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Periodismo Retrospectivo-Trabajos docentes

UNA PRECURSORA: DE LA TIPOGRAFÍA AL PERIODISMO

UNA PRECURSORA: DE LA TIPOGRAFÍA AL PERIODISMO

Domitila García de Coronado fue la primera mujer tipógrafa en Cuba y pionera del país que trabajó en un periódico, sin recibir ningún tipo de remuneración por ello.

MARIANA BRUGUERAS MÁS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 
El Álbum poético fotográfico de escritoras y poetisas cubanas, primera obra de antología realizada en el país y dedicada a la escritora Gertrudis Gómez de Avellaneda, aparece en La Habana bajo la firma de  la joven de tan solo 21 años, Domitila García Duménico, mientras corría el año 1868 y se iniciaban las luchas por la independencia.

Con más de cuatro libros publicados, el pensamiento de la tipógrafa, escritora, poetisa, periodista y educadora que fue Domitila, permanece intacto en los escritos que se hallan en más de diecisiete revistas y periódicos nacionales de la época. Pero aquella que fuera la  primera mujer en iniciarse en la tipografía y el periodismo en nuestro país, sigue siendo una desconocida para muchos. Su figura y trabajos han quedado aislados y a la sombra de otras reconocidas personalidades.

Hoy apenas es mencionada como referencia en escasos libros que abordan los temas de género, y en la bibliografía básica de Historia de Cuba se excluye como promotora de los ideales revolucionarios más avanzados. Emancipadora de la mujer, transgresora de su época y fiel independentista, Domitila García debería ser considerada un ejemplo a seguir por mujeres de cualquier generación.

¿Ignorada? 

En el sitio web de la revista cubana Mujeres, su nombre aparece en algún que otro trabajo, pero nunca como protagonista de las historias. Son pocas las periodistas que laboran en ese espacio que han leído algo firmado por Domitila. Casi ninguna ha escuchado hablar sobre ella a otra persona, “ni siquiera los medios de comunicación nacionales la promueven”, dijo Aurika Rubio, editora de la versión digital de la publicación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Rubio resaltó que “desde la redacción monitoreamos toda la información posible de la mujer cubana y hemos podido rescatar algunas referencias muy puntuales de otras como la condesa de Merlin, María Santa Cruz, Sofía Estévez, Emilia Casanova, entre otras,  sobre todo cuando ocurren efemérides o aniversarios”.

Sobre este asunto en particular, Gladys Egües Cantero, periodista de Mujeres, opina que la casi imperceptible visibilidad de Domitila tiene mucho que ver con la poca importancia que se le ha dado a las voces femeninas del siglo XIX. “La historia está escrita por hombres, y el periodismo no escapa de ese camino donde las mujeres no brillan con luz propia. A ellas solo se le dedican algunas líneas, o aparecen como ejemplos en los textos periodísticos”, destacó.

Susana Revuelta, joven insertada de prácticas en el archivo de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), comenta que existe un expediente sobre Domitila, pero “no es muy extenso y lleva tiempo sin salir del lugar en el que se encuentra en estos momentos. No abundan las personas interesadas en su quehacer y labor como periodista o primera mujer en trabajar en una imprenta”.

Con excepción de ese documento, ella afirma no conocer mucho sobre la vida u obra de Domitila García. Como Susana, estudiantes de tercer año de la carrera de Filología refieren la posibilidad de haber citado a la poetisa y escritora mientras recibieron clases de Literatura Cubana en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, pero no recuerdan realmente cuál fue su labor y aportes al campo de las letras en nuestro país.

Impresión de una pionera

Domitila nació el 7 de mayo de 1847 en Puerto Príncipe, Camagüey, y con 12 años, en 1859, se estableció en Manzanillo. En su hogar adquirió la educación elemental. Su padre era el conocido periodista y tipógrafo Rafael García, propietario de una imprenta que publicaba el periódico La Antorcha, de carácter económico, mercantil y literario.

Fue este el espacio propicio para el desarrollo y formación de Domitila, así como el escenario donde Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y el eminente periodista cubano Rafael María Merchán, se destacaron como redactores.

Patricia Motola Pedrosa, profesora de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, cuenta que Domitila es considerada la primera mujer en trabajar diariamente en una imprenta y que en La Antorcha se convierte en pionera de las labores tipográficas y periodísticas en Cuba. Respecto a esto, Domitila refirió que “la tipografía fue uno de los primeros oficios que aprendieron las mujeres en la Colonia, y que se extendió hasta el siglo XX, fue un medio que adquirió una importancia estratégica para la configuración del periodismo femenino”.

Sobre su labor allí se cuenta en el libro Mujeres en el Periodismo, de Ana Núñez Machín, quien de la joven cita: “Cuando empecé mis ensayos literarios, los hice en verso. Pero comprendiendo los escasos vuelos y poca maravillosidad de mi estilo y no aceptando la medianía en el divino arte; hice con ellos un auto de fe y si alguno que otro ha escapado al exterminio, no es digno de figurar en su parnaso…”.

En 1872, ya en la capital, Domitila contrajo matrimonio con el profesor de idiomas Nicolás Coronado y desde ese momento comenzó a firmar como Domitila García de Coronado. Una década después, en el capitalino municipio del Cerro, fundaron juntos el colegio para niños pobres “Nuestra Señora de los Ángeles”, donde ejercieron la docencia. Ella murió en La Habana el 18 de septiembre de 1937, a la avanzada edad de 90 años, dejando inéditos su libro Cubanas beneméritas y la novela Los enemigos íntimos.

Vivir para crear

Domitila gozó de una larga y saludable vida que aprovechó al máximo intelectualmente. Aún joven, en 1866, un año después de trasladarse La Antorcha de Manzanillo a Camagüey, la iniciadora de las labores tipográficas en nuestro país fundó la revista semanal de corte literario El Céfiro, en Puerto Príncipe, junto a la poetisa Sofía Estévez Valdés.

De esta forma se convirtieron en las primeras cubanas en instaurar una publicación, que tuvo una “acogida entusiasta en la Isla”, como dijera José Antonio Baujín, profesor de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, aunque su circulación se interrumpió por el inicio de la guerra, dos años después.

Pero en su afán, la poetisa no se detuvo. Una vez en La Habana, creó tres semanarios: El Eco de Cuba, El Correo de las Damas y La crónica Habanera. Su vasto trabajo editorial se complementó con la producción como autora de no pocos artículos, escritos en prosa y verso, así como libros dedicados principalmente a la mujer cubana.

En líneas generales, proclamó ideas progresistas, en ellas sustenta criterios acordes con su tiempo y educación. En el artículo Elegancia y buen gusto, defiende la diferencia entre las jóvenes pobres y ricas, con un criterio marcadamente discriminatorio, sin percatarse de que ella también era excluida de ciertos círculos por aquella sociedad dividida.

Entre sus obras sobresalen Los cementerios de La Habana, Consejos y consuelos de una madre a su hija, ejemplar por el cual fue premiada en el certamen literario de Matanzas de 1881, y el Álbum poético fotográfico de escritoras y poetisas cubanas. Además, en 1888 publicó una biografía del doctor y científico Tomás Romay, que redactó con notas históricas sobre la vacuna en América.

Más que escritora

El Diccionario Biográfico Cubano señala que durante ese tiempo, colaboró con el periódico Patria, El Laborante, El Almendares, La Guirnalda, El Álbum, El Hogar; El Fígaro, La Patria, La Discusión, Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello, El Imparcial y La Ilustración, de España. En casi todos firmaba bajo los seudónimos de Jatibonico o Ángela, y sus textos los dedicó a cubanas y escritoras olvidadas.

Por su defensa de la emancipación femenina, Domitila fue Delegada de Honor al I Congreso Nacional de Mujeres, celebrado en 1923, en unión de María Luisa Dolz. Archivos del Centro de Estudios de la Mujer rescatan que también clasificó como Socia de Mérito y Facultativa de Honor de casi todas las sociedades literarias y de recreo nacionales. Debido a los aportes que tributó al periodismo, conquistó 22 diplomas, dos medallas de oro y nueve de plata, entre estas la otorgada en 1889 durante la Feria Exposición de Santa Clara.

Pero su quehacer no acaba ahí. Domitila, protagonista de su tiempo y de profunda vocación de educadora, fundó en 1882, junto a su esposo Nicolás, el colegio para niños pobres “Nuestra Señora de los Ángeles”, del cual fue alumna Avelina Correa, considerada la primera periodista profesional cubana que recibió un salario fijo por esta profesión.

Más tarde, con el fin de formar cubanas para la profesión por la cual ella había comenzado, creó la “Academia de Tipógrafas y Encuadernadoras de La Habana”, primera de su clase en nuestro país. Elaboró así obras consagradas a la docencia, para una mayor comprensión del oficio, entre ellos se destacan Método de Lectura y breves nociones de instrucción elemental y Breves nociones para aprender el arte tipográfico.

Quedar para la historia

“A pesar de las limitaciones de la época, Domitila supo enfrentar los cánones y desarrollar al máximo sus habilidades como periodista, escritora y educadora. Luchó incansablemente por la mujer, la enseñanza y la cultura de Cuba. Ella es merecedora de reconocimiento, ha permanecido demasiado tiempo en el anonimato”, resumió Juan Marrero, Premio Nacional de Periodismo e historiador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

Este panorama de desconocimiento se aprecia en la carrera de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Max Barbosa, alumno de quinto año a punto de graduarse, desconoce cuáles fueron los aportes de Domitila a su oficio, ni siquiera sabía que fue la pionera en este. Por su parte, Armando Franco, quien cursa el cuarto año, cree que no la estudió, o que no forma parte del plan, y Alejandro Rojas, de tercero, recibe clases de Historia de la Prensa, pero a él también le es ajeno el nombre de la poetisa.

Aconsejar, guiar, educar a la juventud y engrandecer la patria fueron sus metas. Hasta los últimos días de su larga vida, se dedicó al periodismo. Sus ruegos finales no fueron otros que: “…Al pisar mis compatriotas la tierra que cubre mis despojos, digan enternecidos: Dignificó a la mujer en general y erigió pedestales a las cubanas que yacían en el olvido”.

Pie de foto: Domitila García de Coronado fue Delegada de Honor al I Congreso Nacional de Mujeres, celebrado en La Habana, en 1923.

FICHA TÉCNICA:

Tipo de título: Llamativo.         
Tipo de entrada: Narrativa o histórica.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.  
Tipo de Cierre: De cita.

Tema: El desconocimiento de la vida y obra de la primera tipógrafa y periodista cubana, Domitila García de Coronado.

Situación problémica: Demostrar que la obra de Domitila García de Coronado permanece desconocida para la población cubana, y en especial en el gremio periodístico, a pesar de su gran valor y significado.

Objetivos colaterales: Destacar la importancia de los escritos y obras literarias de Domitila García. Dar a conocer parte de la vida de la autora y cómo influyó en su oficio como tipógrafa y periodista. Mostrar la opinión de varias personalidades del mundo intelectual para que las personas se interesen en conocerla.

Fuentes Documentales:

http://www.mujeres.co.cu

Libro Mujeres en el Periodismo, de Ana Núñez Machín.

Archivos del Centro de Estudios de la Mujer sobre Domitila García de Coronado.

Libro de Historia de Cuba.

Diccionario Biográfico Cubano.

Fuentes directas:

Aurika Rubio, editora del sitio web de la revista Mujeres. Primaria. Emite un juicio de valor.

Gladys Egües Cantero, periodista de la revista Mujeres. Primaria. Emite un juicio de valor.

Susana Revuelta, joven insertada de prácticas en el archivo de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Secundaria. Emite un juicio de valor.

Juan Marrero, Premio Nacional de Periodismo e historiador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Primaria. Emite un juicio de valor.

Max Barbosa, Armando Franco y Alejandro Rojas, estudiantes de Periodismo. Secundarios. Emiten un juicio de valor.

José Antonio Baujín, profesor de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Experto. Emite un juicio de valor.

Patricia Motola Pedrosa, profesora de Literatura Cubana de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Experto.  Emite un juicio de valor.

Soportes:

Hecho: Domitila García de Coronado no es conocida por la población cubana ni por el gremio periodístico.

Antecedentes: A pesar de que en su época Domitila García de Coronado se destacó por ser pionera en la tipografía y el periodismo en nuestro país, y por ello recibió diversos reconocimientos, su obra ha sido olvidada.

Contexto: La vida y obra de Domitila García de Coronado es poco investigada y divulgada en la actualidad. Esto conlleva a que los cubanos no la conozcan.

MEMORIAS DE “LA CUBANITA”

MEMORIAS DE “LA CUBANITA”

La reconocida escritora Renée Méndez Capote colaboró en más de una decena de publicaciones de la época, sin embargo, su labor periodística no suele conocerse hasta por los profesionales del gremio.

LAURA ALONSO HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la antigua revista de los alumnos de La Salle, en 1917, apareció un pequeño artículo llamado Mi primer baile, bajo la autoría de Yo-San. Renée Méndez Capote, la joven enamorada de las letras, comenzó con ese tímido escrito, para muchos años después publicar Memorias de una cubanita que nació con el siglo.

La escritora dijo a Ana Núñez Machín, para un texto de resonancia absoluta, Mujeres en el periodismo cubano, que para 1920 comenzó a escribir en periódicos y revistas. “Eran balbuceos de una muchacha que se atrevía a romper con la pauta trazada para las jovencitas ‘de buena familia’ y yo era tildada por la burguesía, que constituía mi ambiente nativo, de excéntrica y atrevida. Pero mi padre me había enseñado a que no me intranquilizaran las opiniones adversas, y además, en mí las letras eran una vocación irresistible”, añadió.

En torno a esta vocación, Cira Romero, especialista de Letras Cubanas en el Instituto de Literatura y Lingüística, enfatizó que no había revista o publicación cubana de los años 40 y 50 que no tuvieran una publicación de ella: “Fue una mujer que reflejó los momentos que le tocó vivir y muy avanzada para la época, en la cual reconsideró el papel que la mujer debía desempeñar en esa sociedad republicana”.

Inicios en el periodismo

A pesar de que la autora es más reconocida por la literatura que produjo, su labor periodística se extendió entre antes y después del Triunfo de la Revolución y en ella hubo una preeminencia del rescate a las figuras históricas olvidadas.

Para Pedro Antonio García, historiador y periodista de la revista Bohemia, el gran aporte fue la noveleta Memorias de una cubanita que nació con el siglo, “que aunque no es periodismo retrospectivo en el concepto que damos hoy, se pudiera considerar un gran reportaje de época y una precursora del estilo. Creo que es una de las luces que se pudieran dar en los estudios de la profesión.”

Otro aporte que García considera es que “mujeres como ella, Sara Pascual, Loló de la Torriente y toda una serie de personajes de las letras cubanas empiezan a reactivar un periodismo de género en ese momento”.

Según el libro Diccionario de la Literatura Cubana Tomo II, en 1917 fundó, junto con su hermana Sara Méndez Capote, la revista mensual Artes y Letras, la cual costeaba mediante suscripciones y anuncios provenientes, en su mayoría, de amigos de la familia.

A pesar de los esfuerzos concebidos por las hermanas en la publicación, no había dinero suficiente por el retraso del pago de los suscriptores que la consideraban un “juguete” más que el padre mantenía. Así, Artes y Letras murió a los diez meses, en plena infancia.

Después de este fallido intento, la incipiente periodista, empezó a colaborar en los distintos medios de la época como el Diario de la Marina, Bohemia, la radioemisora del Ministerio de Educación (CMZ), Excelsior-El País, Grafos, Social, El Mundo, Mujeres, Romances y Proa y Puerto.

Sin embargo, “hay una labor periodística que no está recogida en libros en el que hizo notables aportes. Me acuerdo de colaboraciones de ella en El Mundo, donde escribió hasta una columna fija, llamada Mi jardín”, recordó Cira Romero.

“Por mi condición de mujer”

Esteban Llorach, Premio Nacional de Edición, investigador de la obra de Renée Méndez Capote y profesor de la Facultad de Comunicación en la Universidad de La Habana, en su libro Locura de amor, compilación de cuentos para bibliógrafos y bibliotecarios de la autora, expresó que como participante de la resistencia clandestina contra la tiranía de Batista, fue periodista en El País, Grafos, Social, Mañana, Correo Musical, El Mundo y en El Diario de la Marina, donde se veía obligada a usar los seudónimos Suzzane y Berenguela por su comprometedora situación social

Méndez Capote evocó para el libro Mujeres en el Periodismo Cubano que colaboró con todos los periódicos y revistas que fueran capaces de pagar la miseria con que se retribuían las colaboraciones desde el año 1934 hasta 1953, en que dejó de escribir, ahogada, como todos los que sentían el dolor de Cuba, por las imposiciones de la tiranía.

“Las indignantes experiencias vividas, teniendo que escribir sandeces, sin poder expresar lo que me bullía en la mente y a lo que no podía dar salida, porque mi condición de mujer sola y de madre de una hija prácticamente sin padre, me obligaba a aceptar”, recordó la autora en su crónica ¡Veinte años!, para la revista Unión, de diciembre de 1978.

La multifacética Renée

Poco conocido es que la intelectual estuvo vinculada a la creación del Premio de Periodismo Justo de Lara, en 1934, en el momento que ocupaba el cargo de directora de Bellas Artes en la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, hecho también condicionado por su matrimonio con Manuel Solís, responsable de la tesorería y de las relaciones públicas de la cadena de tiendas El Encanto, promotor de la actividad intelectual en estos centros y a su vez de la creación del certamen.

En el libro Mujeres en el Periodismo cubano, Núñez Machín, asegura que para 1937 comenzó a colaborar con tres columnas semanales en el periódico Mañana, donde recibía una suma irrisoria y, además, sostenía una sesión femenina en la revista Bohemia bajo el seudónimo de Suzzane.

Para 1957, a pesar del paro en su labor intelectual desde 1953, publicó el tercer libro: Domingo Méndez Capote, el hombre civil del 95, una edición pagada por su hermano que demuestra su amor y admiración irrevocables al padre.

Después del Triunfo de la Revolución en 1959, la intelectual comenzó a colaborar en Verde Olivo, El Mundo, Proa y Puerto, Mujeres y Romances y mantuvo secciones fijas en Pionero, Juventud Rebelde y Bohemia. También escribió para la Gaceta de Cuba y Unión.

A partir de 1960 hasta 1964 comenzó a trabajar en la Biblioteca Nacional donde desempeñó diversas funciones. En sus últimos años, desde1961, ocupó el cargo de directora de la Revista de la Biblioteca Nacional, publicación en la que en momentos anteriores fue jefa de redacción.

“Yo había acabado de entrar en la Biblioteca cuando la conocí, era una mujer muy entusiasta, llena de vida, muy risueña y muy alegre”, comentó Araceli Carranza, investigadora de la Biblioteca Nacional.

Añadió que en esos momentos estaba escribiendo Memorias de una cubanita que nació con el siglo. “En el piso 3, al fondo, había una mesa larga y ella se sentaba con Fina García Marrúz, Cintio Vitier, Roberto Friol y con otros compañeros, todos colaboradores activos de Revista, y les leía capítulo a capítulo la novela”.

¿Pero se conoce?

Enrique Román, profesor de Historia de la Prensa en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, afirmó que la periodista no se encuentra en el plan de estudios de la asignatura. Al igual que conoce su literatura como Memorias de una cubanita que nació con el siglo y Amables figuras del pasado, le es más lejana su labor periodística, al no ser colaboraciones en los periódicos de antes del triunfo de la Revolución y su influencia en el Premio Justo de Lara.

Méndez Capote no forma parte de los intereses de la asignatura y se puede afirmar por una encuesta aplicada a los estudiantes de cuarto año de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2015), quienes evidenciaron reconocerla como escritora e intelectual, pero no como periodista.

Quizás debiera asumirse más el rol activo que debe vestir todo acto de estudio y no dejar solo el conocimiento a lo que indica un plan curricular. A partir de la vía personal deben existir acercamientos a la historia del gremio y al saber sobre figuras que en su momento fueron relevantes y trazaron pautas, pues el programa de una materia no puede abarcar a la totalidad de quienes han dejado huella en la profesión.

El periodismo de Renée

Renée era una contadora de historias. Sus escritos, fueran críticas, artículos, testimonios o crónicas eran muy cercanos a sus vivencias. Muchos de los relatos los contaba a través de personajes, como en El Remolino, publicado en Cuba Internacional de agosto de 1986, que fue un acercamiento a los percances del ciclón Flora en su paso por Santiago de Cuba.

En ese texto dice: “¿Qué sabe Juan Nicasio de ciclones? Jamás en sus cuarenta años trabajados, ha visto en su provincia ese tipo de cataclismos. Ha visto, sí, cómo fuertes vientos sacudían al cañaveral y estremecían a las palmas reales (…)”.

Pedro Antonio García, catalogó los contenidos de Méndez Capote de un estilo cronicado, ver los hechos desde su persona y sus recuerdos o los de otras personas que se lo contaron: “Tenía una forma de escribir muy amena, muy atractiva, muy de ‘gancho’, directa y siempre te dejaba una sensación de frescura”.

María Margarita León Ortiz, investigadora de Literatura Cubana de la Biblioteca Nacional y la encargada de salvaguardar los escritos de la familia Méndez Capote, comentó sobre sus artículos: “Es una mujer muy directa, no tenía una prosa floreada como normalmente se espera de una escritora, pero lo hacía bellamente y con ideas sinceras”.

Así, Pedro Antonio García discurre que “nuestro periodismo está necesitado de recordar a aquellas mujeres olvidadas que, como Renée Méndez Capote, se enfrentaron a los prejuicios de la época”.

Pie de fotos: A pesar de acercarse los 114 años del natalicio de Renée Méndez Capote, sus aportes periodísticos no son suficientemente conocidos en el gremio. Mantuvo, entre otras, colaboraciones con la revista Grafos durante la década del 40 y el 50.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Entrada anecdótica.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.
Tipo de reportaje: Retrospectivo-Interpretativo-Explicativo.

Tema: El periodismo de Renée Méndez Capote.

Situación problémica: El desconocimiento actual de la obra periodística de Renée Méndez Capote.

Objetivos colaterales: Dar a conocer el periodismo de Renée Méndez Capote. Demostrar la importancia de esta figura para los estudiantes de la carrera de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y el gremio en general.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Núñez Machín, Ana: Mujeres en el periodismo cubano. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1989.

Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba: Diccionario de la Literatura Cubana Tomo II. La Habana, 1984.

Consulta en la Biblioteca Nacional de la Lista de Publicaciones Seriadas de 1971 a 1988.

Llorach Ramos, Esteban Manuel: Locura de amor, Editorial Gente Nueva, La Habana, 2010.

Directas:

Cira Romero, especialista de Letras Cubanas en el Instituto de Literatura y Lingüística. Tipo de fuente: Especialista con juicio analítico.

Pedro Antonio García, historiador y periodista de la revista Bohemia. Tipo de fuente: No implicado, con juicio analítico.

Araceli Carranza, investigadora de la Biblioteca Nacional. Tipo de fuente: Testigo, implicada con juicio valorativo.

Enrique Román, profesor de Historia de la Prensa Cubana en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: Implicado, con juicio valorativo.

María Margarita León Ortiz, investigadora de Literatura Cubana en la Biblioteca Nacional y encargada de salvaguardar los escritos de la familia Méndez Capote. Tipo de fuente: Implicado, con juicio analítico.

Soportes:

Hecho: Se desconoce la labor periodística de Renée Méndez Capote, quien desde inicios de su carrera colaboró con las publicaciones más importantes del país como Diario de la Marina, Bohemia, la radioemisora del Ministerio de Educación (CMZ), Excelsior-El País, Grafos, Social, El Mundo, Mujeres, Romances y Proa y Puerto.

Antecedentes: La amplia labor periodística la intelectual. El rescate que hizo de figuras de la historia, y sus aportes escriturales en el periodismo.

Contexto: Al aproximarse los 114 años del nacimiento de la intelectual, su labor en el gremio de la prensa no ha sido reconocida. Según las especialistas Cira Romero y María Margarita León, a pesar de que existen libros que recogen su labor literaria, no existe ningún texto que resuma la obra periodística de Renée Méndez Capote.
Situaciones colaterales: No se encuentra reconocida como figura dentro de la asignatura Historia de la Prensa que se imparte en cuarto año de la carrera de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

PLÁCIDO, EL BARDO CONSPIRADOR

PLÁCIDO, EL BARDO CONSPIRADOR

Diego Gabriel de la Concepción Valdés, el poeta mestizo cubano, en el siglo XIX sufrió los prejuicios de la sociedad esclavista y en el XXI los olvidos de la desmemoria.

RACHEL MORALES HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

"Plácido tiene las virtudes del aire de la Isla: giro abierto, ingravidez, equivalencia de sus criaturas en lo efímero y luciente", así describió el intelectual, Cintio Vitier, a quien emergió como una de las figuras que hicieron del siglo XIX cubano un momento trascendente en nuestra evolución cultural.

Nacido el 18 de marzo de 1809, en La Habana, fue uno de los grandes románticos, junto a otros de la talla de José María Heredia y Gertrudis Gómez de Avellaneda, sin embargo, la imagen del poeta es cada vez más borrosa entre la juventud, debido a la insuficiente profundización de la misma en las escuelas y a la desidia por cultivarse desde lo personal.

Poco saben las nuevas generaciones acerca de la obra del mestizo que hace más de dos centurias abrió las puertas a las temáticas sociales, al dimensionar la patria y fustigar a la metrópoli, el régimen esclavista y los prejuicios sociales, en sonetos, odas y romancillos.

Lucía Orozco Mateo, profesora de Español-Literatura en la secundaria básica Julio Antonio Mella, de Marianao, reconoció que en el plan de la asignatura no aparece el lírico. No obstante, afirmó: “En octavo grado sí estudiamos el poema épico Jicotencal dentro de la Unidad 4, pero no se ahonda en la vida y obra del autor; en noveno existe una pequeña biografía en los libros, mas, solo profundizamos en personajes como Heredia, Julián del Casal, y Luisa Pérez de Zambrana, en la Unidad 2”.

A tono con el planteamiento anterior, dos botones de muestra son pruebas de tal desconocimiento. Amelí Quintero Hernández, estudiante de octavo grado en la secundaria básica 26 de Julio, de Alamar, a pesar de reconocer el estudio de Jicotencal -donde recrea la historia del emperador mexicano Moctezuma-, no pudo decir el nombre del autor del mismo. Por orto lado, Mara Díaz Menéndez, alumna de doce grado en el preuniversitario Manolito Aguiar, de Marianao, ni siquiera recuerda haberlo tratado. Un dato interesante ante la ignorancia: la versificación de este romance ha sido comparada con la de autores clásicos como el español Luis de Góngora y Argote.

Al respecto, la Doctora Ana Cairo, profesora de Literatura Cubana en la Facultad de Artes y Letras (FAYL) de la Universidad de La Habana, dijo que ningún escritor puede abordarse completamente porque no daría tiempo en el programa de estudios: “Solo damos una panorámica general de la época y nos detenemos en los más destacados”.

Para la reconocida docente, suele ocurrir que los alumnos en los trabajos de diploma rescatan figuras poco estudiadas durante la carrera, lo cual les permite hacer aportes a la investigación.

De peinetero a poeta

El trágico escritor sufrió desde la niñez, al ser abandonado por la madre -la bailarina española Concepción Vázquez- en la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana, y bautizado después por el sacerdote Antonio Eusebio Ramos, como Diego Gabriel de la Concepción Valdés. Se cree que uno de los nombres es coincidente con el del padre –el peluquero de teatro Diego Ferrer-, pero queda a nivel especulativo.

Tras pocos meses, el niño pasó a vivir con la familia paterna. “Desde la más temprana infancia conoció la pobreza, agravada por ser mulato en medio de una sociedad donde la esclavitud constituía la base de producción y los prejuicios eran muy marcados”, opinó José Antonio Baujín, director de la editorial Publicaciones Universitarias y profesor de la FAYL.

De 1821 data su primer poema, Una hermosa, pero es en 1823 cuando verdaderamente desató la pasión por la palabra versificada. En torno al poeta, críticos e historiadores coinciden en el evidente sentido de fabulación en cuanto su vida, pues muchas anécdotas carecen de sustentación histórica, como pueden ser la entrevista con Heredia en 1836, la fecha y el lugar donde compuso El Juramento -en el cual dice que dedicará la vida a luchar contra la esclavitud- o el origen del seudónimo Plácido, que lo catapultó a la historia nacional.

Tras pasar por varios oficios, finalmente eligió dedicarse a las peinetas de carey, una actividad mejor remunerada. “Hay una tendencia a relacionarlo con la peinetería casi de forma exclusiva, aun cuando el bardo tuvo gran desempeño en otros trabajos como la tipografía y la carpintería, pese a esto, dichas facetas fueron eclipsadas por la trascendencia de sus composiciones”, comentó Carmen María Torres, profesora de Literatura en la Facultad de Artes y Letras.

La novela costumbrista La peineta calada, de Cirilo Villaverde, está fundamentada en ese episodio de la vida del escritor, donde Andrés, personaje principal y supuestamente Plácido, escoge tal labor para salir adelante en medio de angosturas económicas, como publicó Daisy Cué Fernández en el libro Plácido, el poeta conspirador.

En 1826 partió hacia Matanzas, donde desarrolló gran parte de su obra literaria. Los cientos de versos que escribió durante la estancia en la ciudad y la presencia del ambiente local en ellos, lo transformaron en “el indiscutible cronista del acontecer matancero, el que reseña en sus versos lo cotidiano”, según aparece en el libro Los puentes abiertos, del cubano Urbano Martínez Carmenate.

Como poeta debutó en 1834 en el encuentro homenaje al lírico español, Francisco Martínez de la Rosa. La siempreviva, oda con la que triunfó en la celebración, significó el inicio del éxito. La Aurora y El Pasatiempo, de Matanzas; El Eco, de Villa Clara; y El Correo, de Trinidad, fueron varias de las publicaciones que dieron a conocer el talento y dotes para la poesía del cantor de Yumurí. En esas páginas no solo aparecieron composiciones suyas, sino anuncios sobre sus libros como Poesías (1838), El veguero (1842) y El Hijo de la Maldición (1843).

Estas importantes publicaciones no están íntegras, algunos ejemplares se localizan en el Instituto de Literatura y Lingüística, la Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí” y la Biblioteca Provincial “Gener y del Monte”, de Matanzas, donde permanece la colección más completa.

La represión de La Escalera

Según Daisy Cué Fernández, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de Oriente, la cubanidad y americanismo en la poesía placidiana tiene gran importancia, pues los mayores valores radican en la integración con los factores culturales. “Desde el punto de vista étnico Gabriel de la Concepción Valdés representa la fusión que da origen a la cubanidad; y esta aparece de una u otra forma en los versos, el origen, medio donde vivió y desarrolló su talento poético”, señaló en su libro.

Muchos poemas, como los escritos a las reinas María Cristina e Isabel II de Borbón, le sirvieron de excusa para exponer ideas difícilmente aceptadas por la censura de la época, aunque en otros como La sombra de Padilla muestra más abiertamente el rechazo a la tiranía. “En su obra no aparece la profundidad reflexiva de Heredia ante Las cataratas del Niágara, pero sí la nostalgia íntima, dolorosa, del americano colonizado”, acotó Cué.

Defensor de los pobres, plasmó en no pocos textos el sentimiento anticolonial y amor por la libertad, situación que lo condujo en diversas ocasiones a sufrir prisión. Después de un viaje a Villa Clara, en 1843, lo detuvieron por seis meses en la cárcel de Trinidad, acusado de conspiración, pero al no ser probados estos cargos, fue puesto en libertad.

La poesía lo salvó y condenó, el 28 de junio de 1844 murió fusilado junto a otros 11 hombres, acusado sin argumentos contundentes, de ser uno de los cabecillas de la conocida Represión de la Escalera. Además de esas sospechas, la masacre fue consecuencia del odio por parte de las autoridades españolas hacia aquellos mulatos y negros que habían obtenido prestigio en la sociedad; esta sirvió para dar un escarmiento masivo ante el peligro de una sublevación.

Lourdes Bisozo, profesora de Historia de Cuba, en la Universidad Pedagógica Enrique José Varona, manifestó que este episodio deja como incidencia la lucha a favor de la abolición de la esclavitud en un país dividido: “Fue uno de los tantos ejemplos de rebeldía que por esos años se dieron, donde esclavos, mulatos, negros libres, y blancos, juntaron fuerzas para pelear en contra de la opresión colonial”.

Al morir, muchos versos quedaron diseminados en diferentes publicaciones periódicas o en poder de amigos, por lo que sufrieron retoques e incluso mutaciones que impiden determinar con exactitud cómo eran las lecciones primitivas y los errores más recurrentes. Sin embargo, existen 474 poemas que permiten construir una idea de cuáles fueron las preferencias y características generales de su lírica, aunque los estudiosos afirman que no es la cifra definitiva.

Plácido fue el poeta más publicado del primer romanticismo cubano del siglo XIX -al menos once ediciones de poesías -. Pese a la polémica que lo envuelve, fueron muchas las estrofas que recibieron halagos de grandes poetas. José Martí, Héroe Nacional de Cuba, dejó evidencias en algunos apuntes sobre la intención de escribir un libro acerca del bardo, y Bonifacio Byrne, nuestro primer Poeta Nacional, lo consideró “el cóndor de la poesía americana”, en virtud de sus innegables dotes líricas.

Sin duda, es un deber para la cultura rescatar y enaltecer al infortunado poeta que arrastró durante 35 años el doble estigma de hijo ilegítimo y mestizo, y en quien el destacado escritor, José Lezama Lima, reconoció “la gracia juglaresca que aportó a las letras en los orígenes decimonónicos la construcción de lo cubano”.

Recuadro:

PLÁCIDO JAMÁS SE RETRATÓ

Determinar a más de dos siglos el rostro real es imposible, pues no existe una imagen fidedigna del lírico, solo bocetos de algunos pintores que lo conocieron, lo que desata cierta polémica en cuanto a cuáles son las verdaderas características fisionómicas del poeta.

El autor de Plegaria a Dios era pobre y no podía darse el lujo de pagar por pruebas de daguerrotipo. En el libro, Plácido, el poeta conspirador, aparece que solo accedió a retratarse una vez, en 1836, impresión que no llegó a realizarse por desacuerdos entre Valdés y José Severino Boloña, su antiguo maestro en el arte de la poesía.

De los distintos testimonios existentes, desprenden dos consideraciones importantes: hay suficientes coincidencias en las descripciones para conformar una imagen física bastante aproximada al original, y demasiadas divergencias y contradicciones para aceptar un retrato como único y verdadero. El rostro que más posibilidades tiene de acertar es la de Pío Alejandro Dubrocq, pero hay una desproporción en los rasgos con respecto al modelo que produce una distorsión del dibujo.

Pie de foto: Plácido fue el poeta más publicado del primer romanticismo cubano del siglo XIX; por rechazar abiertamente a la tiranía de la metrópoli española, murió fusilado en el suceso conocido como Represión de la Escalera.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De Cita.
Tipo de cuerpo: Bloque temático.
Tipo de transiciones: Uso de epígrafes para separar los bloques temáticos, repetición de palabras, conectores.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.
Tipo de Reportaje: Retrospectivo interpretativo explicativo.

Tema: Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido, poeta mestizo cubano del siglo XIX.

Propósito: Rescatar desde la retrospección a uno de los poetas románticos más importantes del siglo XIX.

Objetivos colaterales: Demostrar que poco se conoce sobre la vida y obra del poeta entre la juventud y conducir a la reflexión sobre el por qué se debe rescatar su figura.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Plácido, el poeta conspirador, de Daisy Cué Fernández. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2007.

Los puentes abiertos, de Urbano Martínez Carmenate. Editorial Letras Cubanas, Matanzas, 2008.

Directas:

Lucía Orozco Mateo, profesora de Español-Literatura en la secundaria básica Julio Antonio Mella de Marianao. (Implicada, testigo).

Amelí Quintero Hernández, estudiante de octavo grado en la secundaria básica 26 de Julio de Alamar. (Implicada, testigo).

Mara Díaz Menéndez, alumna de doce grado en el preuniversitario Manolito Aguiar de Marianao. (Implicada, testigo).

Doctora Ana Cairo, profesora de Literatura Cubana en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. (Especialista).

José Antonio Baujín, director de la editorial Publicaciones Universitarias  y profesor de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. (Especialista).

Carmen María Torres, profesora de Literatura en la Facultad de Artes y Letras de La Universidad de La Habana. (Especialista).

Lourdes Bisozo, profesora de Historia de Cuba, en la Universidad Pedagógica Enrique José Varona. (Especialista, implicada).

Tipo de juicios:

Analíticos: En todo el trabajo.

Sintéticos:

Opinión de la Doctora Ana Cairo, profesora de de Literatura Cubana en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, al explicar el por qué es difícil abordar a todos los escritores cubanos a lo largo de la carrera.

Lucía Orozco Mateo, profesora de Español-Literatura en la secundaria básica Julio Antonio Mella de Marianao, al explicar el plan de estudios de la asignatura.

Carmen María Torres, profesora de Literatura en la Facultad de Artes y Letras de La Universidad de La Habana, al darnos detalles de la vida del poeta.

Lourdes Bisozo, profesora de Historia de Cuba, en la Universidad Pedagógica Enrique José Varona, al explicar que incidencia dejó para la posteridad el episodio conocido como la Represión de la Escalera.

Valor: El de José Antonio Baujín, director de la editorial Publicaciones Universitarias y profesor de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, al explicar las circunstancias en la que se desarrolló la vida del poeta.

Hecho: No existe conocimiento suficiente acerca de Plácido entre las nuevas generaciones.

Contexto: A pesar, de que se estudia un poema del poeta en la secundaria, no se aborda en la vida y obra del autor del mismo, por lo que los alumnos desconocen su existencia. Además, de la poca preparación desde lo personal a la que los jóvenes se someten.

Proyecciones: El rescate de figuras importantes dentro de la cultura cubana depende en gran medida de cuanto se haga por todos los medios para salvarlas, ya sea a través de las escuelas, o de la investigación individual. 

 

DESEMPOLVAR RECUERDOS PARA ENNOBLECER EL PRESENTE

DESEMPOLVAR RECUERDOS PARA ENNOBLECER EL PRESENTE

La celebración del Primer Congreso Nacional de Periodistas de Cuba, en 1941, marcó pautas importantes en la historia de la profesión, no obstante, el hecho es poco conocido en el gremio.

DACHELYS ALFONSO LEAL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Siempre recuerdo al profesor Frank González cuando enfatiza en sus clases que el periodismo construye el presente con informaciones del pasado y previsiones del futuro. Sin embargo, parece que muchos en el gremio descartan de esa realidad la vida misma del periodismo, tan importante y rica en historia y, a la vez, tan olvidada.

Pocos recuerdan el Primer Congreso Nacional de Periodistas de Cuba, en 1941, aunque tenemos que recurrir a él para comprender el progreso del sector en nuestro país. Hablar hoy de una escuela profesional de periodismo, de una organización que represente y reconozca a quienes lo ejercen y de la ética y compromiso a seguir por ellos, podría ser común, pero en el momento en que se celebró ese primer encuentro, no. 

“A mí me parece que con este Primer Congreso Nacional de Periodistas, el periodismo cubano ha entrado definitivamente en su adultez, en su responsabilidad, en su estricta profesionalidad”, expresó el prestigioso periodista Jorge Mañach en el discurso de clausura del trascendental acontecimiento.

Mario Cremata, profesor de Historia de la Prensa, recuerda que el periodista y escritor Lisandro Otero le contó hace años que la realización de la convención fue una de las batallas que libró su padre, el periodista Lisandro Otero Masdeu (entonces presidente de la Asociación de Repórters de La Habana), con el propósito de tratar de unificar un sector que, en primer lugar, no estaba reconocido profesionalmente.

El Primer Congreso

La idea de celebrar el Primer Congreso Nacional de Periodistas surgió porque, pese a la existencia de varias instituciones en el país, el periodismo nacional cubano no contaba con un instrumento idóneo para discutir y manifestar sus deseos y aspiraciones. Además, los periodistas así disgregados, carecían de la fuerza y la cohesión necesarias para cumplir mejor su alta misión, expone el Álbum del Cincuentenario de la Asociación de Repórters de La Habana.

El cónclave se celebró entre los días 3 y 6 de diciembre de 1941, en el contexto aciago de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Alianza de los países europeos y americanos se impuso para enfrentar el fascismo.

Aunque no participó en él por su corta edad, Gabriel Molina, Premio Nacional de Periodismo José Martí, miembro de la última directiva de la Asociación de Repórters de La Habana y actualmente dedicado a la investigación histórica del gremio, recuerda que ese congreso se hizo en el momento en que las fuerzas de izquierda y de derecha estaban más o menos equilibradas, por lo cual entre los participantes de todos los periódicos del país había incluso comunistas, y no únicamente el reinado de las grandes transnacionales en Cuba.

“La democracia estuvo presente en el encuentro, pero a medida que fue cambiando la situación del mundo, al imponerse el anticomunismo, muchos de los compromisos encontraron trabas y no se desarrollaron. Algunos acuerdos se instrumentaron, como el del salario mínimo, pero a medias, en el sentido de que había periódicos que tenían fortaleza económica y pudieron organizarlo, pero aun en ellos trataban de 'soltar' lo menos posible”, comentó Molina.

En el momento en que se desarrolló el I Congreso existían dos organizaciones periodísticas fundamentales: la Asociación de Repórters de La Habana, la cual lo convocó y organizó, y la Asociación de la Prensa Cubana, ambas creadas desde principios del siglo XX. No obstante, no tenían una función meramente profesional, sino un carácter social, y se dedicaban esencialmente al esparcimiento de los afiliados.

De esa razón se derivó el reclamo de los congresistas al plantear la necesidad de que hubiera una organización que exigiese a los dueños de los medios, en ese caso la radio y la prensa impresa -la televisión no existía todavía-, las regulaciones del ejercicio del periodismo como, por ejemplo, que los trabajadores de la profesión fueran verdaderos periodistas y no personas improvisadas, explicó Juan Marrero, también Premio Nacional de Periodismo José Martí y hoy historiador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). 

Añadió que al gobierno de entonces, el de Fulgencio Batista, le interesó la idea, porque de esa manera trataba de atraer a los periodistas y a los medios para que favorecieran su sistema. Por tal motivo, auspició la formación de los colegios, los cuales comenzaron a trabajar para que se hiciera con mayor calidad el periodismo, sin renunciar a todo el mercantilismo que rodeaba a aquel período.

No obstante, hay un acuerdo que siempre habrá que resaltar de ese evento: la creación de una escuela profesional de Periodismo, que en opinión de Gabriel Molina, “vino a llenar un vacío porque antes de eso, a los que les gustaba escribir, los que pensaban que tenían vocación, se iniciaban como aprendices y con el tiempo encontraban compañeros que los ayudaban, o sea, era algo que no estaba instituido, no había una enseñanza pedagógica sino práctica”. Según afirma el libro Congresos de periodistas cubanos, de Juan Marrero, Cuba se convirtió en el cuarto país de América con una escuela profesional para esa carrera.

“Un pueblo que no tiene periodismo, o que tiene un periodismo elemental, precario, irresponsable, necesariamente tiene que tener una conciencia desnutrida y desorientada”, con estas palabras Jorge Mañach parecía confirmar en la clausura de la convención la importancia del atento estudio de esa profesión.

-¿Qué podríamos tomar del Primer

Congreso Nacional de Periodistas

en el presente?

Gabriel Molina: Hay un aspecto que siempre se podrá discutir: la concepción de la libertad de prensa. Aunque nosotros hemos sido estandarte de ella, comprendemos que debido a la situación en que ha estado Cuba durante todos estos años, tal condición debe tener sus contenciones a causa de que algún detalle podría echar a perder cualquier misión de Cuba en el exterior. Sin embargo, creo en la libertad de la información porque hay que respetarle eso al pueblo.

Juan Marrero: Son dos realidades diferentes, aunque siempre hay temas de tipo profesional que sí tienen validez, por ejemplo, cómo hacer un mejor periodismo y los aspectos éticos.

Rescate necesario

Un muestreo realizado entre los estudiantes de cuarto año de Periodismo -58 en total- en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana evidenció la ausencia de conocimientos sobre este Primer Congreso, pues de los 42 alumnos interrogados ninguno conocía sobre el tema. Incluso, ocurrió igual entre periodistas consultados en Juventud Rebelde, El artemiseño, Tribuna de La Habana, Bohemia, Sistema Informativo de la Televisión Cubana y en la emisora provincial de radio Artemisa.

“Creo que se desconoce mucho de la historia de la prensa cubana, no solo de este Primer Congreso, y por eso estamos tratando de rescatar lo más importante, porque existe una tradición, incluso, en la sociedad capitalista hay expresiones de periodistas que realmente contribuyeron al desarrollo de la profesión en la Isla, aunque servían a intereses diferentes”, opinó Marrero.

Añadió que todo lo que se pueda rescatar de la historia del periodismo, a nuestros profesionales  les debe servir de instrumento de lucha y comprensión, porque además de conocimiento, es también tener en cuenta la realidad que hemos vivido.

En tanto, Mario Cremata considera que aunque en las clases de Historia de la Prensa no se aborda ese aspecto, solo se menciona como viabilizador de la fundación de la Escuela de Periodismo, en un programa más abarcador sería pertinente incluirlo, estudiar sus debates y acuerdos.

Por su parte, Ernesto Vera, periodista fundador de la UPEC y Premio Nacional de Periodismo José Martí, piensa que no se habla de esa historia porque, en la práctica, nunca tuvo un peso, mas cree que fue un error: “Me inclino a pensar que de alguna manera influyó, aunque débilmente, porque era un elemento favorable al autoreconocimiento de la labor de los periodistas y a la condición que tenían como profesionales”.

Quienes acudan a algunos de los compromisos tomados en ese cónclave tendrán reflexiones para el presente. Es el caso del  acuerdo tercero, el cual plantea que el periodismo debe tener tres cualidades imprescindibles: la más exquisita sencillez de expresión, la más acendrada dignidad de exposición y el más completo respeto de los demás. Y una sola finalidad intangible: la presentación de la más estricta verdad.

También, el cuarto acuerdo conserva una actualidad indiscutible, pues plantea que para ejercer la profesión de periodista es necesario poseer una sólida moral intangible y una capacidad intelectual evidente.

Entonces, ¿merece vivir este congreso en el lugar donde habita el olvido? Todos somos parte, o resultado, de un pasado, y de él depende, en cierta medida, hacia dónde nos dirijamos en el futuro. El periodismo, por lo tanto, reclama que se ennoblezca su historia, porque, por muy tortuosos que se vuelvan algunos de sus caminos, siempre habrá alguna enseñanza para enriquecer a quien nuestro Apóstol definió como el arca santa de los pueblos.  

Recuadro

En busca de fuentes que pudieran brindar información sobre el olvidado Primer Congreso Nacional de Periodistas de Cuba, en 1941, hallé una que, además de enriquecer el trabajo, realzó mis intereses por esta profesión que estudio. Se trata de Ernesto Vera Méndez, Premio Nacional de Periodismo José Martí, fundador, Premio de la Dignidad y Presidente de Honor de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

-¿Qué trasciende del Primer Congreso

Nacional de Periodista de Cuba, celebrado

entre los días 3 y 6 de diciembre de 1941?

En esa época era muy joven y ni pensaba ser periodista, era dependiente en una cafetería. Pero con los años, y sobre todo con mi participación en la fundación de la UPEC, indagué acerca de los problemas de ese Primer Congreso.

El cónclave se desarrolló en el momento en que el Frente Antifascista hacía que se aliviaran o se detuvieran las campañas anticomunistas, por lo que se podía organizar un colegio de periodistas con un carácter democrático. Sin embargo, todo aquello se convirtió en lo que fue un colegio pro-batistiano, al punto de darle la condición de miembro a Batista, sin ser periodista.

Luego, cuando vino el movimiento revolucionario, el Colegio nunca se pronunció a favor de él, y al triunfar la Revolución, tampoco se adhirió a ella, al igual que ocurrió con otras organizaciones, como la Asociación de Repórters de La Habana.

El Colegio, luego del primero de enero de 1959, no tenía razón de ser. Lo que se creó como resultado de ese Primer Congreso desapareció porque no asumió una posición consecuente con la realidad del país ni con las perspectivas de lucha del pueblo cubano.

Presidí las asambleas en todo el país para fundar la UPEC, y no se hizo, como algunos piensan, una fusión de las organizaciones que existían. La Casa de la Prensa en Cuba se creó en convocatoria abierta, directa a los periodistas, y no tiene nada que ver con ninguna organización que existiera entonces. Además, no hubo ni una señal de queja de lo que podría quedar del Colegio ni de otras instituciones.

-¿Por qué cree que ese Primer Congreso

Nacional de Periodistas está

olvidado en el gremio?

Pienso que no se habla de esa historia porque, en la práctica, nunca tuvo un peso, no fue importante, mas creo que fue un error. Es una muestra de cómo todo lo que tenía carácter ajeno a los intereses de los principios y la lucha revolucionaria, no son recordados.

No se recuerda el Primer Congreso, salvo el caso de la Márquez Sterling que, según me han contado, pues no la conocí, era buena técnicamente, y no era inferior a ninguna escuela universitaria de esa época, pero al Colegio le interesaba que no tuviera ese nivel superior porque así mantenía el poder de designar a los profesores y seleccionar a los alumnos.

-¿Ese Primer Congreso pudo servir de

punto de partida para el progreso del

sector periodístico cubano?

No me atrevería a decir que careció de alguna importancia, porque no viví esa realidad en sus filas. Me inclino a pensar que de alguna manera influyó, aunque débilmente, porque es algo que existió con una vida de 16 años, era un elemento favorable al autoreconocimiento de la labor de los periodistas y a la condición que tenían como profesionales.

Pie de fotos: 1-El Primer Congreso Nacional de Periodistas de Cuba, en 1941, surgió porque los reporteros, disgregados y no reconocidos profesionalmente, carecían de un instrumento idóneo para discutir y manifestar sus deseos y aspiraciones: 2-El señor Fernando Cuesta, delegado por la Asociación de Repórters de Santiago de Cuba, inauguró la Exposición de caricaturas, fotografías, periódicos y revistas, en la cual se presentó la prensa donde se imprimió El Cubano Libre.

Ficha técnica:
 
Tipo de título: Genérico.

Tipo entrada: De presentación del tema.

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.

Tipo de transiciones: Repetir en la oración o párrafo que sigue una palabra o frase clave utilizada antes; Repetir un concepto en cada uno de los segmentos que se desea relacionar, pero empleando términos diferentes; Destacar un contraste entre los elementos que se desea vincular.
                              
Tipo de cierre: De Caso

Tema: El Primer Congreso Nacional de Periodistas de Cuba, celebrado en diciembre de 1941.

Situación problémica: A pesar de la importancia de los acuerdos que se tomaron, y la vigencia que pueden tener algunos de los temas abordados, es poco conocido en el gremio.

Objetivos colaterales: Dar a conocer las consideraciones de destacados periodistas que, aunque no participaron en el Congreso, sí lo conocen. Dar a conocer a los estudiantes de Periodismo parte de la historia de la prensa cubana, que no se imparte en la asignatura afín, y que les puede traer reflexiones para su formación.
 
Estrategia de fuentes:
 
Documentales:

Álbum del Cincuentenario de la Asociación de Repórters de La Habana. La Habana, 1952.

Memoria del Primer Congreso Nacional de Periodistas. La Habana, diciembre de 1941.

Congresos de periodistas cubanos. Juan Marrero. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2006.
 
Directas:

Juan Marrero, Premio Nacional de Periodismo José Martí e historiador de la Unión de Periodistas de Cuba. Fuente experta. Juicio analítico y de valor.

Gabriel Molina, Premio Nacional de Periodismo José Martí y miembro de la última directiva de la Asociación de Repórters de La Habana. Fuente experta. Juicio analítico y de valor.

Ernesto Vera, Premio Nacional de Periodismo José Martí y fundador de la Unión de Periodistas de Cuba. Fuente experta. Juicio analítico y de valor.

Muestreo realizado a estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Soportes:
 
Hecho: Olvido del Primer Congreso Nacional de Periodistas de Cuba.

Antecedentes: Existían varias organizaciones periodísticas, pero con fines sociales, por lo que urgía una organización que debatiera los problemas y aspiraciones de los periodistas cubanos.

Contexto: El Congreso se produce durante la Segunda Guerra Mundial, cuando hay cierta apertura democrática por la unión antifascista, lo que favorece la celebración del cónclave y los temas que se debatieron.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: La ausencia de fuentes vivas que hayan participado en el congreso y la poca efectividad que tuvieron los acuerdos del mismo por el momento histórico en el que se desarrolló son factores que han propiciado el olvido de este hecho. También, que de él no siempre emanaron posiciones afines a los principios del movimiento revolucionario.

Textos complementarios: Entrevista a Ernesto Vera.
 
Tipos de juicios:
 
Analíticos: Cuando Juan Marrero, Gabriel Molina y Ernesto Vera hablan sobre las razones del olvido del Congreso.

De valor: Cuando Juan Marrero, Gabriel Molina y Ernesto Vera dan sus valoraciones sobre el impacto que tuvo este Congreso en el sector periodístico en Cuba y su vigencia.

 

VEGUEROS CAMPEÓN, PERO…

VEGUEROS CAMPEÓN, PERO…

El título de la Serie del Caribe 2015 no debe ocultar la realidad del béisbol cubano, que tuvo una actuación irregular en el torneo.

RAÚL ABREU MARTÍN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIA.

Los Vegueros de Pinar del Río, en representación de Cuba, conquistaron el primer lugar en la recién finalizada Serie del Caribe, con sede en San Juan, Puerto Rico, luego de 54 años sin participar y uno sin ganar en el evento. Aún así, cabe preguntarse si este título es reflejo de la calidad del béisbol jugado en la Isla.

Antonio Díaz Susavila, vocero de la Federación Cubana de Béisbol, opina que el resultado en la serie demostró que nuestro país puede ganar un torneo, o al menos, estar entre los finalistas.

No obstante, reconoció que “es una necesidad insoslayable topar con más equipos a nivel internacional, porque permite conocer mejor a los contrarios, y así prepararse para enfrentarlos.” Agregó que el béisbol tiene calidad, pero nuestros peloteros deben jugar en el extranjero, aplicar la ciencia y la tecnología al deporte, trabajar más con las categorías inferiores y ser disciplinados.

Durante la etapa clasificatoria,  Vegueros solo ganó un partido, frente a los anfitriones boricuas. La actuación del conjunto nacional no estuvo acorde con la calidad de los jugadores seleccionados por Cuba.

En la semifinal, la representación cubana mostró su nivel, al abrir con Freddy Asiel Álvarez, a quien relevó Norge Luis Ruiz, figuras principales del staff de pitcheo nacional, contra los Caribes de Anzoátegui, de Venezuela. La estrella del juego fue el espirituano Frederich Cepeda, quien impulsó cinco carreras para el equipo cubano.

La final contra México concluyó tres por dos favorable a Cuba, con grandes actuaciones de Yulieski Gurriel, Cepeda y el estelar cerrador Héctor Mendoza, todos jugadores contratados por temporadas en la Liga Profesional de Japón, quienes resultaron decisivos para la selección.

“El título demuestra que nuestros peloteros tienen calidad, pero no es un resultado directamente proporcional al nivel de las series nacionales. Se debe prestar mayor atención a las categorías inferiores, porque hay errores técnico-tácticos que deben ser eliminados tempranamente“, afirmó Joel García, jefe de la Redacción Deportiva del semanario Trabajadores.

El calendario del torneo nacional no está acorde a la Serie del Caribe. Pinar del Río obtuvo el título en Cuba a nueve meses del certamen regional. En ese espacio de tiempo, varió mucho el estado físico de los jugadores. Por ejemplo, peloteros clave para que Vegueros ganara la 53 Serie Nacional, como Luis Alberto Valdés y William Saavedra, no mantenían el mismo rendimiento de hace casi un año atrás. 

Sin embargo, para Alexander Malleta, integrante de la selección nacional, “aunque la pelota no pasa por el mejor momento, pudimos imponernos en América, donde la competencia es muy fuerte. Si queremos tener mejores resultados, lo ideal es enfrentarse a equipos de otros países.”

Para Cuba, el galardón representa el mejor resultado internacional desde 2010, cuando se coronaron en la Copa Intercontinental, actuación bastante pobre teniendo en cuenta la calidad histórica de la pelota en la nación.

Como reconocimiento al buen desempeño de los cubanos a nivel individual, fueron incluidos cinco jugadores en el Todos Estrellas de la competición y Frederich Cepeda resultó ser Jugador Más Valioso del certamen.

El sistema de juego favoreció a Cuba que, tras ganar un solo partido, pasó a la fase final. Por el contrario, Venezuela, que se mantuvo invicto en la fase previa a semifinales, fue eliminada por la representación de la Mayor de las Antillas.  

“La Serie del Caribe es un torneo corto. Si un equipo gana un juego en la fase clasificatoria, avanza a la semifinal, gana dos partidos más y puede ser campeón, como ocurrió con Cuba. La única conclusión que se puede sacar es que nuestra selección puede competir con el resto de las escuadras del Caribe”, declaró Raiko Martín, periodista de la Redacción Deportiva de Juventud Rebelde.

“Pienso que demostramos calidad en la Serie del Caribe, pero hay que cambiar algunas cosas: la duración y exigencia de los entrenamientos, aumentar el tope con equipos extranjeros y la contratación de nuestros estelares peloteros en Grandes Ligas”, declaró Alberto López, integrante de la peña del Parque Central.

Por su parte, Jorge Luis Peñalver, aficionado a este deporte, considera que “nuestra selección no es campeona del torneo, sino de los dos últimos juegos, porque el rendimiento anterior a la ronda decisiva fue bastante pobre. ¿Cómo es posible que un equipo que solo gana un juego pase a la final?”

Pie de foto: Cuba obtuvo el título, pero hay errores tácticos por eliminar en la pelota nacional.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Quién.
Tipo de nota interpretativa: Explicativa.

Tema: La actuación de Vegueros de Pinar del Río en la Serie del Caribe San Juan 2015.

Situación problémica: Es el resultado en la Serie del Caribe 2015 producto de la calidad del béisbol cubano o del sistema de competición del torneo caribeño.

Objetivos colaterales: Valorar la importancia del tope con equipos de otras naciones para elevar la calidad de los jugadores.

Estrategia de fuentes:

Directas:

Antonio Díaz Susavila, vocero de la Federación Cubana de Béisbol. Fuente oficial. Juicio analítico y de valor.

Joel García, jefe de la redacción deportiva del semanario Trabajadores. Fuente especialista. Juicio analítico y de valor.

Raiko Martín, periodista deportivo de Juventud Rebelde. Fuente especialista. Juicio analítico y de valor.

Alberto López, aficionado e integrante de la peña del Parque Central. Fuente empírica, testigo. Juicio analítico y disyuntivo.

Jorge Luis Peñalver, integrante de la peña del Parque Central. Fuente empírica, testigo. Juicio analítico y disyuntivo.

Alexander Malleta, integrante de la selección cubana de béisbol. Fuente implicada. Juicio analítico y disyuntivo.

Soportes:

Hecho: El triunfo de Cuba en la Serie del Caribe 2015.

Antecedentes: Tras 55 años sin ganar este torneo en particular, y cinco sin ningún título a nivel internacional, el béisbol cubano recupera calidad.

Contexto: Los peloteros cubanos efectúan pocos topes internacionales y la estructura de la serie nacional no mantiene concentrada la calidad del béisbol de la Isla.

Tipos de juicios: Analíticos, de valor y disyuntivos.

PRIMER Y ÚNICO MUSEO DE LA PRENSA CUBANA

PRIMER Y ÚNICO MUSEO DE LA PRENSA CUBANA

En 1927 se creó en la calle Zulueta, de la Habana Vieja, una sala expositiva dedicada al periodismo cubano. Hoy es una parte de la historia del gremio que muy pocos conocen.

DINELLA TERESITA GARCÍA ACOSTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: Tomada del Libro de Cuba 1902-1952.

La sede del Teatro Lírico Nacional, ubicada en la calle Zulueta de la Habana Vieja, es hoy testigo de óperas, operetas y zarzuelas, pero un muestreo realizado a 80 estudiantes y periodistas de la capital indica que muchos ignoran cuando lo visitan, que en una de sus salas se encontraba hace más de 50 años, el primer y único Museo Periodístico de Cuba.

La exposición dedicada a la prensa se encontraba en un salón del edificio de la Asociación de Reporters de La Habana que allí tenía su sede. El inmueble poseía gimnasios, bibliotecas, salones de trabajo y de juego, según explica el Libro de Cuba 1902-1952, donde no existe referencia al museo. Sin embargo, en el Álbum del cincuentenario de la Asociación de Reporters de La Habana, preservado por el Instituto de Literatura y Lingüística, se describe la colección.

El documento refiere que la muestra fue creada el 10 de octubre de 1927 por iniciativa de los periodistas Virgilio Ferrer y César Rodríguez, quienes son desconocidos por los entrevistados en la presente investigación y cuya vida y obra no figura en libros. Esta exhibía, entre otros, “el periódico Patria del 26 de febrero de 1895, el cual, donado por Gonzalo de Quesada y Miranda, anunciaba el inicio de la Guerra Necesaria”.

También se encontraban en el salón la portada del primer número de la revista Bohemia, de 1908; el pañuelo utilizado por Juan Gualberto Gómez para enviar un mensaje en clave cuando organizaba la Guerra del 95, y el manuscrito original de la novela inconclusa "El Soldado Desertor", del periodista y escritor Cirilo Villaverde. No obstante, un inventario de 1956, encontrado en el Registro de Asociaciones, del Archivo Nacional, ignora la existencia de los objetos expuestos.

El muestreo a 80 estudiantes y periodistas de la capital indicó que solo el Premio Nacional de Periodismo 2009, Luis Sexto, tiene referencia de la existencia de un Museo de la Prensa en Cuba, aun cuando no puede aportar más información.

Gabriel Molina, único sobreviviente de la última directiva de la Asociación, confesó su desconocimiento sobre la existencia del centro expositivo, pero agregó: “Sería magnífico que se refundara y tuviera desde las máquinas de escribir, cámaras y grabadoras, hasta los grandes periódicos y fotorreportajes, muestras fieles de la historia del periodismo cubano”.

Por otra parte, Molina manifestó que la Asociación de Reporters de La Habana fue disuelta después de 1959 por no responder a los intereses del nuevo periodo revolucionario. La propiedad fue entregada en 1963 a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y las posesiones de allí se perdieron.  

El historiador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y Premio Nacional de Periodismo 2003, Juan Marrero, también desconoce la sala expositiva, a pesar de que su padre fue el penúltimo presidente de la Asociación y podría haber hecho alguna referencia al lugar. Añadió que durante el mandato de Tubal Páez en la UPEC, de 1993 a 2013, se intentó fundar una institución que respondiera a esos fines.

Páez, expresidente de la organización gremial, precisó por correo electrónico: “Con el propósito de constituir una nueva sede de la UPEC en la capital y un Museo de la Prensa, solicitamos el edificio de Zulueta al Ministerio del Interior (MININT), a quien pertenecía en aquel entonces. Pero la UPEC no pudo gestionar la casa que el MININT pidió a cambio y la propuesta no prosperó".

Aunque Suleidy Peñate, periodista de Canal Habana, apuntó que una profesión testigo de la historia de Cuba y del mundo debe ser objeto de exposición en un espacio atractivo y didáctico para el pueblo cubano, Marrero apuntó que, lamentablemente, sin el espacio de Zulueta no se puede hacer nada, pues aunque sería muy oportuno, "es un gran costo y no tenemos fondos para su ejecución, ni espacio disponible en la UPEC para fundarlo”. 

A su vez, Mario Cremata, profesor de Historia de la Prensa de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, comentó que el museo de 1927 es objeto de estudio en clases. Sin embargo, un segundo muestreo, esta vez realizado entre estudiantes de cuarto y quinto años de Periodismo, quienes han recibido la asignatura, demostró que solo cinco alumnos recuerdan haber escuchado algo sobre el asunto.

"No tengo la menor idea de su existencia”, afirmó la alumna María Ferrera Hernández. Ella lo atribuye a que como apuntó el profesor Cremata, “se estudia de manera muy breve”. A pesar de su desconocimiento, Ferrera agregó que tanto las nuevas generaciones de periodistas como las de más años merecen un espacio dedicado al homenaje de la profesión.

Yuniel Labacena, periodista de Juventud Rebelde, expresó que el periodismo cubano necesita de un centro de exhibición testigo de su historia, y aunque la situación económica del país representa una barrera, es indispensable incluir en la restauración del patrimonio de la ciudad, la creación del Museo de la Prensa Cubana.

Pie de foto: El edificio de la Asociación de Reporters de La Habana, ubicado en la calle Zulueta, fue sede del primer y único Museo de la Prensa en Cuba. Hoy acoge al Teatro Lírico Nacional.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Especial de Contraste.
Tipo de nota interpretativa retrospectiva: Explicativa.

Tema: El desconocimiento acerca del primer y único museo periodístico que existió en Cuba desde 1927 hasta 1959 y la inexistencia de un museo de la prensa en la actualidad.

Situación problémica: A pesar de que en 1927 fue inaugurado el primer museo periodístico en Cuba en la sede de la Asociación de Reporters de La Habana, al triunfar la Revolución este se disolvió y no existe en Cuba actualmente un museo que respalde la historia de la prensa cubana.

Objetivos colaterales: Analizar cuán conocido es el museo periodístico de 1927 en la actualidad. Investigar por qué no existe uno hoy día. Conocer qué importancia le conceden los periodistas cubanos a la existencia de un museo sobre la prensa en Cuba. Rescatar parte de a historia del gremio.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Colectivo de autores (1952). Álbum del cincuentenario de la Asociación de Reporters de La Habana. La Habana. Sin Editorial.

Colectivo de autores. Libro de Cuba. 1902-1952. Sin Editorial.

Registro de Asociaciones, del Archivo Nacional, inventario de 1956.

Directas:

Gabriel Molina,  periodista cubano. Tipo de fuente: Primaria. Testigo. Tipo de juicio que emite: Valorativo, Analítico.

Mario Cremata, profesor de Historia de la Prensa de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: Implicada. Tipo de juicio que emite: Analítico, Disyuntivo.

Luis Sexto, periodista cubano. Tipo de fuente: Indirecta, secundaria. Tipo de juicio que emite: Analítico, Valorativo.

Juan Marrero, historiador de la UPEC. Tipo de fuente: Primaria. Implicada. Tipo de juicio que emite: Analítico, Disyuntivo.

María Ferrera Hernández, estudiante. Tipo de fuente: Secundaria, testigo. Tipo de juicio que emite: Analítico, Disyuntivo.

Suleidy Peñate, periodista de Canal Habana. Tipo de fuente: Secundaria. Tipo de juicio que emite: Analítico.

Yuniel Labacena, periodista de Juventud Rebelde. Tipo de fuente: Secundaria. Tipo de juicio que emite: Analítico.

Soportes:

Hecho: El primer y único Museo Periodístico que existió en Cuba es prácticamente desconocido por los periodistas cubanos y en la actualidad no hay en el país este tipo de espacio dedicado a la prensa.

Antecedentes: En el edificio de la Asociación de Reportes de La Habana existió el primer y único Museo Periodístico, fundado el 10 de octubre de 1927. Al triunfo de la Revolución desapareció la Asociación y con ella, los documentos que se pudieran aportar.

Contexto: El museo se encontraba en la sede de la Asociación de Reporters de La Habana, la cual fue cerrada por no responder a los nuevos intereses revolucionarios después de 1959. Los objetos expuestos allí se perdieron y hoy la situación económica del país, impide la creación del espacio.

Situaciones colaterales que pudieran incidir en la situación problémica: La prensa cubana carece de un museo y a pesar de que los periodistas destacan la importancia de su existencia, no hay planes para la ejecución. La situación económica del país no parece favorecer su nueva creación.

Tipos de juicios:

Analíticos: Están presentes en todas las declaraciones.

Hipotéticos: Cuando Gabriel Molina expresa lo que quisiera que se expusiera en el museo, si se llegara a fundar algún día.

Disyuntivos: Está presente cuando el profesor Mario Cremata dice que el museo es objeto de estudio en clases, pero su alumna María Ferrera Hernández lo desconoce. Además, cuando Gabriel Molina, a pesar de haber sido de la última directiva de la Asociación, no conoce la existencia de la sala expositiva.

De valor: Cuando Juan Marrero y Tubal Páez explican el intento que hubo de fundar un Museo de la Prensa en Cuba, y Marrero señala que no existen fondos para su ejecución.

EL HOMBRE DEL MARTÍ DIFERENTE

EL HOMBRE DEL MARTÍ DIFERENTE

Arturo Ramón de Carricarte es prácticamente desconocido para los estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana y mínimamente mencionado entre los investigadores del legado martiano.

ALEJANDRA ANGULO ALONSO, 
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Desdeñado tanto ayer como hoy, Arturo Ramón de Carricarte, investigador que intentó legar a los cubanos un Martí más tangible, fuera del pedestal de mármol, resulta prácticamente desconocido para los estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana (UH) y vagamente mencionado entre los investigadores del legado martiano.

Carricarte dedicó su vida al hombre de la Rosa Blanca, sin embargo, su obra pasó inadvertida y la historia caprichosa se encargó de invisibilizarlo. Actualmente no existen planes para publicar sus trabajos inéditos o acercarlos a la sociedad contemporánea.

Nacido en La Habana el 6 de noviembre de 1880, ejerció como pedagogo, diplomático, periodista e historiador. Sin desvincularse de disímiles instituciones culturales, nunca abandonó la labor de preservar el patrimonio martiano.

La pluma de Arturo Ramón de Carricarte

Carricarte se distinguió como periodista dentro y fuera de Cuba. En 1894 y 1902 viajó a Veracruz, México, donde trabajó en la redacción de las revistas El Dictamen, Revista Crítica y El Mundo Artístico.

De regreso a la capital en 1904, fungió como jefe de redacción de The Havana Daily Post, único periódico habanero en inglés. Además, colaboró en publicaciones como Bohemia, La Época y La América.

Pero es en 1921 cuando emprende uno de sus proyectos periodísticos más importantes: la Revista Martiniana, publicación mensual íntegramente consagrada a José Martí, donde se divulgaron valiosas piezas inéditas de la documentación martiana, entre ellas, la Carta inconclusa a Manuel Mercado.

“Con la Martiniana, Carricarte aspiraba brindar un homenaje perenne y colectivo al Apóstol. En ella podía escribir cualquier persona capaz de enriquecer el legado martiano”, comentó Dioelis Delgado, directora del Museo Casa Natal José Martí, quien tiene a término una investigación sobre esta figura. 

Desde esa trinchera periodística, Carricarte hizo ingentes esfuerzos para rescatar la Casa Natal, en aquellos momentos en muy mal estado y habitada por una numerosa familia desde 1903.

“En la Biblioteca Municipal de La Habana, calle Zenea (antes Neptuno) número 225, todos los días a cualquier hora, de 9 am hasta las 10 de la noche se recogerán documentos y donativos”, escribió el 15 de diciembre de 1921 en el número tres, tomo uno, de la revista.

Pero la labor de Carricarte no se detuvo aquí. El 28 de enero de 1925,  con una tirada que superó los 60 mil ejemplares, la Revista Martiniana publicó la Iconografía de José Martí, la más completa de las aparecidas hasta ese momento.

La iconografía incluyó más de 32 fotografías acompañadas de un texto explicativo y algunas totalmente inéditas, como la única foto de perfil que se conoce del Apóstol y otra donde luce el anillo rectangular de hierro, fundido con los grilletes que le atormentaron durante los años de presidio político en las canteras de  San Lázaro.

Sin embargo, el reconocimiento público le fue muy esquivo a este consagrado martiano. Mario Cremata, profesor de la asignatura Historia de la Prensa, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, aseguró que la labor de Carricarte como periodista fue sistemática, pero no destacada: “Era uno más entre muchos escritores que ejercieron el periodismo”.

Carricarte y el Museo Casa Natal José Martí

No muchos cubanos conocen que fue Arturo Carricarte quien defendió a Leonor Pérez Cabrera, la madre de José Martí, para que no fuera despojada del inmueble No. 41, ubicado en la calle Paula.

Debido a su gestión personal y con el apoyo de la emigración, recuperó la casa donde había nacido el Apóstol y el 28 de enero de 1925, la convirtió en museo. Para su funcionamiento donó más de 500 libros, reliquias históricas y fotografías, lo cual le valió la dirección de la institución.

Desde ese puesto batalló con la desidia gubernamental en el salvamento de objetos y documentos. Además, apoyó a los maestros de las escuelas públicas en su espontánea y noble labor de rescatar a Martí e integrarlo al pueblo.

Cuando el museo cumplió  una década de funcionamiento, la comisión de historiadores comenzó a cuestionar el lugar del nacimiento del Apóstol y preparó un documento con todas las hipótesis posibles.

“Para la solución de este conflicto histórico, la información ofrecida por Carricarte desempeñó un importante y definitorio rol, pues gracias al testimonio directo que obtuvo de Rita Amelia Martí, única hermana viva del Apóstol en esa época, se confirmó que José Martí había nacido en el inmueble de la calle Paula”, afirmó la directora de la Casa Natal.

Martiano de convicción

Uno de los tormentos de Arturo R. de Carricarte era el pobre conocimiento que tenía el pueblo cubano de la obra martiana. Siendo director de la Biblioteca Municipal de La Habana realizó múltiples encuestas para demostrar que de 200 000 visitas recibidas en casi una década, menos de 300 personas leyeron a José Martí.

Con el propósito de difundir la obra del Apóstol, este escritor organizó en 1925 lecturas dominicales que suspendió por falta de oyentes. Iguales experiencias sucedieron en otras ciudades del país como Santiago de Cuba y Santa Clara, que conllevaron a clausurar las citas literarias.

“¿Conoce el cubano a Martí? Acabo de probar que no lo conoce nuestro país; que sus comentaristas no lo han estudiado, que tal parece que más de sus biógrafos han tenido empeño en desfigurar su verdadera personalidad”, escribió Carricarte en el prefacio inédito Nuevos papeles.

El Martí de Carricarte

La intensa admiración que Carricarte sentía por Martí, no le era óbice para tratar de combatir a los escritos que lo divinizaban, haciéndolo inalcanzable e insuperable.

A diferencia de la mayoría de los intelectuales de aquella etapa, su anhelo principal era difundir los distintos matices de un hombre excepcional, pero con sus defectos, dudas y ambiciones. “Carricarte desmitificó a Martí como el santo de América, por eso la figura de este intelectual resulta muy controvertida”, señaló Dioelis Delgado.
Para lograr esta empresa, el periodista intentó frenar el uso y abuso de las ideas martianas por los políticos que, desde fecha tan temprana, sacralizaron al mártir de Dos Ríos.

“Mientras sus ideas se puedan utilizar como un traje que viste bien las repetimos de plaza en plaza; pero cuando ellas nos imponen rectificación de conducta, las damos de lado sin la menor vacilación”, escribió en el prefacio Nuevos papeles.

En su folleto La cubanidad negativa del Apóstol Martí, Carricarte expresó que para justipreciar el mérito de José Martí, es necesario mostrarlo humano, único modo de que resalten, en todo su esplendor, las magníficas virtudes que atesoró: “Ocultarle defectos a quien los tuvo insuficientes es cosa pueril y solo puede explicarse que se haga por la incomprensión del héroe”.

Senda de Gloria

El 21 de abril de 1922 Carricarte, junto a la Comisión Histórica Nacional, salió de Santiago de Cuba a bordo del vapor Patria para fijar el punto donde desembarcara Martí, el 11 de abril de 1895 en Playitas de Cajobabo y  establecer,  por primera vez, la ruta del Apóstol hasta Dos Ríos.

La investigación y los conocimientos históricos de este periodista fueron definitorios para determinar el sitio exacto del desembarco y los 13 campamentos instaurados por Martí y Gómez. El proyecto, nombrado por  Carricarte “Senda de Gloria”, contó con la colaboración de Marcos del Rosario, único superviviente del desembarco en Playitas.

“La pasión de Carricarte por Martí lo condujo a enfrentar los lugares más inhóspitos de la zona oriental de Cuba, con el fin de establecer esta Senda de Gloria. Sin duda, abrió el diapasón respecto a la investigación martiana”, explicó Dioelis Delgado.

Tan olvidado ayer como hoy

Un sondeo realizado a 100 estudiantes de Periodismo de la UH, reveló que solo siete conocen superficialmente a este investigador, entre ellos, Laura Alonso, de primer año: “Mi acercamiento a la personalidad de Carricarte ocurrió de forma casual, mientras realizaba un reportaje en la Casa Natal José Martí, durante las prácticas laborales”.

Para Ramón Fernández Cala, profesor de la asignatura Periodismo Martiano, en la Facultad de Comunicación, está en manos de jóvenes entusiastas sacar del olvido a intelectuales y periodistas como Carricarte, quien realizó una labor inmensa en aras de divulgar la vida y obra de José Martí.

Por su parte, María Grant, también profesora de esa asignatura y periodista de la revista Opus Habana, expresó que Carricarte no es una figura indispensable para el conocimiento de un alumno de Periodismo. “Hay otros tantos investigadores de igual o mayor valía que tampoco son estudiados, dígase Emilio Roig de Leuchsenring, Jorge Mañach y Félix Lizaso, por solo citar algunos”, comentó.

Aunque Carricarte consagró su vida profesional al rescate del legado martiano, la historia lo invisibilizó para siempre, incluso entre los estudiosos de la obra de José Martí.

Para Enrique López Mesa, investigador del Centro de Estudios Martianos, una de las razones del desconocimiento de la figura de Carricarte, radica en que muchos otros intelectuales cubanos lo superaron en estilo literario y calidad de investigación histórica: “Lo que quedó de su trabajo fue el esfuerzo y la intención de preservar la imagen de Martí, sin embargo, pienso que todo aquel que hizo algo para rescatar la obra del Apóstol debe ser enaltecido”.

A los 68 años de edad murió. La historia nunca le hizo justicia. En su honor, el reconocido periodista Ramón Vasconcelos le dedicó un panegírico, en el número 46 de la revista Bohemia: “Con un libro entre las manos, como quien dice, acaba de morir Arturo R. de Carricarte. La generación literaria y periodística actual apenas si lo conoce, ni siquiera ha oído hablar de él en los últimos quince años. Sumergido en Marianao siempre entre papeles históricos, se concretaba a observar la caída del agua en la clepsidra de los días iguales”.

Pie de foto: Arturo R. de Carricarte intentó legar a los cubanos un Martí más tangible, pero su obra pasó inadvertida y la historia lo invisibilizó.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: De Presentación.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Mención de palabras clave empleadas antes.
Tipo de cierre: Cierre de conclusión o resumen.

Tema: Figura del periodista e investigador de la obra martiana, Arturo R. de Carricarte.

Situación problémica: Su figura resulta prácticamente desconocida para los estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana y poco mencionada por los investigadores de la obra martiana.

Objetivos colaterales: Redescubrir la obra literaria y periodística de Arturo Carricarte, así como rescatar su labor investigativa relacionada con la figura del Apóstol e indagar en las causas de su desconocimiento.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

De Carricarte, Arturo Ramón: La cubanidad negativa del Apóstol José Martí. La Habana, Cuba, 1934.

De Carricarte, Arturo Ramón: Prefacio inédito Nuevos Papeles. La Habana, Cuba, 1935.

De Carricarte, Arturo Ramón: Revista Martiniana. La Habana, Cuba, diciembre de 1921.

Vasconcelos, Ramón: La afanosa vida de Arturo R. de Carricarte. Revista Bohemia, número 46. La Habana, Cuba, noviembre de 1948.

Directas o No documentales:

Dioelis Delgado, directora del Museo Casa Natal José Martí. Fuente oficial, especialista. Juicio analítico.

Mario Cremata, profesor de la asignatura Historia de la Prensa, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Fuente oficial, especialista. Juicio analítico.

Ramón Fernández Cala, profesor de la asignatura Periodismo Martiano, en la Facultad de Comunicación, UH. Fuente especialista. Juicio valorativo.

María Grant, profesora de la asignatura Periodismo Martiano y periodista de la revista Opus Habana. Fuente especialista. Juicio valorativo.

Enrique López Mesa, investigador del Centro de Estudios Martianos. Fuente oficial, especialista. Juicio analítico.

Sondeo realizado a 100 estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana.

Laura Alonso, estudiante de primer año de Periodismo. Fuente no implicada, secundaria. Juicio analítico.

Soportes:

Hecho: Arturo R. de Carricarte, quien fuera periodista e importante investigador de la obra del Apóstol, es mínimamente mencionado por los estudiosos martianos y prácticamente desconocido para los estudiantes de Periodismo.

Antecedentes: Existen pocos estudios con respecto a su figura. La mayoría de sus escritos aún permanecen inéditos.

Contexto: Desconocido entre los estudiantes de Periodismo y poco mencionado por los estudiosos de la obra de José Martí.

Situaciones colaterales que también pudieran influir: Actualmente no existen planes para publicar los trabajos inéditos de Arturo R. de Carricarte o acercarlos a la sociedad contemporánea.

Tipos de juicios:

Analíticos: Predominan en el trabajo, perciben un problema e implican al lector en esa preocupación. Están presentes en el análisis realizado por Dioelis Delgado, directora del Museo Casa Natal José Martí; Mario Cremata, profesor de la asignatura Historia de la Prensa, en  la Facultad de Comunicación; Enrique López Mesa, investigador del Centro de Estudios Martianos; y Laura Alonso, estudiante de primer año de Periodismo.

Valorativos: Están sustentados en los criterios emitidos por Ramón Fernández Cala, profesor de la asignatura Periodismo Martiano, en la Facultad de Comunicación, y María Grant, también profesora de esa asignatura y periodista de la revista Opus Habana.

JÓVENES: UNA SOLUCIÓN CUBANA A ZUNZUNEO

JÓVENES: UNA SOLUCIÓN CUBANA A ZUNZUNEO

Especialistas e implicados comentan sobre las posibles repuestas del Estado Cubano a las recientes agresiones tecnológicas de los Estados Unidos.

ZULEMA SAMUEL DEL SOL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Associated Press (AP), agencia de noticias norteamericana, develó en abril del 2014 las intenciones del programa subversivo contra la Isla para las redes sociales y telefonía móvil, Zunzuneo, destinado a incidir fundamentalmente en la juventud.

A mediados del año 2009 surgió en el seno de la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) la maqueta de un “Twitter cubano” que alentara los conflictos internos. La intención era iniciar un servicio de mensajería instantánea de amplio alcance, en donde se compartiera de manera gratuita, publicidad, noticias de deporte, música, etc., para así ganar un número elevado de adeptos e incitar paulatinamente manifestaciones contra el gobierno, según despachos de la AP.

Aleteo tecnológico

Febrero del 2010 fue la fecha de presentación de Zunzuneo en territorio cubano, alcanzando la cúspide en el 2011 y el 2012 con 40 mil suscriptores y cerrando sin mucho revuelo a finales del 2012. La financiación del proyecto era demasiado costoso para las oficinas de la USAID y aunque la efectividad de estas técnicas para crear disturbios políticos se habían comprobado en Moldavia, Filipinas, Irán y durante la gestación de la “primavera árabe”, mantener dicha línea de acción en Cuba se había vuelto poco rentable, afirmó Raúl Capote, el agente Daniel de la Seguridad Cubana, infiltrado en la CIA.

El intento de Twitter cubano es otra de las acciones de la ciberguerra ejecutada por los Estados Unidos, que utiliza el tema del acceso a la Internet, sensible en nuestro país, como herramienta para influir en los jóvenes, a quienes, según informes desclasificados por la AP, la USAID considera “más proclives al cambio político”.

Como se esperaba, la maniobra ejerció cierta atracción en las nuevas generaciones. Así lo confirmó Ana Karla Gutiérrez, estudiante del pre universitario capitalino Saúl Delgado e usuaria de Zunzuneo, al alegar que “el programa era muy útil al principio, podías mandar mensajes gratis, descargar música, recibir noticias, pero después se volvió muy difícil el acceso. Estuve varios meses sin poder entrar al programa. Cuando me enteré por la televisión que todo era un proyecto estadounidense, me quedé fría.”

Pero hubo varias personas ajenas a la magnitud de la situación. Roger Jiménez Rubio, dueño de la barbería de H y 23, alegó que sus hijas tuvieron acceso a Zunzuneo y nunca recibieron propaganda negativa, lo cual aumentó la sorpresa de la familia al escuchar las noticias sobre el asunto. “No nos imaginamos que el programa tuviera esas intenciones, era útil para las niñas y eso era lo importante”, añadió.

Talleres donde reparar alas de colibrí

¿Cómo respondería Cuba, nación bloqueada económicamente desde 1961, asediada por constantes intentos subversivos, ávida de una masificación de las redes, a este nuevo producto norteamericano?
“Si queremos vencer en esta batalla de los medios que enfrenta el país, se debe incorporar a todos los cubanos al mundo de las nuevas tecnologías. Las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones (TICs) han llegado para quedarse, representan el avance científico técnico de estos tiempos, y no dominarlas completa y plenamente significa atrasarnos. Es imprescindible emplearlas para hacer más eficaz la respuesta que se le debe dar al Zunzuneo y a otros posibles programas del enemigo”, comentó Capote.

Esta tarea, añadió el autor del libro El Adversario, una novela sobre los difíciles años noventa en la Isla, debe entregarse a los jóvenes, para que sea emprendida por ellos, como quehacer esencial para la supervivencia e independencia de la Patria. Tecnología más cultura general, martianos, fidelistas, revolucionarios armados de las herramientas digitales serán los protagonistas de nuestra respuesta, ante la que ningún plan del enemigo podrá tener éxito.

Apoyándose en dicha recepción al sistema de mensajería instantánea estadounidense, Carlos Alberto Pérez, director de Tino, la revista de los Joven Club de Computación y autor del blog cubano La chiringa, explicó que “las nuevas generaciones están necesitadas de ciertas plataformas, porque los nuevos tiempos han traído cambios en ese sentido. Lo primero que deberíamos hacer es trabajar para que desde nuestro propio patio salgan opciones tentadoras, y no surja la necesidad de volcarse hacia productos con intenciones ocultas, como ZunZuneo”.

Aún bajo la condición de nación bloqueada, con una grave situación económica, hay inversiones iniciales que podrían repercutir positivamente en la sociedad, como es permitir el acceso wi-fi a redes de Intranet e Internet, foros, redes sociales, plataformas de blogs.cu, etc., aseveró Pérez.

La importancia de revaluar las tarifas que se fijarían para este tipo de servicios nacionales, pues si se desea tender un puente para el acercamiento de los jóvenes a nuestros productos y no hacia otros cargados de mensajes subliminales, o contrarios a los principios de la Revolución, el mantenimiento de precios prohibitivos para la mayoría de la población, lograrían el efecto contrario, añadió Pérez.

Sobre dicho tema, el profesor del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), Carlos del Porto, comentó en la Mesa Redonda que Etecsa sigue desplegando, pese a todo, las redes y ha comenzado a partir de este año (2014) a ofertar servicios de conectividad en 118 salas de navegación, insuficientes en número y con tarifas lejanas a las deseadas, pero con todas las condiciones posibles en la realidad cubana actual.

El ingeniero en Informática, asesor del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC), recordó que los presupuesto de más de 20 millones de dólares anuales dedicados por la USAID a desarrollar tecnologías subversivas, superan con creces lo que nuestro gobierno pudiera colocar en manos de las empresas pertinentes para lograr una mayor capilarización de las redes y su contenido.

A pesar de la escasez, el país ha desarrollado pequeños intentos de mejorar el alcance de las redes y sociabilizar las tecnologías, como la distribución gratuita de más de mil libros virtuales, el desarrollo de la enciclopedia digital cubana Ecured, ahora disponible gratuitamente a los usuarios de la telefonía móvil, junto a los titulares de Cubadebate que se ofertan por un dólar mensual y el servicio de correos @nauta de proyección nacional e internacional, compartió Armando Santana, colaborador de la revista Cuba Socialista.

Cada persona constituye una fuente de información que necesita compartir opiniones y criterios. Redes sociales como You tube,  Facebook,  Twitter, utilizados por un escaso por ciento de la población cubana, brindan estas posibilidades. Por lo tanto, el país debe encontrar otras opciones de mayor alcance: emplear las comunidades virtuales como plataforma de compartimentación de materiales de interés colectivo, seguir invirtiendo de manera escalonada en la superación de sus redes, condicionar salas de acceso a Internet e Intranet en lugares públicos, bibliotecas, centros educacionales y aumentar los espacios de conectividad en los ciber café y los Joven Club de Computación, añadió Santana.

Iroel Sánchez, asesor del MIC y fundador de Ecured, propuso para mejorar dicha situación el impulso de alianzas tecnológicas con otros países que enfrentan las mismas agresiones y difundan la visión y pensamiento descolonizador alrededor de estos asuntos. También sugirió la posibilidad de “ejecutar políticas para lograr la expresión de las bases de nuestra sociedad ausentes de espacio en Internet: maestros, médicos, organizaciones sociales y de masas, todo lo que no puede regirse por un criterio mercantil, así como crear servicios y contenidos de alta calidad y competitividad capaces de satisfacer las prioridades insatisfechas del público cubano en el área tecnológica.”

Se debe, como instó el sociólogo cubano y redactor del sitio digital de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Jorge Ángel Hernández, “construir programas atractivos, dinámicos, avanzados tecnológicamente, profundos y objetivos en sus análisis, que permitan a los jóvenes comprender el timo a que se les somete con la zanahoria de la "información libre", pasando por un proceso de validación de los productos culturales nacionales hasta llegar al debate constante acerca  del comportamiento social que les rodea, sin temor a exageraciones, errores e incluso tergiversaciones.”

Para el periodista jubilado y colaborador de varios medios nacionales, Nicanor León Cotayo, es imprescindible organizar foros destinados a desenmascarar esas intrigas,  equivalentes hoy a lo que han sido otros agresivos planes de la CIA contra Cuba, montados luego de 1959 para desestabilizar y hundir el proceso revolucionario cubano. Cambiar de modalidad, pero no del objetivo final, ilustrar el verdadero fondo de esas maquinaciones del enemigo principal y, con un lenguaje adecuado, preparar en ese hoy decisivo frente, siempre que sea posible y aconsejable, la denuncia a la ciberguerra en las actividades  educativas de nuestros jóvenes.

Por su parte, Rosa Miriam Elizalde, editora del portal digital Cubadebate, apuntó que desarrollar un pensamiento crítico dentro de la Isla podría evitar el riesgo de una sociedad formateada como robots, la cual desgraciadamente, ya empieza a funcionar así entre quienes quieren adaptarse permanentemente a una manera de consumir, a una misma forma de pensar, a un único modo de existir.

“Vivimos en una pugna cultural esencial que está en una encrucijada: o nos reconvertimos en lo que EEUU propone como único modelo de convivencia planetaria o construimos nuestro modelo diferencial para mejorar la condición humana de la mano de la revolución socio-tecnológica en curso”, continuó la también Doctora en Ciencias de la Comunicación.

Acabar con la raíz del problema resulta imposible, pero preparar a las nuevas generaciones y educarlas en el uso de las redes, para luego entregarles junto al resto de la población las posibilidades de la web podría ser la respuesta. Solo con la adaptación tecnológica y una visión crítica de la era digital que nos tocó vivir se contraataca la ciberguerra. El campo de batalla es otro y ahora es nuestro turno.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Narrativa-Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Por bloque temático.
Tipo de transiciones: Subtítulos y nexos oracionales (Sin embargo, por lo tanto, por su parte).
Tipo de cierre: De instancia a la acción
Tipo de Reportaje: Retrospectivo-Interpretativo.

Tema: Zunzuneo, programa subversivo contra Cuba para las redes sociales. Sus inicios y las posibles respuestas de la Isla.

Situación problémica: Zunzuneo, un ataque cibernético e ideológico a la población cubana.

Objetivos colaterales: Presentar datos cruciales sobre el surgimiento, objetivos y cierre de Zunzuneo; Ahondar en la problemática del acceso  las redes en el país; Enfatizar en el papel de los jóvenes en la respuesta a las ofensivas realizadas por los Estados Unidos, en el área tecnológica.

Soportes:

Hecho: La existencia de programa subversivo contra Cuba para las redes sociales, Zunzuneo, fue develado por la agencia norteamericana, Associates Press.

Antecedentes: Décadas de intentos subversivos y agresiones norteamericanas hacia la Isla, ya sean de carácter militar, político, económico, biológico, ideológico o tecnológico.

Contexto: La reciente campaña contra Cuba que ha desarrollado Estados Unidos en la última década en el campo de la informática y las comunicaciones, denominada cibergurra. Además de las necesidades de acceso a Internet que presenta Cuba y el interés del país de generar mejoraras en esta área.

Situaciones colaterales que pudieran incidir: La reciente técnica empleada en la política exterior de los Estados Unidos, denominada “golpe suave”, que básicamente emplea los medios de comunicación y las redes como vías de desacreditación del gobierno interno y plataforma para crear rupturas en las relaciones pueblo-Estado; La gran demanda de la población cubana de una masificación del acceso a las redes en el país; Los recientes diálogos que sobre el tema de las redes, la importancia de su dominio y propagación en la Isla, han realizado diferentes especialistas como Rosa Miriam Elizarde, Enrique Ubieta, etc.

Fuentes:

Activas:

Raúl Capote, el agente Daniel de la Seguridad Cubana infiltrado en la CIA del 2005 al 2011. Oficial-implicado. Juicios valorativos.

Iroel Sánchez, asesor del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC) y fundador de la enciclopedia virtual cubana Ecured. Especialista. Juicios valorativos e hipotéticos.

Rosa Miriam Elizarde, Doctora en Ciencias de la Comunicación y editora del portal digital Cubadebate. Especialista. Juicios valorativos, aunque en su última declaración en el reportaje introduce una disyuntiva, no llega a ahondar suficiente en las dos cuestiones que contrapone como para convertirse en un juicio disyuntivo.

Carlos Alberto Pérez, director de Tino, la revista de los Joven Club de Computación y autor del blog cubano La chiringa. Implicado. Juicios analíticos.

Armando Satana, colaborador de la revista Cuba Socialista. Especialista. Juicios hipotéticos, analíticos.

Jorge Ángel, sociólogo y editor de la revista de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Especialista. Juicios valorativos.

Nicanor León Cotayo, periodista jubilado y colaborador de varios medios nacionales. Especialista. Juicios valorativos.

Ana Karla, estudiante del Pre Universitario Saúl Delgado y usuaria de Zunzuneo. Protagonista. Juicios de valor.

Documentales:

Iroel Sánchez: Revelación de AP: ZunZuneo sería plataforma para Yoani Sánchez y similares. En: Cubadebate. URL: http://www.cubadebate.cu/

noticias/2014/04/06/revelacion-de-ap-zunzuneo-

seria-plataforma-para-yoani-sanchez-y-similares/#.U6o-trFTaSo. Consultado el 10 de junio de 2014

Mesa Redonda: De Zunzuneo a Commotion los planes Imperiales contra Cuba. En You tube, canal de la Mesa Redonda. URL: https://www.youtube.com/watch?v=Yr6K9TvZlvY. Consultado: el 12 de junio de 2014.

Mesa Redonda: De Zunzuneo a Piramideo: la agresión del Gobierno de EEUU contra Cuba continúa. En: You tube. URL: https://www.youtube.com/watch?v=0PsdqaVAYrg. Consultado el: 12 de junio del 2014.

Mesa Redonda: El proyecto Zunzuneo se mantuvo en secreto porque era ilegal. En: You tube, canal de Cuba Hoy. URL: https://www.youtube.com/watch?v=V5sQGkZTjd4. Consultado el 26 de junio del 2014.

Redacción de Cubadebate-informe de la AP: ZunZuneo: El “twitter” del gobierno de EEUU para la subversión en Cuba. En: Cubadebate. URL:http://www.cubadebate.cu/

noticias/2014/04/03/zunzuneo-el-twitter-del-

gobierno-de-eeuu-para-la-subversion-en-cuba/#.U6o-nrFTaSo. Consultado el 13 de junio del 2014.