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Meteorología con rostro periodístico

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IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Foto: Ricardo López Hevia 

Si Orfilio Peláez Mendoza se decidiera pudiera escribir uno de los libros de anécdotas más humorísticos de estos tiempos. Y no porque las fabule, sino porque le ocurren los más inusitados percances. Sin embargo, no es ese texto esperado por sus compañeros de la Redacción Nacional de Granma el que vio la luz, sino una recopilación de 110 textos entre sus más de 500 artículos, comentarios, entrevistas, reportajes, crónicas e informaciones que, con la paciencia de una hormiga trabajadora, ha publicado sobre meteorología y las múltiples facetas de esa disciplina en Cuba y el resto del mundo, redactados durante 20 años de estudiosa labor. 

En soporte digital nos entrega Meteorología con rostro periodístico, un homenaje que por el aniversario 40 del Instituto de Meteorología merecidamente hizo ese organismo y la Sociedad Meteorológica de Cuba a este periodista de proverbial modestia, imprescindible en la redacción en los tiempos azarosos de tempestades y huracanes. 

"Orfilio está en Festival", es la frase acuñada cuando la temporada ciclónica se presenta en sus más activos momentos, y mientras el resto de los compañeros sufre por los aguaceros y vientos que reportan desde cualquier lugar del archipiélago, el "Orfi" no se despega de la computadora, llama por teléfono, recibe de primera mano los partes, escribe, y hasta se aventura en pronósticos. Ese es su puesto de mando. 

Producido por CITMATEL en un mes, con enlaces en las páginas web de Granma y el Instituto, el CD proporciona abundante información sobre ciclones tropicales, cambios climáticos, contaminación atmosférica, la capa de ozono, el fenómeno de El Niño, sequías, lluvias provocadas, y hasta las aplicaciones de la meteorología en la agricultura. Cuenta también con una galería de fotos espectaculares, la mayoría de ellas arrebatadas a la naturaleza por los fotorreporteros del periódico y por el meteorólogo Armando Caymares. En suma, una interesante propuesta que divulga de manera popular esta ciencia, y que bien pudiera convertirse en soporte de referencia no solo para especialistas, sino también para estudiantes y curiosos de ese microuniverso del saber. 

Es tanta su pasión por la meteorología (dice que el más remoto recuerdo es el ciclón Alma, el cual siguió en un pequeño mapa escolar a la edad de ocho años), que si uno no quiere verlo disperso y nervioso es mejor dejarlo escuchar el parte de la noche en el Noticiero de Televisión. No importa que esté en el momento más íntimo, en una visita o comiendo. La vida se detiene porque solo es importante el rumbo de los elementos y lo que pueden proporcionar de noticia al periódico. 

Todavía le faltan unos años para festejar la "media rueda" y está en un momento de mayor reflexión, de plena madurez profesional. La multimedia, entonces, es un reconocimiento que le sorprende y conmueve porque "yo solo he querido trabajar bien y cumplir con lo que se me encomienda". También le ha hecho repasar sus textos y ver cuánto ha crecido en la presentación y manera de escribir los reportes. 

"Los primeros me son sentimentalmente muy gratos. Mi debut fue una información sobre el inminente azote del huracán Kate, y salió publicada en la primera página de Granma el 19 de noviembre de 1985. Yo había ido a buscar el pan y llovía bastante fuerte cuando compré el periódico. Sentí tanta emoción que se la enseñé a todos los vecinos. Todavía no era periodista, sino archivero del Centro de Documentación". 

No puede sustraerse a los agradecimientos, pero son muchos y le comento que el espacio es tiránico en cualquier soporte mediático. Entonces, entre las prioridades me habla de su padre, el fallecido científico Orfilio Peláez, y de su madre, la batalladora Mariadela, de quienes heredó los dones de la sencillez. 

Y sin que falte, Silvia Diéguez, quien le permite compartir amores con las tormentas de verano: "Me gustan tanto, que una vez caí en un bache y el carro se apagó. No me daba cuenta que el agua estaba a la altura de la mitad de las puertas. No hay como el disfrute de un aguacero fuerte o ver las nubes bajitas cuando se aproxima un ciclón". 

Fundador de la Sociedad Meteorológica de Cuba, miembro de su ejecutivo y vicepresidente del Círculo de Periodismo Científico de la Unión de Periodistas de Cuba, el "Orfi" está de fiesta por este premio al trabajo callado, a la labor del día a día. Quizás sea el momento en que repiense seriamente en escribir el libro de sus anécdotas y también, ¿por qué no?, otro dedicado a la ciencia de sus pasiones.

30/10/2006 13:51 islalsur #. Gentes


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