reclusas y fue requerida por las autoridades carcelarias. Como cronista fiel, denunció públicamente la política criminal de Reconcentración de Valeriano Weyler.

“Era una acérrima opositora de la intervención norteamericana de 1898, denuncia abiertamente las ambiciones de los círculos de poder de los EEUU con respecto a Cuba. Desde la prensa artemiseña y habanera se opuso a la Enmienda Platt. Al culminar la guerra es ascendida al grado de Comandante del Ejército Libertador, máximo grado militar alcanzado por una mujer”, afirmó Núñez Machín.

Detalles aportados por profesores de Historia de la Universidad de La Habana evidencian que se opone a la segunda intervención norteamericana en 1906, a la masacre de los Independientes de Color en 1912 y a la dictadura de Gerardo Machado. En su hogar y espíritu encontraron asilo los jóvenes de la Universidad Popular José Martí, los intelectuales de Falange de Acción Cubana, del Grupo Minorista, los combatientes del Movimiento de Veteranos y Patriotas, las mujeres que en 1923 organizaron su primer congreso nacional, así como dirigentes de sindicatos obreros.

Murió el 6 de septiembre de 1937 en la casa 46 de la Calle Yara, Artemisa. Dueña de valiosas prendas que simbolizan el espíritu de lucha del Sexto Cuerpo de Ejército Libertador en Vueltabajo y que le fueron entregadas por sus valiosos servicios: un pedazo de la camiseta con que dieron sepultura al Titán de Bronce y un fragmento de madera perteneciente al bote en el que Maceo cruzó la bahía de Mariel burlando la Trocha de Mariel a Majana.

Pluma en mano

Jorge Domingo Cuadriello, investigador del Instituto de Literatura y Lingüística “José Antonio Portuondo Valdor”, refiere que no se ha realizado en el Instituto alguna investigación dedicada a su obra, sino que este trabajo ha quedado relegado a los investigadores provinciales, debido al desconocimiento que hay acerca de la figura de Magdalena.

Agrega que existen muy pocos libros que hablen de su faceta periodística y entre ellos están: la Enciclopedia Cuba en la mano y Mujeres en el Periodismo Cubano, de Ana Núñez Machín. Mientras que la Enciclopedia solo refiere que “pasada la guerra se dedicó al periodismo”, el libro de Núñez Machín (Editorial Oriente, 1989) dedica todo un capítulo a su faceta de periodista.

Debido a la discriminación de género durante la época en la que vivió, estuvo obligada a escribir –y luchar-, con varios seudónimos: la Delegada de Vueltabajo, Doley, Constancia, Maine, Benito Gómez y Máximo Juárez, entre otros. Destacan los dos últimos, pues expresan su admiración por el Benemérito de América y el Generalísimo, según refiere Ana Núnez. Colabora, escribe y edita varias revistas como Revista del Cubano Libre, La Nación, Pluma Libre (Artemisa), La Noche, El Triunfo y El sufragista, la cual dirigió, entre otras.

En entrevista con Núñez Machín quedó aclarado que luego de acabada la guerra se dedica por completo a luchar desde la palabra impresa. Escribía con naturalidad y soltura, donde no sobraban palabras y cada idea era perfectamente entendible. Procuraba que sus trabajos aparecieran sin erratas y eso le trajo más de una discusión con los linotipistas. Su estilo directo y punzante, su voz adolorida y rebelde, son una alerta para las conciencias.

Agrega que utilizó su oficio como tribuna. Su militancia revolucionaria la convirtieron en la más renombrada y polémica mujer periodista, no sólo en la prensa de Artemisa, sino también en la capital del país. Sus escritos defendieron, particularmente, los derechos de la patria y de la mujer. En este sentido destacó su trabajo “Epidemia mortal”.

Olvidada en la Historia

Un sondeo entre estudiantes universitarios de Historia, Periodismo y Letras, de la Universidad de La Habana, muestra que es desconocida, incluso en su faceta revolucionaria. Los profesores de estas tres carreras argumentan su no estudio a dos razones fundamentales.

Mientras unos aseguran que es muy importante su obra, pero es imposible incluir a todas las personalidades en el plan de estudio por falta de tiempo, otros la descartan por la “baja calidad” de sus trabajos, aún cuando el propio Enrique José Varona dijera de ella: “Todo lo que de usted proviene en relación con nuestros asuntos políticos, merece seria atención. Su historia patriótica nos lo impone”.

Los libros de historia utilizados en la Enseñanza Media y el de Historia de Cuba 1492–1898 (Editorial Pueblo y Educación, 2001) la mencionan fugazmente entre las mujeres que se incorporaron a la Guerra de 1895, pero no dan ni un dato más acerca de su persona.

Estudiantes pinareños y artemiseños de nivel universitario como José Antonio Rigual no la reconocen ni siquiera por su labor revolucionaria en la región. Existen excepciones, como es el caso de Jorge Yaser Nava, pero son los que la han estudiado por propia voluntad y no por recomendación o mención por parte de los profesores.

Pocos estudios recogen la vida de la patriota. El más reciente es llevado a cabo por Edel Mayol Bersach, director municipal del Museo de Historia de Mariel y presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba del municipio, junto a Berta Martínez, investigadora artemiseña.

“Comenzamos este minucioso estudio acerca de la vida de Peñarredonda hace alrededor de un año”, cuenta Mayol. También comenta que los fondos documentales utilizados son algunos artículos del Archivo Nacional y publicaciones originales halladas en la basura por la profesora Martínez.

“El proyecto ha comenzado a develar en profundidad todas las facetas de la vida de Magdalena. Algunos de los errores descubiertos podrían ser la equivocación al ser mencionada en el libro de texto de 9no grado cuando su apellido es cambiado”, agrega.

Dentro de los esfuerzos realizados por destacar su figura destaca que al organizarse la nueva provincia de Artemisa en 2011, Magdalena Peñarredonda no es seleccionada como Patriota Insignia de la provincia al ser elegido Ciro Redondo.

No es difícil comprender por qué no fue nombrada con dicho título. Ciro Redondo se encuentra más cercano en el tiempo, es más conocido, e incluso, aún viven personas que pueden hablar de él, aunque no queda duda que la obra de Peñarrodonda es mayor que la de Ciro, debido a que vivió más tiempo.

Dentro de las causas del desconocimiento de la figura destaca una: la discriminación a la que estuvo sometida. Por este motivo, la mayoría de los documentos que componen su obra no fueron conservados adecuadamente. Esto impide que en la actualidad sea posible un estudio muy profundo debido a la falta de bibliografía.

Mientras, solo queda la esperanza que de que no pase al olvido, sino que encuentre en este trabajo un modesto y digno rescate de la revolucionaria y periodista que fue. Conocerla en todas sus facetas será el máximo homenaje que pueda tener.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo entrada: De presentación del tema.
Tipo de cuerpo: De Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Mención de palabras clave empleadas antes.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.

Tema: Figura de la patriota y periodista Magdalena Peñarredonda.

Situación problémica: Desconocimiento de su figura.

Objetivos colaterales: Redescubrir a la figura. Conocer proyectos actuales con respecto a ella. Investigar las causas de su desconocimiento.

Soportes:

Hecho: A casi 60 años de la inauguración del monumento a la patriota Magdalena Peñarredonda Doley, en el Parque Libertad, del municipio de Artemisa, sus habitantes siguen desconociendo a esta mujer de armas y letras.

Antecedentes: Existen pocos estudios con respecto a su figura.

Contexto: Estudiantes pinareños y artemiseños desconocen de una figura que se destacó por su lucha independentista en esa zona.

Proyecciones: Se realiza en estos momentos una minuciosa investigación con el objetivo de rescatar su figura.

Fuentes:

Documentales:

Colectivo de autores: Historia de Cuba 9º grado. Editorial Pueblo y Educación. Ciudad de La Habana, Cuba. 1991. pp. 132, primer párrafo.

Colectivo de autores: Historia de Cuba, Nivel Medio Superior. Editorial Pueblo y Educación. Ciudad de La Habana, Cuba. 2010. pp. 145, tercer párrafo.

Enciclopedia “Cuba en la mano”. Enero de 1940.

Núñez Machín, Ana: Mujeres en el Periodismo Cubano. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, Cuba. 1989. pp. 27-32.

Torres-Cuevas, Eduardo y Oscar Loyola Vega: Historia de Cuba 1492-1898. Formación y liberación de la Nación. Editorial Pueblo y Educación. Ciudad de La Habana, Cuba. 2001. pp. 361, segundo párrafo.

No documentales:

Ana Núñez Machín, escritora del libro “Mujeres en el Periodismo Cubano”. Tipo de fuente: Oficial. Tipo de juicio: Analítico.

Edel Mayol Bersach, historiador del municipio de Mariel, Artemisa. Tipo de fuente: Oficial y experta. Tipo de juicio: Analítico, valorativo y proyectivo.

Estudiantes de Periodismo, Historia y Letras de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: No implicados. Tipo de juicio: Analíticos.

Jorge Domingo Cuadriello, investigador. Tipo de fuente: Oficial y experta. Tipo de juicio: Analítico.

Jorge Yaser Nava, estudiante de Periodismo de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: No implicada. Tipo de juicio: Analítico.

José Antonio Rigual, estudiante de Periodismo de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: No implicada. Tipo de juicio: Analítico.

Abdel Moré, licenciado y profesor de Historia en el Instituto Preuniversitario Urbano “Eugenio María de Hostos” de Güira de Melena. Tipo de fuente: Oficial. Tipo de juicio: Analítico.

Profesores de Letras y de Historia en las carreras de Periodismo e Historia de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: Oficiales y expertas. Tipo de juicio: Valorativos.


 

VÍCTIMA DEL ASESINATO EN BARBADOS

VÍCTIMA DEL ASESINATO EN BARBADOS

Jorge de la Nuez Suárez es un mártir del municipio de Güira de Melena que falleció en la voladura del avión de Cubana de Aviación en Barbados, pero, ¿cuánto saben en realidad los habitantes del pueblo acerca de su vida?

WENDY GARCÍA MARQUETTI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A 38 años de la voladura del avión de Cubana de Aviación en Barbados, algunos de estos mártires no son suficientemente recordados. Este es el caso de Jorge de la Nuez Suárez, un hombre que nació en una familia de bajos recursos e hizo mucho por construir la Revolución que hoy disfrutamos.
Penoso resulta que los habitantes de su tierra natal prácticamente lo desconozcan y siga relegado a las hojas de su biografía, una tarja en la casa que vivió y una mención durante las clases de Historia de la localidad.

Un joven revolucionario

Jorge de la Nuez Suárez nació en Güira de Melena, actual provincia de Artemisa, el 2 de enero de 1939, hijo de Mateo y Zoyla Urbelina, de procedencia obrera, según acta del registro civil. Su padre era albañil y la madre despalilladora y luego ama de casa. Inició los estudios primarios a los seis años de edad en la Escuela “El Paraíso”.

Según los datos ofrecidos por Nilma Ravelo Cabrera, directora del Museo de Historia Municipal, por problemas económicos y necesidad de la familia no continuó estudiando y con 10 años comenzó su vida laboral en tareas agrícolas como la cosecha de la papa y el tabaco en la finca El Tumbadero. Vendió frutas y viandas por el pueblo y más tarde, ya con 14 años, trabajó como aprendiz de albañil. Sin embargo, debido a su interés, una profesora le brindó clases gratuitamente durante las noches y logró terminar los estudios hasta el sexto grado.

“Posteriormente, se incorporó a la banda de música municipal bajo la dirección del profesor Salazar. Además, se le podía ver junto a su padre, bombero voluntario, en el carro cuando la sirena sonaba y a pesar de su juventud, no había quien lo bajara del vehículo y le impidiera cumplir esta misión”, agregó Ravelo Cabrera.

Jesús Villar, Maestro Benemérito de la Logia Masónica municipal y estudioso de la historia local, apuntó que formó parte de la Logia Caballeros de la Luz en la localidad, junto a Lázaro “Cumbito”, Rolando (El Pelú), Norberto Alfonso y Eloy Valle.

Otras notas de su biografía confirmaron que laboró en la construcción como peón de albañil en obras públicas, entre ellas, la construcción de las aceras de Güira. Debido a su desempeño, fue objeto de elogios por parte del Alcalde Municipal, Benjamín Delgado, en la década de los 50.

Dentro de los detalles ofrecidos por la Enciclopedia Colaborativa Cubana (Ecured), se incluyó que junto con Joseíto del Toro, Nazario Pérez “Zuro” y otros compañeros, comenzó en la lucha clandestina contra el régimen de Batista. Lo mismo repartía proclamas que vendía y compraba bonos del Movimiento 26 de Julio. Debido a su accionar, se fue destacando en el grupo hasta el triunfo de la Revolución.

Su hermano Jesús de la Nuez, conocido como Chicho, relató que “se incorporó de inmediato a un grupo encargado de la toma de los cuarteles de la Guardia Rural y la Policía. Además, participó en la persecución y aprehensión de varios chivatos de Fulgencio Batista, y cooperó en la Zona Fiscal y el Ayuntamiento”.

“Criado en un ambiente ameno, a pesar de las dificultades económicas, nunca dejó de ser alegre y ayudar a los demás. Compartía lo que tenía y cuando pudo incorporarse al proceso revolucionario lo hizo sin pensarlo dos veces. Para él, lo más importante era la familia, los amigos, y la patria”, agregó Chicho.

Luchando en revolución

Su hermano confirmó su participación en las movilizaciones de la Revolución y estuvo junto al pueblo el 28 de septiembre de 1960, cuando Fidel planteó la creación de los Comité de Defensa de la Revolución: “De regreso al pueblo, fue de los primeros dirigentes iniciadores de la organización y formó parte de la Dirección Municipal, junto a Sergio Hernández, José del Toro, Marcos Alfaro, Eloy Valle, entre otros”, evocó.

Quedó reflejado en su biografía que, además de su preparación cultural, también se preparó militarmente. Para ello cursó la Escuela de la Chorrera, las Escuelas Municipales del Círculo de Instrucción Revolucionaria, la Escuela Básica de Instrucción Revolucionaria y la Escuela Nacional de Instrucción Revolucionaria "Osvaldo Sánchez Cabrera”.

“Más tarde, cuando Fidel creó la Milicia Nacional Revolucionaria debido a los ataques y amenazas de los Estados Unidos, fue fundador de las mismas en la localidad, junto a Ciro Pedro González “Pepe”. Con la creación del Batallón 180, sería nombrado Jefe de la 1era. Compañía y participó en la limpia del Escambray”, afirmó Eloy Valle, miembro de la dirección municipal de la Asociación de Combatientes.

Valle, uno de sus mejores amigos, agregó que Jorge participó en el sepelio de las víctimas de los bombardeos norteamericanos el día 15 de abril de 1961 a los aeropuertos de Santiago de Cuba, San Antonio de los Baños y Ciudad Libertad. “El día 17, en horas de la mañana, partió hacia Playa Girón, junto a las fuerzas del Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria y fue uno de los héroes güireños en esta primera victoria sobre el imperialismo en América”, recordó con orgullo.

En artículo recogido en el No. 137 de la revista Mar y Pesca, quedó plasmado que durante la Crisis del Caribe fue movilizado de nuevo con la Unidad Militar 2048, en la Isla de la Juventud. Concluido el curso y listo para laborar en la Marina de Guerra Revolucionaria como Comisario Político, tuvo que ser desmovilizado por problemas de salud.

Luis de la Nuez, uno de sus primos, destacó que laboró a finales de los años 60 en la Universidad de La Habana, en el cargo de responsable de transporte, donde fue elegido como dirigente del Comité del Partido Comunista de Cuba (PCC). Agregó que su ascenso fue, finalmente, como líder de los núcleos del Partido en el sector de la Pesca y, dentro de ella, en la división camaronera.

“En 1973 un compañero, José del Toro, Secretario del Comité del PCC en el Instituto de la Pesca, lo llevó para la Flota Camaronera, donde fue elegido Secretario General del núcleo del PCC”, comentó Chicho. Por su destacada labor le entregaron la Distinción Aracelio Iglesias.

La directora del Museo de Historia de Güira de Melena explicó que en 1976, durante el ejercicio de sus funciones en este sector de la industria, fue enviado a la República de Guyana para llevar las orientaciones y ver a los compañeros que allí laboraban en los centros de Acopio y de Pesca. A su regreso, el 6 de octubre de 1976, abordó el avión de Barbados y murió en el brutal atentado terrorista.

Al morir contaba con 37 años de edad. Por la labor desempeñada a lo largo de su vida, obtuvo otras condecoraciones como la medalla XX Aniversario de Playa Girón (postmorten) y el Sello de Fundador del Batallón 180.

Una historia perdida

Lo que en inicio pareció una labor sencilla debido a la cercanía que ofrecía descubrir quién era Jorge de la Nuez, se convirtió en una tarea titánica. La estancia fuera del país de algunos familiares y el historiador del municipio, así como la clásica batalla al intentar obtener información de las instituciones, hicieron que la realización de este reportaje fuera realmente ardua.

A pesar de la cantidad de detalles recogidos por los trabajadores del Museo, los fondos bibliográficos del Museo de Historia Municipal y los aportados por los testimonios de sus familiares, la pregunta que aún no tiene respuesta es por qué esta figura, pilar de la labor revolucionaria en Güira de Melena, permanece en el olvido de muchas personas o recordado solo como “el hombre que murió en el atentado de Barbados”.

Así lo identificaron los escolares del Instituto preuniversitario urbano “Eugenio María de Hostos” durante un sondeo realizado a 50 alumnos de duodécimo grado. Al respecto, Lauren Luis, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media del centro, comentó: “Es triste cuando los alumnos lo recuerdan así, sobre todo porque es un héroe cercano a nosotros en el tiempo. No luchó contra los españoles, sino que transitó por las calles güireñas hace relativamente poco”.

Rastrearlo a través de su labor en la Flota Camaronera es complicado, comparable con intentar armar un rompecabezas de mil piezas donde faltan muchas. Debido a la desaparición del Ministerio de la Pesca, la absorción de la Industria Pesquera por la Alimentaria y otra serie de elementos, aún es complejo comprobar todas las referencias que tienen que ver con esta faceta de su vida.

El municipio se ha encargado de alguna manera de destacar esta figura. Al respecto, Jesús Villar, quien también se desempeña como profesor de Historia en el Instituto Politécnico XI Festival, afirmó que si bien en la Logia no realizan, precisamente, actividades para recordarlo, si lo es por su labor e intentan evocarlo a partir de su trabajo dentro de la organización.

La casa donde residía cuenta con una tarja que le recuerda y la Escuela de Oficios del municipio lleva por nombre Jorge de la Nuez Suárez. En los centros estudiantiles se dan charlas acerca de su labor cada vez que se celebra un aniversario del atentado terrorista. Lo extraño es, que aún así, persista el desconocimiento.

La respuesta a esta interrogante la ofreció el Licenciado en Historia Roberto de Jesús Corvo López, quien se desempeña como profesor de la asignatura en el preuniversitario municipal: “No basta con incluir la mención de Jorge en las clases de Historia de la localidad, ni que los alumnos visiten una vez la tarja y la mantengan en buenas condiciones, lo importante es inculcarles lo valioso que es ese conocimiento”.

Agrega que no sentir esta pertenencia por la historia municipal no es su culpa y no es solo un fenómeno güireño. A su parecer, de la Nuez permanecerá en este olvido mientras que no se deje de ver la historia como una asignatura aburrida y se cambien las perspectivas para que sea considerada como una necesidad del conocimiento y de la preparación política, ideológica y social en nuestra sociedad.

FICHA TÉCNICA:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación de la situación.
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Mención de palabras claves empleadas antes.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.

Tema: Figura de Jorge de la Nuez Suárez, héroe local de Güira de Melena.

Situación problémica: Desconocimiento de su figura en la población güireña.

Objetivos colaterales: Redescubrir la figura. Investigar las causas del desconocimiento.
Soportes:

Hecho: No obstante de ser un héroe local, el mártir Jorge de la Nuez Suárez sigue siendo recordado solo por morir en la voladura del avión de Cubana de Aviación y no por su obra ni su vida.

Antecedentes: A pesar de ser un héroe cercano en el tiempo, solo sus familiares y amigos íntimos lo recuerdan.

Contexto: Estudiante güireños no lo reconocen por su nombre, solo por ser “el hombre que murió en el atentado de Barbados”.

Proyecciones: La Logia Masónica intenta rescatarlo por su labor dentro de la institución.
Fuentes:

Documentales: Biografía existente en el Museo Municipal de Historia de Güira de Melena, datos de la Enciclopedia colaborativa cubana, actas del registro civil y No. 137 de la revista Mar y Pesca.

No documentales:

Nilma Ravelo Cabrera, directora del Museo de Historia Municipal. Oficial y especialista. Analítico.

Eloy Valle, miembro de la dirección municipal de la Asociación de Combatientes. Oficial y testigo. Analítico.

Jesús Villar, Venerable Maestro de la Logia Masónica del municipio. Oficial y especialista. Analítico.

Luis de la Nuez, uno de sus primos. Implícita. Analítico.

Jesús de la Nuez, uno de sus hermanos. Implícita. Analítico.

Lauren Luis, estudiante de 11º grado y presidenta de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media del IPU municipal. No implicada. Valorativo.

Roberto de Jesús Corvo López, licenciado en Historia y profesor de la asignatura. Oficial y especialista. Valorativo.

¿QUÉ PASÓ CON DON GERARDO?

¿QUÉ PASÓ CON DON GERARDO?

A 135 años del natalicio del historiador guanabacoense Castellanos García, pocos han sido los intentos para rescatar y divulgar sus trabajos.

Este trabajo obtuvo Premio Relevante en el Forum de Historia de la Universidad de La Habana, 2014.

Texto y foto:
ZULEMA SAMUEL DEL SOL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los biznietos de Gerardo Castellanos García, a 135 años del natalicio del investigador (2014), se preguntan por qué su obra no aparece en librerías, no se presenta en las clases de Historia de Cuba y apenas es un referente de volúmenes mínimos en bibliotecas especializadas.

Esperanza, la hija del ilustre estudiosos de José Martí, les cuenta del muchacho de Cayo Hueso, emigrado a Cuba con 20 años, en 1899. Relata las andanzas independentistas que realizó en Estados Unidos y sus más de 40 libros, dentro de los cuales destacan las biografías de Calixto García, Serafín Sánchez, Néstor Aranguren, Juan Bruno Zayas, Ignacio Agramonte y la primera que se escribiera de Francisco Gómez Toro.

Ella guarda las hojas mal encuadernadas de un viejo discurso de Néstor Carbonell y Rivero, miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras y otras instituciones de la época, durante la sesión solemne dedicada al primer aniversario de la muerte de Castellanos García, en 1957. Este escrito recoge las proezas de su padre como individuo de número de la Academia de Historia, integrante de la Sociedad Geográfica y presidente del Liceo de Guanabacoa.

Sin embargo, “esta figura no se incluye en el actual plan de estudios de la carrera de Historia porque no se considera una de las más representativas dentro de la dinámica socio-política, ni de la producción historiográfica de la Isla en el siglo XX, si de aportes se trata”, aseguró Fabio Fernández Batista, a cargo del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana.

Por su parte, Pedro Pablo Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Martianos (CEM) y encargado de la edición crítica de las obras completas de José Martí, explicó que “García es un hombre relevante dentro del gremio. Lo recuerdan a él y a su obra quienes deben hacerlo. La misma historia va decantando las figuras y no podemos orientar a los medios de comunicación y a la memoria de una sociedad hacia todas las personalidades de las distintas épocas”.

Gerardo Castellanos recopiló en varios volúmenes la historia de Guanabacoa, localidad en la que residió gran parte de su vida. Esta labor investigativa lo convirtió en una figura representativa de la zona, donde se mantiene conservada la residencia que habitó, ahora custodiada por una pequeña tarja biográfica.

“La influencia del mambí de la pluma, como lo llamaban sus contemporáneos, cobró tan altos vuelos en este territorio, que los vecinos y autoridades del lugar decidieron otorgarle su nombre a la Biblioteca Municipal durante toda una década (1959-1969). En la actualidad, todavía hay quienes revisan los escritos y pertenencias de Gerardo, guardados en dicha institución, y celebran junto a los pobladores de la zona los aniversarios cerrados de su natalicio y defunción. Sin embargo, fuera de los límites de la otrora villa, se ha tornado un desconocido”, explicó Lourdes Mellet, directora del Museo de Guanabacoa.

Sobre el tema, Horacio Díaz Pendás, asesor Nacional de Historia del Ministerio de Educación, advirtió que es muy difícil incorporar en la carrera a las personalidades de los diferentes municipios que hubo en el pasado e incluso en el presente. No obstante, cada esfuerzo realizado en pos del rescate de sus obras es válido y necesario, ya que si vemos este desconocimiento desde la perspectiva cultural de las próximas generaciones, la situación se vuelve preocupante.

Otro motivo de su escasa mención pudiera ser que hombres como Gerardo, con un enfoque narrativo de los hechos no son estudiados porque no marcaron hitos en el modo de proyectar un determinado contexto o simplemente porque no seguían métodos científicos de mucho valor desde el punto de vista de la historiografía actual, explicó René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba.

Rodríguez, Premio Nacional de Historia en el año 2010, secundó esta idea al relatar las vicisitudes sufridas por el CEM durante el proceso de reedición realizada al libro Misión a Cuba. Cayo Hueso y Martí, en el 2009, donde la ausencia de referencias bibliográficas que caracterizaba la obra de Gerardo Castellanos dificultó la labor investigativa de los editores. Aunque destacó que esto no le resta valor testimonial o crítico al texto.

Pero detrás del olvido casi general ante este tipo de figuras, se esconde un problema mayor. Así lo explicó Fernández Batista al atribuir la poca divulgación de la obra de personalidades como Castellanos a la pendiente reconstrucción de la historia intelectual de la Cuba Republicana.

“La época neocolonial es un período todavía muy visto en blanco y negro, muy centrado en los aspectos político-económicos donde la dinámica ideológica no ha sido analizada con todos sus matices, que haya vacíos sobre una figura como Gerardo Castellanos es lógico si tenemos en cuenta la ignorancia existente sobre la República, en general”, agregó.

Díaz Pendás defendió la búsqueda que se realiza en la actualidad hacia una nueva visión de la etapa republicana, ya que en nombre de la crítica antiimperialista fue presentada durante años como “un monolito de maldad, ausente de las aristas y la policromía que distingue a la historia”.

Sea cual sea la razón de las escasas referencias a su trabajo tanto en el gremio como en las aulas y librerías, no se puede, como enunció Pendás, perder otro minuto de la vida de estos hombres en los cuales se guarda la esencia de la Cuba verdadera.

Pie de foto: Portada del ensayo Elogio del Sr. Gerardo Castellanos García, del fallecido investigador cubano Néstor Carbonell y Rivero.

Ficha Técnica: 

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial Imaginativo.
Tipo de nota: Interpretativa explicativa.

Tema: El desconocimiento de la obra de Gerardo Castellanos García dentro del gremio de los historiadores.

Propósito: Ahondar en las causas de las escasas referencias propiciadas a Gerardo Castellanos García en la actualidad.

Objetivos colaterales: Mostrar la labor investigativa de Gerardo Castellanos durante la República. Contrastar  opiniones sobre la  importancia del estudio de esta figura en la actualidad.

Estrategia de fuentes:

Directas:

Fabio Fernández Batista, licenciado a cargo del Departamento de Historia de Cuba de la Universidad de La Habana (Oficial, Implicada).

Pedro Pablo Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Martianos (CEM) y encargado de la edición crítica de las obras completas de José Martí, Premio Nacional de Historia 2010. (Oficial, experto)

Lourdes Mellet, directora del Museo de Guanabacoa (Especialista, Implicada).

Horacio Díaz Pendás, asesor Nacional de Historia del Ministerio de Educación (Especialista).

René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba (Oficial).

Documentales:

Carbonell y Rivero, Néstor: Elogio del Sr. Gerardo Castellanos García. Ed. El Siglo XX, La Habana, 1957.

Castellanos García, Gerardo: Misión a Cuba. Cayo Hueso y Martí. Ed. Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2009.

Soportes a emplear:

Hecho: El desconocimiento de la obra de Gerardo Castellanos García dentro del gremio de los historiadores.

Contexto: El aniversario 135 del natalicio de Gerardo Castellanos García.

Antecedentes: La obra de Gerardo Castellanos, relevante historiador de la República y figura representativa de Guanabacoa, ha sido poco referenciada en las últimas décadas.

Tipos de juicios:

Lógico-Analíticos: Algunas de las intervenciones del licenciado en Historia, Fabio Fernández Batista y el especialista Horacio Díaz Pendás contribuyeron al análisis de la situación problémica.

De valor: Se presentan valoraciones y criterios del Premio Nacional de Historia 2010, Pedro Pablo Rodríguez, el estudioso Horacio Díaz Pendás y la directora del Museo de Guanabacoa, Lourdes Mellet.

Lógico-Hipotéticos: La explicación dada por el presidente del Instituto de Historia de Cuba, René González Barrios.

EL “DETRACTOR” QUE MÁS APOYÓ SU RAZA

EL “DETRACTOR” QUE MÁS APOYÓ SU RAZA

Aunque olvidado por muchos a 104 años de su muerte, el autor de la Enmienda Morúa es aún tema de debate para algunos historiadores debido a su posición, a favor o en contra, de los Independientes de Color.

Texto y fotos: 
YOHANDRA MARÍA PORTELLES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.

En la calle Martín Morúa Delgado el toque legendario de tambores me guió al bembé, donde cuerpos negros y blancos bailaban acompasados, cual cimarrones alrededor de la hoguera del Palenque, y evocaban el espíritu de ese hombre lejano y olvidado en el tiempo.

Pero la avenida matancera de Pueblo Nuevo no es ya la misma que vio nacer, hace 157 años, al pequeño Martín, a quien no se le permitía frecuentar bachatas, sino trabajar y estudiar, sin solazarse en los barrios donde ñáñigos y santeros imponían los valores culturales que Fernando Ortiz develara con posterioridad.

Ya pocos recuerdan en Matanzas que una vez sus calles acogieron los pasos de aquel negro ilustre, cuyo nombre fue perdiéndose en el silencio y el olvido a causa del recelo de algunos y a la incomprensión de otros.

“El primer hombre de color que asumió la responsabilidad de una cartera ministerial en Cuba”, así lo definió Nicolás Guillén; pero evocarlo solo como político sería injusto, pues fue un reconocido periodista, escritor, crítico, conspirador por la libertad de su patria, de los negros y contra la discriminación racial.

Lo cierto es que fue mal juzgado por muchos, quienes no recuerdan sino aquel fatídico 11 de febrero de 1910, cuando aprobara la Enmienda Morúa, en cuyo artículo fundamental se proponía una modificación constitucional que afectaba al Partido Independiente de Color (PIC), debido a la composición étnica de este.

El documento impondría el presagio de una profecía fatal para el PIC al declarar: “No se considerará, en ningún caso, como partido político o grupo independiente, ninguna agrupación constituida exclusivamente por individuos de una sola raza o color, ni por individuos de una clase con motivo de nacimiento, la riqueza o el título profesional”.

El peso de la duda

¿Acaso desaprovechó Martín Morúa su posición como Ministro de Agricultura, Comercio y Trabajo para defender a la clase negra, o lo hizo según estimó conveniente? Estas interrogantes ya no encontrarán más respuesta que especulaciones de historiadores, pues se fueron con él los motivos que tuvo para proponer la mencionada enmienda.

Ercilio Vento, antropólogo e historiador de Matanzas, precisó al respecto: “El problema está en lo que él entendió por defender; si con ello venía al caso eliminar todo cuanto oliera al atraso cultural que supuso la conservación de las tradiciones, no alcanzó a ver el trasfondo del asunto; crearía una pseudocultura, en un sujeto de origen africano, a quien quiso pintar de blanco, obviando lo autóctono”.

Lo cierto es que Morúa luchó por mejorar la condición de sus semejantes en Cuba y logró ascender hasta el senado. Pedro García, historiador y periodista de la revista Bohemia, comentó: “Es necesario aplaudir sus esfuerzos e iniciativas. Cada hombre es hijo de su tiempo, es un riesgo juzgarlo extemporáneamente”.

A su vez, la Doctora en Ciencias Históricas Oilda Hevia, profesora de la Universidad de la Habana (UH) y miembro del Instituto de Historia Nacional, ilustró: “Él solo estaba siendo consecuente con su manera de pensar y con la realidad. Por duro que parezca, él y Juan Gualberto Gómez sabían que un Partido de Color no procedía en la Isla, no porque a la población negra no le asistieran razones para fundarlo, sino porque las élites blancas de la Isla movilizarían a la nación entera para destruirlos, como en efecto lo hicieron”.

Responde De Laguardia

Muchos se opusieron a la aprobación de la Enmienda, entre ellos Salvador Cisneros Betancourt, pero resonó con especial agudeza la intervención del senador Cristóbal De Laguardia, cuya declaración consta en el Diario de Sesiones del Senado del 11 de febrero de 1910, en la cual manifestó: “(…) Como el señor Morúa, comprendo los peligros de esa situación que todos conocemos y que nadie tiene inconveniente en designar por su nombre (…) Me atrevo a rogar al Senado que piense detenidamente esta cuestión, que crea como yo, que el remedio que se indica no es el conveniente, sino al contrario, será perjudicial”.

Pero la Doctora en Ciencias Históricas, Josefina Toledo, miembro del Instituto de Historia Nacional y profesora de la UH, afirmó que el peor error de Morúa fue haber sido títere de José Miguel Gómez; aquél, quizás, no vio la peligrosidad de la enmienda que promulgaba y sin pensarlo lanzó una propuesta que traería consigo, dos años más tarde, la masacre de los Independientes de Color, ese hecho lamentable que por suerte o por desgracia no alcanzó a presenciar, pues había fallecido poco después de aprobar la enmienda, el 28 de abril de 1910.

Los ¿Independientes? de Color

No le fue ajena a Morúa la circunstancia legal que amparaba al PIC como una organización de ciudadanos negros y mestizos, quienes reclamaban a los gobiernos de turno todo lo prometido en la Constitución de 1901 y que hasta la fecha les había sido negado sin reservas. Tampoco ignoraba el senador la inminente violación constitucional en caso de aprobarse, como sucedió al final, la controvertida enmienda.

“Los argumentos De Laguardia no dejaron de ser proféticos, pues dos años después de haber sido expuestos, el 20 de Mayo de 1912, la máxima dirigencia del PIC decidió dar inicio en varios sitios de la Isla, en especial en el territorio de la antigua provincia de Oriente, a una protesta armada”, expuso Oilda Hevia.

Liderada por su presidente, Evaristo Estenoz, y el General del Ejército Libertador, Pedro Ivonnet, tenía por objetivo derogar dicha enmienda y materializar el respeto al derecho de sufragio universal y libre emisión del pensamiento para todos los ciudadanos, tal cual estaba consignado en la Carta Magna”, concluyó la historiadora.

El otro Martín

Ceñirse solo al plano político, y más aún, a la enmienda y lo que ella representa, sería soslayar la historia de un hombre quien, más allá de sus errores, constituye un digno representante dentro del periodismo y la literatura cubana de finales del siglo XIX y principios del XX, de un patriota integrado a la causa revolucionaria desde sus posibilidades.

Las investigaciones muestran que, quizás, haber nacido libre, dentro de una familia conservadora, resultó en él como la incoherencia negro-blanco en cuanto a cultura y educación respecta. De padre vasco (Don Francisco) y madre africana, de nacionalidad gangá (Isabel), Martín Morúa nació en la ciudad de Matanzas el 11 de noviembre de 1857.

Se abrió al mundo en la modesta panadería de su padre, en el barrio de Pueblo Nuevo, pero su familia lo mantuvo siempre alejado de todo cuanto oliera a tradición africana y le inculcó, de cierta forma, el rechazo a estas manifestaciones.

“Casi adolescente comenzó a liderar entre los trabajadores, llegando a ser secretario de su gremio; atento a las hazañas mambisas, a la guerra sin cuartel de los que más allá de la llanura de Colón, en Las Villas, Camagüey y Oriente peleaban por la independencia y la abolición de la esclavitud”, describió Loreto Ramos, especialista del Archivo Nacional.

En enero de 1880 fundó el periódico El Pueblo, para defender los intereses de las personas de color, con el lema: “Sin libertad no hay vida, mas sin ilustración no hay libertad”, destacó Ramos.

El periodista y literato

Luego de sufrir prisión en el castillo de San Severino, juzgado por el contenido de El Pueblo, pudo salir del país hacia Estados Unidos; allí aprendió inglés, francés, portugués, italiano, e incluso volapuk (creado por un políglota alemán, aspirando que fuese el idioma universal).

Nombrado vocal del Comité Revolucionario Cubano de Nueva York,  permaneció en Cayo Hueso hasta 1890, donde trabajó como lector de tabaquería, escribió su primera novela, Sofía, y comenzó a adoptar otras posturas políticas que lo vincularon al autonomismo.

Según el periodista Leonardo Depestre Catony, por esta etapa dio a conocer un folleto que constituyó una ácida crítica, titulado Las novelas del señor Villaverde, pues para Morúa, el autor de Cecilia Valdés estaba “dominado por las preocupaciones de aquel vergonzoso período”, o sea, introducía en la trama elementos discriminadores.

“El realismo de Villaverde es el que es porque no adoptó en su gran novela criterios naturalistas, como Morúa en las suyas, las cuales, no obstante, jugaron un papel importante. Sofía es la primera obra de una serie que Morúa se propuso escribir bajo el título “Cosas de mi tierra”; la segunda, La familia Unzúazu, saldría a la luz en 1901,  cuando ya él resultaba personaje poderoso”, señala Depestre Catony.

“Tras ocupar diversas responsabilidades, se vincula al general José Miguel Gómez, sin abandonar el periodismo, pues funda La Libertad, dirige El Republicano, pero pocos recuerdan sus textos y actos, lejanos en el tiempo, polémicos, que dibujan un costado ineludible de nuestra etapa colonial y semicolonial”, reseñó el portal CUBARTE, sin autor referido.

Contigo el olvido

La historia premia a unos, olvida a otros, es sorprendente ver cómo, solo un dos por ciento, de 50 estudiantes universitarios matanceros entrevistados, conocen de forma superficial su figura, pues la localidad no tiene en cuenta a Morúa y le dejan pasar así, sin penas ni glorias.

¿Ya nadie recuerda acaso que aunque abrazó el autonomismo un tiempo, al producirse el alzamiento del 95 retornó al independentismo, que apoyó la Guerra Chiquita, que de retorno al separatismo mambí regresó a la patria en mayo de 1898 con los generales Julio Sanguily, Castillo Duany y Lacret en una expedición por Banes, Oriente?

“La verdad tiene un lenguaje sencillo que seduce a la más indiferente voluntad”, dijo una vez José Martí; pero yo, al llegar a la calle Martín Morúa, nunca pensé encontrar el eco del cuero del tambor, y mucho menos, las plegarias, que entre canto y rezo lo evocaban.

Terminada la ceremonia, Crescencio Martínez, el viejo negro Ifá, me preguntó: ¿Tú eres la periodista que viene por Morúa? Yo solo asentí, él alzó los brazos al cielo y exclamó: ¡Cuánto te he esperado, pensé que me moriría sin develar este secreto a la prensa: mi padre lo conoció y admiró, porque sabía que aquella dureza era solo la fachada de su hondo temor por ver lágrimas negras! 

Pie de foto: Del paso por la Historia al olvido de los hombres

FICHA TÉCNICA:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Uso de sinónimos. Encabezar un párrafo con una frase que remita al anterior.
Tipo de cierre: Narrativo-Anecdótico.
Tipo de reportaje: Interpretativo-Explicativo.

Tema: Las contradicciones existentes alrededor de la figura de Martín Morúa Delgado y su posición racial, con especial enfoque hacia la Enmienda Morúa.

Situación problémica: El desconocimiento por parte de las nuevas generaciones, fundamentalmente, de la figura de Morúa, provocado en gran medida por las especulaciones en torno a su posición racista y a la aprobación de la Enmienda Morúa, que para algunos atacaba al PIC, pero para otros lo defendía de una posible masacre por parte del gobierno, como en efecto sucedió. 

Objetivos colaterales: Colaborar a probar la inocencia del senador en todo lo que a la masacre de los Independientes de Color respecta. Buscar las causas de esa acusación, que lo hace responsable de la masacre de los Independientes de Color. Las opiniones contrarias y favorables de sus contemporáneos. Explicar con hechos concretos el porqué de la actitud de Morúa desde la investigación de profesores de Historia, entre otros especialistas. Probar que las acciones de Morúa estaban más bien dirigidas hacia la protección y defensa de su raza. También, retomar la vida del polémico político e intelectual, ya que ha quedado un poco al olvido, incluso en su natal municipio Matanzas.

Estrategia de fuentes

Documentales:

Artículo del portal CUBARTE (22 de abril de 2006) Martín Morúa Delgado en el tiempo.

Enmienda Adicional al Artículo 17 de la Enmienda Electoral, encontrado en el Archivo Nacional de Cuba, fondo: Congreso de la República de Cuba 1902-1959, ubicado en el  Diario de Sesiones del Senado. Sesión del 11 de Febrero de 1910, Legajo 943 No 42582.

Intervención del Senador Cristóbal de Laguardia respecto a la Enmienda Morúa, ubicado en el  Diario de Sesiones del Senado. Sesión del 11 de Febrero de 1910, legajo 943 No 42582, Archivo Nacional de Cuba, fondo: Congreso de la República de Cuba 1902-1959. 

Impresiones de la República en el siglo XX. LLoyds Greater Britain Publishing Company, 1913. LTD.

Impresiones literarias y otras páginas, La Habana, Edición de la Comisión Nacional del Centenario de Martín Morúa Delgado, 1957 (O.C de MMD, 5).

Integración cubana, La Habana, Edición de la Comisión Nacional del Centenario de Martín Morúa Delgado, 1957.

Activas:

Ercilio Vento, Antropólogo e Historiador de la ciudad de Matanzas. (Oficial).

Doctora en Ciencias Históricas Oilda Evia, profesora de la Universidad de La Habana. (Especialista).

Doctora en Ciencias Históricas Josefina Toledo, profesora de la Universidad de La Habana. (Especialista).

Pedro García, historiador y periodista de la revista Bohemia. (Especialista).

Loreto Raúl Ramos Cárdenas, especialista en archivística. (Técnica).

50 estudiantes universitarios matanceros encuestados. (No implicados).

Crescencio Martínez (Chencho), anciano descendiente de africanos, practicante de la religión Yoruba e Ifá que dirigió el Toque de tambores dedicado a Morúa. (Implicado).

Soportes:

Hecho: El paso casi inadvertido del 104 aniversario del fallecimiento de Martín Morúa en el municipio de Matanzas. Sin embargo, un hombre, cuyo padre le conoció, celebra un toque de tambores para conmemorar la fecha.

Antecedentes: El grado de desconocimiento de los jóvenes respecto a la figura de Morúa y el rechazo por muchos historiadores debido a algunas posturas que asumió.

Contexto: A 104 años de la muerte de Martín Morúa, es recordado apenas en el gremio de los historiadores y persisten aún en algunos de ellos los prejuicios en torno a la Enmienda Morúa; mientras en la población joven es prácticamente desconocido.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: El escaso u omiso trabajo de los historiadores de la comunidad para dar a conocer la figura histórica a los habitantes del lugar.

Proyecciones: A pesar de que no existen proyecciones para rescatar su figura en el estudio de la Historia, sería bueno que las nuevas generaciones de cubanos lo conociéramos mejor para reflexionar sobre su actitud tan controvertida y enrevesada para muchos, y tomar parte en este asunto desde una mirada contemporánea.

Tipos de juicios:

Analíticos: Para buscar respuestas a la problemática planteada como eje central del reportaje: Ercilio Vento, Oilda Hevia.

Sintéticos: Para conocer el nivel de desconocimiento de los jóvenes matanceros respecto a Morúa: 50 estudiantes universitarios encuestados.

De valor: Para obtener las opiniones de los especialistas e implicado sobre la actitud de Morúa y su repercusión: Pedro García, Josefina Toledo, Loreto Raúl Ramos Cárdenas, Crescencio Martínez.

EL YERNO CUBANO DE BENITO JÚAREZ

EL YERNO CUBANO DE BENITO JÚAREZ

El próximo 24 de junio se cumplen 188 años del nacimiento de Pedro Santacilia y Palacios, figura de la historia de Cuba poco conocida, a pesar de sus aportes a la causa independentista de 1868.

CINTHYA GARCÍA CASAÑAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

"Mi querido hijo Santa”, con esta frase comienza una carta escrita en enero de 1865 por Benito Juárez, Benemérito de las Américas, y pocos conocen que el destinatario de la misma sería el cubano Pedro Santacilia. En estas palabras encierra toda la ternura paternal que no pudo brindar a su único hijo varón, muerto tempranamente, y a las que el cubano hizo honores en su condición de amigo y yerno.

Santacilia llegó a tierras mexicanas en 1861 para quedarse definitivamente. “El fiel cubano”, como lo llamó Martí, desarrolló allí una labor política en contra de la colonia española, formó parte del equipo de gobierno de Juárez y, gracias a su gestión, México fue la primera nación en reconocer la beligerancia de la República en Armas.

Pero hoy día no es muy conocida su historia. En las luchas independentistas cubanas se destacaron varias figuras que, como Santacilia, han sido silenciadas, bien porque su colaboración fuese desde el exterior o porque con el tiempo se pierda la memoria histórica.

Despertar literario y presidio

Como si de un ajiaco se tratase, el 24 de junio de 1826, nació en Santiago de Cuba, Pedro Antonio Santacilia y Palacios, de madre dominicana y padre catalán, teniente de granaderos del ejército español. La familia propició una buena formación académica y, desde pequeño, promovió sentimientos libertarios en él.

Siendo un niño de diez años vivió la tragedia del destierro. El padre fue expulsado de la Isla por el capitán general Miguel Tacón y, con él, se iba toda la familia. “De esa etapa fueron sus primeros versos sobre Cuba, donde abundaban los signos de admiración al recordar la tierra natal y las ansias de libertad”, así lo afirma José Manuel Carbonell, en el libro Evolución de la cultura cubana.

En 1845, Santacilia regresó con la familia a Cuba. Se dedicó al magisterio y a las letras, dándose a conocer en círculos literarios como el Liceo Artístico de La Habana, institución que lo eligió socio de Mérito.

El primer acercamiento al periodismo, profesión que ejerció a lo largo de su vida, lo tuvo en publicaciones como El Redactor, El Orden, La Piragua y La Semana Literaria.

Según Josefina Ortega, periodista de La Jiribilla, en su artículo Tan cubano como mexicano, “los tiempos exigían más que estudios literarios, y luego de participar en proclamas libertarias, fue encarcelado en 1851 por sus actividades contrarias al régimen español”.

Permaneció en el Castillo del Príncipe hasta enero de 1852 en que, confinado a España, embarcó a bordo del bergantín español Victoria de Vigo y  abandonó Cuba para no volver.

Para el Doctor Ángel Pérez Herreros, Profesor Titular de la carrera de Historia en la Universidad de La Habana, la causa principal de que se desconozca esta figura es que “radicó la mayor parte de su vida fuera de la Isla, estuvo por varias ciudades españolas y Estados Unidos, hasta llegar a México, donde se establece finalmente”. 

Por su parte, Ladvia Gaspe Álvarez, investigadora auxiliar del Instituto de Historia de Cuba, cree que es importante rescatar del olvido a estas personalidades que desempeñaron un papel decisivo en el momento histórico que les tocó vivir.

“Mi querido hijo Santa”

Después de un amplio bregar, Santacilia se estableció en Nueva Orleáns, donde conoció a un mexicano que, a fuerza de voluntad e inteligencia, había llegado a ser gobernador del Estado de Oaxaca. Se llamaba Benito Juárez y quería constituir otro México. Desde entonces fue simpatizante de sus luchas.

“Me interesó mucho su historia desde que la leí. Luego del triunfo de Juárez, embarcó a México, donde creyó ir de paso, y en su suelo echó raíces definitivas”, así lo consideró Jesús Ibrahim de la Torre, lector asiduo de Juventud Rebelde, tras consultar el artículo Ilustres desconocidos, de Juan Morales, publicado en el diario en 2012.

Entre Santacilia y Juárez se inició un contacto por cartas, que se mantienen como referencia histórica. Ellos quedaron unidos por una profunda amistad y, más tarde, por lazos familiares. En mayo de 1863, Santacilia y Manuela, primogénita del prócer mexicano, se casaron primero de civil, y luego, en la Iglesia de Santo Ángel, en el Zócalo.

El Benemérito de las Américas llegó a llamarle “mi querido hijo Santa” y cuando los franceses invadieron México, le encomendó el cuidado de su esposa e hijas, y la difícil tarea de adquirir armas en Estados Unidos, entonces en plena guerra civil.

El fiel cubano

El 10 de febrero de 1875 llegó Martí a la capital mexicana. Manuel Mercado, su amigo, es quien lo presentó a  Santacilia, ya próximo a los 50 años y diputado federal. La fantasía no alcanza a imaginar qué le habría preguntado el joven Martí sobre Juárez.

Después de ese encuentro y tras conocer los sucesos de la vida del poeta santiaguero, Martí constató algunas coincidencias en ellos. Ambos, hijos de militares españoles y lanzados muy jóvenes al destierro, no tardó en llamarle “El fiel cubano”.

Pedro Santacilia tuvo el honor de ser secretario del presidente Juárez. En Justicia ocupó puestos prominentes. Fue diputado siete veces al Congreso Federal, contribuyó al desarrollo de la Reforma y ejerció influencia en el renacimiento de las letras mexicanas

Cuentan que, en ceremonia oficial celebrada en Nueva York en 1869, en la que fue nombrado agente revolucionario de la República en Armas, propuso un brindis... “Por la independencia de los pueblos americanos que están sujetos todavía a la dominación europea, ¡porque desaparezca de Cuba el pendón de Castilla!”

La obra literaria de un proscrito

Nunca abandonó la poesía, combinó la activa vida política con la inclinación literaria. Nos legó una poesía esencialmente cubana, que respondió a  su momento histórico.

El Doctor Ángel Pérez Herreros lo califica como un poeta menor. “No es Martí, ni Ángel Augier, pero tiene una obra notablemente reconocida en el Diccionario de Literatura Cubana, del Instituto de Literatura y Lingüística y en el fichero bibliográfico de la literatura mexicana del siglo XIX”, agregó.

La antología El laúd del desterrado y El arpa de un proscrito, son  poemarios que escribió y editó, en el que incluyó poesías suyas, de Heredia y otros emigrados con los que compartió la misma añoranza por la tierra que los vio nacer.  

José Lezama Lima, en su Antología de la poesía cubana, lo distingue como autor de una obra en verso «elegante, discreta, salvo en algunas odas, donde la expresión se vuelve más enfática».

Por su parte, Cira Romero, Máster en Ciencias de la Literatura Cubana, profesora de la Facultad de Artes y Letras, considera su obra “más cerca de la altivez herediana que del acento desolado de Zenea. Su verso, lleno de ansias patrióticas, es, al mismo tiempo, natural y sencillo”.

El origen de la letra de La Patriótica Costarricense, el segundo himno nacional de ese país, es de la autoría del cubano Pedro Santacilia. Se dice que la escribió en una de las paredes de su celda, cuando estaba preso en la Isla, anotándole como título “A Cuba”. 

La mayor de las Antillas en el corazón

Vivir lejos de las fronteras de su patria no lo apartó del compromiso con aquellos que luchaban por la libertad de la Isla. A instancias de Santacilia, México constituyó el primer país en reconocer la independencia de la República en Armas, lo cual agradeció Carlos Manuel de Céspedes en carta al presidente Juárez, en junio de 1869, en la cual reconoce que, “sus valiosas gestiones determinaron el reconocimiento de la beligerancia”.

Magdalena Rodríguez Alonso, Licenciada en Historia de Cuba y jefa de la cátedra de esa asignatura en la secundaria básica "1ro de Enero", del municipio Arroyo Naranjo, dice conocer los acontecimientos de la vida de Santacilia, pero no se imparte como contenido a los estudiantes.

En una encuesta realizada en dicha secundaria y dos más del propio municipio, las Adolfo del Castillo y Camila Ginerés, los resultados mostraron que ningún alumno conocía acerca del héroe.

"En la etapa de la Revolución del 10 de octubre de 1868, solo se menciona que México fue el único que permitió que barcos cubanos tocaran sus puertos, pero no se dice gracias al esfuerzo de quien”, agrega Rodríguez Alonso.

En el año 1975, la doctora Carmen Almodóvar Muñoz, profesora de la Universidad de La Habana, incluyó el estudio de la vida y obra  de Santacilia en  el programa de Historia y Filosofía de la Universidad de La Habana. Además de patriota, lo considera un hombre de la cultura cubana, a quien se debe mencionar al hablar de  poesía y de prensa.

Un sondeo aplicado a 70 estudiantes de la Carrera de Historia reveló que el 50 por ciento de ellos conoce, al menos, quien fue. A todos les llamó la atención una frase dicha por Santacilia, “¿Verdad que es muy agradable eso  de ser paisano de Heredia y de Maceo?”

Cubano de nacimiento, mexicano por adopción 

Al inaugurarse la oficina consular cubana en México, en 1902, fue el primero en inscribirse, para dejar constancia expresa de su ciudadanía. De ahí la confusión de que se le atribuya nacionalidad mexicana cuando nació en las cálidas tierras de Santiago de Cuba.

Sara Fernández, investigadora santiaguera, después de analizar datos publicados por el Centro de Investigaciones Jorge Tamayo, en México,  encontró la calle que lleva el nombre de Santacilia, en el barrio Los Olmos, Santiago de Cuba, según consta en el blog Elpiadoso.

Esa misma fuente acota que, María Eloísa Sánchez, vecina de esa calle, considera su figura poco conocida en los alrededores y que lo único que se sabe es que fue un patriota, pero nada más.

Ileana Báez Medina, quien atiende la sala de referencia de la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, de la Oficina del Historiador, recuerda que, en una ocasión, atendió la solicitud de un libro de poemas cuyo autor era “un mexicano llamado Pedro Santacilia”. Luego de una exhaustiva búsqueda, “solo encontré en el libro, La poesía lírica de Cuba, referencias de la obra de un cubano con ese nombre”. 

El 2 de marzo de 1910, a los ochenta y cuatro años de vida, murió en Ciudad México, donde se le dio sepultura, el venerable patriarca que fue tan azteca como los allí nacidos y tan cubano como los aquí residentes. Sus restos descansan allí, en la patria de Hidalgo, donde los admiradores riegan cipreses y flores en su tumba.

Pie de foto: En el tránsito que medió desde su nacimiento en Santiago de Cuba, hasta que la muerte lo alcanzó en México, combinó una activa vida política con la inclinación literaria.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De Contraste.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Sinónimos: para hacer referencia a Pedro Santacilia se utiliza, el venerable patriota, el poeta, el revolucionario cubano. Palabras claves que remiten a otras anteriores: esa misma fuente, dicha secundaria, después de ese encuentro. Subtítulos: Despertar literario y presidio, “Mi querido hijo Santa”, El fiel cubano, La obra literaria de un proscrito, La mayor de las Antillas en el corazón, Cubano de nacimiento, mexicano de adopción   
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.

Tema: Dar a conocer la historia de Pedro Santacilia, silenciado en la historia de Cuba.

Situación problemática: Desconocimiento de estudiantes de diferentes niveles de enseñanza así como de público especializado y no especializado sobre la vida de Pedro Santacilia y Palacios.

Objetivos colaterales: Resaltar cómo la labor que desarrolló en México influyó positivamente en la Revolución del 10 de octubre de 1868, aludir a su trabajo como periodista y poeta, incentivar la motivación por el estudio de su vida y obra.
 
Estrategia de fuentes:   

Activas especializadas: Doctor Ángel Pérez Herreros, Profesor Titular de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana; Ladvia Gaspe Álvarez, investigadora auxiliar del Instituto de Historia de Cuba; Cira Romero, Máster en Ciencias de Literatura Cubana, profesora de la Facultad de Artes y Letras (especialistas, expertos).

Magdalena Rodríguez Alonso, Licenciada en Historia de Cuba y Jefa de la cátedra de la asignatura en la Secundaria Básica "1ro de Enero"; Doctora Carmen Almodóvar Muñoz, profesora de la de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana; Sara Inés Fernández, investigadora santiaguera (especialistas).

Activa no especializadas: Ileana Báez Medina, quien atiende la sala de referencia de la Biblioteca Rubén Martínez Villena, de la Oficina del Historiador; Jesús Ibrahim de la Torre, lector de Juventud Rebelde; María Eloísa Sánchez, vecina de la calle Santacilia en Santiago de Cuba. (Secundarias)

Documentales:

Bueno, Salvador: El poeta Santacilia, vínculo entre cuba y México, en Figuras Cubanas del siglo XIX , La Habana, 1964, p.157-169.

Carbonell y Rivero, José Manuel: Evolución de la cultura cubana, La Habana, 1928, p.145-150.

Carbonell y Rivero, José Manuel: Los Poetas de "El laúd del desterrado", La Habana, 1930, p.170-173.

Diccionario de la Literatura Cubana del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba, Editorial Letras Cubanas, 1980, p.950-951.

Lezama Lima, José: Antología de la poesía cubana, La Habana, 1965, Tomo 3, p.284-286.

Morales Agüero, Juan: Ilustres desconocidos, artículo del Periódico Juventud Rebelde del 30 de junio de 2012.

Roig de Leuchsenring, Emilio: Costumbristas cubanos: Pedro Santacilia, en Carteles, La Habana, 30 de septiembre de 1945, p.38-39.

Articulo digital Tan cubano como mexicano de Josefina Ortega, periodista de La Jiribilla.
Consultado en http://www.lajiribilla.cu/2004/n167_07/memoria.html  el domingo 20 de abril de 2014.

Blog Elpiadoso:
Consultado en http://www.elpiadoso.com/

cultura/estampa-santanena/el-fiel-cubano-425.html el 2 de mayo de 2014.

Soportes:

Hecho: Conmemoración del 188 aniversario (2014) del natalicio de Pedro Santacilia y Palacios, figura actualmente poco conocida de la historia de Cuba.

Antecedente: El poeta y revolucionario cubano Pedro Santacilia fue desterrado muy joven de Cuba, pasó la mayor parte de su vida en México, pero colaboró con la Revolución de 1868, logró que la nación azteca fuese la primera en reconocer la beligerancia de los cubanos.

Contexto: Olvido de su figura histórica. Cuando se imparte esta etapa de las luchas independentista solo se menciona que México fue el primer país en reconocer la independencia de la República en Armas, pero no se dice gracias a quien.

Proyecciones: No las hay. La investigación se queda solo en el plano de la explicación.

Tipos de juicios:

Analíticos: Doctor Ángel Pérez Herreros, Profesor Titular de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana; Cira Romero, Máster en Ciencias de Literatura Cubana, profesora de la Facultad de Artes y Letras; Magdalena Rodríguez Alonso, Licenciada en Historia de Cuba y Jefa de la cátedra de la asignatura en la Secundaria Básica "1ro de Enero"; Doctora Carmen Almodóvar Muñoz, profesora de la de la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana; Sara Inés Fernández, investigadora santiaguera. En cada caso seleccionan una parte de la problemática para explicar con pruebas concretas, de acuerdo a la esfera en que se desenvuelve cada cual.  

Sintético: Ileana Báez Medina, quien atiende la sala de referencia de la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, de la Oficina del Historiador y María Eloísa Sánchez, vecina de la calle Santacilia en Santiago de Cuba. Proporcionan consecuencias del problema a partir de experiencias personales y  profesionales.

Los declaraciones dadas por las fuentes especializadas son juicios de valor, así como el criterio emitido por Ladvia Gaspe Álvarez, investigadora auxiliar del Instituto de Historia de Cuba y las fuentes no especializada, Jesús Ibrahim de la Torre, lector  de Juventud Rebelde, y María Eloísa Sánchez, vecina de la calle Santacilia en Santiago de Cuba; ofrecen su valoración, la conclusión del problema a la que arriban. 
 
 

DE AMORES… Y UN BOLERO

DE AMORES… Y UN BOLERO

La canción Nosotros, de Pedro Junco, encierra una incógnita que trasciende más allá de la muerte del autor.

LISANDRA AGUILAR WONG,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.    

Son las once de la noche y solo se escucha el estreno radial de la canción Soy como soy, en la voz de René Cabel. María Antonia, la hermana, sale a buscar ayuda, pero ya es demasiado tarde. Pedrito ha dejado de respirar y se disipa en el aire, a decir de muchos, tras la melodía que él mismo compuso.

El 25 de abril de 1943, la muerte arrebató del mundo al enigmático compositor y poeta pinareño de 23 años, Pedro Junco Redondas. Los conocidos del artista, en determinados momentos, discurrieron acerca de su vida, y en el afán por desempolvar la historia, los periodistas Luis Sexto y Pedro Viñas Alfonso, concibieron el libro Nosotros que nos queremos tanto, un testimonio de aquella existencia aún llena de varios por qué.

Cinco días después de su muerte, el periódico vueltabajero Vocero Occidental publicó una nota titulada Pedrito Junco Redonda, donde brindaba condolencias a sus seres queridos: “Todos, con su ida, perderemos algo: su familia, un tierno y prometedor retoño, la música, un verdadero compositor, Pinar del Río, un hijo ilustre y Vocero Occidental, un sincero y constante amigo…!”, pero en la publicación no se mencionaban las causas de la partida del artista.

¿La historia conocida?

Atiéndeme... Quiero decirte algo,
Que quizás no esperes,
Doloroso tal vez.

Junco nació el 22 de febrero de 1920 en Pinar del Río. A los seis años comenzó los estudios de piano y los profesores detectaron en él un talento musical innato Sus contemporáneos lo recuerdan alto, atlético, observador, apasionado y sensible con los amigos. Grandes cantantes de aquella época, como Rita Montaner y Esther Borja, incluyeron las obras de “Pedrito”  en su repertorio.

Cuentan que enfermó en septiembre de 1942 y los médicos recomendaron reposo por unos tres meses. Según constata un artículo publicado en el periódico Juventud Rebelde del 3 de febrero de 2011, titulado La verdadera causa de la muerte de Pedro Junco, sus familiares y algunos de los amigos más íntimos creyeron por un tiempo que padecía de tuberculosis, considerando que el padre presentaba antecedentes del Bacilo de Koch, bacteria causante de esta enfermedad.

Pero, ¿fue en verdad tuberculosis el mal que aquejaba a aquel joven fuerte y vigoroso? ¿Habrá sido la muerte causada por una de las admiradoras que iban a misa los domingos y contemplaban su esbelta figura? ¿Sería  ella quien al saberse derrotada y, dominada por los celos, lo separó de sus sueños? ¿O solo fueron los disparates de una época llena de privilegios los que llevaron a “Tito” Junco a la sala Damas de Covadonga en la capital cubana?

El doctor Pedro González Batlle, médico y amigo de la familia, nunca pudo detectar tal bacilo en la saliva de “Tito”, aunque la radiografía que le hizo revelaba «una sombra» pulmonar. “Por esta razón aconsejó el traslado hacia La Habana para que especialistas de la capital intentaran un diagnóstico exacto de una enfermedad cuya naturaleza no le resultaba clara a su experiencia”, relató el periódico.

En aquellos tiempos estaba prohibido que los enfermos de tuberculosis visitaran otro hospital que no fuera para personas con el padecimiento. Nadie se iba a atender en una clínica donde hospedaran a un tuberculoso, estaba en juego el prestigio de las antes mencionadas instituciones.

Por tanto, se cree que Junco no murió de ello, pues fue atendido en la clínica Damas de Covadonga, lugar que no se especializaba en pacientes con esta enfermedad, comentó Elpidio Gómez Prieto, director del Centro Argelier León, Casa de la Música, en la provincia de Pinar del Río. 

La prueba más certera es la certificación de nacimiento del compositor, encontrada por  Luis Sexto y Viñas Alfonso, donde se explica que falleció “a consecuencia de la enfermedad respiratoria Anoxemia Bronconeumonía según resulta del Certificado Médico.” 

Un bolero para nadie

Nosotros…, que desde que nos vimos,
Amándonos estamos.
Nosotros, que nos queremos tanto,
Debemos separarnos,
No me preguntes más.

Especulaciones indican que la supuesta enfermedad fue una de las causas que lo separó de su amada y, ya cercano a la muerte, le dedicó la popular canción Nosotros, fiel evidencia de aquel desesperado adiós.

Según Clara Martínez Malo, conocida del artista, cierta vez pidió la opinión a varias personas acerca del naciente bolero. La primera audición de Nosotros se produjo en el cierre del Festival Musical Cubano de 1942, momento en que los insistentes aplausos del público obligaron al autor a repetir la pieza.

Aldo Martínez Malo reseñó en su libro Pedro Junco. Como Soy, la posible existencia del amor que lo motivó a componer aquella dolorosa despedida. “Yo me había prometido no revelar el secreto, pero creo que esta historia merece conocerse, porque la familia de la joven al saber de la supuesta enfermedad terminal prohibió todo trato o acercamiento a su persona”, destacó.

Se refería a María Victoria Mora, una joven del municipio vueltabajero San Juan y Martínez, cuyos padres no aceptaban la relación con Junco porque creían que él tenía tuberculosis hereditaria, pero, si no padecía de este mal, ¿cuál fue la causa que lo llevó a componer, a decir de los estudiosos, el bolero más versionado en el  mundo?

Relatan las historias de aquel entonces que Tito Junco tenía una personalidad tan grande como hombre, que las muchachas no lo valoraban como artista. Sin embargo, la poetisa matancera Rosa América Coballa rompió con esta tradición. Entre ellos nació una historia enlazada por el arte, pero a dicha artífice no se considera como la mujer que se inmortalizó en Nosotros.

Por otra parte, existió una fémina que llegó desde la capital acompañada de su esposo. Cuentan que desde que se vieron surgió una profunda atracción, pero la posición social en la que ella se encontraba, llevó al muchacho a alejarse definitivamente. Tal vez, esta señora prohibida fue la musa de aquellos versos.

Lo cierto es que sus poemas no responden a un solo nombre. Según el profesor Luis Sexto, solamente una muchacha fue capaz de seducirlo con sus encantos, esa que todos conocemos. ¿Su nombre? Muchos, en el afán por venerarla, la llaman Vida.

Incierta historia de un recuerdo

No es falta de cariño, te quiero con el alma…
Y en nombre de este amor y por tu bien,
Te digo adiós.

El periodista Luis Sexto comentó que el libro les costó más de cuatro o cinco años de investigación.  “Las primeras indagaciones las inicié en 2001, en  ese momento me percaté de que “Pedrito” estaba envuelto en la leyenda y la desmemoria. Ya  las dudas y su esclarecimiento no son hipótesis, sino tesis con su demostración documental”, pensó.

Los menos seguros de todo el proceso de investigación por el que atravesó el volumen, han sido los testimonios. Sin excepción, hablaron desde la memoria.  Los autores eran septuagenarios y con más edad.  Ninguno coincidía en sus recuerdos. Todavía quedan lagunas sobre su obra, concluyó Sexto.

Este compositor se ha convertido con el paso de los años en un paradigma a seguir por muchos artistas pinareños. Cada vez se sienten más identificados con su música y encuentran apoyo en la Casa de la Cultura provincial que lleva el nombre de Pedro Junco en su honor, aclaró Juan Carlos Rodríguez, historiador de la provincia de Pinar del Río

La realidad es una, “Pedrito” ya no está presente, y a poco más de 70 años, aquello que nació como la picardía de un joven apasionado de los placeres de la vida, ha sido inmortalizado y convertido en la leyenda de un hombre que con su encanto compuso uno de los boleros más recordados en el mundo.

Mientras exista quien lo escuche, Nosotros, aquella melodía para nadie, y ya de todos, seguirá contagiando a cientos de parejas del buen cariño, ese que no se envanece de privilegios y hace sacrificios cuando necesita aferrarse a la felicidad.

*Todos los versos pertenecen al bolero Nosotros de Pedro Junco

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Repetir en la oración o párrafo que sigue una palabra o frase clave utilizada antes.
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.
Tipo de Reportaje: Explicativo.

Tema La incógnita que ha existido a través de los años por la muerte del cantante y compositor pinareño Pedro Junco y la identidad de la mujer a  quien dedicó el popular bolero Nosotros.

Situación problémica: Aún se desconoce la causa de la muerte de Pedro Junco y  perdura el misterio que ha envuelto al popular bolero Nosotros.

Objetivos colaterales: 1)Demostrar que no fue tuberculosis el mal que aquejaba al artista, y sí Bronconeumonía, por supuesto, mediante investigaciones concretas. 2)Explicar por qué se creía que Junco moriría por esta enfermedad. 3)Ofrecer datos sobre su vida. 4)Dar a conocer las diferentes versiones que han existido acerca de la creación de la melodía. 5)Reflejar la época en que vivió y el contexto de su muerte. 

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Libro Nosotros que nos queremos tanto, de los periodistas Luis Sexto y Viñas Alfonso. Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 2013.

Libro Pero Junco Como Soy de Aldo Martínez Malo. Ediciones Hermanos Loynaz. Pinar del Río. 1995.

Artículo: La verdadera causa de la muerte de Pedro Junco.  Periódico Juventud Rebelde. Edición Digital del 3 de febrero de 2011. Varios Autores.

Periódico El Vocero Occidental, antiguo periódico vueltabajero del 30 de abril de 1943. Nota titulada Pedrito Junco Redonda.

Activas:

José Elpidio Gómez Prieto, director del Centro Argelia León, Casa de la Música en Pinar del Río. Tipo de Fuente: Especialista. Tipo de Juicio que emite: Valorativo.

Clara Martínez Malo: Conocida de Junco, profesora de música jubilada. Tipo de Fuente: Testigo. Tipo de Juicio que emite: Valorativo.

Luis Sexto: Periodista del periódico Juventud Rebelde, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2009. Tipo de Fuente: Especialista. Tipo de Juicio que emite: Valorativo.

Juan Carlos Rodríguez: Historiador de la provincia de Pinar del Río. Tipo de Fuente: Oficial. Tipo de Juicio: Valorativo.

Soportes:

Hecho: Se desconoce a ciencia cierta el por qué del fallecimiento de Pedro Junco y  la causa que lo llevó a aquella despedida reflejada en el bolero Nosotros.

Antecedentes: Se creía que heredó la tuberculosis de su padre. Privilegiado por la posición económica de su familia, no dejaba de hacer “disparates” y menos se preocupaba por su salud.

Contexto: Algunos piensan que Pedro Junco murió de tuberculosis y le dedicó el bolero Nosotros a su amada cuando estaba al borde de la muerte, cuando en realidad murió de Bronconeumonía y aún no se ha descubierto a qué mujer dedicó dicha canción.

 

GLORIA CONVERTIDA EN NADA

GLORIA CONVERTIDA EN NADA

Este trabajo obtuvo Premio Relevante en el Forum de Historia de la Universidad de La Habana, 2014.

Bajo una sociedad eminentemente machista, la poetisa María de las Mercedes Valdés Mendoza publicó, 160 años atrás, su último libro titulado Poesías.

IRELYS SERRANO ACOSTA,
estudiante de primer año de  Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El segundo y último libro de la poetisa María de las Mercedes Valdés Mendoza, Poesías, cumple este año (2014) el aniversario 160 de su publicación; sin embargo, ha permanecido opacado tras la sombra de otros grandes autores.

La obra de 1854 fue prologada por el escritor Ramón Zambrana, quien expresó de ella: “Su nombre ya tan popular y querido lo guardará Cuba con orgullo y en lo venidero brillará sin duda a la par de nuestra ilustre Avellaneda”.

En contraposición con aquella opinión, un sondeo realizado entre estudiantes de la Facultad de Artes y Letras (FAYL) de la Universidad de La Habana, quienes cursan el cuarto y quinto año de la carrera, evidencia el desconocimiento de esta poetisa reconocida en el siglo XIX.

Patricia Motola Pedroso, profesora de Literatura Cubana de la FAYL, se afilia a que todo depende de la historiografía. “Existieron muchas personalidades que de una forma u otra destacaron en su tiempo y ahí terminó la fama, pero para un estudio minucioso se busca a grandes escritores cuyas obras han quedado como legado para la humanidad”, puntualiza.

De acuerdo con el sitio web poesíacastellana.es, María de las Mercedes Valdés Mendoza fue una de las cuatro mujeres presentes  en las célebres tertulias que, en 1865, organizó en La Habana Nicolás Azcárate, presidente del Liceo de Guanabacoa, adonde asistía también Rafael María de Mendive, el mentor de José Martí.

El abogado Francisco Javier Foxá, en dichas tertulias, dio a conocer públicamente los poemas de Valdés Mendoza, acto que convirtió a la escritora en alguien reconocido a finales del siglo XIX e  inicios del XX.

En 1847, Mendoza publicó Cantos Perdidos, con un prólogo del literato Ramón Jiménez de León, libro que el ensayista Alberto Rocasolano juzga de “escasísimo valor”.

Los textos de Mercedes Valdés aparecieron en las principales publicaciones de la época, incluyendo periódicos madrileños y sevillanos. La prosista Manuela Herrera de Herrera en Escritoras Cubanas, de 1893, señala que la poetisa colaboró en Cuba Literaria, Álbum cubano de lo bueno y de lo bello, El Liceo de La Habana, El Rocío y otras instituciones.

“La Rosa blanca”, su primer poema, llama la atención por haber sido publicado unos cuarenta años antes de los conocidos versos de José Martí, con igual nombre y que vieron la luz en New York, en 1891.

Ricardo Luis Hernández Otero, investigador retirado del Instituto de Literatura y Lingüística, plantea que Mercedes Valdés Mendoza era una autora leída por el Apóstol; lo demuestran los comentarios que hizo sobre ella. Pero nada tiene que ver la temática de un texto con el otro. El de Mercedes, recopilado por González Curquejo en su Florilegio de Escritoras Cubanas, tiene un carácter admonitorio, es decir, amonestante, argumentó.

Precisamente Martí deja una incógnita cuando en el artículo “Escritoras Cubanas”, en el Tomo 8 de sus Obras Completas, valora a la Valdés como “la de los versos fáciles y llenos”.

González Curquejo también añadió a sus compilaciones el poema “Pensamientos”, obra de Mendoza dedicada a Rafael María de Mendive, el cual recuerda la posterior poesía martiana. ¿Sería Mercedes una de las fuentes inspiradoras del modernista cubano?

A su vez, Luis Marcelino Gómez, profesor de la Universidad Internacional de Florida, en su artículo de 2001, “La mujer en defensa de la mujer: voces femeninas del romanticismo cubano (Poesía y cuento)”, asegura que entre las más celebradas producciones de Mendoza están las odas “A Colón” y “Al Mar”, el primero de ellos, según varios autores, fue traducido al alemán y al inglés.

Agrega que sus poemas figuran en varias antologías de célebres escritores, entre ellas, Cuba poética, de Luaces y Fornaris; Poetisas americanas, de José Domingo Cortés, yÁlbum Poético Fotográfico de Escritoras y Poetisas Cubanas, de la periodista Domitila García.

El escritor Max Henríquez Ureña la valora como “una poetisa modesta, fiel seguidora del romanticismo, que cultivó lo mismo la oda altisonante A Colón que la estrofa sentimental La Esperanza, pero su poesía no es de gran vuelo”.

Sin embargo, sus composiciones han sido consideradas de manera diferente por el profesor de la Academia de Historia de Cuba, Juan J. Remos, quien estima: “Es una poetisa que debe salvarse del olvido, pues su obra fue saludada con juicios favorables por Rafael María de Mendive”.

José Antonio Baujín Pérez, Profesor Titular de Literatura en la FAYL, explicó: “La cultura tiene niveles universales, los cuales provocan que Homero, Rameyana, Heredia y otros tengan aún algo que decir. La sociedad no se puede conformar con saber de lo más mencionado, lo que todo el mundo conoce, creo que es necesario desempolvar a esas estrellas olvidadas que también contribuyeron a forjar la Cuba actual”.

Pie de foto: La poetisa María de las Mercedes Valdés Mendoza debe salvarse del olvido.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Contraste.
Tipo de nota interpretativa: Explicativa.

Tema: Exponer la obra poética de María de las Mercedes Valdés Mendoza ante la sociedad.

Situación problemática: Desconocimiento de la obra de esta poetisa.

Objetivos colaterales: Dar a conocer la obra de Valdés Mendoza. Mostrar al público el valor de sus libros. Valorar sus textos contrastando los juicios emitidos por las fuentes consultadas. Brindar datos personales de la poetisa y despertar el interés de los lectores sobre los escritos de la Valdés.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Diccionario de Literatura cubana, Tomo II, pp.1 066.

La poesía lírica en Cuba, de José Manuel Carbonell, Tomo III, pp.135-136.

Historia de la Literatura Cubana, Tomo I.

La mujer en defensa de la mujer: voces femeninas del romanticismo cubano (Poesía y cuento), 2001k, de Luis Marcelino Gómez, profesor de la Universidad Internacional de Florida.

Activas:

Patricia Motola Pedroso, profesora de Literatura Cubana de la FAYL. Especialista. Emite un juicio de valor.

José Antonio Baujín Pérez, profesor titular de Literatura Cubana de la FAYL. Especialista. Expone un juicio analítico.

Ricardo Luis Hernández  Otero, investigador jubilado del Instituto de literatura y Lingüística. Especialista. Da un juicio analítico  y de valor.

El escritor Max Henríquez Ureña, citado por Luis Marcelino Gómez en su libro “La mujer en defensa de la mujer: voces femeninas del romanticismo cubano”, y el profesor de la Academia de Historia de Cuba, Juan J. Remos, especialista, tuenen juicios disyuntivos en cuanto a la calidad de la obra de Mercedes.

Soportes:

Hecho: Este año se cumple el aniversario 160 del segundo y último libro de la autora María de las Mercedes Valdés Mendoza.

Antecedentes: Valdés Mendoza fue una de las primeras mujeres reconocidas por sus escritos en el siglo XIX bajo una sociedad eminentemente machista.

Contexto: A pesar de su relevancia a finales del siglo XIX e inicios del XX, su obra ha sido olvidad por la historiografía. Prioridad en los estudios actuales a grandes escritores como Heredia, Carpentier y otros, dejando atrás a autores como maría de las Meredes Valdés Mendoza. Poco hábito de los jóvenes de leer e investigar.

ATRAPADA ENTRE MUROS

ATRAPADA ENTRE MUROS

María Dámasa Jova Baró, maestra y poetisa villaclareña, logró destacarse en una época en la que fue doblemente subvalorada por ser mujer y negra.

ADRIANA B. ROSA PERALTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Amaneció el 11 de diciembre como cualquier otro día de 1890. Nació una niña negra, como tantas, en el municipio Ranchuelo. Nadie podía imaginar entonces el porvenir de la pequeña: maestra, luchadora social, culta poetisa.

María Dámasa Jova Baró fue el nombre seleccionado para ella, quien luego de mujer cumplió sus sueños de luchar por los derechos de los niños y féminas negras de Cuba. Para esto solo contó con el modesto sustento de una educadora, presionada, además, por las limitaciones sociales y políticas, hijas de una época racista y machista.

De formación autodidacta, se convirtió en una pedagoga reconocida y en una poeta premiada, incluso en el extranjero; sin embargo, afirma Hedy Águila Zamora, coordinadora de la Unión de Historiadores de Villa Clara (UNIH), “su nombre está ahí, pero los santaclareños no saben quién fue”.

“Cada niño es una ninfa o crisálida. Tornémosle brillante mariposa”*

La formación exhaustiva y armónica y el impulso a la cultura artística con fines educativos para la niñez y la juventud, le robaron el sueño a María Dámasa.

En su labor como pedagoga se evidenciaron los antecedentes, muy prematuros, de la educación avanzada, es decir, procuraba una formación integral de los alumnos. Impartía clases rompiendo con las formas de la enseñanza tradicional, con tendencia memorística y repetitiva.

Con este fin abrió las páginas de Ninfas (1929-1938), revista didáctica de carácter literario, una de las escasas publicaciones infantiles logradas en la República Neocolonial y la única redactada, editada, diseñada e impresa por niños, que no solo eran sus alumnos en la escuela primaria de Santa Clara, sino de todo el país, comenta Ovidio Cosme Benítez, historiador de Villa Clara.

Agrega que esta publicación fue sustentada con los exiguos ingresos de María Dámasa como maestra y con algunas contribuciones de amigos suyos, pues nunca recibió ningún presupuesto por parte de las autoridades provinciales.

Umbrales (1934-1938), por otro lado, dedicada a promover jóvenes talentos, reunió un importante grupo literario, homónimo de la revista, en el cual hicieron vida, entre otros, Onelio Jorge Cardoso,  Juan Domínguez Albelo y Emilio Ballagas.

Ambas publicaciones, de perfil pedagógico, representaron en su momento lo más avanzado en materia de edición y promoción cultural en el territorio central, como se refleja en Síntesis histórica Provincial de Villa Clara.

Asimismo, para el desarrollo de pequeños y jóvenes creó el programa de radio La Hora Teatral Ninfas, que salía al aire por la antigua emisora CMHI; también, abrió una imprenta como taller vocacional para niños pobres, aseguró Águila Zamora.

“Legó a las nuevas generaciones de maestros un ejemplo de consagración a la formación de los niños. Por esto nuestra escuela  lleva su nombre y porque ella dio clases en nuestro edificio, aquí  se le rinde homenaje: se recuerdan sus poemas en los matutinos y en las aulas”, comenta Cándida Vizcaíno Contreras, maestra del centro.

Pero su trabajo como pedagoga no se limitó solo a las inmediaciones de Santa Clara, sino que también estuvo presente en el Congreso Internacional Americano de Maestros celebrado en La Habana, en octubre de 1939, en el cual presentó la ponencia El educador al servicio de la democracia y  la paz.

Sin embargo, Marlene González Escalona, vicedecana docente de la Facultad de Infantiles de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, manifiesta que la obra de María Dámasa no está incluida en los planes de estudio de la enseñanza primaria, ni siquiera en Historia de la Pedagogía.

Una labor tan sensible y prolífera como esta no es justo que permanezca en la penumbra.

“…flor lozana del sentimiento / hecha tormento / Flor hecha verso”*

En 1925 publicó su primer libro de poesía, Arpegios íntimos, del cual el Doctor Sergio Cuevas Zegueira, en el prólogo  de este aseguró haber sido un “lector no precisamente frente a un aprieto, sino frente a un grandísimo compromiso.”

En Nota al Lector, del texto, María Dámasa escribió: “Convencida de la participación que a la mujer corresponde dentro de las actividades sociales e intelectuales, he coleccionado estos versos, he formado con ellos  este volumen”, que  dedicó a los niños pobres del Dispensario El Amparo y a los enfermos que socorría el fondo de emergencias de la Logia de Oddfellows regulares de Santa Clara.

A pesar de no tener una situación económica favorable, pues vivió de su salario como maestra,  donó, inspirada en la gran benefactora villareña Marta Abreu, la colecta de la venta del libro a la beneficencia.

Por esto, se decidió  darle, al fin,  un justo reconocimiento. Fue “la más simpática, confraternal y justa de las fiestas efectuadas en Santa Clara, sin que tenga precedente en los anales de la ciudad”, según narró el periodista Rafael Doménech, en el periódico La Correspondencia de Cienfuegos, en septiembre de 1925.

La Cámara Municipal le entregó el primero de enero de 1926 un diploma de honor a la poeta blanca, la señorita María Antonieta Gómez, y a ella, la poeta negra, con el título de Honor al Mérito, por lo excelso de sus letras.

Con Arpegios  íntimos recibió una mención honorífica del jurado de la Exposición de Sevilla, en España, según consta en el segmento La Historia en minutos de la emisora Radio Reloj, a cargo de la periodista Iraida Calzadilla.

De acuerdo con la Coordinadora de la UNIH de Villa Clara, la medalla de oro que mereció la poetisa en ese evento ha quedado tan perdida en el tiempo como cuando en 1930 la Aduana de Cuba le exigió  altos impuestos, muy difíciles de pagar por una maestra, una mujer, una negra, y en ese entonces no se hizo ningún esfuerzo para recuperarla.

Al respecto, Margarita Reyes, especialista de la Unión de Escritores y Artistas  de Cuba (UNEAC), indica  no tener registro alguno sobre su obra literaria ni acerca del premio del cual Águila Zamora, considera que sí fue merecedora, pues su poesía tenía tanta calidad que, incluso en los círculos artísticos liderados fundamentalmente por hombres, fue reconocido su talento.

Hoy se le rememora de otra forma, la Casa de Cultura de Ranchuelo lleva su nombre. Y aunque esté publicada su biografía y se recuerden los días de en que nació y murió (11 de febrero de 1940), ante la pregunta sobre por qué lleva este nombre el centro, Rober Ribero Rodríguez, director de la institución, solo respondió: “Porque aquí fue donde nació”.

Mujer y negra

“Por sobre todos los grandes problemas existentes en Cuba, está el problema de la madre negra cuya tragedia atropella al niño, empequeñece y hasta ciega la cultura, y destroza la paz, porque no hay ni paz ni cultura cuando no hay justicia social ni equidad.”

Así se expresó la cantora villareña, como fue conocida, en el III Congreso Nacional Femenino, al que asistió como delegada y donde se aprobó su ponencia “La situación de la Mujer Negra en Cuba”.

Su fecunda obra literaria y pedagógica ha quedado en los estantes del Museo Provincial, urgida de que se estudie y divulgue más, refiere Silvia Correa Orceguera, especialista del Centro Nacional de Estudios de la Mujer.

Afirma también, que María Dámasa nunca se mostró indiferente ante la situación política del país y se postuló como delegada a la Asamblea Constituyente de 1940, con el número uno por el Partido Conjunto Nacional Democrático, petición que fue anulada por las pugnas entre el Partido y la Junta provincial electoral de Santa Clara, “que al reducir a la mitad el número de candidatos, ella quedó fuera por ser mujer”.

A partir de 1923, la intelectualidad en esa región central del país se agrupaba dentro de las posiciones más radicales asumidas por sectores de la pequeña burguesía. Signo nuevo de la época fue una dirección nacionalista y una marcada posición antinorteamericana.  Jova Baró se distinguió en este grupo por su defensa de un proyecto nacional independiente.

¿Perdida en la historia?

“El que sea de Santa Clara no significa que no sea parte de la historia de la nación cubana. Es una de las figuras más trascendentales de la cultura artística y pedagógica de Villa Clara, ya que logró su sueños de luchar por las mujeres, las madres negras y, sobre todo, porque siendo doblemente despreciada en la época que le tocó vivir, siendo mujer, siendo humilde, resplandeció como poeta y aún más como educadora”, afirma el historiador Ovidio Cosme.

María Dámasa Jova Baró no es de las figuras más estudiadas, “no se le ha dado el rango nacional, ni siquiera provincial que merece”, aseveró la coordinadora de la UNIH de Villa Clara.

En tanto, Emilio José Hernández,  joven santaclareño, aseguró que no sabía quién era esta mujer, tampoco recordaba haberla estudiado en la escuela o escuchar referencias a su obra.

Los elogios y homenajes a esta mujer, que deberían escribirse en mayúsculas, quedan atrapados entre los muros de la escuela primaria y la Casa de Cultura que llevan su nombre. Por eso, para Hedy Águila Zamora, “su huella está aquí, olvidada, pero no perdida”.

*Los subtítulos pertenecen a la obra poética de María Dámasa Jova Baró.

Pie de Foto: María Dámasa Jova Baró, maestra y poetisa villaclareña, y fotografía del libro  Arpegios íntimos.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De Panorama (matiz narrativo).
Tipo de cuerpo: Por bloques temáticos (labor como pedagoga, obra poética, como defensora de los derechos de la mujer negra y los niños y conclusiones).
Tipo de transiciones: Subtítulos (“Cada niño es una ninfa o crisálida. Tornémosle brillante mariposa”, “…flor lozana del sentimiento/hecha tormento/Flor hecha verso”, Muy  mujer y muy negra, Perdida en la Historia) y muletillas (sin embargo).
Tipo de cierre: De conclusión o resumen.
Tipo de reportaje: Retrospectivo-Explicativo.

Tema: María Dámasa Jova alcanzó mención honorífica del Jurado Superior de Recompensas, de la Exposición Iberoamericana, efectuada en España, con su libro de poemas  Arpegios íntimos. No tuvo nunca la Medalla de Oro que los españoles le enviaran, pues la Aduana de entonces le exigió requerimientos imposibles de cubrir por quien fuera mujer, pobre y negra.

Situación problémica: La obra de esta intelectual, tanto como pedagoga, poetisa y defensora de los derechos de las mujeres negras en Cuba, no se estudia, ni siquiera en su provincia natal, a excepción de Ovidio Cosme Benítez y Hedy Águila Zamora, historiador y Coordinadora de la Unión de Historiadores de la provincia de  Villa Clara, respectivamente.

Proyecciones: No hay proyecciones para que la situación cambie.

Objetivos Colaterales: Demostrar que el desconocimiento rodea la vida y obra de María Dámasa Jova Baró. Evidenciar por qué es importante que se rescate la historia provincial.

Estrategias de fuentes:

Documentales:

Síntesis histórica Provincial de Villa Clara. Colectivo de autores.

La Historia en minutos de la emisora Radio Reloj (11-19 de febrero), a cargo de la periodista Iraida Calzadilla. (http://www.islaalsur.blogia.com).

Artículo investigativo Mujeres de Villa Clara, Silvia Correa Orceguera, especialista del Centro de Estudios de la Mujer.

Periódico La Correspondencia de Cienfuegos, de septiembre de 1925.

Activas:

Ovidio Cosme Benítez, historiador de la provincia de  Villa Clara. (Actualmente radica en el Instituto de Historia de Cuba) (Fuente protagonista, experta y oficial, juicio valorativo y analítico).

Hedy Águila Zamora, coordinadora de la Unión de Historiadores de la provincia de Villa Clara. (Fuente protagonista, experta y oficial, juicio valorativo, analítico y disyuntivo).

Cándida Vizcaíno Contreras, maestra de la escuela primaria María Dámasa Jova (Santa Clara) (Fuente protagonista, no experta, juicio de opinión).

Marlene González Escalona, vicedecana docente de la Facultad de Infantiles de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. (Fuente protagonista y oficial, juicio de valor).

Margarita Reyes, especialista de la Unión de Escritores y Artistas  de Cuba (UNEAC) (Fuente implicada y oficial, juicio valorativo y disyuntivo).

Silvia Correa Orceguera, especialista del Centro de Estudios de la Mujer. (Fuente implicada, experta y oficial, juicio valorativo).

Emilio José Hernández, joven santaclareño (Fuente no implicada, no oficial, juicio de valor).

Rober Ribero Rodríguez, director de la Casa de Cultura del municipio de Ranchuelo. (Fuente protagonista y oficial, juicio de valor).

Soportes:

Hecho: Desconocimiento generalizado de la obra de María Dámasa Jova Baró.

Antecedentes: María Dámasa Jova se destacó en una época en la que el mundo cultural cubano fue liderado principalmente por hombres y, además, era negra, sin dejar de mencionar que es una figura de la historia provincial de Villa Clara.

Contexto: Abandono de la historia local.